Hola esta es la primera vez que escribo por aqui y he decidido contar mi historia, supongo que dependiendo de sus comentarios sabré si seguir o mejor dejarlo, pues tengo varias historias por contar y todo se origino gracias a esto. Lo dividire en partes para que no se haga un relato largo o dificil de leer.
Soy una chica mexicana de 24 años, vivo en un fraccionamiento de Tecámac en el Estado de México, quienes son de mi país ya sabrán como es la zona, pero para los demás le explico que es una zona alejada de las grandes ciudades, con temperaturas extremas de en la noche hace mucho frio y en el día mucho calor, y las casas son clones una de la otra y reducidas. Vivo con mi mamá y nuestra casa es la última de la calle; a la izquierda, solo hay un terreno baldío, así que mi única "vecina" siempre fue la casa de la derecha, que por años estuvo vacía. Esa soledad me dio alas para andar como se me antojara.
Cabe aclarar que los diseñadores hicieron un trabajo terrible pues al ser las casas identicas colocaron las ventanas en los mismos lugares, dando como resultado ventanas que dan a la casa vecina, caso que sufro yo, pero como la casa había estdado vacía era un problema que no sufría.
Aunque mis tetas son pequeñas y mi culo no es de Kardashian, siempre me he sentido sexy y con un cuerpo lindo, herencia de mi madre. Mido 1.70, mi piel es blanca y sensible, tengo unas piernas que me encanta lucir, que aunque no hago ejercicio son algo grandes, un poco flacidas y largas. Siempre he tenido esa seguridad que me hace ponerme vestidos ajustadísimos, minifaldas que apenas cubren mis muslos, o mayones y shorts ajustados que me hacen más curva. Debo confesar que disfruto sentir las miradas en mi cuerpo, me excita la atención, aunque mi novio siempre me anda frenando con el típico "no enseñes tanto".
Durante la pandemia no soportaba estar tanto en tiempo en casa, en especial por el calor, pues como no teníamos aire acondicionado y mi ventilador ya no funcionaba era muy complicado estar ahí. Así que vivía con la ventana abierta todo el tiempo con unas cortinas blancas muy delgadas que permitian el paso de la luz y el aire, desde que despertaba hasta dormirme. Y algo que se me hizo costumbre fue salir de bañarme y quedarme recostada en la cama o frente a la ventana sintiendo el aire recorrer mi cuerpo erizando mi piel y dandome una frescura especial. Tambien cada que hacía videollamada o le mandaba fotos y videos a mi novio no perdia el tiempo cerrando ni la cortina.
Un par de meses después entrada la pandemia llegaron los nuevos vecinos. Ellos son una pareja de señores, él con su panza chelera y fornido, se veia que de joven había sido deportista y ella guapa, ambos en sus cuarenta y tantos. Después de terminar su mudanza tocaron a nuestra puerta y nos invitaron a comer impidiendo que nos negaramos, pues aunque mi mamá amago con hacerlo el señor la interrumpió diciendo "Creemos que es importante conocernos entre vecinos".
En esa comida "para la convivencia", Ricardo (como se llamaba el señor) no nos quitó los ojos de encima ni a mi mamá ni a mí, nos contaron que estaban retirados y habían dejado su departamento de la ciudad a su hijo. Después insistieron en darnos un "tour" por su casa y nuevamente no nos pudimos negar. El recorrido me pareció tonto, pues literalmente nuestras casas son iguales solo cambia el orden y los muebles, pero fue importante. Subiendo las escaleras, con el viejo detrás de nosotras, sentí cómo su mirada se pegaba a mis nalgas y a las de mi mamá. Y la sorpresa: la habitación que da a mi ventana estaba vacía, solo tenía una cortina. Antes de irnos, Ricardo nos pidió el número a mi mamá y a mí, "por cualquier emergencia".
Los primeros días fui más cautelosa, pero el calor era infernal y recorde que ni si quiera estaban usando la habitación frente a la mía, así que solo deje mi cortina cerrada y seguí con mi rutina hacer ejercicio, dormir con la ventana abierta, excepto lo de andar desnuda y cuando me ponía caliente con mi novio mejor me iba al baño.
Una semana después de su llegada, noté que su coche no estaba, pasaron 2 días así y pensé que se habían ido con su hijo o algo así. Por lo que volví a mis viejas mañas. Me duchaba y salía al cuarto con la toalla apenas cubriéndome, dejando caer la tela para untarme crema en las piernas, sintiendo el aire en mi cuerpo, me volví a dormir en ropa interior. Incluso cuando me grababa para mi novio o me tomaba fotos me aseguraba de estar en un ángulo visible para la ventana, imaginando que hubiera alguien que me veía y aquello me calentaba más.
Después de casi una semana así, en la madrugada mientras platicaba con mi novio me llego una notificación de WhatsApp, al abrirla vi que era un mensaje del señor Ricardo "No te han enseñado a cerrar la ventana?" vi videos míos de esa misma semana: saliendo del baño con mi cuerpo al aire, realizando ejercicio con mi shor de licra que dejaba en evidencia mi culo, con las piernas abiertas mientras me masturbaba para mi novio. Y todo eso a traves de sus cortinas que, gracias a que tenían siempre la luz apagada, yo nunca me entere que eran ligeramente translucidas, lo suficiente para verme entre ellas.
Después fueron fotos de mi mamá en el patio trasero donde esta la lavadora, en ese tiempo ella tenia la costumbre de en cuanto llegaba de la calle ir directo al patio quitarse toda la ropa y meterla a lavar, pues estabamos acostumbradas a estar solsa y no teníamos idea que podian ver directo al patio, así que ella tambiénse veía desnuda acompañada de un mensaje "Veo que a ninguna le importa".
Cuando estaba por amenazarlo con acusarlo con su esposa me envió un video de él en el cuarto vacío, con ella chupandosela mientras yo estaba en mi habitación. Ella se tragaba la verga gorda y venosa, mientras en el fondo, yo me desnudaba, sin saber que era su show privado.
El mensaje que seguía me heló la sangre "Tenemos que hablar, vecina. Qué ricas fotos mandas, pero no creo que a tu mamá le guste saber que las tenemos los dos... y si no te importa eso tal vez si te va a importar que todo el internet vea desnuda a tu mamá".
Le contesté preguntándole qué quería para que todo eso no saliera a la luz. Su respuesta, aunque la imaginaba, me dejó sin aliento "Desde hoy, vas a hacer exactamente lo que yo te ordene" y aunque pense en negarme enseguida me dijo "Tú decides si quieres que estas fotos se queden entre nosotros o que las vean todos"
La idea de ser descubierta, la vergüenza, el miedo, ver como esos señores disfrutaban y cogian viendome se mezcló en una sensación extraña. Una parte de mí, esa parte que siempre disfrutó de ser el centro de atención, esa que mi novio intentaba contener, se sintió extrañamente atraída a la posibilidad de vivir algo tan morboso, pero también me pudo el evitar que todo eso saliera a la luz, asi que acepte.
A la tarde Ricardo me escribió "Voy a tu casa. Qué tu mamá no lo vea" y antes de poder hacer algo escuche el timbre, baje lo más rapido posible para evitar que mi mamá lo viera pero fue inútil pues le abrió y solo vi como le dio una caja. "Pediste algo? Dice Ricardo que le llego este paquete a tu nombre" no supe que contestarle más que un "si", rapidamente le quité la caja y me fui a mi habitación sin dar más explicación.
Cuando la abrí vi que en el interior había una tanga roja totalmente llena de fluido vaginal o semen, un vestido blanco y una caja cerrada que al abrirla note que era un dildo. "La tanga es un recuerdo de como dejaste a mi esposa la primera vez que te vimos, y lo demás lo vas a usar".
Hasta aqui esta parte. Es la primera vez que escribo así que cualquier consejo para mejorar lo aceptaré, además de que me gustaria saber si les gusta que escriba o mejor dejo mis historias para mis recuerdos nada más.
Soy una chica mexicana de 24 años, vivo en un fraccionamiento de Tecámac en el Estado de México, quienes son de mi país ya sabrán como es la zona, pero para los demás le explico que es una zona alejada de las grandes ciudades, con temperaturas extremas de en la noche hace mucho frio y en el día mucho calor, y las casas son clones una de la otra y reducidas. Vivo con mi mamá y nuestra casa es la última de la calle; a la izquierda, solo hay un terreno baldío, así que mi única "vecina" siempre fue la casa de la derecha, que por años estuvo vacía. Esa soledad me dio alas para andar como se me antojara.
Cabe aclarar que los diseñadores hicieron un trabajo terrible pues al ser las casas identicas colocaron las ventanas en los mismos lugares, dando como resultado ventanas que dan a la casa vecina, caso que sufro yo, pero como la casa había estdado vacía era un problema que no sufría.
Aunque mis tetas son pequeñas y mi culo no es de Kardashian, siempre me he sentido sexy y con un cuerpo lindo, herencia de mi madre. Mido 1.70, mi piel es blanca y sensible, tengo unas piernas que me encanta lucir, que aunque no hago ejercicio son algo grandes, un poco flacidas y largas. Siempre he tenido esa seguridad que me hace ponerme vestidos ajustadísimos, minifaldas que apenas cubren mis muslos, o mayones y shorts ajustados que me hacen más curva. Debo confesar que disfruto sentir las miradas en mi cuerpo, me excita la atención, aunque mi novio siempre me anda frenando con el típico "no enseñes tanto".
Durante la pandemia no soportaba estar tanto en tiempo en casa, en especial por el calor, pues como no teníamos aire acondicionado y mi ventilador ya no funcionaba era muy complicado estar ahí. Así que vivía con la ventana abierta todo el tiempo con unas cortinas blancas muy delgadas que permitian el paso de la luz y el aire, desde que despertaba hasta dormirme. Y algo que se me hizo costumbre fue salir de bañarme y quedarme recostada en la cama o frente a la ventana sintiendo el aire recorrer mi cuerpo erizando mi piel y dandome una frescura especial. Tambien cada que hacía videollamada o le mandaba fotos y videos a mi novio no perdia el tiempo cerrando ni la cortina.
Un par de meses después entrada la pandemia llegaron los nuevos vecinos. Ellos son una pareja de señores, él con su panza chelera y fornido, se veia que de joven había sido deportista y ella guapa, ambos en sus cuarenta y tantos. Después de terminar su mudanza tocaron a nuestra puerta y nos invitaron a comer impidiendo que nos negaramos, pues aunque mi mamá amago con hacerlo el señor la interrumpió diciendo "Creemos que es importante conocernos entre vecinos".
En esa comida "para la convivencia", Ricardo (como se llamaba el señor) no nos quitó los ojos de encima ni a mi mamá ni a mí, nos contaron que estaban retirados y habían dejado su departamento de la ciudad a su hijo. Después insistieron en darnos un "tour" por su casa y nuevamente no nos pudimos negar. El recorrido me pareció tonto, pues literalmente nuestras casas son iguales solo cambia el orden y los muebles, pero fue importante. Subiendo las escaleras, con el viejo detrás de nosotras, sentí cómo su mirada se pegaba a mis nalgas y a las de mi mamá. Y la sorpresa: la habitación que da a mi ventana estaba vacía, solo tenía una cortina. Antes de irnos, Ricardo nos pidió el número a mi mamá y a mí, "por cualquier emergencia".
Los primeros días fui más cautelosa, pero el calor era infernal y recorde que ni si quiera estaban usando la habitación frente a la mía, así que solo deje mi cortina cerrada y seguí con mi rutina hacer ejercicio, dormir con la ventana abierta, excepto lo de andar desnuda y cuando me ponía caliente con mi novio mejor me iba al baño.
Una semana después de su llegada, noté que su coche no estaba, pasaron 2 días así y pensé que se habían ido con su hijo o algo así. Por lo que volví a mis viejas mañas. Me duchaba y salía al cuarto con la toalla apenas cubriéndome, dejando caer la tela para untarme crema en las piernas, sintiendo el aire en mi cuerpo, me volví a dormir en ropa interior. Incluso cuando me grababa para mi novio o me tomaba fotos me aseguraba de estar en un ángulo visible para la ventana, imaginando que hubiera alguien que me veía y aquello me calentaba más.
Después de casi una semana así, en la madrugada mientras platicaba con mi novio me llego una notificación de WhatsApp, al abrirla vi que era un mensaje del señor Ricardo "No te han enseñado a cerrar la ventana?" vi videos míos de esa misma semana: saliendo del baño con mi cuerpo al aire, realizando ejercicio con mi shor de licra que dejaba en evidencia mi culo, con las piernas abiertas mientras me masturbaba para mi novio. Y todo eso a traves de sus cortinas que, gracias a que tenían siempre la luz apagada, yo nunca me entere que eran ligeramente translucidas, lo suficiente para verme entre ellas.
Después fueron fotos de mi mamá en el patio trasero donde esta la lavadora, en ese tiempo ella tenia la costumbre de en cuanto llegaba de la calle ir directo al patio quitarse toda la ropa y meterla a lavar, pues estabamos acostumbradas a estar solsa y no teníamos idea que podian ver directo al patio, así que ella tambiénse veía desnuda acompañada de un mensaje "Veo que a ninguna le importa".
Cuando estaba por amenazarlo con acusarlo con su esposa me envió un video de él en el cuarto vacío, con ella chupandosela mientras yo estaba en mi habitación. Ella se tragaba la verga gorda y venosa, mientras en el fondo, yo me desnudaba, sin saber que era su show privado.
El mensaje que seguía me heló la sangre "Tenemos que hablar, vecina. Qué ricas fotos mandas, pero no creo que a tu mamá le guste saber que las tenemos los dos... y si no te importa eso tal vez si te va a importar que todo el internet vea desnuda a tu mamá".
Le contesté preguntándole qué quería para que todo eso no saliera a la luz. Su respuesta, aunque la imaginaba, me dejó sin aliento "Desde hoy, vas a hacer exactamente lo que yo te ordene" y aunque pense en negarme enseguida me dijo "Tú decides si quieres que estas fotos se queden entre nosotros o que las vean todos"
La idea de ser descubierta, la vergüenza, el miedo, ver como esos señores disfrutaban y cogian viendome se mezcló en una sensación extraña. Una parte de mí, esa parte que siempre disfrutó de ser el centro de atención, esa que mi novio intentaba contener, se sintió extrañamente atraída a la posibilidad de vivir algo tan morboso, pero también me pudo el evitar que todo eso saliera a la luz, asi que acepte.
A la tarde Ricardo me escribió "Voy a tu casa. Qué tu mamá no lo vea" y antes de poder hacer algo escuche el timbre, baje lo más rapido posible para evitar que mi mamá lo viera pero fue inútil pues le abrió y solo vi como le dio una caja. "Pediste algo? Dice Ricardo que le llego este paquete a tu nombre" no supe que contestarle más que un "si", rapidamente le quité la caja y me fui a mi habitación sin dar más explicación.
Cuando la abrí vi que en el interior había una tanga roja totalmente llena de fluido vaginal o semen, un vestido blanco y una caja cerrada que al abrirla note que era un dildo. "La tanga es un recuerdo de como dejaste a mi esposa la primera vez que te vimos, y lo demás lo vas a usar".
Hasta aqui esta parte. Es la primera vez que escribo así que cualquier consejo para mejorar lo aceptaré, además de que me gustaria saber si les gusta que escriba o mejor dejo mis historias para mis recuerdos nada más.
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