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La Mudanza... El Bikini Blanco... (parte 😎

Llegamos al vecindario con el vino todavía en la cabeza y esa tensión deliciosa flotando entre nosotros. La cena había sido perfecta, pero lo que me tenía revuelto era la foto que le había enseñado a Antonio en el baño y la forma en que Ana había coqueteado toda la noche, rozándose “sin querer” con él, riéndose de sus comentarios.

Antonio propuso continuar en la piscina comunitaria con unas copas. Todos aceptamos. En el coche, de camino a casa para cambiarnos, Ana estaba acalorada, las mejillas rojas del vino.

– Qué buena estaba la cena – dijo –. Antonio sabe elegir sitios… y vinos.

– Sí – respondí –. Y a ti te ha llenado la copa cada dos por tres.

– ¿Celoso? – preguntó juguetona, poniendo la mano en mi muslo.

– Un poco – confesé –. Pero me ha puesto verte tan suelta con él.

– ¿Ah, sí? – dijo subiendo la mano –. Pues él no paraba de mirarme el escote.

– Le enseñé tu foto en topless – solté.

Ana abrió los ojos, pero sonrió.

– ¿En serio? ¿En el baño?

– Sí… y se quedó flipando.

– Joder, Alfredo… – dijo apretándome la polla por encima del pantalón –. ¿Te puso que viera mis tetas?

– Mucho – admití –. Me dijo que quería verlas en directo algún día.

– ¿Y tú qué le dijiste?

– Nada… pero se guardó la foto.

Ana gimió bajito.

– Me has puesto mala – dijo –. Saber que Antonio tiene una foto mía con las tetas al aire…

Llegamos a casa. Subimos rápido.

– Vamos a cambiarnos para la piscina – dijo Ana –. Traje de baño, que la noche está buena.

En la habitación, Ana se quitó el vestido. Se quedó en sujetador y tanga. Yo me quité la camisa, mirando cómo se desabrochaba el sujetador. Al bajar el tanga, vi que estaba completamente húmeda, la tela pegada al coño.

– Joder, Ana… estás empapada – dije acercándome, tocando la tela mojada.

– Es por ti… y por lo que me has contado – confesó abriendo las piernas un poco –. Tócame, comprueba.

Metí los dedos por debajo del tanga, resbalando fácil en su coño caliente y chorreando.

– Estás ardiendo – dije metiendo un dedo.

– Mmm… por culpa tuya – gimió –. Pensar que Antonio me ha visto las tetas… y que quizá esta noche me mire más.

– ¿Quieres que te mire más? – pregunté metiendo otro dedo.

– Sí… un poco – confesó jadeando –. Pero don Antonio nos espera abajo.

– Que espere – dije acelerando.

– No… para – dijo apartándome la mano, aunque jadeando –. Si no, no bajamos nunca.

Se rio, se puso el bikini blanco rápido. El que se transparentaba un poco con el agua.

Yo me puse el bañador, la polla dura todavía.

Bajé primero. En la piscina ya estaban todos: Luis y Marta con copas, Javier y Rosa preparando música baja, Antonio con una botella de whisky y vasos.

– ¡El último! – dijo Antonio riéndose –. ¿Y Ana?

– Bajando – respondí.

Todos charlaban, luces bajas, la piscina iluminada. Antonio se acercó a mí.

– Gracias por la foto – dijo bajito –. Ana está… increíble.

– Me alegro que te guste – respondí, el corazón latiendo.

Ana bajó entonces. Bikini blanco, ajustado, las tetas perfectas, el culo en el aire. Todos se giraron. Silencio un segundo.

– Joder, Ana… – dijo Luis –. Ese blanco te queda criminal.

– Gracias – dijo ella sonriendo, acercándose al agua.

Antonio me miró.

– Menudo bikini… se transparenta un poco, ¿no? – dijo bajito.

– Sí – respondí.

La noche transcurrió entre copas, charlas, bailes suaves. Ana bailaba con Marta, con Rosa, pero Antonio siempre cerca, rozándola al pasar, comentarios dobles sentido.

– Con ese bikini blanco pareces una novia – le dijo a Ana.

– ¿Novia de quién? – preguntó ella juguetona.

– De quien quiera – respondió él mirándome.

Yo miraba, celos y excitación.

Los vecinos se retiraron poco a poco. Quedamos solo nosotros, Antonio y Marta.

– Al agua – propuso Antonio.

Todos nos metimos. El bikini de Ana se mojó… y se transparentó. Los pezones marcados, el coño dibujado.

Ana se alejó un poco hacia el fondo.

– Ven aquí – le dije.

– Es que… se me ve todo – susurró.

– No importa – respondí.

Ana sonrió desafiante, se acercó a la escalera, subió un peldaño. El bikini blanco pegado, todo transparente.

– Ok… como en la playa enseñé más – dijo alto.

Antonio miró fijo.

– Joder, Ana… estás tremenda – soltó.

– ¿Te gusta? – preguntó ella juguetona.

– Mucho – respondió él.

Ana miró hacia mí.

– Si quieres que Antonio me vea las tetas de verdad… quítame tú la parte de arriba – me retó.

– ¿En serio? – pregunté.

– Si es lo que quieres… hazlo – dijo.

Marta se rio, Antonio miró expectante.

Me acerqué, le desabroché el bikini. Las tetas al aire, pezones duros.

– Por fin lograste que Antonio me viera las tetas – dijo Ana riéndose.

Subió otro escalón. La braguita transparente, el coño perfectamente dibujado.

Antonio tragó saliva.

– Ana… eres una diosa – dijo.

– ¿Te gusta lo que ves? – preguntó ella.

– Más de lo que imaginas – respondió él.

Ana salió del agua, tetas al aire, chorreando.

– Voy a subir a ducharme – dijo mirándome –. ¿Vienes? ¿O prefieres que lo haga Antonio…?

Me miró desafiante.

Yo con la polla dura bajo el agua.

La noche acababa de cruzar una línea.

Y ninguno quería parar. 😏

1 comentarios - La Mudanza... El Bikini Blanco... (parte 😎

eder891 +2
Wow habrá 2a parte ??
Falto una foto de ese Bikini blanco 🔥🔥
Cuckysaurio
Esta es la octava parte, tienes que leer las 7 anteriores serán 10 o 11 calculo
eder891
Wow ya tengo lectura interesante 🔥🔥🔥 para pasar la tarde muy caliente 👌