Yo soy Rubén, estoy de novio hace unos meses con Anahí, una chica hermosa, buenísima, muy amable, cariñosa y con un lindo cuerpo. Estamos muy enamorados el uno del otro, la verdad que estaba pensando en mudarme con ella, era una idea que tenía que analizar seriamente, porque ese era nuestro futuro, yo no puedo conseguir un departamento, el alquiler estaba por las nubes y ella vivía con su padre, en una muy linda casa, solos los dos, ya que había quedado viudo hace mucho.
Tenía una excelente relación con Sergio, mi suegro, él nunca tuvo un problema, me aceptó enseguida como el novio de su hija, me invitaba hacer asado, compartíamos tragos, de vez en cuando metiamos una juntada, éramos casi como amigos, me llamaba siempre que necesitaba algo o quería contarme algo y no tenía problema con que esté con su hija, es más no tenía problema con que estemos cogiendo en la pieza, siempre y cuando no hagamos ruido y no lo despertamos, no pasaba nada, era realmente muy bueno.
Cuando le contamos la situación y lo que planeabamos, enseguida nos propuso vivir con él, tenía una casa gigante, muy cómoda y con suficiente espacio de sobra para los 3, no tenía problema con que viva yo con ellos y de paso no quería que mal gastemos ingresos en el alquiler, acá pueden estar cómodos y ahorrar, ya son grandes, si piensan que está relación les va a durar a futuro está casa les va a quedar a ustedes, no tengan necesidad de alquilar un inmueble, mejor gasten esa plata en viajes y ahorren para su futuro ahora que son jóvenes.
Nos tomamos un tiempo para pensarlo, si bien Natalia y yo eramos pareja hace un tiempo importante y ambos estábamos comprometidos con la relación, mudarme con ella y su padre no era cosa que se tenga que tomar en frío, así que nos pusimos unas semanas para hablarlo y pensarlo detalladamente, los pros y los contras, como esto nos iba afectar tanto a nosotros como a nuestra relación y que íbamos hacer a partir de ahora en adelante.
Pero la verdad que vivir juntos era algo que ambos queríamos compartir más el día a día, dormir más tiempo juntos, vernos más seguido, que si bien nos veíamos casi todos los días no era lo mismo, convivir más y aprender a manejarnos en situaciones más repetitivas. Así que decidimos aceptar la propuesta y nos mudamos, fue un lío importante pero pudimos, me instale, al principio fue un toque incómodo hasta que me acostumbré que está ahora iba a ser mi casa y la verdad estaba feliz de que sea así.
La convivencia con Natalia y con Sergio se mejoró un montón, me hice incluso más cercano a ambos, principalmente con Sergio, con el cuál empecé incluso a compartir más, entre eso tuvimos una charla muy profunda, en la que me contó muchas intimidades y como ahora se sentía un poco perdido, habiendo pisado ya los 50, sin esposa, con pocos amigos, de no ser por mi, se sentía muy solo, entre unas cervezas y algunas risas me dijo que si seguía así se iba a enamorar de mi y nos echamos a reír, ¿Porque era una broma no? Una simple broma entre dos hombres que tratan de contar sus sentimientos, obvio, aunque puede ser que no haya sido tan broma.
Un día nos sorprendió a los dos, había desaparecido, todo un día, nos preocupamos llamamos a todos lados, no sabíamos que había pasado, estuvo 3 días desaparecido, ya estábamos por hacer una denuncia en la policía, el ataque de desesperación era total, hasta que llega él, pero cambiado.
Una mujer entra por la puerta con total calma y serenidad, después de abrir la cerradura con su llave, como si fuera su casa, y es que si era su casa, había desaparecido y se había convertido en MUJER. Estábamos impactados, resulta que se había ido a hacer un tratamiento, no nos avisó porque fue inesperado hasta para él, lo golpeó la crisis de la mediana edad y de la nada volvió como mujer, la verdad no supimos como reaccionar, pero no dijimos nada para no golpearlo porque se lo notaba triste últimamente así que solo lo apoyamos.
Se nos hizo un poco rara la convivencia al principio, pero en el fondo seguía siendo él, actuaba un poco como él, salvó que ahora tenía otra voz y bueno un aspecto distinto ya no era más Sergio, ahora era Soledad pero en la relación seguía siendo Sergio, pero bueno eso no importaba tanto, estábamos contento que había vuelto, no importa en la forma que sea.

Esa noche nos bajó la angustia y la preocupación y pudimos relajarnos, después de 3 días muy estresantes de no saber el paredero de Sergio, ahora estaba con nosotros, ya más relajados retomamos nuestras actividades más normales, entre ellas el sexo, después de festejar el regreso de mi suegro, tomamos unos tragos y fuimos a la cama a tener acción, esa noche la cogí como nunca a Anahí, en 4 le dí por todos lados, con mucha fuerza mientras la agarraba de los pelos y le reventaba su hermosa y apretada concha, ella gemía como una puta, nosotros ya habíamos perdido la vergüenza de coger con mi suegro en casa, él me había dicho que no le molestaba, que era algo normal en las parejas sólo que no hagamos mucho ruido, pero esa noche Anahí no paraba de gemir, estaba media borracha y yo no me dí cuenta, Soledad se despertó y nos vió cogiendo, pero fue raro en vez que irse o decirnos que bajemos la voz se nos quedó mirando, nosotros no nos dimos cuenta pero ella estaba a lo lejos tocándose con deseo viendo cómo le reventaba el coño a su hijita.
Esa noche cogimos mucho, en varias posiciones y muy duro, la dejé llena de semen por todos lados y nos fuimos a dormir, al otro día nos levantamos y seguimos con nuestra rutina normal, Anahí se fue a trabajar primera, ella entraba a la mañana, y yo recién a la tarde así que me quedé charlando con ahora mi suegra Soledad, ella fue muy directa me encaro y me dijo que nos escuchó anoche, que porfavor la próxima hagamos menos ruido, ya que la íbamos a dejar con ganas, entre risas los dos nos reímos, era un típico comentario que soltaba él, aunque lo decía siempre en todo de broma, está vez no se que tan broma sonó, claro que nos reímos y le pedí perdón pero esque llevábamos unos días preocupados y no habíamos tenido intimidad. Ella le resto importancia mientras me ofreció un café y no dejaba de mirarme el bulto, era raro, disimulada su miraba pero sentía como me clavaba la mirada en mi paquete, como si se me insinuara, vestida con un vestido sueltito, medio transparente que dejaba ver esas enormes tetas que tenía ahora.
Fue raro, no sabría explicarlo bien, ¿Acaso mi suegra quería eso conmigo? No pude sacarme la duda de la cabeza.
El resto de la semana fue parecido, cada vez que nos quedábamos solos tenía cierto arrimon, roce o tenue coqueteo de Soledad, como si ella deserara satisfacer sus necesidades sexuales conmigo, era raro, pero mi cuerpo se empezaba un poco a excitar, su cuerpo como mujer la verdad que era una bomba, tetas bien grandes y pesadas, un culo carnoso y grande, bien caderona y una cara hermosa sin arrugas, estaba hecha un pedazo de milf terrible, si se paseaba por la casa en paños medio menores y transparente, yo quedaba medio engomado y un poco deseoso. No sabía bien que era eso, pero me estaba generando cierto deseo sexual, a las noches quedaba muy caliente, así que agarraba a mi novia para coger.

Esa noche la puse a Anahí a mamarme la verga, la verdad es que a ella mucho no le gustaba, pero lo hacía para complacerme, aunque claro está siempre que lo hacía sacaba su lado bien putita y me la chupaba mientras seguía el recorrido con su mano y me miraba a los ojos buscando mi aprobación, era muy buena haciéndolo, no sé porque no le gustaba, pero daba unas chupadas infernales, peteaba muy bien cuando quería.

La chupó tan bien que no tarde mucho en venirme, a ella no le gustaba mamarmela, tener la pija en la boca era algo que mucho no le agradaba, no quería parecer petera, pero le encantaba la leche, había desarrollado un gusto descomunal por tragar el semen, siempre que me la mamaba, lo hacía únicamente para que me venga en su boca y pueda tragar todo el semen posible. Así estuvo pajeandome mientras me corría para abrir la boca bien en la punta y que le suelte el lechazo directo a la garganta, para después pasarme la lengua por toda la puntita para no andar desperdicio mucho semen, siempre que lo hacía parecía una putita, eso me encantaba de ella y me ponía más caliente.

Esa noche para que no nos escuche Soledad porque si me daba un poco de pena que nos vea cogiendo, le tape la boca Anahí porque gime mucho y muy fuerte y le empecé a dar bien duro, me la cogí muy fuerte otra vez, dándole verga bien hasta el fondo y bien rápido, cada embestida chocaba contra su útero, mientras ella estaba en 4 recibiendo verga, mientras gemia y apretaba fuerte las sábanas, aguantadose un poco ya que no podía gritar tan fuerte, era bien gritona Anahí, más cuando le taladraba la concha así, sonaba como putita y eso me ponía más cachondo por lo que le daba más fuerte para repetir un ciclo interminable, en el que me terminaba pidiendo entre gemidos que le dé más despacito poq no aguantaba las ganas de gritar.
Esa noche fue bestial otra más, pero no podía dejar de pensar, mientras la tenía en 4 cogiéndola se me venía a la cabeza mi suegra, cerraba los ojos y desaparecia, seguía cogiendo Anahí y volvía, era raro, acaso yo ¿Deseaba cogerme a mi suegra? No, no podía ser eso, yo amó a Anahí, hacemos una linda pareja y estoy muy contento con ell, no hay chance de eso, quiero creer.
Pero un día sus provocaciones llegaron muy lejos, Soledad dejó de ser insinuadora y pasó a ser cada vez más provocadora, de la nada se ponía a limpiar la casa en 4 mientras se le levantaba el vestido y quedaba a la vista el ojete enorme que tiene y la tanga, otra vez salió de bañarse directamente en pelotas, mientras decía ohhhh que distraída me olvidé la toalla y así un par más, hasta que un día llegó el tope, se había puesto lencería y estaba con un vestido sin corpiño y sin tanga, dónde se le veían las medias de puta y se le trabsparentaba la concha.
Ese día no aguante más, estabamos solos en la casa, la encaré, la arrincone en el living y le contra la pared le dije.
Rubén: Tanto me vas a provocar, ¿Querés verga?
Soledad...
No la dejo ni responder que le arrancó el vestido, abajo ella estaba en pelotas, la tiró contra el sillón y se sacó la ropa.

Ya tenía la verga bien dura así que solo se la escupió se regrego la punta con la mano para reesparcir la saliva y se la metió de lleno, a Soledad se le agrandaron los ojos en ese momento, mientras le entraba la verga de su cuñado de golpe hasta el fondo, después la empezó a coger bastante fuerte, pero ella no se quejó, era evidente que lo quería, lo deseaba, lo necesitaba, le tiró bien el culo para atrás y empezó a gemir, mientras se daba vuelta para decirle que le dé más fuerte, que la trate como una puta igual que trata a su hija, que la coga igual de fuerte a qué ella, así que son dudar le dió lo que buscaba, el mismo sexo brusco que le daba a su hija se lo dió a la madre, se la empezó a coger con mucha brutalidad en el living a la una y media de la tarde.
Después de eso Rubén se sintió mal, se sintió sucio, había traicionado a su novia, estaba cogiendo con su suegra, se sintió asqueado de lo que había hecho, como la culpa le ganaba esa noche en el mismo sillón iba a coger con su novia.

Algo raro, en el sillón, de misionero, mientras la besaba y le daba lento pero profundo y le decía cosas lindas, era inusual, un sexo distinto, Rubén se quería limpiar así que estaba vez no cogió con Anahí, le hizo el amor, con pasión y deseo la cogió como a su novia, lento placentero, con caricias, besos, muchos arrimones y una pasión característica de dos enamorados, Anahí completamente abierta de par en par, mientras se masturbaba, gemía pero delicado, está vez no era sexo rudo, era amoroso, le encantaba, estaba llegando al climax, mientras su gemido era suave, con una voz distinta, se sentía distinto, era una pareja haciendo el amor, Anahí estaba encantada, pero Rubén estaba sucio, tratando de sentirse mejor por lo que había hecho esa mañana, como si ahora esto borraría lo que pasó.
Pero para peor, la cosa no acabó ahí, Soledad los vió y se puso celosa de lo que había pasado, no solo celosa sino también deseosa, caliente, no durmió en toda la noche, Anahí y Rubén cogieron por un rato y se fueron a dormir, apenas era jueves, al otro día Anahí debía madrugar para ir a trabajar, Rubén no, él se quedó acostado un rato más, descansando, o eso pensó hasta que se levantó.

Cuando abrió los ojos, porque sentío algo raro, era su suegra, Soledad lo había ido a despertar, pero lo levantó de una forma inusual, le sacó el boxer y se la empezó a mamar, se la metía bien profundo a la boca, Rubén sintió un cosquilleo de levantó, se quiso correr, agarro su miembro como llendose a levantar, pero no pudo, el placer que sentía era muy grande, él sabía que eso estaba mal pero igual no podía correrse, se quedó acostado en la cama recibiendo la mamada, hasta que se corrió pero con semen.

Y aunque él estaba sucio y en el fondo no quería no pudo resistirse, su suegra le provocaba una erección muy grande así que la tuvo que bajar cogiendosela, la puso en 4 en la cama y le dió por detrás con fuerza, con brutalidad, bien duro, hasta el fondo como si le estuviera dando con bronca, igual que cogía siempre a Anahí, pero está vez con su suegra, reventándole la vagina a la puta caliente. Fin. Continuará???
Tenía una excelente relación con Sergio, mi suegro, él nunca tuvo un problema, me aceptó enseguida como el novio de su hija, me invitaba hacer asado, compartíamos tragos, de vez en cuando metiamos una juntada, éramos casi como amigos, me llamaba siempre que necesitaba algo o quería contarme algo y no tenía problema con que esté con su hija, es más no tenía problema con que estemos cogiendo en la pieza, siempre y cuando no hagamos ruido y no lo despertamos, no pasaba nada, era realmente muy bueno.
Cuando le contamos la situación y lo que planeabamos, enseguida nos propuso vivir con él, tenía una casa gigante, muy cómoda y con suficiente espacio de sobra para los 3, no tenía problema con que viva yo con ellos y de paso no quería que mal gastemos ingresos en el alquiler, acá pueden estar cómodos y ahorrar, ya son grandes, si piensan que está relación les va a durar a futuro está casa les va a quedar a ustedes, no tengan necesidad de alquilar un inmueble, mejor gasten esa plata en viajes y ahorren para su futuro ahora que son jóvenes.
Nos tomamos un tiempo para pensarlo, si bien Natalia y yo eramos pareja hace un tiempo importante y ambos estábamos comprometidos con la relación, mudarme con ella y su padre no era cosa que se tenga que tomar en frío, así que nos pusimos unas semanas para hablarlo y pensarlo detalladamente, los pros y los contras, como esto nos iba afectar tanto a nosotros como a nuestra relación y que íbamos hacer a partir de ahora en adelante.
Pero la verdad que vivir juntos era algo que ambos queríamos compartir más el día a día, dormir más tiempo juntos, vernos más seguido, que si bien nos veíamos casi todos los días no era lo mismo, convivir más y aprender a manejarnos en situaciones más repetitivas. Así que decidimos aceptar la propuesta y nos mudamos, fue un lío importante pero pudimos, me instale, al principio fue un toque incómodo hasta que me acostumbré que está ahora iba a ser mi casa y la verdad estaba feliz de que sea así.
La convivencia con Natalia y con Sergio se mejoró un montón, me hice incluso más cercano a ambos, principalmente con Sergio, con el cuál empecé incluso a compartir más, entre eso tuvimos una charla muy profunda, en la que me contó muchas intimidades y como ahora se sentía un poco perdido, habiendo pisado ya los 50, sin esposa, con pocos amigos, de no ser por mi, se sentía muy solo, entre unas cervezas y algunas risas me dijo que si seguía así se iba a enamorar de mi y nos echamos a reír, ¿Porque era una broma no? Una simple broma entre dos hombres que tratan de contar sus sentimientos, obvio, aunque puede ser que no haya sido tan broma.
Un día nos sorprendió a los dos, había desaparecido, todo un día, nos preocupamos llamamos a todos lados, no sabíamos que había pasado, estuvo 3 días desaparecido, ya estábamos por hacer una denuncia en la policía, el ataque de desesperación era total, hasta que llega él, pero cambiado.
Una mujer entra por la puerta con total calma y serenidad, después de abrir la cerradura con su llave, como si fuera su casa, y es que si era su casa, había desaparecido y se había convertido en MUJER. Estábamos impactados, resulta que se había ido a hacer un tratamiento, no nos avisó porque fue inesperado hasta para él, lo golpeó la crisis de la mediana edad y de la nada volvió como mujer, la verdad no supimos como reaccionar, pero no dijimos nada para no golpearlo porque se lo notaba triste últimamente así que solo lo apoyamos.
Se nos hizo un poco rara la convivencia al principio, pero en el fondo seguía siendo él, actuaba un poco como él, salvó que ahora tenía otra voz y bueno un aspecto distinto ya no era más Sergio, ahora era Soledad pero en la relación seguía siendo Sergio, pero bueno eso no importaba tanto, estábamos contento que había vuelto, no importa en la forma que sea.

Esa noche nos bajó la angustia y la preocupación y pudimos relajarnos, después de 3 días muy estresantes de no saber el paredero de Sergio, ahora estaba con nosotros, ya más relajados retomamos nuestras actividades más normales, entre ellas el sexo, después de festejar el regreso de mi suegro, tomamos unos tragos y fuimos a la cama a tener acción, esa noche la cogí como nunca a Anahí, en 4 le dí por todos lados, con mucha fuerza mientras la agarraba de los pelos y le reventaba su hermosa y apretada concha, ella gemía como una puta, nosotros ya habíamos perdido la vergüenza de coger con mi suegro en casa, él me había dicho que no le molestaba, que era algo normal en las parejas sólo que no hagamos mucho ruido, pero esa noche Anahí no paraba de gemir, estaba media borracha y yo no me dí cuenta, Soledad se despertó y nos vió cogiendo, pero fue raro en vez que irse o decirnos que bajemos la voz se nos quedó mirando, nosotros no nos dimos cuenta pero ella estaba a lo lejos tocándose con deseo viendo cómo le reventaba el coño a su hijita.
Esa noche cogimos mucho, en varias posiciones y muy duro, la dejé llena de semen por todos lados y nos fuimos a dormir, al otro día nos levantamos y seguimos con nuestra rutina normal, Anahí se fue a trabajar primera, ella entraba a la mañana, y yo recién a la tarde así que me quedé charlando con ahora mi suegra Soledad, ella fue muy directa me encaro y me dijo que nos escuchó anoche, que porfavor la próxima hagamos menos ruido, ya que la íbamos a dejar con ganas, entre risas los dos nos reímos, era un típico comentario que soltaba él, aunque lo decía siempre en todo de broma, está vez no se que tan broma sonó, claro que nos reímos y le pedí perdón pero esque llevábamos unos días preocupados y no habíamos tenido intimidad. Ella le resto importancia mientras me ofreció un café y no dejaba de mirarme el bulto, era raro, disimulada su miraba pero sentía como me clavaba la mirada en mi paquete, como si se me insinuara, vestida con un vestido sueltito, medio transparente que dejaba ver esas enormes tetas que tenía ahora.
Fue raro, no sabría explicarlo bien, ¿Acaso mi suegra quería eso conmigo? No pude sacarme la duda de la cabeza.
El resto de la semana fue parecido, cada vez que nos quedábamos solos tenía cierto arrimon, roce o tenue coqueteo de Soledad, como si ella deserara satisfacer sus necesidades sexuales conmigo, era raro, pero mi cuerpo se empezaba un poco a excitar, su cuerpo como mujer la verdad que era una bomba, tetas bien grandes y pesadas, un culo carnoso y grande, bien caderona y una cara hermosa sin arrugas, estaba hecha un pedazo de milf terrible, si se paseaba por la casa en paños medio menores y transparente, yo quedaba medio engomado y un poco deseoso. No sabía bien que era eso, pero me estaba generando cierto deseo sexual, a las noches quedaba muy caliente, así que agarraba a mi novia para coger.

Esa noche la puse a Anahí a mamarme la verga, la verdad es que a ella mucho no le gustaba, pero lo hacía para complacerme, aunque claro está siempre que lo hacía sacaba su lado bien putita y me la chupaba mientras seguía el recorrido con su mano y me miraba a los ojos buscando mi aprobación, era muy buena haciéndolo, no sé porque no le gustaba, pero daba unas chupadas infernales, peteaba muy bien cuando quería.

La chupó tan bien que no tarde mucho en venirme, a ella no le gustaba mamarmela, tener la pija en la boca era algo que mucho no le agradaba, no quería parecer petera, pero le encantaba la leche, había desarrollado un gusto descomunal por tragar el semen, siempre que me la mamaba, lo hacía únicamente para que me venga en su boca y pueda tragar todo el semen posible. Así estuvo pajeandome mientras me corría para abrir la boca bien en la punta y que le suelte el lechazo directo a la garganta, para después pasarme la lengua por toda la puntita para no andar desperdicio mucho semen, siempre que lo hacía parecía una putita, eso me encantaba de ella y me ponía más caliente.

Esa noche para que no nos escuche Soledad porque si me daba un poco de pena que nos vea cogiendo, le tape la boca Anahí porque gime mucho y muy fuerte y le empecé a dar bien duro, me la cogí muy fuerte otra vez, dándole verga bien hasta el fondo y bien rápido, cada embestida chocaba contra su útero, mientras ella estaba en 4 recibiendo verga, mientras gemia y apretaba fuerte las sábanas, aguantadose un poco ya que no podía gritar tan fuerte, era bien gritona Anahí, más cuando le taladraba la concha así, sonaba como putita y eso me ponía más cachondo por lo que le daba más fuerte para repetir un ciclo interminable, en el que me terminaba pidiendo entre gemidos que le dé más despacito poq no aguantaba las ganas de gritar.
Esa noche fue bestial otra más, pero no podía dejar de pensar, mientras la tenía en 4 cogiéndola se me venía a la cabeza mi suegra, cerraba los ojos y desaparecia, seguía cogiendo Anahí y volvía, era raro, acaso yo ¿Deseaba cogerme a mi suegra? No, no podía ser eso, yo amó a Anahí, hacemos una linda pareja y estoy muy contento con ell, no hay chance de eso, quiero creer.
Pero un día sus provocaciones llegaron muy lejos, Soledad dejó de ser insinuadora y pasó a ser cada vez más provocadora, de la nada se ponía a limpiar la casa en 4 mientras se le levantaba el vestido y quedaba a la vista el ojete enorme que tiene y la tanga, otra vez salió de bañarse directamente en pelotas, mientras decía ohhhh que distraída me olvidé la toalla y así un par más, hasta que un día llegó el tope, se había puesto lencería y estaba con un vestido sin corpiño y sin tanga, dónde se le veían las medias de puta y se le trabsparentaba la concha.
Ese día no aguante más, estabamos solos en la casa, la encaré, la arrincone en el living y le contra la pared le dije.
Rubén: Tanto me vas a provocar, ¿Querés verga?
Soledad...
No la dejo ni responder que le arrancó el vestido, abajo ella estaba en pelotas, la tiró contra el sillón y se sacó la ropa.

Ya tenía la verga bien dura así que solo se la escupió se regrego la punta con la mano para reesparcir la saliva y se la metió de lleno, a Soledad se le agrandaron los ojos en ese momento, mientras le entraba la verga de su cuñado de golpe hasta el fondo, después la empezó a coger bastante fuerte, pero ella no se quejó, era evidente que lo quería, lo deseaba, lo necesitaba, le tiró bien el culo para atrás y empezó a gemir, mientras se daba vuelta para decirle que le dé más fuerte, que la trate como una puta igual que trata a su hija, que la coga igual de fuerte a qué ella, así que son dudar le dió lo que buscaba, el mismo sexo brusco que le daba a su hija se lo dió a la madre, se la empezó a coger con mucha brutalidad en el living a la una y media de la tarde.
Después de eso Rubén se sintió mal, se sintió sucio, había traicionado a su novia, estaba cogiendo con su suegra, se sintió asqueado de lo que había hecho, como la culpa le ganaba esa noche en el mismo sillón iba a coger con su novia.

Algo raro, en el sillón, de misionero, mientras la besaba y le daba lento pero profundo y le decía cosas lindas, era inusual, un sexo distinto, Rubén se quería limpiar así que estaba vez no cogió con Anahí, le hizo el amor, con pasión y deseo la cogió como a su novia, lento placentero, con caricias, besos, muchos arrimones y una pasión característica de dos enamorados, Anahí completamente abierta de par en par, mientras se masturbaba, gemía pero delicado, está vez no era sexo rudo, era amoroso, le encantaba, estaba llegando al climax, mientras su gemido era suave, con una voz distinta, se sentía distinto, era una pareja haciendo el amor, Anahí estaba encantada, pero Rubén estaba sucio, tratando de sentirse mejor por lo que había hecho esa mañana, como si ahora esto borraría lo que pasó.
Pero para peor, la cosa no acabó ahí, Soledad los vió y se puso celosa de lo que había pasado, no solo celosa sino también deseosa, caliente, no durmió en toda la noche, Anahí y Rubén cogieron por un rato y se fueron a dormir, apenas era jueves, al otro día Anahí debía madrugar para ir a trabajar, Rubén no, él se quedó acostado un rato más, descansando, o eso pensó hasta que se levantó.

Cuando abrió los ojos, porque sentío algo raro, era su suegra, Soledad lo había ido a despertar, pero lo levantó de una forma inusual, le sacó el boxer y se la empezó a mamar, se la metía bien profundo a la boca, Rubén sintió un cosquilleo de levantó, se quiso correr, agarro su miembro como llendose a levantar, pero no pudo, el placer que sentía era muy grande, él sabía que eso estaba mal pero igual no podía correrse, se quedó acostado en la cama recibiendo la mamada, hasta que se corrió pero con semen.

Y aunque él estaba sucio y en el fondo no quería no pudo resistirse, su suegra le provocaba una erección muy grande así que la tuvo que bajar cogiendosela, la puso en 4 en la cama y le dió por detrás con fuerza, con brutalidad, bien duro, hasta el fondo como si le estuviera dando con bronca, igual que cogía siempre a Anahí, pero está vez con su suegra, reventándole la vagina a la puta caliente. Fin. Continuará???
0 comentarios - Suegra caliente