Bruno era un tipo que me daba asco.
Medía casi un metro noventa, era pura fibra y tenía esa voz de mando que usaba para pisotear a cualquiera.
Su filosofía era básica:
"Solo los hombres altos y fuertes mandan, el resto son basura que debe obedecer".
El tipo se sentía un dios entre los mortales.
Pero gracias a mi esa filosofía se hice polvo.
Bruno ahora es Bruna.
Mide apenas 1.60m, lo que la obliga a mirar el mundo desde abajo, justo a la altura de mi bragueta.
Sus hombros anchos se encogieron en una espalda fina y delicada.
Su voz potente ahora es aguda y sumisa.
Tiene curvas atléticas pero fibrosas, tetas suaves que rebotan con cada paso y un culo redondo, rosado y sensible, diseñado específicamente para recibir mis nalgadas.
Pasó de ser un entrenador de perros a una perra domada.

Fui al parque con mi perro, un cachorro que todavía estaba aprendiendo.
Ahí estaba él, rodeado de gente, dando una clase.
Apenas me vio, con mis 1.70cm, me midió de arriba abajo con una sonrisa arrogante.
— ¿Qué traes ahí, enano? ¿Eso es un perro o un peluche?. Gritó Bruno, haciendo que todos se rieran.
Agarró a mi perro del collar con violencia, zamarreándolo.
— Mira y aprende, pibe. Los perros son como las personas débiles, necesitan un macho que los domine. Si no sos capaz de dominar a un animal, no sos un hombre. Me dijo con arrogancia.
Me tragué la bronca.
Tres días después, lo cité en mi casa con la excusa de un "entrenamiento privado" bien pago.
Entró a mi living como si fuera el dueño.
— Sabía que ibas a llamar, enano. Sos de los que necesitan que un hombre de verdad les diga qué hacer. Me dijo, empujándome el hombro al pasar.
Le serví un trago corto, cargado con una dosis especial.
La dosis no solo lo iba a transformar en mujer sino que lo iba a hacer sentir la necesidad de ser dominada.
Convertir su cuerpo que tanto orgullo le daba en un cuerpo mucho mas pequeño.
Tan pequeño que iba a hacer que se sintiera impotente y vulnerable.
— Tomá, Bruno. Un brindis por el mejor. Le dije con una sonrisa falsa.
— Al menos tenés buen gusto, pibe. Me dijo mientras se lo bajó de un trago.
A los cinco minutos, el gigante empezó a tambalearse.
Su cuerpo empezó a crujir.
Sus hombros anchos se encogieron, su estatura se desplomó de esos 1.90m a unos escasos 1.60m.
Sus músculos se volvieron curvas suaves y fibrosas.
Le brotaron unas tetas firmes y el pantalón se le cayó al suelo porque ya no tenía cintura que lo sostuviera.
— ¿Qué... qué me hiciste?. Su voz, antes fuerte como el trueno, ahora era un gemido agudo y dulce.
— Te dije que viniste a ser entrenado, Bruna. Bienvenido a tu nueva vida como mascota. Le dije con arrogancia.
— Hagamos un trato Bruna. Le dije con arrogancia.
— Que clase de trato. Me preguntó con miedo y totalmente desnuda.
— Si haces todo lo que te diga te dejo ir, ¿Okey?. Le dije con una sonrisa.
— Okey... que queres que haga. Me dijo.
— Primero decime amo. Le ordene.
— Y segundo ponete esto. Le dije mientras le tire una bolsa con un conjunto de lencería diminuta que apenas le taparía.
Ella se puso el conjunto ahí mismo. Miraba como se ponía el conjunto que le di. Sus tetas rebotar y ese culo que tenia temblaba.
— De rodillas perra. Le dije.
Ella se puso de rodillas.
Me puse detrás de ella y le puse un collar que antes usaba para pasear a mi perro. Pero ahora seria para pasear y dominar a mi nueva mascota.
— En cuatro perra. Le ordene mientras la empuje para que se ponga en cuatro.

— Vamos a pasear perra. Le dije con arrogancia.
— S-si amo. Me dijo.
— Vamos a ver si ahora seguís mirando desde arriba. Le dije dándole una nalgada que la hizo saltar.
Mientras la hacia caminar en cuatro como la perra que es ahora.
Yo caminaba erguido, tirando de la correa, y ella me seguía, ella estaba alado mío como la perra que ahora es.
— ¡Mírame, Bruna! ¿Quién es el enano ahora?. Le gritaba mientras se me paraba la verga de solo verla gatear.
Verla ahí abajo, con su mirada de humillación absoluta a la altura de mis rodillas, me ponía la verga de piedra.
Mientras ella caminaba alado mío. La mire de reojo y su mirada viendo desde abajo me calentaba.
— ¡Mírame, Bruna! ¿Quién es el hombre ahora? ¿Quién es el que necesita un dueño?. Le dije con arrogancia.
— S-sí... Amo... usted es el hombre ahora... Y... yo soy solo su perra. Balbuceó desde el suelo.

Me puse alado de ella.
— Chúpame las bolas, perra. Le ordene.
— Por favor no me hagas hacerlo... no soy gay. Me dijo suplicando
— Gay? No es gay por que soy un hombre y vos sos una mujer. Le dije riéndome y con arrogancia.
— Cual era tu filosofía antes... "Solo los hombres altos y fuertes mandan, el resto son basura que debe obedecer". Le dije con arrogancia.
— Que acaso no queres volver a hacer hombre. Le dije mientras me comenzaba a desnudar.
— Si quiero... por favor. Me dijo suplicando.
— Te lo vas a tener que ganar entonces. Le dije mientras puse mis bolas sobre su cara.
— Me la vas a pagar. Me dijo mientras comenzaba a pasarle su lengua por mis bolas.
— Sisi lo que digas. Le respondí.
Bruna cerró los ojos y, con un asco que se transformaba en necesidad, empezó a pasar su lengua, saboreándome mientras yo le acariciaba la cabeza como a un dueño acaricia a su mascota.

— Buen perra. Le dije.
— Al parecer te gusta esto. Le dije mientras le acariciaba la cabeza.
— Vamos al grano entonces. Le dije mientras me ponía delante de ella.
— Bésame y chúpame ahora la verga. Le dije mientras me reía de como hace menos de una hora se creía un dios y ahora era solamente una perra.
— Por favor... no... eso seria muy gay. Me dijo suplicando.
La agarre de la correa y la atraje hacia mi.
— No era una pregunta perra era una orden. Le dije.
Ella comenzó a besar mi verga con ganas.
Su mirada paso de odio a placer. Cada vez estaba haciendo efecto la dosis que le di.
Debo admitir que ver a Bruno, el tipo que se creía el mas macho del parque, ahora convertido en una perra sumisa y obediente desesperada por mi verga y semen me estaba excitando mucho.

Pasaron alrededor de unos 10 minutos.
— Sabia que te iba a terminar gustando perra. Le dije con arrogancia.
— N-no me gusta. Me dijo mientras sacaba mi verga de su boca.
Mientras que de su boca salía un hilo de semen y baba.
— Sisi lo que digas. Le respondí.
— Vamos perra. Le dije mientras la agarraba y la hice pasear devuelta en cuatro.
Me senté en mi sillón y ella, por puro instinto, se metió entre mis rodillas.
Ella agacho la mirada.
La sujeté fuerte de la correa, obligándola a levantar la cara.
— Volve a chupámela, perra. Le dije con arrogancia.
— Ya esta... es suficiente humillación. Me dijo suplicando.
— Por favor volveme a convertir en lo que era antes prometo ser bueno. Me dijo suplicando.
— Por favor A.... No le di tiempo de terminar la frase.
Mientras ella suplicaba la agarre de la correa y apenas tuve la oportunidad le volví a meter mi verga en lo mas profundo de su garganta.
— Dale seguí chupando perra. Me dije mientras empujaba mi cadera y la correa para hacer que se trague cada centímetro de mi verga.
Ella comenzo a envolver mi verga con desesperación.
Le hundí la verga en la garganta mientras tiraba de la correa hacia adelante haciendo que se tragara cada centímetro.
Sus ruidos de atragantamiento eran lo mejor.

La saqué de mi verga.
Salio un sonido humedo y sucio.
— Al parecer no me querias soltar tu boca perra. Le dije con arrogancia.
La agarre de la correa y la puse en cuatro en el piso.
— ¿Que vas hacer?. Me pregunto.
— Que no es obvio... Te voy a coger. Le dije mientras me ponia atras de ella.
— ¡No, por favor! ¡Cualquier cosa menos eso!. Me dijo rogando, tratando de mantener un algo de su dignidad y hombria.
—¡Deja que te la siga chupando, pero no me garchés!. Me dijo suplicando.
— Es tarde para negociar, perrita. Le dije.
Comence a poner mi verga en la entrada de su nueva vagina.
— ¡Amo, por favor! ¡La tenes muy grande y gruesa! ¡Por favor me vas a romper!¡Mi vagina es nueva y seguro es una vagina virgen!. Me decia entre suplicas.
— Entonces respira profundo por que te va a doler. Le dije riéndome mientras comencé a meter mi verga centímetro a centímetro en su vagina.
— ¡¡AHHHH!! ¡DUELE! ¡QUITELO, AMO, POR FAVOR!. Gritaba arqueando la espalda, sus uñas rasguñando el piso.
Me la cogia sin piedad en el suelo.
— Por favor... voy a cambiar perooo no me sigas cogiendo ¡Ahhh!. Me suplicaba.
Sus gritos de "¡Voy a cambiar, lo prometo!" se perdían entre mis embestidas.
Su vagina estaba tan apretada y húmeda por el Gender Bender que sentí que me succionaba.
— ¡AHHHH! ¡ME DUELE! ¡ME ROMPE, AMO!. Aulló ella.
— ¡Gritalo más fuerte! ¡Que se enteren todos que el gran Bruno ahora es la perra alguien!. Le dije mientras le daba embestidas tan largas que sentía su útero nuevo chocar contra mi verga.
— ¡Gritá todo lo que quieras! ¡Sos mi perra!. Le dije mientras me la cogia con un ritmo animal mientras la sujetaba de la correa.
— ¡Está muy apretado! Sos una perra de primera, Bruna.
— Sentí cómo te lleno, sentí cómo mi verga de "enano" te destroza por dentro.
— ¡Es muy grande y gigante! ¡Me va a partir!. Gritaba ella, pero con cada estocada, sus quejidos se volvían gemidos de placer.
Mientras con la atraía de la correa ella agachaba su cabeza. Y no paraba de gemir una combinación de dolor y placer.
Su cuerpo femenino estaba aceptando a su dueño.

Le di una última embestida brutal que la hizo colapsar contra el suelo.
—¡AHHH!. Grito ella.
— Te gusto perra. Le dije mientras me ponía de pie.
Mientras ella se cayo rendida su cara en el suelo pero su culo arriba. Con las piernas temblando y balbuceaba.
— Vamos a mi cuarto. Le dije mientras la agarraba de la correa haciendo que se levante.
La saqué del piso. Bruna intentó pararse, pero sus piernas temblaban.
— Amo... no puedo caminar... me duele mi vagina. Me dijo.
— Camina perra. Le dije mientras le daba una nalgada muy fuerte.
La agarré de la correa. Ella se paró en dos patas, pero con la cabeza gacha, caminando detrás de mí hacia la habitación.
Ella caminaba con dificultad, gimiendo con cada paso, sintiendo el roce de su propia piel ultra-sensible.
Ella caminaba con las manos atrás de su espalda apretando sus propias nalgas en un intento inútil de calmar el dolor de su vagina recién desgarrada.
— Por favor... vamos mas lento... no siento las piernas. Me dijo suplicando.
No le hice caso y seguí caminando.
Ella caminaba atrás mío con la cabeza agachada totalmente rendida y dominada por mi.

Llegamos a la habitación.
Me senté en el borde de la cama.
Ella cayó de rodillas frente a mí, exhausta.
Pero algo había cambiado.
Ella, ya con el efecto del Gender Bender al 100%, se arrodilló entre mis piernas sin que se lo pidiera.
— No se por que pero quiero tener tu verga en mi boca otra vez amo. Me dijo mientras se acercaba a mi verga.
Ella miraba mi verga con admiracion y deseo.
— Y que estas esperando entonces perrita. Le dije mirando como poco a poco se acercaba a mi verga.
— Amo... no puedo evitarlo... mi boca lo necesita. Me dijo.
Se abalanzó sobre mi verga, envolviéndola con su boca, succionando con una furia desquiciada.
— Es tan grande... es tan rica y sabrosa... me llena toda... ya no quiero ser hombre, solo quiero complacerlo. Me decia mientras chupaba mi verga salvajemente.
— ¡Es tan grande! ¡Amo, es la primera y unica verga más sabrosa que quiero probar en mi vida!
— Mire cómo lo hago... ¿soy una buena perra? Por favor, dígame que soy su puta favorita. Me preguntaba la muy perra mientras aumentaba la velocidad.

La agarre y la tire boca arriba en la cama.
Le abrí las piernas de par en par; una pierna arriba de mi hombro y la otra apoyada en el colchón, exponiendo su concha rosada y palpitante.
— Mira lo humeda que estas. Le dije.
— Si amo useme de nuevo. Me dijo casi rogando.
— Si cogame mas... mas fuerte amo. Gritaba ella, perdiendo la cordura.
Ella no paraba de gritar y gemir.
Decidi ponerle la correa en la boca pero ni asi hubo chances de que no haga ruidos.
Ella seguia y seguia gimiendo y gozando cada vez mas.

La di vuelta y la puse en cuatro.
Le agarré las muñecas y se las puse sobre sus nalgas, obligándola a abrirlas ella misma.
— Abrite para mí, perra. Le ordené.
Ella dudó un segundo, pero sus dedos obedecieron, separando sus labios para mostrarme su interior.
— Mira como tu vagina se traga cada centímetro de mi verga perra. Le dije con arrogancia.
Metí un dedo en su la entrada de su ano mientras la penetraba por la vagina.
— ¡Amo... me gusta como se siente su verga en mi vagina... se siente tan apretada... siento que me voy a correr con cada embestida!. Me decía entre gemidos.
— Me llena por completa... siento que mi nueva vagina va a explotar. Me decía.
— Te voy a romper el culo, Bruna. Te voy a quitar lo último que te queda de hombre. Le dije mientras introducía mi dedo en su culo sorprendentemente apretado
— ¡¿QUÉ?! ¡NO, AMO! ¡ESO NO!. Gritó, tratando de cerrar las piernas
— ¡POR FAVOR, EL CULO NO! ¡ES LO ÚNICO QUE ME QUEDA DE MI ANTIGUA VIDA! ¡POR FAVOR, SE LO SUPLICO, SÍGAME COGIENDO MI VAGINA O DEJEME CHUPARCELA!. Me dijo entre gritos de placer y dolor.
— ¡TENGA PIEDAD! ¡EL CULO NO! ¡ESO ME VA A DESTRUIR! ¡DÉJEME QUE SE LA CHUPE OTRA VEZ!. Me decía suplicando.
— ¡No, por favor! ¡Eso no! ¡Cualquier cosa menos mi culo!. Me rogaba.
— ¡Se lo suplico! ¡Deme por donde quiera, pero mi culo es sagrado!. Me dijo con lo ultimo de dignidad que le quedaba.
Pero sus suplicas solo hacían que yo quiero todavía mas romperle el culo.

— ¡MMMMGH! ¡NO, AMO! ¡ESO NO!. Escupió la correa que tenía en la boca para gritar
— ¡POR EL CULO NO! ¡ES LO ÚNICO QUE ME QUEDA DE BRUNO! ¡MI DIGNIDAD ESTÁ AHÍ!. Me dijo rogando.
— ¡POR FAVOR! ¡ME VA A DESTRUIR! ¡DUELE MUCHO!. Me dijo rogando.
— ¡MÍREME! ¡ESTOY LLORANDO! ¡TENGA PIEDAD!. Me dijo rogando.
— ¡PARE! ¡VOY A HACER LO QUE SEA! ¡NO ME ROMPA EL CULO!. Me dijo rogando.
— ¡Callate, perra! Los hombres como yo no piden permiso, dan órdenes.
No escuché sus suplicas. Escupí en su entrada y entré de una sola estocada seca en su estrecho y virgen ano.
— ¡¡¡AHHHHHHHHH!!! ¡ME MUERO! ¡ME ESTÁ ROMPIENDO EL CULO!. El grito de Bruna fue tan fuerte que se le saltaron las lágrimas.
— ¡DUELE! ¡QUITELO! ¡ME DESGARRA! ¡AHHHH! ¡MI CULO NO!. Me decia.
Empecé a darle con un ritmo criminal, sin piedad.
— ¡PARE! ¡LO PROMETO! ¡VOY A SER BUENA! ¡PERO QUÍTELO! ¡ES DEMASIADO GRANDE PARA MI CULO!. Me rogaba la muy perra.
— ¡ME DESGARRA! ¡AYUDA! ¡DUELE... DUELE MUCHO!. Me decia entre lagrimas.
— ¡Siento que mi culo se parte al medio! ¡Su verga es como un taladro!. Me dijo.
— ¡Ahhh! ¡Ya no soy un hombre! ¡Ningún hombre resiste esto!. Me dijo aceptando su nueva vida como mi perra.
— ¡Me gusta el dolor! ¡Me gusta que me rompas así!. Me dijo.
— ¡SÍ, AMO! ¡MÁS FUERTE! ¡DUELE PERO QUIERO MÁS!. Me dijo suplicando pero ahora no era que pare sino para que siga.
— ¡Gritalo, perra! ¿De quién es este culo?. Le pregunte solamente para humillarlo mas.
— ¡DE USTED! ¡ES SUYO! ¡RÓMPAME TODA!. Me respondió entre gemidos.

Bruna se comenzo a correr por tercera o quinta vez.
Pero esta corrida era totalmente diferente a las primeras.
Esta corrida de ella fue la más violenta y salvaje,mientras yo le reventaba el culo. Su cara cayó rendida contra la sábana, babeando.
Pero yo seguía dándole, sujetándola de la correa para que su culo no bajara.
— ¡Amo... mi culo... ya no lo siento... está destrozado!. Me dijo balbuseando.
— Siento su verga en mis entrañas... es lo más grande que sentí. Me dijo.
— ¡Ahhh! ¡No puedo más! ¡Siga, Amo, lléneme el culo de leche!. Me suplico.
— Soy su depósito de semen...soy su perra... su puta... ya no quiero volver a ser Bruno. Me dijo aduras penas.
— Mi culo esta abierto y roto para siempre por su culpa... pero me encanta amo. Me dijo agotada.
— Haga conmigo lo que quiera... mañana, tarde y noche. Me dijo suplicando en total sumision.

La saqué de la cama y la puse de rodillas en el suelo frío.
— Abrí bien la boca, perra. Le ordené mientras me masturbaba frente a ella.
Me corrí con una fuerza brutal, bañándole toda la cara.
El semen espeso cubrió sus ojos, su nariz y sus labios.
Sus tetas quedaron chorreando mi leche. Me dijo.
— ¡Amo! ¡Está caliente! ¡Me marcó toda!. Me dijo.
— Míreme, estoy toda blanca por usted... parece que tengo una máscara. Me dijo.
— Es tu bautizó como mi puta oficial. Me dije arrogante y agotado.
Bruna se quedó paralizada, con el líquido blanco chorreando por todo su cuerpo esperando mi siguiente orden.

Ella no sabía que mi semen sellaba el efecto del Gender Bender para siempre.
Cada gota que ella se tragara borraria un poco más el recuerdo de Bruno.
— No es tan malo ser mujer... al menos para alguien si soy suya, Amo. Me dijo ella con una sonrisa perdida.
— Ahora, limpiame bien. No quiero ver ni una gota fuera de tu boca.
Bruna se acercó y empezó a limpiar mi verga con la lengua, tragando ruidosamente cada gota.
— Está tan limpia, Amo... como a usted le gusta. Me dijo.
— Me gusta el sabor de su semen... el sabor de mi nueva vagina... y el de mi culo y mis jugos... me gusta ser su perra. Me decia mientras pasaba la lengua por toda mi verga.
— Tragué todo... no dejé nada afuera. Me dijo orgullosa la muy perra.
— Sos mi perra, Bruna. Para siempre. Le dije sabiendo que ya Bruno no existia sino mi perra y nueva mascota Bruna.
Terminó de limpiarme con una devoción religiosa, mirándome hacia arriba con los ojos vidriosos y la cara sucia, sonriendo con sumisión absoluta.
El mejor entrenador de perros del mundo ahora era, oficialmente, mi perra domada.

●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●
¡El arrogante de Bruno ya no existe!
Ahora es Bruna es mi perra personal, una perra sumisa con el culo y la vagina rota. Una mente que solo sabe obedecer.
El gigante que pisoteaba a todos ahora solo sirve para coger y recibir mi semen donde yo quiero.
Pero esto apenas empieza...
¿Quieren ver como hago que el mundo sea testigo de mi nueva mascota?
¿Quieren ver como me la cogo en publico o al aire libre?
¿Quieren ver como me la cogo sin importar si alguien nos mira?
Si este post llega a 230 PUNTOS, publico la segunda parte:
Alejandro Y Bruna: La Exhibición De Mi Nueva Mascota.
●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●
Parte N°2:
Alejandro Y Bruna: La Exhibición De Mi Nueva Mascota:
(Próximamente)
●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●
Anterior Relato:
Alejandro Y Martina: La Ultima Noche Del Año:
https://www.poringa.net/posts/relatos/6219616/Alejandro-Y-Martina-La-Ultima-Noche-Del-Ano.html
●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●
Próxima Relato:
Alejandro Y Camila: De Marginado A Colegiala Puta Del Bully:
(Próximamente: Viernes 30/01/2026 A Las 22:00)
●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●
Próximo Mandamiento:
Alejandro: Mi Mandamiento 1:
(Próximamente: Viernes 23/01/2026 A Las 22:00)
Medía casi un metro noventa, era pura fibra y tenía esa voz de mando que usaba para pisotear a cualquiera.
Su filosofía era básica:
"Solo los hombres altos y fuertes mandan, el resto son basura que debe obedecer".
El tipo se sentía un dios entre los mortales.
Pero gracias a mi esa filosofía se hice polvo.
Bruno ahora es Bruna.
Mide apenas 1.60m, lo que la obliga a mirar el mundo desde abajo, justo a la altura de mi bragueta.
Sus hombros anchos se encogieron en una espalda fina y delicada.
Su voz potente ahora es aguda y sumisa.
Tiene curvas atléticas pero fibrosas, tetas suaves que rebotan con cada paso y un culo redondo, rosado y sensible, diseñado específicamente para recibir mis nalgadas.
Pasó de ser un entrenador de perros a una perra domada.

Fui al parque con mi perro, un cachorro que todavía estaba aprendiendo.
Ahí estaba él, rodeado de gente, dando una clase.
Apenas me vio, con mis 1.70cm, me midió de arriba abajo con una sonrisa arrogante.
— ¿Qué traes ahí, enano? ¿Eso es un perro o un peluche?. Gritó Bruno, haciendo que todos se rieran.
Agarró a mi perro del collar con violencia, zamarreándolo.
— Mira y aprende, pibe. Los perros son como las personas débiles, necesitan un macho que los domine. Si no sos capaz de dominar a un animal, no sos un hombre. Me dijo con arrogancia.
Me tragué la bronca.
Tres días después, lo cité en mi casa con la excusa de un "entrenamiento privado" bien pago.
Entró a mi living como si fuera el dueño.
— Sabía que ibas a llamar, enano. Sos de los que necesitan que un hombre de verdad les diga qué hacer. Me dijo, empujándome el hombro al pasar.
Le serví un trago corto, cargado con una dosis especial.
La dosis no solo lo iba a transformar en mujer sino que lo iba a hacer sentir la necesidad de ser dominada.
Convertir su cuerpo que tanto orgullo le daba en un cuerpo mucho mas pequeño.
Tan pequeño que iba a hacer que se sintiera impotente y vulnerable.
— Tomá, Bruno. Un brindis por el mejor. Le dije con una sonrisa falsa.
— Al menos tenés buen gusto, pibe. Me dijo mientras se lo bajó de un trago.
A los cinco minutos, el gigante empezó a tambalearse.
Su cuerpo empezó a crujir.
Sus hombros anchos se encogieron, su estatura se desplomó de esos 1.90m a unos escasos 1.60m.
Sus músculos se volvieron curvas suaves y fibrosas.
Le brotaron unas tetas firmes y el pantalón se le cayó al suelo porque ya no tenía cintura que lo sostuviera.
— ¿Qué... qué me hiciste?. Su voz, antes fuerte como el trueno, ahora era un gemido agudo y dulce.
— Te dije que viniste a ser entrenado, Bruna. Bienvenido a tu nueva vida como mascota. Le dije con arrogancia.
— Hagamos un trato Bruna. Le dije con arrogancia.
— Que clase de trato. Me preguntó con miedo y totalmente desnuda.
— Si haces todo lo que te diga te dejo ir, ¿Okey?. Le dije con una sonrisa.
— Okey... que queres que haga. Me dijo.
— Primero decime amo. Le ordene.
— Y segundo ponete esto. Le dije mientras le tire una bolsa con un conjunto de lencería diminuta que apenas le taparía.
Ella se puso el conjunto ahí mismo. Miraba como se ponía el conjunto que le di. Sus tetas rebotar y ese culo que tenia temblaba.
— De rodillas perra. Le dije.
Ella se puso de rodillas.
Me puse detrás de ella y le puse un collar que antes usaba para pasear a mi perro. Pero ahora seria para pasear y dominar a mi nueva mascota.
— En cuatro perra. Le ordene mientras la empuje para que se ponga en cuatro.

— Vamos a pasear perra. Le dije con arrogancia.
— S-si amo. Me dijo.
— Vamos a ver si ahora seguís mirando desde arriba. Le dije dándole una nalgada que la hizo saltar.
Mientras la hacia caminar en cuatro como la perra que es ahora.
Yo caminaba erguido, tirando de la correa, y ella me seguía, ella estaba alado mío como la perra que ahora es.
— ¡Mírame, Bruna! ¿Quién es el enano ahora?. Le gritaba mientras se me paraba la verga de solo verla gatear.
Verla ahí abajo, con su mirada de humillación absoluta a la altura de mis rodillas, me ponía la verga de piedra.
Mientras ella caminaba alado mío. La mire de reojo y su mirada viendo desde abajo me calentaba.
— ¡Mírame, Bruna! ¿Quién es el hombre ahora? ¿Quién es el que necesita un dueño?. Le dije con arrogancia.
— S-sí... Amo... usted es el hombre ahora... Y... yo soy solo su perra. Balbuceó desde el suelo.

Me puse alado de ella.
— Chúpame las bolas, perra. Le ordene.
— Por favor no me hagas hacerlo... no soy gay. Me dijo suplicando
— Gay? No es gay por que soy un hombre y vos sos una mujer. Le dije riéndome y con arrogancia.
— Cual era tu filosofía antes... "Solo los hombres altos y fuertes mandan, el resto son basura que debe obedecer". Le dije con arrogancia.
— Que acaso no queres volver a hacer hombre. Le dije mientras me comenzaba a desnudar.
— Si quiero... por favor. Me dijo suplicando.
— Te lo vas a tener que ganar entonces. Le dije mientras puse mis bolas sobre su cara.
— Me la vas a pagar. Me dijo mientras comenzaba a pasarle su lengua por mis bolas.
— Sisi lo que digas. Le respondí.
Bruna cerró los ojos y, con un asco que se transformaba en necesidad, empezó a pasar su lengua, saboreándome mientras yo le acariciaba la cabeza como a un dueño acaricia a su mascota.

— Buen perra. Le dije.
— Al parecer te gusta esto. Le dije mientras le acariciaba la cabeza.
— Vamos al grano entonces. Le dije mientras me ponía delante de ella.
— Bésame y chúpame ahora la verga. Le dije mientras me reía de como hace menos de una hora se creía un dios y ahora era solamente una perra.
— Por favor... no... eso seria muy gay. Me dijo suplicando.
La agarre de la correa y la atraje hacia mi.
— No era una pregunta perra era una orden. Le dije.
Ella comenzó a besar mi verga con ganas.
Su mirada paso de odio a placer. Cada vez estaba haciendo efecto la dosis que le di.
Debo admitir que ver a Bruno, el tipo que se creía el mas macho del parque, ahora convertido en una perra sumisa y obediente desesperada por mi verga y semen me estaba excitando mucho.

Pasaron alrededor de unos 10 minutos.
— Sabia que te iba a terminar gustando perra. Le dije con arrogancia.
— N-no me gusta. Me dijo mientras sacaba mi verga de su boca.
Mientras que de su boca salía un hilo de semen y baba.
— Sisi lo que digas. Le respondí.
— Vamos perra. Le dije mientras la agarraba y la hice pasear devuelta en cuatro.
Me senté en mi sillón y ella, por puro instinto, se metió entre mis rodillas.
Ella agacho la mirada.
La sujeté fuerte de la correa, obligándola a levantar la cara.
— Volve a chupámela, perra. Le dije con arrogancia.
— Ya esta... es suficiente humillación. Me dijo suplicando.
— Por favor volveme a convertir en lo que era antes prometo ser bueno. Me dijo suplicando.
— Por favor A.... No le di tiempo de terminar la frase.
Mientras ella suplicaba la agarre de la correa y apenas tuve la oportunidad le volví a meter mi verga en lo mas profundo de su garganta.
— Dale seguí chupando perra. Me dije mientras empujaba mi cadera y la correa para hacer que se trague cada centímetro de mi verga.
Ella comenzo a envolver mi verga con desesperación.
Le hundí la verga en la garganta mientras tiraba de la correa hacia adelante haciendo que se tragara cada centímetro.
Sus ruidos de atragantamiento eran lo mejor.

La saqué de mi verga.
Salio un sonido humedo y sucio.
— Al parecer no me querias soltar tu boca perra. Le dije con arrogancia.
La agarre de la correa y la puse en cuatro en el piso.
— ¿Que vas hacer?. Me pregunto.
— Que no es obvio... Te voy a coger. Le dije mientras me ponia atras de ella.
— ¡No, por favor! ¡Cualquier cosa menos eso!. Me dijo rogando, tratando de mantener un algo de su dignidad y hombria.
—¡Deja que te la siga chupando, pero no me garchés!. Me dijo suplicando.
— Es tarde para negociar, perrita. Le dije.
Comence a poner mi verga en la entrada de su nueva vagina.
— ¡Amo, por favor! ¡La tenes muy grande y gruesa! ¡Por favor me vas a romper!¡Mi vagina es nueva y seguro es una vagina virgen!. Me decia entre suplicas.
— Entonces respira profundo por que te va a doler. Le dije riéndome mientras comencé a meter mi verga centímetro a centímetro en su vagina.
— ¡¡AHHHH!! ¡DUELE! ¡QUITELO, AMO, POR FAVOR!. Gritaba arqueando la espalda, sus uñas rasguñando el piso.
Me la cogia sin piedad en el suelo.
— Por favor... voy a cambiar perooo no me sigas cogiendo ¡Ahhh!. Me suplicaba.
Sus gritos de "¡Voy a cambiar, lo prometo!" se perdían entre mis embestidas.
Su vagina estaba tan apretada y húmeda por el Gender Bender que sentí que me succionaba.
— ¡AHHHH! ¡ME DUELE! ¡ME ROMPE, AMO!. Aulló ella.
— ¡Gritalo más fuerte! ¡Que se enteren todos que el gran Bruno ahora es la perra alguien!. Le dije mientras le daba embestidas tan largas que sentía su útero nuevo chocar contra mi verga.
— ¡Gritá todo lo que quieras! ¡Sos mi perra!. Le dije mientras me la cogia con un ritmo animal mientras la sujetaba de la correa.
— ¡Está muy apretado! Sos una perra de primera, Bruna.
— Sentí cómo te lleno, sentí cómo mi verga de "enano" te destroza por dentro.
— ¡Es muy grande y gigante! ¡Me va a partir!. Gritaba ella, pero con cada estocada, sus quejidos se volvían gemidos de placer.
Mientras con la atraía de la correa ella agachaba su cabeza. Y no paraba de gemir una combinación de dolor y placer.
Su cuerpo femenino estaba aceptando a su dueño.

Le di una última embestida brutal que la hizo colapsar contra el suelo.
—¡AHHH!. Grito ella.
— Te gusto perra. Le dije mientras me ponía de pie.
Mientras ella se cayo rendida su cara en el suelo pero su culo arriba. Con las piernas temblando y balbuceaba.
— Vamos a mi cuarto. Le dije mientras la agarraba de la correa haciendo que se levante.
La saqué del piso. Bruna intentó pararse, pero sus piernas temblaban.
— Amo... no puedo caminar... me duele mi vagina. Me dijo.
— Camina perra. Le dije mientras le daba una nalgada muy fuerte.
La agarré de la correa. Ella se paró en dos patas, pero con la cabeza gacha, caminando detrás de mí hacia la habitación.
Ella caminaba con dificultad, gimiendo con cada paso, sintiendo el roce de su propia piel ultra-sensible.
Ella caminaba con las manos atrás de su espalda apretando sus propias nalgas en un intento inútil de calmar el dolor de su vagina recién desgarrada.
— Por favor... vamos mas lento... no siento las piernas. Me dijo suplicando.
No le hice caso y seguí caminando.
Ella caminaba atrás mío con la cabeza agachada totalmente rendida y dominada por mi.

Llegamos a la habitación.
Me senté en el borde de la cama.
Ella cayó de rodillas frente a mí, exhausta.
Pero algo había cambiado.
Ella, ya con el efecto del Gender Bender al 100%, se arrodilló entre mis piernas sin que se lo pidiera.
— No se por que pero quiero tener tu verga en mi boca otra vez amo. Me dijo mientras se acercaba a mi verga.
Ella miraba mi verga con admiracion y deseo.
— Y que estas esperando entonces perrita. Le dije mirando como poco a poco se acercaba a mi verga.
— Amo... no puedo evitarlo... mi boca lo necesita. Me dijo.
Se abalanzó sobre mi verga, envolviéndola con su boca, succionando con una furia desquiciada.
— Es tan grande... es tan rica y sabrosa... me llena toda... ya no quiero ser hombre, solo quiero complacerlo. Me decia mientras chupaba mi verga salvajemente.
— ¡Es tan grande! ¡Amo, es la primera y unica verga más sabrosa que quiero probar en mi vida!
— Mire cómo lo hago... ¿soy una buena perra? Por favor, dígame que soy su puta favorita. Me preguntaba la muy perra mientras aumentaba la velocidad.

La agarre y la tire boca arriba en la cama.
Le abrí las piernas de par en par; una pierna arriba de mi hombro y la otra apoyada en el colchón, exponiendo su concha rosada y palpitante.
— Mira lo humeda que estas. Le dije.
— Si amo useme de nuevo. Me dijo casi rogando.
— Si cogame mas... mas fuerte amo. Gritaba ella, perdiendo la cordura.
Ella no paraba de gritar y gemir.
Decidi ponerle la correa en la boca pero ni asi hubo chances de que no haga ruidos.
Ella seguia y seguia gimiendo y gozando cada vez mas.

La di vuelta y la puse en cuatro.
Le agarré las muñecas y se las puse sobre sus nalgas, obligándola a abrirlas ella misma.
— Abrite para mí, perra. Le ordené.
Ella dudó un segundo, pero sus dedos obedecieron, separando sus labios para mostrarme su interior.
— Mira como tu vagina se traga cada centímetro de mi verga perra. Le dije con arrogancia.
Metí un dedo en su la entrada de su ano mientras la penetraba por la vagina.
— ¡Amo... me gusta como se siente su verga en mi vagina... se siente tan apretada... siento que me voy a correr con cada embestida!. Me decía entre gemidos.
— Me llena por completa... siento que mi nueva vagina va a explotar. Me decía.
— Te voy a romper el culo, Bruna. Te voy a quitar lo último que te queda de hombre. Le dije mientras introducía mi dedo en su culo sorprendentemente apretado
— ¡¿QUÉ?! ¡NO, AMO! ¡ESO NO!. Gritó, tratando de cerrar las piernas
— ¡POR FAVOR, EL CULO NO! ¡ES LO ÚNICO QUE ME QUEDA DE MI ANTIGUA VIDA! ¡POR FAVOR, SE LO SUPLICO, SÍGAME COGIENDO MI VAGINA O DEJEME CHUPARCELA!. Me dijo entre gritos de placer y dolor.
— ¡TENGA PIEDAD! ¡EL CULO NO! ¡ESO ME VA A DESTRUIR! ¡DÉJEME QUE SE LA CHUPE OTRA VEZ!. Me decía suplicando.
— ¡No, por favor! ¡Eso no! ¡Cualquier cosa menos mi culo!. Me rogaba.
— ¡Se lo suplico! ¡Deme por donde quiera, pero mi culo es sagrado!. Me dijo con lo ultimo de dignidad que le quedaba.
Pero sus suplicas solo hacían que yo quiero todavía mas romperle el culo.

— ¡MMMMGH! ¡NO, AMO! ¡ESO NO!. Escupió la correa que tenía en la boca para gritar
— ¡POR EL CULO NO! ¡ES LO ÚNICO QUE ME QUEDA DE BRUNO! ¡MI DIGNIDAD ESTÁ AHÍ!. Me dijo rogando.
— ¡POR FAVOR! ¡ME VA A DESTRUIR! ¡DUELE MUCHO!. Me dijo rogando.
— ¡MÍREME! ¡ESTOY LLORANDO! ¡TENGA PIEDAD!. Me dijo rogando.
— ¡PARE! ¡VOY A HACER LO QUE SEA! ¡NO ME ROMPA EL CULO!. Me dijo rogando.
— ¡Callate, perra! Los hombres como yo no piden permiso, dan órdenes.
No escuché sus suplicas. Escupí en su entrada y entré de una sola estocada seca en su estrecho y virgen ano.
— ¡¡¡AHHHHHHHHH!!! ¡ME MUERO! ¡ME ESTÁ ROMPIENDO EL CULO!. El grito de Bruna fue tan fuerte que se le saltaron las lágrimas.
— ¡DUELE! ¡QUITELO! ¡ME DESGARRA! ¡AHHHH! ¡MI CULO NO!. Me decia.
Empecé a darle con un ritmo criminal, sin piedad.
— ¡PARE! ¡LO PROMETO! ¡VOY A SER BUENA! ¡PERO QUÍTELO! ¡ES DEMASIADO GRANDE PARA MI CULO!. Me rogaba la muy perra.
— ¡ME DESGARRA! ¡AYUDA! ¡DUELE... DUELE MUCHO!. Me decia entre lagrimas.
— ¡Siento que mi culo se parte al medio! ¡Su verga es como un taladro!. Me dijo.
— ¡Ahhh! ¡Ya no soy un hombre! ¡Ningún hombre resiste esto!. Me dijo aceptando su nueva vida como mi perra.
— ¡Me gusta el dolor! ¡Me gusta que me rompas así!. Me dijo.
— ¡SÍ, AMO! ¡MÁS FUERTE! ¡DUELE PERO QUIERO MÁS!. Me dijo suplicando pero ahora no era que pare sino para que siga.
— ¡Gritalo, perra! ¿De quién es este culo?. Le pregunte solamente para humillarlo mas.
— ¡DE USTED! ¡ES SUYO! ¡RÓMPAME TODA!. Me respondió entre gemidos.

Bruna se comenzo a correr por tercera o quinta vez.
Pero esta corrida era totalmente diferente a las primeras.
Esta corrida de ella fue la más violenta y salvaje,mientras yo le reventaba el culo. Su cara cayó rendida contra la sábana, babeando.
Pero yo seguía dándole, sujetándola de la correa para que su culo no bajara.
— ¡Amo... mi culo... ya no lo siento... está destrozado!. Me dijo balbuseando.
— Siento su verga en mis entrañas... es lo más grande que sentí. Me dijo.
— ¡Ahhh! ¡No puedo más! ¡Siga, Amo, lléneme el culo de leche!. Me suplico.
— Soy su depósito de semen...soy su perra... su puta... ya no quiero volver a ser Bruno. Me dijo aduras penas.
— Mi culo esta abierto y roto para siempre por su culpa... pero me encanta amo. Me dijo agotada.
— Haga conmigo lo que quiera... mañana, tarde y noche. Me dijo suplicando en total sumision.

La saqué de la cama y la puse de rodillas en el suelo frío.
— Abrí bien la boca, perra. Le ordené mientras me masturbaba frente a ella.
Me corrí con una fuerza brutal, bañándole toda la cara.
El semen espeso cubrió sus ojos, su nariz y sus labios.
Sus tetas quedaron chorreando mi leche. Me dijo.
— ¡Amo! ¡Está caliente! ¡Me marcó toda!. Me dijo.
— Míreme, estoy toda blanca por usted... parece que tengo una máscara. Me dijo.
— Es tu bautizó como mi puta oficial. Me dije arrogante y agotado.
Bruna se quedó paralizada, con el líquido blanco chorreando por todo su cuerpo esperando mi siguiente orden.

Ella no sabía que mi semen sellaba el efecto del Gender Bender para siempre.
Cada gota que ella se tragara borraria un poco más el recuerdo de Bruno.
— No es tan malo ser mujer... al menos para alguien si soy suya, Amo. Me dijo ella con una sonrisa perdida.
— Ahora, limpiame bien. No quiero ver ni una gota fuera de tu boca.
Bruna se acercó y empezó a limpiar mi verga con la lengua, tragando ruidosamente cada gota.
— Está tan limpia, Amo... como a usted le gusta. Me dijo.
— Me gusta el sabor de su semen... el sabor de mi nueva vagina... y el de mi culo y mis jugos... me gusta ser su perra. Me decia mientras pasaba la lengua por toda mi verga.
— Tragué todo... no dejé nada afuera. Me dijo orgullosa la muy perra.
— Sos mi perra, Bruna. Para siempre. Le dije sabiendo que ya Bruno no existia sino mi perra y nueva mascota Bruna.
Terminó de limpiarme con una devoción religiosa, mirándome hacia arriba con los ojos vidriosos y la cara sucia, sonriendo con sumisión absoluta.
El mejor entrenador de perros del mundo ahora era, oficialmente, mi perra domada.

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¡El arrogante de Bruno ya no existe!
Ahora es Bruna es mi perra personal, una perra sumisa con el culo y la vagina rota. Una mente que solo sabe obedecer.
El gigante que pisoteaba a todos ahora solo sirve para coger y recibir mi semen donde yo quiero.
Pero esto apenas empieza...
¿Quieren ver como hago que el mundo sea testigo de mi nueva mascota?
¿Quieren ver como me la cogo en publico o al aire libre?
¿Quieren ver como me la cogo sin importar si alguien nos mira?
Si este post llega a 230 PUNTOS, publico la segunda parte:
Alejandro Y Bruna: La Exhibición De Mi Nueva Mascota.
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Parte N°2:
Alejandro Y Bruna: La Exhibición De Mi Nueva Mascota:
(Próximamente)
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Anterior Relato:
Alejandro Y Martina: La Ultima Noche Del Año:
https://www.poringa.net/posts/relatos/6219616/Alejandro-Y-Martina-La-Ultima-Noche-Del-Ano.html
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Próxima Relato:
Alejandro Y Camila: De Marginado A Colegiala Puta Del Bully:
(Próximamente: Viernes 30/01/2026 A Las 22:00)
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Próximo Mandamiento:
Alejandro: Mi Mandamiento 1:
(Próximamente: Viernes 23/01/2026 A Las 22:00)
0 comentarios - Alejandro Y Bruna: De Entrenador De Perro A Perra Domada