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Tini de Vacaciones en México

Tini Stoessel y su novio Rodrigo habían aterrizado en Cancún esa misma mañana, con el sol pegando fuerte y el aire cargado de sal y aventura. Después de un vuelo eterno desde Buenos Aires, lo único que querían era tirarse en la playa del resort all-inclusive que habían reservado. Tini, con su pelo castaño suelto y ondulado por la humedad, llevaba un vestido liviano de verano que se le pegaba al cuerpo por el calor. Rodrigo, alto y morocho, no podía dejar de mirarla, con esa sonrisa pícara que siempre le ponía cuando estaban solos.

- Che, Rodri, mirá qué lindo este lugar. Parece un sueño, boludo -, dijo Tini mientras caminaban hacia la habitación, tirando de su valija. El resort era un lujo: palmeras por todos lados, piscinas infinitas y el mar turquesa a un paso.

- Sí, mi amor, pero lo que más me gusta es verte a vos con esa carita de cansada -, respondió Rodrigo, guiñándole un ojo. La abrazó por la cintura y le dio un beso rápido en el cuello, haciendo que ella se riera.

Apenas entraron a la suite, con vista al océano, Tini se sacó los zapatos de un tirón. - Uff, qué calor, che. Me voy a poner el bikini ya mismo -. Rodrigo se sentó en la cama, observándola con ojos hambrientos.

Tini se paró frente al espejo, se desabrochó el vestido despacio, dejando que cayera al piso como una piel mudada. Debajo llevaba un conjunto de lencería simple, pero su cuerpo curvilíneo y bronceado ya lo tenía a Rodrigo babeando. Se quitó el corpiño con un movimiento fluido, liberando sus pechos firmes y redondos, y luego bajó la tanga por las caderas, quedando completamente desnuda por un segundo antes de agarrar el bikini negro que había sacado de la valija. Se puso la parte de abajo primero, ajustándola a su culo perfecto, y luego ató el top, que apenas contenía sus tetas.

Tini de Vacaciones en México

- ¿Qué te parece, amor? ¿Me queda bien? -, preguntó Tini girando sobre sí misma, sabiendo que lo estaba volviendo loco.

Rodrigo se acercó, la agarró por la cintura y la besó con pasión, sus manos bajando rápido a manosearle el culo por encima del bikini. - Estás para comerte entera. Mirá cómo me ponés -, murmuró contra su boca, presionando su erección contra ella.

Ella se rió, empujándolo juguetona. - Dale, boludo, no seas ansioso. Vamos a la playa primero -. Pero antes de salir, Rodrigo la arrinconó contra la puerta, metiendo una mano por debajo del bikini para tocarle la concha húmeda, frotando rápido con los dedos. Tini gimió, arqueando la espalda. - Ah, Rodri... qué rico, pero pará, que nos van a ver -.

Salieron a la playa privada, con toallas y protector solar. Se tiraron en las reposeras bajo una sombrilla, el mar lamiendo la arena blanca. Tini se untó crema en las piernas, y Rodrigo no pudo resistirse: le pasó la mano por el muslo, subiendo hasta rozarle el bikini otra vez, un manoseo rápido que la hizo temblar. - Rodri, comportate, che. Hay gente -, susurró ella, pero sus ojos decían lo contrario.

Después de un rato nadando, volvieron a la habitación empapados. - Vení acá, mi reina -, dijo Rodrigo, tirándola a la cama. Le desató el top del bikini con dientes, liberando sus tetas, y las chupó con avidez, mordisqueando los pezones endurecidos. Tini jadeaba, enredando los dedos en su pelo. - Sí, amor, chupame así... me encanta -.

Rodrigo bajó por su vientre, besando cada centímetro, hasta llegar al bikini. Se lo sacó despacio, exponiendo su concha depilada y ya mojada. - Mirá lo que me hacés, Tini. Estás chorreando -, gruñó, metiendo dos dedos adentro mientras lamía su clítoris con la lengua. Ella se retorció, gritando: - ¡Ay, Rodri! Dale más fuerte, boludo... no pares -.

Después de hacerla venir con la boca, Rodrigo se sacó el short, su pija dura y gruesa apuntando al cielo. - Ahora te voy a coger como te lo merecés -, dijo, penetrándola de un empujón. Tini envolvió las piernas alrededor de él, clavándole las uñas en la espalda. - ¡Sí, metemela toda! Qué rico se siente, amor... cogeme más rápido -.

Cogieron con furia, cambiando de posiciones: ella arriba, cabalgándolo mientras sus tetas rebotaban, luego de perrito, con Rodrigo agarrándole las caderas y dándole cachetazos en el orto. - Sos una diosa, Tini. Tu culo me vuelve loco -, jadeaba él. Ella respondía con gemidos: - Dame más, Rodri... llename de leche -.

Al final, él se corrió adentro de ella con un rugido, y se derrumbaron exhaustos, sudados y felices. - Primer día y ya la pasamos bomba, che -, murmuró Tini, acurrucada contra su pecho.

Al día siguiente, se levantaron con el sol filtrándose por las cortinas. Tini se estiró en la cama, desnuda aún de la noche anterior, y Rodrigo la miró con deseo renovado.

-Buen día, mi amor. ¿Lista para explorar? -, preguntó, besándola en la boca.

- Sí, pero primero un cafecito -, respondió ella, riendo. Después del desayuno en la terraza, decidieron hacer una excursión a las ruinas mayas cercanas, pero con un twist: una caminata por la jungla que terminaba en una isla privada. Tini se puso un short y una remera holgada, pero Rodrigo sabía que debajo llevaba un bikini azul eléctrico.

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En el camino en Jeep, con el guía, Rodrigo no perdía oportunidad: en un semáforo, le metió la mano entre las piernas por encima del short, manoseándola rápido. - Amor, el guía no va a ver -, susurró Tini, pero apretó las piernas alrededor de su mano, excitada.

Llegaron a la isla, el aire húmedo y lleno de sonidos de monos. Caminaron un rato, sudando, hasta que el guía los dejó solos en un pozo de agua cristalina rodeado de vegetación. - Acá estamos solos, amor -, dijo Rodrigo, sacándose la remera.

Tini sonrió maliciosa. - Bueno, entonces me cambio -. Se sacó la remera de un tirón, revelando que no llevaba corpiño, sus tetas expuestas al aire fresco. Luego bajó el short por las caderas, quedando en tanga, y finalmente se puso el bikini azul, ajustándolo para que realzara sus curvas.

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- ¡Listo! ¿Me ayudás con la crema? -, preguntó, pasándosela.

Rodrigo la untó despacio, pero sus manos derivaron: le masajeó las tetas por encima del top, pellizcando los pezones, y luego bajó a manosearle la vagina a través de la tela. - Estás mojada ya, Tini. Qué puta que sos -, murmuró en su oído.

Ella lo empujó al agua riendo. Nadaron un rato, besándose bajo el agua, hasta que salieron a una roca plana. Ahí, Rodrigo la sentó en su regazo, desatándole el bikini. - Quiero comerte entera acá, en medio de la naturaleza -, dijo, lamiéndole el cuello.

Tini se quitó la parte de abajo del bikini, abriéndose de piernas. - Dale, amor, haceme lo que quieras -. Rodrigo se arrodilló, chupando con fuerza mientras ella gemía alto: - ¡Ah, Rodri! Sí, así... meté los dedos también -.

Después de un orgasmo tembloroso, Tini se puso de rodillas, sacándole la pija a Rodrigo del short. - Ahora te toca a vos, boludo -. La chupó con maestría, lamiendo la cabeza y tragándosela entera, mientras él le agarraba el pelo. - Qué bien la chupás, Tini... sos una experta -.

Luego la puso contra la roca, penetrándola por atrás. - ¡Cogeme fuerte, amor! Quiero sentirte todo adentro -, gritaba ella. Él embestía con ritmo, agarrándole las tetas y dándole besos en la espalda. Cambiaron a misionero en el agua poco profunda, con el sol calentándolos. - Mirá cómo entrás y salís, Rodri... me vas a romper -, jadeaba Tini.

Se corrieron juntos, ella arañándole los hombros, y se quedaron flotando en el agua, exhaustos. - Esto es vida, che. México nos está tratando re bien -, dijo Tini, besándolo.

De vuelta al resort, cenaron mariscos y bailaron en la disco, pero terminaron cogiendo otra vez en la habitación, con Tini arriba, gritando de placer.

El último día, querían aprovechar al máximo antes del vuelo de la noche. Se levantaron tarde, con resaca, y Tini se paseó por la habitación en bata. - Rodri, hagamos algo tranqui hoy. Pileta y masajes, ¿dale? -, propuso.

- Perfecto, mi reina. Pero primero, vení a la cama -, respondió él, tirándola encima. Le abrió la bata, manoseándola rápido por todo el cuerpo: tetas, culo, concha. - Estás lista para mí siempre, eh -, dijo, metiendo un dedo adentro.

Tini gimió, pero se escapó riendo. - Después, boludo. Vamos a la pile -.

Se sacó la bata, quedando desnuda, y se puso un bikini verde diminuto: el top era apenas dos triángulos, y la bombacha una tira fina. Se miró al espejo, ajustándolo. "Mirá esto, Rodri. ¿Te gusta?"

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Él la agarró por atrás, frotando su pija contra su culo. - Me encanta, pero te lo voy a sacar en cinco minutos -

En la piscina, con vista al mar, se tiraron al agua. Bajo el agua, Rodrigo la manoseó otra vez, metiendo la mano en el bikini para tocarle el clítoris, con la otra le apretaba el culo. - Rodri, hay gente... pero no pares -, susurró ella, mordiéndose el labio.

Salieron a las reposeras, y pidieron un masaje en pareja en una cabaña privada. La masajista los dejó solos con aceites y música suave. Rodrigo untó a Tini con aceite, masajeándole la espalda, pero pronto bajó a a su culo, abriéndolo y metiendo dedos en su concha aceitada. - Estás resbaladiza, amor. Quiero cogerte ya -.

Tini se dio vuelta, quitándose el bikini entero. - Hacelo, boludo. Cogeme acá -. Se montó encima de él, guiando su pija adentro, cabalgando despacio al principio, luego con furia. - ¡Sí, Rodri! Qué dura la tenés... dame más -.

Él la volteó, poniéndola en cuatro, embistiendo mientras le agarraba fuerte las tetasa. - Tu concha me aprieta tanto, Tini... voy a llenarte de leche -. Ella gritaba: - ¡Corréte adentro, amor! Quiero sentir tu leche caliente -

Después de un orgasmo explosivo, se relajaron en la piscina, besándose. Por la tarde, pasearon por la playa, y en un rincón escondido, otro manoseo rápido llevó a un rapidito oral: Tini de rodillas, chupándosela hasta que él se corrió en su boca.

De noche, antes de armar las valijas, cogieron una última vez en la habitación. Ella se le acercó despacio -Quiero que me hagas el amor como si fuera la última vez, che. No quiero irme de México sin sentirte bien adentro -, murmuró Tini, subiéndose a la cama y gateando hacia él con ojos llenos de deseo y ternura.

Rodrigo la abrazó fuerte, besándola con pasión pero suave al principio, sus labios explorando los de ella como si quisieran memorizar cada sabor. - Te amo tanto, Tini. Sos lo mejor que me pasó en la vida -, susurró contra su boca, mientras sus manos bajaban por su espalda, acariciando la curva de su cintura y llegando a manoseándole el culo con delicadeza, apretando. Ella gimió bajito, presionando su cuerpo contra el de él, sintiendo cómo su pija se endurecía contra su vientre.

- Yo también te amo, Rodri. Haceme tuya, amor... despacito al principio -, respondió Tini, quitándole los boxers de un tirón y agarrando su pija gruesa con la mano, masturbándolo lento mientras lo besaba en el cuello.

Se tumbaron de lado, enfrentados, y Rodrigo la penetró despacio, guiando su pija adentro de ella con una mano, mientras con la otra le acariciaba la cara. Empezaron a moverse en un ritmo lento y amoroso, besándose todo el tiempo, sus lenguas entrelazadas como si no quisieran separarse nunca. Él embestía con ternura, saliendo casi del todo y volviendo a entrar, rozando ese punto que la volvía loca, mientras le besa los pechos.

Ella giró para ponerse arriba, cabalgándolo con movimientos ondulantes, sus tetas rebotando suavemente mientras lo miraba a los ojos. - Mirame, Rodri... -, dijo con voz entrecortada, acelerando un poco el ritmo, sintiendo cómo su pija la llenaba por completo. - Quiero que nos corramos juntos -, jadeó él, su voz llena de amor y lujuria.

Cambiaron a misionero, con Tini abriéndose de piernas y atrayéndolo más cerca, clavándole las uñas en la espalda mientras él la cogía más fuerte ahora, pero siempre con besos en la frente, en los labios, susurrando "Te amo" entre embestidas.

- ¡Sí, Rodri! Más rápido, boludo... llename de tu leche, amor -, gritaba ella, sintiendo el orgasmo construir como una ola. Él aceleró, sudando, sus músculos tensos, hasta que se corrieron al unísono.

Se quedaron abrazados, respirando agitados, besándose suave mientras el clímax se desvanecía. - No quiero que termine esto. México nos dio momentos inolvidables, pero lo mejor sos vos -, murmuró Tini, acurrucada en su pecho. Rodrigo la besó en la cabeza: - Y va a seguir, amor. Te prometo más noches como esta en casa -.

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