
La puerta se cerró con un golpe seco y ahí se dio cuenta de que, luego de mucho tiempo, estaba sola en la casa. Su hija con las amigas, su hijo con el padre de pesca, y ella tenía el sábado y domingo sola y lo quería aprovechar.
Era de tarde, miró la pileta y decidió hacer la actividad que más la relaja: tirar su cuerpo al sol. Fue al cuarto y buscó “esa bikini”, la que nunca usó por que es muy pequeña, se la puso, miró al espejo y fue a tomar sol.
De pasada por la cocina se preparó un aperitivo Aperol conjugo de naranja y champagne, bien frio. Con la copa en la mano caminó hacia la reposera y se tiró boca abajo. Sintió rápidamente los rayos del sol en su cuerpo, tomó un sorbo y se puso boca arriba, su piel se calentaba y ella se desinhibía. Miró hacia todos lados no había vecinos chismosos: se quitó la parte superior del bikini. Esa sensación de libertad y de sentir el sol en sus tetas fue hermosa. Pasaron unos minutos, miró otra vez y decidió quitarse la parte inferior. Quedó desnuda.
La sensación de estar desnuda al sol es indescriptible: sentir el calor en todo el cuerpo, sentir que los rayos llegan hasta esos lugares que nunca llegan. Boca arriba, abrió las piernas, sintió el sol en la concha, luego se dio vuelta y puso el culo en pompa; que placer, sintió mucho placer. Tomó un sorbo más, sin darse cuenta ya se había acabado el vaso, fue por más. Estaba oscureciendo.

Así: desnuda, libre, excitada, entró a su casa. Al pasar por un espejo se vio. “Guauuuu… que hermosa estoy” pensó; se puso de frente, de atrás, se inclinó, miró sus ubres, sus piernas, su culo….y se gustó. “Para una mujer que está en las cuatro décadas, estoy muy bien” dijo, agarró el teléfono y comenzó a tomar fotos. Su excitación subía, se sentía una “mami puta”.
El sol se había escondido, la media luz inundaba la casa. Se preparó otro trago, prendió un cigarrillo y así excitada como estaba fue al dormitorio, se duchó y mientras se secaba, otro espejo la invitó a mirarse, el agua no había bajado su temperatura, es más, se veía más radiante que antes. Decidió ponerse linda solo para ella, se maquilló, abrió el cajón de ropa interior y buscó la más sexi, se probó una, otra, todas le gustaban. Quedó con el conjunto negro.

Allí estaba sola, en su casa, frente al espejo, con una copa en la mano probándose conjuntos sexis. Lo disfrutaba, se excitaba, se gustaba, lentamente se fue desinhibiendo y entró en un estado de calentura. Ese espejo ya no alcanzaba, quería verse completa, fue a buscar otro, pero antes revolvió el cajón y en un impulso tomó sus juguetes.
Bebió todo el vaso de un sorbo, fue a la heladera, miró que había y se decidió por el champagne. Lo puso en un balde con hielo, lo descorchó y se sirvió una copa. Ponerse la ropa sexi fue como una inyección de calentura, ardía el cuerpo, tenía las tetas duras, los pezones parados, la concha húmeda y todo su ser sentía la excitación.
Frente al espejo se dispúso a jugar. La imagen era hermosa: ropa sexi, tirada en el piso, con un balde con una botella de champagne; una copa de un lado; y los juguetes sexuales del otro. Se gustaba, se calentaba, se sentía una puta hermosa, una yegua que quería ser penetrada por todos lados.

Se sirvió otra copa, bebió y comenzó a acariciarse el cuerpo, muy lentamente. Chupó sus dedos, los pasó por el cuello -despendió el brasier y las tetas quedaron libres-, bajó sus manos a sus ubres y apretó fuerte los pezones, jugó con ellos; estaba muy mojada. Bajó la mano por el vientre, comenzó a masajear el clítoris y tuvo el primer orgasmo. Levantó las piernas y se quitó la bombacha, quedando solo con las medias negras y zapatos de taco fino, se puso en cuatro, apoyó la cabeza en el piso, tomó un juguete y comenzó a pajearse, con la otra mano se introdujo lentamente el pug anal en la cola en un juego de entrar y salir.
Miró el espejo y la calentó esa imagen porno de puta hermosa, desinhibida, le encantaba esa imagen de reventada que veía. Con fuerza se metía el consolador en la concha y el pug en el culo, sentía cada envestida, las tetas rozaban la áspera alfombra y la excitaban más…. venía el orgasmo, su cuerpo se encorvó más, sacó los juguetes y acabó a chorros abriendo las piernas. Se relajó y cayó sobre la alfombra empapada.

Lentamente recuperó el aliento, tomó otra copa para mojar la boca, mientras jadeaba. Seguía caliente. Miró su imagen en el espejo, sintió calor y se tiró champagne sobre el cuerpo, el líquido frio caía sobre su piel y sentía escalofríos. Tomó un consolador y lo empezó a mamar, con el otro recorrió su cuerpo hasta su concha que ardía, se lo empezó a meter lentamente. Uno en la concha, el otro en la boca todo babeado. Se puso en cuclillas sobre la alfombra, abrió las piernas y decidió pajearse como loca desesperada por llenar sus agujeros.
La imagen que devolvía el espejo la calentaba aún más. Puso el consolador que tenía en la boca todo babeado en el piso, acercó el orificio del culo y fue bajando lentamente, la sensación de ser penetrada por atrás la emputeció. Luego tomó el otro y comenzó a rozar su concha, jugaba con el clítoris y los labios vaginales, mientras subía y bajaba, sentía que se rompía el culo. La concha pedía a gritos ser penetrada, se metió el dildo de una hasta el fondo y gritó al sentir sus dos orificios llenos. Así siguió en un vaivén sexual, en un estado de clímax eterno, el tiempo no pasaba y gozaba como una hembra en celo que se estaba autosatisfaciendo. No necesitaba de nadie.

Su cuerpo ardía, sus entrañas se estiraban, se llenaban hasta el fondo, comenzó a temblar, sentía que el orgasmo más intenso de su vida estaba por llegar. No podía retrasar más el momento, se paró y comenzó a acabara chorros contra el espejo, era una catarata de placer eterno, sentía que todo su ser y su alma salían por la concha, tenía espasmos, movía su cadera hacia adelante imaginando una doble penetración. Cuando salió la última gota del orgasmo cayó al piso. Desfallecida de tanto placer quedó dormida.
Cuando despertó un par de horas después, el espejo reflejaba una excitante escena. Tirada en el piso desnuda, con sus juguetes sexuales a su lado, la ropa sexi tirada alrededor, una botella de champagne; todo sobre una alfombra mojada por su squirt. Sentía el palpitar del corazón en el culo y la concha, se miró, se rió, pensó: “mami debe quedarse mas tiempo sola, te lo merecés”.
SE AGRADECEN LSO PUNTOS Y SE LEEN LSO COMENTARIOS.
1 comentarios - Frente al espejo una mujer sola se vuelve una puta