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Primer anal con mi esposa

Bueno, como le pasa a muchos hombres, yo siempre he querido hacer anal con mi esposa.

Pero ella es muy cerrada y siempre se ha negado. Pero un día todo cambio. Resulta que ella estaba en la habitación de invitadas con una amiga y yo entre a dejarles algo y las oi hablar de sexo anal.

Mi esposa le decía a su amiga que nunca lo había hecho con mi porque se sentía muy cerrada para eso.

Yo me quede impactado porque nunca me imaginaria que ella pensara así. Entonces me salí de la habitación y le empecé a dar vueltas en la cabeza cómo podría hacer para que ella aceptara.

Decidí que tenía que hablar con ella. Así que esa noche cuando estábamos solos le dije que había oído lo que estaba diciendo en la habitación y que me gustaría mucho hacerlo con ella. Ella se puso nerviosa pero me dijo que si quería lo intentábamos.

Yo me emocioné mucho y le dije que le iba a enseñar todo paso a paso. La llevé a la recamara y le dije que se fuera desnudando poco a poco. Ella lo hizo muy lento al principio pero luego se fue soltando y se fue desnudando hasta quedar totalmente desnuda.

Yo me quedé mirándola de arriba abajo y le empecé a acariciar todo el cuerpo lentamente, quería ponerla bien caliente para que se relajara más.

Le comencé a besar y succionar los senos hasta ponerlos bien duros, luego seguí bajando y le empecé a lamer toda la vagina, la tenía muy mojada.

Ella me pedía que parara porque no aguantaba más y yo se lo lamía todo, lo chupaba, succionaba sus labios y le metía la lengua hasta adentro

A ella le encantaba y se puso a moverse sobre mi cara para que se lo comiera mejor. Yo la dejé muy mojada y se acostó boca abajo en la cama.

Le pedí que se pusiera de manos y rodillas y ella me hizo caso. La empecé a masturbar y a penetrar el ano con un dedo para que se abriera más.

Ella disfrutaba mucho de eso y se movía para darme acceso.

Entonces saqué mi dedo y me puse detrás de ella. Me masturbé un poco para ponerme bien duro y comencé a ponérsela en su entrada anal.

Al principio le costaba entrar pero poco a poco comencé a meterla lentamente, dándole unas embestidas suaves hasta que ya pude entrar y entonces di una embestida más fuerte para meter todo el miembro hasta que mi pelvis chocó contra sus nalgas.

Comencé a moverme dentro de ella, primero lento y después más rápido y profundo hasta que ella se quedó quieta sin moverse por el placer que sentía.

Seguí moviéndome hasta llegar al clímax, grité de placer mientras le llenaba el culo de leche. Después de eso nos quedamos los dos tirados sobre la cama exhaustos pero contentos. Hicimos mucho sexo más esa noche hasta que por fin nos quedamos dormidos.

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