Mientras comenzamos con juegos peligrosos: ceder el poder que otorga proponer reglas...

muchos hemos fantaseado durante el sexo en jugar interrogando a nuestras parejas si nos cagaron con otro recibiendo las lógicas respuestas negativas: "¿Cómo? ¿Estás loco? Siempre te soy fiel" es la primera y tajante respuesta pero si sos hábil y verdaderamente sabés "conducirla" hasta contagiarle tu estado de excitación de manera que no solo comprenda que lo tuyo no tiene que ver con celos enfermizos sino que ese ida y vuelta de "indago"/"recibo estÃmulos" no es más que otra de las facetas del morbo necesario para encenderte más y asi ser más activo respirando como un animal hambriento. Sumemos que cada tanto dejás pistas del juego al que la invitás a jugar del tipo (agitado y largando gemidos) "Dale. No me mientas. Quiero la verdad. Necesito escucharte como me volás la cabeza relatandome lo puta que sos" con lo que ella termina entendiendo nada más ni nada menos que cuando "imaginás" a tu pareja confesando de su propia boca que te fue infiel -fantaseando- te vuelve loco, te la pone más dura y exteriorizás con tus bombeos más salvajes afirmaciones tales como "Lo se... ahh... vos sos puta... ahhh... y se que o a tu jefe o a algún compañero... ah... a... te estás comiendo, guacha" sin dejar de darle y darle expresás "Ahh... te imagino siendo la puta de otro... ahh... y la calentura es imposible de contener....". Ahi, a ella le queda claro que tus interminables preguntas sobre su fidelidad no venÃan de un tóxico celoso y posesivo sino de uno de los tantos aditivos que se suelen utilizar a la hora del sexo, por lo que tu confesión no solo la sorprendió, es indudable que la excitó colocándola por fin en tu misma sintonÃa. Ella te entendió y además, hiciste que suba un escalón, el morboso, el turbio, el sucio dentro de su goce sexual y ahi sus respuestas comienzan tÃmidas mientras vos seguis dándole carne: "Bueno, amor... no se... pensé que te enojarÃas..." prueba, tanteando tu reacción para convencerse que ir por ahi era lo que vos pretendÃas. Desde ese momento tu mujer te sigue la fantasÃa y cada vez que vos le decis PUTA a ella o ella reconoce que lo es ambos se envuelven ardientes y el acto sexual crece en intensidad y perversión generándose sin dejar de garchar una especie de "te saco mentira verdad" de este tenor:
Vos: "Dale, Andrea. Basta. Se que en tu oficina algo pasa"
Ella: "Basta, vida. No seas celoso"
Vos: "Celoso, no. Vos me estás mintiendo o no me contás todo. Anoche, cuando llegaste y te saludé con un beso tu sabor y aroma a cigarrillo era evidente y vos no fumás"
Ella, dudando: "Ehmm... es que en las reuniones con el jefe y la sección contadurÃa duran horas y algunas y algunos compañeros fuman... y se me pega el olor"
Vos: "Andrea (con simulada cara de enojado porque sabés que te miente). El sabor en tus labios más allá de tu ropa oliendo a humo no coincide con el hecho de estar con gente que fuma. ¿Vos fumaste anoche?"
Ella: "Mi amor, no... no... se. Quizás me convidaron una pitada, no recuerdo..." haciendose la inocente.
Vos: "¿Tanto te cuesta mirarme a los ojos y decirme la verdad? Además ¿Quién te convidó? ¿Tu compañero Marcelo? Si. Ese, del que no solo me hablás habitualmente... ¿Ese que te trae a casa tras el trabajo? pero, oh! casualidad, detiene su auto a una cuadra...."
Ella (sorprendida tratando de actuar un enojo): "¿De que me acusás? ¿Marcelo? Jaja (simula una risa falsa). ¿Cuándo me trajo, a ver?"
Vos (con precisión quirúrgica): "Que te trae, lo se porque los vi. SalÃs del trabajo alrededor de las 20 y llegás aproximadamente a las 21 hs a casa, que es lo que demorá en colectivo. Pero una noche, hace 45 dias, aprovechando que eran las 20:20 y tenÃa tiempo para regresar antes que vos, subà a mi choche y fui hasta la ferreteria del Mall que queda a 8 cuadras por esta misma calle a comprar cinta aisladora para reparar el cable de la lámpara, me sorprendà a la ida porque vi estacionado a dos cuadras de casa el auto de Marcelo con alguien femenino sentado en el asiento del acompañante al que no vi bien por la oscuridad del interior del vehÃculo. Volvà rápido a las 20:45 aminorando la marcha para poder distinguir mejor cuando un colectivo venia rápido detrás mio y encendió las luces altas pudiendo iluminar la escena y te vi arrimánote a su lugar de chofer dandole un beso caliente (de ahi tu boca con gusto a tabaco), nada corto, para despedirte. Llegué, dejé el coche en la trotadora y a los 10 minutos entraste disimulando"

Si en esa instancia tu mujer ya está participando del juego con vos... entre vergüenzas, miedos, culpas se excusará al reconocer que tus sospechas eran ciertas ya que lo que descubriste no deja lugar a dudas.
Si la obra que empezaste a proponer hasta que ella comprendió y te siguió el paso está aceitada, desde el momento que deja de negarse porque tus evidencias son claras, ya sus respuestas tomarán otro camino.
Ella: "Lo que pasa, amor, es que Marcelo desde que ingresó a la empresa, unos 5 meses atrás, se acercó a mi sacándome charlas al tiempo que me fue acosando dulce y seductoramente. Ó me tiraba una una sonrisa desde su escritorio a 5 metros del mio, que un mail con una foto mia de ese mismo dia con el epÃgrafe "No podés tener esa piel, Julia" que respondà mirándolo y mordiendome los labios, a encontrarnos a solas en la cocina, también empezó a preguntarme si querÃa un cortado cada vez que él iba a buscar uno para él... y me encontré luego haciendo lo mismo: llevándole un cortado... una noche volvÃa en colectivo a casa, serÃa 20.30 y recibo un whatsapp de él. "Perdón si te parezco atrevido. Vi que en la firma automática de tus correos debajo de tu nombre completo figura tu número y lo agendé..." Lo que se dice..."
Vos: "una cosa trae a la otra, no?"
Ella: "Si. Y listo, te lo cuento. Terminamos en hoteles varias tardes que coincien cuando a él y a mi nos envÃan a hacer trámites por separado. ¿Sabés algo más?"
Vos, a punto de llenarla de guasca y jadeando: "aghh...aghh... ¿q..q...que más?"
Ella: "el gusto a cigarrilo no se me pega por una chapada con Marcelo. Desde que vamos a telos, empecé a fumar con él. ¿Te molesta? Es la verdad. No lo hice hasta ahora delante tuyo para evitar tus preguntas... ahora que te conté, acostumbrate. Tu amada esposa empezó a fumar gracias a su amante" abre su cartera, al mismo tiempo que se baja los dos breteles de su vestido, retira un encendedor junto a una caja de Camel, con la gravedad, el atuendo cae solo y vos la ves provocatica. Sin solución de continuidad golpea la cajila en su mano para que se deslice un cigarro, lo lleva a su boca y mientras te clava la vista que mantiene sacándose los zapatos y encendiendo el yesquero. Cuando sale la llama, la que acerca al tabaco, sin dejar de vigilar como reacciona el marido y le da una pitada larga... notando como se excita con la suma tanto del sabor del humo entra en ella como del evidente estado de excitación de su marido...

¿Pasáste alguna vez por esto ó si es costumbre, aún gozás con esta morbosa forma de jugar que sos cornudo que se excita ante la transformación que va mostrando tu esposa a medida que se asocia a los pasos de tu perverso juego de fantasÃa imaginaria?
Porque, como vemos, toda la pelÃcula es, hasta ahora, mental. No es verdad que él está necesitando ser cornudo ni que ella lo engaña con su jefe: el ida y vuelta se desvanece imediatamente cuando ambos acaban como bombas que explotan. Por el momento le siguen los pasos al órgano sexual por excelencia: el cerebro.
La mente es como el general en una guerra: prepara la escena, organiza a sus soldados quienes, ya listos, van a la guerra. Mientras la concha y la verga están en acción fÃsica si continúan dandole participación al gran mandamás con tratamientos como lo que ejemplifiqué, van a ver que coger llega a limites más turbios. Si no me creés entonces ¿por qué te masturbás? Estás en soledad, no hay ni una pija ni una cajeta con vos pero sin embargo, cerrás los ojos y todo lo que inventás en tu mente (engañar a tu esposo con un vecino, llevar a la cama a tu compañera de trabajo, darle el culo ese amigo de tu marido, etc) además de los estÃmulos manuales -o con juguetes- hacen la fricción llegás al orgasmo en gran parte por tu imaginación.

Pero, cuidado. Es probable con altas dosis de posibilidad de que tu mujer ingrese a un estado de confusión en el que analice: "Mi marido se excita cuando le digo que estoy con otro... y me están dando ganas de hacerlo... seguro que a él lo calentará más que otro me coja ¿Y si se lo planteo?"
En este punto de inicio las cosas se ponen como una brújula sin rumbo. En la siguiente entrega me dedicará a detallar la diferencia entre fantasearlo y concretarlo.
Saludos!
0 comentarios - Esposa acepta ponerte cuernos: cuidado