ADVERTENCIA: Relato totalmente ficticio sin personajes o bases reales.
Es diciembre del año 2026, me encuentro en la casa de mis tías y una Prima que vinieron de visita después de un largo tiempo fuera del país.
Mis tías salieron, y nos dejaron a mi prima y yo solos, "durmiendo".
—Te acuerdas como jugábamos cuando estábamos pequeños?— Me dijo ella
—Claro que me acuerdo, y lo extrañé mucho también desde que te fuiste— Le respondí
Cabe mencionar que nuestros juegos no eran los de infantes normales, sino que jugábamos a papá y mamá ( intentabamos tener sexo, aunque nunca pudimos ya que ella no estaba desarrollada y yo tampoco, pero, algo hacíamos ).
—Quieres volver a jugar así?— Le pregunté de manera atrevida.
Me miró asombrada y negando con la cabeza me dijo: No, y si alguien nos ve?
—Quien nos va a ver si tenemos casa sola? Ándale— Susurré mientras acercaba mi mano izquierda a su pierna derecha.
—Vale, acepto tu propuesta indecente— Respondió.
Ella se bajó en la cama y empezó a bajarme los pantalones descubriendo mi boxer el cuál se encontraba elevado, tal como una carpa en medio del bosque. Y mientras me quitaba el boxer dijo:
— Estas grande en varios aspectos, primito —
— No me digas así, que solo me llevas unos meses, aparte, se me baja la erección — Refuté.
— A ver si se te baja con esto, primito — Comentó mientras me escupía el pene y empezaba a masturbarme lentamente con movimientos envolventes.
Me encontraba acostado viendo como su mano bajaba y subía, subía y bajaba, una y otra vez sin cambiar de ritmo o detenerse; sentía que mi pene estaba apunto de derretirse de tanto calor que generaba con la fricción de su mano mojada con su espesa saliva.
Me retorcía y gemía suavemente al punto de sentirme indefenso al frente de ella, pero totalmente complacido, más yo quería hacer algo, me sentía muy sumiso.
—Déjame hacer algo, debemos sentir placer los dos— Dije entre gemidos.
Empezó a quitarse el short lentamente para que sintiera lo más posible de placer mientras la miraba, pero yo la detuve y le dije:
— Déjame hacerlo, lo correcto es que yo te desvista.
Empecé a quitarle la ropa, empecé por la camisa y luego por el short, dejándole únicamente el brasier y su braga roja, me quedé un momento admirandola y le comenté:
— Se ve divina tu piel morena con ese conjunto interior rojo.
— Sabes como se ve mejor mi piel morena? — Preguntó con tono picante
— No — Le respondí.
— Sin nada, quitame todo ahora papi — Me dijo.
Ese “Papi” me encendió totalmente, fue metafóricamente como cuando tiras un fósforo en leña y esta se enciende de manera inmediata, así que la desnudé totalmente y mi pene que ya estaba duro se puso aún más duro, y no me extrañé; es que ver esas tetas pequeñas, esa cintura de modelo, esas nalgas pequeñas pero carnosas de forma corazón y esa vagina morena por fuera y rosadita por dentro totalmente mojada, eso, no se repetiría 2 veces.
— Tú sabes cuánto es 36 + 36 - 3 — Le pregunté.
— Que pregunta es esa? Tonto. Es 69 — Respondió con cara de no dañes el momento con tus cálculos.
— Bueno, siéntate en mi cara para jugar al mecánico y echarle un vistazo a ese carburador que tanto bota aceite, mientras tu juegas a la ambientalista y ves porqué mi tronco está tan seco. — Dije en tono juguetón y atrevido
— pendejo jaja — Dijo mientras se sentaba en mi cara.
La vista era increíble, pero el olor y sentir las gotas de su espeso líquido cayendo lentamente en mi cara aún más.
—Este carburador está grave, tengo que limpiarle el aceite, es demasiado — Dije mientras comencé a lamerle como desquiciado la vagina, momento en el que ella soltó un gemido fuerte, tan fuerte que menos mal estábamos solos o nos habían descubierto de inmediato.
— Ya sé porque el tronco está tan seco, es que le falta mucha agua — Dijo antes de meterse mi pene en la boca profundamente, tan profundo que llegó hasta su garganta.
No puedo negarlo, se sentía increíble; pero en parte me sentía culpable, porque bueno, es mi prima, más toda la culpa se me fue cuando empezó a mover su lengua rodeando mi pene mientras me apretaba con una mano las bolas suavemente.
— ¡Me.. ME VENGO! — Grité con todas mis fuerzas.
—¡Yo.. YO TAMBIÉN! — Gritó de vuelta.
Me vine en su boca en cantidades celestiales, y ella me llenó toda la cara de sus fluidos vaginales.
— Qué está pasando aquí? — Preguntó mi otra prima desde la puerta.
— ¡¿Qué estás haciendo acá tú?¡ — Dijo mi divina prima mientras nos cubría con una sábana.
—No se cubran mucho, llevo rato viéndolos y hasta grabé. Si no quieren que diga nada, deben dejarme unirme a la fiesta — Comentó en tono amenazante
CONTINUARÁ.....
Es diciembre del año 2026, me encuentro en la casa de mis tías y una Prima que vinieron de visita después de un largo tiempo fuera del país.
Mis tías salieron, y nos dejaron a mi prima y yo solos, "durmiendo".
—Te acuerdas como jugábamos cuando estábamos pequeños?— Me dijo ella
—Claro que me acuerdo, y lo extrañé mucho también desde que te fuiste— Le respondí
Cabe mencionar que nuestros juegos no eran los de infantes normales, sino que jugábamos a papá y mamá ( intentabamos tener sexo, aunque nunca pudimos ya que ella no estaba desarrollada y yo tampoco, pero, algo hacíamos ).
—Quieres volver a jugar así?— Le pregunté de manera atrevida.
Me miró asombrada y negando con la cabeza me dijo: No, y si alguien nos ve?
—Quien nos va a ver si tenemos casa sola? Ándale— Susurré mientras acercaba mi mano izquierda a su pierna derecha.
—Vale, acepto tu propuesta indecente— Respondió.
Ella se bajó en la cama y empezó a bajarme los pantalones descubriendo mi boxer el cuál se encontraba elevado, tal como una carpa en medio del bosque. Y mientras me quitaba el boxer dijo:
— Estas grande en varios aspectos, primito —
— No me digas así, que solo me llevas unos meses, aparte, se me baja la erección — Refuté.
— A ver si se te baja con esto, primito — Comentó mientras me escupía el pene y empezaba a masturbarme lentamente con movimientos envolventes.
Me encontraba acostado viendo como su mano bajaba y subía, subía y bajaba, una y otra vez sin cambiar de ritmo o detenerse; sentía que mi pene estaba apunto de derretirse de tanto calor que generaba con la fricción de su mano mojada con su espesa saliva.
Me retorcía y gemía suavemente al punto de sentirme indefenso al frente de ella, pero totalmente complacido, más yo quería hacer algo, me sentía muy sumiso.
—Déjame hacer algo, debemos sentir placer los dos— Dije entre gemidos.
Empezó a quitarse el short lentamente para que sintiera lo más posible de placer mientras la miraba, pero yo la detuve y le dije:
— Déjame hacerlo, lo correcto es que yo te desvista.
Empecé a quitarle la ropa, empecé por la camisa y luego por el short, dejándole únicamente el brasier y su braga roja, me quedé un momento admirandola y le comenté:
— Se ve divina tu piel morena con ese conjunto interior rojo.
— Sabes como se ve mejor mi piel morena? — Preguntó con tono picante
— No — Le respondí.
— Sin nada, quitame todo ahora papi — Me dijo.
Ese “Papi” me encendió totalmente, fue metafóricamente como cuando tiras un fósforo en leña y esta se enciende de manera inmediata, así que la desnudé totalmente y mi pene que ya estaba duro se puso aún más duro, y no me extrañé; es que ver esas tetas pequeñas, esa cintura de modelo, esas nalgas pequeñas pero carnosas de forma corazón y esa vagina morena por fuera y rosadita por dentro totalmente mojada, eso, no se repetiría 2 veces.
— Tú sabes cuánto es 36 + 36 - 3 — Le pregunté.
— Que pregunta es esa? Tonto. Es 69 — Respondió con cara de no dañes el momento con tus cálculos.
— Bueno, siéntate en mi cara para jugar al mecánico y echarle un vistazo a ese carburador que tanto bota aceite, mientras tu juegas a la ambientalista y ves porqué mi tronco está tan seco. — Dije en tono juguetón y atrevido
— pendejo jaja — Dijo mientras se sentaba en mi cara.
La vista era increíble, pero el olor y sentir las gotas de su espeso líquido cayendo lentamente en mi cara aún más.
—Este carburador está grave, tengo que limpiarle el aceite, es demasiado — Dije mientras comencé a lamerle como desquiciado la vagina, momento en el que ella soltó un gemido fuerte, tan fuerte que menos mal estábamos solos o nos habían descubierto de inmediato.
— Ya sé porque el tronco está tan seco, es que le falta mucha agua — Dijo antes de meterse mi pene en la boca profundamente, tan profundo que llegó hasta su garganta.
No puedo negarlo, se sentía increíble; pero en parte me sentía culpable, porque bueno, es mi prima, más toda la culpa se me fue cuando empezó a mover su lengua rodeando mi pene mientras me apretaba con una mano las bolas suavemente.
— ¡Me.. ME VENGO! — Grité con todas mis fuerzas.
—¡Yo.. YO TAMBIÉN! — Gritó de vuelta.
Me vine en su boca en cantidades celestiales, y ella me llenó toda la cara de sus fluidos vaginales.
— Qué está pasando aquí? — Preguntó mi otra prima desde la puerta.
— ¡¿Qué estás haciendo acá tú?¡ — Dijo mi divina prima mientras nos cubría con una sábana.
—No se cubran mucho, llevo rato viéndolos y hasta grabé. Si no quieren que diga nada, deben dejarme unirme a la fiesta — Comentó en tono amenazante
CONTINUARÁ.....
0 comentarios - Un juego de primos no tan inocente..