POR FAVOR, COMENTEN SI PUEDEN VER LAS FOTOS EN LA PARTE DE COMENTARIOS
Después del encuentro que tuve con “P” la novia de mí amigo me di cuenta que seguía en Poringa, subía fotos y anunciaba que vendía contenido. Yo creía que se encontraba en un aprieto, vender contenido para tener plata y poder ayudar económicamente en su casa, sabiendo que yo la podría seguir chantajeando a mí merced. Sacaba captura a alguna de las fotos y ya pensaba de que manera iba a cobrar mí silencio.
P: Hola cómo estás ?
Yo: Bien y vos ?
P: Bien pero con dos dilemas.
Yo: Cuáles ?
P: Quiero seguir haciendo lo que hago en internet, como pago tu silencio?
Yo: Ya lo tenés claro a eso.
P: Necesito que me lo digas.
Yo: Cogiéndote como la puta que sos.
P: Hecho, deseaba que me lo digas así. Tengo otra pregunta.
Yo: Cual ?
P: Que opinas ? Me verificarán en Poringa con esta foto ?
Me quedé sin palabras, por lo que me había mandado una foto con un vestido negro súper apretado, levantado que dejaba ver su cola en un hilo negro terriblemente colado y en su nalga escrita la famosa P!.
Yo: Yo creo que si, yo también puedo verficar esa cola cuando quieras.
P: Como ?
Yo: Con leche, como la otra vez.
P: Cuando quieras, hoy estoy libre, solita y con ganas de probarme alguna de las cositas que me compré.
Yo: Que te compraste ?
P: Después te muestro, una por vez. Vas a tener que venir varias veces para verlas a todas.
Yo: Entonces voy a tener que cogerte varias veces más.
O: Vení, así me ayudas con fotos para el post.
Yo: Ahora voy y te saco algunas, en 1 hora estoy ahí, ¿te parece ? Espérame con algo puesto.
P: Te espero con ansias.
Todo lo que tenía que haber tardado en hacer al menos 3 horas normalmente, lo hice en 30 minutos, corría prácticamente para ir más rápido. Me duché y salí camino a su casa, no más de 20 minutos.
Toqué la bocina y por intermedio de un control remoto abrió el garaje para que entrara el auto, esto no era algo anormal, los vecinos me veían a cualquier hora del día entrar en la casa de mis amigos. Aunque ese día el fin era otro, coger a la novia de mí amigo.
Entre como siempre, pero no cumplió con esperarme como le había pedido o eso había pensado. Estaba vestida con una musculosa negra y un pantalón largo de esos que son como una tela fina, que al caminar les marca bien el culo. La besé, me encantaban sus besos y más aún sabiendo que eran prohibidos.
P: Se que seguro esperabas verme con algún disfraz, pero hice otra cosa.
Yo: Estás hermosa así, pero que hiciste ?
P: No te das cuenta ?
Dio una vuelta, mostrándose para mí.
Yo: Me pareció ver qué tu tanga tiene cómo una colita de conejo, ¿puede ser ? ¿Que se te ocurrió?
P: Algo así. Viste que yo subo siempre alguna foto disfrazada, quería hacer algo más real.
Yo: Que cosa ?
P: Estás muy apresurado, ya vas a ver. La propuesta es la siguiente, que me ayudes a hacer contenido sacándome unas fotos, a cambio yo te ofrezco esto.
Yo: Que cosa ?
P: Mí cuerpo amigo, para que lo uses como quieras. Hacemos trato ?
Yo: Puedo hacerte lo que yo quiera y lo que se me ocurra ?
P: Lo que sea, hacemos trato ? Dijo, estirando su mano para estrecharla con la mía.
Yo: Es un trato.
Estrechamos manos, cómo podía negarme a ese trato ? Sacarle fotos y después cogerla de la manera que me plazca, claro que la respuesta iba a ser que si, ella no tenía dudas.
Yo:Te las saco con mí celu, tiene mejor cámara.
Sonrió, entendió que las quería.
P: Como quieras, igual te las puedo pasar para que te acuerdes de mí en tu casa. Guiño un ojo.
Primero se sacó una foto frente al espejo modelando su ropa, linda y sensual, como si fuera que al ver esa sola foto se te cruzarán imágenes de tener sexo con ella, pero no al nivel de lo que ella plantearia. La siguiente foto en la cama en 4 aún vestida, al estirarse de más el pantalón se transparentaba y dejaba entrever que traía algo debajo de ellos, en ese momento si pude notar que era parecido a lo que había pensado pero no estaba muy seguro. Cómo había comentado anteriormente soy muy pajero, mucho más con ella y peor con la situación, así que no se si las fotos están con un enfoque perfecto, hice mí mayor esfuerzo pero ya me estaba masturbando viéndola posar.
Cerra las ojos, me dijo. Segundos después, abrilos. Seguía en 4 pero sin sus pantalones, no era una tanga con aplique lo que llevaba puesto sino era un PLUG ANAL que simulaba ser una cola de conejo o un pompón, no diferenciaba bien la calentura no me lo permitía, solo pensaba en cambiar ese plug lo antes posible por mí verga. Tomé una foto mientras levantaba la cola, no fue la pose perfecta pero fue la que pude tomar en ese momento.
P: Te gusta ?
Yo: Mucho.
P: El otro día me dolió mucho la cola cuando me la hiciste, pero al final terminé disfrutando. Por eso me preparé para vos, para que todo sea placer.
Yo: ¿Hace cuánto lo tenés puesto?
P: Cuando te escribí el primer mensaje me estaba tocando, acordándome lo que me hiciste y mientras hablábamos prepare mí culito para vos.
Yo: Que puta resultase, sos igual de pajera que yo.
P: O peor, todavía no lo sabemos..
Estire sus tobillos hacia mí y quedó acostada boca abajo, toque su concha y estaba empapada, no hacía falta preparar mí verga mojandola. La penetre así por un rato, disfrutando de la vista de ese plug, abriendo sus nalgas de vez en cuando. Minutos más tarde, después de cogerla en esa posición.
P: Sacame el plug y dame por la cola.
Lo agarre, para sacarlo y me dijo.
P: Espera espera, sacame una foto así, cogiéndome y con el plug puesto.
Claro que esa foto está al final del relato también.
“Bloop” fue la onomatopeya que escuche al quitar el plug, era la primera vez que veía uno en persona. Toque su ano por fuera, no se sentía para nada apretado ni duro, más bien su piel se veía más estirada, suave y de un color más fuerte.
P: Toma. Dijo sacando de una almohada un tarrito tipo crema “Lubricante anal” decía la inscripción.
Estaba lleno, recién abierto. Separé con una mano una nalga y le tiré un chorro a su ano, como estaba tan dilatado paso casi directo al recto. Embadurne mí verga y me dispuse a practicarle el sexo anal que tantas ganas teníamos de consumar. No hubo casi resistencia de su cola para recibir al nuevo invitado, más bien parecía muy contenta de recibir su visita.
El sexo era cada vez mejor, el lubricante hacia su trabajo haciendo que el vaivén se sintiera exquisito para ambos. La cola de Pame era perfecta, apretaba mí verga lo suficiente para que no olvidé que estaba dentro de su orto, pero a su vez la piel interior y el aceite me hacían sentir un cosquilleo en cada centímetro de mí poronga que me hacia estremecer.
Sus gemidos en todo momento fueron de un placer absoluto, cerraba los ojos y mordía sus labios pero no de dolor, sino como cuando estás disfrutando mucho de algo. Yo le hacía el amor pero por el culo, despacio y profundo, sacaba casi todo y volvía a entrar. Acostado sobre ella mi brazo pasó por debajo de su cuello abrazándola mientras que ella se daba vuelta de vez en cuando buscando mí boca para besarme, aún con los ojos cerrados.
Mí mano derecha estaba en su cadera, busco su ombligo y fue bajando poco a poco hasta llegar a su clítoris, no era una posición muy cómoda pero intente ingeneármela para poder llegar casi apenas con la punta de los dedos y con un poco de su ayuda levantando apenas su pelvis del colchón, llegaba al punto deseado. No dejaba de moverme encima suyo, con los dientes mordisqueaba las sábanas y al hablarle, abría los ojos aunque estaban algo desorbitados.
Me pidió que me siga moviendo despacio pero que los dedos aumenten la velocidad y fuerza con la que acariciaba su clítoris, momentos después su orgasmo no tardó en llegar. Le di algunos segundos para que se recupere, la realidad es que yo estaba muy caliente, quería cogerla como la imaginaba en mis pajas y como fue la anterior vez también. Está vez haciéndolo despacio disfrutaba cada centímetro de placer de una forma muy diferente, pero a mí la verdad, me gusta de la otra forma.
Sin dar tantas vueltas, de un tirón de su pelo y yo tirándome hacia atrás, volví a dejarla en 4.
Yo: Ya lo disfrutaste putita? Dije en su oído, pero mí voz ya no era amable.
Ella me miró sorprendida, apretando los dientes por el fuerte tirón que le di.
P: Si, llegó tu momento. Disfruta como quieras.
Una mano enredada en su pelo y la otra anclada en su hombro, me daba la estabilidad necesaria para poder hacer el mete y saca profundo, recto y sin compasión. Le daba algunos cachetazos en las nalgas a ella le gustaban, me miraba por sobre su hombro como pidiendo más y en cada castigo, apretaba los dientes y fijaba más aún sus ojos en los míos.
Sin hablar, pedía por favor que la garche como mí amigo no lo hacía, que la trate así, como un pedazo de carne para mí satisfacción, ella quería dejar salir su puta interior y lamentablemente mí querido amigo, no había podido abrir esa puerta.
P: Soy tu puta.
Fue como una respuesta, a una pregunta que no había hecho. Pero ella tenía la necesidad de aclararlo.
Yo: Quiero verte la cara cuando me lo digas.
La gire boca arriba, puse sus piernas sobre mis hombros y su culo quedó colgando al nivel necesario para que mí verga vuelva a entrar en su orto.
Yo: Decilo.
P: Soy tu puta.
Yo: Más fuerte. Dije apretando y estirando un pezón.
P: SOY TU PUTA.
Yo: Dale una vez más. Solté su pezón, estirandolo, le di una cachetada y la empecé a ahorcar.
P: SOY TU PUTA. dijo, aferrándose con ambas manos al brazo con que la ahorcaba.
P: Lléname de leche el orto.
Yo no hablaba, solo embestía más y más fuerte.
P: Dámela toda en el orto, como la otra vez. Te acordás?
Asentí con la cabeza.
P: Me chorreaba la leche del culo cuando caminaba, que puta me hiciste sentir.
Seguí sin contestar.
P: Un día entero chorreandome leche del orto.
No di más y empecé a acabar, ya casi no me movía mientras descargaba toda mí leche en su culo.
“Está por venir E salió más temprano” dijo, al revisar su celular cuando terminamos de coger, con una desesperación notable. Rápidamente me vestí a medias, subí al auto y después de darle un beso me dijo “En estos días te aviso para que vengas, espero que tengamos mucho más tiempo” se dio vuelta y empezó a caminar hacia la puerta que dividía el garaje del interior de su casa, para que al abrir el portón no la vieran desnuda. Paso un dedo entre sus nalgas y lo llevo directo a su boca. “Que rica” dijo sonriendo y guiñandome un ojo, esa postal me serviría para tocarme por un largo tiempo o al menos, hasta que vuelva a verla.
Después del encuentro que tuve con “P” la novia de mí amigo me di cuenta que seguía en Poringa, subía fotos y anunciaba que vendía contenido. Yo creía que se encontraba en un aprieto, vender contenido para tener plata y poder ayudar económicamente en su casa, sabiendo que yo la podría seguir chantajeando a mí merced. Sacaba captura a alguna de las fotos y ya pensaba de que manera iba a cobrar mí silencio.
P: Hola cómo estás ?
Yo: Bien y vos ?
P: Bien pero con dos dilemas.
Yo: Cuáles ?
P: Quiero seguir haciendo lo que hago en internet, como pago tu silencio?
Yo: Ya lo tenés claro a eso.
P: Necesito que me lo digas.
Yo: Cogiéndote como la puta que sos.
P: Hecho, deseaba que me lo digas así. Tengo otra pregunta.
Yo: Cual ?
P: Que opinas ? Me verificarán en Poringa con esta foto ?
Me quedé sin palabras, por lo que me había mandado una foto con un vestido negro súper apretado, levantado que dejaba ver su cola en un hilo negro terriblemente colado y en su nalga escrita la famosa P!.
Yo: Yo creo que si, yo también puedo verficar esa cola cuando quieras.
P: Como ?
Yo: Con leche, como la otra vez.
P: Cuando quieras, hoy estoy libre, solita y con ganas de probarme alguna de las cositas que me compré.
Yo: Que te compraste ?
P: Después te muestro, una por vez. Vas a tener que venir varias veces para verlas a todas.
Yo: Entonces voy a tener que cogerte varias veces más.
O: Vení, así me ayudas con fotos para el post.
Yo: Ahora voy y te saco algunas, en 1 hora estoy ahí, ¿te parece ? Espérame con algo puesto.
P: Te espero con ansias.
Todo lo que tenía que haber tardado en hacer al menos 3 horas normalmente, lo hice en 30 minutos, corría prácticamente para ir más rápido. Me duché y salí camino a su casa, no más de 20 minutos.
Toqué la bocina y por intermedio de un control remoto abrió el garaje para que entrara el auto, esto no era algo anormal, los vecinos me veían a cualquier hora del día entrar en la casa de mis amigos. Aunque ese día el fin era otro, coger a la novia de mí amigo.
Entre como siempre, pero no cumplió con esperarme como le había pedido o eso había pensado. Estaba vestida con una musculosa negra y un pantalón largo de esos que son como una tela fina, que al caminar les marca bien el culo. La besé, me encantaban sus besos y más aún sabiendo que eran prohibidos.
P: Se que seguro esperabas verme con algún disfraz, pero hice otra cosa.
Yo: Estás hermosa así, pero que hiciste ?
P: No te das cuenta ?
Dio una vuelta, mostrándose para mí.
Yo: Me pareció ver qué tu tanga tiene cómo una colita de conejo, ¿puede ser ? ¿Que se te ocurrió?
P: Algo así. Viste que yo subo siempre alguna foto disfrazada, quería hacer algo más real.
Yo: Que cosa ?
P: Estás muy apresurado, ya vas a ver. La propuesta es la siguiente, que me ayudes a hacer contenido sacándome unas fotos, a cambio yo te ofrezco esto.
Yo: Que cosa ?
P: Mí cuerpo amigo, para que lo uses como quieras. Hacemos trato ?
Yo: Puedo hacerte lo que yo quiera y lo que se me ocurra ?
P: Lo que sea, hacemos trato ? Dijo, estirando su mano para estrecharla con la mía.
Yo: Es un trato.
Estrechamos manos, cómo podía negarme a ese trato ? Sacarle fotos y después cogerla de la manera que me plazca, claro que la respuesta iba a ser que si, ella no tenía dudas.
Yo:Te las saco con mí celu, tiene mejor cámara.
Sonrió, entendió que las quería.
P: Como quieras, igual te las puedo pasar para que te acuerdes de mí en tu casa. Guiño un ojo.
Primero se sacó una foto frente al espejo modelando su ropa, linda y sensual, como si fuera que al ver esa sola foto se te cruzarán imágenes de tener sexo con ella, pero no al nivel de lo que ella plantearia. La siguiente foto en la cama en 4 aún vestida, al estirarse de más el pantalón se transparentaba y dejaba entrever que traía algo debajo de ellos, en ese momento si pude notar que era parecido a lo que había pensado pero no estaba muy seguro. Cómo había comentado anteriormente soy muy pajero, mucho más con ella y peor con la situación, así que no se si las fotos están con un enfoque perfecto, hice mí mayor esfuerzo pero ya me estaba masturbando viéndola posar.
Cerra las ojos, me dijo. Segundos después, abrilos. Seguía en 4 pero sin sus pantalones, no era una tanga con aplique lo que llevaba puesto sino era un PLUG ANAL que simulaba ser una cola de conejo o un pompón, no diferenciaba bien la calentura no me lo permitía, solo pensaba en cambiar ese plug lo antes posible por mí verga. Tomé una foto mientras levantaba la cola, no fue la pose perfecta pero fue la que pude tomar en ese momento.
P: Te gusta ?
Yo: Mucho.
P: El otro día me dolió mucho la cola cuando me la hiciste, pero al final terminé disfrutando. Por eso me preparé para vos, para que todo sea placer.
Yo: ¿Hace cuánto lo tenés puesto?
P: Cuando te escribí el primer mensaje me estaba tocando, acordándome lo que me hiciste y mientras hablábamos prepare mí culito para vos.
Yo: Que puta resultase, sos igual de pajera que yo.
P: O peor, todavía no lo sabemos..
Estire sus tobillos hacia mí y quedó acostada boca abajo, toque su concha y estaba empapada, no hacía falta preparar mí verga mojandola. La penetre así por un rato, disfrutando de la vista de ese plug, abriendo sus nalgas de vez en cuando. Minutos más tarde, después de cogerla en esa posición.
P: Sacame el plug y dame por la cola.
Lo agarre, para sacarlo y me dijo.
P: Espera espera, sacame una foto así, cogiéndome y con el plug puesto.
Claro que esa foto está al final del relato también.
“Bloop” fue la onomatopeya que escuche al quitar el plug, era la primera vez que veía uno en persona. Toque su ano por fuera, no se sentía para nada apretado ni duro, más bien su piel se veía más estirada, suave y de un color más fuerte.
P: Toma. Dijo sacando de una almohada un tarrito tipo crema “Lubricante anal” decía la inscripción.
Estaba lleno, recién abierto. Separé con una mano una nalga y le tiré un chorro a su ano, como estaba tan dilatado paso casi directo al recto. Embadurne mí verga y me dispuse a practicarle el sexo anal que tantas ganas teníamos de consumar. No hubo casi resistencia de su cola para recibir al nuevo invitado, más bien parecía muy contenta de recibir su visita.
El sexo era cada vez mejor, el lubricante hacia su trabajo haciendo que el vaivén se sintiera exquisito para ambos. La cola de Pame era perfecta, apretaba mí verga lo suficiente para que no olvidé que estaba dentro de su orto, pero a su vez la piel interior y el aceite me hacían sentir un cosquilleo en cada centímetro de mí poronga que me hacia estremecer.
Sus gemidos en todo momento fueron de un placer absoluto, cerraba los ojos y mordía sus labios pero no de dolor, sino como cuando estás disfrutando mucho de algo. Yo le hacía el amor pero por el culo, despacio y profundo, sacaba casi todo y volvía a entrar. Acostado sobre ella mi brazo pasó por debajo de su cuello abrazándola mientras que ella se daba vuelta de vez en cuando buscando mí boca para besarme, aún con los ojos cerrados.
Mí mano derecha estaba en su cadera, busco su ombligo y fue bajando poco a poco hasta llegar a su clítoris, no era una posición muy cómoda pero intente ingeneármela para poder llegar casi apenas con la punta de los dedos y con un poco de su ayuda levantando apenas su pelvis del colchón, llegaba al punto deseado. No dejaba de moverme encima suyo, con los dientes mordisqueaba las sábanas y al hablarle, abría los ojos aunque estaban algo desorbitados.
Me pidió que me siga moviendo despacio pero que los dedos aumenten la velocidad y fuerza con la que acariciaba su clítoris, momentos después su orgasmo no tardó en llegar. Le di algunos segundos para que se recupere, la realidad es que yo estaba muy caliente, quería cogerla como la imaginaba en mis pajas y como fue la anterior vez también. Está vez haciéndolo despacio disfrutaba cada centímetro de placer de una forma muy diferente, pero a mí la verdad, me gusta de la otra forma.
Sin dar tantas vueltas, de un tirón de su pelo y yo tirándome hacia atrás, volví a dejarla en 4.
Yo: Ya lo disfrutaste putita? Dije en su oído, pero mí voz ya no era amable.
Ella me miró sorprendida, apretando los dientes por el fuerte tirón que le di.
P: Si, llegó tu momento. Disfruta como quieras.
Una mano enredada en su pelo y la otra anclada en su hombro, me daba la estabilidad necesaria para poder hacer el mete y saca profundo, recto y sin compasión. Le daba algunos cachetazos en las nalgas a ella le gustaban, me miraba por sobre su hombro como pidiendo más y en cada castigo, apretaba los dientes y fijaba más aún sus ojos en los míos.
Sin hablar, pedía por favor que la garche como mí amigo no lo hacía, que la trate así, como un pedazo de carne para mí satisfacción, ella quería dejar salir su puta interior y lamentablemente mí querido amigo, no había podido abrir esa puerta.
P: Soy tu puta.
Fue como una respuesta, a una pregunta que no había hecho. Pero ella tenía la necesidad de aclararlo.
Yo: Quiero verte la cara cuando me lo digas.
La gire boca arriba, puse sus piernas sobre mis hombros y su culo quedó colgando al nivel necesario para que mí verga vuelva a entrar en su orto.
Yo: Decilo.
P: Soy tu puta.
Yo: Más fuerte. Dije apretando y estirando un pezón.
P: SOY TU PUTA.
Yo: Dale una vez más. Solté su pezón, estirandolo, le di una cachetada y la empecé a ahorcar.
P: SOY TU PUTA. dijo, aferrándose con ambas manos al brazo con que la ahorcaba.
P: Lléname de leche el orto.
Yo no hablaba, solo embestía más y más fuerte.
P: Dámela toda en el orto, como la otra vez. Te acordás?
Asentí con la cabeza.
P: Me chorreaba la leche del culo cuando caminaba, que puta me hiciste sentir.
Seguí sin contestar.
P: Un día entero chorreandome leche del orto.
No di más y empecé a acabar, ya casi no me movía mientras descargaba toda mí leche en su culo.
“Está por venir E salió más temprano” dijo, al revisar su celular cuando terminamos de coger, con una desesperación notable. Rápidamente me vestí a medias, subí al auto y después de darle un beso me dijo “En estos días te aviso para que vengas, espero que tengamos mucho más tiempo” se dio vuelta y empezó a caminar hacia la puerta que dividía el garaje del interior de su casa, para que al abrir el portón no la vieran desnuda. Paso un dedo entre sus nalgas y lo llevo directo a su boca. “Que rica” dijo sonriendo y guiñandome un ojo, esa postal me serviría para tocarme por un largo tiempo o al menos, hasta que vuelva a verla.
39 comentarios - Encontré a la novia de mí amigo en internet 2
Se borro la parte 1...
el user de P! de ella?
No se ven las imágenes
Pero no se ven las fotos