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El fin de nuestra historia

Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado

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EL FIN DE NUESTRA HISTORIA


Escribo estas líneas cuando se cumple un año del fin de una historia y el cierre de una hermosa etapa de mi vida

Ludmila, mi pareja de esos días y yo hacíamos los últimos intentos por reconstruir el amor de una pareja que se marchitaba poco a poco, y no es que nos lleváramos mal, no, solo que las vidas y los intereses personales, en algún punto se habían ido separando y había llegado el punto en que éramos dos extraños en la cama
Es cierto, nos habíamos conocido de pequeños, en el inicio de estudios secundarios, fue mi primera noviecita, fui su primer noviecito, quedó embarazada cuando aun éramos muy menores de edad y todo pasó demasiado rápido para nosotros, como antes de tiempo
Nos arreglamos como pudimos, para esa niña que venía en camino, y postergamos todas nuestras expectativas personales para un futuro, conseguimos empleos y gracias a la ayuda de todo nuestro entorno familiar nos mantuvimos a flote

Fueron días muy lindos, lo mejor que me había pasado, amaba a mi hija, y a mi pareja, casualmente siempre nos mantuvimos así, en pareja, nunca quisimos formalizar la relación, siempre pensamos que nadie estaría por encima de nuestro amor, no necesitábamos una firma por civil, menos, pisar una iglesia
El mundo siguió girando, sin prisa, pero sin pausa y cuando nuestra pequeña abrió sus alas y consiguió una beca de estudios en España, de pronto, nos vimos con el nido vacío
Fue como abrir los ojos una mañana y decir - guau! ya está, ya cumplimos, ya se terminó -
Pensamos en tener un segundo hijo, algo que no se por qué postergamos en el tiempo para darle todo a Estefanía, nuestra niña, pero ahora se nos había pasado el momento, Ludmila pasaba los cuarenta y los médicos no estuvieron muy de acuerdo con nuestra idea, idea de la que por cierto también nosotros dudábamos, empezar todo de nuevo, ya no teníamos la energía de veinticinco años atrás

De pronto nos encontramos con la situación de que nos sobraba tiempo y no sabíamos en que ocuparlo, nos sobraba dinero y no sabíamos en que gastarlo, y nos sobraban palabras y no sabíamos de que hablar, nos sobraban miradas pero no podíamos ver, todo se fue dando poco a poco
Ludmila entonces retomó sus estudios truncos, siempre había querido ser psicóloga y ahora tomaba la oportunidad, nunca me justificó porqué había elegido el horario nocturno, tal vez porque fuera el único tiempo en que compartíamos nuestras vidas, cuando yo regresaba de mi empleo, y dada la situación, había empezado a quedarme a trabajar hasta mas tarde, no me importaba la paga, me importaba no estar solo
Empecé a odiar los fines de semana, porque estábamos encerrados como perro y gato, y dato curioso, el lunes se transformaría en mi día favorito
Me di cuenta que empezaba a ver a mis compañeras de trabajo con otros ojos, de pronto me interesaba por sus vidas, y de pronto me sentía tontamente seductor

La pandemia del 2020 y ese encierro obligatorio nos empujaría al borde del abismo, muchas parejas había sucumbido a la convivencia y nosotros estuvimos en el límite, casi sin retorno
La futura psicóloga parecía potenciarse, no se que mierda le metían en la cabeza en la facultad pero noté que me había vuelto transparente y predecible para ella, me leía como a un libro abierto, y todo parecía llegar a un final anticipado
Tal vez nos mereciéramos una última oportunidad, volver a encontrarnos, a conocernos, a amarnos, necesitábamos estar lejos de todo lo que fuera el día a día

Tuvimos la idea de un viaje, me debían algunos días de licencia en el trabajo y ella podía pedir algunos en el suyo, además, por una semana que ella no asistiera a su facultad, pues no cambiaría la historia de la psicología
Ludmila se encargo de todo, ella era buena para eso, también condujo las tres horas en coche, también era buena para ello, y llegados al sitio, nos encargaríamos de las cosas de rigor.
El complejo era bonito, varias cabañas por doquier y una enorme piscina central que lucia muy apetecible, aunque la temperatura ambiente de esos días me hacían adivinar que solo la contemplaría desde el borde

Desempacamos todo en nuestra cabaña de madera y empezamos a imaginar lo que haríamos esa primera tarde, así que echamos a rodar nuestra imaginación, solo divagamos sin rumbo fijo para conocer la ciudad y pereció que todo iría bien, incluso por la noche hicimos el amor como hacía tiempo que no lo hacíamos.
Estábamos fuera de temporada, lo bueno es que en el complejo no había nadie, en la ciudad no había nadie, los precios estaban regalados y no teníamos que esperar en ningún sitio

Parecía que todo funcionaba según el plan, las piezas del rompecabezas se acomodaban, y nuestra historia, esta historia iba hacia un final feliz conforme pasaban los días

Pero algo sucedería al final de nuestra estancia en el complejo, cuando apenas nos restaban un par de días
Habíamos salido por la mañana, almorzamos en un rico restaurante y volvimos tipo tres de la tarde. El sol por primera vez estaba a pleno y el día se mostraba más que primaveral, así que Ludmila sugirió que fuéramos a la piscina, cosa que hicimos.
Ella se acomodo sobre una de las tantas reposera y yo opte por refrescarme un rato en la paz de la tarde

En eso sentimos el ronroneo de un motor y luego detenerse, miramos hacia el garaje como típicos curiosos pero la edificación central no nos dejaba observar
Una de las chicas de la recepción fue a recibirlos y pronto vimos pasar una pareja con sus pertenencias
Salí de la piscina para ir a sentarme al lado de mi pareja, y empezamos a maldecir la situación, estábamos perfecto como estábamos, el lugar parecía ser solo nuestro

No pasaría mucho hasta que ellos llegaron al sitio
El tipo aparentaba más de cincuenta aunque se notaba muy en forma, con una calvicie incipiente y un bronceado prematuro para la época del año.
Usaba traje de baño y chancletas para la ocasión más una toalla acomoda en el cuello, mientras unos anillos dorados y algunos tatuajes no dejaba de llamar mi atención
Ella por su lado, con una capelina y anteojos de sol, con la parte de arriba de una bikini fucsia y una pollera negra del tipo tenis, bolso de mano muy de mujeres y chancletas con moderadas plataformas, aparentaba unos treinta largos

Nos saludaron con cortesía al pasar a nuestro lado, respondimos el saludo por respeto y nos quedamos expectantes como chusmas a ver que pasaba
El se sentó en una de las reposeras que daban al frente y ella contorneándose un poco se quito la falda, trague saliva, es que estaba muy buena, con la tanga que se le perdía en medio del culo, solo se metió al agua y empezó a nadar de lado a lado
No podía dejar de seguirla con la mirada, y no sabía cómo hacer para no molestar a Ludmila, porque ella no era tonta
Por si fuera poco, luego fue al borde de la piscina, donde estaba su pareja se subió apoyándose con los codos en el borde y casualmente, todo su enorme culo quedó en línea directa hacia nosotros, es que ella sabía, no podía no saberlo

Vaya pareja... - dije como para salir del brete en el que me sentía -

Adivino... - respondió Ludmila con sus aires de psicóloga - son amantes, el tipo tiene plata, está de trampa, se nota que la aguanta porque es más joven y está muy buena, debe coger rico, ella tiene toda la pinta de puta, de las que le van a sacar hasta la última moneda, además, seguro ya notaste que tiene las tetas hechas, seguro de las pagó él

No seas así... porqué fabulas tanto? acaso no pueden ser pareja? como nosotros

La situación me ponía nervioso, porque la mujer ahora se paseaba como pavo real al borde de la piscina, tomándose selfies o pidiéndole a él que lo hiciera, era algo que rayaba en lo porno por lo cual Ludmila me dijo mirando donde ella estaba

Te gusta cierto? te la cogerías sin dudar, sabes Sebastián que sos un hijo de puta cierto?

Mierda, me atacaba directamente por solo mirar lo que sucedía, ahora yo era el culpable, así que solo le dije de ir a otro sitio para que las cosas no pasaran a mayores

Por el resto de la tarde saldríamos a caminar por la avenida céntrica, a ver vidrieras, tomar algo y comprar algunos regalitos tradicionales para familiares y amigos, como suele hacerse
Llegamos cuando ya era de noche, nos duchamos y armamos la comida que ya teníamos planificada, fuimos al quincho externo, un espacio común ya que hacía calor y ahí estaba fresco, no había noticias de los improvisados vecinos pero yo no podía quitarme de la cabeza a esa perra de la piscina
Eran cerca de las once de la noche, ya estábamos de sobremesa cuando ellos aparecieron en el lugar, el tenía una camisa floreada muy ridícula y un short a las rodillas, aun tenía lentes de sol, a pesar de la hora, ella, un vestido de algodón largo a los tobillos, negro como la noche, pero muy ceñido, que marcaba todas sus formas de mujer, él traía una botella de champagne y ella varias copas

Ellos se sentaron a nuestro lado en forma decidida, como si fuéramos amigos de toda la vida, ella a mi lado y él al lado de Ludmila, fueron muy jugados pero él tomó la palabra de inmediato, Dante y Rocío, se presentaron y empezaron a parlotear como si fuéramos amigos de toda la vida, buscando palabras justas, abrió la botella y sirvió rápidamente, propuso un brindis por un noche más
La verdad es que Ludmila y yo nos vimos arrollados, sorprendidos porque en el fondo, de que se trataba todo esto?
Sacaron temas, de la estancia, nos comentaron que estaban unos días por ahí, le dijimos que aun nos quedaba el día siguiente, el sábado, ya que regresaríamos el domingo a primera hora, dijeron que era una pena porque gustaban formar amistades y bueno, ellos recién llegaban y dado que éramos solo los cuatro en ese paraje, todo parecía encajar
Bebimos la botella completa, Ludmila parecía no estar muy cómoda con la situación, pero a mi, Rocío me cautivaba con la mirada
Ni mi esposa ni yo éramos tontos, intuíamos que algo raro había en el ambiente, algo escondido detrás de tanta amabilidad entre desconocidos y solo al final deslizaron algún comentario como al casual, como sin importancia, que ellos practicaban intercambios de pareja y ya, no mucho mas, como dejando una espina clavada

Pero en ese momento todo terminó y cuando había avanzado la noche, cada cual a su cuarto
Ya en la cama, antes de conciliar el sueño, mi mujer y yo hablamos sobre lo que estaba ocurriendo, porque normal, lo que se dice normal, pues no lo era
Después de un rato, tenía ganas de cogerla, aunque en mi mente, el motivo de mi excitación no era otro que Rocío, la mujer que terminaba de conocer, pero Ludmila estaba cansada y al final nos venció el sueño
El sábado sería nuestro último día, nos levantamos temprano y bajamos al comedor central a desayunar, preparamos nuestras infusiones y nos sentamos a una mesa sobre la ventana que daba la piscina, estaba nublado pero hacía calor, por la tarde el pronóstico anunciaba chaparrones diversos, así que la idea era aprovechar el tiempo que aun nos restaba, empezamos hablar de nuestras cosas, de como sería nuestro día y como sería nuestro regreso, hasta que ella apareció, con un jean tipo short rasgado, y una remera normal, con chancletas, mi mirada fue hacia ella, era imposible evitar el deseo, ella nos vio y vino hacia nosotros nos saludó con besos de mejillas, una vez mas, como si fuéramos amigos de toda la vida, era como que nos acosaban en cada momento, preguntó por nuestro planes, dijo que Dante estaba por bajar, deslizó que habían tenido una noche de sexo y lo había dejado agotado y solo ahhh! por que? por qué hacía esas cosas?
Dardo llegaría poco después, me dio la mano y le beso la mano a mi mujer con la reverencia de una princesa

Buscamos la forma de escabullirnos de esa telaraña melosa y fuimos por nuestra recorrida planificada, poco a poco el cielo comenzó a cerrarse y a oscurecerse, a la hora del almuerzo fuimos a un restaurante muy paquete mientras las primera gotas pegaban ya en los ventanales del local
Eran cerca de las cuatro de la tarde cuando parecía haberse desatado un nuevo diluvio universal, así que solo volvimos al hospedaje mientras los limpiaparabrisas del coche no daba a basto
Nos encontraríamos nuevamente los cuatro en ese comedor principal, donde parecíamos encarcelados por el aguacero que se desataba, así que solo empezamos a socializar nuevamente
Fuimos por unos mates y nos sentamos en unos sillones muy cómodos, pero ella, nuevamente se sentaría a mi lado, y el, al lado de Ludmila
Se dieron charlas y mas charlas, y Rocío, como quien no quiere la cosa, cada tanto apoyaba su mano sobre mi pierna, situación que me hacía parar la pija
Cuando empezaba a terminar el día, el cielo comenzaba a despejarse, fue cuando Dante dijo de comer todos juntos bajo el quincho, que el era muy buen asador, y que nosotros lleváramos alguna botella de vino, no aceptarían un no como respuesta


El fin de nuestra historia


Mi pareja y yo teníamos muchas preguntas, demasiadas, o al menos yo, ella parecía tener mas clara la situación con frases como
Te la queres garchar hijo de puta!
Se te van los ojos con la vecinita
Que pinta de puta tiene esa Rocío
Frases a las que yo hacía caso omiso y evadía con la mirada, no quería discutir, aunque como fuera, esa noche compartiríamos la última cena
Cuando fuimos, la parrilla parecía un dragón, Dante ya preparaba toda la carne y Rocío estaba con unas ensaladas, Ludmila acomodó un poco la mesa para cenar y yo acomodé las bebidas en el pequeño refrigerador de ocasión y puse música distendida en un pequeño equipito que habíamos llevado
Cruzamos palabras, todos estábamos vestidos informal, aunque mis ojos irremediablemente se iban al cuerpo de Rocío, una y otra vez,
La noche estaba tibia pero pesada, el cielo se había encapotado nuevamente en una jornada húmeda que se volvía inestable, cenamos compartiendo charlas que irremediablemente ellos llevaban al plano sexual, sobre como éramos y como eran en la intimidad, cosas que normalmente, dos parejas que no se conocen evitan en esas primeras reuniones, pero era lógico que si había algo más, pues solo era nuestra última noche

Cuando todo terminaba y degustábamos un rico café que yo mismo había preparado, un tema musical dio pie a Dante para decir algo como 'mi tema favorito', se puso de pie, me miró y me dijo 'con tu permiso', tomó a Ludmila por la mano y la llevó a improvisar un baile, muy lentos, muy pegados, muy fogoso
Sentí mi oportunidad, hice lo mismo con Rocío y repetimos la situación, la apreté fuerte por la cintura y me rodeó con sus brazos, sus cabellos caían de lado y me miraba directo a los ojos, sentía su respiración agitada y sus pechos se hundían en mi pecho, su perfume dulzón llenaba mis fosas nasales
La apreté más todavía, bajando mis manos entre el límite de su cintura y el trasero, el límite entre lo permitido y lo prohibido, sentí una erección incontenible, y lejos de avergonzarme, me encargué de hacérsela sentir en su bajo vientre y ella pareció congraciarse con la situación, al punto de susurrarme al oído

Seba... quiero cogerte....

La situación no duraría mucho más, las cosas estaban claras en mi cabeza, al día siguiente tendríamos que viajar, así que dimos por cerrada la reunión, pero cuando estábamos acomodando todo, Dante vino a mi lado, tomó mi mano, puso unas llaves en ella y dijo

Chicos, estas son las llaves de nuestra cabaña, si gustan, estamos abiertos al juego, Seba, amigo, te venís para la cabaña, y yo me voy para la tuya, después cada uno hace la suya y seguimos siendo amigos, que hay de malo? y si no, todo estará bien, mañana, antes de partir, desayunamos y listo
Ellos habían jugado el juego como ajedrecistas, era obvio que habían llegado al objetivo sin siquiera mencionar de que se trataba todo, y era obvio que no era la primera vez que lo hacían. No sabíamos si realmente les habíamos agradado tanto o era solo porque habíamos sido las únicas cartas en la baraja, como fuera, tenía en mis manos la llave de la puerta del infierno
Estábamos a solas en nuestra cabaña, y las llaves estaban sobre la mesa, Ludmila, sacó a relucir su psicología y sentenció

Dale, andá, no quiero que me cojas a mi pensando en ella, se te cae la baba por esa mujer, además Dante parece un tipo interesante...

Fui tan obvio que ni siquiera me detuve a rebatir sus palabras, fui como un niño que la madre lo manda al quisco a comprar chocolates y en un abrir y cerrar de ojos me había cruzado al otro lado
Abrí la puerta, Dardo miraba las noticias en la tv y Rocío jugaba con su celular, al verme dijo

Bien hombre! ya pensaba que no tendríamos suerte! te dejo a mi mujercita! no te vas a arrepentir... mañana hablamos en el desayuno...

Como siempre, era como que ellos no daban tiempo a nada, era como que no esperaban respuestas y era como que siempre llevaban la delantera
Apenas cerrada la puerta ella se abalanzó sobre mi, se colgó en mi cuello y me rodó con las piernas, la sostuve por las nalgas y la besé profundamente llevándola contra una de las paredes, le dije

Te tengo ganas desde que te vi en la piscina

Si? - preguntó - muchas ganas? bueno, no te quedes con las ganas...

Seguimos con los besos y las caricias calientes, y la llevé sobre la mesada de la cocina, que era lo que estaba a mi alcance, la apoye sobre ella y busque desnudarle sus tetas para empezar a comérselas a besos, ella solo jadeaba y me apretujaba mis cabellos, la luz de una farola del lugar daba sobre nosotros y me dejaba ver los contornos de sus curvas de mujer, todo se ponía más y mas caliente, luego baje, una diminuta tanga negra cubría su intimidad, solo la hice a un lado y como puentes de placer sus jugos íntimos extendieron líneas pegajosas desde su concha hacia la ropa interior
Me zambullí en su sexo desnudo, lampiño y caliente, le metí los dedos, le metí la lengua y su clítoris estaba gordo e inflamado, era grande, solo empecé a comérselo y Rocío pareció perder la cordura, sus gemidos se hicieron más fuertes, y retorciéndose como serpiente empezó a morder los cortinados que daban a su espalda solo para acallar su placer fuera de control

Pero entonces retomó el dominio y cortó su orgasmo que parecía inevitable, cerró sus piernas y se dejó caer desde la mesada al piso, fue sobre mi pija, solo la desnudó para comenzar a comérsela toda, muy rico, muy profundo, solo se preocupaba por hacerlo perfecto, y lo conseguía, trataba se mirarla desde mi plano superior pero ahora era ella quien me acorralaba, y era ella que me llevaba al borde del orgasmo, metiéndole la pija más y más profundo
Ella me la retorcía entres sus manos, me apretaba las bolas y me llevaba al abismo
Sería yo quien cortaría ahora el juego, porque tampoco quería terminar tan rápido

Veni, a la pieza guacho, quiero que me recojas!

Casi que fuimos a las corridas al cuarto, ella abrió los cortinados y la luz nocturna del parque donde estaba la piscina dio una tonalidad azulina que lo hacía más erótico, imrovisamos un forcejeo, y la tiré sobre la cama, boca abajo, culo para arriba, era hermoso, era perfecto, ella misma tomó la tanga que estaba enterrada en sus cachetes y la corrió hacia la derecha, su concha depilada destilaba flujos viscosos y calientes y yo aprestaba la verga para metérsela, pero entonces mi maldad afloró sin que pudiera evitarlo
Es que su esfínter estaba notoriamente dilatado, evidenciando que practicaba sexo anal, solo me escupí un poco la mano para untar mi pija, y me dejé caer sobre ella, asegurando de elegir el sitio prohibido, entonces ella bramó en un reclamo

Auuu!! pará hijo de puta! me la estás metiendo por el culo!

Pero ignoré su reclamo y honestamente, casi entró sin inconvenientes y sentí mi cuerpo topar contra el de ella, mi verga había entrado completa y solo empecé a moverme, fue mágico, mi aliento iba a su oreja y sus jadeos llenaban el cuarto, ella decía

Sos un bastardo!!!! el culo solo se lo doy a Dardo!!! no es para cualquiera

A lo que yo respondía

Mentirosa! sos una puta! ese culo se comió un montón de pijas!!!!

Fuimos de un lado a otro, como perros salvajes, cambiando de posiciones y buscando hacer todas las locuras juntos, y en esos cambios ella tomó el mandó eligiendo meterse mi pija en su concha, me cabalgaba, me chupaba los dedos, me los metía en su culo y sentía en mis dedos mi propio sexo entrando y saliendo en el otro agujero
Gritaba, se acariciaba el clítoris, se apretaba las tetas y se recostaba para dejarlas suavemente en mi boca
Recuerdo que me pidió que le acabara sobre las ellas y así lo hice, también recuerdo haber acabado como hacía tiempo que no lo hacía, me tire de lado mirando al techo, tenia una sonrisa como hacia tiempo que no tenia, era raro, me sentía feliz, estaba feliz
Rocío volvió a chupármela mientras se acariciaba sus ricas tetas llenas de semen y poco tiempo tendría una nueva erección, tenia cara de puta no complacida, se puso en cuatro con su glorioso culo apuntándome para decir

Veni papi... quiero que me cojas mas todavía...

Fui tras ella, Dios! como describir la excitación que me producía ese culo bronceado, esas anchas caderas y esa diminuta cintura, su esfínter dilatado y su concha jugosa, se la metí toda y empecé a cogerla con ganas, llenándome la viste con la perfección de sus formas, alternaba ente movimientos a velocidad de locomotora con lentos mete saca que la hacían estremecer, entonces dijo entre gemidos

Quedate quieto, ahora déjame a mi

Solo me quede de rodillas a sus espaldas, y ella empezó a balancearse lentamente atrás y adelante, una y otra vez, una y otra vez, era muy rico, muy loco, siempre era yo el que llevaba el juego y Rocío me proponía algo diferente, mas fuerte, mas y mas, sus glúteos pegaban repetidamente contra mi cuerpo, cerrando distancias, comiéndosela toda, me sentí venir de nuevo y ella lo percibió, empecé a gemir de placer y ella me siguió el juego, se metió sus dedos índice y mayor en su culo, como si hiciera falta, y solo acabe nuevamente, ahora todo en su concha, hasta la ultima gota, ahora si, era suficiente

Caí exhausto de espaldas, ella vino a mi lado, nos abrazamos, hablamos de algunas pavadas hasta que el sueño nos venció

El despertador de mi celular me indicaría la hora de regreso, y honestamente al abrir los ojos sentí que era Ludmila quien estaba a mi lado, pero las curvas voluptuosas no eran las de mi pareja
Hicimos una corta despedida y en minutos cada hombre volvió a su habitación
Ludmila me recibió con un frio beso en la boca, apenas un pico de compromiso, y terminamos de acomodar todas nuestras pertenencias para el viaje
Fuimos por un ultimo desayuno, que lo compartiríamos con Dante y Rocio, todo parecía estar bien, ellos eran los que como siempre, llevaban el hilo de la conversación, ellos ya tenían experiencia y todo parecía ser normal, pero para nosotros había sido nuestra primera vez y nos costaba acomodar las cosas en nuestras cabezas, para ellos era natural separar el sexo del amor, pero para nosotros...

Nos despedimos y emprendimos el viaje de regreso a casa, curiosamente seria un viaje tranquilo, en silencio, con pocas palabras, justo en el momento en que teníamos tanto por decir, creo que cada uno vivía con sus pensamientos, recordando todo lo que había sucedido
Creo que lo mas triste seria que no me importara nada de nada lo que había hecho mi mujer con Dante, si la había cogido, si le había hecho el culo, donde le había acabado, no, ni siquiera me molestaban sus labios con sabor a pecado, y creo que a ella le pasaba lo mismo, nos dimos cuenta cuan lejos estaba en verdad cada uno del otro, y si de algo había servido ese viaje, había sido para confirmar que ya nada quedaba entre nosotros
Las cosas salieron como el destino quería y no como nosotros queríamos, fuimos con todas las intenciones de reencontrarnos, y solo volvimos con lo que seria el fin de nuestra historia


Si te gusto esta historia puedes escribirme con titulo EL FIN DE NUESTRA HISTORIA a dulces.placeres@live.com

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