Como ya dicho en el relato anterior, tras perder el rastro de Marcos consideré la opción de experimentar con otros hombres lo que me había quedado pendiente con él. Hasta acá, sólo había practicado sexo oral (me encanta) y aquella vez había intentado meter la pija de Marcos en mi colita pero estaba muy cerrada.
La última de mis experiencias con otro hombre fue con un chico que encontré en grindr, creo que se llamaba Nicolás, casi 4 años menor (yo 29 y el 25). Él estaba de vacaciones por mi pueblo y se iba al día siguiente, tenía algo de experiencia en encuentros con otros chicos y se mostraba decidido. Intercambiamos fotos de pija (la mía más grande, unos 19cm y la de él 16cm) y planeamos encontrarnos para pasar un buen rato.
Le pasé mi dirección y acordamos un horario. Él me dijo que era versatil, así que le dije que pasara a comprar preservativos; no le prometí nada, pero tal vez si me calentaba mucho podía penetrarlo, uno nunca sabe.
Llegó la hora acordada y me envió un mensaje, estaba en la esquina... No se había animado a golpear la puerta de mi casa porque los vecinos estaban en la vereda. Así que salí y fui hasta la esquina, ahí lo vi y lo saludé como si lo conociera. Era más petiso que yo (165cm aprox, yo 170cm) pero fornido, se ve que iba al gimnasio.
Le dije que me acompañara y entramos a mi casa, enseguida nos dirigimos a la habitación. "Traje esto..." me dijo mientras tiraba la caja de preservativos en la cama. A mí no me gusta dar muchas vueltas, así que acaricié uno de sus brazos y luego metí mi mano bajo su camiseta, tocando su costado... Y él comenzó a besar mi cuello apasionadamente, con la boca bien abierta.
Yo: "Cuidado, no me vas a dejar marcas..." mientras me quitaba la camiseta, y él hizo lo mismo. No habían pasado ni dos minutos y ya estábamos re calientes, esa sensación cuando dos personas se tienen muchas ganas. No recuerdo cómo, pero rápidamente estábamos completamente desnudos, bien cerquita, casi abrazados mientras nuestras pijas se rozaban.
Él bajó primero, se arrodilló y comenzó a mamar mi verga. La mía completamente afeitada, la de él con vello púbico. La chupaba tan rico que tuve que detenerlo porque sentía que iba a acabar enseguida. Le dije que se acostara en mi cama y se la chupé. Era una pija estándar, ni muy gorda ni muy flaca, ni muy grande ni muy chica, me sentía cómodo con eso y él me agarraba el pelo mientras yo mamaba.
Me levanté y me senté sobre él, arrimando mi pija a su cara y se la tragó... la chupaba con mucha pasión, yo cogía su boca. Me di vuelta y me puse en posición 69, para chupar esa verga mientras él continuaba mamándome. Y acá viene el momento que lo cambia todo...
Todo iba bien, de acuerdo al plan, chuparnos la pija mutuamente... pero de repente este chico hace algo impensado por mí... empezó a lamerme la colita, y no de una forma lenta sino como si quisiera cogerme con la lengua. No puedo expresar la sensación, sólo puedo decir que me volví loquita. Y sí, comienzo acá a hablar en femenino porque en ese momento me convertí en su nena.
"mmmm sí...", comencé a gemir y a sentir una especie de desesperación, como si quisiera sentir su lengua cada vez más adentro de mi ano... Me movía sobre su boca y no aguanté más... Me di vuelta y me senté mirándolo a la cara mientras agarraba su pija con la mano y la dirigía al centro de mi cola.
Recordé aquel primer intento con Marcos y de esos pijazos que me habían dolido, pero la excitación era mayor que el miedo y ahí estaba intentándolo de nuevo. Esta vez no sentí dolor, mi colita estaba mojada y su pija también... Se acordó de los preservativos y se colocó uno. Volví a sentarme ahí, y de a poco la cabeza fue entrando. Él se veía concentrado y caliente, y poner a un hombre así me fascina.
Todo lo hacía yo, me movía sobre su pija que entraba cada vez más... De repente, salí y volví a ponerme en 69, arranqué el preservativo de su pene y comencé a mamarlo con más ganas que nunca. Estaba totalmente loquita.
"Te quiero coger un poco más" me dijo... y yo ya estaba completamente entregada. Agarró otro preservativo y se lo puso mientras me dijo "ponete boca abajo". Inmediatamente yo me puse en 4... Él se rió y dijo "boca arriba quise decir". Sentí un poco de vergüenza por haberme puesto en 4 enseguida (otra vez esa sensación que había experimentado cuando aquel chico me tiró la leche encima y se fue).
Me di vuelta y me acosté boca arriba. El pendejo me agarró de las piernas y las puso en sus hombros, mientras colocaba su pija en mi cola. La metió, la sacó y la volvió a meter, aunque no me entró toda. Yo le agarraba la pija como para que no me lastimara. Comenzó a darme cada vez más fuerte, mi pija rebotaba mientras el chico me cogía.
Yo estaba abierta de piernas, él tenía control sobre mí, me la metía tan rico y yo sentía todo (su respiración, ese olor tan particular de su pija y mi culo totalmente excitados). Nunca me sentí tan puta, y la vista era un espectáculo: podía ver cómo su pija entraba y salia, cómo mi verga dura rebotaba; miraba hacia el costado y mis piernas eran sacudidas; miraba un poco más arriba y su cara mientras gemía me daban a entender que le encantaba cogerme.
Para entonces, yo ya me sentía su perra... "acabame adentro" le dije, casi como una súplica. Él sólo gimió y de repente comenzó a temblar y a tensarse. ¡Qué rica la sensación al provocar el orgasmo de un hombre!
Me hubiera encantado que esa leche se derrame dentro mío, pero tenía preservativo. Pensé que Nico también me dejaría tirada como el otro chico, pero no... apenas salió comenzó a mamarme la pija, yo ya deliraba de placer. Mi colita bien cogida y ahora recibía sexo oral... no tardé en acabar yo también.
Yo: "ay, voy a acabar..." (le avisé)
Él "mmmm..." (seguía chupando)
Yo: "querés tomarte mi lechita"
Él: "Si..." y continuó...
Ahí mismo me vine en su boca, mientras mi cuerpo daba espasmos y se retorcía de placer. Se la tragó.
Si estás por ahí, si llegas a leer esto, quiero que sepas que me desvirgaste la colita y me hiciste sentir una puta. Me encantó.
La última de mis experiencias con otro hombre fue con un chico que encontré en grindr, creo que se llamaba Nicolás, casi 4 años menor (yo 29 y el 25). Él estaba de vacaciones por mi pueblo y se iba al día siguiente, tenía algo de experiencia en encuentros con otros chicos y se mostraba decidido. Intercambiamos fotos de pija (la mía más grande, unos 19cm y la de él 16cm) y planeamos encontrarnos para pasar un buen rato.
Le pasé mi dirección y acordamos un horario. Él me dijo que era versatil, así que le dije que pasara a comprar preservativos; no le prometí nada, pero tal vez si me calentaba mucho podía penetrarlo, uno nunca sabe.
Llegó la hora acordada y me envió un mensaje, estaba en la esquina... No se había animado a golpear la puerta de mi casa porque los vecinos estaban en la vereda. Así que salí y fui hasta la esquina, ahí lo vi y lo saludé como si lo conociera. Era más petiso que yo (165cm aprox, yo 170cm) pero fornido, se ve que iba al gimnasio.
Le dije que me acompañara y entramos a mi casa, enseguida nos dirigimos a la habitación. "Traje esto..." me dijo mientras tiraba la caja de preservativos en la cama. A mí no me gusta dar muchas vueltas, así que acaricié uno de sus brazos y luego metí mi mano bajo su camiseta, tocando su costado... Y él comenzó a besar mi cuello apasionadamente, con la boca bien abierta.
Yo: "Cuidado, no me vas a dejar marcas..." mientras me quitaba la camiseta, y él hizo lo mismo. No habían pasado ni dos minutos y ya estábamos re calientes, esa sensación cuando dos personas se tienen muchas ganas. No recuerdo cómo, pero rápidamente estábamos completamente desnudos, bien cerquita, casi abrazados mientras nuestras pijas se rozaban.
Él bajó primero, se arrodilló y comenzó a mamar mi verga. La mía completamente afeitada, la de él con vello púbico. La chupaba tan rico que tuve que detenerlo porque sentía que iba a acabar enseguida. Le dije que se acostara en mi cama y se la chupé. Era una pija estándar, ni muy gorda ni muy flaca, ni muy grande ni muy chica, me sentía cómodo con eso y él me agarraba el pelo mientras yo mamaba.
Me levanté y me senté sobre él, arrimando mi pija a su cara y se la tragó... la chupaba con mucha pasión, yo cogía su boca. Me di vuelta y me puse en posición 69, para chupar esa verga mientras él continuaba mamándome. Y acá viene el momento que lo cambia todo...
Todo iba bien, de acuerdo al plan, chuparnos la pija mutuamente... pero de repente este chico hace algo impensado por mí... empezó a lamerme la colita, y no de una forma lenta sino como si quisiera cogerme con la lengua. No puedo expresar la sensación, sólo puedo decir que me volví loquita. Y sí, comienzo acá a hablar en femenino porque en ese momento me convertí en su nena.
"mmmm sí...", comencé a gemir y a sentir una especie de desesperación, como si quisiera sentir su lengua cada vez más adentro de mi ano... Me movía sobre su boca y no aguanté más... Me di vuelta y me senté mirándolo a la cara mientras agarraba su pija con la mano y la dirigía al centro de mi cola.
Recordé aquel primer intento con Marcos y de esos pijazos que me habían dolido, pero la excitación era mayor que el miedo y ahí estaba intentándolo de nuevo. Esta vez no sentí dolor, mi colita estaba mojada y su pija también... Se acordó de los preservativos y se colocó uno. Volví a sentarme ahí, y de a poco la cabeza fue entrando. Él se veía concentrado y caliente, y poner a un hombre así me fascina.
Todo lo hacía yo, me movía sobre su pija que entraba cada vez más... De repente, salí y volví a ponerme en 69, arranqué el preservativo de su pene y comencé a mamarlo con más ganas que nunca. Estaba totalmente loquita.
"Te quiero coger un poco más" me dijo... y yo ya estaba completamente entregada. Agarró otro preservativo y se lo puso mientras me dijo "ponete boca abajo". Inmediatamente yo me puse en 4... Él se rió y dijo "boca arriba quise decir". Sentí un poco de vergüenza por haberme puesto en 4 enseguida (otra vez esa sensación que había experimentado cuando aquel chico me tiró la leche encima y se fue).
Me di vuelta y me acosté boca arriba. El pendejo me agarró de las piernas y las puso en sus hombros, mientras colocaba su pija en mi cola. La metió, la sacó y la volvió a meter, aunque no me entró toda. Yo le agarraba la pija como para que no me lastimara. Comenzó a darme cada vez más fuerte, mi pija rebotaba mientras el chico me cogía.
Yo estaba abierta de piernas, él tenía control sobre mí, me la metía tan rico y yo sentía todo (su respiración, ese olor tan particular de su pija y mi culo totalmente excitados). Nunca me sentí tan puta, y la vista era un espectáculo: podía ver cómo su pija entraba y salia, cómo mi verga dura rebotaba; miraba hacia el costado y mis piernas eran sacudidas; miraba un poco más arriba y su cara mientras gemía me daban a entender que le encantaba cogerme.
Para entonces, yo ya me sentía su perra... "acabame adentro" le dije, casi como una súplica. Él sólo gimió y de repente comenzó a temblar y a tensarse. ¡Qué rica la sensación al provocar el orgasmo de un hombre!
Me hubiera encantado que esa leche se derrame dentro mío, pero tenía preservativo. Pensé que Nico también me dejaría tirada como el otro chico, pero no... apenas salió comenzó a mamarme la pija, yo ya deliraba de placer. Mi colita bien cogida y ahora recibía sexo oral... no tardé en acabar yo también.
Yo: "ay, voy a acabar..." (le avisé)
Él "mmmm..." (seguía chupando)
Yo: "querés tomarte mi lechita"
Él: "Si..." y continuó...
Ahí mismo me vine en su boca, mientras mi cuerpo daba espasmos y se retorcía de placer. Se la tragó.
Si estás por ahí, si llegas a leer esto, quiero que sepas que me desvirgaste la colita y me hiciste sentir una puta. Me encantó.
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