Después de varios días hablando por chat, por fin Valeria,aceptó el encuentro. Patricio, la recibió en su casa, un modesto mono ambienteen una agradable zona.
Mientras de fondo sonaban temas musicales, la charlafluía y los vasos de los que bebían se iban vaciando de a poco.
Comenzó a sonar un tema lento, él la invitó a bailarlo.No hubo rechazo. Se acercaron, se abrazaron… mientras bailaron, gracias a lacercanía, podían sentir sus perfumes naturales. En un momento Pato le robó unbeso. Ella se detuvo, lo miró, se acercó más y enredaron sus lenguas en un besomás apasionado y húmedo.
Vale lo soltó, dio media vuelta y apoyó sus manos en lapared dándole la espalda. Él se acercó y la tomó de la cintura. Apoyó su bulto conexcitación en el culo de la invitada. Mientras besaba su cuello, su nuca ylamía sus orejas, ella lanzaba suspiros provocativos, que fueron tomados comouna buena señal.
Dejó de besarla. Se arrodilló. Sin preguntar bajó lospantalones y la bombacha que cubrían esas nalgas. Al verlas tan cerca le nacióbesarlas y acariciarlas. Con una simple separación de sus piernas, Valeriasentía cómo Patricio jugaba y saboreaba su cola con la lengua. Las manosmasculinas comenzaron a acariciar los muslos llegando a la tan deseadaentrepierna. Un dedo comenzó a explorar la zona. Ella dejó que lo metiera lentamente.Pato podía sentir la respiración agitada, el calor y la humedad de esa conchacaliente.
De golpe Valeria apoyó su espalda en la pared y Pato, queseguía arrodillado, se encontró frente a esa vulva que había estado acariciandosegundos antes. Levantó la cabeza y vio el deseo en los ojos cerrados de ladama. La agarró de los muslos para acariciarlos y besarlos. Llevó su boca alvientre de Vale. Fue bajando lentamente. Al llegar a ese preciado triánguloentre las blancas piernas, con su lengua comenzó a separar los labios de lavulva, lo que le permitió lamer, chupar y disfrutar. Ella tomó la cabeza de él yapretándola contra sí, hacía movimientos circulares de cadera.
Las manos de Patricio comenzaron a recorrer ese preciadoculo que estuvo saboreando minutos antes, separando las nalgas metió un dedo… -despacito … pidió la dueña de las nalgas.
¿Habían pasado segundos, minutos?... No importaba. Patose puso de pie. Se miraron a los ojos y él observó cómo Valeria destapaba suspechos y se los ofrecía. La miró fijo a los ojos y agarrando su cara le dio unbeso con gusto a sexo… miró sus senos,los besó, acarició y empezó a lamer y chupar esos pezones grandes y oscuros…
Valeria apurada y con la torpeza propia de la excitación,metió una mano en el bóxer para sacar la pija que había sentido apoyarse contraella. La agarraba con deseo y firmeza para acercarla a su vulva y frotarse la puntaentre los labios de esa vagina mojada. Lo manejaba como un pincel.
El deseo siguió en aumento. Se soltaron y ella desnuda seacostó en un sillón con las piernas abiertas y acariciándose toda, él seterminó de despojar de lo que vestía. Se acercó y las manos femeninas seapoderaron de la verga que fue guiada hasta su boca, donde la lengua comenzó aacariciar el glande a punto de explotar. Segundos después la pija entera fuecubierta por la boca para ser saboreada y dejarla bien dura como Valeriadeseaba.
Una vez libre, Patricio se arrodilló entre las piernas deVale que estaba acostada en el sillón, agarrando su falo y antes de meterlo enla tan preciada caverna, frotó la punta de su pija en la vagina mojada ycaliente. La metió y la sacó. La metió un poco más y volvió a sacarla. Cuando elmiembro entró por completo Valeria suspiró y lo abrazó para impedir que seretirara. Comenzaron a moverse. Se besaban, mordían y chupaban las lenguas.Ella le apretaba la cola y movía las caderas haciendo fuerza para arriba. Patochupaba sus tetas y empujaba para hacer sentir bien adentro su verga. Respirabanagitados, transpiraban, los gemidos retumbaban entre los cuerpos aumentando latemperatura. Se estaba haciendo difícil contenerse, por lo que antes de acabary que la noche finalice tan temprano, sacó su pene y luego se sentó.
Vale, frustrada, se dio media vuelta, y suplicante sepuso en cuatro, separó sus piernas y lo miró por encima de uno de sus hombros paraproponerle un final distinto. Y con un movimiento de caderas, sutil peroefectivo, lo invitó a disfrutar.
Como un hombre dominado por el deseo Patricio searrodilló desesperado abriendo más esa cola. Zambulló su boca entre esas nalgaspara pasar una y mil veces la lengua chupando ese culo y esa concha humedecidapor el sexo. Mientras una de sus manos sostenía su pija y la acariciaba paraque no perdiera rigidez.
Al incorporarse metió el miembro en la peluda vagina, latomó de la cintura y se sintieron “los golpes” del sexo… el frote de la pelvismasculina contra las nalgas de ella.
Surgen nuevamente las respiraciones agitadas, gotas desudor y gemidos. Él la agarró de las nalgas, la cintura, los hombros, las tetas,el cabello…
Ella, en un momento, llevó una mano hacia atrás parasentir y tocar cómo la pija entraba y salía de su entrepierna excitada. Eso lacalentó e hizo que moviera su cintura en círculos para sentir mejor lapenetración. En un momento se oyó un gemido ahogado. Patricio se dio cuenta queValeria había acabado y apretando sus manos contra la cintura de su compañera,aceleró sus movimientos para terminar dejándole su fluido donde ella lo pidió…
Sin separarse se acomodaron de costado en el sillón, loslatidos acelerados iban cesando, se pusieron boca arriba contemplando el techo,se miraron sin hablar, pero sonriendo…Ella apoyó su cabeza en el pecho de Pato.Él acariciaba la espalda transpirada de Valeria. Se miraron y sonrieronnuevamente. Con los rostros satisfechos por el goce se levantaron para preparary comer algo, recuperar energías y así poder continuar con el deleite carnal.
Mientras de fondo sonaban temas musicales, la charlafluía y los vasos de los que bebían se iban vaciando de a poco.
Comenzó a sonar un tema lento, él la invitó a bailarlo.No hubo rechazo. Se acercaron, se abrazaron… mientras bailaron, gracias a lacercanía, podían sentir sus perfumes naturales. En un momento Pato le robó unbeso. Ella se detuvo, lo miró, se acercó más y enredaron sus lenguas en un besomás apasionado y húmedo.
Vale lo soltó, dio media vuelta y apoyó sus manos en lapared dándole la espalda. Él se acercó y la tomó de la cintura. Apoyó su bulto conexcitación en el culo de la invitada. Mientras besaba su cuello, su nuca ylamía sus orejas, ella lanzaba suspiros provocativos, que fueron tomados comouna buena señal.
Dejó de besarla. Se arrodilló. Sin preguntar bajó lospantalones y la bombacha que cubrían esas nalgas. Al verlas tan cerca le nacióbesarlas y acariciarlas. Con una simple separación de sus piernas, Valeriasentía cómo Patricio jugaba y saboreaba su cola con la lengua. Las manosmasculinas comenzaron a acariciar los muslos llegando a la tan deseadaentrepierna. Un dedo comenzó a explorar la zona. Ella dejó que lo metiera lentamente.Pato podía sentir la respiración agitada, el calor y la humedad de esa conchacaliente.
De golpe Valeria apoyó su espalda en la pared y Pato, queseguía arrodillado, se encontró frente a esa vulva que había estado acariciandosegundos antes. Levantó la cabeza y vio el deseo en los ojos cerrados de ladama. La agarró de los muslos para acariciarlos y besarlos. Llevó su boca alvientre de Vale. Fue bajando lentamente. Al llegar a ese preciado triánguloentre las blancas piernas, con su lengua comenzó a separar los labios de lavulva, lo que le permitió lamer, chupar y disfrutar. Ella tomó la cabeza de él yapretándola contra sí, hacía movimientos circulares de cadera.
Las manos de Patricio comenzaron a recorrer ese preciadoculo que estuvo saboreando minutos antes, separando las nalgas metió un dedo… -despacito … pidió la dueña de las nalgas.
¿Habían pasado segundos, minutos?... No importaba. Patose puso de pie. Se miraron a los ojos y él observó cómo Valeria destapaba suspechos y se los ofrecía. La miró fijo a los ojos y agarrando su cara le dio unbeso con gusto a sexo… miró sus senos,los besó, acarició y empezó a lamer y chupar esos pezones grandes y oscuros…
Valeria apurada y con la torpeza propia de la excitación,metió una mano en el bóxer para sacar la pija que había sentido apoyarse contraella. La agarraba con deseo y firmeza para acercarla a su vulva y frotarse la puntaentre los labios de esa vagina mojada. Lo manejaba como un pincel.
El deseo siguió en aumento. Se soltaron y ella desnuda seacostó en un sillón con las piernas abiertas y acariciándose toda, él seterminó de despojar de lo que vestía. Se acercó y las manos femeninas seapoderaron de la verga que fue guiada hasta su boca, donde la lengua comenzó aacariciar el glande a punto de explotar. Segundos después la pija entera fuecubierta por la boca para ser saboreada y dejarla bien dura como Valeriadeseaba.
Una vez libre, Patricio se arrodilló entre las piernas deVale que estaba acostada en el sillón, agarrando su falo y antes de meterlo enla tan preciada caverna, frotó la punta de su pija en la vagina mojada ycaliente. La metió y la sacó. La metió un poco más y volvió a sacarla. Cuando elmiembro entró por completo Valeria suspiró y lo abrazó para impedir que seretirara. Comenzaron a moverse. Se besaban, mordían y chupaban las lenguas.Ella le apretaba la cola y movía las caderas haciendo fuerza para arriba. Patochupaba sus tetas y empujaba para hacer sentir bien adentro su verga. Respirabanagitados, transpiraban, los gemidos retumbaban entre los cuerpos aumentando latemperatura. Se estaba haciendo difícil contenerse, por lo que antes de acabary que la noche finalice tan temprano, sacó su pene y luego se sentó.
Vale, frustrada, se dio media vuelta, y suplicante sepuso en cuatro, separó sus piernas y lo miró por encima de uno de sus hombros paraproponerle un final distinto. Y con un movimiento de caderas, sutil peroefectivo, lo invitó a disfrutar.
Como un hombre dominado por el deseo Patricio searrodilló desesperado abriendo más esa cola. Zambulló su boca entre esas nalgaspara pasar una y mil veces la lengua chupando ese culo y esa concha humedecidapor el sexo. Mientras una de sus manos sostenía su pija y la acariciaba paraque no perdiera rigidez.
Al incorporarse metió el miembro en la peluda vagina, latomó de la cintura y se sintieron “los golpes” del sexo… el frote de la pelvismasculina contra las nalgas de ella.
Surgen nuevamente las respiraciones agitadas, gotas desudor y gemidos. Él la agarró de las nalgas, la cintura, los hombros, las tetas,el cabello…
Ella, en un momento, llevó una mano hacia atrás parasentir y tocar cómo la pija entraba y salía de su entrepierna excitada. Eso lacalentó e hizo que moviera su cintura en círculos para sentir mejor lapenetración. En un momento se oyó un gemido ahogado. Patricio se dio cuenta queValeria había acabado y apretando sus manos contra la cintura de su compañera,aceleró sus movimientos para terminar dejándole su fluido donde ella lo pidió…
Sin separarse se acomodaron de costado en el sillón, loslatidos acelerados iban cesando, se pusieron boca arriba contemplando el techo,se miraron sin hablar, pero sonriendo…Ella apoyó su cabeza en el pecho de Pato.Él acariciaba la espalda transpirada de Valeria. Se miraron y sonrieronnuevamente. Con los rostros satisfechos por el goce se levantaron para preparary comer algo, recuperar energías y así poder continuar con el deleite carnal.
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