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Perdido Por Mamá: 8 Parte

Perdido Por Mamá: 8 Parte

Me pasé unos cuantos días sin noticias de mi primo, supuse que Luis estaba siguiendo los consejos de mi madre y que lo mismo ya estaba liándose con la suya. La tía Paula, y su cuerpo de madurita de barrio, era muy distinta de mi madre, pero también era muy atractiva con su buen par de tetas y su culo enorme. No tardé en descubrir que el silencio no era una buena señal. Me encontré con Luis en la puerta de casa, andaba de lado a lado, iba a hacer una zanja, las manos en la cabeza nervioso, no era normal que estuviese allí, ni así. Vino para mí nada más salí del coche.
–Mario menudo lio, menuda hostia. Le hice gestos para que se calmase.
–Le he entrado a mi madre, mientras lavaba los platos, me he arrimado, le he restregado todo y...
–Dale, tranquilo. Entramos en casa y seguimos hablando allí.
–Me ha dado una torta, me ha dicho que si estaba loco y que me fuese, que no quería verme. Mi madre había dado en el clavo, la habíamos cagado al intentar liarlos, y ahora mi primo estaba metido en una buena.
–No sé qué hacer, se ha puesto hecha un basilisco, pero muy bestia que no jugase con esas cosas que estaba enfermo.
–Seguro que podemos arreglarlo, vete y te disculpas, le dices que ha sido un error. No se me ocurría otra solución.
–No puedo tío, me da mucha vergüenza, que mal, que idea de mierda, todo por verlos a tu madre y a ti. Encima me cargaba las culpas.
–No cargues eso en nosotros, tú eres el que quería esto y el que decía que era viable. Empezó a protestarme, me dijo que me ocupase yo, cedí.
–Dale, voy yo a hablar con ella, le digo que te reté a hacerlo, que era una broma que se nos ha ido de las manos.
Ese plan convenció a Luis. Se vino conmigo en el coche, apenas hablamos, Luis estaba nervioso, había algo más, algo más que el tema del restregón y la bronca. Pero en fin, en ese momento le entendía, la tía Paula me había echado una buena a mí en el pueblo cuando dejé caer el tema, así que tal vez si que había montado en cólera de manera brutal. Llegamos al bloque donde vivían Luis y su madre, me dejó sus llaves, esperó en el coche, realmente estaba acojonado, las usé en el portal, frente a la puerta de la casa dudé, y terminé llamando. Mi tía me abrió, tenía una cara de muy mala leche, y diría que se le agrió aun más al verme.
–Entra, y siéntate. Me espetó sin más, tenía un botellín de cerveza en la mano. Me condujo al salón y allí nos sentamos uno junto al otro en el sofá.
–Tía, lamento el comportamiento de Luis, ha sido una apuesta tonta, ya sabes como somos, la culpa es mía. Hice de apagafuegos lo mejor que pude.
–Ya sé que es cosa tuya. Ese giro no me gustó.
–He Visto Lo Que Le Mandaste A Mi Hijo, Como Me Tenía Que Seducir, Según Tú. Que cabrón Luis, me había vendido, luego me enteré de que le pudo la presión, pero aun así.
–A vertía, esto tiene explicación...
–Sí, que estás salido, he llamado a tus padres para hablar esto. En qué lío me había metido mi primo.
–He hablado con tu madre y en cuanto vuelvan de trabajar van a venir aquí y vamos a aclarar esto, y lo de la última vez. Aun pensaba en el pueblo, ¿buena o mala señal?
–¿Solo has hablado con ella? Me agarraba a un clavo ardiendo.
–Sí, tu padre no contestaba, pero no creas que te vas a librar. Me sonreí.
–¿Qué te hace gracia?
–Que no me va a pasar nada tita. Me la tenía que jugar, sabía que la tía Paula estaba molesta, pero del odio al amor solo hay un paso, o al revés.
–Sí, yo le puse esos mensajes a Luis, porque él me los pidió, los consejos, para follarse a su madre, ¿por qué crees que me lo preguntó a mí? La tía ataba cabos, dio un trago de la cerveza.
–Eres un crio salido y mentiroso, como puedes insinuar algo así. Estaba envalentonado en los últimos tiempos, seguro de mi mismo, con mi madre a mi entera disposición, no dudé de mis opciones con Paula.
–No miento, me he follado a mi madre, por todos los agujeros, varias veces, y disfrutando como animales.
Soltar aquello fue una catarsis que me sentó como dios. La tía Paula se quedó de piedra, se le cayó el botellín al suelo, no llegó a romperse por suerte, estaba vacío. Me miraba con ojos como platos, de arriba a abajo, como si me viese por primera vez, me pareció oportuno seguir manteniéndole en ese estado de shock hasta poder llevarle a otro estado más agradable, no me marchaba de allí sin follarme a mi tía.
–El día del cumple de la yaya, en el baño, cuando estabas con esas preciosas tetas de vaca lechera casi al aire, ¿Te acuerdas? Un leve asentimiento.
–Me pusiste muy cachondo con el bamboleo, y como se te iban los ojos a mi polla, fue entonces cuando todo paso, cuando entró mi madre, follamos allí mismo.
Paula se llevó la mano a la boca, como para ahogar un grito, yo me acariciaba el paquete, marcando en los vaqueros mi polla, nunca había sido tan echado para adelante con ninguna mujer, nunca. –¿Qué vas a hacer? Me preguntó, echándose para atrás en el sofá.
–Justo lo que estás pensando. Me saqué el rabo, no lo tenía duro aun, pero no importaba.
–Segunda oportunidad tita, qué me dices. Me acerqué a ella, casi pegué mi polla a su cara.
–Luis también me ha contado lo necesitada que estás, los dedos que te haces solita, esto es una solución.
–Mario, estás loco.
–Me miraba turbada, asustada y excitada, reconocía este último deje del día del baño.
–Vamos, pruébalo tita Paula, y después hablamos. Me agarré la polla y la puse sobre sus labios.
–Después de lo que te voy seguro que se te abre la mente, vas a darle una oportunidad a Luis.
Aunque estaba muy crecido en ese momento aun me preocupaba que mi tía decidiese mandarme a la mierda, y que todo el numerito de testosterona y chulería terminase volviéndoseme en mi contra. Por suerte no estaba del todo equivocado, o al menos no eran todo alardes vacios, la tía Paula quería aquello, con timidez abrió su boca y recibió mi polla dentro. No fue una apasionada mamada, al principio se limitó a comerme la polla, a pasar su lengua, casi con miedo.
Así que tomé su mano y la llevé a mi rabo, le levanté la barbilla para que me mirase, y entonces empezó lo bueno. La tita Paula se echó hacia delante, y empezó a chupármela con ganas, en poco estuve duro, con las pasadas de su lengua por mi tronco, al apretar mi glande contra sus carrillos, me fui emocionando. Empecé a magrearle las tetas desde arriba, llevaba una camiseta de propaganda para estar por casa, para nada sexy, pero no le duró mucho puesta.
El sujetador no era tampoco un hito del erotismo, color carne, grande y liso, desprovisto de gracia, di cuenta de él. De cintura para arriba tenía a mi tía desnuda, y era su mejor parte, sus tetas, caídas pero descomunales, con unos pezones enormes y que empezaban a endurecerse me volvieron loco. La tía Paula tenía en exceso lo único que mi madre tenía en defecto, un buen par de melones, y como me lo pasé con ellos, la de juego que les saqué a aquellas tetas esa tarde.
Y en eso de no dejar de jugar me senté en el sofá privando a mi tía de rabo un segundo. –Qué, ¿te ha gustado? Le pregunté sentado a su lado, manoseándole. –Sabes que sí. Mi tía se había deshecho, había perdido todo el mal carácter de golpe.
–Pues más te va a gustar cuando se lo hagas a Luis. Aunque me hubiese vendido yo no había olvidado a mi primo.
–No sé, es que está tan mal. Aun con dudas, iba a terminar de quitárselas.
–No lo está, cuando venga mi madre se lo preguntas. Ahora, vamos a seguir aprovechando el tiempo, de rodillas al suelo, y pon mi polla entre esas mamellas que tienes.
Dicho y hecho. La tía Paula, me pajeó con sus tetas un buen rato, sabía lo que se hacía, a su Ex marido le gustaba aquello me confesó. No era de extrañar, sus blanditas tetas masajeando mi polla, era como meterla en una nube de placer. Me corrí con aquello, sobre su cara y sus peras, Paula puso cara de asco, pero no me importó lo más mínimo.
–Vamos, ahora te toca a ti. Le ayudé a levantarse para que luego se sentase en el sofá.
–Vamos a quitarnos estos pantalones de chándal, espero que no me lleves la bragas a juego con el sujetador.
–Para, no, que estoy... Ya le quitaba los pantalones y le había agarrado las bragas, que eran de esas grandes de color carne, al deshacerme de estas emergió una mata de pelo negro, que confirmaba que el rubio de mi tía era de bote.
–Joder que selva tita. Le solté, pero sin cortarme allí me lancé.
Olía muchísimo a hembra, casi se me vuelve a poner dura de golpe. Allí si se notaban las carencias afectivas de mi tía, fue encontrar la entrada a su coño, deslizar mi lengua y estallar en gemidos. A los dos minutos de tener mi cabeza entre sus piernas me empujaba para adentro, como si me quisiera tragar ella a mí, pero era yo el que comía, y a base de bien. Paula se empapó, porque decir que se mojó es quedarse corto, empecé a saborear todos sus fluidos mientras ella gemía cada vez más fuerte. Se corrió, casi del susto, cuando llamaron al timbre. Despegué mi nariz de su bosquecillo y le miré, tenía cara de miedo.
–Yo abro tranquila. Me levanté y me guardé el rabo, empezaba a estar duro de nuevo.
–Espera que me vista. Ella se estiraba para buscar su ropa.
–No, seguramente sea mi madre, deja que te vea así.
Era el movimiento final, si de verdad era mi madre, y al ver lo ocurrido no me mandaba a la mierda estaba en mis manos. Era ella, me mató con la mirada cuando abrí, el gesto no mejoró al conducirle al salón y encontrarse con Paula, a medio vestir, cubriéndose como podía.
–Esto tiene una explicación, él... La madre como el hijo me echaban la culpa al momento, esta vez tenía más razón.
–Me la ha chupado, me ha pajeado con las tetas y le he comido el coño. Mi madre aun no había dicho palabra, me miraba enfadada.
–Le he contado lo nuestro, Luis le había enseñado los mensajes, al final tiene poco cuajo mi primo.
–¿Has terminado? Asentí y me cayó una bofetada.
–Eso por pasarte de listo, ¿No había mejor forma de arreglar las cosas que tirarte a tu tía? Negué, no sonaba enfada, no realmente.
–Mamá, reconoce que te da morbo, como a mí que estemos los tres aquí, cachondos. El control que venía ejerciendo sobre ella se puso a prueba en ese momento.
–Tú estarás cachondo. Me contestó ella. Le acerqué a mí, le besé, agarré su culo, apretado en sus finos pantalones de tela a juego con la americana.
–Eres un cabrón.
Hizo ademán de volver a pegarme, le detuve la mano, un par de improperios más un poco de discusión y casi había cedido. –Soy todo eso y además un hijo de puta seguramente.
–Mantenía a mi madre pegada a mí, ella me volvía la cara con un enfado a medio gas.
–Ahora, vamos a aprovechar los tres hasta que Luis se canse de esperar en el coche, lleva ya media hora ahí abajo. Me reí.
–No pretenderás que... ¿Los tres?
Mi tía estaba un fuera de onda. Mi madre puso también sus objeciones, pero yo ya he dicho que no pensaba irme de allí sin follarme a mí tía. Seguí negociando el trío, el juego al menos. Mi madre terminó por rendirse, le amenacé con volver a dejarlo como pasó con el abuelo, ahora era ella la que me necesitaba a mí desesperadamente, no al revés. –No los tres, no.
–Puntualizó mi madre.
–No de buenas a primeras. Me apagó un poco.
–Lo que va a pasar es que el tonto este te va a follar Paula, yo me voy a quedar a verlo, y después va a ir a por tu hijo para que le digas que te lo quieres tirar, y créeme Paula vas a querer.
Mi madre sacaba los galones que tanto me ponían aun. –Quítate la ropa hijo y fóllate a tu tía. Aunque la tita Paula estaba descolocada, el calentón pudo con ella, se quitó la poca ropa que se había puesto, y yo me quité todo. No quería que lo hiciésemos en el sofá, así que fuimos a su cuarto, mi madre se sentó en una silla, mientras mi tía y yo nos echábamos sobre la cama. Un último segundo de duda, una mirada nerviosa a mi madre y mi tía abrió sus piernas para recibirme.
En la postura del misionero, le sujeté por los tobillos, su coño tragó mi polla con ganas, sus carnes temblaban con mis embestidas, me doble y ella llevó uno de sus pechos a mi boca, me enganché al pezón como un bebé. Después de un buen rato así tuve el gusto de follarle desde atrás, a cuatro patas, las tetas se le bamboleaban con los envites, yo intentaba echarlas mano. En ese momento mi madre ya se había desabrochado el pantalón y sus manos estaban dentro de sus bragas, empezó a animarme y casi me creo en un sueño.
–Dale, dale mi niño, dale fuerte como me gustaría que me des por el culo a mí. En ese momento estaba dando placer a las dos mujeres. Seguí follándome a mi tita, que gemía con más ganas cada vez.
Empecé a azotarle el culo, a tirarle del pelo, mientras miraba a mi madre masturbarse como loca. Mi madre se vino primero, después mi tía y mi mamá le dio instrucciones de cómo hacerlo.
–Dile que te gusta Paula, dile a mi hijo que quieres su polla. Se plantó delante de mi tía mientras tenía el segundo orgasmo del día, le sujetó la cara.
–Dile a tu sobrino cuanto te gusta.
–Me encanta Mario, me encanta sobrino mío, sigue follándome, sigue.
Mi tía se había entregado por completo a los deseos del incesto que fluían como un veneno entre mi madre y yo. Me vine, la saqué y me corrí sobre su culo y su espalda. Mi madre me sorprendió, a mí y a Paula aun más, acercándose y lamiendo mi semen sobre el cuerpo de la otra.
–Mmmmm Como me Gusta la Lefa de Mario Mmmm Me Encanta Comerme el semen de mi hijo por eso me excita mucho mamársela hasta que se corra en mi boca.
Dijo mi madre juntando Lefa con su lengua y alojarla en el interior de su boca. Ya tenía todo lo que podía desear, la mejor madre del mundo y una tía para jugar los dos. Terminamos de convencer a Paula, para que empezase a montárselo con Luis, mi madre le pidió que obviase toda la parte de nuestro juego a tres bandas, pensó que sería demasiado para mi primo. Cuando fui a buscarle se disculpó por el lío en que me había metido.
–Lo siento tío, me había pillado y no supe que hacer, pero no le dije nada de lo tuyo con tu madre.
–Eso era cierto, a Paula le cogió por sorpresa, cuando había terminado poniéndole yo mismo al corriente.
–Ya lo sabe, se lo hemos soltado, se ha calmado, y me parece que vas a tener suerte.
–Me gustaba lo de hacer de alcahuete.
–Pero ándate con ojo.
–Gracias tío. Me plantó un abrazo, y volvió a ser el Luis de siempre.
–Te apetece cambiar de madre, estoy un rato con la tuya y luego tú con la mía y luego yo con las dos.
Le reí la gracia, solo sabía la mitad. La charla arriba fue algo más tensa, la madre y el hijo estaban nerviosísimos, mi madre dijo que era mejor que les dejásemos a solas. Regresamos a nuestra casa por separado, llegamos y mi padre aun no había estaba allí.
Mi madre me llevó a su habitación y me hizo comerle el coño, fue una orden en toda regla, como las de los primeros días, justo cuando empezaba a tener yo el control. Al terminar, ella y solo ella, me dio una pequeña charla. –Siempre te sales con la tuya, o tienes la suerte para que todo termine beneficiándote. –Estábamos tumbados en la cama, vestidos aun. –Me has fallado como el abuelo.
–No, yo no. Además le has chupado el culo a tía Paula, esto te ha gustado.
–No era lo mismo, de ninguna manera.
–Sí, que lo has hecho, pero me tienes bien cogida cabrón. Me acarició el pecho.
–No me parece mal que te folles a Paula, pero quiero saberlo todo y no quiero que me cambies por ella.
–Mamá eso que pides es música para mis oídos.
–Era perfecto poder estar con las dos al mismo tiempo.
–No te voy a dejar tirada.
–Sí bueno, no creas que lo de tú tía va a durar, no es como lo nuestro, y más con Luis de por medio. Que aguafiestas se ponía a veces.
–Pero seguro que podemos divertirnos un poco, a ver qué tal te las apañas en un trío.
La insinuación encendió todas las malas ideas que me rondaban la cabeza. Me pasé los días siguientes esperando ese momento, pero no llegó con la premura con que yo lo ansiaba.
Sí me confirmó Luis que el tema con su madre iba bien, para ser concretos, como volvía a estar de su magnífico humor, me dijo: "No paramos de darle todo el día, es la hostia".
Yo hice alguna visita supervisada a tía Paula, era por puro desenfreno, mi madre estaba liada. Ella me pedía detalles después de los encuentros, por cosas del trabajo no sacaba tiempo para estar de nuevo los tres. En una ocasión le llamé, a mi madre, mientras me lo montaba con la tita, acerqué el móvil a la boca de la otra cuando se corría, mi madre me mandó una foto de su empapado coño, en casa, más tarde, di buena cuenta de él.
Todo el aliciente de la tía Paula sirvió para revitalizar lo de mi madre y yo, habíamos empezado a caer en la rutina, incluso a perder la magia y el calentón poco a poco. Habían pasado dos semanas y yo quería el trío prometido, había aburrido a mi madre, y la tía Paula cada vez me esquivaba más, su relación con Luis llevaba visos devolverse como la mía con mi madre, profunda y un tanto posesiva, Paula era más sumisa que mamá. Con todo esto cuando llegó el esperado momento, fue más bien un trío de despedida, después de aquella follada espectacular mi tía y yo solo hemos tenido un par de escarceos, y Luis definitivamente es su único amante, incluso a perdido algo de peso, dice que por la dieta del cucurucho.
Es bueno tenerles, a Luis y Paula para poder hablar abiertamente con alguien de nuestras relaciones especiales. Volviendo a lo importante, el momento culmen de la relación a tres bandas. Llegó cuando ya tenía la esperanza casi perdida, mi madre me llamó, me dijo que me pasase por un hotel, un lugar discreto, para parejas infieles, ya con aquello me dio un morbo brutal.
Allí estuve, a la hora convenida, y las dos mujeres aparecieron, Paula se había arreglado, diría que incluso había ido a la peluquería, llegó primero, mi madre estaba como siempre salida del trabajo. Mi tía iba con una faldita cortísima, apenas abarcaba su culazo, una blusa bien escotada y algo maquillada, no mucho, lo justo con la sombra de ojos.
Mi madre chaqueta de traje azul y falda justo por encima de la rodilla a juego, desde hacía un par de días había acabado con su melena y ahora llevaba el pelo con un corte un tanto masculino, me seguía encantando así, de hecho su cara destacaba aun más y era preciosa. Las dos con taconazos, me puso cachondo el sonido que hicieron al entrar delante de mí, mi madre fue primero, lo tenía todo listo.
Nos dieron la llave, las habitaciones eran una especie de bungalós, con todo tipo de decoración para pecar, cama grande, jacuzzi, un sauna, en la sauna cabríamos los tres algo apretados. La mente me ardía con ideas obscenas. –¿De verdad vamos a hacerlo? Pregunté aún incrédulo, las dos rieron. –Estás a tiempo de echarte atrás, y así igual tú madre y yo lo pasamos mejor solas.
Mi tía había ganado desparpajo en los últimos tiempos, se había pervertido bastante.
–Me muero de ganas de verte comerle el coño a mi madre tita.
Le descoloqué un segundo, la broma le había salido un poco mal. Agarré su culo y la besé.
–Y mientras se lo comes a base de bien te la voy a estar metiendo todo el rato.
–Menos lobos, a ver si eres capaz de aguantar con las dos. Mi madre robó mis labios, se había quitado ya la chaqueta.
–Vamos, que no tenemos mucho tiempo.
El cronómetro era nuestro mayor enemigo, mi padre nos echaría en falta y Luis a Paula. Mi primo seguía en la inopia no sabía nada delo que nos traíamos entre manos, nunca llegó a saberlo, mejor así. Nos metimos en materia, yo seguía con Paula bien agarrada, nos dábamos el lote, la tita se iba acalorando, nuestras lenguas se entrelazaban y jugaban, mis manos se perdían bajo su ropa.
Palpé su coño bajo el tanga, estaba claro que llevaba una prenda más liguera que la que le había visto la primera vez, mi madre seguía desnudándose, se había quedado ya en ropa interior. Eché mano de ella, soltando un segundo la boca de Paula, atraje a mi madre hacia los dos, pasé a besarle. Ese era el primer paso para conseguir lo que me moría por ver, mantenía a mi tía bien sujeta, pegada a mí, me buscaba la polla, mi madre y yo nos comíamos la boca, y entonces di el paso, junté a las dos mujeres y ellas reaccionaron como esperaba.
Un tímido pico, un beso relámpago, mi cara pedía más, me lo concedieron, un buen beso, pero aun esperaba más. Mi tía aun dudaba un poco, así que fue mi madre quién dio el paso final, empezó a bajar el beso por el cuello de Paula, y siguió, le comió las tetas sin sacárselas de la blusa.
Con esa magnífica visión me senté sobre la cama y empecé a quitarme la ropa. Mi madre se ocupó de desnudar a la tía Paula, la tita se dejaba, supongo, que llegados a este punto de la película ya le daba igual. Paula estaba allí por un compromiso tácito, desde luego no era lo que más deseaba al contrario de como pasaba conmigo, pero con el lazo de los secretos no podía negarse, y puestos en materia, estaba claro que mi tita quería pasarlo bien.
Las dos siguieron, ninguna creo que tuviera experiencia con otra mujer, pero sus instintos les guiaban, bueno a mi madre sin duda le resonaría todas las fantasías que yo le había trasmitido desde que me lo monté con mi tía por primera vez, todas las cosas que quería que se hicieran la una a la otra.
Mi madre repasaba esa lista imaginativa, comiéndole las tetas a Paula, yo me la cascaba viendo a ambas de pie, frente a mí, me la machacaba despacio. Después llevó a la dudosa Paula a sus pechos, ella lamió y chupeteó los pezones puntiagudos de mi madre, estaba claro que a ella también le estaba gustando. Un morreo, y mi madre se deslizó, se colocó de rodillas, sostuvo el tanga de mi tía, le miró a ella, me miró a mí, asentí como un poseso. Cuando el triangulito de tela desapareció, emergió el coño de la tía Paula, se había depilado desde nuestro primer encuentro, a Luis le gustaba rapadito.
El plato fuerte se avecinaba, el gemido de la tita llevaba algo de sorpresa y miedo, supongo que esperaba hasta el último momento que aquello fuese una sencilla sesión de voyerismo compartido entre los tres, como ya habíamos tenido antes, pero aquel día íbamos hasta el final.
Mi madre le comía el coño a Paula haciéndole gemir, la última me miraba mientras su rostro se descomponía poco a poco. Mi madre era considerablemente talentosa en eso de comerle el coño a una mujer, mi tía estaba al borde del orgasmo. Les pedí que cambiasen, la tita ocupó la posición de mi madre, de rodillas sobre la gruesa alfombra del suelo. Hundió su melena rubia entre las piernas de mi madre, pero aquí se marcó otra diferencia entre las dos mujeres, mi madre le había comido apasionadamente, sacándole tanto placer como pudo, la tita tenía más remilgos aún y no era capaz de satisfacer a mi madre.
En ese punto me levante, me puse detrás de Paula, acerqué mi polla, completamente dura, hasta tocar su mejilla, ella entendió al instante. Mamándome a mí se daba más maña, yo me dediqué a dar placer a mi madre, comiéndole las tetas y masturbándole con mi mano derecha, la izquierda acompañaba la nuca de Paula. Estuvimos así, los dos de pie, con mi tía en medio un buen rato, hasta que mi madre se alejó de mí y se tumbó en la cama. Ella siguió lo que yo había empezado, latita me chupaba a base de bien, me recorría todo el tronco con los labios, llegaba a mis huevos y se los metía en la boca, después daba unos lentos y húmedos lametones a mi glande, Luis era afortunado, no tanto como yo pero más que muchos.
–Vamos a follar ya, que no me aguanto.
Le ayudé a levantarse y le solté un azote para que siguiese camino hasta la cama.
–Túmbate boca arriba tita. Así lo hizo, sus tetazas caían perfectas.
–Mamá, ponte encima.
Ese día todos mis deseos eran ordenes para ellas, mi madre se colocó sobre Paula, se rieron al mirase a los ojos, una encima de la otra. Yo me planté donde sus piernas se abrían, donde se juntaban sus coños, uno encima del otro. Mi madre de nuevo llevó la iniciativa entre ellas, besando a Paula, deslicé mi polla entre las dos mientras lo hacía. Al mismo tiempo saboreaba a dos mujeres emparentadas conmigo, elegí primero clavársela a tía Paula. Estaba mojada, cachonda, difícil no estarlo con todo lo que estábamos haciendo.
Le follé, dejándome caer, un poco, no del todo, sobre la espalda de mi madre, ella se dobló hacia atrás, los justo para darme sus labios. Cuando el beso se terminó, pase a follarme a mi madre, despacio, con penetraciones profundas, clavadas duras e intensas. Volvía cambiar al rato, una y otra vez, no me podía acelerar, no me quería correr demasiado pronto, me costaba elegir un coño, quería los dos.
Mi tía se quejó del peso de los cuerpos, dejamos de hacerlo durante un minuto, el descanso me vino bien, estaba a punto. Mi madre estaba muy caliente, y no aguantó ni un minuto sin tentarme, me pegó el culo a la polla, me pidió que se lo follase. No podía resistirme, empecé a metérsela, estaba dilatada del puro vicio que estaba tomando la tarde.
Tía Paula, se incorporó en la cama, observó atenta como me follaba a mi madre por el culo, hasta entonces mi tía no nos había visto follar y menos así. Con el culo de mi madre no me podía contener, se lo cogí salvaje, agarrando sus caderas, dándole fuertes envites, azotándole. Hice señas a mi tía para que se acercase bien, para que mirase de cerca, yo sabía que con aquello me iba acorrer y quería dar una sorpresita a la tita. Se acercó lo suficiente, y yo y anotaba que me venía, así que la saqué y apunté para mi tía, le acerté en lacara.
–Que gracioso. Dijo ella con falso tono molesto.
–Dame algo para limpiarme.
–Espera, mamá límpiaselo tú, por favor. Puse cara de corderito.
–Dale, ven aquí Paula. Mi madre le pasó la lengua por la cara, limpiando mi corrida, siguió por sus pechos, donde también le había caído.
–Joder estáis haciendo de este el mejor día de mi vida. Me la estaba machacando para ponerme a tono de nuevo cuanto antes.
–Deberíamos decírselo ya. Mi madre asintió a Paula, no me gustó aquella interpelación. –Mario, cariño, estamos haciendo esto, como despedida por así decirlo. El rollo se me cortó.
–Veras, mi niño, Paula y Luis... No necesité que mi madre explicase más.
–Dale, así que a partir de hoy, tu y yo nunca más, ¿No tía? Ella negó, dándome la razón, suspiré, habían sido un par de semanas muy buenas, lo iba a echar de menos.
–Bien, puto Luis que suerte tiene. Mi madre me puso morro.
–Mejorando lo presente. Se sonrió.
–Vamos a aprovechar el resto del tiempo, ¿Me daréis la oportunidad de repetir?
–Ven aquí, tontín.
Mi tía me cogió la polla y empezó a mamarme. Mi madre se le unió sin decir nada, las dos bocas sobre mi rabo, era un paraíso, aunque terminase allí era uno de los mejores, si no el mejor día de mi vida. Entre las dos no tardaron en ponerme a tono, y volvimos a encamarnos.
Me centré en follarme a latía Paula, al fin y al cabo iba a ser mi última oportunidad, o al menos eso creían ellas. Me follé a la tita a cuatro patas, con su cara metida entre las piernas de mi madre, esta vez disfrutaba más, la tita aprendía rápido por lo visto. Alternamos posturas, mi madre le dio un orgasmo a Paula a base de comerle el coño, mientras yo me follaba el suyo.
Para terminar, como colofón me cogí a mi tía a misionero, casi todo el polvo me lo pasé besándole, nos morreamos y nos corrimos. Me costó despedirme de ella, yo seguía juguetón y ella tenía que marcharse ya. Besos normales, corrientes y castos cerraron el adiós, pasarían meses hasta que volviésemos a coincidir, el cumple de Luis, pero eso no tiene importancia.
A partir de aquel día, apenas una par de veces hemos tonteado, y solo una vez me dejó llegar más lejos, Luis es tan posesivo como yo. Los dos siguen juntos en la actualidad, Luis no se plantea dejarlo, y tía Paula está encantada. El caso es que la parte de mi tía en esta historia concluyó ese día, con ese magnífico trío. Ese día fue un punto de inflexión bastante importante en mi relación con mi madre. A partir de entonces mi madre y yo continuamos con lo nuestro, sin mayor alteración, sin nada nuevo, casi hacíamos vida de pareja rutinaria, de no ser por mi padre.
Pero mi padre estaba en medio, y con el paso del tiempo era cada vez más difícil mantenerle a oscuras. Llegó un punto en que retomó sus sospechas sobre la infidelidad de mi madre, se volvió más y más suspicaz, ella le tenía a dos velas por petición mía, lo cual no ayudaba. Nos miraba con malos ojos, creía que yo encubría a mi madre y empezaron a desatarse discusiones continuas en casa.
La cosa empeoró antes de mejorar, tuvieron una bronca mayúscula, con lanzamiento de objetos y amenazas de divorcio. Se saldó con mi padre yéndose a un hotel, mi madre tan enfadada que no aprovechamos su ausencia y yo en una posición extraña. Apoyaba a mi madre, pero solo por lo nuestro, y ver a mi padre desquiciado no me hacía gracia.
Todo estalló tras esa noche de hotel, mis padres se separaron, vendieron la casa, y de muto acuerdo se terminaron divorciando. Mi padre me cogió bastante tirria cuando decidí irme con mi madre, y prácticamente dejamos de hablarnos durante casi un año. Habíamos dado un paso hacia, desde mi punto de vista, una vida idílica como la que se gastaban Luis y Paula.
Nos mudamos a un piso, no estaba mal, me jodió que el abuelo lo pagase, tuve mi primera discusión de nueva vida con mi madre al respecto.
–Mama yo no quiero nada de él véndelo y compremos algo nosotros. Dije molesto
–¿Vas a estar toda la vida así con el abuelo?
–Si mama a él sí que no pienso perdonarlo así que no insistas véndelo no quiero nada que venga de su sucio dinero. Mi orgullo de macho salió a relucir
–Pero Mario no podremos comprar otro por las nuestras. Intento justificar ella
–Usaremos lo que nos quedo de la parte de nuestra casa y sacaremos a crédito el resto pero no quiero vivir en un lugar financiado por ese maldito viejo. Dije ya muy molesto ella vio que yo no iba cambiar de parecer y dijo:
–Está bien venderemos le devolvemos el dinero a tu abuelo y compraremos algo nosotros pero ¿Puedo preguntarte algo?
–¿Qué Mama? –¿Por qué tenes ese Rencor hacia el abuelo si yo ya renuncie a él y me quede contigo.
–Sencillo mama primero no quiero nada que venga de el segundo hace para obtener una ventaja contigo. Y tercero el viejo por supuesto quiso sacar ventaja y dejarme a tu vista como que yo no puedo darte nada.
–No seas así cielo tú estas estudiando ya falta poco para recibirte y pronto conseguirás un buen empleo como el mío. Dijo mi madre
–¡Si pero mientras tanto seré un infeliz sin un centavo!
–Yo no estoy contigo porque tienes o no tienes dinero yo estoy contigo porque te amo. Dijo ella
–¡Pero es verdad esto es una puta jugada sucia para acercarte a ti y extorsionarte para intentar llevarte a la cama!
Dije molesto delatando la maniobra del abuelo, luego ella misma se dio cuenta porque ella se puso pensativa y luego agacho la cabeza y luego la levanto con el rostro enojado como diciendo que era verdad lo que decía y que el viejo por supuesto intentó sacar ventaja, ella no se dejó, pero a mí me molestaba igual, de aquello salió a colación, algo que yo tenía ya por olvidado ella me miro tiernamente y me dijo:
–Tienes razón Mario lo venderemos y le devolveremos el dinero esas jugarretas no me gustan.
A la semana pusimos en venta el piso luego de unos varios días logramos vender el piso y devolvimos el dinero al viejo ella particularmente lo llamo diciéndole:
Mama: –Papa Ahí te hice la trasferencia de la venta del piso que compraste pero queremos vivir como pareja en algo enteramente nuestro ok y si por las dudas no te quedo claro nunca más va haber posibilidad de volver atrás en eso nuestro en nuestra relación ¿Ok papa? Listo yo pienso seguir con Mario lo amo profundamente no solo cuando me folla mejor que tu si no cuando estamos juntos siento tocar el cielo con las manos adiós papa.
Y antes de cortar la comunicación siente la voz de mi abuelo decirle lo siguiente que me hiso a mi recorrer un sudor frio por la frente
Abuelo: –No te hagas problemas Sara sabes algo Gema está embarazada esta de un mes estamos muy felices y esto hiso revivir nuestro matrimonio después del incidente de tu casa en el que casi nos divorciamos.
Yo mentalmente sacaba la cuenta del tiempo que Gema lleva de embarazo y lo calculo con la follada del auto y mierda la preñe yo si mi madre se entera me asesina me decía yo mentalmente y luego de vender el piso nos mudamos a otro no tan lejos de este con un poco de la plata del divorcio y algo ahorrado por mi madre y ya dentro del nuevo piso mi madre me mira y me dice:
–Listo satisfecho tenemos nuestro propio piso ahora estrénalo pegándome una buena follada. Luego de esa follada ella me dio un beso y luego me miro medio rara y me reprocho también el momento en el auto con Gema, mi madre me lo echó en cara durante una semana entera, yo le atacaba con el tema del abuelo.
Mi madre no era ninguna estúpida y también había sacado la supuesta conclusión que el padre del niño que esperaba Gema era yo y no mi abuelo y así empezó una serie de discusiones entre ambos que terminaban siempre matándonos en la cama follando como animales como si ella quisiera marca la diferencia con Gema. Así fue el comienzo de nuestra nueva vida entre ambos.



Continuara...

6 comentarios - Perdido Por Mamá: 8 Parte

mrblow
increible wey ,si que eres bueno jaja
+10 bien putitas ellas ,quiero algo asi
sedu90
esperando con ansias la continuacion de esta historia....para cuando?
20-ole
leí la historia que estaba muy buena, no segiras con la continuación?
jhon_hatcher
Estoy pensando continuarlo despues de mucho tiempo pero tambien tengo pensado reeditar los de la 4ª en adelante voy a dejar la publicacion vieja junto a la nueva y despues voy a dejarlos a ustedes que elijan cual les gusta mas
20-ole
leí la historia que estaba muy buena, no segiras con la continuación?
jhon_hatcher
si muy pronto la retomare
jhon_hatcher
si muy pronto la retomare
eddysalas378
hola amigo, sabes lei t historia y dejame decirte que es espectacular, tiene de todo y muy excitante, seria bueno qque retomaras la historia y continuaras con el decsenlace de esta magnifica historia, suerte y espero pronto la continuacion