Mi joven tía
de Hiphop911
IG: hiphop911ok
Siempre creí que conocía los límites entre lo correcto y lo prohibido. Que la moral era una especie de brújula interna, incapaz de torcerse, incluso, frente al deseo más visceral. Pero el tiempo -y sobre todo las personas- me enseñaron que nada de eso es tan claro como solemos repetir. Que hay momentos en los que la razón se vuelve un susurro débil y el cuerpo grita con una fuerza que todo lo justifica.
No fue un impulso repentino, sino una corriente lenta, silenciosa, que comenzó como curiosidad y terminó siendo necesidad. Uno no se da cuenta cuándo el pensamiento deja de ser inocente y se transforma en deseo; cuándo el afecto se enreda con la atracción, o cuándo la admiración se tiñe de pecado.
De pronto, lo que antes parecía un límite infranqueable se vuelve difuso, como una línea trazada en el agua.
A veces pienso que la moral no se mide por los actos, sino por lo que nos atormenta después. Por ese instante de lucidez en el que comprendemos que lo que nos tienta también puede destruirnos, y aun así seguimos adelante, como si el corazón no entendiera el idioma de la culpa.
Hay una parte de mí que todavía se pregunta si el deseo es una forma de amor, o apenas una excusa para cruzar fronteras que juramos respetar.
Quizá, por eso escribo, o confieso, o recuerdo: porque no quiero justificarme, pero tampoco negar que fui humano. Que sentí, que deseé, que me dejé arrastrar por algo que me superaba. Y que, al final, comprendí que la moral no siempre se quiebra en un acto, sino en el silencio previo, cuando decidimos no alejarnos a tiempo.
CAPÍTULO 1
Su nombre es Tanya. La joven mujer de mi recientemente difunto tío, Roberto.
De origen genovés, vino a la Argentina cuando era muy pequeña, tan solo una niña y poco después de pasar los 20 años se casó con él.
La gente no podía entender la diferencia de edad de casi 30 años que había entre ellos, tampoco yo, pero se veían bien juntos.
Actualmente, tiene 28 años, casi 10 más que yo. Una rubia hermosa. De cabello largo, rubio, a veces algo castaño. También, es dueña de unos hermosos ojos verdes, muy claros. Siempre pensé que era muy parecida a la actriz Rebecca Romjin en su juventud. La primera Mystique del cine live action de X-men.
Por cierto, mi nombre es Ramiro, je. Mido casi un metro ochenta, estudio Ingeniería y, no es por agrandarme, pero Dios me dotó bien ahí abajo, je.
La tana, como le dicen en el barrio, siempre fue muy reservada. Poco y nada se sabía de su vida. Y nunca ibas a encontrar a alguien que te hablara mal de ella.
Quizá por estar con una persona mucho mayor, se veía obligada mantener un perfil bajo, no lo sé...
Yo, que la conozco desde los 10 años, puedo decir que es un sol. ¡¡Y qué sol!!
Recuerdo que siempre que me quedaba en la casa del tío, era re buena conmigo.
Yo era un nene, claro, pero conforme iba creciendo, me iba dando cuenta lo linda que era.
Puedo decir, que en cierta forma, me llamaba la atención. Más aún, teniendo en cuenta lo cariñosa que fue siempre.
Mi tío no tenía hijos, no sé si porque no podía o no quería, pero que siempre me trató como si fuera uno suyo, no lo puedo negar.
En una de las últimas charlas que tuve con él, me lo manifestó.
“Siempre fuiste un hijo para mí…” fueron sus palabras exactas. Me hizo llorar en esa oportunidad, aunque no en su presencia, claro. Aunque eso no fue lo más sorpresivo de todo lo que hablamos. También, me pidió que nunca dejara de visitar su casa cuando él ya no estuviese y que nunca dejara sola a la tía.
Un buen tipo… Además, creo que esto último que me pedía, era más por miedo a quien se le pudiera acercar, que por otra cosa, je.
Pero volamos a ella…
Mi “tía” es una diosa.
Alta, de más de 1,70 mts. de altura y un cuerpo envidiable.
Él la conoció cuando ella daba sus primeros pasos en el modelaje. Cosa que abandonó poco después.
Yo, pocas veces tuve la oportunidad de verla, digamos en paños menores.
Como mucho en la piscina del tío, pero usaba mallas enteras que la tapaban toda.
Alguna que otra vez la había visto en camisón. Y si, me pajeé varias veces pensando en ella. Era difícil no hacerlo después de que viniera a darme un beso de buenas noches con esas telas de seda, apenas prendidas de su cuerpo.
Además, no podía ocultar esa tremenda cola que tenía.
De eso sí había escuchado algún que otro comentario.
Cualquier prenda que pusiera, se la hacía marcar toda.
¡Una manzana hermosa!
También era pechocha. Aunque siempre pensé que aparentaba tener más tetas de las que parecía.
Yo era uno de los pocos que tenía tanto contacto con ella, ademas de mi tío.
Muchas veces le hacía compañía mientras ella escribía sus novelas.
Claro, yo era un niño en ese entonces. No como ahora.
Pero algo no había cambiado. Ella seguía siendo una pendeja. Y yo ya contaba con 19 años.
En parte por mi tío y en parte por mi cariño, una vez por semana fui a visitarla durante unos tres meses. Ella siempre estuvo preparada para ese hecho. Pero aun así, la acompañé en su tristeza.
Tomábamos mate, veíamos la tele en el living.
Ya no existía esa especie de ceremonia de tía-sobrino. Parecía más un buen amigo o un hermano, podría decirse.
La sentía como más suelta, no tan estructurada. Como si se hubiera liberado del peso de las apariencias…
Jodemos, nos reímos. Por supuesto que había muchos tuteos que antes no se daban tanto.
Y mucha más confianza. Me encantaba eso.
Empezó a llamarme cariñosamente “pendejo”. Y eso me gustaba.
Sin embargo, hay algo más interesante…
Lo que más disfrutaba, era poder verle algo. Un poco el escote, o las piernas y las calzas ajustadas.
Incluso, llegué a comprobar que mi teoría era cierta. Muchas veces no usaba corpiño y se notaba claramente que tenía buenas gomas. Grandes.
A veces, viendo alguna peli, la espiaba un poco. Quizá se movía y mostraba piel de más.
Podía notarse que tenía unos lindos globos.
Siempre todo lo hacía con suma cautela, obvio. Yo disfrutaba de admirarla, completamente en secreto.
Aunque el punto de inflexión se dio un día en que yo pasaba por la puerta de la casa.
Era casi una mansión, con muchos metros de frente y parte trasera.
Una vivienda inmensa y más para una sola persona.
La piscina estaba en la parte de atrás, pero sobresalía un poco al costado de la propiedad.
Si uno miraba por alguna parte de la reja de entrada, no podía ver nada.
Pero más hacia un lado, por entre las plantas, había un punto ciego que se veía el borde lateral de la casa.
Cuando tocaba timbre y no me abrían, siempre miraba para ver si veía a alguien por ahí.
Pero ese día no iba a entrar, solo pasaba por ahí, de camino a otro sitio.
Hacía mucho calor…
Y algo en mi mente me hizo acercarme a la reja.
De reflejo, fuí a tocar el timbre, pero rápidamente saqué la mano.
Escuchaba música a lo lejos.
No sabía por qué, pero me dirigí a ese sector que conocía muy bien.
Me puse a mirar y no había nada del otro mundo.
Hasta que pasó algo que me cambió la vida.
La vi a mi tía Tanya, apenas, a lo lejos.
Estaba saliendo de la piscina, y me parecía que estaba desnuda.
Obviamente que desde casi media cuadra no podía ver bien, mucho menos apreciar con nitidez. Pero se veía demasiada piel como para pensar que traía ropa.
Alcancé a ver sus piernas completas, de costado.
Fueron solo dos segundos, pero suficientes para fantasear un buen tiempo. Amé su piel lisa, sus curvas.
¿Estaría desnuda? O quizá en bikini y mi mente jugó sola un rato…
De arriba no pude ver nada bien, bien.
En esos segundos transpiré más que un partido de fútbol.
Temblaba…
De repente, recordé que había cámaras de seguridad en la entrada, por lo que salí inmediatamente. No sea cosa de que viera el video y a mí, husmeando quién sabe por qué.
Me recompuse y seguí caminando.
Atónito…
No podía creerlo.
¿Estaría en bolas?
No sé, pero aunque a lo lejos, jamás la había visto así.
Estuve como un estúpido todo el día.
En casa, miré al techo toda la tarde.
Trataba de recordar cada parte.
Investigaba en mi mente, trataba de ver más allá. Sin éxito, inventé el resto yo. Desvistiéndose sobre el atérmico de la piscina, dejando caer sus prendas al suelo… Sus tetas rebotando al aire libre, recibiendo con templanza el brillo del Sol…
Al bañarme, me pajée lindo.
No hubo forma de que no se me parara la verga.
Sentí un poco de culpa, cuando me salió todo el esperma de adentro.
Era la mujer de mi tío al fin y al cabo.
Pero lo gocé zarpado…
Si bien había estado con algunas chicas ya, hacía bastante que no me masturbaba pensando en una, así.
Y encima, era mi tía. Mi joven tía.
¿Estaba mal lo que había hecho?
No lo sé, pero me invadió un deseo extraño de conseguir más momentos como ese. Me los pedía la mente, el cuerpo…
Unos días después Tanya me envió unos mensajes de whatsapp.
Normalmente nos comunicábamos así. Aún con algunos vestigios de arrepentimiento por lo realizado días atrás, le respondí con la mayor normalidad posible.
Reconozco que me gustaba cuando me escribía…
TAN: Euu pibe!!
Me reí al observar la pantalla del teléfono.
YO: Tan!
YO: Cómo andas???
TAN: Bien, bien!
TAN: Me hubieras dicho que habías venido el otro día bolastrum!
¿Cómo?
Pensé “me vió, la cagué…”.
El corazón me empezó a palpitar de nervios.
¿Y ahora qué le decía?
No puedo ser más tarado…
Traté de calmarme y no empeorarla. Ser de lo más natural.
YO: Ahhh sí!
YO: Solo pasaba nomás jeje
TAN: Te vi por la cam que tocaste timbre, pero no escuché jaja
TAN: Me hubieras mandado mensaje!!
Agradezco al cielo ese movimiento involuntario de casi tocar el timbre. Me salvó la vida.
YO: Jaja no hay problema!
YO: Pensé que seguro no estabas
TAN: Sisi estaba en la pileta y escuchando música, por eso no te escuché 😅
Ya me había calmado.
¡Cómo había zafado!
Me daba morbo que me dijera eso. Que estaba en la pileta. Faltaba que me contara cómo estaba y listo jaja.
YO: Ahhh con razón jaja
TAN: Jeje
TAN: Che, cuándo tendrás un tiempo libre para ayudarme con algo?? Va, si queres
YO: Cuando quieras Tan, qué necesitas??
Amaba que me pidiera cosas y compartir tiempo con ella.
TAN: Tengo un montón de cosas para tirar del fondo, pero son pesadas para mí sola 😁
YO: Dale, cuando quieras voy y te ayudo!
TAN: Gracias nene! Después te tiras un rato en la pileta.
TAN: No te voy a explotar con este calor jaja
Por dentro pensé “cosas que no te van a pasar en la puta vida…”. Mi verano estaba a punto de comenzar…
¿Se metería conmigo?
Sería un sueño.
YO: Jaja dale!!
TAN: Bueno, mañana te parece bien??
YO: Allí estaré jajja
TAN: Dale, pendejo! Te espero 😘
YO: Dale!
Ya sé que es una boludez. Pero ese besito hizo que se me pare el pito. Bastaba tan solo un gesto, je.
Iba a laburar un rato. Pero estoy seguro que la pasaría genial con ella. La verdad es que siempre era así…
Era mitad de semana y ese día no iba a ir a trabajar con mi viejo. Él tiene una empresa de control de seguridad informática y siempre me estaba enseñando cómo llevaba los negocios. Alguna que otra vez me encargaba alguna tarea. Pero como estudiaba, no me hacía cumplir horarios.
Era muy afortunado, si tengo que ser sincero. Por lo que siempre traté de aprovechar esa situación y tomarme muy en serio todo.
Desayuné y le mandé un mensaje a Tanya diciéndole que cuando ella quisiera iba.
No vivía lejos de su casa.
YO: Buenas! Cuando quieras voy!
TAN: Buen día 😊
TAN: En media hora te paso a buscar.. Estoy volviendo de comprar
YO: Dale!!
TAN: 👌
Y así fué.
A los 30 minutos sentí la bocina.
Vino en su Audi A4, blanco.
Su sonrisa desde el auto me hizo arrancar el día de forma excelente.
Qué ángel, pensé.
Para mi sorpresa, estaba vestida de entrecasa.
Tenía el pelo recogido en un rodete y una remerita cuello V, que dejaba ver la parte superior de sus tambores.
Debajo, un jean gastado azul.
En efecto, la vida era más liviana para ella…
-¿Listo para laburar?.- Se rió con una mueca muy linda.
-Jaja sí... Me imagino que me vas a hacer unos buenos mates…- Le respondí con gracia
-¿Ah, sí? Ja
-¿Qué? ¿Pensas que esto es gratis?
-¡Maldición, maldición!.- Expresó cómo diría Emmett Brown. Siempre decía esa frase. Sería porque su película favorita era volver al futuro…
Me reí a carcajadas.
-¡Obvio, nene!
Qué linda estaba.
Me puse algo colorado, la verdad. Aunque no fuera de mi sangre, era mi familia. No debía extralimitarme. De todas formas, ya sentía que me gustaba…
Llegamos y me puse a limpiar unas cosas del galponcito que tenía al lado del quincho.
Muchas cosas viejas e inservibles.
-¡Me voy a cambiar para darte una mano!.- Expresó mientras yo movía unas cosas de acá para allá.
-¡Oka!
Yo continué.
No sé cómo explicarlo, pero su compañía, su atención, era algo necesaria para mí. La pasaba muy bien con ella, ya sea trabajando, tomando unos mates o hablando pelotudeces mientras mirábamos una película. Por eso, hacía ese tipo de cosas con mucho gusto…
Al rato, la vi venir de lejos.
Parecía que solo se había cambiado el jean.
Se puso una calza…
Le marcaban todas las gambas.
Ya empezaba a pensar cosas que no debía…
Era gris, algo gastada.
Cada tanto la miraba. Y me daba cuenta de que parecía de mi edad, tranquilamente…
No quería tener una erección delante de ella, por lo que traté de no mirar.
Pero en un momento se agachó para adelante y la vi como nunca la había visto hasta ahora.
¡Se le marcó toda la cola!
Quedé obnubilado…
Era un ojete monumental.
Quedé petrificado mirando esos cachetes.
La empanada que se le formaba en medio era terrible.
Se le contorneaban los labios vaginales.
No podía creer lo que estaba viendo.
Además, se le notaba el relieve de la tanga.
Me puse azul y cuando se acomodó me hice el distraído como un experto.
Pero la verga se me había parado...
Ahora debía ocultarla como fuera.
Me concentré pero cada vez que estaba por bajarse, hacía un ademán en frente mío y veía tambalear sus gomas o la veía de espalda marcando la cola.
Era imposible…
Noté que no tenía corpiño. Ya que podía verle, apenas, el contorno de sus pezones tras la prenda.
¡Qué gran día estaba viviendo!
La blusa verde que tenía puesta era muy suelta. Era una tortura ver como se le movían las gomas.
Sufrí toda la mañana.
Ya deseaba terminar para ver si se metía a la pileta conmigo…
Después del mediodía habíamos terminado el trabajo.
¡Bien hecho!
Almorzamos unos sanguchitos en el quincho, así cómo si fuéramos empleados de una obra en construcción.
Yo la miraba…
¡No podía estar tan linda!
Y encima el sol le pegaba en la cara y dejaba ver algunas pequitas.
Uff…
-¿Te morís por tirarte de cabeza a la pileta, no?.- Me preguntó, tentada.
-Jeje, sí... Un calor…
-¿Trajiste otra ropa, no? Estás mugriento.- Se mató de risa.
-Eeeeehh jaja… ¡Sí!
-Jeje… Joda, joda
-¿Te vas a meter también?
-Mmm quizá un ratito...- Expresó revoleando los ojos para el costado
-¿Cómo, quizá? Jaja
-Sí, no sé... Jaja
-Re embole solo..
-Jaja bueno… Si tanto insistís...
-AsÍ me gusta.- Me reí, pícaro.
-¡¡Tranquilo, pendejo, eh!!
Me hice el gracioso.
-Bueno.... Metete vos que yo me voy a cambiar..
Mis ojos se llenaron de felicidad.
Solo esperaba que no se pusiera de esas mallas del año 50.
Era la primera vez que íbamos a estar solos con poca ropa…
Yo, me tiré de cabeza al agua y la esperé.
Era tremendo lo que estaba haciendo. Mirar a la mujer de mi tío. Ex mujer, pero se entiende. No tenía un atisbo de vergüenza por mis actos…
Vestía solo con un short, azulado y muy fresco.
Haaa…
Qué lindo se sentía así…
¡Cuando la vi venir desde la casa!
Caminaba como si estuviera desfilando.
Me quedé mirándola.
Cada vez que lo hacía, Tanya emitía esa sonrisa que te desacomodaba los huesos.
Esta vez no fue la excepción…
Tenía un shorcito diminuto puesto. De la mitad de tamaño que el que tenía yo, para establecer una comparación.
Pero arriba solo el corpiño de la bikini.
Me babée solo.
No solo poseía una cintura fitness de envidia, sino que además, sus tetas eran hermosas. Naturales y grandes…
¡Dios!
Nunca la había visto en traje de baño.
No podía evitar actuar con nervios.
-¿¿Qué??.- Me preguntó, inocente y entre risas.
-No, nada…
Sonreí, algo pudoroso.
-Te quedaste quietito jaja
-Solo te miraba desfilar jaja.- Dije ingenioso.
Soltó una sonrisa de esas que enamoran.
-¡¡Aandáa!!
No sé si era por el sol, pero estaba colorada en el rostro.
-Jaja ¡posta! ¡Alta modelo!
-¡Jaja bueno, ¡qué halago!.- Decía mientras se agachaba a poner los pies en la pileta.
Ahí fue que vi levitar esos globos.
No podía ser…
Hipnóticos…
La bikini era roja y provocaba que vieras sus tetas con ganas de deshidratarse todo chupándoselas.
Creo que se percató que las miraba…
Sentí una punzada en el pecho cómo si cayera al vacío.
¡No podía ser más boludo!
-¿Qué estás mirando, vos?.- Expresó con cara de tentada.
Qué pedazo de salame…
¿Qué le digo? Pensé.
Mirarla así, tan desubicado y obvio…
-Qué raro verte con bikini... Siempre usabas el otro tipo de mallas jeje
-Aahh... Si... A tu tio no le gustaba que, digamos, mostrara tanto...
-Ahh…
-Mirá lo que te estoy contando jaja…- Movía los piecitos en el agua.
-Jaja ¿y? ¿¿No te metes??
-Está fría jaja
-Bueno, ahora salgo y te tiro de una…
-No te pases... Ni se te ocurra…
Me encantaba joder con ella. Se re prendía…
Muy jodona, siempre.
-Mmmm no sé. Tal vez...
-Demasiado confite andamos...- Y se reía de costado, en broma.
-Bueeeno...- Y me hice el como el que me ofendí...
-Te estoy jodiendo, bobo.- Sonrió.
Me hice el que caminaba triste, desdichado.
Se quedó…
-¡¡Euu!! ¿¿Te enojaste??
Se quedó mirándome mientras me acercaba como para salir. Se hizo un silencio tremendo y solo se oía el agua moviéndose.
Cuando de repente, la agarré de los brazos y la tiré adentro de la pileta.
La explosión salpicó lejos, je.
Me reí, mal.
La hice entrar como un caballo.
-Aaaahh.... La puta madre que te parió... ¡¡¡¡Oooohh, está helada!!!!.- Decía muerta de frío pero riéndose.
-Nunca te fíes de mí.
-Cómo me engañaste, pendejo de mierda jaja
Cómo le brillaban los pechos con el agua.
Qué ricos se veían.
-Jeje te ves linda toda mojada.- Se me escapó decirle. No me di cuenta. El inconsciente me traicionó.
-¡¡Bueno, bueno, ehh!! Que no soy ninguna de tus novias....
Solo me reí. Pero me encantó que dijera eso.
-No me quería mojar el short... ¡Maldición, Maldición! ¡Te voy a matar!
-Pero te reíste... ¡Era mi objetivo!
-Sí.....- Y se reía dándome la razón.
Qué lindo momento.
Lo disfruté como nunca.
Se movía y sus tetas parecían flotar.
¡Cómo se mecían!
Una locura…
Estuvimos un ratito.
El sol que le pegaba en el rostro, se lo embellecía de una manera especial.
Daba placer mirarla…
Demasiado linda es.
La verdad es que la pasaba muy bien con ella.
Me gustaba mucho…
Y eso hacía que el tiempo volara.
Un rato después, ya íbamos a salir. Tanya lo hizo primero.
La miré mientras caminaba de espaldas.
Estaba hecho un mirón malicioso.
El shorcito fino se le pegaba divino a la cola.
Se la hacía ver bien voluptuosa.
Tremendo.
Yo salí detrás de ella.
Se secó delante mío. Se inclinaba pasándose la toalla y se vibraban las tetas mal.
Imploraba que se le escapara alguna.
-Me voy a dar un baño y vuelvo ¿me bancas o te queres ir ya?
-No, no, no hay drama ¡te espero!
-Oka...
Una vez lista, se fue a bañar.
Yo me cambié, recordando cada curva de su cuerpo mojado, je. Mi cabeza iba a maquinar un tiempo con lo de ese día, je.
Luego, me fui para el living a esperarla.
Al sentarme, noté que estaba su notebook en la mesa, abierta.
Toqué el pad y estaba prendida.
Algo en mí se encendió de repente…
Me vino el morbo por buscar algo.
Ver si tenía fotos o videos, no sé.
Estaba mal. Lo sabía. Pero aun así, me mandé. La tentación fue mucho más.
Con el corazón latiendo fuerte, empecé a buscar. De lejos escuchaba la lluvia de la ducha.
Había fotos sueltas, pero todas de carácter normal, familiar.
Archivos de escritos y demás. Nada importante.
La adrenalina estaba por los cielos…
En el costado superior del escritorio había una carpeta.
“Tanya” se llamaba.
Puse el cursor sobre ella y en la descripción decía pesar más de 15 gigas.
Tragué saliva y clickeé.
Pero no pude ingresar.
Tenía contraseña.
¡Qué cagada!
Pero si tenía clave, algo privado guardaba ahí. Seguro…
¿Cosas privadas, íntimas?
Necesitaba ver su contenido.
Pero ¿cómo?
Al menos ese día no iba a poder.
Tanya en cualquier momento saldría de la ducha…
Para colmo, iba a tener que evitar que viniera a la note, hasta que su pantalla se apague otra vez como estaba.
La curiosidad aún se regocijaba en mí.
En la papelera había archivos.
Entré, pero nada. Nada de mi interés.
Fui más allá y abrí el explorador de internet.
La verdad es que estaba enloquecido, fuera de mí mismo, ja.
Demasiada calentura me había agarrado en la pileta…
Puse Facebook y entré.
Se abrió su cuenta. Tenía un password grabado por lo que ingresé sin problemas.
Había perdido el control…
Estaba envuelto en una curiosidad irrefrenable. Pero eso era un peligro.
Si me descubría, estaba al horno. Además, perdería la confianza en mí para siempre.
Inmediatamente, me invadió el miedo y salí. No podía hacerlo. Era muy arriesgado. Pero no sin antes ir a “opciones avanzadas” y ver si estaba grabada la contraseña.
Pensé que quizá tenía alguna conversación hot o había mandado alguna foto por ahí.
No creí tener éxito.
Normalmente no se guardan contraseñas de ese sitio.
Para mi sorpresa, esa era la excepción.
Figuraba guardada.
Me sentí un espía secreto.
“Ibiza2017” era la contraseña.
Tragué saliva y volví a la pantalla de inicio. Oí la ducha. Todo bien…
Inmediatamente la probé en la carpeta.
No hubo caso, no era.
Pero al menos tenía la contraseña de su Facebook.
Estaba mal lo que estaba haciendo. Pero mi leche actuaba por sí sola.
Borré todas las huellas y escuché que se había terminado de bañar. Ya era suficiente…
Me fui para la cocina.
¿En qué estaba pensando?
¿Me había vuelto loco?
Me lamenté en cierto punto, pero la ansiedad por descubrir más de ella me doblegó…
Al minuto apareció Tanya con un remerón largo y una toalla en la cabeza.
En algunas partes se transparentaba por el agua.
¿Estaría en bolas debajo?
-¿Todo bien, nene?
-Sí... Pero.. ¿Por qué, nene? Jaja
-Porque sos un nene jaja
-Estoy a un par de semanas de estar en los 20’s, como vos jeje
-Jaja... Es cierto...
Vió que yo la observaba.
Se miró a sí misma.
-Me sequé como el or... Me voy a cambiar antes que me veas una teta.- Se rió.
Dios. No te cambies...
Me reí de lo atónito que me quedé.
Se dió vuelta y se fué.
Mientras se iba podía ver como la remera se apoyaba sobre su cola.
Apenas alcanzaba a cubrirla cuando se secaba el pelo y se le subía.
Parecía no llevar nada debajo.
Meses atrás ni loca iba a andar así por la casa delante mío o de cualquiera.
O sea, para la ley, era mi tía.
Pero la realidad era que Tanya aún era una pendeja. Solo un poco más grande que yo…
Me quedé pensando en la forma en que me habló. Me gustó…
Al rato, volvió cambiada ya.
Yo tenía para entretenerme en casa, así que le dije que me iba.
-¡Tan, me voy!
-¿¿Uhh, ya te vas??.- Me dijo como acongojada.
¿Qué onda?
-Sí ¿por?
-Creí que te quedabas un rato más... Pero si tenes que hacer algo, no me des bola, anda..
-No ¿cómo qué?
-No sé... Ver alguna chica, por ejemplo.- Sonrió, tentada.
- Jeje no, nada que ver…
-No sería nada malo, digo…
-No, no... Solo pensé que querrías estar tranquila, quizá... Qué sé yo…
-Jaja no.... Como siempre te quedas... Por eso me pareció raro..
-Ok..
-¿Vemos una peli, compañero?
No podía ser más dulce.
¿Cómo decirle que no?
-¡Dale!
Disfrutaba mucho de mi compañía. Y yo no me baboseaba todo el tiempo. Bueno, al menos intentaba no hacerlo, ja.
Podía llevarla normal…
Preparó unos cafecitos y nos fuimos a ver una película al living.
Una del espacio era. Estaba buena.
Y éramos muy buenos compañeros de películas, la verdad.
Yo la miraba, con esa remerita al ombligo y el shorcito de jean.
¡Dios! Por momentos me le tiraría encima.
Estaba muy linda…
Ademas, nos llevábamos muy bien.
Tanto que en un momento, cagándonos de risa, me dijo que “estaba más para ser prima mía, que tía”.
Cuánta razón…
Durante esa tarde la miré de más, un par de veces.
No sé si se daba cuenta, pero cuando se percataba, se reía. Quizá no sabía con qué ojos la observaba. Me miraba como que no pasaba nada.
En verdad disfruté esa tarde.
Es de esas personas que dan hasta satisfacción visual.
Pero ya era algo tarde…
-Bueno... Te pago todo el trabajo, bancame
-¿Qué? Naa jaja
-¿Cómo que no?
-Lo hice para ayudarte, no para que me pagues.... Además nos cagamos de risa...
-El laburo es laburo..
-Si no, no te ayudo más jaja
-Y entonces... ¿Arreglas cosas y nada?
-Me siento útil, aprendo también... Y la pasamos bien un rato... Además bueno, ya sabes... La siento como mi casa, a veces..
-Bueno... ¿Seguro?
-Sí... Y si queres cambiamos el cableado de luces del fondo... Está viejo ya y en algún momento de lluvia te va a saltar todo
-Es un laburazo eso...
-Me pagas con comida jaja.-
Se mató de risa.
-¡Qué barato!
-¿Viste? jaja
-Bueno, ya veremos…
Creo que le agradó mi respuesta.
Podía ver en sus ojos cierta conformidad al verme…
Unos minutos después, cuando ya era hora de irme, se ofreció a llevarme.
-¿Te alcanzo?
-Naaa, son unas cuadras nomás
-¿Seguro? ¿Te molesta que te lleve? jaja
-Jaja no ¿por qué?
-No sé.... No es que te trate como un nene, eh... Es que es lo menos que puedo hacer
-Jaja no, ya sé...
-¿No queres que alguna chica te vea bajar del auto de una diosa como yo?.- Y hacía caras.
Mmm…
-Jeje no… ¡Llevame, dale!
- Jaja dale... Manejá vos..
Me tiró las llaves del auto como Han lo hizo con Sean, en Tokyo y salimos de la casa, en dirección al auto.
Era cerca igual, pero un rato más con Tanya nunca podía ser malo.
Íbamos charlando y cagándonos de risa.
Quedamos en seguir al día siguiente.
Viajaba muy cómodamente sentada, con un pie arriba del asiento.
Quedaba re canchera.
No podía ser más bella...
El pelo largo le caía por delante.
Tenía un brazo apoyado en la rodilla.
-Te falta la gorra y pareces una rapera jaja
-Jaja ¿ah sí? ¡¡Yo, yo!!.- E hizo el gesto con las manos
-Jaja mal
-¿Y cómo seria mi nombre de rapera a ver?
-Mmm no sé... Tany Tan... Taz-Tanya…- Me reí con ese.
-Siiii Taz-Tanya, me gusta… Jaja
-Jaja viste... Despues decime a qué hora arrancamos mañana
-Si queres venite a las 10… ¿Está bien?
¡Dale!
-Tomá la llave de la reja, por si yo salí o algo… Entrá tranquilo…
¿Me daba las llaves?
Bien, je…
Aunque solo eran las de la reja.
-Ok…
Ya habíamos llegado.
Hablamos 2 minutos sobre lo que había que comprar y demás. No era demasiado, pero se trataba de algunos elementos esenciales para el trabajo.
-Ahora me voy a sentir sola en casa… Maldición, maldición jaja.- Me hizo una sonrisa dulce que me enterneció.
¿Posta me decía eso?
-Jaja si yo igual... ¡La pasamos piola hoy! ¡Pero mañana seguimos!
-¡¡See!! ¡¡Dale pendejo!!.- Sonrió
Yo igual.
Parecíamos dos novios en el auto hablando, ja.
Luego bajamos y me vino a saludar.
-¡Hasta mañana!
-Nos vemos, Taz-Tanya jeje
Me saludó y se subió al auto cagándose de risa.
Yo me quedé mirándola hasta que se fue.
¡Qué día!
Algo raro sentía en mí.
¿Me gustaba mi tía?
Ufff…
Podría ser un problema si así fuera.
No solo por ser de mi familia, sino por el hecho de que se trataba de la mujer de mi tío. Ese que tanto quería. Y que tanto me quiso…
Revoleé la cabeza y entré.
Mejor no pensar en esas cosas…
Un rato después, a la noche, no dejaba de pensar en lo de su compu.
Sentí muchas ganas de ver si en su face había algo.
Me invadía mucho morbo.
Otra parte de mí, sin embargo, sabía que estaba mal.
Me mordí y me mordí para no hacerlo. Era un sol conmigo, Tanya. No podía hacerlo. Sería defraudarla.
No tenía por qué.
Aunque el deseo por descubrir más de ella, también era insostenible. No lo podía hacer al márgen…
Pensé y me clavé los dientes en los labios varias veces, je.
Y bueno, finalmente, no lo hice.
Me di un baño y, eso sí, me clavé una soberana paja.
Recordaba esos pechos en la pileta. Sus hermosas gambas.
Creo que estaba cruzando la línea ya.
Pero si era lo que sentía en mi interior ¿por qué tendría que estar mal? Era la realidad. Mi realidad…
Una vez que acabé, pensando en ella, tal vez sí me agarraba un poco de culpa, je. Era lógico.
Me fui a dormir más aliviado. Cómo si me sacara un gran peso de encima.
Lo hice como un bebé y con una sonrisa dibujada en el rostro…
Al otro día…
Me levanté temprano, con mucha energía y entusiasmo. Preparé algunas herramientas que iba a utilizar.
Me sentí orgulloso de mí de no caer en la tentación y husmear en las cosas de Tanya, je.
Desayuné algo y ya a las 10 am, mi viejo me llevó a la casa de ella.
Me dejó en la puerta y siguió.
Toqué el timbre y nada.
Qué raro…
Miré por el lugar secreto y no se veía y oía nada.
Parecía que no había nadie en casa.
Entonces, como me dijo Tanya, decidí entrar por mi cuenta.
El frente de la vivienda era tremendo. Mucho verde, camino de piedras, árboles.
Fácil, dos palos verdes valía esa casa.
Fuí por el costado, para llevar el bolso de herramientas al fondo. Estaba un poco pesado.
Un silencio rodeaba toda la morada.
Solo el cantar de los pájaros se escuchaba.
Pero al llegar a la zona de la pileta, mi corazón se puso a mil, casi al punto de reventarme el pecho.
En el borde de la pileta estaba Tanya, tomando sol, bocaabajo.
Estaba con una micro bikini, verde clara.
Casi me explota la cabeza.
Era la primera vez que la veía con tan poca ropa.
El culo en forma de manzana apuntaba al cielo.
Apenas cubierto por la tanga, brillaba de una manera en la que hacía trabajar a mis papilas gustativas como nunca.
Podía ver un poco de carne al costado de la empanada que se le formaba entre los cachetes.
¿Esto es real?
Me puse rojo.
La piel lisa de su cola y piernas me pararon la verga mal.
No podía creer lo que estaba viendo.
Se percató de mi presencia y saltó del suelo.
-¡¡Nene!!.- Se tapó con la toalla.
Le vi la parte delantera de la malla.
Los triangulitos eran algo pequeños.
Cubrían sólo el 30% de sus gomas.
Qué infarto.
Miré para el costado.
-Perdón Tan... Me dijiste a las 10 y que entrara si no atendías....
-¿¿Qué hora es??.- Preguntó, perdida
-Como 10 y 20 ya...
-Uhh, ni me di cuenta de la hora... jaja.- Comenzó a reírse algo avergonzada. Tenía un libro por delante.
Me empecé a calmar viendo que se lo tomaba mejor.
-Dios... Perdón... Estoy casi en bolas.
Tenía que decir algo para minimizar la situación.
-¿En bolas? ¿La gente no va así a la playa o a las piletas? Jaja
Me miró. Hizo una mueca, Como diciendo “justo así? No…”.
-Jaja como estoy ahora... Me siento avergonzada de que me hayas visto pendejo…
La vi como apenada. Raro. Yo solo me reía como si nada.
-Como si nunca vi a nadie así...- Me salió el remador de adentro..
-Igual jaja..- Se cubría bien con la toalla para ir a cambiarse.
Yo solo esperaba que no me mirara el bulto que se me había formado entre las piernas…
Algo ruborizada, se levantó y fue para adentro.
Jamás olvidaré esa imagen.
Nunca más…
Me dediqué a hacer lo posible por bajar mi erección. No quería que me viera así. Eso sería desubicado, grosero.
¿Cómo se lo explico?
Debía empezar a controlarme más.
Al minuto, salió con un shorcito y una musculosa rosa.
-Ahora sí, ya me puse algo encima jaja
-Jeje
-Por favor, no cuentes que me viste así, eh...
-¿En malla? ¿Qué tiene? Jaja.- Minimizaba todo.
-Está bien... Pero no era una simple malla... Era una bastante chica... Se me veía todo.. No quiero que anden diciendo estupideces de mí, después…
Me quedé.
-Obvio... No te preocupes... Pero no deberías andar preocupándote por lo que piensen todos...
Era entendible que pensara así. Después de todo, era viuda hacía solo unos meses.
La notaba media rara…
Se había sentido incómoda que la haya visto así. Me di cuenta de eso.
O sea, era algo nuevo. Pero tampoco para tanto. Eso pensaba yo, al menos.
-Bueno... ¿Desayunaste ya?
-Sí, sí... Si queres, arranco...
-¡Como quieras! ¡Dale!
Con su compañía, hice el laburo. Casi hasta la tarde estuvimos. No hubo tiempo, ni tampoco espacio para cosas libidinosas.
Además, sentí que verla con esa bikini tan diminuto, un poco le afectó, je. No quise generar ninguna situación incómoda más. Al fin de cuenta, lo que más deseaba era seguír compartiendo momentos con ella, por lo que no iba a atentar contra ello…
Ya eran como las 15 hs. Si les digo que no imaginé ese culo casi desnudo mientras trabajaba, les mentiría…
El trabajo quedó espectacular.
Había que ver de noche la iluminación cómo lucía. Pero se había ahorrado unas cuántas lucas por mi mano de obra. Eso sin dudarlo.
-¡¡Genio!! Quiero que sea de noche para ver cómo queda jaja
-Jaja después sacale foto y mandame..
-¿Qué, no te vas a quedar a ver tu obra?
Otra vez me pedía que me quede.
Me encantaba que lo hiciera…
-Buueno... Si queres...- Le respondí como haciéndome el bueno.
-Obvio... Te debo una re cena, cuánto menos jeje.-
Me reí, cómplice.
-Ahora me voy a tirar de cabeza a la pile con tu permiso…
-Dale… Yo también... Pero me voy a poner algo acorde jaja.-
Se me ocurrió algo.
-Metete así jaja mirá si te vas a cambiar por mí...
-¿¿Así como estoy?? Jaja
-Con la malla que ya tenes debajo...
-Ahh, claro… Casi en pelotas.- Se rió, tentada.
-En pelotas… ¡Dios mio!.- La porfié.
-Estás confianzudo pendejo, eh... jaja.- Se reía, incrédula de mi actitud.
-Mmmm ya sé...
-¿Qué?.- Me miró con curiosidad
- Viste que sos modelo...
Me puso ojos de “con qué va a saltar este pibe ahora…”
-Ssseee... Era... ¿Y?
-Bueno... Metete en la pileta cómo estabas antes y es como un show en el que estás y me pagas así…
-¿Así cómo?.- Preguntó atónita.
-Dejándome estar en él jaja…-
Me miró fijo.
Chau, me manda a cagar, pensé.
-¿Te hago una pregunta?
-Si...-
Espero que no lo haya tomado a mal.
-¿Cómo se te ocurrió esa pelotudes?.- Y estalló de risa, muy tentada.
Uufff.
Casi me muero…
-Jeje… La acabo de inventar.
-Se nota, Ingeniero… Más elaboracion la próxima jaja
-Bueno jaja, lo intentaré.
Medio que miraba el piso. Pensaba.
¿Lo estaba considerando?
Jmm…
Levantó la cabeza y me miró.
-Está bien... Pero no me mires, eh…-
¿Posta? me pregunté para dentro.
Excelente…
Cuando había perdido las esperanzas ¡dijo que sí!
El día no podía ir mejor…
-Jaja dale… Me voy a poner el short.
Fui a cambiarme.
Pensé en cómo iba a hacer para mirarle el culo sin que lo note.
¡Y sin que notara mi erección asegurada!
Esto de hacer cosas al límite del pudor, me estaba provocando un cosquilleo tremendo en el estómago…
Que mi tía tuviera esa confianza conmigo, era lo más. Me hacía sentir, no sé, increíble.
Cuando volví, ella estaba en el agua ya.
¡Dios! No podía ser más bomba…
Le vi la cola bajo el agua, de espalda.
Un poquito, hasta que se percató que estaba metiéndome.
Con los brazos se tapaba un poco.
Lucía colorada y no era solo por el sol.
-¡Quedate por ahi, vos!.- Se rió.
-Jaja ¿nerviosa, potter?
-Hacete el vivo nomás... Y más respeto que soy tu tía....
-Pero podrías ser mi prima, mejor…- La jodía para molestarla. Ella se prendía.
-Jaja casi que te cambiaba los pañales....
-¡Andá, exagerada! jaja
-Eres un niño…
La miré con la cara del pelado de la momia.
Se mató de risa.
-Bueno, no sos un nene, pero soy tu tía... Al menos, legalmente jaja
-¡¡Mi tía hot!!.- Exclamé y me reí. Re atrevido.
-¿¿¿Perdón???.- Se quedó. Me miró sin saber si reírse o matarme.
-Claro jaja ¿¿Qué otro pibe tiene una tía tan joven y mona?? Absolutamente nadie jaja
No aguantó y se tentó.
-Pendejo... Te voy a matar… Tía hot... Dios…
Se reía de una forma tan linda…
-Además... Tenemos casi la misma edad...
Me miraba como diciendo que tenía razón. Pero no entendía mi repentina confianza.
Cuando se distraía, le miraba las tetas.
Qué ganas de lamerlas…
Bien húmedas por el agua, eran un manjar.
-Bueno... Creo que ya me refresqué suficiente…
Seguía cubriéndose las tetas con los brazos.
-¿¿Ya??
-Sí… Además me da vergüenza estar así, delante tuyo...
-Por mÍ, quedate jaja
-Sí, sí... Veo que no tenes problema… Sos bastante atrevido…
Se reía como pensando.
Yo igual, intentando normalizar mi conducta.
-Jaja ¿pero qué tiene de malo?.-
Se quedó observándome.
-Supongo que nada…
¡Cómo me ponían estas situaciones!
Indescriptible lo que sentía…
-Está linda el agua
-Sí... Tenes todo el cuello rojo...- Me dijo
-No me avivé de ponerme filtro cuando hacía las cosas
-Después te doy dermaglós
-¡¡Dale!!
-Buena esos abdominales, eh...
-Jaja viste...
-Tampoco te hagas el canchero...- Y se rió
-Jeje vos también tenes abdos...
Se bajó una mano a tocárselos y liberó un poco sus gomas.
Qué delicia…
Cada centímetro cuadrado de sus preciosos pechos, eran terriblemente deliciosos a la vista.
La piel, lisa, le brillaba de forma espléndida.
Vio que la estaba mirando.
-¿Qué miras? Si se puede saber...
-Tus abdominales jaja.- Exclamé, rápido.
-¡Sí, seguro!.- Contestó como diciéndome “me estabas mirando las tetas, pendejo”.
Se rió y me encantó que lo hiciera. De solo pensar en que contempló esa posibilidad.
Ufff…
Daba ese toque especial de que estábamos haciendo algo que no iba.
Genial…
Me subía hasta lo más alto…
Charlamos un ratito así y se dispuso a salir. No era de estar tanto tiempo en el agua, al parecer.
Se tapaba un poco, me miraba. Dejaba algo más a la vista. Se volvía a tapar.
Yo no la miré demasiado alevoso, tampoco. Me bastó esa mirada que me hizo para volar durante todo ese rato.
¿De verdad habrá pensado que le miraba las tetas?
Sentí un retorcijón en el estómago…
Con menos vergüenza ya, camino de espaldas y salió.
Le vi toda la cola entangada de nuevo.
Era increíble.
Te ponía duro, mal.
Encima, ni se tapó. Eso sí me resultó extraño.
Se volteó secándose y tomó como normal que la estaba viendo.
Como si nada, me dijo que iba a preparar una merienda.
El morbo volvió a invadirme…
Pasó de la vergüenza extrema a no decirme nada en cuestión de una tarde.
O tal vez por reflejo del sol, no me vio. Podría ser.
Pero, ojalá siguiera así.
Caminó moviendo el culo como una diosa hasta entrar a la casa.
Me la devoré con la mirada.
Cómo balanceaba ese orto hacia los costados con cada paso, era una atracción fatal.
Al ratito salí yo también y fui para adentro. Pero antes de entrar, me quedé en una de las ventanas, a un costado, ya que vi otra secuencia preciosa.
Estaba Tanya, aún en malla, sacándose una selfie desde arriba, con el cabello suelto.
Hacia trompita de pato.
Qué infierno era…
Mentiría si dijese que no la capturé en mi mente…
Hermosa…

Claramente, no iba a subirla a sus redes sociales.
¿Sería para alguien? Mejor no pensar en eso.
Esas boobs…
Toda una femme fatale.
La observé mientras se fotografiaba.
Estaba para sacarle una foto, pero no tenía el celu a mano. Además, ya la había inmortalizado en mi cabeza.
Luego, se dirigió hacia la zona de su habitación y yo entré.
Con el miembro como un fierro caliente, también me dispuse a ponerme la ropa.
Me dolió un poco hacerlo, je.
Acomodé mi ganso hinchado hacia un costado, como pude. La verdad, estaba muy excitado…
Momentos después y, ya cambiados, merendamos.
Se puso ropa de entrecasa y volvió el rodete a su pelo.
Mientras comíamos me dijo:
-Hacía mucho que alguien no me veía así….-
Me gustó el rumbo que tomó la cuestión.
-¿Así cómo? .- Me hice el logi..
-Como en la pile, bobo jaja
-Ahh jaja ¿sí?
-Si...- Dijo con vergüenza
-Pero tampoco estabas desnuda Taz-Tanya…- Me reí, cómo si nada.
-¡Ay, nenee! Jajaj
-Y sí jaja
Me hacía el boludo como el mejor.
-Igual....
-Tenes un lomazo ¿por qué no dejarlo ser?
-Epa, epa jaja…- Expresó abriendo sus ojos
-Bueeeeeno… Solo digo
-¿¿Ah, sí?? ¿¿Eso pensas??.- Y hacía una mueca de satisfacción. Cosa que me hizo delirar.
-Sí...- Me animé a decirle.
-Cuando estoy sola es una cosa... No tengo drama..
-Bueno, pero es algo normal, igual... No es nada del otro mundo
-Qué sé yo.. Es la costumbre de tantos años…-
La comprendía.
Pero igual no entendía el parejo del bronceado que llevaba.
No tenía partes blancas.
-Igual... No, nada.- Me detuve
No quise continuar.
-¿Qué? ¡Decime!
-Jaja no nada, una boludes era.
-Y bueno, decime.- Continuó intrigada
-No es que te haya visto mucho... Pero no se te veían partes blancas, por las marcas de la malla, digamos…- Manifesté con un caradurismo inmenso.
Se sonrió como en forma picarona y miró al costado.
Dios…
-Jaja
-¿Qué? Jaja
-No, nada...- Y hacía una mueca de que ocultaba algo.
-¡Ahora, decime vos! jaja
-Es que a veces... No, no te puedo contar eso…- Se detuvo
-¿Qué cosa?.- Ya sabía por dónde iba la mano y eso me estaba volviendo loco.
¿Acaso soñaba?
¿Me quedé dormido en algún momento?
-Nada, pendejo... ¡Para qué hablé! Maldicion, maldicion jaja
-Aaaa ya sé por dónde viene la mano…- Dije, confite.
La miré y me reí.
-¿Qué estás pensando?.- Me miró fijo
Las pecas de su rostro emergían de manera preciosa.
-Tomas sol en... ¿No?
Su cara se llenó de un rojo profundo. Intenso. Volcánico…
Creo que me pasé con la pregunta.
Más bien, con la afirmación, ja…
No me decía nada.
Solo me miraba intentando buscar la respuesta correcta.
Abrió los ojos como un sapo y contestó:
Seguime en hiphop911ok y enterate cómo sigue…
de Hiphop911
IG: hiphop911ok
Siempre creí que conocía los límites entre lo correcto y lo prohibido. Que la moral era una especie de brújula interna, incapaz de torcerse, incluso, frente al deseo más visceral. Pero el tiempo -y sobre todo las personas- me enseñaron que nada de eso es tan claro como solemos repetir. Que hay momentos en los que la razón se vuelve un susurro débil y el cuerpo grita con una fuerza que todo lo justifica.
No fue un impulso repentino, sino una corriente lenta, silenciosa, que comenzó como curiosidad y terminó siendo necesidad. Uno no se da cuenta cuándo el pensamiento deja de ser inocente y se transforma en deseo; cuándo el afecto se enreda con la atracción, o cuándo la admiración se tiñe de pecado.
De pronto, lo que antes parecía un límite infranqueable se vuelve difuso, como una línea trazada en el agua.
A veces pienso que la moral no se mide por los actos, sino por lo que nos atormenta después. Por ese instante de lucidez en el que comprendemos que lo que nos tienta también puede destruirnos, y aun así seguimos adelante, como si el corazón no entendiera el idioma de la culpa.
Hay una parte de mí que todavía se pregunta si el deseo es una forma de amor, o apenas una excusa para cruzar fronteras que juramos respetar.
Quizá, por eso escribo, o confieso, o recuerdo: porque no quiero justificarme, pero tampoco negar que fui humano. Que sentí, que deseé, que me dejé arrastrar por algo que me superaba. Y que, al final, comprendí que la moral no siempre se quiebra en un acto, sino en el silencio previo, cuando decidimos no alejarnos a tiempo.
CAPÍTULO 1
Su nombre es Tanya. La joven mujer de mi recientemente difunto tío, Roberto.
De origen genovés, vino a la Argentina cuando era muy pequeña, tan solo una niña y poco después de pasar los 20 años se casó con él.
La gente no podía entender la diferencia de edad de casi 30 años que había entre ellos, tampoco yo, pero se veían bien juntos.
Actualmente, tiene 28 años, casi 10 más que yo. Una rubia hermosa. De cabello largo, rubio, a veces algo castaño. También, es dueña de unos hermosos ojos verdes, muy claros. Siempre pensé que era muy parecida a la actriz Rebecca Romjin en su juventud. La primera Mystique del cine live action de X-men.
Por cierto, mi nombre es Ramiro, je. Mido casi un metro ochenta, estudio Ingeniería y, no es por agrandarme, pero Dios me dotó bien ahí abajo, je.
La tana, como le dicen en el barrio, siempre fue muy reservada. Poco y nada se sabía de su vida. Y nunca ibas a encontrar a alguien que te hablara mal de ella.
Quizá por estar con una persona mucho mayor, se veía obligada mantener un perfil bajo, no lo sé...
Yo, que la conozco desde los 10 años, puedo decir que es un sol. ¡¡Y qué sol!!
Recuerdo que siempre que me quedaba en la casa del tío, era re buena conmigo.
Yo era un nene, claro, pero conforme iba creciendo, me iba dando cuenta lo linda que era.
Puedo decir, que en cierta forma, me llamaba la atención. Más aún, teniendo en cuenta lo cariñosa que fue siempre.
Mi tío no tenía hijos, no sé si porque no podía o no quería, pero que siempre me trató como si fuera uno suyo, no lo puedo negar.
En una de las últimas charlas que tuve con él, me lo manifestó.
“Siempre fuiste un hijo para mí…” fueron sus palabras exactas. Me hizo llorar en esa oportunidad, aunque no en su presencia, claro. Aunque eso no fue lo más sorpresivo de todo lo que hablamos. También, me pidió que nunca dejara de visitar su casa cuando él ya no estuviese y que nunca dejara sola a la tía.
Un buen tipo… Además, creo que esto último que me pedía, era más por miedo a quien se le pudiera acercar, que por otra cosa, je.
Pero volamos a ella…
Mi “tía” es una diosa.
Alta, de más de 1,70 mts. de altura y un cuerpo envidiable.
Él la conoció cuando ella daba sus primeros pasos en el modelaje. Cosa que abandonó poco después.
Yo, pocas veces tuve la oportunidad de verla, digamos en paños menores.
Como mucho en la piscina del tío, pero usaba mallas enteras que la tapaban toda.
Alguna que otra vez la había visto en camisón. Y si, me pajeé varias veces pensando en ella. Era difícil no hacerlo después de que viniera a darme un beso de buenas noches con esas telas de seda, apenas prendidas de su cuerpo.
Además, no podía ocultar esa tremenda cola que tenía.
De eso sí había escuchado algún que otro comentario.
Cualquier prenda que pusiera, se la hacía marcar toda.
¡Una manzana hermosa!
También era pechocha. Aunque siempre pensé que aparentaba tener más tetas de las que parecía.
Yo era uno de los pocos que tenía tanto contacto con ella, ademas de mi tío.
Muchas veces le hacía compañía mientras ella escribía sus novelas.
Claro, yo era un niño en ese entonces. No como ahora.
Pero algo no había cambiado. Ella seguía siendo una pendeja. Y yo ya contaba con 19 años.
En parte por mi tío y en parte por mi cariño, una vez por semana fui a visitarla durante unos tres meses. Ella siempre estuvo preparada para ese hecho. Pero aun así, la acompañé en su tristeza.
Tomábamos mate, veíamos la tele en el living.
Ya no existía esa especie de ceremonia de tía-sobrino. Parecía más un buen amigo o un hermano, podría decirse.
La sentía como más suelta, no tan estructurada. Como si se hubiera liberado del peso de las apariencias…
Jodemos, nos reímos. Por supuesto que había muchos tuteos que antes no se daban tanto.
Y mucha más confianza. Me encantaba eso.
Empezó a llamarme cariñosamente “pendejo”. Y eso me gustaba.
Sin embargo, hay algo más interesante…
Lo que más disfrutaba, era poder verle algo. Un poco el escote, o las piernas y las calzas ajustadas.
Incluso, llegué a comprobar que mi teoría era cierta. Muchas veces no usaba corpiño y se notaba claramente que tenía buenas gomas. Grandes.
A veces, viendo alguna peli, la espiaba un poco. Quizá se movía y mostraba piel de más.
Podía notarse que tenía unos lindos globos.
Siempre todo lo hacía con suma cautela, obvio. Yo disfrutaba de admirarla, completamente en secreto.
Aunque el punto de inflexión se dio un día en que yo pasaba por la puerta de la casa.
Era casi una mansión, con muchos metros de frente y parte trasera.
Una vivienda inmensa y más para una sola persona.
La piscina estaba en la parte de atrás, pero sobresalía un poco al costado de la propiedad.
Si uno miraba por alguna parte de la reja de entrada, no podía ver nada.
Pero más hacia un lado, por entre las plantas, había un punto ciego que se veía el borde lateral de la casa.
Cuando tocaba timbre y no me abrían, siempre miraba para ver si veía a alguien por ahí.
Pero ese día no iba a entrar, solo pasaba por ahí, de camino a otro sitio.
Hacía mucho calor…
Y algo en mi mente me hizo acercarme a la reja.
De reflejo, fuí a tocar el timbre, pero rápidamente saqué la mano.
Escuchaba música a lo lejos.
No sabía por qué, pero me dirigí a ese sector que conocía muy bien.
Me puse a mirar y no había nada del otro mundo.
Hasta que pasó algo que me cambió la vida.
La vi a mi tía Tanya, apenas, a lo lejos.
Estaba saliendo de la piscina, y me parecía que estaba desnuda.
Obviamente que desde casi media cuadra no podía ver bien, mucho menos apreciar con nitidez. Pero se veía demasiada piel como para pensar que traía ropa.
Alcancé a ver sus piernas completas, de costado.
Fueron solo dos segundos, pero suficientes para fantasear un buen tiempo. Amé su piel lisa, sus curvas.
¿Estaría desnuda? O quizá en bikini y mi mente jugó sola un rato…
De arriba no pude ver nada bien, bien.
En esos segundos transpiré más que un partido de fútbol.
Temblaba…
De repente, recordé que había cámaras de seguridad en la entrada, por lo que salí inmediatamente. No sea cosa de que viera el video y a mí, husmeando quién sabe por qué.
Me recompuse y seguí caminando.
Atónito…
No podía creerlo.
¿Estaría en bolas?
No sé, pero aunque a lo lejos, jamás la había visto así.
Estuve como un estúpido todo el día.
En casa, miré al techo toda la tarde.
Trataba de recordar cada parte.
Investigaba en mi mente, trataba de ver más allá. Sin éxito, inventé el resto yo. Desvistiéndose sobre el atérmico de la piscina, dejando caer sus prendas al suelo… Sus tetas rebotando al aire libre, recibiendo con templanza el brillo del Sol…
Al bañarme, me pajée lindo.
No hubo forma de que no se me parara la verga.
Sentí un poco de culpa, cuando me salió todo el esperma de adentro.
Era la mujer de mi tío al fin y al cabo.
Pero lo gocé zarpado…
Si bien había estado con algunas chicas ya, hacía bastante que no me masturbaba pensando en una, así.
Y encima, era mi tía. Mi joven tía.
¿Estaba mal lo que había hecho?
No lo sé, pero me invadió un deseo extraño de conseguir más momentos como ese. Me los pedía la mente, el cuerpo…
Unos días después Tanya me envió unos mensajes de whatsapp.
Normalmente nos comunicábamos así. Aún con algunos vestigios de arrepentimiento por lo realizado días atrás, le respondí con la mayor normalidad posible.
Reconozco que me gustaba cuando me escribía…
TAN: Euu pibe!!
Me reí al observar la pantalla del teléfono.
YO: Tan!
YO: Cómo andas???
TAN: Bien, bien!
TAN: Me hubieras dicho que habías venido el otro día bolastrum!
¿Cómo?
Pensé “me vió, la cagué…”.
El corazón me empezó a palpitar de nervios.
¿Y ahora qué le decía?
No puedo ser más tarado…
Traté de calmarme y no empeorarla. Ser de lo más natural.
YO: Ahhh sí!
YO: Solo pasaba nomás jeje
TAN: Te vi por la cam que tocaste timbre, pero no escuché jaja
TAN: Me hubieras mandado mensaje!!
Agradezco al cielo ese movimiento involuntario de casi tocar el timbre. Me salvó la vida.
YO: Jaja no hay problema!
YO: Pensé que seguro no estabas
TAN: Sisi estaba en la pileta y escuchando música, por eso no te escuché 😅
Ya me había calmado.
¡Cómo había zafado!
Me daba morbo que me dijera eso. Que estaba en la pileta. Faltaba que me contara cómo estaba y listo jaja.
YO: Ahhh con razón jaja
TAN: Jeje
TAN: Che, cuándo tendrás un tiempo libre para ayudarme con algo?? Va, si queres
YO: Cuando quieras Tan, qué necesitas??
Amaba que me pidiera cosas y compartir tiempo con ella.
TAN: Tengo un montón de cosas para tirar del fondo, pero son pesadas para mí sola 😁
YO: Dale, cuando quieras voy y te ayudo!
TAN: Gracias nene! Después te tiras un rato en la pileta.
TAN: No te voy a explotar con este calor jaja
Por dentro pensé “cosas que no te van a pasar en la puta vida…”. Mi verano estaba a punto de comenzar…
¿Se metería conmigo?
Sería un sueño.
YO: Jaja dale!!
TAN: Bueno, mañana te parece bien??
YO: Allí estaré jajja
TAN: Dale, pendejo! Te espero 😘
YO: Dale!
Ya sé que es una boludez. Pero ese besito hizo que se me pare el pito. Bastaba tan solo un gesto, je.
Iba a laburar un rato. Pero estoy seguro que la pasaría genial con ella. La verdad es que siempre era así…
Era mitad de semana y ese día no iba a ir a trabajar con mi viejo. Él tiene una empresa de control de seguridad informática y siempre me estaba enseñando cómo llevaba los negocios. Alguna que otra vez me encargaba alguna tarea. Pero como estudiaba, no me hacía cumplir horarios.
Era muy afortunado, si tengo que ser sincero. Por lo que siempre traté de aprovechar esa situación y tomarme muy en serio todo.
Desayuné y le mandé un mensaje a Tanya diciéndole que cuando ella quisiera iba.
No vivía lejos de su casa.
YO: Buenas! Cuando quieras voy!
TAN: Buen día 😊
TAN: En media hora te paso a buscar.. Estoy volviendo de comprar
YO: Dale!!
TAN: 👌
Y así fué.
A los 30 minutos sentí la bocina.
Vino en su Audi A4, blanco.
Su sonrisa desde el auto me hizo arrancar el día de forma excelente.
Qué ángel, pensé.
Para mi sorpresa, estaba vestida de entrecasa.
Tenía el pelo recogido en un rodete y una remerita cuello V, que dejaba ver la parte superior de sus tambores.
Debajo, un jean gastado azul.
En efecto, la vida era más liviana para ella…
-¿Listo para laburar?.- Se rió con una mueca muy linda.
-Jaja sí... Me imagino que me vas a hacer unos buenos mates…- Le respondí con gracia
-¿Ah, sí? Ja
-¿Qué? ¿Pensas que esto es gratis?
-¡Maldición, maldición!.- Expresó cómo diría Emmett Brown. Siempre decía esa frase. Sería porque su película favorita era volver al futuro…
Me reí a carcajadas.
-¡Obvio, nene!
Qué linda estaba.
Me puse algo colorado, la verdad. Aunque no fuera de mi sangre, era mi familia. No debía extralimitarme. De todas formas, ya sentía que me gustaba…
Llegamos y me puse a limpiar unas cosas del galponcito que tenía al lado del quincho.
Muchas cosas viejas e inservibles.
-¡Me voy a cambiar para darte una mano!.- Expresó mientras yo movía unas cosas de acá para allá.
-¡Oka!
Yo continué.
No sé cómo explicarlo, pero su compañía, su atención, era algo necesaria para mí. La pasaba muy bien con ella, ya sea trabajando, tomando unos mates o hablando pelotudeces mientras mirábamos una película. Por eso, hacía ese tipo de cosas con mucho gusto…
Al rato, la vi venir de lejos.
Parecía que solo se había cambiado el jean.
Se puso una calza…
Le marcaban todas las gambas.
Ya empezaba a pensar cosas que no debía…
Era gris, algo gastada.
Cada tanto la miraba. Y me daba cuenta de que parecía de mi edad, tranquilamente…
No quería tener una erección delante de ella, por lo que traté de no mirar.
Pero en un momento se agachó para adelante y la vi como nunca la había visto hasta ahora.
¡Se le marcó toda la cola!
Quedé obnubilado…
Era un ojete monumental.
Quedé petrificado mirando esos cachetes.
La empanada que se le formaba en medio era terrible.
Se le contorneaban los labios vaginales.
No podía creer lo que estaba viendo.
Además, se le notaba el relieve de la tanga.
Me puse azul y cuando se acomodó me hice el distraído como un experto.
Pero la verga se me había parado...
Ahora debía ocultarla como fuera.
Me concentré pero cada vez que estaba por bajarse, hacía un ademán en frente mío y veía tambalear sus gomas o la veía de espalda marcando la cola.
Era imposible…
Noté que no tenía corpiño. Ya que podía verle, apenas, el contorno de sus pezones tras la prenda.
¡Qué gran día estaba viviendo!
La blusa verde que tenía puesta era muy suelta. Era una tortura ver como se le movían las gomas.
Sufrí toda la mañana.
Ya deseaba terminar para ver si se metía a la pileta conmigo…
Después del mediodía habíamos terminado el trabajo.
¡Bien hecho!
Almorzamos unos sanguchitos en el quincho, así cómo si fuéramos empleados de una obra en construcción.
Yo la miraba…
¡No podía estar tan linda!
Y encima el sol le pegaba en la cara y dejaba ver algunas pequitas.
Uff…
-¿Te morís por tirarte de cabeza a la pileta, no?.- Me preguntó, tentada.
-Jeje, sí... Un calor…
-¿Trajiste otra ropa, no? Estás mugriento.- Se mató de risa.
-Eeeeehh jaja… ¡Sí!
-Jeje… Joda, joda
-¿Te vas a meter también?
-Mmm quizá un ratito...- Expresó revoleando los ojos para el costado
-¿Cómo, quizá? Jaja
-Sí, no sé... Jaja
-Re embole solo..
-Jaja bueno… Si tanto insistís...
-AsÍ me gusta.- Me reí, pícaro.
-¡¡Tranquilo, pendejo, eh!!
Me hice el gracioso.
-Bueno.... Metete vos que yo me voy a cambiar..
Mis ojos se llenaron de felicidad.
Solo esperaba que no se pusiera de esas mallas del año 50.
Era la primera vez que íbamos a estar solos con poca ropa…
Yo, me tiré de cabeza al agua y la esperé.
Era tremendo lo que estaba haciendo. Mirar a la mujer de mi tío. Ex mujer, pero se entiende. No tenía un atisbo de vergüenza por mis actos…
Vestía solo con un short, azulado y muy fresco.
Haaa…
Qué lindo se sentía así…
¡Cuando la vi venir desde la casa!
Caminaba como si estuviera desfilando.
Me quedé mirándola.
Cada vez que lo hacía, Tanya emitía esa sonrisa que te desacomodaba los huesos.
Esta vez no fue la excepción…
Tenía un shorcito diminuto puesto. De la mitad de tamaño que el que tenía yo, para establecer una comparación.
Pero arriba solo el corpiño de la bikini.
Me babée solo.
No solo poseía una cintura fitness de envidia, sino que además, sus tetas eran hermosas. Naturales y grandes…
¡Dios!
Nunca la había visto en traje de baño.
No podía evitar actuar con nervios.
-¿¿Qué??.- Me preguntó, inocente y entre risas.
-No, nada…
Sonreí, algo pudoroso.
-Te quedaste quietito jaja
-Solo te miraba desfilar jaja.- Dije ingenioso.
Soltó una sonrisa de esas que enamoran.
-¡¡Aandáa!!
No sé si era por el sol, pero estaba colorada en el rostro.
-Jaja ¡posta! ¡Alta modelo!
-¡Jaja bueno, ¡qué halago!.- Decía mientras se agachaba a poner los pies en la pileta.
Ahí fue que vi levitar esos globos.
No podía ser…
Hipnóticos…
La bikini era roja y provocaba que vieras sus tetas con ganas de deshidratarse todo chupándoselas.
Creo que se percató que las miraba…
Sentí una punzada en el pecho cómo si cayera al vacío.
¡No podía ser más boludo!
-¿Qué estás mirando, vos?.- Expresó con cara de tentada.
Qué pedazo de salame…
¿Qué le digo? Pensé.
Mirarla así, tan desubicado y obvio…
-Qué raro verte con bikini... Siempre usabas el otro tipo de mallas jeje
-Aahh... Si... A tu tio no le gustaba que, digamos, mostrara tanto...
-Ahh…
-Mirá lo que te estoy contando jaja…- Movía los piecitos en el agua.
-Jaja ¿y? ¿¿No te metes??
-Está fría jaja
-Bueno, ahora salgo y te tiro de una…
-No te pases... Ni se te ocurra…
Me encantaba joder con ella. Se re prendía…
Muy jodona, siempre.
-Mmmm no sé. Tal vez...
-Demasiado confite andamos...- Y se reía de costado, en broma.
-Bueeeno...- Y me hice el como el que me ofendí...
-Te estoy jodiendo, bobo.- Sonrió.
Me hice el que caminaba triste, desdichado.
Se quedó…
-¡¡Euu!! ¿¿Te enojaste??
Se quedó mirándome mientras me acercaba como para salir. Se hizo un silencio tremendo y solo se oía el agua moviéndose.
Cuando de repente, la agarré de los brazos y la tiré adentro de la pileta.
La explosión salpicó lejos, je.
Me reí, mal.
La hice entrar como un caballo.
-Aaaahh.... La puta madre que te parió... ¡¡¡¡Oooohh, está helada!!!!.- Decía muerta de frío pero riéndose.
-Nunca te fíes de mí.
-Cómo me engañaste, pendejo de mierda jaja
Cómo le brillaban los pechos con el agua.
Qué ricos se veían.
-Jeje te ves linda toda mojada.- Se me escapó decirle. No me di cuenta. El inconsciente me traicionó.
-¡¡Bueno, bueno, ehh!! Que no soy ninguna de tus novias....
Solo me reí. Pero me encantó que dijera eso.
-No me quería mojar el short... ¡Maldición, Maldición! ¡Te voy a matar!
-Pero te reíste... ¡Era mi objetivo!
-Sí.....- Y se reía dándome la razón.
Qué lindo momento.
Lo disfruté como nunca.
Se movía y sus tetas parecían flotar.
¡Cómo se mecían!
Una locura…
Estuvimos un ratito.
El sol que le pegaba en el rostro, se lo embellecía de una manera especial.
Daba placer mirarla…
Demasiado linda es.
La verdad es que la pasaba muy bien con ella.
Me gustaba mucho…
Y eso hacía que el tiempo volara.
Un rato después, ya íbamos a salir. Tanya lo hizo primero.
La miré mientras caminaba de espaldas.
Estaba hecho un mirón malicioso.
El shorcito fino se le pegaba divino a la cola.
Se la hacía ver bien voluptuosa.
Tremendo.
Yo salí detrás de ella.
Se secó delante mío. Se inclinaba pasándose la toalla y se vibraban las tetas mal.
Imploraba que se le escapara alguna.
-Me voy a dar un baño y vuelvo ¿me bancas o te queres ir ya?
-No, no, no hay drama ¡te espero!
-Oka...
Una vez lista, se fue a bañar.
Yo me cambié, recordando cada curva de su cuerpo mojado, je. Mi cabeza iba a maquinar un tiempo con lo de ese día, je.
Luego, me fui para el living a esperarla.
Al sentarme, noté que estaba su notebook en la mesa, abierta.
Toqué el pad y estaba prendida.
Algo en mí se encendió de repente…
Me vino el morbo por buscar algo.
Ver si tenía fotos o videos, no sé.
Estaba mal. Lo sabía. Pero aun así, me mandé. La tentación fue mucho más.
Con el corazón latiendo fuerte, empecé a buscar. De lejos escuchaba la lluvia de la ducha.
Había fotos sueltas, pero todas de carácter normal, familiar.
Archivos de escritos y demás. Nada importante.
La adrenalina estaba por los cielos…
En el costado superior del escritorio había una carpeta.
“Tanya” se llamaba.
Puse el cursor sobre ella y en la descripción decía pesar más de 15 gigas.
Tragué saliva y clickeé.
Pero no pude ingresar.
Tenía contraseña.
¡Qué cagada!
Pero si tenía clave, algo privado guardaba ahí. Seguro…
¿Cosas privadas, íntimas?
Necesitaba ver su contenido.
Pero ¿cómo?
Al menos ese día no iba a poder.
Tanya en cualquier momento saldría de la ducha…
Para colmo, iba a tener que evitar que viniera a la note, hasta que su pantalla se apague otra vez como estaba.
La curiosidad aún se regocijaba en mí.
En la papelera había archivos.
Entré, pero nada. Nada de mi interés.
Fui más allá y abrí el explorador de internet.
La verdad es que estaba enloquecido, fuera de mí mismo, ja.
Demasiada calentura me había agarrado en la pileta…
Puse Facebook y entré.
Se abrió su cuenta. Tenía un password grabado por lo que ingresé sin problemas.
Había perdido el control…
Estaba envuelto en una curiosidad irrefrenable. Pero eso era un peligro.
Si me descubría, estaba al horno. Además, perdería la confianza en mí para siempre.
Inmediatamente, me invadió el miedo y salí. No podía hacerlo. Era muy arriesgado. Pero no sin antes ir a “opciones avanzadas” y ver si estaba grabada la contraseña.
Pensé que quizá tenía alguna conversación hot o había mandado alguna foto por ahí.
No creí tener éxito.
Normalmente no se guardan contraseñas de ese sitio.
Para mi sorpresa, esa era la excepción.
Figuraba guardada.
Me sentí un espía secreto.
“Ibiza2017” era la contraseña.
Tragué saliva y volví a la pantalla de inicio. Oí la ducha. Todo bien…
Inmediatamente la probé en la carpeta.
No hubo caso, no era.
Pero al menos tenía la contraseña de su Facebook.
Estaba mal lo que estaba haciendo. Pero mi leche actuaba por sí sola.
Borré todas las huellas y escuché que se había terminado de bañar. Ya era suficiente…
Me fui para la cocina.
¿En qué estaba pensando?
¿Me había vuelto loco?
Me lamenté en cierto punto, pero la ansiedad por descubrir más de ella me doblegó…
Al minuto apareció Tanya con un remerón largo y una toalla en la cabeza.
En algunas partes se transparentaba por el agua.
¿Estaría en bolas debajo?
-¿Todo bien, nene?
-Sí... Pero.. ¿Por qué, nene? Jaja
-Porque sos un nene jaja
-Estoy a un par de semanas de estar en los 20’s, como vos jeje
-Jaja... Es cierto...
Vió que yo la observaba.
Se miró a sí misma.
-Me sequé como el or... Me voy a cambiar antes que me veas una teta.- Se rió.
Dios. No te cambies...
Me reí de lo atónito que me quedé.
Se dió vuelta y se fué.
Mientras se iba podía ver como la remera se apoyaba sobre su cola.
Apenas alcanzaba a cubrirla cuando se secaba el pelo y se le subía.
Parecía no llevar nada debajo.
Meses atrás ni loca iba a andar así por la casa delante mío o de cualquiera.
O sea, para la ley, era mi tía.
Pero la realidad era que Tanya aún era una pendeja. Solo un poco más grande que yo…
Me quedé pensando en la forma en que me habló. Me gustó…
Al rato, volvió cambiada ya.
Yo tenía para entretenerme en casa, así que le dije que me iba.
-¡Tan, me voy!
-¿¿Uhh, ya te vas??.- Me dijo como acongojada.
¿Qué onda?
-Sí ¿por?
-Creí que te quedabas un rato más... Pero si tenes que hacer algo, no me des bola, anda..
-No ¿cómo qué?
-No sé... Ver alguna chica, por ejemplo.- Sonrió, tentada.
- Jeje no, nada que ver…
-No sería nada malo, digo…
-No, no... Solo pensé que querrías estar tranquila, quizá... Qué sé yo…
-Jaja no.... Como siempre te quedas... Por eso me pareció raro..
-Ok..
-¿Vemos una peli, compañero?
No podía ser más dulce.
¿Cómo decirle que no?
-¡Dale!
Disfrutaba mucho de mi compañía. Y yo no me baboseaba todo el tiempo. Bueno, al menos intentaba no hacerlo, ja.
Podía llevarla normal…
Preparó unos cafecitos y nos fuimos a ver una película al living.
Una del espacio era. Estaba buena.
Y éramos muy buenos compañeros de películas, la verdad.
Yo la miraba, con esa remerita al ombligo y el shorcito de jean.
¡Dios! Por momentos me le tiraría encima.
Estaba muy linda…
Ademas, nos llevábamos muy bien.
Tanto que en un momento, cagándonos de risa, me dijo que “estaba más para ser prima mía, que tía”.
Cuánta razón…
Durante esa tarde la miré de más, un par de veces.
No sé si se daba cuenta, pero cuando se percataba, se reía. Quizá no sabía con qué ojos la observaba. Me miraba como que no pasaba nada.
En verdad disfruté esa tarde.
Es de esas personas que dan hasta satisfacción visual.
Pero ya era algo tarde…
-Bueno... Te pago todo el trabajo, bancame
-¿Qué? Naa jaja
-¿Cómo que no?
-Lo hice para ayudarte, no para que me pagues.... Además nos cagamos de risa...
-El laburo es laburo..
-Si no, no te ayudo más jaja
-Y entonces... ¿Arreglas cosas y nada?
-Me siento útil, aprendo también... Y la pasamos bien un rato... Además bueno, ya sabes... La siento como mi casa, a veces..
-Bueno... ¿Seguro?
-Sí... Y si queres cambiamos el cableado de luces del fondo... Está viejo ya y en algún momento de lluvia te va a saltar todo
-Es un laburazo eso...
-Me pagas con comida jaja.-
Se mató de risa.
-¡Qué barato!
-¿Viste? jaja
-Bueno, ya veremos…
Creo que le agradó mi respuesta.
Podía ver en sus ojos cierta conformidad al verme…
Unos minutos después, cuando ya era hora de irme, se ofreció a llevarme.
-¿Te alcanzo?
-Naaa, son unas cuadras nomás
-¿Seguro? ¿Te molesta que te lleve? jaja
-Jaja no ¿por qué?
-No sé.... No es que te trate como un nene, eh... Es que es lo menos que puedo hacer
-Jaja no, ya sé...
-¿No queres que alguna chica te vea bajar del auto de una diosa como yo?.- Y hacía caras.
Mmm…
-Jeje no… ¡Llevame, dale!
- Jaja dale... Manejá vos..
Me tiró las llaves del auto como Han lo hizo con Sean, en Tokyo y salimos de la casa, en dirección al auto.
Era cerca igual, pero un rato más con Tanya nunca podía ser malo.
Íbamos charlando y cagándonos de risa.
Quedamos en seguir al día siguiente.
Viajaba muy cómodamente sentada, con un pie arriba del asiento.
Quedaba re canchera.
No podía ser más bella...
El pelo largo le caía por delante.
Tenía un brazo apoyado en la rodilla.
-Te falta la gorra y pareces una rapera jaja
-Jaja ¿ah sí? ¡¡Yo, yo!!.- E hizo el gesto con las manos
-Jaja mal
-¿Y cómo seria mi nombre de rapera a ver?
-Mmm no sé... Tany Tan... Taz-Tanya…- Me reí con ese.
-Siiii Taz-Tanya, me gusta… Jaja
-Jaja viste... Despues decime a qué hora arrancamos mañana
-Si queres venite a las 10… ¿Está bien?
¡Dale!
-Tomá la llave de la reja, por si yo salí o algo… Entrá tranquilo…
¿Me daba las llaves?
Bien, je…
Aunque solo eran las de la reja.
-Ok…
Ya habíamos llegado.
Hablamos 2 minutos sobre lo que había que comprar y demás. No era demasiado, pero se trataba de algunos elementos esenciales para el trabajo.
-Ahora me voy a sentir sola en casa… Maldición, maldición jaja.- Me hizo una sonrisa dulce que me enterneció.
¿Posta me decía eso?
-Jaja si yo igual... ¡La pasamos piola hoy! ¡Pero mañana seguimos!
-¡¡See!! ¡¡Dale pendejo!!.- Sonrió
Yo igual.
Parecíamos dos novios en el auto hablando, ja.
Luego bajamos y me vino a saludar.
-¡Hasta mañana!
-Nos vemos, Taz-Tanya jeje
Me saludó y se subió al auto cagándose de risa.
Yo me quedé mirándola hasta que se fue.
¡Qué día!
Algo raro sentía en mí.
¿Me gustaba mi tía?
Ufff…
Podría ser un problema si así fuera.
No solo por ser de mi familia, sino por el hecho de que se trataba de la mujer de mi tío. Ese que tanto quería. Y que tanto me quiso…
Revoleé la cabeza y entré.
Mejor no pensar en esas cosas…
Un rato después, a la noche, no dejaba de pensar en lo de su compu.
Sentí muchas ganas de ver si en su face había algo.
Me invadía mucho morbo.
Otra parte de mí, sin embargo, sabía que estaba mal.
Me mordí y me mordí para no hacerlo. Era un sol conmigo, Tanya. No podía hacerlo. Sería defraudarla.
No tenía por qué.
Aunque el deseo por descubrir más de ella, también era insostenible. No lo podía hacer al márgen…
Pensé y me clavé los dientes en los labios varias veces, je.
Y bueno, finalmente, no lo hice.
Me di un baño y, eso sí, me clavé una soberana paja.
Recordaba esos pechos en la pileta. Sus hermosas gambas.
Creo que estaba cruzando la línea ya.
Pero si era lo que sentía en mi interior ¿por qué tendría que estar mal? Era la realidad. Mi realidad…
Una vez que acabé, pensando en ella, tal vez sí me agarraba un poco de culpa, je. Era lógico.
Me fui a dormir más aliviado. Cómo si me sacara un gran peso de encima.
Lo hice como un bebé y con una sonrisa dibujada en el rostro…
Al otro día…
Me levanté temprano, con mucha energía y entusiasmo. Preparé algunas herramientas que iba a utilizar.
Me sentí orgulloso de mí de no caer en la tentación y husmear en las cosas de Tanya, je.
Desayuné algo y ya a las 10 am, mi viejo me llevó a la casa de ella.
Me dejó en la puerta y siguió.
Toqué el timbre y nada.
Qué raro…
Miré por el lugar secreto y no se veía y oía nada.
Parecía que no había nadie en casa.
Entonces, como me dijo Tanya, decidí entrar por mi cuenta.
El frente de la vivienda era tremendo. Mucho verde, camino de piedras, árboles.
Fácil, dos palos verdes valía esa casa.
Fuí por el costado, para llevar el bolso de herramientas al fondo. Estaba un poco pesado.
Un silencio rodeaba toda la morada.
Solo el cantar de los pájaros se escuchaba.
Pero al llegar a la zona de la pileta, mi corazón se puso a mil, casi al punto de reventarme el pecho.
En el borde de la pileta estaba Tanya, tomando sol, bocaabajo.
Estaba con una micro bikini, verde clara.
Casi me explota la cabeza.
Era la primera vez que la veía con tan poca ropa.
El culo en forma de manzana apuntaba al cielo.
Apenas cubierto por la tanga, brillaba de una manera en la que hacía trabajar a mis papilas gustativas como nunca.
Podía ver un poco de carne al costado de la empanada que se le formaba entre los cachetes.
¿Esto es real?
Me puse rojo.
La piel lisa de su cola y piernas me pararon la verga mal.
No podía creer lo que estaba viendo.
Se percató de mi presencia y saltó del suelo.
-¡¡Nene!!.- Se tapó con la toalla.
Le vi la parte delantera de la malla.
Los triangulitos eran algo pequeños.
Cubrían sólo el 30% de sus gomas.
Qué infarto.
Miré para el costado.
-Perdón Tan... Me dijiste a las 10 y que entrara si no atendías....
-¿¿Qué hora es??.- Preguntó, perdida
-Como 10 y 20 ya...
-Uhh, ni me di cuenta de la hora... jaja.- Comenzó a reírse algo avergonzada. Tenía un libro por delante.
Me empecé a calmar viendo que se lo tomaba mejor.
-Dios... Perdón... Estoy casi en bolas.
Tenía que decir algo para minimizar la situación.
-¿En bolas? ¿La gente no va así a la playa o a las piletas? Jaja
Me miró. Hizo una mueca, Como diciendo “justo así? No…”.
-Jaja como estoy ahora... Me siento avergonzada de que me hayas visto pendejo…
La vi como apenada. Raro. Yo solo me reía como si nada.
-Como si nunca vi a nadie así...- Me salió el remador de adentro..
-Igual jaja..- Se cubría bien con la toalla para ir a cambiarse.
Yo solo esperaba que no me mirara el bulto que se me había formado entre las piernas…
Algo ruborizada, se levantó y fue para adentro.
Jamás olvidaré esa imagen.
Nunca más…
Me dediqué a hacer lo posible por bajar mi erección. No quería que me viera así. Eso sería desubicado, grosero.
¿Cómo se lo explico?
Debía empezar a controlarme más.
Al minuto, salió con un shorcito y una musculosa rosa.
-Ahora sí, ya me puse algo encima jaja
-Jeje
-Por favor, no cuentes que me viste así, eh...
-¿En malla? ¿Qué tiene? Jaja.- Minimizaba todo.
-Está bien... Pero no era una simple malla... Era una bastante chica... Se me veía todo.. No quiero que anden diciendo estupideces de mí, después…
Me quedé.
-Obvio... No te preocupes... Pero no deberías andar preocupándote por lo que piensen todos...
Era entendible que pensara así. Después de todo, era viuda hacía solo unos meses.
La notaba media rara…
Se había sentido incómoda que la haya visto así. Me di cuenta de eso.
O sea, era algo nuevo. Pero tampoco para tanto. Eso pensaba yo, al menos.
-Bueno... ¿Desayunaste ya?
-Sí, sí... Si queres, arranco...
-¡Como quieras! ¡Dale!
Con su compañía, hice el laburo. Casi hasta la tarde estuvimos. No hubo tiempo, ni tampoco espacio para cosas libidinosas.
Además, sentí que verla con esa bikini tan diminuto, un poco le afectó, je. No quise generar ninguna situación incómoda más. Al fin de cuenta, lo que más deseaba era seguír compartiendo momentos con ella, por lo que no iba a atentar contra ello…
Ya eran como las 15 hs. Si les digo que no imaginé ese culo casi desnudo mientras trabajaba, les mentiría…
El trabajo quedó espectacular.
Había que ver de noche la iluminación cómo lucía. Pero se había ahorrado unas cuántas lucas por mi mano de obra. Eso sin dudarlo.
-¡¡Genio!! Quiero que sea de noche para ver cómo queda jaja
-Jaja después sacale foto y mandame..
-¿Qué, no te vas a quedar a ver tu obra?
Otra vez me pedía que me quede.
Me encantaba que lo hiciera…
-Buueno... Si queres...- Le respondí como haciéndome el bueno.
-Obvio... Te debo una re cena, cuánto menos jeje.-
Me reí, cómplice.
-Ahora me voy a tirar de cabeza a la pile con tu permiso…
-Dale… Yo también... Pero me voy a poner algo acorde jaja.-
Se me ocurrió algo.
-Metete así jaja mirá si te vas a cambiar por mí...
-¿¿Así como estoy?? Jaja
-Con la malla que ya tenes debajo...
-Ahh, claro… Casi en pelotas.- Se rió, tentada.
-En pelotas… ¡Dios mio!.- La porfié.
-Estás confianzudo pendejo, eh... jaja.- Se reía, incrédula de mi actitud.
-Mmmm ya sé...
-¿Qué?.- Me miró con curiosidad
- Viste que sos modelo...
Me puso ojos de “con qué va a saltar este pibe ahora…”
-Ssseee... Era... ¿Y?
-Bueno... Metete en la pileta cómo estabas antes y es como un show en el que estás y me pagas así…
-¿Así cómo?.- Preguntó atónita.
-Dejándome estar en él jaja…-
Me miró fijo.
Chau, me manda a cagar, pensé.
-¿Te hago una pregunta?
-Si...-
Espero que no lo haya tomado a mal.
-¿Cómo se te ocurrió esa pelotudes?.- Y estalló de risa, muy tentada.
Uufff.
Casi me muero…
-Jeje… La acabo de inventar.
-Se nota, Ingeniero… Más elaboracion la próxima jaja
-Bueno jaja, lo intentaré.
Medio que miraba el piso. Pensaba.
¿Lo estaba considerando?
Jmm…
Levantó la cabeza y me miró.
-Está bien... Pero no me mires, eh…-
¿Posta? me pregunté para dentro.
Excelente…
Cuando había perdido las esperanzas ¡dijo que sí!
El día no podía ir mejor…
-Jaja dale… Me voy a poner el short.
Fui a cambiarme.
Pensé en cómo iba a hacer para mirarle el culo sin que lo note.
¡Y sin que notara mi erección asegurada!
Esto de hacer cosas al límite del pudor, me estaba provocando un cosquilleo tremendo en el estómago…
Que mi tía tuviera esa confianza conmigo, era lo más. Me hacía sentir, no sé, increíble.
Cuando volví, ella estaba en el agua ya.
¡Dios! No podía ser más bomba…
Le vi la cola bajo el agua, de espalda.
Un poquito, hasta que se percató que estaba metiéndome.
Con los brazos se tapaba un poco.
Lucía colorada y no era solo por el sol.
-¡Quedate por ahi, vos!.- Se rió.
-Jaja ¿nerviosa, potter?
-Hacete el vivo nomás... Y más respeto que soy tu tía....
-Pero podrías ser mi prima, mejor…- La jodía para molestarla. Ella se prendía.
-Jaja casi que te cambiaba los pañales....
-¡Andá, exagerada! jaja
-Eres un niño…
La miré con la cara del pelado de la momia.
Se mató de risa.
-Bueno, no sos un nene, pero soy tu tía... Al menos, legalmente jaja
-¡¡Mi tía hot!!.- Exclamé y me reí. Re atrevido.
-¿¿¿Perdón???.- Se quedó. Me miró sin saber si reírse o matarme.
-Claro jaja ¿¿Qué otro pibe tiene una tía tan joven y mona?? Absolutamente nadie jaja
No aguantó y se tentó.
-Pendejo... Te voy a matar… Tía hot... Dios…
Se reía de una forma tan linda…
-Además... Tenemos casi la misma edad...
Me miraba como diciendo que tenía razón. Pero no entendía mi repentina confianza.
Cuando se distraía, le miraba las tetas.
Qué ganas de lamerlas…
Bien húmedas por el agua, eran un manjar.
-Bueno... Creo que ya me refresqué suficiente…
Seguía cubriéndose las tetas con los brazos.
-¿¿Ya??
-Sí… Además me da vergüenza estar así, delante tuyo...
-Por mÍ, quedate jaja
-Sí, sí... Veo que no tenes problema… Sos bastante atrevido…
Se reía como pensando.
Yo igual, intentando normalizar mi conducta.
-Jaja ¿pero qué tiene de malo?.-
Se quedó observándome.
-Supongo que nada…
¡Cómo me ponían estas situaciones!
Indescriptible lo que sentía…
-Está linda el agua
-Sí... Tenes todo el cuello rojo...- Me dijo
-No me avivé de ponerme filtro cuando hacía las cosas
-Después te doy dermaglós
-¡¡Dale!!
-Buena esos abdominales, eh...
-Jaja viste...
-Tampoco te hagas el canchero...- Y se rió
-Jeje vos también tenes abdos...
Se bajó una mano a tocárselos y liberó un poco sus gomas.
Qué delicia…
Cada centímetro cuadrado de sus preciosos pechos, eran terriblemente deliciosos a la vista.
La piel, lisa, le brillaba de forma espléndida.
Vio que la estaba mirando.
-¿Qué miras? Si se puede saber...
-Tus abdominales jaja.- Exclamé, rápido.
-¡Sí, seguro!.- Contestó como diciéndome “me estabas mirando las tetas, pendejo”.
Se rió y me encantó que lo hiciera. De solo pensar en que contempló esa posibilidad.
Ufff…
Daba ese toque especial de que estábamos haciendo algo que no iba.
Genial…
Me subía hasta lo más alto…
Charlamos un ratito así y se dispuso a salir. No era de estar tanto tiempo en el agua, al parecer.
Se tapaba un poco, me miraba. Dejaba algo más a la vista. Se volvía a tapar.
Yo no la miré demasiado alevoso, tampoco. Me bastó esa mirada que me hizo para volar durante todo ese rato.
¿De verdad habrá pensado que le miraba las tetas?
Sentí un retorcijón en el estómago…
Con menos vergüenza ya, camino de espaldas y salió.
Le vi toda la cola entangada de nuevo.
Era increíble.
Te ponía duro, mal.
Encima, ni se tapó. Eso sí me resultó extraño.
Se volteó secándose y tomó como normal que la estaba viendo.
Como si nada, me dijo que iba a preparar una merienda.
El morbo volvió a invadirme…
Pasó de la vergüenza extrema a no decirme nada en cuestión de una tarde.
O tal vez por reflejo del sol, no me vio. Podría ser.
Pero, ojalá siguiera así.
Caminó moviendo el culo como una diosa hasta entrar a la casa.
Me la devoré con la mirada.
Cómo balanceaba ese orto hacia los costados con cada paso, era una atracción fatal.
Al ratito salí yo también y fui para adentro. Pero antes de entrar, me quedé en una de las ventanas, a un costado, ya que vi otra secuencia preciosa.
Estaba Tanya, aún en malla, sacándose una selfie desde arriba, con el cabello suelto.
Hacia trompita de pato.
Qué infierno era…
Mentiría si dijese que no la capturé en mi mente…
Hermosa…

Claramente, no iba a subirla a sus redes sociales.
¿Sería para alguien? Mejor no pensar en eso.
Esas boobs…
Toda una femme fatale.
La observé mientras se fotografiaba.
Estaba para sacarle una foto, pero no tenía el celu a mano. Además, ya la había inmortalizado en mi cabeza.
Luego, se dirigió hacia la zona de su habitación y yo entré.
Con el miembro como un fierro caliente, también me dispuse a ponerme la ropa.
Me dolió un poco hacerlo, je.
Acomodé mi ganso hinchado hacia un costado, como pude. La verdad, estaba muy excitado…
Momentos después y, ya cambiados, merendamos.
Se puso ropa de entrecasa y volvió el rodete a su pelo.
Mientras comíamos me dijo:
-Hacía mucho que alguien no me veía así….-
Me gustó el rumbo que tomó la cuestión.
-¿Así cómo? .- Me hice el logi..
-Como en la pile, bobo jaja
-Ahh jaja ¿sí?
-Si...- Dijo con vergüenza
-Pero tampoco estabas desnuda Taz-Tanya…- Me reí, cómo si nada.
-¡Ay, nenee! Jajaj
-Y sí jaja
Me hacía el boludo como el mejor.
-Igual....
-Tenes un lomazo ¿por qué no dejarlo ser?
-Epa, epa jaja…- Expresó abriendo sus ojos
-Bueeeeeno… Solo digo
-¿¿Ah, sí?? ¿¿Eso pensas??.- Y hacía una mueca de satisfacción. Cosa que me hizo delirar.
-Sí...- Me animé a decirle.
-Cuando estoy sola es una cosa... No tengo drama..
-Bueno, pero es algo normal, igual... No es nada del otro mundo
-Qué sé yo.. Es la costumbre de tantos años…-
La comprendía.
Pero igual no entendía el parejo del bronceado que llevaba.
No tenía partes blancas.
-Igual... No, nada.- Me detuve
No quise continuar.
-¿Qué? ¡Decime!
-Jaja no nada, una boludes era.
-Y bueno, decime.- Continuó intrigada
-No es que te haya visto mucho... Pero no se te veían partes blancas, por las marcas de la malla, digamos…- Manifesté con un caradurismo inmenso.
Se sonrió como en forma picarona y miró al costado.
Dios…
-Jaja
-¿Qué? Jaja
-No, nada...- Y hacía una mueca de que ocultaba algo.
-¡Ahora, decime vos! jaja
-Es que a veces... No, no te puedo contar eso…- Se detuvo
-¿Qué cosa?.- Ya sabía por dónde iba la mano y eso me estaba volviendo loco.
¿Acaso soñaba?
¿Me quedé dormido en algún momento?
-Nada, pendejo... ¡Para qué hablé! Maldicion, maldicion jaja
-Aaaa ya sé por dónde viene la mano…- Dije, confite.
La miré y me reí.
-¿Qué estás pensando?.- Me miró fijo
Las pecas de su rostro emergían de manera preciosa.
-Tomas sol en... ¿No?
Su cara se llenó de un rojo profundo. Intenso. Volcánico…
Creo que me pasé con la pregunta.
Más bien, con la afirmación, ja…
No me decía nada.
Solo me miraba intentando buscar la respuesta correcta.
Abrió los ojos como un sapo y contestó:
Seguime en hiphop911ok y enterate cómo sigue…
1 comentarios - Mi joven tía