"Buen día borrachín"
Decía el mensaje de Sofi en mí teléfono.
Me gustaría mentirles y decir que me desperté con ese WhatsApp en mí cama de siempre, con un sueño inolvidable.
Pero la realidad es otra, aún más alocada. Leí ese mensaje por culpa de querer ver la hora mientras el sol entraba por las persianas.
Lo que en verdad me despertó fué la boca de la puta de mierda de Lu que ya me estaba tirando la goma sin que yo haya abierto un ojo.
Mí boca sabía a alcohol, la habitación olía a sexo y sudor. Sin embargo, la escena era hermosa, ella estaba comiéndome la pija con líneas de sol que atravesaban su desnudez, haciéndola ver cómo una tigresa.
Si yo era su presa, poco podía hacer.
Mí movimiento hizo que note que ya estaba despierto, miró fijo con esos ojos verdes mientras sonreía teniendo mí pija sobre sus labios.
"Buen día"
Y siguió con su tarea con un compromiso envidiable para esas horas de la mañana después de una resaca.
Se comía toda mí pija como si la probase por primera vez. Se la pasaba por su carita con apenas algunos rasgos de no haber dormido por la noche.
Por un momento sentí una sensación de culpa que me recorrió todo mí cuerpo, pero ella se encargó de esfumarla mientras su lengua recorría mí verga.
Toda ensalivada como estaba, se puso de costado a mí sacando cola. No hubo que hablar más. Me giré a darle lo que me pedía.


Cómo podía negarme a ese culo infernal? Quién pudiese juzgarme, no sabe lo que es tener a esa pendeja esperándote con la conchita regalada.
Despacito empecé a empujar y ella suspiró de placer.
No sabía si la volvería a coger alguna vez en mí vida así que me tomé el tiempo de disfrutar cada sensación.
Cómo su conchita iba cediendo mientras se iba aflojando para mí. Cómo iba sintiendo apenas se mojaba, su respiración se entrecortaba y solita se apretaba las tetas como buscando provocarme aún más.
De espaldas como estaba, pasó su mano para atrás envolviendo mí cuello.
Reposó su cuerpo bien pegado a mí y me dió via libre entre gemidos a empezar con el vaivén de mí pelvis.
Sentía cómo empujaba con la cola para atrás cada vez que la penetraba, quería hasta el último centímetro de carne bien adentro suyo.
Vi como su mano libre bajó de sus tetas hasta su conchita. Se acariciaba mientras la cogía, aceleraba sus gemidos, casa más fuertes.
No podía parar, esa mujer era lo más adictivo del mundo.
Me regalaba imágenes imborrables en mí cabeza.
La poca luz que entraba apuntaba a lugares estratégicos, como si un cineasta estaría complotando con ella.
Podía ver si boca abierta y jadeando. El brillo de sus labios de la chupada de pija que me había dado hace unos minutos.
Sus tetas, rebotando con cada empuje de mí miembro.
Su conchita, apenas oculta detrás de su mano que la masturbaba y mí pija entrando y saliendo cada vez más mojada por sus propios flujos.
Qué puta hermosa.
Eso pensé en mí cabeza.
Pero también me salió en voz alta.
"Qué puta hermosa"
Lo dije contemplandola, admirandola.
Ella giró su cabeza, sonrió ligeramente y en esa pose alcanzó a darme un beso.
Con toda mí pija adentro, nos quedamos chapando un buen rato. Incluso ella giró sin sacarse mí pija de adentro y quedó frente mío.
En esa misma pose seguimos cogiendo pero comiéndonos la boca entre gemidos de ambos.
La leche empezó a salir de mí para quedar dentro de ella, cada gota, sólo seguíamos cogiendo mientras la llenaba por dentro.
Ella no me soltó, no me sacó su lengua de adentro de mí boca. Solo gemía mientras yo me vaciaba en su conchita.
Seguimos cogiendo, ninguno paró. Yo no podía, ella aparentemente tampoco.
Aceleró su ritmo mientras yo sentía que ella me devoraba vivo.
La agarré de la cola trayendola todo lo que podía contra mí mientras ella empezaba a liderar el movimiento.
Empezó a temblar y largó un grito que tuve que tapar con mí mano en un acto desesperado por miedo a que su hermano (mí amigo) la escuche.
Sentí cómo ahora era ella la que se acababa. Tensionó sus músculos y atrapó mí miembro.
Tiró su cuerpo para atrás y cayó rendida boca arriba.
Despeinada, aún con restos de leche, maquillaje algo corrido, así y todo, era hermosa.
Me sonrió, acarició mí verga y cerró sus ojos.
En ese momento recordé mí teléfono.
"Buen día hermosa, perdón,
tomé demasiado ni sabía qué hice con el teléfono jajaja
Por suerte Javi me trajo a su casa"
Decía el mensaje de Sofi en mí teléfono.
Me gustaría mentirles y decir que me desperté con ese WhatsApp en mí cama de siempre, con un sueño inolvidable.
Pero la realidad es otra, aún más alocada. Leí ese mensaje por culpa de querer ver la hora mientras el sol entraba por las persianas.
Lo que en verdad me despertó fué la boca de la puta de mierda de Lu que ya me estaba tirando la goma sin que yo haya abierto un ojo.
Mí boca sabía a alcohol, la habitación olía a sexo y sudor. Sin embargo, la escena era hermosa, ella estaba comiéndome la pija con líneas de sol que atravesaban su desnudez, haciéndola ver cómo una tigresa.
Si yo era su presa, poco podía hacer.
Mí movimiento hizo que note que ya estaba despierto, miró fijo con esos ojos verdes mientras sonreía teniendo mí pija sobre sus labios.
"Buen día"
Y siguió con su tarea con un compromiso envidiable para esas horas de la mañana después de una resaca.
Se comía toda mí pija como si la probase por primera vez. Se la pasaba por su carita con apenas algunos rasgos de no haber dormido por la noche.
Por un momento sentí una sensación de culpa que me recorrió todo mí cuerpo, pero ella se encargó de esfumarla mientras su lengua recorría mí verga.
Toda ensalivada como estaba, se puso de costado a mí sacando cola. No hubo que hablar más. Me giré a darle lo que me pedía.


Cómo podía negarme a ese culo infernal? Quién pudiese juzgarme, no sabe lo que es tener a esa pendeja esperándote con la conchita regalada.
Despacito empecé a empujar y ella suspiró de placer.
No sabía si la volvería a coger alguna vez en mí vida así que me tomé el tiempo de disfrutar cada sensación.
Cómo su conchita iba cediendo mientras se iba aflojando para mí. Cómo iba sintiendo apenas se mojaba, su respiración se entrecortaba y solita se apretaba las tetas como buscando provocarme aún más.
De espaldas como estaba, pasó su mano para atrás envolviendo mí cuello.
Reposó su cuerpo bien pegado a mí y me dió via libre entre gemidos a empezar con el vaivén de mí pelvis.
Sentía cómo empujaba con la cola para atrás cada vez que la penetraba, quería hasta el último centímetro de carne bien adentro suyo.
Vi como su mano libre bajó de sus tetas hasta su conchita. Se acariciaba mientras la cogía, aceleraba sus gemidos, casa más fuertes.
No podía parar, esa mujer era lo más adictivo del mundo.
Me regalaba imágenes imborrables en mí cabeza.
La poca luz que entraba apuntaba a lugares estratégicos, como si un cineasta estaría complotando con ella.
Podía ver si boca abierta y jadeando. El brillo de sus labios de la chupada de pija que me había dado hace unos minutos.
Sus tetas, rebotando con cada empuje de mí miembro.
Su conchita, apenas oculta detrás de su mano que la masturbaba y mí pija entrando y saliendo cada vez más mojada por sus propios flujos.
Qué puta hermosa.
Eso pensé en mí cabeza.
Pero también me salió en voz alta.
"Qué puta hermosa"
Lo dije contemplandola, admirandola.
Ella giró su cabeza, sonrió ligeramente y en esa pose alcanzó a darme un beso.
Con toda mí pija adentro, nos quedamos chapando un buen rato. Incluso ella giró sin sacarse mí pija de adentro y quedó frente mío.
En esa misma pose seguimos cogiendo pero comiéndonos la boca entre gemidos de ambos.
La leche empezó a salir de mí para quedar dentro de ella, cada gota, sólo seguíamos cogiendo mientras la llenaba por dentro.
Ella no me soltó, no me sacó su lengua de adentro de mí boca. Solo gemía mientras yo me vaciaba en su conchita.
Seguimos cogiendo, ninguno paró. Yo no podía, ella aparentemente tampoco.
Aceleró su ritmo mientras yo sentía que ella me devoraba vivo.
La agarré de la cola trayendola todo lo que podía contra mí mientras ella empezaba a liderar el movimiento.
Empezó a temblar y largó un grito que tuve que tapar con mí mano en un acto desesperado por miedo a que su hermano (mí amigo) la escuche.
Sentí cómo ahora era ella la que se acababa. Tensionó sus músculos y atrapó mí miembro.
Tiró su cuerpo para atrás y cayó rendida boca arriba.
Despeinada, aún con restos de leche, maquillaje algo corrido, así y todo, era hermosa.
Me sonrió, acarició mí verga y cerró sus ojos.
En ese momento recordé mí teléfono.
"Buen día hermosa, perdón,
tomé demasiado ni sabía qué hice con el teléfono jajaja
Por suerte Javi me trajo a su casa"
1 comentarios - Mi peor pesadilla V