Unos días antes de navidad, había quedado con mi infiel follamiga Claudia y su cornudo marido, para hacerles unas fotos familiares para una felicitación que querían hacer. La morbosa Claudia, como otras veces, lo tenía todo planificado para que no solo fuera allí para las fotos, si no que aprovechamos más la visita, ella y yo. Para eso, habíamos quedado un día en el que su marido y su hijo se irían al futbol después de comer. Ella me dijo d ir un par de horas antes de la comida, tiempo más que suficiente para hacerles las fotos, para quedarme luego allí a comer, y con la excusa de ya elegir que fotos querían que les editara, yo me quedara con Claudia cuando ellos se fueran.
Cuando llegué a su chalet, me puse a preparar todo en el salón, donde tenían el árbol de navidad y querían hacerse las fotos, mientras ellos se preparaban para las fotos. En el salón apareció Luis, el cornudo, junto a su hijo y su hija pequeña. Claudia seguía aun arriba arreglándose y comencé a hacerle fotos a los niños y a Luis con ellos. Cuando bajo, Claudia iba muy sexy y guapísima, como de costumbre. Llevaba un vestido rojo, con estampado de flores brillantes, de manga corta, con falda también corta, abombada, ajustada la parte de arriba, marcando sus tetazas operadas, con un buen escote redondo, por el pecho, mostrando el inicio de su maravilloso canalillo, y por su espalda. También llevaba unas sexys medias negras y unos zapatos con unos largos tacones finos también muy sexys.
Claudia se puso con el resto y seguí haciendo fotos. Tras casi una hora de fotos, Claudia le dijo a Luis que se fuera a preparar la comida y ya hacíamos las ultimas fotos de ella con los niños. Cuando Luis se fue a la cocina, Claudia me miro y me lanzo una picarona sonrisa. Hice unas cuantas fotos más y comencé a recoger todo. Los niños se fueron a jugar a una habitación y Claudia vino a ayudarme. En ese momento me acaricio el culo y me dijo que tenía muchas ganas de que pasara la comida. Claudia trajo unas cervezas y nos sentamos en el sofá a tomárnoslas. Charlando, se subió un poquito la falda, mostrándome que sus medias acaban en sus muslos y que llevaba un liguero rojo. Me puso bien cachondo y no pude evitar pasar mi mano por su muslo, notando el tacto de la media. Me quede deseoso de que su marido se fuera cuanto antes.
Comimos, charlamos y, por fin, Luis y su hijo se fueron de casa. Su hija de año y medio no iba a sernos un gran impedimento para pasarlo bien. Claudia la llevo a su cuna, donde la dejo echándose la siesta. Claudia la estaba durmiendo y me acerque por su espalda. La cogí de la cintura y comencé a besarla la parte de la espalda que el escote dejaba descubierta. Agarré sus tetazas y seguí besando su espalda, subiendo a su cuello. Cuando se durmió, fuimos andando, sin dejar de besarnos y con mis manos en sus tetazas, hasta el salón. Me senté en el sofá y Claudia lo hizo sobre mí, lateralmente. Nos seguimos besando y una de mis manos bajo de sus tetazas a sus muslazos. Los acaricie, metiendo mi mano por dentro de la falda para acariciar el liguero. Mi cabeza bajo por su cuello, besándolo, hasta llegar a su delicioso canalillo. Lo besé y lamí, mientras seguía acariciando sus tetazas con una de mis manos.
Claudia se sentó de rodillas sobre mí y apretó mi cara contra sus tetazas. Mis manos acariciaron sus piernas y acabaron en su culazo, notando que llevaba un pequeño tanga de hilo. Mi cara y lengua lo estaban pasando genial en su canalillo. Mis manos subieron a sus tetazas, agarrándolas fuerte y disfrutando de lo bien operadas que estaban. Cogí su vestido por los hombros y, gracias al ancho escote, tiré del vestido hacia abajo, sacando sus tetazas por el escote, dejando el vestido por la mitad de sus brazos. Claudia llevaba un precioso sujetador de aro, rojo, con encaje muy sexy y transparente. Seguí acariciando sus tetazas y comiendo su canalillo, ahora entero, metiendo mi cara y mi lengua bien dentro de él. También mordisquee un par de veces sus pezones transparentados.
Claudia se levantó y dejo caer el vestido al suelo. Estaba espectacular, con el conjunto de sujetador de aro y tanga de hilo, rojos, con un estampado semitransparente, el liguero, también, rojo y las medias musleras negras. Me miro y se puso a bailar sexy mientras me decía que me acercara a ella. Me levante, le agarre del culo y nos volvimos a besar, sin que ella dejara de bailar. Claudia se giró y siguió bailando, restregando su culo por mi paquete, bien duro ya por sus bailes y roces. Mis manos agarraron sus tetazas y esta giro la cabeza para besarnos.
Claudia me cogió la mano y me llevo a su habitación. Durante el trayecto no deje de acariciar sus tetas, salvo subiendo las escaleras al piso superior, que fui detrás azotando su culazo. Al entrar en la habitación, nos volvimos a besar con mis manos acariciándola de arriba abajo, disfrutando de su rico cuerpo. Claudia me llevo al lado de la cama, donde se sentó, dejándome de pie, frente a ella. Claudia empezó a acariciar mi paquete y me miraba sonriente. Me desabrocho el pantalón y me lo quito, quedando mi polla, bien dura, al aire. Comenzó a acariciar mis huevos, mientras lamia mi polla. Paso mi polla por su tremendo canalillo y me decía que mi polla siempre quedaba genial entre ellas y que le encantaba notarla bien dura en ellas. La metió en su canalillo y comenzó a masturbarme con ellas, mientras lamia mi glande. Esas grandes tetas operadas, junto con el sujetador y sus manos apretándolas, formaban un canalillo espectacular para masturbarme.
Claudia saco mi polla de entre sus tetazas y comenzó a masturbarme, mientras me comía los huevos. Me hizo un tremendo mamadón, mientras acariciaba su melena y la decía lo guapa que era y lo sexy que siempre estaba, pero que con ese conjunto de hoy lo era un poco más. Volvió a meter entre sus tetazas mi polla, masturbándome de nuevo con ellas.
Claudia cogió un condón y me lo puso, mientras volvía a comerme los huevos. Claudia se echó un poco para atrás, apoyando sus manos y sus piernas en el colchón. Abrió sus piernas y me pidió que la follara como bien le gusta a ella. Me coloque entre sus piernas. Subí una de ellas a mi hombro y apoyé mi rodilla en el colchón. Aparte su tanga y metí mi polla en su delicioso coño. Comencé a follarla suave, mientras acariciaba sus piernas. La que tenía elevada comencé a besársela. Me ponía muchísimo llegar a acariciar su liguero, del cual tiraba de los tirantes y los soltaba para golpear sus muslos. Empecé a subir la velocidad de las penetraciones y aprete más fuerte sus muslazos. Me eche sobre ella y nos besamos, mientras seguía follándola, sin soltar sus muslazos. Metí mi cabeza entre sus tetazas varias veces, disfrutando de su canalillo y mordiéndoselas sobre el sujetador. Me coloque de rodillas entre sus piernas, las cuales coloque contra mi pecho. Metí mi polla en su coño y la seguí follando. Agarre los finos tacones y la folle más fuerte aún.
De repente oímos llorar a su hija. Claudia me acabo haciendo parar, al ver que no cesaban los llantos. Claudia fue a la habitación de su hija a ver que la pasaba y yo no tarde en entrar y colocarme detrás de ella. Mientras ella calmaba a la niña, yo no podía evitar pasar mi polla por la raja de su culo y golpearlo con él. Le agarre por la cintura y arrime bien mi polla contra su culo. Empecé a besarla el cuello y decirle que era muy buena madre, siempre preocupándose por sus niños, aunque como esposa no parecía preocuparse tanto por su marido. Esta se rio, giro su cabeza y nos empezamos a besar, sin soltar Claudia a su hija, a la que tenía agarradita de los hombros y la movía suavemente para que se durmiera de nuevo.
Subí mis manos hasta sus tetazas y las acaricie, mientras la preguntaba a Claudia si no sería que su hija tendría hambre. Esta se rio y me dijo que hacía ya meses que no la daba el pecho. La gire y, sonriendo, la dije que la niña tal vez no, pero que a mi si tenía que seguir dándome el pecho. Bajé la cabeza y comencé a morder sus tetazas sobre el sujetador, apretándolas fuerte con mis manos. Sus pezones se notaban bien duros ya, por lo que tire del sujetador para abajo, sacando sus tetazas de él. Lamí y pasé mis pulgares por sus deliciosos y duros pezones, antes de comenzar a devorar aquellas maravillosas y grandes tetas de plástico. Sus pezones eran pellizcados y estirados, provocándola pequeños grititos, por los que la tuve que tapar la boca, para que no despertara a la niña.
Claudia me dijo de volver a la habitación, pero la dije que mejor quedarnos allí y asegurarnos que la niña se duerme bien del todo y no nos corta otra vez el polvo. Claudia se rio, mientras yo me arrodillaba, besando su tripa y acariciando sus muslazos. Bese su coño por encima del tanga y agarre fuerte su culo. Mordí su tanga y lo eché para un lado, comenzando a pasar mi lengua por su clítoris y su rica y húmeda raja. Metí mi lengua bien dentro de su coño y se lo comí, con mis manos, estiradas, agarrando sus tetazas. No pare de comérselo, cada vez más rápido, hasta que se corrió en mi boca. Aunque se intentaba contener, no pudo evitar soltar varios gemidos.
Me levanté y me volví a besar con Claudia, con mis manos en su culo. La gire y la dije que mirara lo dulce que dormía su hija, mientras pasaba mi polla por su culo, nuevamente, para volver a ponérmela bien dura. Aparte el hilo de su tanga y la metí por su culo, comenzando a follárselo, con ella agarrada a la cuna. Con la primera penetración soltó un fuerte gemido, que hizo que su hija se asustase, aunque no se despertó. La di un fuerte azote y la tiré del pelo, echándola la bronca por que iba a despertar a la niña si no calmaba sus impulsos de buena zorra. Con una mano agarraba sus tetazas y con la otra la tape la boca. Acabé cambiando de agujero y la volví a follar el coño. Destape su boca y la agarre las tetazas, diciéndole que, si no era capaz de contenerse, la tendría que volver a azotar. Volvió a soltar varios gemidos, aunque no muy fuertes, pero no dude en azotarla y tirarla del pelo para reprenderla.
La ordene arrodillarse, pues estaba para correrme. Así hizo, me quito el condón y me volvió a comer la polla, hasta que la dije que me hiciera otra cubana, de esas tan maravillosas que sus tetazas de plástico hacen tan bien. Claudia la metió entre ellas, las apretó fuerte y me masturbo con ellas, con su boca bien abierta, esperando recibir mi lechada. Yo acariciaba su cabeza y, cuando me iba a correr, la aprete fuerte, metiendo mi polla entera en ella, corriéndome fuerte, bien dentro. Claudia tuvo una primera arcada al tragar mi semen, y esto hizo que gran parte saliera por sus labios, cayendo por su cuello. Saqué mi polla y comencé a pasarla por su preciosa cara, echando el resto de mi semen por ella. Cuando terminé de correrme volví a meter mi polla en su boca y esta me la comió dejándola bien seca y limpia.
La levante y nos besamos, con mis manos agarrando sus tetazas. Comencé a pasar mis dedos por su cara, recogiendo mi semen de ella, y llevándolos a su boca, para que los lamiera y los tomara. Mientras lo hacía, bajaba la cabeza para comer sus tetazas. Todo esto, en la habitación de su hija, con esta dormidita.
Salimos de la habitación y volvimos a la de Claudia. Ella se metió en el baño de la habitación y yo me tumbe en la cama. Cuando salió del baño, Claudia se puso a bailar sexy frente a la cama, poniéndome tan caliente que empecé a masturbarme mirándola. Claudia se puso de rodillas en el borde de la cama y comenzó a masturbarse mientras me miraba y sonreía. Con uno de mis pies comencé a acariciar sus tetazas. Claudia se tumbo sobre mi y nos empezamos a besar. Mis manos acariciaron su culazo. Un de ellas, acabo metiéndose entre nuestros cuerpos, introduciéndose en su tanga y masturbándola. Claudia agarro mi cabeza y la metió entre sus tetazas, apretándola fuerte. Yo estaba en la gloria besándolas y mordiéndolas sobre el sujetador. Claudia se desabrocho el sujetador y se lo quito. Siguió apretando mi cara contra sus tetazas y, ahora, pude disfrutar mas aun de ellas, comiéndolas y jugando con sus duros pezones con mi lengua.
Claudia se giró, tumbándose al revés sobre mí. Coloco su coño en mi cara, aparte el tanga y la comí el coño, mientras seguía acariciando su culo. Claudia empezó a hacerme un mamadón nuevamente. Estuvimos haciendo un rico 69 hasta que Claudia se corrió en mi boca. Entonces Claudia se tumbó a mi lado, nos besamos y comenzó a masturbarme con sus pies. Mis manos agarraron sus tetazas, disfrutando de ellas una vez más. Claudia se puso a gatas y me volvió a comer la polla. Una de mis manos acaricio su culo y sus piernas y la otra, volvió a meterse por su tanga para masturbarla.
Claudia me puso un condón y se sentó sobre mí. Aparto su tanga, se metió mi polla en el coño y cabalgo, mirándome y gimiendo de placer. Mis manos acariciaban sus piernas, con el suave tacto de las medias y el morboso tacto del liguero. Sus tetazas se movían para todos lados y una de mis manos acabo subiendo por su tripa, hasta acabar acariciándolas. Claudia se echo sobre mi y se las comí, mientras ella no paraba de moverse, sintiendo mi polla durísima bien dentro.
Cuando Claudia se volvió a correr, se colocó a gatas en la cama y me pidió que la follara el culo. Me puse a gatas detrás de ella, aparte su tanguita y metí mi polla en su culazo. Agarre fuerte su cintura y se lo folle bien duro. Según fui cogiendo velocidad, agarre su pelo y tire de él. Sus tetazas se veían moverse y acabe tumbado sobre su espalda, agarrándolas y besándola el cuello. Claudia no paraba de gemir de dolor y placer, cosa que me ponía más cachondo.
No pare de follar su culo hasta que me corrí dentro. Entonces me senté frente a la cara de Claudia, me quité el condón y esta me comió la polla, para limpiármela. Una de mis manos acariciaba su pelo y la otra sus tetazas. Claudia se sentó en la cama a mi lado y nos besamos, mientras me acariciaba la polla y los huevos y yo seguía con sus tetazas.
Pedí a Claudia que me acompañara tal y como estaba, con las medias, el tanga y el liguero, a vestirme y a despedirme y esta lo hizo encantada. Camino al salón, bajando las escaleras, la fui acariciando el culo y al entrar al salón nos besamos y agarre fuerte sus tetazas. Me vestí y cogí todo mi equipo fotográfico. En la puerta de la casa, antes de salir, Claudia y yo nos volvimos a besar acaloradamente. Levante una de sus piernas y la acaricie, mientras baje la cabeza para morder sus tetazas una ultima vez, antes de irme de su casa, no sin antes darnos el ultimo beso apasionado.
Cuando llegué a su chalet, me puse a preparar todo en el salón, donde tenían el árbol de navidad y querían hacerse las fotos, mientras ellos se preparaban para las fotos. En el salón apareció Luis, el cornudo, junto a su hijo y su hija pequeña. Claudia seguía aun arriba arreglándose y comencé a hacerle fotos a los niños y a Luis con ellos. Cuando bajo, Claudia iba muy sexy y guapísima, como de costumbre. Llevaba un vestido rojo, con estampado de flores brillantes, de manga corta, con falda también corta, abombada, ajustada la parte de arriba, marcando sus tetazas operadas, con un buen escote redondo, por el pecho, mostrando el inicio de su maravilloso canalillo, y por su espalda. También llevaba unas sexys medias negras y unos zapatos con unos largos tacones finos también muy sexys.
Claudia se puso con el resto y seguí haciendo fotos. Tras casi una hora de fotos, Claudia le dijo a Luis que se fuera a preparar la comida y ya hacíamos las ultimas fotos de ella con los niños. Cuando Luis se fue a la cocina, Claudia me miro y me lanzo una picarona sonrisa. Hice unas cuantas fotos más y comencé a recoger todo. Los niños se fueron a jugar a una habitación y Claudia vino a ayudarme. En ese momento me acaricio el culo y me dijo que tenía muchas ganas de que pasara la comida. Claudia trajo unas cervezas y nos sentamos en el sofá a tomárnoslas. Charlando, se subió un poquito la falda, mostrándome que sus medias acaban en sus muslos y que llevaba un liguero rojo. Me puso bien cachondo y no pude evitar pasar mi mano por su muslo, notando el tacto de la media. Me quede deseoso de que su marido se fuera cuanto antes.
Comimos, charlamos y, por fin, Luis y su hijo se fueron de casa. Su hija de año y medio no iba a sernos un gran impedimento para pasarlo bien. Claudia la llevo a su cuna, donde la dejo echándose la siesta. Claudia la estaba durmiendo y me acerque por su espalda. La cogí de la cintura y comencé a besarla la parte de la espalda que el escote dejaba descubierta. Agarré sus tetazas y seguí besando su espalda, subiendo a su cuello. Cuando se durmió, fuimos andando, sin dejar de besarnos y con mis manos en sus tetazas, hasta el salón. Me senté en el sofá y Claudia lo hizo sobre mí, lateralmente. Nos seguimos besando y una de mis manos bajo de sus tetazas a sus muslazos. Los acaricie, metiendo mi mano por dentro de la falda para acariciar el liguero. Mi cabeza bajo por su cuello, besándolo, hasta llegar a su delicioso canalillo. Lo besé y lamí, mientras seguía acariciando sus tetazas con una de mis manos.
Claudia se sentó de rodillas sobre mí y apretó mi cara contra sus tetazas. Mis manos acariciaron sus piernas y acabaron en su culazo, notando que llevaba un pequeño tanga de hilo. Mi cara y lengua lo estaban pasando genial en su canalillo. Mis manos subieron a sus tetazas, agarrándolas fuerte y disfrutando de lo bien operadas que estaban. Cogí su vestido por los hombros y, gracias al ancho escote, tiré del vestido hacia abajo, sacando sus tetazas por el escote, dejando el vestido por la mitad de sus brazos. Claudia llevaba un precioso sujetador de aro, rojo, con encaje muy sexy y transparente. Seguí acariciando sus tetazas y comiendo su canalillo, ahora entero, metiendo mi cara y mi lengua bien dentro de él. También mordisquee un par de veces sus pezones transparentados.
Claudia se levantó y dejo caer el vestido al suelo. Estaba espectacular, con el conjunto de sujetador de aro y tanga de hilo, rojos, con un estampado semitransparente, el liguero, también, rojo y las medias musleras negras. Me miro y se puso a bailar sexy mientras me decía que me acercara a ella. Me levante, le agarre del culo y nos volvimos a besar, sin que ella dejara de bailar. Claudia se giró y siguió bailando, restregando su culo por mi paquete, bien duro ya por sus bailes y roces. Mis manos agarraron sus tetazas y esta giro la cabeza para besarnos.
Claudia me cogió la mano y me llevo a su habitación. Durante el trayecto no deje de acariciar sus tetas, salvo subiendo las escaleras al piso superior, que fui detrás azotando su culazo. Al entrar en la habitación, nos volvimos a besar con mis manos acariciándola de arriba abajo, disfrutando de su rico cuerpo. Claudia me llevo al lado de la cama, donde se sentó, dejándome de pie, frente a ella. Claudia empezó a acariciar mi paquete y me miraba sonriente. Me desabrocho el pantalón y me lo quito, quedando mi polla, bien dura, al aire. Comenzó a acariciar mis huevos, mientras lamia mi polla. Paso mi polla por su tremendo canalillo y me decía que mi polla siempre quedaba genial entre ellas y que le encantaba notarla bien dura en ellas. La metió en su canalillo y comenzó a masturbarme con ellas, mientras lamia mi glande. Esas grandes tetas operadas, junto con el sujetador y sus manos apretándolas, formaban un canalillo espectacular para masturbarme.
Claudia saco mi polla de entre sus tetazas y comenzó a masturbarme, mientras me comía los huevos. Me hizo un tremendo mamadón, mientras acariciaba su melena y la decía lo guapa que era y lo sexy que siempre estaba, pero que con ese conjunto de hoy lo era un poco más. Volvió a meter entre sus tetazas mi polla, masturbándome de nuevo con ellas.
Claudia cogió un condón y me lo puso, mientras volvía a comerme los huevos. Claudia se echó un poco para atrás, apoyando sus manos y sus piernas en el colchón. Abrió sus piernas y me pidió que la follara como bien le gusta a ella. Me coloque entre sus piernas. Subí una de ellas a mi hombro y apoyé mi rodilla en el colchón. Aparte su tanga y metí mi polla en su delicioso coño. Comencé a follarla suave, mientras acariciaba sus piernas. La que tenía elevada comencé a besársela. Me ponía muchísimo llegar a acariciar su liguero, del cual tiraba de los tirantes y los soltaba para golpear sus muslos. Empecé a subir la velocidad de las penetraciones y aprete más fuerte sus muslazos. Me eche sobre ella y nos besamos, mientras seguía follándola, sin soltar sus muslazos. Metí mi cabeza entre sus tetazas varias veces, disfrutando de su canalillo y mordiéndoselas sobre el sujetador. Me coloque de rodillas entre sus piernas, las cuales coloque contra mi pecho. Metí mi polla en su coño y la seguí follando. Agarre los finos tacones y la folle más fuerte aún.
De repente oímos llorar a su hija. Claudia me acabo haciendo parar, al ver que no cesaban los llantos. Claudia fue a la habitación de su hija a ver que la pasaba y yo no tarde en entrar y colocarme detrás de ella. Mientras ella calmaba a la niña, yo no podía evitar pasar mi polla por la raja de su culo y golpearlo con él. Le agarre por la cintura y arrime bien mi polla contra su culo. Empecé a besarla el cuello y decirle que era muy buena madre, siempre preocupándose por sus niños, aunque como esposa no parecía preocuparse tanto por su marido. Esta se rio, giro su cabeza y nos empezamos a besar, sin soltar Claudia a su hija, a la que tenía agarradita de los hombros y la movía suavemente para que se durmiera de nuevo.
Subí mis manos hasta sus tetazas y las acaricie, mientras la preguntaba a Claudia si no sería que su hija tendría hambre. Esta se rio y me dijo que hacía ya meses que no la daba el pecho. La gire y, sonriendo, la dije que la niña tal vez no, pero que a mi si tenía que seguir dándome el pecho. Bajé la cabeza y comencé a morder sus tetazas sobre el sujetador, apretándolas fuerte con mis manos. Sus pezones se notaban bien duros ya, por lo que tire del sujetador para abajo, sacando sus tetazas de él. Lamí y pasé mis pulgares por sus deliciosos y duros pezones, antes de comenzar a devorar aquellas maravillosas y grandes tetas de plástico. Sus pezones eran pellizcados y estirados, provocándola pequeños grititos, por los que la tuve que tapar la boca, para que no despertara a la niña.
Claudia me dijo de volver a la habitación, pero la dije que mejor quedarnos allí y asegurarnos que la niña se duerme bien del todo y no nos corta otra vez el polvo. Claudia se rio, mientras yo me arrodillaba, besando su tripa y acariciando sus muslazos. Bese su coño por encima del tanga y agarre fuerte su culo. Mordí su tanga y lo eché para un lado, comenzando a pasar mi lengua por su clítoris y su rica y húmeda raja. Metí mi lengua bien dentro de su coño y se lo comí, con mis manos, estiradas, agarrando sus tetazas. No pare de comérselo, cada vez más rápido, hasta que se corrió en mi boca. Aunque se intentaba contener, no pudo evitar soltar varios gemidos.
Me levanté y me volví a besar con Claudia, con mis manos en su culo. La gire y la dije que mirara lo dulce que dormía su hija, mientras pasaba mi polla por su culo, nuevamente, para volver a ponérmela bien dura. Aparte el hilo de su tanga y la metí por su culo, comenzando a follárselo, con ella agarrada a la cuna. Con la primera penetración soltó un fuerte gemido, que hizo que su hija se asustase, aunque no se despertó. La di un fuerte azote y la tiré del pelo, echándola la bronca por que iba a despertar a la niña si no calmaba sus impulsos de buena zorra. Con una mano agarraba sus tetazas y con la otra la tape la boca. Acabé cambiando de agujero y la volví a follar el coño. Destape su boca y la agarre las tetazas, diciéndole que, si no era capaz de contenerse, la tendría que volver a azotar. Volvió a soltar varios gemidos, aunque no muy fuertes, pero no dude en azotarla y tirarla del pelo para reprenderla.
La ordene arrodillarse, pues estaba para correrme. Así hizo, me quito el condón y me volvió a comer la polla, hasta que la dije que me hiciera otra cubana, de esas tan maravillosas que sus tetazas de plástico hacen tan bien. Claudia la metió entre ellas, las apretó fuerte y me masturbo con ellas, con su boca bien abierta, esperando recibir mi lechada. Yo acariciaba su cabeza y, cuando me iba a correr, la aprete fuerte, metiendo mi polla entera en ella, corriéndome fuerte, bien dentro. Claudia tuvo una primera arcada al tragar mi semen, y esto hizo que gran parte saliera por sus labios, cayendo por su cuello. Saqué mi polla y comencé a pasarla por su preciosa cara, echando el resto de mi semen por ella. Cuando terminé de correrme volví a meter mi polla en su boca y esta me la comió dejándola bien seca y limpia.
La levante y nos besamos, con mis manos agarrando sus tetazas. Comencé a pasar mis dedos por su cara, recogiendo mi semen de ella, y llevándolos a su boca, para que los lamiera y los tomara. Mientras lo hacía, bajaba la cabeza para comer sus tetazas. Todo esto, en la habitación de su hija, con esta dormidita.
Salimos de la habitación y volvimos a la de Claudia. Ella se metió en el baño de la habitación y yo me tumbe en la cama. Cuando salió del baño, Claudia se puso a bailar sexy frente a la cama, poniéndome tan caliente que empecé a masturbarme mirándola. Claudia se puso de rodillas en el borde de la cama y comenzó a masturbarse mientras me miraba y sonreía. Con uno de mis pies comencé a acariciar sus tetazas. Claudia se tumbo sobre mi y nos empezamos a besar. Mis manos acariciaron su culazo. Un de ellas, acabo metiéndose entre nuestros cuerpos, introduciéndose en su tanga y masturbándola. Claudia agarro mi cabeza y la metió entre sus tetazas, apretándola fuerte. Yo estaba en la gloria besándolas y mordiéndolas sobre el sujetador. Claudia se desabrocho el sujetador y se lo quito. Siguió apretando mi cara contra sus tetazas y, ahora, pude disfrutar mas aun de ellas, comiéndolas y jugando con sus duros pezones con mi lengua.
Claudia se giró, tumbándose al revés sobre mí. Coloco su coño en mi cara, aparte el tanga y la comí el coño, mientras seguía acariciando su culo. Claudia empezó a hacerme un mamadón nuevamente. Estuvimos haciendo un rico 69 hasta que Claudia se corrió en mi boca. Entonces Claudia se tumbó a mi lado, nos besamos y comenzó a masturbarme con sus pies. Mis manos agarraron sus tetazas, disfrutando de ellas una vez más. Claudia se puso a gatas y me volvió a comer la polla. Una de mis manos acaricio su culo y sus piernas y la otra, volvió a meterse por su tanga para masturbarla.
Claudia me puso un condón y se sentó sobre mí. Aparto su tanga, se metió mi polla en el coño y cabalgo, mirándome y gimiendo de placer. Mis manos acariciaban sus piernas, con el suave tacto de las medias y el morboso tacto del liguero. Sus tetazas se movían para todos lados y una de mis manos acabo subiendo por su tripa, hasta acabar acariciándolas. Claudia se echo sobre mi y se las comí, mientras ella no paraba de moverse, sintiendo mi polla durísima bien dentro.
Cuando Claudia se volvió a correr, se colocó a gatas en la cama y me pidió que la follara el culo. Me puse a gatas detrás de ella, aparte su tanguita y metí mi polla en su culazo. Agarre fuerte su cintura y se lo folle bien duro. Según fui cogiendo velocidad, agarre su pelo y tire de él. Sus tetazas se veían moverse y acabe tumbado sobre su espalda, agarrándolas y besándola el cuello. Claudia no paraba de gemir de dolor y placer, cosa que me ponía más cachondo.
No pare de follar su culo hasta que me corrí dentro. Entonces me senté frente a la cara de Claudia, me quité el condón y esta me comió la polla, para limpiármela. Una de mis manos acariciaba su pelo y la otra sus tetazas. Claudia se sentó en la cama a mi lado y nos besamos, mientras me acariciaba la polla y los huevos y yo seguía con sus tetazas.
Pedí a Claudia que me acompañara tal y como estaba, con las medias, el tanga y el liguero, a vestirme y a despedirme y esta lo hizo encantada. Camino al salón, bajando las escaleras, la fui acariciando el culo y al entrar al salón nos besamos y agarre fuerte sus tetazas. Me vestí y cogí todo mi equipo fotográfico. En la puerta de la casa, antes de salir, Claudia y yo nos volvimos a besar acaloradamente. Levante una de sus piernas y la acaricie, mientras baje la cabeza para morder sus tetazas una ultima vez, antes de irme de su casa, no sin antes darnos el ultimo beso apasionado.
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