Después del último encuentro pasaron casi 2 semanas sin hablarnos entre L y yo, tampoco quería ser muy pesado y hasta pensaba que podría haber tenido problemas con el marido al otro día o los consiguientes al encuentro, pero esta mina me calienta tanto que ya no aguantaba más, tenía unas ganas de cogerla terribles y hasta solo en mí casa me había hecho terribles pajas recordando las garchadas y viendo las fotos que en algunos momentos me había mandado, me sentaba en el sillón y conectaba el celular a la televisión, para ver con más claridad el orto impresionante que tenía y que la paja sea lo más placentera posible.
Llegué un día a la casa de mí mamá cerca del mediodía y ella estaba en la vereda, con una calza corta terrible que marcaba bien la separación de ambas nalgas y con remera algo suelta pero que igual se marcaban sus pechos. Sonreímos los dos y nos saludamos, me preguntó que venía a hacer y le dije que solo venía a darle de comer a los perros y ponerle agua fresca, ya que mis viejos se habían ido unos días y con otro familiar nos encargamos de eso, un día cada uno. “¿Tenés hambre ? Estoy terminando de cocinar algo, podemos picar y tomar algo fresco, si no estás apurado, de paso te cuento algunas cosas” en mí mente de oyó un “Te toca, de acá no te Volves con leche a tu casa”, pero respondí “dale, hago esto y voy para tu casa, cierro como siempre”, “Sisi” dijo. Y me fui a hacer todo lo que debía lo más rápido posible, hacía mucho calor asique me pegue una lavada de verga, por las dudas y fui.
Entre y cerré como siempre, “L” dije en voz alta, a lo lejos me respondió “Pasa la comida está en la mesa, come lo que quieras”. Cuando entre al comedor la sorpresa y satisfacción fue enorme, la voz que había oído en mí mente tenía razón, me iba a ir con los huevos completamente vacíos. Se había subido a la mesa poniéndose en 4, parando la cola, solo tenía puesto medias y la remera, la calza ya no existía y su tanga menos aún. Me acerque, solo con la yema de los dedos acariciaba sus nalgas, un poco sus muslos y me acercaba bastante a su concha pero sin tocarla, ella suspiraba y de a poco veía cómo sus jugos empezaban a brotar.
N: Como puede ser que seas tan puta ?
L: Es culpa tuya, yo no era así.
N: Siempre fuiste puta, nada más que no lo sabías.
L: No tenías hambre ? Servite, dale comé.
N: Tranquila, tengo tiempo y no creo que la comida se me enfríe.
Toque su ano con el pulgar y luego con el índice, se retorció un poquito pero intentó relajarse, masajee la parte interna de sus muslos y después toque su concha, humedecida a más no poder, jugué con su vulva desde afuera, pero cuando toque su clítoris al mismo momento mí lengua tocó su ano, y ahora si, le mesa estaba servida. Metí un dedo en su concha y empecé a acariciar todo el interior, de un lado al otro con paciencia mientras mí lengua deleitaba ese ano hermoso y rico, que cada vez ingresaba más y más, ella me ayudaba separando un cachete para poder ir más profundo.
El único dedo que tenía en su concha pasó a tener un compañero y ahora eran 2, empezó a gemir bastante fuerte, y a pedirme más y más. De su boca solo salían gemidos, quejas, grititos y puteadas, yo estaba recontra caliente y quería ponérsela de una vez por todas pero por la forma en que se había puesto, quería hacer un esfuerzo más y seguir así.
L: Méteme más fuerte los dedos
seguí así
ahh ahh
Que rico por dios
Chupa chupa chupa
Chúpame el orto chupa chupa
Ahhhh
SII siiii siiii
Que puta me volviste
Se tocaba el clítoris y su concha estaba hecha agua, literalmente chorreaba la mesa, su culo ya acostumbrado y con tanta saliva pasaba de tener mí lengua al dedo mayor, en un mete y saca tan intenso como el que sentía en su vagina.
La di vuelta, ya era hora que sienta mí verga, y de apagar el ardor que sentía en la concha a vergazos, la acosté en la mesa boca arriba y la arrastre al borde, sin tener compasión mí verga tocó el fondo, para bombearla, el ruido a mojado se intensificaba cada vez más con cada embestida, ella se tocaba el clítoris y yo seguía a toda máquina, cuando acabo.
No tuve compasión antes ni tampoco ahora, volví a girarla boca abajo y dejé colgando sus piernas de la mesa. Apoyé la cabeza en su culo, y con ambas manos para atrás intento mantenerme lejos diciéndome “PARAA”, pero ella se lo busco, así que tiene que aguantar. Junte sus manos tras su espalda y de un solo movimiento le metí la verga por el orto, se quejaba un poco y me pedía que me detuviera, claro está que lo hacía en vano no tenía pensado detenerme hasta terminar y dejarle el culo lleno de leche. Tras pocas bombeadas pudo acomodarse, ya no sufría ahora disfrutaba, ya no hacía falta sostenerle las manos asique las solté para afirmarme mejor de sus caderas y que el eco de sus nalgas cuando mí pelvis las chocaban retumbara en toda la casa. Me costó al menos 5 minutos, pero cuando lo logré le dejé una cantidad enorme de leche en el fondo del orto, nos separamos y cada uno se quedó en una silla, exhaustos, sonriendo y tratando de recuperar el aliento.
Al rato, mientras comíamos me contó que la otra semana se iban de vacaciones, ella no quería ir pero “C” prácticamente la obligaba, asique llego a un acuerdo y si yo estaba de acuerdo iba a ser beneficioso para mí también.
El trato era el siguiente: Para que vaya de vacaciones, me tenía que dejar que el fin de semana anterior lo pase completamente con vos en tu casa.
N: Eso quiere decir que para aceptar irte de vacaciones, el tiene que aceptar que pases todo el anterior fin de semana conmigo en mí casa ?
L: Así es
N: Como dejo que hagas eso ?
L: El sabe que venís a cogerme y que yo no voy a parar de hacerlo, pero quiero estar tranquila un fin de semana con vos en tu casa. Sino no voy de vacaciones, y tenés vos libre para cogerme acá cuando quieras.
N: Acepto, prepárate porque te vas a recibir de puta, no te das una idea lo que tengo pensado para vos, solo no te asustes.
L: Confío en vos, trato cerrado.
Terminamos de comer y me fui, comprobante enviado y foto de mí verga, vas a tener que esperar unos días para volver a sentirla putita.
Llegué un día a la casa de mí mamá cerca del mediodía y ella estaba en la vereda, con una calza corta terrible que marcaba bien la separación de ambas nalgas y con remera algo suelta pero que igual se marcaban sus pechos. Sonreímos los dos y nos saludamos, me preguntó que venía a hacer y le dije que solo venía a darle de comer a los perros y ponerle agua fresca, ya que mis viejos se habían ido unos días y con otro familiar nos encargamos de eso, un día cada uno. “¿Tenés hambre ? Estoy terminando de cocinar algo, podemos picar y tomar algo fresco, si no estás apurado, de paso te cuento algunas cosas” en mí mente de oyó un “Te toca, de acá no te Volves con leche a tu casa”, pero respondí “dale, hago esto y voy para tu casa, cierro como siempre”, “Sisi” dijo. Y me fui a hacer todo lo que debía lo más rápido posible, hacía mucho calor asique me pegue una lavada de verga, por las dudas y fui.
Entre y cerré como siempre, “L” dije en voz alta, a lo lejos me respondió “Pasa la comida está en la mesa, come lo que quieras”. Cuando entre al comedor la sorpresa y satisfacción fue enorme, la voz que había oído en mí mente tenía razón, me iba a ir con los huevos completamente vacíos. Se había subido a la mesa poniéndose en 4, parando la cola, solo tenía puesto medias y la remera, la calza ya no existía y su tanga menos aún. Me acerque, solo con la yema de los dedos acariciaba sus nalgas, un poco sus muslos y me acercaba bastante a su concha pero sin tocarla, ella suspiraba y de a poco veía cómo sus jugos empezaban a brotar.
N: Como puede ser que seas tan puta ?
L: Es culpa tuya, yo no era así.
N: Siempre fuiste puta, nada más que no lo sabías.
L: No tenías hambre ? Servite, dale comé.
N: Tranquila, tengo tiempo y no creo que la comida se me enfríe.
Toque su ano con el pulgar y luego con el índice, se retorció un poquito pero intentó relajarse, masajee la parte interna de sus muslos y después toque su concha, humedecida a más no poder, jugué con su vulva desde afuera, pero cuando toque su clítoris al mismo momento mí lengua tocó su ano, y ahora si, le mesa estaba servida. Metí un dedo en su concha y empecé a acariciar todo el interior, de un lado al otro con paciencia mientras mí lengua deleitaba ese ano hermoso y rico, que cada vez ingresaba más y más, ella me ayudaba separando un cachete para poder ir más profundo.
El único dedo que tenía en su concha pasó a tener un compañero y ahora eran 2, empezó a gemir bastante fuerte, y a pedirme más y más. De su boca solo salían gemidos, quejas, grititos y puteadas, yo estaba recontra caliente y quería ponérsela de una vez por todas pero por la forma en que se había puesto, quería hacer un esfuerzo más y seguir así.
L: Méteme más fuerte los dedos
seguí así
ahh ahh
Que rico por dios
Chupa chupa chupa
Chúpame el orto chupa chupa
Ahhhh
SII siiii siiii
Que puta me volviste
Se tocaba el clítoris y su concha estaba hecha agua, literalmente chorreaba la mesa, su culo ya acostumbrado y con tanta saliva pasaba de tener mí lengua al dedo mayor, en un mete y saca tan intenso como el que sentía en su vagina.
La di vuelta, ya era hora que sienta mí verga, y de apagar el ardor que sentía en la concha a vergazos, la acosté en la mesa boca arriba y la arrastre al borde, sin tener compasión mí verga tocó el fondo, para bombearla, el ruido a mojado se intensificaba cada vez más con cada embestida, ella se tocaba el clítoris y yo seguía a toda máquina, cuando acabo.
No tuve compasión antes ni tampoco ahora, volví a girarla boca abajo y dejé colgando sus piernas de la mesa. Apoyé la cabeza en su culo, y con ambas manos para atrás intento mantenerme lejos diciéndome “PARAA”, pero ella se lo busco, así que tiene que aguantar. Junte sus manos tras su espalda y de un solo movimiento le metí la verga por el orto, se quejaba un poco y me pedía que me detuviera, claro está que lo hacía en vano no tenía pensado detenerme hasta terminar y dejarle el culo lleno de leche. Tras pocas bombeadas pudo acomodarse, ya no sufría ahora disfrutaba, ya no hacía falta sostenerle las manos asique las solté para afirmarme mejor de sus caderas y que el eco de sus nalgas cuando mí pelvis las chocaban retumbara en toda la casa. Me costó al menos 5 minutos, pero cuando lo logré le dejé una cantidad enorme de leche en el fondo del orto, nos separamos y cada uno se quedó en una silla, exhaustos, sonriendo y tratando de recuperar el aliento.
Al rato, mientras comíamos me contó que la otra semana se iban de vacaciones, ella no quería ir pero “C” prácticamente la obligaba, asique llego a un acuerdo y si yo estaba de acuerdo iba a ser beneficioso para mí también.
El trato era el siguiente: Para que vaya de vacaciones, me tenía que dejar que el fin de semana anterior lo pase completamente con vos en tu casa.
N: Eso quiere decir que para aceptar irte de vacaciones, el tiene que aceptar que pases todo el anterior fin de semana conmigo en mí casa ?
L: Así es
N: Como dejo que hagas eso ?
L: El sabe que venís a cogerme y que yo no voy a parar de hacerlo, pero quiero estar tranquila un fin de semana con vos en tu casa. Sino no voy de vacaciones, y tenés vos libre para cogerme acá cuando quieras.
N: Acepto, prepárate porque te vas a recibir de puta, no te das una idea lo que tengo pensado para vos, solo no te asustes.
L: Confío en vos, trato cerrado.
Terminamos de comer y me fui, comprobante enviado y foto de mí verga, vas a tener que esperar unos días para volver a sentirla putita.
1 comentarios - Milf kiosquera 11