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Milf kiosquera 21

Me gire para ver qué había pasado, escuché que ella le decía a su marido.

L: No puedo irme así, espérame.
C: Que vas a hacer ?
L: Solo un ratito más. Dijo mientras cerraba la puerta del auto al bajar.
C: Pero “L” ya estuviste todo el fin de semana.

 Le dijo mientras la veía trotar por el frente de su auto hacia mí, ella no respondió pero si estiró su brazo para darme la mano, yo agarre la suya y me llevó prácticamente corriendo adentro, con la mano libre alcance a empujar casi sin fuerza la puerta de mí casa, que por suerte se cerró.

Yo: Que paso ? Pregunté mientras llegábamos al living comedor.
L: No me puedo ir así, te voy a extrañar mucho. 

Empezó a besarme con su lengua en lo profundo de mí boca, metió su mano en mí boxer y entre gemidos me pidió “cógeme, por favor cógeme una última vez antes de irme”. Obviamente mí verga reaccionó rápidamente y ella no tardó en arrodillarse para chuparla por un minuto aproximadamente para asegurarse de dejarla bien mojada. 

Mientras se ponía de pie iba sacándose el short y al terminar de pararse ya estaba en tanga. Ambos estábamos desesperados porque queríamos sentirnos.

Yo: Donde ?
L: Donde que ?
Yo: ¿Dónde querés que te coja ?
L: En cualquier lado, acá no más.
 
La empuje a una pared cercana, se corrió la tanga paro la cola y espero, me acomode detrás agarrando su cintura y mí verga para introducirla. Al sentirla dentro gimió y yo no paré de moverme dándole sin parar fuerte, apoyo su cara de costado contra la pared cerrando los ojos y dejándose llevar por el placer.

L: Si, dame así.
Le di una nalgada
L: Si me encanta, que me pegues.
Otra nalgada más, y otra y luego otra más.

Quería cambiar de posición, quería verla de frente, quería ver su rostro, sus gestos, su boca al gemir y hablarme. La agarre de un brazo y la lleve rápidamente contra la mesa, empuje sus hombros como dando a entender que se recueste sobre ella, abrí sus piernas y me dispuse a comerle la concha, con uno de sus codos quedó apoyada de forma que su cabeza quede alta y pueda verme, con la otra mano agarró mí pelo, lentamente fue dejando cada vez más sus piernas en el aire.

L: Que rico. 
No aparte la boca, por el contrario continúe.
L: El or.. el orto.. chúpame el orto.

Que rico que te pidan eso, en medio de una chupada. Tenía ambas manos detrás de sus rodillas, levantando su cadera de la mesa, ayudando a dejarme su orto más cómodo para chupárselo. Metí mí lengua lo más profundo que pude en ambos de sus agujeros, el sabor era riquísimo pero mí verga me pedía por favor que haga algo con ella.

Yo: Te voy a coger, no me da más la verga 
L: Si mí amor cógeme.
Yo: Dónde la querés ?
L: Donde vos quieras, estoy toda abierta por vos.
Yo: Entonces un rato y un rato.

Mí verga fue a su ano entro sin dificultad, 3 o 4 bombeadas después la saqué y se la metí en la vagina, repetí este proceso varias veces, cada vez gemía más y más fuerte. Hasta que se incorporó mientras la cogía por la concha, se agarró de mí cuello y mí miraba fijo a los ojos mientras gemía y se mordía los labios. 

Yo: Te va a escuchar tu marido, está en la puerta.
L: No me importa, que crees que no sabe que me estás cogiendo ?

Cómo pude levanté su remera y el corpiño, no quería perder tiempo en sacárselo. Apretaba sus pechos, esponjosos de piel suave pero rígidos, abría la boca dando bocanadas de aire entre gemido y gemido.

L: Dame más, no pares, no pares.

Le hice un chupón en el cuello.

Yo: Para que tu marido vea esa marca y recuerde que sos mía.

L: Que hijo de puta sos pendejo.

Le hice otro en uno de sus pechos.

L: Me vas a marcar toda.
Yo: Porque sos toda mía.
L: Quiero acabar, no pares por favor.

Yo Seguí.

L: Te vas a acordar de mí, mientras estoy de vacaciones ?
Yo: Capaz que sí. Dije juguetonamente.
L: Yo me voy a encargar de que te acuerdes, te voy a mandar fotos todos los días. Para que cuando vuelva me destroces.
Yo: Que rica puta que sos, no puedo esperar a volver a verte. 
L: Te vas a tocar por mí ?
Yo: Me voy a pajear todos los días por vos, con tus fotos.
L: Mmm que rico, quiero ver eso también.

Puso una mano en mí pecho, haciéndome alejar de su cuerpo mientras bajaba de la mesa y de esta forma me llevó hasta una silla que había a un metro aproximadamente haciéndome sentar en ella. Trepó encima mío y comenzó a dar saltos sobre la verga agarrándose de mis hombros, sus pechos rebotaban y chocaban en el aire mientras sus nalgas llenaban la habitación de ruido, al golpear contra mí.

Yo: Que sexy que sos, estás re fuerte.

Sonrió, y se llevó ambas manos a la cabeza sosteniendo en alto su pelo, mordiéndose el labio inferior.

L: Te parece ?
Yo: Mucho, me re calentas.
L: Y vos a mí también, tu cuerpo, tu pija, lo macho que sos. 

Dijo a regañadientes, como con bronca moviéndose ahora de adelante hacia atrás, fuerte y bien pegada a mí cuerpo, con intención de acabar, mientras gemía cada vez más fuerte.

Yo: Así mí putita, que te escuche tu marido.
L: Aaaay SII!! Que rica pijaa!! Lléname, lléname todaaa!!
Yo: Ahí viene, ahí viene….aaaahhh

Le llene de leche la concha, mientras ella no paraba de moverse.

L: Que rica leche, bien caliente, me llenaste todaa.. 

No logró terminar la frase, pero si el orgasmo bien pegada a mí. Tomamos aire, sonreímos y nos dimos un buen beso, mientras aún seguía dentro de ella. Poco a poco se levantó y algunas gotas cayeron al suelo antes que pueda vestirse, ni se molestó en limpiarse, se quería ir así, llena de leche.

Volvimos afuera para que está vez sí se vaya, el marido tenía una cara que denotaba lo enfadado y humillado que estaba, pero no dijo una palabra. Se subió al auto, mientras el marido lo arrancaba, me tiró un beso al cual respondí con una sonrisa.

Yo: Cuidamela eh!. Le dije al marido
C: Si. Dijo, sin tener opción.
L: Después te mando unas fotitos amor, así no me extrañas.
Yo: Las voy a esperar. Dije agarrándome apenas la verga por sobre el pantalón.

Luego de eso, se fueron.

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