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destino cuckold

El ambiente estaba cargado de humo y música baja. Yo, Pablo, disfrutaba de un whisky en la barra cuando ella entró. No caminaba, desfilaba. Ese vestido rojo era un grito de guerra. Se sentó a tres banquetas de distancia con dos amigas, pero sus ojos buscaban algo que no encontraba en su grupo.

Me acerqué con la parsimonia de mis 50 años. Me apoyé a su lado, ignorando a las amigas.

—"Ese vestido tiene un problema", le dije, mirándola de reojo.
Ella arqueó una ceja, sorprendida por mi tono. —"¿Ah sí? ¿Qué problema?".

—"Que lo lleva una mujer que está esperando que alguien le diga qué hacer, pero está rodeada de gente que le pide permiso para mirarla".

Ella soltó una risa nerviosa. —"Me llamo Sofía. Y no suelo recibir órdenes de extraños".
—"Mucho gusto, Sofía. Soy Pablo. Y no soy un extraño, soy el tipo que acaba de leer que estás muerta de ganas de que alguien te saque de esta mesa aburrida".

Ella se levantó hacia los baños y yo la seguí con la mirada. Sabía que me estaba esperando.

En el pasillo de los toilettes, el aire se volvió pesado. Cuando Sofía salió, me encontró bloqueando el paso.
¡PLAF! El chirlo en su culo sonó como un latigazo. Ella se dio vuelta, roja de furia y excitación.

—"¡No me podés tocar así!", exclamó, pero no se movió.
—"Callate, pedazo de puta", le solté. —"Acercate y abrí las piernas".

Sofi tembló, pero obedeció. Le metí los dedos y estaba hirviendo.
—"¿Quién es el infeliz que te deja salir así?".
—"Nico... mi marido... es muy bueno conmigo".
—"Pobre Nico. Se va a tener que acostumbrar a compartir. Despedite de tus amigas. Te venís conmigo".

En mi departamento, la posesión fue total. Mientras la tenía sometida, Sofía se quebró.

—"Pablo... Nico me hizo el culo un par de veces, pero no sentí nada. No tiene con qué. Quiero que me lo rompas vos... quiero sentir lo que es una pija de verdad ahí atrás", me rogó mientras se masturbaba desesperada.

—"Con gusto, Sofía. Te voy a llenar el culo de leche hasta que te desborde", le dije mientras la terminaba de marcar. —"Y te dejo una orden para ese PITO CHICO que tenes de marido: llegás y que te limpie, pero no lo dejás acabar. Mañana voy a tu casa. Los chicos se van. Él cornudo cocina, nos sirve, y cuando te rompa el culo y te llene, él va a lamer mi leche de tu agujero. ¿Entendido?".

“Sos un HIJO DE PUTA ahhhh” de solo pensarlo se fue en un orgasmo devastador.

Suficiente PUTA DEMIERDA andate a tu casa.
Y sin ni siquiera dejarla ir al baño se fue.

Sofi entró a su casa a las 3:30 AM. Nico la esperaba en penumbras.

—"¡Sofi! Olés a hombre...", balbuceó él.
Sofi se tiró en el sofá, abrió las piernas y lo miró con asco.

—"Vení acá, Nico. Ponete de rodillas y limpiame. Pablo me dejó llena".
Nico se arrodilló y empezó a lamerla, sintiendo el gusto de mi virilidad.

—"¡Dale, cornudo! ¡Limpiame bien!", le gritaba ella. —"Pablo me dio lo que vos no pudiste en quince años. Mañana viene a comer. Vas a cocinar, nos vas a atender y no vas a decir ni una palabra. Y escuchame bien: mañana me va a romper el culo porque vos no servís para eso. Me va a llenar bien adentro y vos vas a limpiar su leche de mi culo con tu lengua. ¿Entendiste, pito chico?".

Nico, con la cara empapada, asintió con un sollozo de excitación y derrota.
—"Sí... lo voy a hacer..."
—"Así me gusta. Ahora seguí lamiendo, que mañana quiero estar bien abierta para que él me estrene el culo"

autor:alfacuck

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