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Ana, Luz y yo 8

Comimos algo pero no deje que se vistan, solo quedarse en tanga, de hecho yo tampoco lo hice y me quedé en bóxer. Al terminar Ana fue al baño, se cambió y salió vestida normalmente.

Ana: Bueno chicos, los dejo tranquilos yo ya cumplí.

Yo: No te podes ir todavía, yo expliqué bien el trato.

Ana: Pero ya cumplí, hice mí parte.

Yo: Ok, llévate a Luz entonces también.

Luz: Yo que culpa tengo ? Me quiero quedar.

Yo: Si tu mamá no cumple el trato, yo tampoco.

Luz: Mamá tiene razón, quédate.

Ana: No hija, yo ya cumplí.

Yo: Ni siquiera te coji todavía. Y te dije que la noche recién empezaba. Si te vas, llévate a Luz.

Luz: Dale mamá, me quiero quedar y vos lo sabes. No me hagas esto.

Ana: Y que le digo a tu padre ?

Luz: No se, fíjate. Inventale algo.

Yo: Decile que te quedas acá con Luz para tener una noche de chicas y que yo me voy a trabajar.

Luz: Es una buena idea, decile eso

Ana sabía que era una buena excusa y me miró con cara de odio, sabía que no le quedaba opción.

Ana: Está bien.

Mientras ustedes limpian esto, yo voy al cuarto a buscar algo y vengo. Traje una bolsa, la dejé al lado del sillón, hablamos un poco y cuando parecía que el clima volvió a estar un poco más tranquilo, aunque se notaba que Ana odiaba quedarse y sabía por dentro que se venían cosas peores que pasarse mí leche de boca en boca con su hija, trato de relajarse un poco.

Yo: En la bolsa, tienen un regalo. Uno para cada una, elijan ustedes. Las espero en la pieza, antes de entrar, golpeen y esperen a que les diga que pasen.

Luz me miró emocionada, porque les había dado un regalo, aunque no sabía que era. Pero Ana no cambió su cara, ella sabía que era algo para que cobre su deuda. Entre al cuarto y me senté a esperar en un sillón que tengo ahi, de los que solo puede sentarse una persona, en lo cotidiano lo uso para vestirme o dejarlo de perchero prácticamente, soy algo desordenado, pero está vez tenía el cuarto impecable y preparado para ejecutar la próxima fase de mí plan, este era el plato fuerte realmente.

Desde el cuarto escuchaba por lo bajo que abrieron los paquetes, pero para su sorpresa no tenían nombre. Abrieron el primero “ay que hermoso” dijo Luz, abrieron el segundo y se la volvió a escuchar a ella “apaa este es más atrevido”.

Ana: Yo no me voy a poner ninguno de los dos, están locos ustedes.

Está vez el enojo de su hija, se hizo notar más aún con ella.

Luz: Todo esto empezó por tu culpa, así que vas a hacer lo que nos diga que hagamos y vas a poner tu mejor cara, no quiero perder a mí novio, así que dale ponete este y cambia esa actitud.

No escuché respuesta de su madre, solo silencio y seguidamente ruido de bolsas y ropa, como si se estuvieran cambiando, pocos minutos después para mí sorpresa Ana fue la que preguntó si podíamos pasar.

Yo: Pasen.

Estaba sentado en el sillón solo en boxer, y un velador tenue iluminaba el cuarto. La que vi primero fue a Ana apoyando la mano alto sobre el marco de la puerta y caminando muy sexy hacia mí, ambos regalos eran disfraces y ella tenía el de un ángel. Medias altas blancas, pollera blanca a mitad cola, un corpiño haciendo juego con unas alas en la espalda, por último una especie de vincha con detalles. Entro y me beso, apoyando una mano en mí abdomen “Te gustaría ver a mí hija?”, “La estoy esperando con tantas ganas” respondí. “Veni hija” dijo su madre llamándola.

Empezó a mostrar su figura de a poco, hasta que la vi completa y no podía creer lo bien que le quedaba su disfraz, caminaba lento pero con decisión hacia mí, sin quitar sus ojos de los míos mientras hacía gestos de deseo. Había escogido el de diabla, pollera roja muy corta con una tanga que tenía la particularidad que de arriba de la cola salía una cola larga roja y puntiaguda, corpiño rojo pero transparente, vincha con cuernos y un tridente de plástico. Hizo lo mismo que la madre, se acercó y me beso pero agarro muy firme mí verga “primero te ocupas de mí, y cuando termines seguís con el angelito”. Ahora me quería dar órdenes, el dueño del juego era yo, pero bueno, veamos cómo sigue, pensé.

Yo: Ah si ? Tan terrible sos ?
Luz: Muy, te quiero sacar toda la leche.
Yo: Y que vas a hacer con tanta leche que tengo ?
Luz: Capaz la trague toda, o se me ocurra otra cosa, no lo sé.
Ana: Y para mí no dejas nada pendeja ?
Luz: Voy a ver, si te portas bien capaz te comparto un poco.
Ana: Me voy a portar bien, no seas mala con tu madre. Mira todo lo que hago por vos..
Luz: Decí la verdad, no es solo por mí. Sé que te encanta la verga de mí novio.

Ana sonrió y no contestó, estaba sentada en el apoyabrazos del sillón a mí derecha. Y ambos teníamos el placer de ver cómo su hija se había arrodillado delante de mí, para sacarme el boxer de un tirón y chuparme la pija como loca. Me miró a los ojos y empezó a besarme, con mí mano izquierda tocaba sus grandes pechos y baje hasta poder tocar su concha que ya había empezado a mojarse. Mí mano derecha rodeó su cuerpo y fue a sus voluptuosas nalgas, me perdía entre esos 2 cachetes. Se levantó apenas del apoyabrazos para correrse la tanga blanca, volver a sentarse y agarrar mí mano llevando mis dedos a su ano. Entendí lo que quería, escupí mis dedos y fui acariciándolo, hasta que con una mano separó sus nalgas y dos falanges entraron directamente en su ano, gimió de placer y dolor, pero no me detuve, mojaba y volvía, hasta que entro un dedo completo.

Luz: Que le estás haciendo a mí mama ?
Ana: Me metió un dedo en el culo hija, que rico
Luz: Y a mí, no me haces nada ?
Yo: Si te voy a callar la boca, putita.

Con la mano izquierda agarre sus pelos como pude y de una forma algo brusca, la guíe a mí verga e hice que se la meta bien al fondo, tosiendo y escupiendo.

Ana: No seas tan brusco con mí hija
Luz: Vos querías que tu hija tenga un macho y ahora lo tiene.
Ana: Como me calentas por dios. Dijo, mientras hacia movimientos hacia arriba, abajo y circulares, ahora tenía dos dedos en lo más profundo de su cola.

Basta, ordene. Me pare y aún sosteniendo a Luz de los pelos, mire a su madre y le dije “Sentate en el sillón, si te levantas y yo no te lo pedí, esto termina acá”.

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