Quedamos con Luz en salir a comer el sábado, como vivimos enfrente uno del otro, le dije que cuando esté lista que me avise, y sacaba el auto. Después de casi una hora me llegó el mensaje, saque el auto y toqué la bocina, el clima primaveral ayudó a que su outfit sea un poco más revelador, más sexy. Usando un vestido algo ajustado color negro centimetros debajo de las nalgas, unas bucaneras y una camperita de cuero, rubia, y algo de maquillaje, puso toda la carne al asador diríamos. Cuando se dio vuelta para cerrar la reja de su casa con llave, note su hermosa cola, redonda y bien parada, como todo un caballero abrí la puerta para que suba saludándola con un beso en el cachete. Arranque el auto, ella miro para su casa y saludo sonriente con la mano, me di vuelta y ahí estaba parada Ana, también la saludé sonriendo, ella estaba más bien sería, mirándome a los ojos, como queriendo decirme algo o putearme, pero no podía hacerlo y yo sabía bien, porque lo quería hacer.
Yo:Estás hermosa. Gracias por aceptar la invitación.
L: Gracias a vos por invitarme, tenía ganas de tener una cita con vos.
Creo que se le escapó, porque rápidamente miro al frente “Hablé de más” habrá pensado, yo no hice incapié en eso, para no ponerla incómoda, el viaje fue ameno, buena charla y risas, ya nos conocíamos así que eso ayudaba bastante. Llegamos al restaurante, muchas miradas fueron inmediatamente para ella, y si, era una rubia despampanante, vestida muy sexy aunque su atuendo no era nada burdo. Comimos y tomamos 2 tragos cada uno, ayudó a deshinibirnos un poco y distendernos, se levantó 2 veces al baño, al irse se veían hermosas esas nalgas apretadas en su vestido y cada varios pasos, lo bajaba para no dejar el culo a la vista, era tremendamente sexy, y al volver lo mismo, su figura y sus pechos era todo armónico, más aún cuando notaba que la veía a los ojos y se le escapaba una sonrisa, ella era una bomba y yo, la envidia de varios.
Subimos al auto y cerramos el trato sin decir una palabra, solo nos miramos y besamos, ella se separaba de mí para mirarme a los ojos, mí boca y continuar besándonos, la conexión no era fingida, ambos nos deseábamos y esperábamos este momento hace rato.
Yo: Te llevo a tu casa ?
Luz: Tengo una pregunta antes de responder.
Yo: Decime
Luz: Que es lo que querés conmigo ? Cuál es tu intención ?
Yo: No entiendo
Luz: ¿Buscas algo de verdad conmigo o solo vernos de vez en cuando ?
Yo: Me gustas mucho, de verdad. Quiero que nos conozcamos mejor y si las cosas se dan, pasar a otra etapa. Y vos ?
Luz: Vos me gustaste siempre, y quiero lo mismo que vos.
Yo: Está bien, entonces qué hacemos ?
Luz: Llévame donde vos quieras, y conozcámonos mejor, si es lo que querés.
Fuimos a mí casa es a unas 20 cuadras de la suya, entramos y le ofrecí algo para tomar, un vaso con agua pidió, lo tomaba apoyada en la mesa, lo termino y lo dejó sobre ella, solo me miraba a los ojos, me acerque y la bese, nos acariciamos y después de un rato, por primera vez subí su vestido para agarrar sus nalgas, mis manos estaban tocando el cielo mismo. Nos dirigimos al cuarto, me desabrochaba la camisa y tocaba mí piel, yo bajaba de a poco el cierre de su vestido, ella siguió con el cinto de mí pantalón, para desabrocharle por completo. En un instante nos separamos para quedarnos en ropa interior, al verla no pude contenerme “Estás hermosa” le dije, un conjunto de lencería blanco, impoluto como ella, angelical y sexy al mismo tiempo, nos tiramos a la cama besandonos y besando nuestros cuerpos.
Luz: Haceme el amor, susurro al oído.
Me subí encima y de a poco fui entrando, su interior estaba caliente, el movimiento no era brusco, más bien tranquilo, saque su corpiño y bese sus pechos, su cuello, su oreja, ella gemía de placer aferrándose a mí espalda y culo. Tenía la necesidad imperiosa de ver su culo en primera persona, no soportaba más aunque tenía algo de temor de excitarme demasiado y acabar pronto, tome el riesgo y la puse de costado, pase un brazo por abajo de su cuello y mientras la penetraba, con la otra mano rozaba su clítoris, su abdomen, sus pechos.
Luz: Me encanta como me haces el amor, no pares.
Yo: Te lo voy a hacer todas las veces que quieras, me encantas.
Luz: Voy a acabar, seguí así.
Me sostuve de su cadera admirando como se movían esas nalgas con cada embestida mis, mientras ella con ambas manos se sujetaba de la mía que había pasado bajo su cuello, y gemía ahogadamente, hasta que acabó, suspiraba fuerte, temblaba un poco, pero después de retomar el aliento se giro y se subió encima mío, me cabalgaba de una forma tan sensual pocas veces vista, hasta que le avisé que estaba por acabar, porque no estábamos usando preservativo. Salió de encima mío y se puso en 4, entre mis piernas y la verdad, que tenía los dotes de su madre, rodeaba mí verga con su boca, bajaba y subía, succionaba, pasaba la lengua, era un pete de lujo. Avise que iba a acabar, pero ella no se detuvo, ni apartó su boca, era claro lo que quería y se lo cumplí, llene su boca de leche que trago sin problemas y se recostó sobre mí, nos quedamos un tiempo así.
Después de terrible encontronazo y cita, la lleve a su casa y nos despedimos. Al rato de volver a mí casa me escribió, ella quería repetir la cita y me pidió que no tarde demasiado en invitarla, pero que no era necesario salir a comer a un restaurante, con ver alguna película en mí casa o tomar algo, iba a estar súper contenta. “Domingo de pelis en casa” le propuse, por lo que en poco más de un día, volveríamos a vernos.
Yo:Estás hermosa. Gracias por aceptar la invitación.
L: Gracias a vos por invitarme, tenía ganas de tener una cita con vos.
Creo que se le escapó, porque rápidamente miro al frente “Hablé de más” habrá pensado, yo no hice incapié en eso, para no ponerla incómoda, el viaje fue ameno, buena charla y risas, ya nos conocíamos así que eso ayudaba bastante. Llegamos al restaurante, muchas miradas fueron inmediatamente para ella, y si, era una rubia despampanante, vestida muy sexy aunque su atuendo no era nada burdo. Comimos y tomamos 2 tragos cada uno, ayudó a deshinibirnos un poco y distendernos, se levantó 2 veces al baño, al irse se veían hermosas esas nalgas apretadas en su vestido y cada varios pasos, lo bajaba para no dejar el culo a la vista, era tremendamente sexy, y al volver lo mismo, su figura y sus pechos era todo armónico, más aún cuando notaba que la veía a los ojos y se le escapaba una sonrisa, ella era una bomba y yo, la envidia de varios.
Subimos al auto y cerramos el trato sin decir una palabra, solo nos miramos y besamos, ella se separaba de mí para mirarme a los ojos, mí boca y continuar besándonos, la conexión no era fingida, ambos nos deseábamos y esperábamos este momento hace rato.
Yo: Te llevo a tu casa ?
Luz: Tengo una pregunta antes de responder.
Yo: Decime
Luz: Que es lo que querés conmigo ? Cuál es tu intención ?
Yo: No entiendo
Luz: ¿Buscas algo de verdad conmigo o solo vernos de vez en cuando ?
Yo: Me gustas mucho, de verdad. Quiero que nos conozcamos mejor y si las cosas se dan, pasar a otra etapa. Y vos ?
Luz: Vos me gustaste siempre, y quiero lo mismo que vos.
Yo: Está bien, entonces qué hacemos ?
Luz: Llévame donde vos quieras, y conozcámonos mejor, si es lo que querés.
Fuimos a mí casa es a unas 20 cuadras de la suya, entramos y le ofrecí algo para tomar, un vaso con agua pidió, lo tomaba apoyada en la mesa, lo termino y lo dejó sobre ella, solo me miraba a los ojos, me acerque y la bese, nos acariciamos y después de un rato, por primera vez subí su vestido para agarrar sus nalgas, mis manos estaban tocando el cielo mismo. Nos dirigimos al cuarto, me desabrochaba la camisa y tocaba mí piel, yo bajaba de a poco el cierre de su vestido, ella siguió con el cinto de mí pantalón, para desabrocharle por completo. En un instante nos separamos para quedarnos en ropa interior, al verla no pude contenerme “Estás hermosa” le dije, un conjunto de lencería blanco, impoluto como ella, angelical y sexy al mismo tiempo, nos tiramos a la cama besandonos y besando nuestros cuerpos.
Luz: Haceme el amor, susurro al oído.
Me subí encima y de a poco fui entrando, su interior estaba caliente, el movimiento no era brusco, más bien tranquilo, saque su corpiño y bese sus pechos, su cuello, su oreja, ella gemía de placer aferrándose a mí espalda y culo. Tenía la necesidad imperiosa de ver su culo en primera persona, no soportaba más aunque tenía algo de temor de excitarme demasiado y acabar pronto, tome el riesgo y la puse de costado, pase un brazo por abajo de su cuello y mientras la penetraba, con la otra mano rozaba su clítoris, su abdomen, sus pechos.
Luz: Me encanta como me haces el amor, no pares.
Yo: Te lo voy a hacer todas las veces que quieras, me encantas.
Luz: Voy a acabar, seguí así.
Me sostuve de su cadera admirando como se movían esas nalgas con cada embestida mis, mientras ella con ambas manos se sujetaba de la mía que había pasado bajo su cuello, y gemía ahogadamente, hasta que acabó, suspiraba fuerte, temblaba un poco, pero después de retomar el aliento se giro y se subió encima mío, me cabalgaba de una forma tan sensual pocas veces vista, hasta que le avisé que estaba por acabar, porque no estábamos usando preservativo. Salió de encima mío y se puso en 4, entre mis piernas y la verdad, que tenía los dotes de su madre, rodeaba mí verga con su boca, bajaba y subía, succionaba, pasaba la lengua, era un pete de lujo. Avise que iba a acabar, pero ella no se detuvo, ni apartó su boca, era claro lo que quería y se lo cumplí, llene su boca de leche que trago sin problemas y se recostó sobre mí, nos quedamos un tiempo así.
Después de terrible encontronazo y cita, la lleve a su casa y nos despedimos. Al rato de volver a mí casa me escribió, ella quería repetir la cita y me pidió que no tarde demasiado en invitarla, pero que no era necesario salir a comer a un restaurante, con ver alguna película en mí casa o tomar algo, iba a estar súper contenta. “Domingo de pelis en casa” le propuse, por lo que en poco más de un día, volveríamos a vernos.
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