You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

La novia del dealer - 1

La novia del dealer - 1


“Man, tuve un accidente. Esta noche reparte mi novia. Ahí salió para tu casa”. 


A la media escucho el timbre y abro. Una rubia infernal, cheta cheta cheta mal. Top verde y short de Jean y una cartera de cuero roja carmesí. Detrás de ella una Honda Biz blanca.  

-¡Hola! Soy Juli, la novia de Martín. ¿Vos sos su amigo?. 

Asentí. Ella no esperó y pasó a mi departamento sin que yo la invitase. Qué inocente, pensé. En menos de un minuto me dio su nombre, el de su novio y entró a lo de un desconocido. Probablemente todo lo que un dealer y una pendeja no tienen que hacer. 


inocente



Abrió su cartera y empezó a buscar:

-¿Qué era lo tuyo? 

-Una pasti y un gramo. 

Ella se acercó a la mesa de mi living y tiró todo ahí. Tenía todo tipo de bolsitas, pastillas de colores y sobres trasparentes. Tanto que no pude identificarlo. Hizo un pequeño puchero y me dijo: 

-Ay, no sé cuál es cuál. ¿Me ayudás?

Me acerqué sonriendo y busqué la bolsita de merca y mi pastilla.

-¡Ay! Gracias. ¡Sos un amor! Estoy un poco perdida, sos el primero al que reparto. 

La ayudé a juntar todo y lo metió en su cartera. No podía creer lo inocente que era. 

Pero, por cosas del destino, cuando se acercó a la puerta para irse se largó una tormenta infernal que no estaba anunciada. Viento y agua con todo. 

-¡Ay, no! -Gritó. -¿Cómo voy a repartir con esta lluvia? ¡Se va a mojar todo!

No sé cómo hice para aguantar la sonrisa perversa y maliciosa que tenía por dentro, pero serenamente le dije: 

-Si querés, te ayudo. Estoy al pedo y tengo el auto en el garage. 

Saltó aplaudiendo de la alegría y me dio un pequeño abrazo con el que pude sentir sus tetas. 

-¡Sos un genio! ¡Gracias!. 

-Pero esperá que quiero probar esto antes.

Abrí la bolsa con una tijera. Tiré todo sobre un platito. El loco siempre me vendía cosas de calidad y esta no parecía la excepción. Piqué las piedritas y preparé dos líneas. Enrollé un billete. Esnifé una y le dije:

-Esta es para vos. 

-Yo nunca tomé. -Dijo con cara de extrañeza. -Mi novio no me deja.

-Pero él toma y ahora vos estás repartiendo. Es parte del trabajo.

-¿En serio? -Dijo. 

-Claro. Además no le digo nada a tu novio. Te guardo el secreto.

Me puso una mano en el pecho y dijo: 

-Sos un divino. Bueno, está bien, me comprometo con el trabajo ¿Cómo hago?

-Agarrá el canuto, el billete, y ponételo en la nariz. Acercate a la línea y aspirá. Pero por ningún motivo soples. 

-Está bien.

Me hizo caso y se agachó para esnifar. Yo aproveché para mirarle el culo y volverme loco con las nalgas que se le escapaban del short. Esta iba a ser una buena noche. 


cheta


Ella se levantó y se apretó la nariz.

-¡Arde!.- Dijo. 

-Un poquito, al principio. -Le respondí. 

Me acerqué al plato y con el índice limpie los restos. 

-Abrí la boca. -Le ordené. 

Ella lo hizo.

-Sacá la lengua.

Incrédula, lo hizo.

Le pasé mi dedo por la lengua y ella por instinto lo chupó. 

-Bien, así no desperdiciamos nada. 

Ella saboreaba mientras asentía.

-Vamos a entrar tu moto y vamos al auto. 

Salimos los dos, llovía una barbaridad. Llovía de costado. Ella destrabó su moto y yo la entré rápido, pero aún así quedamos empapados los dos. 

-Ay, no puede ser, nos mojamos todos. -Dijo.

-Tranquila, te presto ropa. Vamos a mi pieza. 

Me siguió. Yo me desvestí y quedé en pija sin dudarlo. Y, para mi sorpresa, ella también. Quedó en tanga. Una tanga roja que le quedaba hermosa. 

-¿Y cómo se si me pegó la merca? -Dijo.

La miré, le miré los pezones erguidos y le pellizqué uno. 


droga


-Te pegó. -Le dije riendo. 

-Siento la garganta rara. -Dijo. 

-A ver. Abrí la boca.

Ella lo hizo. También sacó la lengua. 

-No veo bien. Acercate a la mesita de luz que tengo una lámpara. 

Ella sola fue y se arrodilló al lado de la mesita de luz. Abrió la boca y sacó la lengua. Yo me senté en el borde de la cama y abrí las piernas dejándola en el medio de mis rodillas. Agarré la lámpara y la apunté a su garganta. Todo fue un teatro para que quede a nada de mi verga, que ya empezaba a pararse. 

-Ah, claro. Ya sé lo que te pasó, -Dije, fingiendo que pensaba. -La merca que chupaste hizo que se te durmiese un poco la garganta, pero se soluciona fácil. 

Saqué un porro de la mesita de luz y lo prendí. Después se lo ofrecí. Sin decir nada ella metió una seca. 

-¿Primera vez? 

Asintió con la cabeza.

-Aguantá el humo y tragá. 

Me hizo caso. 

-El humo hace que se te vaya ese adormecimiento.
-Pero no se fue. -Protestó. 

-Tengo otra idea. Abrí la boca otra vez. 

Lo hizo. 

Y sin dudar le escupí en la garganta. 

-Tragá.

Lo hizo. 

-En un rato se te va a pasar. 

Ella miró mi verga. Estaba pesadísima. 

-A mí también me pegó la merca. -Le dije.



dealer

Si les gustó el relato, agradecería que me escriban por MD. Pueden decirme como les gustaría que siga, darme ideas para otros o simplemente morbosear un rato.

0 comentarios - La novia del dealer - 1