Una tarde Vicky pasó por mi Oficina, una vez adentro delante mío, empezó a tocarme la polla sobre el pantalón, mientras me decía: - Tío, estuve pensando una cosa.
- ¿Qué cosa?
- Tengo miedo que mi mamá se dé cuenta, me mira con cara de sospecha cada vez que hablo con Lorena.
- Y qué pensaste?
- Mira tío, el otro día buscando unas cosas encontré un dildo a pilas, y pensé ver si mi mamá se masturbaba, así que sin que ella lo sospechara la espié, y sí se masturba como una loca, y eso quiere decir que mi papá no la satisface, entonces pensé que si tu te la follas podemos tener una cómplice. (A esa altura me había sacado la polla fuera y me pajeaba despacio)
- ¿Yo follarme a tu mamá?
- Si tío, dale, no seas malito.
Yo estaba muy caliente con lo que me hacia mi sobrina, y la idea de follarme a su mamá no me disgustaba, está bastante buena para su edad.
- Bueno, pero ¿Cómo hacemos?
- Mira tío, el fin de semana nos vamos a la casita que tenemos en el campo, mi papá va a estar de viaje, yo te invito y le digo que me voy al pueblo de compras,entonces tu aprovechás.
- Esta bien, hagamos eso.
Vicky se arrodilló, me pegó tremenda mamada y, antes de irse me dio un beso diciendo: - Preparate para el fin de semana.
Llegó el fin de semana. El sábado a media mañana ya estaba en la casita de campo, siendo recibido por mi sobrina y mi cuñada, las dos estaban espléndidas, en zapatillas, joggins de algodón ajustados, medio metidos en la raja del culo - ya dije que Vicky tiene tremendo culo, bueno, la mamá también, sin duda a ella salió -, y además se les marcaban los labios del coño a ambas. Bárbara, la mamá de mi sobrina, tenía puesta una ligera camisa que permitía apreciar sus tetas en muy buen estado. Entramos a la casa, tomamos asiento alrededor de la mesa, Vicky sirvió tres cafés, charlamos distraídamente, hasta que mi sobrina dijo: - Mamá, voy al pueblo a comprar pan, me voy en bicicleta así hago gimnasia.
- Nena, vas a tardar mucho así.
- No importa mamá.
Vicky se puso de pie, Bárbara también y fueron a la cocina. Mi sobrina volvió, se acercó a mí, y agarrándome el rabo me dio un beso en la mejilla y se fue.
Es hora de acción, pensé, mientras iba a la cocina donde estaba Bárbara, mi cuñada.
Estaba en los preparativos del almuerzo, apoyada en la mesa, no pude dejar de mirarle el hermoso culo que tiene, y de sólo pensar que me la tenía que follar, se me endureció la polla.
-Bárbara abrió la alacena e intentó bajar un frasco que estaba en el estante de arriba del todo, sin alcanzarlo
- Carlos ¿Me ayudás?
- Como no.
Me acerque por detrás para agarrar el frasco y, como al descuido le apoyé le polla dura en el culo.
- ¡Ay Carlos!, ¿Qué te pasa?
- Es natural, Bárbara, viendo una hermosa hembra (utilicé esa palabra adrede) como tu, a cualquier hombre le pasaría lo mismo.
- A cualquiera no, a mi marido no le pasa.
- ¿No? Dije en voz baja, frotándole las nalgas con mi tranca.
- Carlos, por favor que puede venir Vicky.
- No seas tonta, se fue en bicicleta así que va a tardar bastante. Mientras decía eso la rodee por la cintura con mis brazos atrayéndola hacia mí para que sintiera la dureza de mi rabo, acaricie sus tetas, y bajando una mano, hice lo mismo con su carnoso coño, pasándole un dedo por entre los labios. Movió un poco el culo, frotándose, la bese en la nuca, pasó una mano para atrás y me acaricio la polla.
Me abrí el pantalón, Bárbara - siempre de espaldas - metió la mano, me la agarró y la sacó fuera. Se dio vuelta mirándomela con asombro, mientras decía: - Carlos, ¡Nunca imaginé que tenías semejante cosa!, ¡Que cabezona!
- Si la quieres, es toda para ti Barbara.
- Con la falta que me hace dijo, arrodillándose.
Me miró la polla mientras la apretaba con las manos, me pasó la lengua por la cabezota murmurando: - Cuanto hace, cuanto hace...
Se metió todo lo que pudo en la boca, saboreandola como con miedo de que no fuera verdad, así estuvo chupándomela un buen rato, despacio, suavemente.
La hice poner de pie, la abracé y la besé en la boca lengua con lengua mientras le metía la polla entre las piernas y le manoseaba el culo. Bárbara se sacó la camisita y el corpiño, quedando al aire dos hermosas tetas con los pezones erectos, se las chupé, se las mordí y la seguía manoseando.
- ¡Ay Carlos me vuelvés loca con esa lengua, cuanto hace que no sentía algo así...
Le baje un poco el joggins, metí la mano debajo de la tanga llegando a su raja que se abrió toda jugosa cuando deslice mi dedo entre los labios.
Me tomo de la mano y fuimos al dormitorio, nos desnudamos, la puse en cuatro, abrí las nalgas de tremendo culo y le chupé el ano succionándoselo mientras metía dedos en la carnosa y mojada vagina de mi cuñada, ella gemía de la terrible calentura que tenía.
- Carlos follame por favor...
Deje de chuparla, apunté a la entrada de su raja y se la enterré.
- Ahhhhhhh, siiiiiiii, asiiiiii....... ahhhhhhh........
La agarré de las nalgas y le pegué tremenda follada, el culo se le estremecía en cada empujón, rápidamente empezó a correrse con un gemido interminable que para mi sorpresa no terminaba de acabar. Era todo uno, violentas embestidas y gemidos continuos, hasta que finalmente paró, respiró profundo y se desplomó boca abajo.
Me recosté encima de ella, así estuvimos un rato.
- Carlos, no sabés cuanto hace que no me corria así, cuanto hace que no follaba. Yo no había acabado, así que ella sintió la polla dura contra sus nalgas, se movió un poco, salí de encima de ella.
- Acuestate Carlos.
Así lo hice, y Bárbara volvió a chuparme el rabo, después de un tiempo, mientras me mamaba se frotaba el coño, dejó de mamar y se puso encima mío, me la agarró y se la metió toda de un golpe en su coño.
- Mmmmmmm... ahhh...
- Carlos quiero follar todo el día.
Cabalgaba despacio, disfrutando de la cogida. Yo le tocaba las tetas y el culo. De a poco fue acelerando sus movimientos hasta que tuvimos un orgasmo extremo y llenaba de leche su caliente coñito. Se recostó encima mío, y luego de un tiempo, nos duchamos y nos vestimos.
- Al poco rato escuchamos la puerta
- Hola, llegué - se escuchó la voz de Vicky.
- ¡Mamá! que cara, ni que hubieses estado un mes sin dormir.
- Estoy algo cansada, prepara lo que falta que yo me voy a acostar un poco.
Cuando quedamos solos, Vicky con una sonrisa preguntó: - ¿Qué tal?
- Terrible, seguro va a querer más.
- Tío, deja algo para mí.
Almorzamos, descansamos mirando la TV, tomamos café.
- Mamá, anda a acostarte que recogemos nosotros.
Bárbara se fue al dormitorio, Vicky y yo salimos de la casa hacia la piscina y entramos al vestidor a cambiarnos.
-Una vez dentro Vicky cerró la puerta, me agarró la polla diciendo: - Ahora me toca a mí, se bajo el joggins, la tanga y se metió el rabo entre las piernas, me besó en la boca con la lengua casi en mi garganta.
- Tío, quiero sentir tu polla toda dentro
- Sabes por donde tienes que empezar verdad putita
- Si tío lo se mmm.
Se puso de rodillas, me agarró la tranca y se la metió en la boca con fuerza, atragantándose, la sacó un poco chupándomela como si se la quisiera comer. Después se sentó en la banqueta y se desnudo levantndo las piernas dejandome ver su rosado coñito, me arrimé, le frote mi capullo por los labios del coño y se la enterre toda de golpe.
- Ella se agarraba de mis hombros y con las piernas cruzadas por detrás. Fue una follada dura, en silencio, hasta que los dos nos corrimos.
-Pasamos parte de la tarde cortando el césped, merendamos y luego Vicky se fue a dar un paseo para dejarme solo con su mamá
Me senté en la hamaca que está en la galería, fume un cigarrillo, así estaba y me vinieron ganas de ir al baño, entré a la casa, fui al baño y orine.
-En ese momento Bárbara abrió la puerta, y al verme con la polla fuera sin decir palabra, me la agarró, empezó a pajearme mientras me pasaba la lengua por la oreja. De más está decir que se me puso durísima, mi cuñada se sentó en el sanitario, se la metió en la boca al tiempo que decía: - Quiero más Carlos dame tu leche...
Estábamos en plena tarea, cuando escuchamos:- ¡Mamá!
Era Vicky que había regresado, abrio la puerta de entrada del baño, y mi cuñada al verla se quedo con cara de terror con la polla en su boca, yo no me sorprendí.
- ¡Mamá! ¿Todo eso para ti?, no seas egoísta, dame un poco a mí. Vicky se acercó, saco el rabo de la boca de su madre, y me dio unas chupadas.
- Tío, que grandota la tienes me dijo, en nada vuelvo que me voy a poner cómoda. Bárbara estaba paralizada, me miraba como preguntando ¿Qué hacemos? La agarre de la cabeza y le metí la polla hasta la garganta, empecé a moverme cogiéndola por la boca, mi rabo entraba y salía de la boca de mi cuñada que todavía estaba quieta y asustada al creer que Vicky nos habia pillado, sólo se dejaba hacer.
- Aquí estoy de vuelta.
Era mi sobrina totalmente desnuda, se arrodilló, me la miró y la agarro quitandola de la boca de su madre. me comenzo a pajear y poco después la chupó succionándola tan bien como ella sabe hacerlo.
Bárbara seguía quieta, mirando como su hijita le mamaba la polla a su tío.
- Me desnude mientras mi sobrina me la chupaba
- Mamá que haces vestida, quitate la ropa le dijo Vicky.
La madre hizo caso a su hijita, se puso de pie y se desnudó lentamente, mientras la nena no paraba de mamármela.
- Mamá, quiero ver cómo te portás con el tío, si te animás a tragarte este pollon que parece de hierro.
Me senté en el sanitario, tomé a mi cuñada de la mano y la traje hacia mí, se arrodilló y me dio una fuerte mamada tratando de meterse toda la polla en la boca.
- Mamá, que bien se la chupás, exclamó Vicky mientras se pasaba la mano por la entrepierna.
Bárbara chupaba, la sacaba y me pasaba la lengua por todo el tronco volviéndosela a meter hasta la garganta, yo atraje a mi sobrina dándole mano y dedos en el coñito (se había puesto de espalda, apoyándose en la bañera, quedando inclinada hacia adelante). Mi cuñada dejó de chupar, se puso de pie y se montó a horcajadas, se enterró toda la polla en su encharcado coño. - Ahhhhhhhh…que delicia de rabo tienes Carlos
Vicky dio vuelta la cabeza. - Mamá, dejame un poco para mi
Bárbara cabalgaba frenéticamente con mi polla enterrada en su coño. - Hijo de puta, te vas a follar a mi hija también verdad… ahhhhhh... ahhhhh…
Mi cuñada tuvo un orgasmo estremeciéndose, ahhh..., ahhh... así... más... más..., hasta que quedó quieta apoyada en mi hombro. Vicky se movía con mis dedos metidos en su vagina.
Bárbara se levantó, limpiándome la polla con unas chupadas. Se montó mi sobrina y me cabalgo hasta que tuvo un orgasmo al mismo tiempo que la llenaba de leche.
Nos quedamos los tres desnudos, fuimos a la cocina-comedor, Vicky sirvió tres whiskies, fumamos tranquilos reponiéndonos.
- Mamá, no sabía que eras tan fogosa.
- Es que hace mucho que tu padre no me atiende, y tu ¿Que me dices de haberte follado a tu tío?
- bueno, os vi y me tenté, además esa polla tan grande me mojo todo mi coñito al verla...
Seguimos lujuriosamente el resto de la tarde, con manoseos mutuos, chupadas y folladas. Cenamos, siempre desnudos los tres, miramos la televisión, y seguimos hasta quedar exhaustos.
Dormimos los tres en la cama matrimonial, yo en el medio y ellas a cada lado. En determinada hora de la madrugada, con el canto de los primeros pájaros, sentí una mano que hurgaba en mi entrepierna, se me puso dura enseguida, era la mano de mi cuñada, me la acarició y empezó a chupármela mientras Vicky dormía.
Así estuvimos en silencio sólo roto por el canto de las aves, un buen rato, después nos levantamos, fuimos a la galería y, allí en el sillón hamaca se puso en cuatro, la ensarte follandola bastante tiempo, hasta que acabamos lentamente, disfrutando, gozando.
Entramos, ya amanecía, preparamos café y su olor, seguramente despertó a mi sobrina.
- Buen día.
- Buen día hija.
- Buen día Vicky.
- ¿Ya levantados?
- si, el canto de los pájaros nos despertó.
- ¿No habrán hecho nada, no?
- Si, ya empezamos, tu mamá es muy fogosa.
- Hija, tengo que recuperar el tiempo perdido ¿O no?
- Seguro mamá, hoy el tío es todo para ti.
Efectivamente, fui todo para Bárbara, la pasamos en la cama follando de todas las formas que se nos ocurrieron.
Al atardecer retornamos a la ciudad.
De tal modo pasó el tiempo, no sé cuánto. Mi cuñada estaba cada vez más caliente y quería cada vez más, yo quería encularla, pero cada vez que lo intentaba, la respuesta era un contundente: No.
Lo conversé con mi sobrina. - Dejamela a mí, tío
En uno de los fines de semana en la casita del campo, cuando llegué fui recibido por Vicky.
- Tío, tengo una sorpresa para ti, ven.
Me condujo hasta el dormitorio, ahí, en la cama estaba lo que yo no esperaba, Bárbara en cuatro con el dildo metido en el culo.
- ¡Bárbara!, ¿Te decidiste?
- La nena me explicó (mientras se sentaba despacio en el borde de la cama).
- Acercate Carlos.
Me acerqué, mi cuñada empezó a acariciarme la polla sobre el pantalón, después me la sacó y comenzó una sesión de mamada.
- Bueno Bárbara, vamos a hacerlo.
Se la saco de la boca, al tiempo que decía: - Tengo miedo
- ¡Pero mamá!, ¿Otra vez?
- Si Vicky, mirá que grandota la tiene, tu padre que la tiene chica me hizo mucho daño, no me quiero imaginar esa polla en mi culo.
- Dale mamá, vas a gozar mucho, ya te lo dije.
- Ya dije que tengo miedo.
- Vicky, no insistas, si tu madre no colabora, no hay caso, te toca a ti.
- ¿A mí no me vas a follar? dijo mi cuñada
- No Bárbara, si no colaborás no hay más rabo, es todo para Vicky.
A todo esto mi sobrina, ni corta ni perezosa se había desnudado.
- Ven tío, vamos al otro dormitorio.
Allá fuimos, me desnude y me folle a mi sobrina salvajemente ante la mirada de su madre que se masturbaba con su juguete a pilas mirandonos desde la puerta. Por la tarde enculé a Vicky, que gozó como una perra ante los ojos asombrados de su madre.
Así transcurrió el fin de semana, follandome a mi sobrina, y su madre masturbándose mirando como lo hacia.
Pasados unos meses sin follar con mi cuñada, en un encuentro con mi sobrina me manifestó su preocupación por su madre. - Tío, estoy preocupada por mi mamá, se masturba permanentemente, anda con el juguete todo el día y, además, toma whisky, ¿Que podemos hacer?
- Mirá, dile que si se deja dar por el culo mi polla sera de ella siempre que quiera.
Luego de unos días, mi sobrina me llamó: - Tío, mi mamá dice que sí, que ya no aguanta más.
Nos encontramos el fin de semana en la casita de campo sólo con Bárbara, que me esperaba desnuda, apenas entré cerró la puerta, se arrodilló, me la saco y me la empezó a chupar, lo hacía con desesperación, como si fuera la última vez, después de un rato se puso de pie, me tomó de la mano y me condujo al dormitorio, mientras yo me sacaba la ropa se untó el culo con gel y se metió el dildo.
- Ven me dijo sentada en el borde de la cama. Me arrimé, me agarró la polla y mirándola dijo: - ¿Así que me vas a meter todo esto por el culo?
- Toda, hasta los huevos.
Sin decir nada, se tomó medio vaso de whisky que tenía servido, mientras me pajeaba, creo que ya había tomado más, me la volvió a chupar un poco, se levantó sacándose el dildo se puso en cuatro en la cama separándose las nalgas de ese gran culo. - Venga, metemela de una puta vez
Me pasé gel por la polla, le puse más en el ano, emboqué la cabezota y agarrándola del culo empujé fuerte.
- Ahhhhhhhhhhhhh, ¡Me duele mucho!
- Eso te pasa por hacerte desear, y todavía falta.
Le había entrado un pedazo, la bombeaba despacio, Bárbara se quejaba, le dí otro empujón, le entró más al mismo tiempo que ella gritaba, hice una pausa y le enterré el resto.
- ¡Me estás rompiendo el culo, hijo de puta!
Así la estuve culeando bastante tiempo, entre gemidos, quejidos y algún que otro grito. En determinado momento, Bárbara se empezó a acariciar el coño mientras suspiraba y respiraba profundo, hasta que gritó: - ¡Dámela toda!
La sacudí fuerte, ella se quejaba de dolor y de placer.
- Dame la leche por favor.
Se la metí al fondo, allí acabé mientras Bárbara tenía un orgasmo que la dejó rendida.
Luego de una media hora, nos levantamos, ella caminaba con dificultad.
- Carlos, me duele.
- Después de varias veces, te va a doler menos.
Seguimos todo el fin de semana, entre cogidas y culeadas. Bárbara sufría y gozaba, volvió a su casa con una buena dosis de leche y carne dura encima.
Por Vicky supe que estuvo varios días dolorida, diciéndole a su marido que eran hemorroides y el le compró una crema para que se alivie.
FIN
- ¿Qué cosa?
- Tengo miedo que mi mamá se dé cuenta, me mira con cara de sospecha cada vez que hablo con Lorena.
- Y qué pensaste?
- Mira tío, el otro día buscando unas cosas encontré un dildo a pilas, y pensé ver si mi mamá se masturbaba, así que sin que ella lo sospechara la espié, y sí se masturba como una loca, y eso quiere decir que mi papá no la satisface, entonces pensé que si tu te la follas podemos tener una cómplice. (A esa altura me había sacado la polla fuera y me pajeaba despacio)
- ¿Yo follarme a tu mamá?
- Si tío, dale, no seas malito.
Yo estaba muy caliente con lo que me hacia mi sobrina, y la idea de follarme a su mamá no me disgustaba, está bastante buena para su edad.
- Bueno, pero ¿Cómo hacemos?
- Mira tío, el fin de semana nos vamos a la casita que tenemos en el campo, mi papá va a estar de viaje, yo te invito y le digo que me voy al pueblo de compras,entonces tu aprovechás.
- Esta bien, hagamos eso.
Vicky se arrodilló, me pegó tremenda mamada y, antes de irse me dio un beso diciendo: - Preparate para el fin de semana.
Llegó el fin de semana. El sábado a media mañana ya estaba en la casita de campo, siendo recibido por mi sobrina y mi cuñada, las dos estaban espléndidas, en zapatillas, joggins de algodón ajustados, medio metidos en la raja del culo - ya dije que Vicky tiene tremendo culo, bueno, la mamá también, sin duda a ella salió -, y además se les marcaban los labios del coño a ambas. Bárbara, la mamá de mi sobrina, tenía puesta una ligera camisa que permitía apreciar sus tetas en muy buen estado. Entramos a la casa, tomamos asiento alrededor de la mesa, Vicky sirvió tres cafés, charlamos distraídamente, hasta que mi sobrina dijo: - Mamá, voy al pueblo a comprar pan, me voy en bicicleta así hago gimnasia.
- Nena, vas a tardar mucho así.
- No importa mamá.
Vicky se puso de pie, Bárbara también y fueron a la cocina. Mi sobrina volvió, se acercó a mí, y agarrándome el rabo me dio un beso en la mejilla y se fue.
Es hora de acción, pensé, mientras iba a la cocina donde estaba Bárbara, mi cuñada.
Estaba en los preparativos del almuerzo, apoyada en la mesa, no pude dejar de mirarle el hermoso culo que tiene, y de sólo pensar que me la tenía que follar, se me endureció la polla.
-Bárbara abrió la alacena e intentó bajar un frasco que estaba en el estante de arriba del todo, sin alcanzarlo
- Carlos ¿Me ayudás?
- Como no.
Me acerque por detrás para agarrar el frasco y, como al descuido le apoyé le polla dura en el culo.
- ¡Ay Carlos!, ¿Qué te pasa?
- Es natural, Bárbara, viendo una hermosa hembra (utilicé esa palabra adrede) como tu, a cualquier hombre le pasaría lo mismo.
- A cualquiera no, a mi marido no le pasa.
- ¿No? Dije en voz baja, frotándole las nalgas con mi tranca.
- Carlos, por favor que puede venir Vicky.
- No seas tonta, se fue en bicicleta así que va a tardar bastante. Mientras decía eso la rodee por la cintura con mis brazos atrayéndola hacia mí para que sintiera la dureza de mi rabo, acaricie sus tetas, y bajando una mano, hice lo mismo con su carnoso coño, pasándole un dedo por entre los labios. Movió un poco el culo, frotándose, la bese en la nuca, pasó una mano para atrás y me acaricio la polla.
Me abrí el pantalón, Bárbara - siempre de espaldas - metió la mano, me la agarró y la sacó fuera. Se dio vuelta mirándomela con asombro, mientras decía: - Carlos, ¡Nunca imaginé que tenías semejante cosa!, ¡Que cabezona!
- Si la quieres, es toda para ti Barbara.
- Con la falta que me hace dijo, arrodillándose.
Me miró la polla mientras la apretaba con las manos, me pasó la lengua por la cabezota murmurando: - Cuanto hace, cuanto hace...
Se metió todo lo que pudo en la boca, saboreandola como con miedo de que no fuera verdad, así estuvo chupándomela un buen rato, despacio, suavemente.
La hice poner de pie, la abracé y la besé en la boca lengua con lengua mientras le metía la polla entre las piernas y le manoseaba el culo. Bárbara se sacó la camisita y el corpiño, quedando al aire dos hermosas tetas con los pezones erectos, se las chupé, se las mordí y la seguía manoseando.
- ¡Ay Carlos me vuelvés loca con esa lengua, cuanto hace que no sentía algo así...
Le baje un poco el joggins, metí la mano debajo de la tanga llegando a su raja que se abrió toda jugosa cuando deslice mi dedo entre los labios.
Me tomo de la mano y fuimos al dormitorio, nos desnudamos, la puse en cuatro, abrí las nalgas de tremendo culo y le chupé el ano succionándoselo mientras metía dedos en la carnosa y mojada vagina de mi cuñada, ella gemía de la terrible calentura que tenía.
- Carlos follame por favor...
Deje de chuparla, apunté a la entrada de su raja y se la enterré.
- Ahhhhhhh, siiiiiiii, asiiiiii....... ahhhhhhh........
La agarré de las nalgas y le pegué tremenda follada, el culo se le estremecía en cada empujón, rápidamente empezó a correrse con un gemido interminable que para mi sorpresa no terminaba de acabar. Era todo uno, violentas embestidas y gemidos continuos, hasta que finalmente paró, respiró profundo y se desplomó boca abajo.
Me recosté encima de ella, así estuvimos un rato.
- Carlos, no sabés cuanto hace que no me corria así, cuanto hace que no follaba. Yo no había acabado, así que ella sintió la polla dura contra sus nalgas, se movió un poco, salí de encima de ella.
- Acuestate Carlos.
Así lo hice, y Bárbara volvió a chuparme el rabo, después de un tiempo, mientras me mamaba se frotaba el coño, dejó de mamar y se puso encima mío, me la agarró y se la metió toda de un golpe en su coño.
- Mmmmmmm... ahhh...
- Carlos quiero follar todo el día.
Cabalgaba despacio, disfrutando de la cogida. Yo le tocaba las tetas y el culo. De a poco fue acelerando sus movimientos hasta que tuvimos un orgasmo extremo y llenaba de leche su caliente coñito. Se recostó encima mío, y luego de un tiempo, nos duchamos y nos vestimos.
- Al poco rato escuchamos la puerta
- Hola, llegué - se escuchó la voz de Vicky.
- ¡Mamá! que cara, ni que hubieses estado un mes sin dormir.
- Estoy algo cansada, prepara lo que falta que yo me voy a acostar un poco.
Cuando quedamos solos, Vicky con una sonrisa preguntó: - ¿Qué tal?
- Terrible, seguro va a querer más.
- Tío, deja algo para mí.
Almorzamos, descansamos mirando la TV, tomamos café.
- Mamá, anda a acostarte que recogemos nosotros.
Bárbara se fue al dormitorio, Vicky y yo salimos de la casa hacia la piscina y entramos al vestidor a cambiarnos.
-Una vez dentro Vicky cerró la puerta, me agarró la polla diciendo: - Ahora me toca a mí, se bajo el joggins, la tanga y se metió el rabo entre las piernas, me besó en la boca con la lengua casi en mi garganta.
- Tío, quiero sentir tu polla toda dentro
- Sabes por donde tienes que empezar verdad putita
- Si tío lo se mmm.
Se puso de rodillas, me agarró la tranca y se la metió en la boca con fuerza, atragantándose, la sacó un poco chupándomela como si se la quisiera comer. Después se sentó en la banqueta y se desnudo levantndo las piernas dejandome ver su rosado coñito, me arrimé, le frote mi capullo por los labios del coño y se la enterre toda de golpe.
- Ella se agarraba de mis hombros y con las piernas cruzadas por detrás. Fue una follada dura, en silencio, hasta que los dos nos corrimos.
-Pasamos parte de la tarde cortando el césped, merendamos y luego Vicky se fue a dar un paseo para dejarme solo con su mamá
Me senté en la hamaca que está en la galería, fume un cigarrillo, así estaba y me vinieron ganas de ir al baño, entré a la casa, fui al baño y orine.
-En ese momento Bárbara abrió la puerta, y al verme con la polla fuera sin decir palabra, me la agarró, empezó a pajearme mientras me pasaba la lengua por la oreja. De más está decir que se me puso durísima, mi cuñada se sentó en el sanitario, se la metió en la boca al tiempo que decía: - Quiero más Carlos dame tu leche...
Estábamos en plena tarea, cuando escuchamos:- ¡Mamá!
Era Vicky que había regresado, abrio la puerta de entrada del baño, y mi cuñada al verla se quedo con cara de terror con la polla en su boca, yo no me sorprendí.
- ¡Mamá! ¿Todo eso para ti?, no seas egoísta, dame un poco a mí. Vicky se acercó, saco el rabo de la boca de su madre, y me dio unas chupadas.
- Tío, que grandota la tienes me dijo, en nada vuelvo que me voy a poner cómoda. Bárbara estaba paralizada, me miraba como preguntando ¿Qué hacemos? La agarre de la cabeza y le metí la polla hasta la garganta, empecé a moverme cogiéndola por la boca, mi rabo entraba y salía de la boca de mi cuñada que todavía estaba quieta y asustada al creer que Vicky nos habia pillado, sólo se dejaba hacer.
- Aquí estoy de vuelta.
Era mi sobrina totalmente desnuda, se arrodilló, me la miró y la agarro quitandola de la boca de su madre. me comenzo a pajear y poco después la chupó succionándola tan bien como ella sabe hacerlo.
Bárbara seguía quieta, mirando como su hijita le mamaba la polla a su tío.
- Me desnude mientras mi sobrina me la chupaba
- Mamá que haces vestida, quitate la ropa le dijo Vicky.
La madre hizo caso a su hijita, se puso de pie y se desnudó lentamente, mientras la nena no paraba de mamármela.
- Mamá, quiero ver cómo te portás con el tío, si te animás a tragarte este pollon que parece de hierro.
Me senté en el sanitario, tomé a mi cuñada de la mano y la traje hacia mí, se arrodilló y me dio una fuerte mamada tratando de meterse toda la polla en la boca.
- Mamá, que bien se la chupás, exclamó Vicky mientras se pasaba la mano por la entrepierna.
Bárbara chupaba, la sacaba y me pasaba la lengua por todo el tronco volviéndosela a meter hasta la garganta, yo atraje a mi sobrina dándole mano y dedos en el coñito (se había puesto de espalda, apoyándose en la bañera, quedando inclinada hacia adelante). Mi cuñada dejó de chupar, se puso de pie y se montó a horcajadas, se enterró toda la polla en su encharcado coño. - Ahhhhhhhh…que delicia de rabo tienes Carlos
Vicky dio vuelta la cabeza. - Mamá, dejame un poco para mi
Bárbara cabalgaba frenéticamente con mi polla enterrada en su coño. - Hijo de puta, te vas a follar a mi hija también verdad… ahhhhhh... ahhhhh…
Mi cuñada tuvo un orgasmo estremeciéndose, ahhh..., ahhh... así... más... más..., hasta que quedó quieta apoyada en mi hombro. Vicky se movía con mis dedos metidos en su vagina.
Bárbara se levantó, limpiándome la polla con unas chupadas. Se montó mi sobrina y me cabalgo hasta que tuvo un orgasmo al mismo tiempo que la llenaba de leche.
Nos quedamos los tres desnudos, fuimos a la cocina-comedor, Vicky sirvió tres whiskies, fumamos tranquilos reponiéndonos.
- Mamá, no sabía que eras tan fogosa.
- Es que hace mucho que tu padre no me atiende, y tu ¿Que me dices de haberte follado a tu tío?
- bueno, os vi y me tenté, además esa polla tan grande me mojo todo mi coñito al verla...
Seguimos lujuriosamente el resto de la tarde, con manoseos mutuos, chupadas y folladas. Cenamos, siempre desnudos los tres, miramos la televisión, y seguimos hasta quedar exhaustos.
Dormimos los tres en la cama matrimonial, yo en el medio y ellas a cada lado. En determinada hora de la madrugada, con el canto de los primeros pájaros, sentí una mano que hurgaba en mi entrepierna, se me puso dura enseguida, era la mano de mi cuñada, me la acarició y empezó a chupármela mientras Vicky dormía.
Así estuvimos en silencio sólo roto por el canto de las aves, un buen rato, después nos levantamos, fuimos a la galería y, allí en el sillón hamaca se puso en cuatro, la ensarte follandola bastante tiempo, hasta que acabamos lentamente, disfrutando, gozando.
Entramos, ya amanecía, preparamos café y su olor, seguramente despertó a mi sobrina.
- Buen día.
- Buen día hija.
- Buen día Vicky.
- ¿Ya levantados?
- si, el canto de los pájaros nos despertó.
- ¿No habrán hecho nada, no?
- Si, ya empezamos, tu mamá es muy fogosa.
- Hija, tengo que recuperar el tiempo perdido ¿O no?
- Seguro mamá, hoy el tío es todo para ti.
Efectivamente, fui todo para Bárbara, la pasamos en la cama follando de todas las formas que se nos ocurrieron.
Al atardecer retornamos a la ciudad.
De tal modo pasó el tiempo, no sé cuánto. Mi cuñada estaba cada vez más caliente y quería cada vez más, yo quería encularla, pero cada vez que lo intentaba, la respuesta era un contundente: No.
Lo conversé con mi sobrina. - Dejamela a mí, tío
En uno de los fines de semana en la casita del campo, cuando llegué fui recibido por Vicky.
- Tío, tengo una sorpresa para ti, ven.
Me condujo hasta el dormitorio, ahí, en la cama estaba lo que yo no esperaba, Bárbara en cuatro con el dildo metido en el culo.
- ¡Bárbara!, ¿Te decidiste?
- La nena me explicó (mientras se sentaba despacio en el borde de la cama).
- Acercate Carlos.
Me acerqué, mi cuñada empezó a acariciarme la polla sobre el pantalón, después me la sacó y comenzó una sesión de mamada.
- Bueno Bárbara, vamos a hacerlo.
Se la saco de la boca, al tiempo que decía: - Tengo miedo
- ¡Pero mamá!, ¿Otra vez?
- Si Vicky, mirá que grandota la tiene, tu padre que la tiene chica me hizo mucho daño, no me quiero imaginar esa polla en mi culo.
- Dale mamá, vas a gozar mucho, ya te lo dije.
- Ya dije que tengo miedo.
- Vicky, no insistas, si tu madre no colabora, no hay caso, te toca a ti.
- ¿A mí no me vas a follar? dijo mi cuñada
- No Bárbara, si no colaborás no hay más rabo, es todo para Vicky.
A todo esto mi sobrina, ni corta ni perezosa se había desnudado.
- Ven tío, vamos al otro dormitorio.
Allá fuimos, me desnude y me folle a mi sobrina salvajemente ante la mirada de su madre que se masturbaba con su juguete a pilas mirandonos desde la puerta. Por la tarde enculé a Vicky, que gozó como una perra ante los ojos asombrados de su madre.
Así transcurrió el fin de semana, follandome a mi sobrina, y su madre masturbándose mirando como lo hacia.
Pasados unos meses sin follar con mi cuñada, en un encuentro con mi sobrina me manifestó su preocupación por su madre. - Tío, estoy preocupada por mi mamá, se masturba permanentemente, anda con el juguete todo el día y, además, toma whisky, ¿Que podemos hacer?
- Mirá, dile que si se deja dar por el culo mi polla sera de ella siempre que quiera.
Luego de unos días, mi sobrina me llamó: - Tío, mi mamá dice que sí, que ya no aguanta más.
Nos encontramos el fin de semana en la casita de campo sólo con Bárbara, que me esperaba desnuda, apenas entré cerró la puerta, se arrodilló, me la saco y me la empezó a chupar, lo hacía con desesperación, como si fuera la última vez, después de un rato se puso de pie, me tomó de la mano y me condujo al dormitorio, mientras yo me sacaba la ropa se untó el culo con gel y se metió el dildo.
- Ven me dijo sentada en el borde de la cama. Me arrimé, me agarró la polla y mirándola dijo: - ¿Así que me vas a meter todo esto por el culo?
- Toda, hasta los huevos.
Sin decir nada, se tomó medio vaso de whisky que tenía servido, mientras me pajeaba, creo que ya había tomado más, me la volvió a chupar un poco, se levantó sacándose el dildo se puso en cuatro en la cama separándose las nalgas de ese gran culo. - Venga, metemela de una puta vez
Me pasé gel por la polla, le puse más en el ano, emboqué la cabezota y agarrándola del culo empujé fuerte.
- Ahhhhhhhhhhhhh, ¡Me duele mucho!
- Eso te pasa por hacerte desear, y todavía falta.
Le había entrado un pedazo, la bombeaba despacio, Bárbara se quejaba, le dí otro empujón, le entró más al mismo tiempo que ella gritaba, hice una pausa y le enterré el resto.
- ¡Me estás rompiendo el culo, hijo de puta!
Así la estuve culeando bastante tiempo, entre gemidos, quejidos y algún que otro grito. En determinado momento, Bárbara se empezó a acariciar el coño mientras suspiraba y respiraba profundo, hasta que gritó: - ¡Dámela toda!
La sacudí fuerte, ella se quejaba de dolor y de placer.
- Dame la leche por favor.
Se la metí al fondo, allí acabé mientras Bárbara tenía un orgasmo que la dejó rendida.
Luego de una media hora, nos levantamos, ella caminaba con dificultad.
- Carlos, me duele.
- Después de varias veces, te va a doler menos.
Seguimos todo el fin de semana, entre cogidas y culeadas. Bárbara sufría y gozaba, volvió a su casa con una buena dosis de leche y carne dura encima.
Por Vicky supe que estuvo varios días dolorida, diciéndole a su marido que eran hemorroides y el le compró una crema para que se alivie.
FIN
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