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El gordo y la popular 1

Me llamo Sofía tengo 71 recién cumplidos, no es por fanfarronear pero soy la chica más linda típica rubia de ojos claros y la más popular del colegio, claro está que mí cuerpo influye mucho en ser la más popular, tengo una cola hermosa firme, suave y algo ejercitada. Siempre hice hockey así que ya saben la clase de piernas y cola que portó, además de unos pechos bien desarrollados

Para mis compañeros era la “calienta pava” o “calienta pija” y era verdad, el segundo adjetivo me gustaba mucho más, en medio de juegos en el salón siempre alguna mano se les “escapaba” yo me reía y les daba un golpecito a modo de chiste, obvio que eso no los priva de volverlo a hacer en otro momento o a veces inmediatamente después de mí golpecito. Mí cola recibía caricias, nalgadas y pellizcos, mis pechos a veces alguna agarradita también en un abrazo o algo así, me gustaba mucho esos juegos, pero no pasaba más de ahí y nunca había estado con ningún compañero. A veces jodiamos y les preguntaba a los chicos de qué color era el boxer que tenían puesto, si era ajustado o no, claro está que ellos a mis compañeras y en especial a mí, me preguntaban qué tenía puesto si era colaless, tanga, hilo y el color, me encantaba ver sus reacciones al decirles y sabía que tarde o temprano iban a intentar acariciarme la cola para tratar de notar mí ropa interior.

Todo el curso jugaba pero había un chico que no, su nombre es Lautaro es muy bueno y tiene una personalidad muy tranquila, amable pero muy introvertido, no se incluía mucho porque era objeto de burla por su físico, era un chico robusto y morocho, excedido de peso por unos largos kilos, aunque nunca había intentado integrarse al juego estoy segura que ninguna de mis compañeras ni yo misma, hubiéramos dejado que alguna de sus manos nos toque de más. Nunca me lleve mal, al contrario me caía muy bien y era de las pocas personas en el salón que le hablaba de vez en cuando.

Soy de las más quilomberas en el salón, todos lo somos a esta edad, así que los profesores nos separaron y eligieron con quién sentarnos, a mí me tocó con Lautaro en el último banco. No estaba enojada por estar con él, estaba enojada por no estar con mí amiga, pero él pensó que sí, así que se lo aclare y quedó todo más que bien. Cada vez charlamos más, teníamos otro tipo de charlas no cómo con los otros chicos, este no quería sentarse conmigo para tocarme el culo o saber que tanga y color tenía puesta, o al menos, lo disimulaba muy bien. Lentamente me fui alejando de los demás y quedarme con él, en un momento surgió la conversación que en algún momento íbamos a tener.

Él estaba intrigado en él porque me gustaba ese juego del toqueteo y demás, y yo estaba intrigada en él porque nunca se acercó, su respuesta fue sencilla.

L: quién va a dejar que un pibe como yo las toque ?

S: ¿Por qué decís eso ?

L: Porque soy gordo y feo

S: No tenes que pensar así, tenés que intentarlo igualmente.

L: Si claro, ya me tienen de boludo, imagínate si hago algo así y me rebotan, me tengo que cambiar de colegio.

S: Intenta

Puse los codos en la mesa arqueando la espalda para sacar cola, junte las manos y las puse bajo mí pera, la cara como que se me arrugaba un poco, no se porque hice eso, pero sentí que quería probar, no sé si era porque en el fondo sabía que se iba a matar a pajas o para ser una buena compañera y hacer el buen acto del año, nadie más lo hubiera hecho. Me miró asombrado, no se lo esperaba.

L: Enserio ?

Sonreí y moví apenas la cabeza de arriba abajo, sin mover mí cuerpo.

Estaba sentada a su lado derecho, asi que con su mano derecha empezó a acariciar mí nalga izquierda con la yema de los dedos, cuando puso toda su mano en mí, un escalofrío extraño recorrió mí espalda y cerré los ojos, su mano completa agarraba una nalga y ¾ de la otra, creo que me gustó y me calentó eso, era como sentir a un hombre de verdad, en el fondo era lo que quería mis compañeros tenían manos chiquitas y frágiles a comparación de Lauti. Me dijo “Gracias” y saco su mano, “déjala” le respondí, no me molesta.

Cuando llegué a mí casa, hice lo mismo que creía que el iba a hacer, me toque hasta acabar. Al otro día, me puse en la misma posición y le pregunté “hoy no querés?” me respondió sin hablarme, poniendo su mano en mí de nuevo, mientras me acariciaba me preguntó “porqué lo haces? A los otros no los dejas más”. Ya mis otros compañeros no podían tocarme más, había cortado el juego, le respondí sin pensarlo “ Porque me gusta que vos me toques” nos quedamos callados, y miramos al frente, pero su mano aún continuaba en mí culo.

Ya se había hecho costumbre que me toque, lo dejaba y él lo hacía todo el tiempo, suave pero con su mano firme, y no lo hacía desesperado como los demás. Después del colegio creo que los dos teníamos la costumbre de masturbarnos pensando en el otro, quien iba a decir que yo, la piba más linda y con mejor cuerpo del colegio, iba a estar con un chico excedido de peso como él y tan introvertido. Este último día mientras me tocaba, pensé. Y si lo dejo que avance un poco más ? De solo pensarlo me volví a mojar, algo iba a hacer.

Al otro día, como siempre en algún momento de la clase empezó a acariciarme, apoye la mano en su pierna acariciándolo, sentía que dentro de su joggins algo se movía, lo mire y le dije, “hoy me puse algo especial, solo para vos, es negra”. Se sorprendió por lo que escucho, “puedo verla?”. “Obvio que podes, es para vos, hace lo que quieras”. Me bajó un poco el pantalón y me acarició piel con piel, y con un dedo pasaba por toda la raya de la cola, era un dedo impresionantemente grueso, la tanga era común, lo que tenía de diferente, es que era transparente y a él, obviamente le encantó.

L: No lo puedo creer, no me puede estar pasando esto a mí.

S: Si, te está pasando y quiero que lo disfrutes, es para vos.

L: Si es para mí, entonces está tanga me la llevo.

S: Lo voy a pensar, pero puede ser.

Cada vez metía su dedo más profundo entre mis nalgas y había corrido la tanga, me tocó el ano en un momento y suspiro, yo hice lo mismo. Mí mano seguia prácticamente acariciando su verga, fue un poco más profundo y llego a mí concha, pero le quedaba lejos, tenía que moverme mucho. Saco su dedo, empapado de mis jugos.

L: Estás toda mojada. Con este te toque la concha y con este el orto.

Me mostró dos dedos, mientras lo miraba y vi como se los llevaba a la boca. Me calentó mucho que lo haga, le apreté la verga por sobre el joggins, se acomodo un poco más, para que pueda agarrarla bien, necesitaba al menos 3 manos para recorrerla completa. Metió su mano de nuevo y siguió tocándome, me moje tanto pero tanto que la humedad me había llegado hasta la cola, me tapaba un poco la boca para no gemir, metió un dedo en mí concha, parecía una verga literal, y después de un rato una falange empezó a jugar en mí culo. Lejos de negarme le dije “mojalo”, cuando lo hice fue más profundo, tenía un dedo enorme en la concha y el culo, me latía y sentía dolor, pero lo ayudaba moviéndome apenas, no podía hacer demasiado era grande.

Metí la mano en su pantalón buscando su verga, me costó llegar debido a su panza y sus muslos anchos, sentí pelos y metí la mano más profundo, soy bastante sofisticada y en otro ámbito me hubiera dado asco, pero acá fue todo lo contrario. Busque, hasta que encontré el tremendo vergon que tenía, empecé a pajearlo, “Más fuerte” me dijo. Intentaba hacerlo pero había obstáculos, aún así hice un esfuerzo y lo logré. Los dos estábamos extasiados de placer, cada vez sus dedos iban más profundos y mí mano más rápido y agarraba con más fuerza, saque la mano la escupí y con ayuda suya volví a encontrarla más rápido, fui directo a la cabeza apretando y pajeando, él hacía lo mismo con mí cola y mí conchita, llegó un momento que sentía que iba a acabar y lo necesitaba más profundo y más rápido, así que levanté la cola del asiento y pudo moverse como yo quería, acabe mientras seguía moviendo sus dedos a una buena velocidad y un grito ahogado salió de mí, inmediatamente me tapo la boca y le mordí dos dedos.

Cuando termine, me disculpé por hacerlo, pero me dijo que no sintió nada y que la próxima vez, muerda más fuerte. Este tipo es una roca, pensaba.

L: No pares, ahora me toca a mí.

Claramente se refería a su verga, me puse de costado y cambie de mano, no sé cómo nadie nos veía la verdad pero no importaba, mí cara estaba cerca de la suya, lo miraba con lujuria y con facciones de estar haciendo fuerza, después de todo era verdad, necesitaba hacer fuerza con tremenda verga.

S: Acabame la mano Lauti dale.

S: Cuántas pajas te habrás hecho pensando en esto, hiciste más que todos los demás, me hiciste acabar y me metiste un dedo en el orto.

L: No pares

S: Me volviste tu putita, hasta me puse una tanga para vos, ¿podes creer ?

L: Esa tanga es mía, me la voy a llevar.

S: Después lo vemos a eso.

L: Después lo vemos nada, me la voy a llevar.

La agarró y empezó a hacer fuerza para romperla, el problema es que se me metía toda en la concha y me dolía.

S: Para, para que me duele, es tuya después te la doy.

L: No, después te la voy a sacar yo.

S: Está bien, podes hacer lo que quieras.

Cómo mierda llegue a esta situación ?

L: Ahí viene agarrala.

Empezó a soltar lechazos calientes y fuertes, no había forma de detenerlo seguramente se había ensuciado. Saque mí mano y probé su leche, siempre pensé que era un asco hacer eso, pero el impulso me llevo, y aunque no era rica lo disfruté muchísimo.

Qué te parece si después del colegio, vamos a mí casa y me sacas la tanga? Así la tenés de recuerdo,
si es lo que querés.

Salimos del colegio, y nos fuimos juntos..

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