André y Tori entraron al salón alegando entre ellos.
“¡Es que no puedo calmarme, Tori! Está decidido, voy a dejar la música”.
Pero no es el fin del mundo, André. Debes de calmarte”.
Cuando los otros compañeros escucharon aquel vocerío preguntaron qué pasaba. Tori aclaró que Anthony, el profesor de música creativa, le había dado una nota mediocre a André en su última composición, una canción navideña con toques modernos.
“Anthony me odia, maldición. Dice que mi canción es 'predecible y sin alma'”.
Sus compañeros le brindaron palmadas en la espalda.
“No te preocupes, bro —le dijo Beck—. Todos hemos pasado por eso”.
Tori, la líder natural del grupo, con su habitual carácter amable, comprensivo y creativo, y su fuerte sentido de la justicia que la impulsaba a ayudar a sus amigos, dijo:
"Yo tengo una idea para que cambie de opinión".
Jade, con su estilo pesimista y oscuro, movió negativamente su cabeza haciendo que su cabello negro con manchas de colores se moviera con una actitud intensa. Rodó los ojos sarcásticamente. Parecía fría y distante.
"Esto va a ser un desastre", murmuró con un toque agresivo. “De seguro vas a hacer que a los demás también nos den mala nota”.
Cat, con su aspecto dulce y alegre, demostrando su carácter inocente y leal, soltó una risita juguetona mientras masticaba un dulce rojo brillante, y dijo "Yo participo, si involucra disfrazarnos”.
Tori sonrió y asintió como si su compañera y amiga hubiera acertado justo en lo que planeaba.
Poco después, en una de los corredores de la escuela, Anthony caminaba distraído, cuando de repente, un grupo de amigos de André lo rodeó casualmente, bloqueando su paso.
"Profesor, un momento", dijo Beck, con una sonrisa inocente.
Anthony arqueó una ceja, su voz grave resonando: "¿Qué pasa aquí?”.
Desde lo alto de las escalinatas cercanas, Tori, Jade y Cat aparecieron, envueltas en largas gabardinas que envolvían sus delgados cuerpos. Tori tomando la palabra habló.
"Profesor Anthony, venimos a demostrarle que André merece una mejor calificación por su composición. Es una pieza maestra, y lo vamos a probar de una forma... creativa."
Jade bufó sarcásticamente desde atrás.
“Sí, 'creativa'”, murmuró, sabiendo lo que venía.
“Prepárate, para algo que te dejará sin aliento, profe", dijo Cat, con su tono de voz despistado y divertido habitual.
Antes de que Anthony pudiera responder, la música comenzó a sonar desde los instrumentos de diversos compañeros que se habían situado alrededor. Era la canción de André: un ritmo navideño con bajos profundos, melodías festivas pero con un toque erótico subyacente, como si "Jingle Bells" se hubiera fusionado con un beat de R&B sensual. Las tres chicas se despojaron de las gabardinas de un solo movimiento, revelando atuendos navideños, aunque atrevidos.
Comenzaron a cantar, sus voces armonizando perfectamente con la letra de André. Sus movimientos eran hipnóticos, sensuales y explícitamente sexuales. Tori, como líder, dirigía con gracia dulce pero optimista, contoneándose y rozando sus manos por sus caderas, sus dedos deslizándose tentadoramente cerca de su entrepierna mientras giraba las caderas en círculos lentos, simulando una follada lenta y profunda. Aunque insegura al principio, su responsabilidad la mantenía enfocada, y pronto se perdía en el ritmo, tocándose los pechos con ternura, pellizcando por encima de sus pezones. Jade, intensa y agresiva, se inclinaba hacia adelante con un sadismo juguetón, dejando que sus pechos se movieran al ritmo mientras extendía las piernas, frotando su entrepierna contra la de Tori, pese a su habitual rivalidad.
"Míranos, profe", expresó Cat, excéntrica y juguetona, mientras se arrodillaba sugestivamente, lamiéndose los labios y extendiendo las piernas en una pose provocativa, sus dedos hundiéndose en su entrepierna, mientras que su coño por debajo de la ropa, ya se encontraba húmedo por instinto.
Tori y Jade movían sus caderas con valentía, frotándose una a la otra con sus entrepiernas, como si una tuviera una verga invisible y la otra se dejara verguear.
Los cuerpos se rozaban entre sí: Tori besaba suavemente el cuello de Jade, intentando mantener la armonía, mientras Jade, fría pero protectora, mordía el lóbulo de la oreja de Tori con un toque sádico. Cat, leal y afectuosa, respondía lamiendo los muslos de Tori. Luego, sus lenguas entrelazándose en un beso húmedo y desordenado. El espectáculo cautivó las miradas atónitas de estudiantes que pasaban por ahí, pero las chicas no se detuvieron, sus vulvas ya estaban bien encharcadas por el performance ejecutado ahí mismo. André, se unió a ellas en el estribillo, su voz uniéndose a las suyas mientras bailaba ganando confianza.
La química era palpable; las chicas lo rodeaban, rozándolo con sus cuerpos calientes, Tori abrazándolo dulcemente, Jade empujándolo agresivamente contra su pecho, y Cat distrayéndose un momento para lamer su cuello juguetona.
Al final de la canción, con el último acorde resonando, André dijo “esas son mis chicas”.
Y Anthony lo vio con peculiar expresión.
Su mirada fija en las chicas, no en André, pues su polla se le endurecía bajo sus pantalones.
"Interesante interpretación", dijo con una sonrisa lobuna, su voz ronca revelando un deseo apenas contenido. "Cambiaré la calificación...”
Las chicas y André se abrazaron eufóricos.
"¡Lo logramos!", gritaron mientras los demás jóvenes aplaudieron y vitorearon.
“...cambiaré tu calificación, siempre y cuando...”, expresó Anthony, y dándole la mano atrajo a André hacia él para hablarle al oído. “Siempre y cuando me prestes a ‘tus chicas’ por un momento”.
André fue con sus amigas para transmitirles el deseo de su profesor.
“Pues ya qué, hagámoslo, exclamó Jade con resignación. Bien sabía lo que vendría.
Cat sonrió ingenuamente.
"Esto va a ser divertido", exclamó Cat. Aunque distraída, añadió: "¿Tendrá dulces en su oficina? ¡Porque si no, traigo los míos!".
“¿Dulces? —preguntó molesta Jade—. Serán condones”.
Tori, aún con la boca abierta, asintió.
Después, en la oficina de Anthony, las puertas cerradas con llave, el profesor se recostó en su sillón de cuero, su pantalón desabrochado revelando su miembro impresionante, grueso y erecto, venas marcadas bajo la piel oscura, midiendo al menos 10 pulgadas de largo y más ancho que una muñeca de cualquiera de las chicas; lo cual constató Cat, colocando la suya propia a un lado, y riendo inocentemente al mismo tiempo.
Tori, responsable pero insegura, fue la primera en acercarse a Anthony, arrodillándose entre sus piernas musculosas con la fragilidad que le brindaba su complexión.
"Esto es por André... ", dijo viéndole directamente a los ojos a su profesor.
Tomó su grandísima verga y se introdujo la punta en la boca, succionando con avidez, su lengua girando alrededor de la cabeza mientras gemía, sus labios delgados estirándose al límite alrededor de la circunferencia negra.
Aunque tímida, su optimismo la impulsaba a tragar más profundo, atragantándose ligeramente pero persistiendo, sus ojos mirando hacia arriba.
Jade, decidida y agresiva, se sentó en el escritorio, abriendo las piernas de golpe para que Anthony la tocara, sus dedos fuertes explorando su vagina húmeda a través de la tela delgada de sus pantaletas.
"Dios, eres enorme”, exclamó Jade mientras le veía la verga crecer más mientras lo mamaba la otra.
Anthony gruñó con sarcasmo, guiando su mano para que hundiera dos dedos en el interior apretado de Jade, follándola con ellos mientras ella se frotaba el clítoris con sadismo, imaginándose como si dominara la situación.
Cat, excéntrica y juguetona, se desnudó completamente. Con sus pezones rosados endurecidos por la excitación, se le montó en el regazo de Anthony, frotando su clítoris contra su muslo mientras besaba su cuello.
"¡Esto es como montar un reno gigante! ".
Su pasión la hacía rebotar con valentía, empapando su muslo con sus propios jugos.
Pronto, la oficina se llenó de sonidos obscenos: gemidos, chasquidos de piel contra piel, palmadas húmedas. Anthony levantó a Tori y la colocó sobre el escritorio, para embestirla con su enorme verga negra. Estirando su coño rosado hasta el límite, golpeando su cervix con cada fuerte embestida hasta lo más profundo.
"Toma esto por la calificación de tu amigovio", gruñó, sus caderas chocando contra las de ella en un ritmo implacable.
Tori gritó de placer, sus menudas tetas rebotando, sus paredes internas contrayéndose alrededor de él, ordeñándolo con la dulzura de juventud, mientras sus jugos corrían por sus muslos. Jade se unió, lamiendo los pechos de Tori con un mordisco sádico, chupando sus pezones hasta dejarlos rojos, mientras Anthony la follaba a ella a continuación, doblándola sobre el escritorio y azotando su culo más amplio que el de su compañera, mientras la penetraba por detrás, su polla deslizándose en su ano apretado para un cambio dolorosamente placentero.
"Eres mía ", expresó él.
“No, tú eres mío”, reclamó jade, y apretó el ano con tal fuerza y coraje que lo lastimó.
Posesivamente, Jade se había adueñado de esa verga que la había penetrado sin su consentimiento por atrás.
Cat, infantil y juguetona, se posicionó para un trío montando la cara de Anthony, sofocándolo con su coño empapado, mientras le decía:
"¡Gana el que dure más!", exclamó juguetona, frotándose contra su boca mientras Jade y Tori se besaban y se tocaban mutuamente, exteriorizando sus sentimientos antes guardados.
Dedos hundiéndose en panochas y anos, un dedo de Jade en el culo de Tori mientras Tori masajeaba el clítoris de Cat con afecto. Cambios de posición: Anthony sobre el sofá, con Cat cabalgándolo al revés, su pequeño culo subiendo y bajando sobre su verga, tomándola toda en su abierta vagina, antes estrecha, gritando mientras competía por el orgasmo más fuerte. Jade, protectora pero distante, se unió lamiendo el punto donde la verga entraba en Cat, chupando sus bolas con sadismo. Tori, manteniendo la armonía, se arrodilló para chupar los pechos de las chicas, sus manos masajeando sus cuerpos sudorosos. El profesor las dominaba con facilidad, su mete y saca era inagotable, fornicando a una tras otra, dejando sus cuerpos temblorosos y cubiertos de sudor. Finalmente, con un rugido, Anthony se le vino, eyaculando chorros calientes y espesos sobre sus caras y pechos, marcándolas como suyas —primero en la boca dulce de Cat, quien tragó como si de una golosina se tratara; luego en las tetas generosas de Jade, quien lo lamió con sarcasmo; y por último en el rostro de Tori, a quien le dio unos buenos vergazos en sus mejillas.
Al día siguiente, André recibió la mejor calificación en su composición. Las chicas, con sonrisas satisfechas y marcas notorias en la piel —moretones en los muslos de Jade, labios hinchados en Tori, y cachetes inflamados en Cat, quien no podía ni sentarse—, le guiñaron el ojo.
"Misión cumplida", dijo Tori optimista.
“¡Es que no puedo calmarme, Tori! Está decidido, voy a dejar la música”.
Pero no es el fin del mundo, André. Debes de calmarte”.
Cuando los otros compañeros escucharon aquel vocerío preguntaron qué pasaba. Tori aclaró que Anthony, el profesor de música creativa, le había dado una nota mediocre a André en su última composición, una canción navideña con toques modernos.
“Anthony me odia, maldición. Dice que mi canción es 'predecible y sin alma'”.
Sus compañeros le brindaron palmadas en la espalda.
“No te preocupes, bro —le dijo Beck—. Todos hemos pasado por eso”.
Tori, la líder natural del grupo, con su habitual carácter amable, comprensivo y creativo, y su fuerte sentido de la justicia que la impulsaba a ayudar a sus amigos, dijo:
"Yo tengo una idea para que cambie de opinión".
Jade, con su estilo pesimista y oscuro, movió negativamente su cabeza haciendo que su cabello negro con manchas de colores se moviera con una actitud intensa. Rodó los ojos sarcásticamente. Parecía fría y distante.
"Esto va a ser un desastre", murmuró con un toque agresivo. “De seguro vas a hacer que a los demás también nos den mala nota”.
Cat, con su aspecto dulce y alegre, demostrando su carácter inocente y leal, soltó una risita juguetona mientras masticaba un dulce rojo brillante, y dijo "Yo participo, si involucra disfrazarnos”.
Tori sonrió y asintió como si su compañera y amiga hubiera acertado justo en lo que planeaba.
Poco después, en una de los corredores de la escuela, Anthony caminaba distraído, cuando de repente, un grupo de amigos de André lo rodeó casualmente, bloqueando su paso.
"Profesor, un momento", dijo Beck, con una sonrisa inocente.
Anthony arqueó una ceja, su voz grave resonando: "¿Qué pasa aquí?”.
Desde lo alto de las escalinatas cercanas, Tori, Jade y Cat aparecieron, envueltas en largas gabardinas que envolvían sus delgados cuerpos. Tori tomando la palabra habló.
"Profesor Anthony, venimos a demostrarle que André merece una mejor calificación por su composición. Es una pieza maestra, y lo vamos a probar de una forma... creativa."
Jade bufó sarcásticamente desde atrás.
“Sí, 'creativa'”, murmuró, sabiendo lo que venía.
“Prepárate, para algo que te dejará sin aliento, profe", dijo Cat, con su tono de voz despistado y divertido habitual.
Antes de que Anthony pudiera responder, la música comenzó a sonar desde los instrumentos de diversos compañeros que se habían situado alrededor. Era la canción de André: un ritmo navideño con bajos profundos, melodías festivas pero con un toque erótico subyacente, como si "Jingle Bells" se hubiera fusionado con un beat de R&B sensual. Las tres chicas se despojaron de las gabardinas de un solo movimiento, revelando atuendos navideños, aunque atrevidos.
Comenzaron a cantar, sus voces armonizando perfectamente con la letra de André. Sus movimientos eran hipnóticos, sensuales y explícitamente sexuales. Tori, como líder, dirigía con gracia dulce pero optimista, contoneándose y rozando sus manos por sus caderas, sus dedos deslizándose tentadoramente cerca de su entrepierna mientras giraba las caderas en círculos lentos, simulando una follada lenta y profunda. Aunque insegura al principio, su responsabilidad la mantenía enfocada, y pronto se perdía en el ritmo, tocándose los pechos con ternura, pellizcando por encima de sus pezones. Jade, intensa y agresiva, se inclinaba hacia adelante con un sadismo juguetón, dejando que sus pechos se movieran al ritmo mientras extendía las piernas, frotando su entrepierna contra la de Tori, pese a su habitual rivalidad.
"Míranos, profe", expresó Cat, excéntrica y juguetona, mientras se arrodillaba sugestivamente, lamiéndose los labios y extendiendo las piernas en una pose provocativa, sus dedos hundiéndose en su entrepierna, mientras que su coño por debajo de la ropa, ya se encontraba húmedo por instinto.
Tori y Jade movían sus caderas con valentía, frotándose una a la otra con sus entrepiernas, como si una tuviera una verga invisible y la otra se dejara verguear.
Los cuerpos se rozaban entre sí: Tori besaba suavemente el cuello de Jade, intentando mantener la armonía, mientras Jade, fría pero protectora, mordía el lóbulo de la oreja de Tori con un toque sádico. Cat, leal y afectuosa, respondía lamiendo los muslos de Tori. Luego, sus lenguas entrelazándose en un beso húmedo y desordenado. El espectáculo cautivó las miradas atónitas de estudiantes que pasaban por ahí, pero las chicas no se detuvieron, sus vulvas ya estaban bien encharcadas por el performance ejecutado ahí mismo. André, se unió a ellas en el estribillo, su voz uniéndose a las suyas mientras bailaba ganando confianza.
La química era palpable; las chicas lo rodeaban, rozándolo con sus cuerpos calientes, Tori abrazándolo dulcemente, Jade empujándolo agresivamente contra su pecho, y Cat distrayéndose un momento para lamer su cuello juguetona.
Al final de la canción, con el último acorde resonando, André dijo “esas son mis chicas”.
Y Anthony lo vio con peculiar expresión.
Su mirada fija en las chicas, no en André, pues su polla se le endurecía bajo sus pantalones.
"Interesante interpretación", dijo con una sonrisa lobuna, su voz ronca revelando un deseo apenas contenido. "Cambiaré la calificación...”
Las chicas y André se abrazaron eufóricos.
"¡Lo logramos!", gritaron mientras los demás jóvenes aplaudieron y vitorearon.
“...cambiaré tu calificación, siempre y cuando...”, expresó Anthony, y dándole la mano atrajo a André hacia él para hablarle al oído. “Siempre y cuando me prestes a ‘tus chicas’ por un momento”.
André fue con sus amigas para transmitirles el deseo de su profesor.
“Pues ya qué, hagámoslo, exclamó Jade con resignación. Bien sabía lo que vendría.
Cat sonrió ingenuamente.
"Esto va a ser divertido", exclamó Cat. Aunque distraída, añadió: "¿Tendrá dulces en su oficina? ¡Porque si no, traigo los míos!".
“¿Dulces? —preguntó molesta Jade—. Serán condones”.
Tori, aún con la boca abierta, asintió.
Después, en la oficina de Anthony, las puertas cerradas con llave, el profesor se recostó en su sillón de cuero, su pantalón desabrochado revelando su miembro impresionante, grueso y erecto, venas marcadas bajo la piel oscura, midiendo al menos 10 pulgadas de largo y más ancho que una muñeca de cualquiera de las chicas; lo cual constató Cat, colocando la suya propia a un lado, y riendo inocentemente al mismo tiempo.
Tori, responsable pero insegura, fue la primera en acercarse a Anthony, arrodillándose entre sus piernas musculosas con la fragilidad que le brindaba su complexión.
"Esto es por André... ", dijo viéndole directamente a los ojos a su profesor.
Tomó su grandísima verga y se introdujo la punta en la boca, succionando con avidez, su lengua girando alrededor de la cabeza mientras gemía, sus labios delgados estirándose al límite alrededor de la circunferencia negra.
Aunque tímida, su optimismo la impulsaba a tragar más profundo, atragantándose ligeramente pero persistiendo, sus ojos mirando hacia arriba.
Jade, decidida y agresiva, se sentó en el escritorio, abriendo las piernas de golpe para que Anthony la tocara, sus dedos fuertes explorando su vagina húmeda a través de la tela delgada de sus pantaletas.
"Dios, eres enorme”, exclamó Jade mientras le veía la verga crecer más mientras lo mamaba la otra.
Anthony gruñó con sarcasmo, guiando su mano para que hundiera dos dedos en el interior apretado de Jade, follándola con ellos mientras ella se frotaba el clítoris con sadismo, imaginándose como si dominara la situación.
Cat, excéntrica y juguetona, se desnudó completamente. Con sus pezones rosados endurecidos por la excitación, se le montó en el regazo de Anthony, frotando su clítoris contra su muslo mientras besaba su cuello.
"¡Esto es como montar un reno gigante! ".
Su pasión la hacía rebotar con valentía, empapando su muslo con sus propios jugos.
Pronto, la oficina se llenó de sonidos obscenos: gemidos, chasquidos de piel contra piel, palmadas húmedas. Anthony levantó a Tori y la colocó sobre el escritorio, para embestirla con su enorme verga negra. Estirando su coño rosado hasta el límite, golpeando su cervix con cada fuerte embestida hasta lo más profundo.
"Toma esto por la calificación de tu amigovio", gruñó, sus caderas chocando contra las de ella en un ritmo implacable.
Tori gritó de placer, sus menudas tetas rebotando, sus paredes internas contrayéndose alrededor de él, ordeñándolo con la dulzura de juventud, mientras sus jugos corrían por sus muslos. Jade se unió, lamiendo los pechos de Tori con un mordisco sádico, chupando sus pezones hasta dejarlos rojos, mientras Anthony la follaba a ella a continuación, doblándola sobre el escritorio y azotando su culo más amplio que el de su compañera, mientras la penetraba por detrás, su polla deslizándose en su ano apretado para un cambio dolorosamente placentero.
"Eres mía ", expresó él.
“No, tú eres mío”, reclamó jade, y apretó el ano con tal fuerza y coraje que lo lastimó.
Posesivamente, Jade se había adueñado de esa verga que la había penetrado sin su consentimiento por atrás.
Cat, infantil y juguetona, se posicionó para un trío montando la cara de Anthony, sofocándolo con su coño empapado, mientras le decía:
"¡Gana el que dure más!", exclamó juguetona, frotándose contra su boca mientras Jade y Tori se besaban y se tocaban mutuamente, exteriorizando sus sentimientos antes guardados.
Dedos hundiéndose en panochas y anos, un dedo de Jade en el culo de Tori mientras Tori masajeaba el clítoris de Cat con afecto. Cambios de posición: Anthony sobre el sofá, con Cat cabalgándolo al revés, su pequeño culo subiendo y bajando sobre su verga, tomándola toda en su abierta vagina, antes estrecha, gritando mientras competía por el orgasmo más fuerte. Jade, protectora pero distante, se unió lamiendo el punto donde la verga entraba en Cat, chupando sus bolas con sadismo. Tori, manteniendo la armonía, se arrodilló para chupar los pechos de las chicas, sus manos masajeando sus cuerpos sudorosos. El profesor las dominaba con facilidad, su mete y saca era inagotable, fornicando a una tras otra, dejando sus cuerpos temblorosos y cubiertos de sudor. Finalmente, con un rugido, Anthony se le vino, eyaculando chorros calientes y espesos sobre sus caras y pechos, marcándolas como suyas —primero en la boca dulce de Cat, quien tragó como si de una golosina se tratara; luego en las tetas generosas de Jade, quien lo lamió con sarcasmo; y por último en el rostro de Tori, a quien le dio unos buenos vergazos en sus mejillas.
Al día siguiente, André recibió la mejor calificación en su composición. Las chicas, con sonrisas satisfechas y marcas notorias en la piel —moretones en los muslos de Jade, labios hinchados en Tori, y cachetes inflamados en Cat, quien no podía ni sentarse—, le guiñaron el ojo.
"Misión cumplida", dijo Tori optimista.
1 comentarios - La composición navideña de André