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Como vi a mi novia con mi amigo - Parte 2

Después de esa noche no pude dormir bien. Me la pasé dando vueltas en la cama con la imagen de la mano de Marco en el muslo de Laura, el beso profundo y cómo ella gemía bajito cuando le apretó la teta. Al día siguiente en la obra estaba distraído, el capataz me regañó porque casi me caigo de una escalera pensando en eso. Llegué a casa más temprano de lo normal, como a las 7, y Laura estaba en la cocina preparando cena con unos leggings negros bien pegados que le marcaban todo: las nalgonas redondas, el hilo del tanga asomando un poquito por arriba y las piernotas gruesas apretadas en la tela.
Como vi a mi novia con mi amigo - Parte 2


Me dio un beso en la boca como si nada, oliendo a perfume fresco, y me dijo "qué bueno que llegaste temprano, amor, hoy hice tus enchiladas favoritas".
Marco me mandó un mensaje esa tarde: "Carnal, ¿todo bien? Ayer me fui rápido porque vi que venías cansado". Le contesté que sí, que gracias por pasar, pero por dentro me ardía. Decidí que no iba a confrontarlos todavía. Quería ver hasta dónde llegaba esto. Así que esa misma noche, cuando Laura se fue a bañar, busqué en Mercado Libre unas cámaras chiquitas de esas que se conectan al celular por WiFi, tipo espía. Pedí dos: una para la sala y otra para el cuarto. Llegaron al tercer día y las instalé rápido: una escondida en la repisa de libros apuntando al sillón grande, y la otra en el ventilador del techo del cuarto, mirando directo a la cama.
Pasaron unos días sin nada raro. Laura seguía cariñosa conmigo, hasta me cogimos un par de veces bien rico, pero yo no podía dejar de pensar en Marco. Le escribí un día para invitarlo a ver el partido del América el sábado, sabiendo que Laura estaría en casa. "Claro, carnal, voy con unas chelas", me contestó. El sábado llegó puntual, con una six de Indio y una sonrisa de oreja a oreja. Laura lo saludó con un abrazo más largo de lo normal, apretándose contra él un segundo de más, y le dijo "¡Marquitos!
Cuando llegó Marco, Laura estaba vestida para matar sin que pareciera intencional: traía una playerita blanca de algodón muy delgada y ajustada, de esas que se pegan al cuerpo con el calor, sin brasier obvio porque se le marcaban los pezones clarito cada vez que se movía o se inclinaba. Abajo unos leggings grises deportivos superpegados, de material suave y elástico que le abrazaba las nalgonas tremendas como segunda piel, marcando el contorno perfecto de cada cachete y dejando ver el hilo del tanga negro cuando se agachaba a recoger algo. Los leggings le llegaban justo por encima del tobillo, dejando ver las pantorrillas firmes y bronceadas del gym. Se había puesto unos tenis blancos casuales, el pelo suelto con unas ondas naturales y un poco de gloss en los labios que los hacía brillar. Se veía fresca, inocente... pero cachonda al mismo tiempo, como si supiera que Marco iba a caer rendido solo de verla así.


Qué bueno verte". Yo fingí que no notaba nada, puse el partido y nos sentamos los tres en el sillón.
Durante el primer tiempo todo normal: risas, gritos al gol, chelas. Pero en el medio tiempo Laura se levantó a traer más hielo y cuando volvió se sentó entre los dos, bien pegadita a Marco. Yo estaba del otro lado, con el celular en la mano disimulando que veía memes. De reojo vi que Marco le puso la mano en la rodilla otra vez, como la otra vez, y empezó a subir despacito por el muslo. Laura no dijo nada, solo cruzó las piernas un poco más abiertas y se mordió el labio mirando la tele como si nada.
Yo sentía la verga dura debajo del pantalón. Me excité tanto que tuve que ajustar la posición para que no se notara. En un momento Laura se inclinó hacia Marco para comentarle algo del partido y le rozó el brazo con las tetas. Él le susurró algo al oído y ella soltó una risita nerviosa. Yo fingí ir al baño para checar la cámara desde el celular. Entré al baño, abrí la app y ¡pum!: la cámara de la sala mostraba perfecto. Ahí estaban, Marco con la mano ya metida entre las piernotas de Laura, rozándole el coño por encima de los leggings, y ella con la cabeza echada para atrás, ojos cerrados, respirando agitada. Él le metió los dedos por el borde de la tela y empezó a frotarle el clítoris despacito. Laura abrió las piernas más, le agarró la mano y la empujó contra su coño, susurrando "sí... así... no pares".
Yo ahí en el baño, con el celular temblando en la mano, jalándome la verga despacito mientras veía cómo mi novia se dejaba tocar por mi mejor amigo en mi propia sala. Marco le bajó un poco los leggings hasta la mitad de las nalgonas, le metió dos dedos y empezó a bombearlos adentro y afuera, haciendo un ruido mojado que se oía clarito en el audio de la cámara. Laura se tapaba la boca para no gemir fuerte, pero se le escapaban unos "ay... Marcos... qué rico...". Él le dijo "te encanta, ¿verdad mami? Tu novio no te da esto, ¿o sí?". Ella negó con la cabeza, mordiéndose el dedo, y contestó "no... él no... sigue... más profundo".
Me vine en el baño sin tocarme casi, solo de ver eso. Me limpié rápido, tiré el papel al excusado y volví a la sala como si nada. Cuando entré, Marco ya había sacado la mano y Laura se había subido los leggings, pero tenía la cara roja, el pelo revuelto y los pezones duros como piedras marcándose en la playera. Me senté y dije "qué golazo el del América, ¿no?". Los dos asintieron rápido, nerviosos.
Esa noche, después de que Marco se fue (con una erección que se le notaba clarito en el pantalón), Laura me dijo que estaba muy caliente y me jaló al cuarto. Me montó encima y se vino rapidísimo, gritando más de lo normal. Yo solo podía pensar en que minutos antes había estado gimiendo el nombre de mi amigo.
Al día siguiente revisé las grabaciones de nuevo. Había más: cuando yo fui al baño, Marco se había bajado el cierre y Laura le había agarrado la verga por encima del bóxer, dándole unas jaladas rápidas mientras se besaban. No se la chupó todavía, pero se veía que quería. Y Marco le dijo "la próxima vez que Carlos salga, te cojo aquí mismo en el sillón".
Yo ya no sabía si enojarme o seguir viendo. La calentura me ganaba. Decidí esperar el momento perfecto para pillarlos en pleno acto...

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