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El spa de mis sueños (relato gay)

Hola mis pijudos dotados, espero que hayan pasado un gran año, luego de terminar el año en el baño de un hipermercado llena de leche y con ganas de una rica penetración, decidí relajarme en un spa.
Nada más placentero que un poco de pile, sauna, vapor y duchas para relajarme y de paso para ojear un poco el público.

Habían unas chicas que no pasaban los 20, no eran muy lindas, pero había una cuarentona que estaba mucho mejor, labios carnosos, pechos grandes y visiblemente hechos pero le quedaban bien. No sé confundan, ella era mí Avatar, imaginaba ser así de mujer bien perra.

Por otro lado, el público masculino no era muy atractivo, más que algún que otro vejete y con pinta de casado fiel, había un pendejito con cara de turro y menudito. Listo, tenía un crush y quien quería que me cojiera si fuese mujer.

Estaba en el vapor, solo y me imaginaba ser la la cuarentona y que el pendejito viniera y de una pelara una tremenda pija. Con solo imaginar eso ya la tenía re parada y me imaginaba la situación de una manera nítida.

Pero no, cada uno estaba en la suya y yo alternaba la mirada como si pareciera que los quisiera poner en pareja .
La cosa fue que todo transcurrió normalmente hasta que decidí cambiarme en el vestuario y el entro, se sacó el short y no le importo estar en pelotas ahí al lado mío.

-Guau. -Murmure al ver la pija que si bien no era grande como mí fantasía, si era hermosa y estaba bien depilada.
-Te debo algo? -Me dijo el pendejo algo enojado.
-Ayyh no. -No quería que se enojara y menos responder a una pelea o que fuese homofóbico.
-Jajajajaa te estaba jodiendo. Te gusta lo que ves?
Preguntaba mientras se agarraba la pija y hacía que se le pare.

Me agite y dije si y mucho, cosa que me agarró la mano y dejo que lo pajee.

Nos volvimos a quedar en shorts y fuimos un toque más al spa, charlamos y ahí Cristian, cómo se llama el muchacho tenía 24 años y 20 de pija, bien gruesita y con una vena pronunciada. Pelo corto y ojos negros.

Jugueteamos un toque en el vapor y en la pileta de le marcaba todo.

Al final salimos y fuimos a un telo para más privacidad, en un jacuzzi.

Una vez ahí la pasión de desató y está puta que les habla empezó a chupársela abajo del agua, sentía que era la cuarentona y que el me hacía su perra.

Nos fuimos a la cama y el me la puso de una, bien bruto y me dio vuelta como una media. Me beso en la boca de forma desenfrenada y lo arrincone en la ducha pero el me gano y empezó a besarme el cuerpo, hasta darme vuelta y seguir penetrandome.

Gemi, grite, la cama se movía y yo estaba en el cielo, era una puta en celo que disfrutaba una hermosa pija y que estaba fresquita por el spa.

Nos duchamos ahí, se la chupe y salimos con promesa de vernos de nuevo.

Que lindas que son las pijas

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