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Alejandro Y Camila: De Marginado A Colegiala Puta Del Bully

AVISO LEGAL Y DE CONTENIDO:
El siguiente texto es una obra de ficción erótica para adultos.
Contiene temáticas de dominación, sumisión y fantasía Gender Bender.
Todos los personajes son ficticios y las situaciones narradas son parte de un juego de roles literario.
Se recomienda discreción.

Camilo era el típico "rarito" de la facultad.
Siempre con sus libros, escondido en los rincones, tratando de ser invisible para evitar mi atención.
Medía 1.75m, era flaco, de hombros caídos y piel pálida.
Un desperdicio de espacio que me divertía pisotear.
Pero Ahora Como Camila es totalmente diferente.
Sus caderas se ensancharon de forma obscena y le brotaron unas tetas firmes, grandes, con pezones sensibles que ruegan ser mordidos.
Su piel ahora es de seda y su voz, antes cortada por el miedo, ahora es un gemido agudo de mujer.
Pero lo que mas cambio y destaca en Camila es su mentalidad.
Paso de esa mentalidad de "rarito" a toda una puta que necesita a un amo para ser dominada.
Alejandro Y Camila: De Marginado A Colegiala Puta Del Bully

Todo comenzo un viernes despues de clases con el aula vacia.
Camilo me habia citado para "negociar".
— Que queres Camilo?. Le pregunte con arrogancia
— Ya estoy cansado... Alejandro... estoy cansado de tus burlas y que siempre me molestes. Me dijo con la voz templando.
— Encerio, Camilo. Le dije.
— Y que pensas hacer? Llorar?. Le pregunte.
— Quiero que hagamos un trato... Lo que sea para que me dejes en paz. Me dijo seguro.
— Lo que sea... Eh?. Le dije.
Minetras pensaba en que podia pedir se me ocurrio una idea que sabia que nos gustaria a los dos jajaja.
— Okey acepto... veni a mi departamento a las 22:00. Le ordene.
— Para que?. Me pregunto asustado.
— No hagas preguntas... Veni o preparate para que este año sea un infierno. Le dije mientras salia del aula para ir a mi departamento.
Mientras me alegaba mire de reojo a Camilo pensando en que por que lo cite a mi departamento y a la noche, lo note asustado y preocupado.
Pero antes tenia que hacer algunas "preparaciones" para la noche.
Esa misma noche, el timbre sono puntual.
Abri y ahi estaba Camilo, temblando.
— Sabia que vendrias. Le dije con un sonrisa arrogante.
— Pasa Camilo. Le dije.
— Okey ya estoy aca... que cosa queres para dejarme en paz. Me dijo asustado.
— Tranquilo, Camilo lo que tengo en mente va hacer muy divertido... Lo vamos a disfrutar los dos... nos va a cambiar la vida mas a vos Jajaja. Le dije arrognate mientras me reia sabiendo lo que se venia.
— Solo quiero que hagas dos cosas. Le dije.
— Agarra. Le dije mientras le pasaba una bolsa.
— Que es esto, Alejandro? Por que es una bolsa de sexshop?. Me pregunto asustado y un poco curioso.
— Que no es obvio... es tu pase de libertad. Le dije.
— Primero quiero que te pongas lo que hay adentro de la bolsa. Le ordene.
— Estas loco? No me voy a poner esto. Dijo mientras miraba lo que habia adentro de la bolsa.
— Mira Camilo tenes dos opciones... Te pones lo que hay adentro de la bolsa o te vas y te hago la vida imposible. Le dije.
— Es... es una humillacion. Me dijo.
— Al parecer tenemos un trato... no, Camilo. Le pregunte.
— Si tenemos un trato. Me dijo.
— Puedo ir a tu baño... Por favor. Me dijo timido.
— Si. Le dije arrogante.
Él tragó saliva, agarró la bolsa y se encerró en el baño.
Mientras Camilo se fue al baño.
No podia creer mi suerte, al inicio del dia tenia a un "rarito" al que siempre molestaba y ahora iba a tener algo todavia mejor que molestarlo diario.
Tambien recorde lo que se me vino en la mente cuanto escuche.
Lo que quieras de Camilo. Lo que se me ocurrio en ese preciso momento fue convertir a Camilo en su verdadero ser.
Lo que nadie sabe de mi es que tengo 3 "Dones" o "Poderes".
Mis "Dones" o "Poderes" son:
1) Vision De Esencia: Tengo la habilidad de poder ver el "verdadero ser" de cualquier persona.
2) Transmutacion: Tengo la habilidad de poder convertir a cualquier persona en su "verdadero ser".
3) Confidencial: Esta tercera habilidad es un secreto por ahora.
Dejen en los comentarios qué creen que es este tercer poder.
Solo les digo que será una habilidad muy util e interesanta para mis próximos relatos.
Pero como todos los "Dones" o "Poderes" tienen sus requisitos, sus pros y contras si no seria demasiado facil no creen Jajaja.
En este relato vamos a explorar una de las formas de usar la Transmutacion.
Hay muchas maneras de usar Transmutacion pero en este relato voy a usar "Impregnación De Objeto".
Impregnación De Objeto me deja usar Transmutacion de la siguiente forma:
Pasar mi "Don" o "Poder" a un objeto en este caso a un disfraz de colegiala que tenía preparado.
Pero Transmutacion tiene sus pros y contras.
Contras: El efecto de Transmutacion solo dura 24 Horas.
Pros: El efecto de Transmutacion es PERMANENTE solo si y solo si aunque sea una gota de mi SEMEN termina en el interior de la persona.
Eso quiere decir que si hay creampie, el cambio es PERMANENTE.
En realidad tiene algunos mas pros y contras y maneras de usar Transmutacion. Pero no son relevantes por el momento.
Pasaron unos 15 Minutos.
La puerta del baño se abrio y mi "Don" o "Poder" hizo el resto.
Camilo desaparecio y ahora aparecio Camila.
No pude evitar sacar una sonrisa.
— Que paso... Alejandro que me hiciste. Me pregunto.
— Que hice... nada lo unico que hice fue sacar tu verdadera naturaleza. Le dije mientras la miraba de arriba abajo.
No podia creer lo que Transmutacion lo habia convertido.
Casi siempre Vision De Esencia me deja ver como es su "verdadero ser".
Sabia que dentro de Camilo se escondia una mujer. Pero no pense que seria la mujer que tenia adelante.
Masomenos con Vision De Esencia fui a comprar su "nuevo uniforme". Pero esta vez me equivoque sobre sus medidas y su nuevo cuerpo.
El uniforme le quedaba ridículamente sexy la falda apenas le tapaba el culo y la blusa estaba a punto de explotar por sus nuevas tetas.
El uniforme le quedaba tan apretado que resaltaba cada una de sus nuevas curvas.
La minifalda apenas le cubria su nuevo culo Y la blusa estaba a punto de explotar por sus nuevas tetas.
Eran tan grande que si se ubiera puesto el sosten que le deje adentro de la bolsa no le ubiera entrado la blusa.
Lo unico que salvo a esa pobre blusa era que sus enormes tetas se le salian por debajo.
Eso me hizo pensar si debajo de la falda se habia puesto la tanga que le deje o no pero en muy poco tiempo iba a saber la respuesta jajaja.
— Mirate Camilo o deberia decir Camila. Le dije riendome mientras me acercaba a ella.
— ¡No... no puede ser! Tengo tetas, mi culo crecio y mi pene... mi pene se conviertio en una vagina. Me dijo.
Mientras Camila se tocaba su nuevas curvas, sus tetas y su culo vi como sus ojos empezaron a cambiar a brillar. Su "puta interior" estaba comenzando a despertar.
— A...ale. Me dijo exitada.
— Decime amo. Le ordene acercandome a su nueva cara.
— Amo. Susurro.
La agarre de su cintura pequeña y fina. Ella solto un gemido muy sexy y sensual apenas la sujete.
— Que es la segunda cosa... que querias para dejarme en paz. Me pregunto exitada y con la voz entrecortada.
— Lo unico que quiero es que seas tu verdadera ser... quiero que seas mi puta. Le ordene acercandome a ella.
Para mi sorpresa, me tomo del cuello y me beso con un pasion y desesperacion que casi me asusta. Su lengua buscaba la mia con desesperacion.
— Amooo... se siente tan rico... tan bien... tan natural. Le dijo con la voz entrecortada.
— Vamos al cuarto. Le ordene.
Subiendo las esceleras, me quede atras.
Camila subia moviendo las caderas de una forma ezagerada y sensual consciente de que yo le estaba viendo desde abajo.
Se me salio una sonrisa al ver que no se habia puesto la tanga que le deje en la bolsa.
colegiala

Entramos a mi habitación.
Me senté en el borde de la cama.
— Vení acá, Camila. De rodillas, ahora. Le ordené.
Ella obedeció al instante.
Sus rodillas tocaron el suelo y sus manos, pequeñas y finas, temblaban sobre sus muslos.
Se veía ridícula y excitante con esa blusa que dejaba media teta afuera.
— ¿Sabés qué pasa ahora, no?. Le pregunté, agarrándola del pelo para obligarla a mirarme a los ojos.
— Me la vas a chupar hasta que te olvides de que alguna vez fuiste hombre. Le dije.
— Amo... por favor... es demasiado... no sé si puedo. Balbuceó con los ojos vidriosos.
— No sé si puedo? Escuchame bien, pedazo de puta, vos aceptaste el trato. Ahora abrí la boca y demostrame que esa lengua sirve para algo más que para pedir piedad. Le ordene.
Camila tragó saliva.
Acercó su cara a mi entrepierna y, con una torpeza que me puso la verga de piedra, empezó a desabrochar mi pantalón.
Cuando mi verga saltó a su cara, soltó un jadeo de sorpresa pura.
— Es... es gigante, Amo... Susurró Camila.
— No creo que me entre... Me dijo mientras miraba mi verga con adoracion.
— Va a entrar entera porque yo lo digo. Empezá. Le ordene.
Al principio fue tímida, apenas rozando la punta con los labios, temblando.
De pronto, sus manos agarraron la base de mi verga con firmeza y empezó a succionar con un hambre que me voló la cabeza.
Dejó de ser el "Marginado" para ser lo en realidad es una "Puta Sumisa Adoradora De Vergas".
— ¡Eso es, puta! ¡Tragátela toda!. Le dije mientras le ponía la mano en la nuca, pasando mis dedos por su pelo y empujando su cabeza con fuerza rítmica.
— MMMGH... ¡GLUP!. Se atragantaba, pero no se alejaba.
Sus ruidos de succión llenaban el cuarto mientras me miraba hacia arriba con ojos suplicantes y viciosos.
— Amo... su verga... es tan rica.... Dijo, con un hilo de baba colgando.
Estudiante

— Sabés qué quiero ahora, Camila... Quiero romper a una puta de verdad. Mi verga ya está bien lubricada con tu baba, y creo que tu nueva vagina virgen está gritando por un hombre de verdad. Le dije con arrogancia.
Me puse de pie, todavía con ella arrodillada.
Camila me miró hacia arriba con terror puro.
— ¡No, Amo! ¡Por favor!. Me dijo mientras se desesperó, intentando volver a chuparme para distraerme
— ¡Dejame seguir con la boca! No me la metas... me vas a partir en dos... ¡Mirá lo grande que es y yo soy nueva en esto!. Me dijo suplicando.
— ¡Basta de ruego!. Le dije mientras la agarré de los hombros y la obligué a pararse
— Parate puta. Le ordene.
La puse en el borde de la cama, de espaldas, y yo me senté de nuevo.
— Dale, Camila. Vos misma te vas a sentar. Agarrá mi verga y guiala adentro de tu concha. Le ordene.
— ¡No puedo! Me da miedo... Amo, por favor.... Lloriqueaba ella.
— ¡Hacelo ahora o mañana sos el hazmerreír de toda la universidad!. Le grité.
— ¡Sentate en mi verga ahora mismo!. Le ordene.
Camila, temblando y sollozando, se levantó un poco la falda y guió la punta de mi verga hacia su entrada rosada.
Se bajó milímetro a milímetro, soltando un grito agudo seguido de un gemido suave mezclado una combinacion de dolor y placer.
— ¡AHHHH! ¡DUELE! ¡ESTÁ MUY ADENTRO!. Gritaba ella, apoyando una mano en la mesa de luz para no caerse, mientras con la otra se abría una nalga para que yo entrara mejor.
— ¡Qué apretada estás, puta!. Le dije mientras me rea, agarrándola de la cintura fina para ayudarla a subir y bajar
— Mirate, vos misma te la estás metiendo. Sos una ninfómana, Camila. Te encanta que el tipo que te pegaba ahora te esté llenando el útero. Le dije con arrogancia.
— ¡S-sí, Amo! ¡Me duele pero se siente increíble!. Me dijo.
Mientras ella empezó a subir y bajar con más ritmo, empujándose contra mí
— ¡Rómpame! ¡Haga que me olvide de quién era! ¡Ya no soy Camilo, soy su puta!. Me dijo entre gemidos y gritos.
— ¡Gritalo más fuerte! ¡Sos la puta del Bully!. Le dije con arrogancia.
Le di una nalgada que resonó en todo el cuarto mientras ella saltaba sobre mi verga, entregada por completo a su nueva naturaleza.
nerd

Me encantaba ver su cara de puta mientras se movía para meterse cada centímetro de mi verga adentro de ella.
Pero era momento de demostrarle quién mandaba acá y que su nuevo cuerpo no era para jugar, sino para ser usado.
Le di una embestida ascendente, todavía sentado en la cama, que fue tan profunda que sentí cómo chocaba contra su nuevo útero.
Camila soltó un grito agudo que terminó en un gemido ahogado mientras sus ojos se ponían en blanco por un segundo.
— ¡A-Amo! ¡Eso fue... demasiado... alto!. Gritó Camila, perdiendo el equilibrio
Sin darle tiempo a respirar, la agarré firme de la cintura y la empujé hacia adelante. La hice aterrizar de pecho contra mi escritorio de madera, sin sacar mi verga de su interior ni un centímetro. El ruido del golpe seco de su cuerpo contra el mueble se mezcló con el sonido húmedo de nuestra unión.
— ¡¡AHHH!! ¡Amo, despacio! ¡Me voy a golpear!. Gritó Camila, mientras sus manos buscaban desesperadamente dónde sostenerse en la madera fría.
— ¿Despacio? Si te pusiste este disfraz es para que te use como la puta que sos, Camila. Las putas no piden suavidad, piden que las llenen. Le dije con frialdad mientras apretaba mis dedos en su cadera.
La fricción era perfecta.
Camila, en lugar de agarrar el borde del escritorio, se dio vuelta y me agarró las muñecas, apretándome con fuerza como si intentara frenar el impacto, pero sus gemidos decían otra cosa.
— ¡¡No... por favor... es muy grande!! ¡Amo, para... ahhh... mmmgh!. Me decía a duras penas, mientras su cabeza se sacudía hacia atrás.
— ¿Te duele que te use en el mismo escritorio donde ayer hacías tus tareas de nerd?. Le pregunté con arrogancia mientras aumentaba el ritmo.
— ¡Duele... duele mucho... pero no pare!. Me suplicó ella, traicionándose a sí misma.
— Mirá cómo tiemblan tus piernas. Ya no sos el flaquito que se escondía en los rincones. Ahora sos una nena con el uniforme roto. Le dije mientras le daba un golpe seco con mi cadera.
— ¡S-sí! ¡Soy su nena! ¡Soy su juguete!. Gritaba Camila, mientras el escritorio crujía bajo su peso.
— ¡Gritá más fuerte, puta! ¿Quién diría que el rarito que leía libros en el rincón iba a terminar así, gimiendo como una perra mientras su Bully la usa como la puta que es?. Le dije mientras me reía, disfrutando de cómo sus nuevas tetas se aplastaban contra la madera.
— ¡Ahhh! ¡Amo, me encanta que me humille así!. Balbuceó ella, perdiendo la cordura.
— Si hubiera sabido que tenías esta conchita tan apretada y viciosa, te hubiera convertido el primer día de clases. ¡Mirá cómo me apretás! ¡Sos una zorrita natural!. Le dije con superioridad.
— ¡No soy una zorra... ahhh... sí, lo soy! ¡Soy su zorrita!. Se corrigió ella sola entre espasmos.
— Sos un desperdicio de hombre, pero sos una puta de primera. ¿Te gusta sentirme ahí adentro, Camila?. Le pregunté al oído.
— ¡Me encanta! ¡Me llena toda!. Respondió ella, arqueando la espalda para que yo entrara todavía más hondo.
— Decí Amo, gracias por hacerme su puta. Le ordené mientras la sujetaba del pelo.
— Amo... gracias... gracias por hacerme su puta... ¡Ahhh!. Repitió ella, totalmente quebrada.
— Mañana cuando vayas a clase y me veas, vas a recordar este momento. Vas a sentir el dolor en tu vagina y vas a saber que me perteneces. Le dije con autoridad.
— ¡S-sí, Amo! ¡Siempre seré suya!. Gritaba ella, mientras sus uñas rasguñaban el barniz del escritorio.
— Mirá cómo chorreás. Estás empapando mis apuntes con tus jugos de puta. Le dije riéndome de su degradación.
— ¡Perdón, Amo! ¡No puedo evitarlo! ¡Usted me pone así!. Se disculpó Camila entre gemidos de placer.
— No pidas perdón, seguí apretando. Quiero sentir cómo tu cuerpo de mujer se rinde ante el mío. Le ordené, dándole una embestida que la hizo gritar el nombre de su dueño una vez más.
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En un movimiento la levanté en el aire y la senté directamente arriba de la mesa, le di un beso y la empuje boca arriba.
Camila quedó expuesta, con la falda enrollada en la cintura y jadeando como si le faltara el aire.
Le levante la blusa para dejar esas tetas que pedian hace un buen rato ser libres.
Sus tetas nuevas saltaron a la vista, enormes, blancas y con los pezones como piedras.
Camila soltó una risita nerviosa, casi histérica, mientras se tapaba un poco con las manos, pero yo le bajé los brazos de un golpe.
— ¡Amo... espere... déjeme descansar!. Suplicó, con la cara roja de lujuria.
— Las putas no descansam, obedecen. Le dije mientras le agarraba la acercaba a mi.
— ¡Mirate! ¡Si te viera ahora mismo!. Le dije mientras me reía a carcajadas mientras le subía una de sus piernas blancas sobre mi hombro, abriéndola de par en par.
— Mirá cómo palpita tu nueva vagina. Está pidiendo a gritos que la vuelva a llenar. Le dije mientras acercaba mi verga otra vez a su vagina.
— ¡S-sí! ¡La necesito! ¡Amo, por favor, métala ya!. Me decía ella, ya totalmente ida, con los ojos en blanco mientras se acariciaba sus propias tetas para provocarme.
— Mirá cómo disfrutás ser mi puta, Camilita. Le dije.
El "marginado" resultó ser la más puta y regalada de toda la facultad pense.
— ¡¡¡AHHHHH!!! ¡SÍ! ¡USEME! ¡SOY SUYA!. Gritaba ella.
— Deci de quien sos la puta. Le ordene.
— ¡Soy... la puta de Alejandro! ¡Soy la colegiala de mi Bully! ¡Soy la colegiala de mi Amo! ¡Ahhh... más fuerte! ¡Deme más fuerte!. Me decia entre gritos y gemidos.
La agarre de la cintura.
La mesa crujía con cada estocada y el eco de sus gemidos se escuchaba en todo el departamento.
Estaba totalmente entregada, disfrutando de la humillación de haber perdido su hombría frente al tipo que más odiaba.
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La intensidad en la mesa del escritorio había sido demasiada para su nuevo cuerpo.
Camila jadeaba, con la mirada perdida y el cuerpo temblando.
Decidí que ya era hora de quitarle lo poco que le quedaba de "estudiante".
La agarré de las solapas de la blusa blanca y, con un tirón seco y violento, hice saltar los botones.
La tela se rasgó, dejando sus tetas nuevas totalmente al aire, rebotando pesadamente.
— ¡Ahhh! ¡Amo, mi blusa!. Gritó Camila, tratando de cubrirse inútilmente con sus manos pequeñas.
— Por favor... Amo... déjeme descansar un poco... Mi vagina me duele mucho, no está acostumbrada a usted... Suplicó ella.
— Tu vagina está adolorida porque es virgen, pero todavía tenés otro agujero que está intacto. Le dije con arrogancia
— ¡No! ¡El culo no! ¡Se lo ruego, Amo!. Balbuceó desesperada
— Sígame cogiendo la vagina si quiere, aguanto el dolor... pero por atrás no... me va a destruir. Rogaba.
— Te doy a elegir, puta o seguimos con tu vagina hasta que no puedas caminar, o me entregás tu culo ahora mismo. Le propuse con una sonrisa arrogante.
Camila tragó saliva.
Miró mi verga, que todavía goteaba su propia baba y jugos vaginales, brillando bajo la luz del cuarto.
— Si... si elijo el culo... ¿me dejará descansar la vagina?. Preguntó con voz quebrada.
— Solo si me lo entregás con ganas. Empezá por lubricarme mi verga. Le dije con frialdad mientras la bajaba de la mesa de un tirón.
Ella cayó de rodillas, exhausta.
Ella no lo dudó.
Se acercó de rodillas y envolvió mi verga con su boca.
La agarré del pelo y empezo a chuparmelo, hundiendo mi verga hasta el fondo de su garganta.
— Hasta el fondo. Le dije empujando su cabeza haciendo que me haga un garganta profunda.
— ¡GLUP... MMMGH!. Gemía ella, mientras sus tetas rebotaban con cada embestida de mi cadera contra su cara.
— ¡Eso es! Lubricala bien, que esa saliva me va a ayudar a romperte. Le dije mientras veía cómo se le escapaban las lágrimas de placer y humillación.
Camila me sujetaba de los muslos con fuerza, entregada al vicio.
La baba chorreaba por las comisuras de su boca, dejando mi verga empapada y lista para su próximo objetivo.
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Saqué mi verga de su boca con un sonido húmedo y asqueroso.
Camila se quedó arrodillada, con la mirada perdida y un hilo de baba colgando de su labio inferior.
Se veía patética, con sus tetas nuevas subiendo y bajando por la agitación.
— Creo que ya está lo suficientemente lubricada con tu saliva de perra. Le dije, mirándola desde arriba con desprecio.
— Amo... por favor... tenga piedad... mi cuerpo se siente muy extraño. Me dijo Camila con voz quebrada, tratando de recuperar el aliento.
— La piedad es para los débiles, y vos ahora sos solo un agujero para mi placer. Ponete en cuatro en la cama. Ahora. Le ordené con frialdad.
Camila obedeció, gateando con dificultad hasta el centro del colchón.
Se puso en cuatro, hundiendo las manos en las sábanas mientras levantaba ese culo redondo y rosado hacia mí.
Me ubiqué detrás de ella y apoyé la punta de mi verga, empapada en su propia baba, contra su entrada anal.
— ¡No! ¡Amo, me arrepenti! ¡Vuelvame a coger por la vagina o use mi boca! ¡Se lo suplico!. Gritó suplicando ella.
La agarré del minifalda y la tiré hacia atrás, clavando mis dedos en su minifalda.
— ¡Quedate quieta!. Le grité.
— ¡Me va a romper!. Lloriqueaba ella.
Lentamente comence a empujar mi verga adenro de su culo.
Entré de una sola estocada seca y profunda.
— ¡¡¡AHHHHHHHHHHH!!! ¡ME DUELE! ¡QUITELA, AMO!. El grito de Camila desgarró el silencio del cuarto.
Ella puso su mano para frenarme pero eso solo hacia que yo quiero empujar cada centimetro cada vez mas y mas adentro.
— ¡Qué apretada estás, pedazo de puta!. Le dije, disfrutando de cómo su esfínter virgen intentaba expulsarme.
— ¡POR FAVOR! ¡SAQUELA! ¡SIENTO QUE ME PARTE AL MEDIO!. Gritaba ella, mientras sus uñas rasguñaban las sábanas con desesperación.
— ¡Acostumbrate, porque de acá no salgo hasta que te deje este culo bien abierto!. Le respondí, empezando a darle embestidas cortas pero brutales.
— ¡A-Ahhh... Amo... duele mucho... mmmgh!. Gemía ella entre sollozos, mientras sus nalgas temblaban bajo mis manos.
— ¿Te duele, Camilita? ¿O te gusta que tu Bully te esté quitando lo último que te quedaba de hombre?. Le pregunté con arrogancia.
— ¡D-duele... pero... ahhh... se siente tan bien...!. Me dijo ella, empezando a ceder ante el placer sucio que le provocaba la invasión.
— ¡Mirá cómo se te abren las nalgas para recibirme! Sos una puta ninfómana anal. Le dije mientras le daba una nalgada que dejó mi mano marcada en su piel blanca.
— ¡S-sí! ¡Soy su puta anal! ¡Rómpame el culo, Amo!. Gritó finalmente, rindiendo su última pizca de dignidad.
— ¡Eso es! ¡Gritalo más fuerte para que sepa que ya no sos nada sin mi verga adentro!. Le ordené, aumentando la velocidad de las estocadas.
Camila ya no se resistía.
Su cuerpo de mujer estaba diseñado para esto, y su mente de sumisa finalmente lo había aceptado.
Cada golpe de mi cadera contra su culo hacía que sus tetas rebotaran salvajemente, recordándole en cada segundo que ahora era una hembra propiedad de su peor pesadilla.
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La cama no paraba de chirriar bajo el impacto de mis embestidas.
Camila estaba en cuatro, hundiendo la cara en las almohadas mientras mi verga le abría el camino por su estrecho y ahora ultra-sensible ano.
Cada vez que mi cadera chocaba contra sus nalgas, sus nuevas tetas rebotaban de atrás para adelante con un ritmo hipnótico.
— ¡Mirá cómo saltan esas tetas, Camila! ¡Parece que tienen vida propia!. Le dije mientras le daba una nalgada que la hizo arquearse.
— ¡AHHH! ¡Amo... por favor... se mueven solas... se siente tan pesado!. Me gritó ella con la voz entrecortada.
— Es el peso de tu nueva realidad, puta. ¿Te gusta sentir cómo rebotan mientras te rompo por atrás?. Le pregunté con arrogancia.
— ¡S-sí! ¡Me encanta... se siente tan excitante... me hace sentir tan perra!. Me confesó entre gemidos.
— Gritalo más fuerte. Que se escuche que el marginado ahora disfruta que su Bully le sacuda las tetas a golpes. Le ordené aumentando la velocidad.
— ¡SOY UNA PERRA! ¡MIRÁ CÓMO REBOTAN MIS TETAS PARA MI AMO!. Gritó ella, perdiendo el control.
— ¡Eso es! Sos una ninfómana. No podés parar de gemir cada vez que te hundo la verga, ¿verdad?. Le dije mientras le apretaba la cintura con fuerza.
— ¡No puedo... es demasiado rico... siento que mi culo nació para ser destruido por usted!. Me dijo ella con los ojos en blanco.
— Naciste para esto, Camila. Camilo era solo una mascara aburrida. Esta puta que rebota en mi cama es la verdadera. Le dije con desprecio y deseo.
— ¡S-sí... Amo... rómpame más... que mis tetas no paren de saltar por usted!. Me suplicó ella.
— ¡Entonces aguantá el ritmo, porque ahora voy a fondo!. Le grité dándole una estocada que la hizo colapsar contra el colchón.
— ¡¡AHHHHHH!! ¡ME LLENA TODA! ¡MÁS... DAME MÁS AMO!. Gemía ella mientras sus pechos seguían sacudiéndose violentamente.
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Camila cayó rendida boca abajo, sin fuerzas para sostenerse en cuatro, pero con el culo todavía elevado, invitándome a seguir.
Sus manos se aferraban a las sábanas con tal fuerza que los nudillos se le ponían blancos.
— Ya no podés ni sostenerte, ¿no, Camila?. Le pregunté mientras no dejaba de moverme adentro de ella.
— No... mis piernas... parecen de gelatina... Amo, es demasiado fuerte.... Me contestó balbuceando.
— Mirate cómo estás. Babeando la sábana, con el culo rojo y abierto, pidiendo más castigo. Le dije con frialdad.
— Es que... se siente tan bien cuando me penetra así... siento que me lee el alma con la verga.... Me dijo ella con una sonrisa perdida.
— Tu alma ahora es mía. Cada vez que te hundo la verga por el culo, borro un recuerdo de tu vida anterior. Le dije mientras le acariciaba la espalda con desprecio.
— ¡S-sí! ¡Borre todo! ¡No quiero acordarme de Camilo... solo quiero ser su juguete!. Me gritó ella, entregada.
— Sos una puta barata, Camila. Mirá cómo me apretás el culo cada vez que te hablo sucio. Le dije riéndome.
— ¡Es que me pone tan puta que me humille! ¡Dígame más... dígame lo que soy!. Me suplicó ella, moviendo el culo hacia atrás para buscarme.
— Sos el depósito de mi placer. Sos la colegiala que va a ir a clase con el culo roto por su Bully. Le recordé con maldad.
— ¡Sí... voy a ir a clase y todos van a ver mi cara de puta y van a saber que usted me usó!. Me dijo ella, excitada por la idea.
— ¡Exacto! Y ahora vas a disfrutar cómo te sello este agujerito para siempre. Le dije dándole una embestida final que la hizo temblar entera.
De hombre a mujer

Sin sacar mi verga de su apretado culo, la agarré de las axilas y la giré.
Me senté en la cama y la puse arriba mío, dándome la espalda.
Sus piernas quedaron abiertas de par en par, dejando su nueva vagina al aire mientras mi verga seguía enterrada en su ano.
— Mirá qué pose tan fina, Camila. Tus dos agujeros expuestos para mí. Le dije mientras la sujetaba de los muslos.
— ¡Ahhh! ¡Amo... así entra más profundo! ¡Siento que me toca el estómago!. Gritó ella, echando la cabeza hacia atrás.
— Quiero que sientas cada centímetro. Mirá cómo tu vagina palpita de envidia porque me estoy cogiendo tu culo. Le dije con arrogancia.
— ¡Es verdad... mi vagina también quiere... pero el culo se siente tan prohibido!. Me dijo ella, dejandose caer hacia mi cuerpo.
— Es prohibido porque es mío. Yo decido por dónde te rompo. Le recordé mientras le abría más las piernas.
— ¡S-sí, Amo! ¡Usted es el dueño de mis agujeros!. Me gritó ella mientras empezaba a saltar sobre mí.
— ¡Eso es! Cabalgá mi verga como la puta que sos. Mostrame cómo se mueve una colegiala cuando la tienen bien ensartada. Le ordené con una sonrisa.
— ¡Mire, Amo! ¡Mire cómo me lo meto todo! ¡Soy su puta favorita!. Me decía ella, gimiendo con cada descenso.
— Sos una experta, Camila. Quién diría que el rarito de los libros tenía este talento para cabalgar vergas. Le dije burlándome de su pasado.
— ¡Camilo no sabía nada! ¡Camila nació para esto! ¡Ahhh... me duele... pero siga!. Me gritó ella, perdiendo el sentido de la realidad.
— ¡Entonces no pares! ¡Demostrame que podés aguantar todo mi peso!. Le dije mientras la sujetaba fuerte de la cadera para que no escapara.
Harem De Alejandro

La saqué de arriba mío y la llevé a los pies de la cama, frente al espejo de cuerpo entero.
La puse en cuatro otra vez, pero obligándola a mirar su reflejo.
— Mirate, Camila. No cierres los ojos. Mirá en qué te convertiste. Le ordené agarrándola del cuello para levantarle la mirada.
— ¡No... no quiero verme... me da vergüenza!. Me dijo ella tratando de taparse la cara.
— ¡Mirate dije! Mirá esa cara de puta, los labios hinchados, el maquillaje corrido y ese uniforme destrozado. Le grité obligándola a enfocar el espejo.
— ¡Ahhh... soy... soy una zorra...!. Reconoció ella al ver cómo su propio culo tragaba mi verga en el reflejo.
— Sos la zorra de la facultad. Mirá cómo te encanta ver cómo te rompo el culo. Mirá cómo cambian tus ojos cuando ves mi verga entrando y saliendo de vos. Le dije con arrogancia.
— ¡S-sí... me veo tan puta... y me calienta tanto verme así!. Confesó ella, acariciando el espejo con una mano.
— Estás enferma, Camila. Disfrutás tu propia humillación. Mirá cómo tu Bully te tiene bajo control. Le dije mientras le daba una nalgada que ambos vimos en el espejo.
— ¡Soy su juguete! ¡Miren todos cómo Alejandro me rompe el culo!. Gritó ella, como si le hablara a una audiencia imaginaria en el reflejo.
— ¡Eso es! Ya no tenés dignidad. Sos solo una imagen de placer para mí. Le dije mientras aumentaba la potencia, viendo su cara de lujuria pura en el cristal.
Alejandro Y Camila: De Marginado A Colegiala Puta Del Bully


Le arranqué lo que quedaba de la minifalda, dejándola totalmente desnuda y vulnerable sobre la cama.
Susurré a su oído mi secreto:
El cambio sería permanente si me corría adentro.
— ¿Querés ser mi puta para siempre, Camila? ¿Querés que Camilo desasparesca hoy mismo?. Le pregunté con una voz cargada de intención.
— ¡S-sí! ¡No quiero volver a ser ese chico triste! ¡Quiero ser su Camila para siempre!. Me rogó ella, abriéndose de piernas voluntariamente.
— Entonces preparate, porque te voy a llenar tanto que no vas a poder ni cerrar las piernas. Le dije volviendo a entrar en su vagina, esta vez con toda la furia acumulada.
— ¡SÍ! ¡LLÉNEME! ¡MÁRQUEME PARA SIEMPRE!. Gritaba ella mientras nos movíamos en un frenesí salvaje.
— ¡SÍ! ¡SÍ! ¡AMO, ME CORRO! ¡LLÉNEME!. Gritaba ella mientras su cuerpo se arqueaba y sus tetas golpeaban el colchón.
— ¡Ahí va tu regalo, perra!. Le grité mientras llegaba al clímax.
Descargué chorros de semen caliente en lo más profundo de su útero nuevo.
Ella gritaba y gemía, sintiendo cómo el líquido sellaba su destino.
Cuando saqué mi verga, un río blanco empezó a salir de su interior.
— ¡Mierda, cuánto tenía acumulado!. Dije mientras le abría un poco las nalgas y veía cómo seguía saliendo mi semen mezclado con sus jugos.
— ¡Es... es mucho... se siente tan caliente...!. Me dijo ella totalmente perdida, con la mirada vacía de placer.
Le di una última nalgada criminal que resonó en el cuarto.
— Bienvenida a tu nueva vida, Camila. Sos mi puta oficial.
colegiala



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El "Marginado" de Camilo es historia.
Ahora Camila es mi puta permanente, marcada y sellada por mi semen.
Su dignidad quedó en ese uniforme roto, pero su placer recién comienza
La transformación fue solo el inicio, ahora viene la educación.
¿Quieren ver cómo educo a mi nueva mascota?
Si este post recibe el apoyo de mis seguidores, publicaré la segunda parte:
Alejandro Y Camila: La Nueva Rutina de la Colegiala
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Parte N°2:
Alejandro Y Camila: La Nueva Puta Del Bully:
(Próximamente) 
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Anterior Relato:
Alejandro Y Bruna: De Entrenador De Perro A Perra Domada:
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 Alejandro: Mi Mandamiento 1:
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Próximo Mandamiento:
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(Próximamente)
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Otros Relatos Gender Bender:

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● Alejandro Y Camila: De Marginado A Colegiala Puta Del Bully:
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