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255馃搼La T铆a de Matias

255馃搼La T铆a de Matias
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Cecilia, despu茅s de una discusi贸n con su pareja, decidi贸 venir a vivir con su hermana mayor, Carolina, y su hijo adolescente, Matias. La familia le dio una c谩lida bienvenida la ayudaron a acomodarse en un peque帽o cuarto del fondo de la casa.

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Todo parec铆a tranquilo y rutinario, hasta que esa noche Matias decidi贸 tomar una ducha.

Sin golpear la puerta, Matias entr贸 al ba帽o y se encontr贸 con una visi贸n que lo dej贸 paralizado. All铆, bajo el chorro de agua, estaba su t铆a Cecilia, completamente desnuda. Sus tetas firmes y su vagina perfectamente depilada lo hipnotizaron. Solo alcanz贸 a decir "Perd贸n, t铆a" antes de cerrar la puerta r谩pidamente. El coraz贸n le lat铆a con fuerza y, a pesar de la verg眉enza, no pudo evitar tener una erecci贸n.

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Durante la cena, Cecilia lo miraba coquetamente, con una sonrisa que delataba su diversi贸n. "Te gust贸 lo que viste, Matias?", le pregunt贸, con una voz suave y seductora. Matias, nervioso y ruborizado, respondi贸: "Perd贸n, t铆a. No fue intencional".

Esa noche, Matias no pudo dormir. Se masturb贸 pensando en el cuerpo de su t铆a, imaginando c贸mo ser铆a tocarla, besarla, y sentir su piel contra la suya.

Cecilia que se hab铆a levantado para ir a la cocina por agua. Al pasar por el cuarto de Matias, escuch贸 un gemido y se asom贸 discretamente. Lo que vio la dej贸 sin aliento. Matias, con la mano en su pija murmuraba: "T铆a, qu茅 buena est谩s". Cecilia, con una sonrisa p铆cara, decidi贸 dejarlo disfrutar de su momento, sabiendo que pronto tendr铆a la oportunidad de hacer realidad sus fantas铆as.

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A la ma帽ana siguiente, Carolina sali贸 temprano a trabajar, dejando a Matias solo en casa con su t铆a Cecilia. Ella, aprovechando la oportunidad, se acerc贸 a Matias con una sonrisa. "Matias, anoche te vi masturb谩ndote, diciendo mi nombre. 驴Es porque me viste desnuda?", le pregunt贸, con una voz suave y seductora.

Matias, ruborizado y nervioso, pidi贸 perd贸n. Pero ella lo calm贸, acariciando su mejilla. "Eres un hombre, Matias. Es normal que te excites al ver una mujer desnuda. Y yo tambi茅n me excite viendo c贸mo te tocabas por m铆". Con una mirada intensa, le pregunt贸: "驴Quieres sexo conmigo? Ser谩 nuestro secreto".

Matias dud贸 por un momento le dijo "No se" , pero Cecilia, con una risa suave, le dijo: "Claro que sabes". Lo tom贸 de la mano y lo llev贸 a su habitaci贸n. All铆, se desnud贸 lentamente ante 茅l, revelando cada cent铆metro de su cuerpo. "M铆rame bien ahora,聽le susurr贸, con una sonrisa tentadora.

Luego, le indic贸 que se desnudara tambi茅n. Matias, con las manos temblorosas, se quit贸 la ropa, revelando su pija parada y dura, apuntando directamente hacia ella., que con una mirada de aprobaci贸n, lo sent贸 en la cama y comenz贸 a lamer y chupar su pija con intensidad, haci茅ndolo gemir de placer.

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Con ternura, lo acost贸 en la cama y se subi贸 encima de 茅l, agarrando su pija y acomod谩ndolo en su concha h煤meda y caliente. Empez贸 a cabalgarlo con movimientos r铆tmicos y profundos, mientras Matias, con las manos en su cintura, la aferraba con fuerza, sintiendo c贸mo el placer crecia dentro de 茅l.

No pudo resistir m谩s y, con un gemido profundo, eyaculo dentro de ella, llen谩ndole la concha de semen por completo. Cecilia, satisfecha, cay贸 sobre 茅l, acariciando su pecho y susurr谩ndole al o铆do: "驴Estuvo bueno, verdad?".

Matias, a煤n recuperando el aliento, le respondi贸: "S铆, t铆a. Eres hermosa y muy rica". Sinti贸 c贸mo su pija se endurec铆a de nuevo, listo para ella.

Cecilia, con una sonrisa complaciente, tom贸 su pija en la mano y comenz贸 a moverla arriba y abajo, excit谩ndolo y masturbandolo. "Lo mejor de los j贸venes es que son insaciables", le susurr贸, con una voz cargada de deseo. "Mira c贸mo lo tienes duro otra vez".

Matias, con los ojos cerrados y el cuerpo tenso, solo alcanz贸 a gemir: "Hay, t铆a". Cecilia, con un "shh" suave, lo hizo callar. "Ahora quiero que me des bien duro", le orden贸, poni茅ndose en cuatro, ofreci茅ndole el trasero con una invitaci贸n irresistible. "Pero avisame cu谩nto sientas que vas a terminar".

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Matias, con el coraz贸n latiendo con fuerza, le meti贸 la pija en la concha desde atr谩s, d谩ndole duro, acariciando sus nalgas y sus tetas mientras la embest铆a. Cecilia, con la cabeza baja y el cabello cayendo sobre su rostro, lo alentaba: "M谩s duro, bebe. Rompele la concha a tu t铆a".

Con unas cuentas embestidas m谩s, Matias sinti贸 que estaba a punto de terminar. "T铆a, estoy a punto", le avis贸, con la voz entrecortada. Cecilia, r谩pidamente, se levant贸 y, agarrando su pija en la boca comenz贸 a chuparlo con avidez, llev谩ndolo al l铆mite del placer.

Finalmente, Matias eyaculo sobre sus tetas. Cecilia, con una sonrisa satisfecha, se lami贸 los dedos, probando su semen. "Me mor铆a por probar tu leche", le susurr贸, con una mirada de pura satisfacci贸n.

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Una noche, mientras Carolina se pon铆a a cocinar, Matias decidi贸 darse un ba帽o. El agua caliente relajaba sus m煤sculos, pero su mente a煤n estaba llena de las im谩genes y sensaci贸nes de la ma帽ana. De repente, escuch贸 abrirse la puerta del ba帽o. Se gir贸 r谩pidamente y, para su sorpresa, vio a su t铆a Cecilia entrando completamente desnuda.

"T铆a, 驴qu茅 haces? Mam谩 est谩 en la cocina", le susurr贸, con una mezcla de excitaci贸n y nerviosismo.

Cecilia, con una sonrisa p铆cara, le respondi贸: "Vengo a ayudarte". Tom贸 el jab贸n y comenz贸 a enjabonar su cuerpo, deteni茅ndose especialmente en su pija y sus test铆culos, haciendo que se le parara de inmediato. Matias, excitado, hizo lo mismo, enjabonando sus tetas, sus nalgas y su vagina con movimientos suaves y tentadores.

Se enjuagaron juntos, con el agua cayendo sobre sus cuerpos desnudos, mientras se besaban apasionadamente. Matias, con su pija dura, lo apoy贸 en su vientre, tratando de penetrarla. Pero Cecilia, con un "shh" suave, se alej贸. "aguanta. Nos puede escuchar. Ven a mi habitaci贸n en la madrugada", le susurr贸, saliendo del ba帽o y dej谩ndolo con el pene duro.

Durante la cena, Cecilia le hac铆a gestos obscenos y le susurraba: "Prepate". Matias, con el coraz贸n latiendo con fuerza, sab铆a que la noche promet铆a ser intensa y llena de placer.

Esa noche, Matias se acerc贸 sigilosamente a la habitaci贸n de Cecilia, con el coraz贸n latiendo con fuerza. "T铆a, 驴est谩s despierta?", pregunt贸 en un susurro. Cecilia, envuelta en una toalla, respondi贸 con una sonrisa: "Claro, bebe. Sacate la ropa".

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Matias, con manos temblorosas, se quit贸 la ropa r谩pidamente. Cecilia, se sac贸 la toalla, y se abri贸 de piernas en la cama y le pidi贸 que la penetrara. Matias, con una erecci贸n intensa, se subi贸 encima de ella y, con un movimiento certero, le clav贸 la pija en la concha, haci茅ndola gemir de placer.

Le agarr贸 las tetas , chupandolas con avidez, mientras ella, con las manos en su cintura, lo aferraba con fuerza. De repente, Cecilia se gir贸,聽mont谩ndolo, comenz贸 a moverse con intensidad, hablando sucio. "Me encanta tu pija, bebe. Es perfecto", le susurr贸 al o铆do, haciendo que 茅l gimiera de placer.

Luego, con una voz tentadora, le pregunt贸: "驴Te gustar铆a hacerme anal?". Matias, con los ojos llenos de deseo, asinti贸. Cecilia, una sonrisa, se puso en cuatro y, guiando su pija a su otra entrada, lo hizo penetrarla profundamente.

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Matias, con embestidas intensas, la cogi贸 por el culo, mientras ella se acariciaba la concha, llev谩ndose al l铆mite del placer.

"Estoy a punto de acabar", le avis贸, gir谩ndose r谩pidamente y mont谩ndolo de nuevo,聽se meti贸 su pija en la concha.

"Quiero que me llenes la concha", le susurr贸, con una voz cargada de deseo. Matias, con unas embestidas m谩s, eyaculo adentro de ella, llen谩ndola por completo. Cecilia, satisfecha, cay贸 sobre 茅l, con sus tetas aplastadas contra su torso, mientras 茅l la abrazaba con fuerza, sintiendo c贸mo sus cuerpos se fund铆an en uno solo.

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Mientras Matias abrazaba a Cecilia, sintiendo el calor de su cuerpo contra el suyo, ella le susurr贸: "Matias, tengo que contarte algo. Estoy embarazada".

Matias, sorprendido y casi en shock, exclam贸: "驴qu茅?!!!".

Cecilia, con un "shh" suave, lo calm贸. "Deja que te cuente, tranquilo. No es tuyo. Ya estaba embarazada desde que llegu茅. Por eso te cuento que volver茅 con mi ex. Sabe lo del embarazo y, por eso, le di otra oportunidad para que se haga cargo".

Matias la mir贸 con tristeza, sintiendo c贸mo su coraz贸n se romp铆a en pedazos. "Justo cuando nos entend铆amos", murmur贸, con voz entrecortada.

Cecilia, con una sonrisa tierna, lo bes贸 suavemente. "Lo s茅 bebe y no te preocupes. Vendr茅 a visitarte de vez en cuando y seguiremos teniendo sexo. Adem谩s, me cuidar茅 m谩s".

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Cecilia regres贸 a la casa de su hermana, ahora con una panza muy notoria que anunciaba su embarazo y, durante la conversaci贸n, Carolina pregunt贸 c贸mo le estaba yendo. "Todo bien, gracias", respondi贸 Cecilia con una sonrisa.

"Espero que me inviten a comer. Ir茅 por algunas cosas para la comida", a帽adi贸 Carolina, saliendo de la sala para ir de compras.

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"No te preocupes, mam谩 Yo acompa帽ar茅 a t铆a Cecilia", ofreci贸 Matias, con una mirada c贸mplice hacia su t铆a.

Cuando Carolina sali贸, Cecilia se acerc贸 a Matias y, con un gui帽o, le pregunt贸: "驴Quieres cogerte a esta embarazada, bebe, o no te gustan las gorditas?".

Matias, con una mezcla de excitaci贸n y nerviosismo, respondi贸: "S铆, quiero,聽pero puedes hacerlo as铆?".

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"Claro que s铆, solo ten cuidado", le susurr贸 Cecilia, comenzando a desnudarse lentamente. Matias, sin dudarlo, hizo lo mismo, revelando su cuerpo deseoso.

Cecilia, con una sonrisa p铆cara, le agarr贸 la pija y se lo metio en la boca y comenz贸 a chuparlo y lamerlo, llev谩ndolo al l铆mite. Matias, excitado, la puso de costado y, con movimientos suaves pero firmes, comenz贸 a penetrarla y a embestir su concha, acariciando sus tetas y su vientre redondeado con ternura.

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Luego, la hizo cabalgar sobre su pija sintiendo c贸mo su cuerpo se mov铆a con una intensidad que lo enloquec铆a. Cecilia, con los ojos cerrados y el cabello cayendo sobre su rostro, se mov铆a con una pasi贸n que hac铆a que Matias perdiera el control. Sus tetas rebotando,聽gimiendo de placer.

Finalmente, Matias eyaculo dentro de ella y llen贸 su concha de semen con un gemido profundo. Cecilia, satisfecha, lo abraz贸 y lo bes贸 con ternura. "Vez que cumpl铆 mi promesa", le susurr贸 al o铆do, con una sonrisa c贸mplice. "Cuando est茅 en mejor forma, cogeremos m谩s duro".

Matias, con la esperanza de m谩s encuentros, la abraz贸 con fuerza, sabiendo que, aunque el tiempo y las circunstancias los separaran, siempre tendr铆an esos momentos de pasi贸n y deseo.

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