Hace un año y medio estaba cansado de tanto baile y me decidí a sentar cabeza (la frase de cabecera de mi vieja que insiste en verme casado). En realidad no decidí nada. Uno nunca decide. Se dio.

Mery me encantó desde el primer momento. Compañera de facultad de un amigo. La conocí en su cumpleaños. Después fuimos a bailar todos juntos. Yo meta charla. Remé y se dio.

Ella es rubia, pelo largo, flaquita, super sexy, medio cheta, pero muy divertida. A mi vieja le encantó.

Me enamoré. Y por un par de meses dejé todo y me puse de novio. La relación prosperó y hasta se vino a vivir conmigo. En el medio conocí a la familia, y a sus amigas.
La mayoría estaban solteras, un par bastante lindas. Dos estaban casadas y con hijos. La mejor de esas dos era Fernanda. Veintiseis años, igual que Mery, casada con Pablo, dos nenas de 2 y 4.

El marido era gerente de una multinacional, dos años más grande que yo. Eran novios desde los 17, se casaron cuando ella tenía 20, y un año después se fueron a vivir a Europa. Volvieron a los cinco años con dos nenas. Ahora viven en un country.

Mery hacía mucho que no la veía así que se empezaron a ver seguido para ponerse al día. Vinieron a casa a comer. Nosotros fuimos para el barrio privado donde viven. Todo bien. Ella era súper divertida. Él medio pelotudo. Pero conmigo charlaba un rato.

Pasado un tiempo, me llama Mery para decirme que le iba a pasar mi teléfono a ella porque estaba buscando trabajo, y ver si yo le podía conseguir algo. Al rato llamó Fer, me dijo lo mismo. Le pregunté que buscaba. Ella había estudiado diseño. Y buscaba laburo freelance para hacer desde su casa.

A la semana se vino a la empresa donde trabajo. La vio el gerente de personal que es amigo, y después me dijo que hiciera lo que me parecía. Yo trabajo en marketing y tenía laburo de diseño para encargar afuera, así que todo resuelto.

Le pregunté a ella cual era su disponibilidad. Me dijo que no tenía problemas en venir de vez en cuando al centro. Pero estaba claro que el marido la quería de ama de casa. Y que ella empezaba a sentirse atrapada y quería hacer algo.

A la semana la llamé. Le dije que tenía que tenía una reunión por Pilar y que después si le parecía pasaba por su casa a dejarle el primer trabajo. Pasé tipo 5, las nenas de ella estaban jugando en el jardín, pero rompían las bolas a cada rato. Igual yo no tenía segundas intenciones. Aunque la verdad es que me gustaba bastante.

Fer es más alta que Mery, mide 1,70m, también rubia-castaña, de pelo largo, ojor celestes. Flaca, aunque se ve que fue gordita. De allí que tenga las tetas grandes, con peso. El culo manzanita. Es de andar siempre vestida onda hippie chic. Con jeans y una camisa de tela liviana y una remerita abajo.

Ella se acomodó bien con el laburo. No era tampoco para volverse loco. De vez en cuando venía para la oficina, pero generalmente yo le llevaba el material cuando tenía que ir para allá.

Entonces, para ésta época del año pasado, estábamos en su casa charlando de cualquier cosa. La relación se había hecho más fluida. Yo ya soltaba mi humor con doble sentido. Y se escapó una broma que tenía que ver con el tamaño del pene. Ella sin ponerse colorada siguió la charla y se le escapó que nunca había probado una muy grande.

“Pablo prácticamente fue el primero y el único”, tiró ella. “Bueno, no te deprimas, todavía estás a tiempo”, le contesté yo jodiéndola. “De dónde voy a sacar, no salgo de acá”, dijo ella. “No te creas, los pibes de la oficina ya te tienen vista y catalogada”. “Qué dicen?”, preguntó. “Cosas de tipos, te elogian las lolas”. Ella se rió.

Al rato me di cuenta de algo. “Dijiste que Pablo prácticamente fue el único. Hubo alguien antes… o después?”. Ella se puso toda colorada. Yo soy bastante rápido y le saqué la verdad. “Mirá que esto no lo sabe nadie”, me dijo. Y me contó que había tenido un “desliz” (usó esa palabra), con un pibe español cuando vivían en Madrid. Pero me dijo que había sido cosa de un par de veces y que ella lo había cortado.

Al rato de escuchar la historia, metí “o sea que ya andás caliente de nuevo”. Se puso colorada y no me contestó. “Mejor voy a bucar algo para tomar, ya vengo”, dijo, y salió de la habitación donde estábamos que era su oficina.

La seguí a la cocina. Ella estaba en la mesada sirviendo dos vasos con coca. Yo le fue por atrás y agarrándole la cintura la apoyé despacito (para entonces yo había levantado revoluciones a lo loco).

Se dio vuelta y me dio un beso. Estábamos solos, las nenas en el cole, así que no había problemas. Salvo por el hecho de que era amiga de mi novia y estaba casada. Cuando yo entraba a meter mano en el culo y las tetas se separó y me dijo que la cortáramos.

Le pedí disculpas. “Nos fuimos al carajo los dos, yo peor”, dijo ella. “Te grabo el material?”, me preguntó. “Sí dale”, contesté. Se rió. Volvimos a la oficina. “Vas a pensar que soy una histérica”, me dijo. “Nada que ver, tenés ganas y yo también, pero los dos sabémos que es para quilombo. Lo que pasa es que a mi me gusta meterme en quilombo”, dije mientras la agarraba otra vez de la cintura.

“Pero vos estás bien con Mery”, me preguntó casi afirmando (estaba implícito además que ella estaba mal con Pablo). “No tiene nada que ver, desde hace un par de meses que sos mi fantasía”. Exageré un poco. “Vos la mía”, contestó. Fue la luz verde. La besé. Parados en el medio de la habitación. Le agarraba el culo y las tetas.

-Que tetas divinas que tenés!,- le dije.
-Es mi punto débil…
-Siii?
-Sí me encanta.

La llevé hasta el sillón de dos cuerpos de la oficina. Le senté y prácticamente le arranqué la parte de arriba. Arrodillado delante de ella entre sus piernas pero a la misma altura casi los dos. Entre besos entré a chuparle las tetas.

-No por favor,… las tetas no,- dijo Fer que estaba recaliente y era obvio que quería decir que sí.
-Te gusta que te chupe los pezones?
-Si,si, asíii, en los pezones, siii, asssiiiii
-Te gusta así?
-Si,agarrámelas, así…

Yo se las juntaba, y alternaba con mi boca de un pezón a otro. Los tenía rositas, medianos (sin llegar a paty), con los timbres bien parados. “Qué lindas tetas hija de puta”. Ella me sonrió. “Me tenés recaliente con esa tetas, te las voy a chupar todas”. “Si dale”, me contestó.

Se las chupé y gimió de placer. Seguí chupando mientras le desabrochaba el jean y por arriba de la bombacha primero, y después por abajo, le acariciaba la conchita, terriblemente mojada. “Aghhhh, aghhhhhh, que manera de chuparme las tetas, ahhhh, ahhhhh, no puedo más, cógeme”, pidió.

Yo le saqué el jean y la dejé completamente en pelotas. Pero en vez de cojérmela le entré a comer la conchita hermosa que tiene. Le abrí los labios y le pasé la lengua mientras ella se tiraba para atrás en el respaldo y abría bien las piernas.

-Ayyy! ¡Que hijo de puta! Donde aprendiste a comer una concha así?,- largó al ratito
-Te gusta putita?, le pregunté mientras me levantaba e iba a buscar su boca para besarla. Con mi mano izquierda le hacía la paja.
-Me estás volviendo loca
-Acabaste puta?
-Siii estoy acabando todo el tiempo estoy recaliente…
-Hacía mucho que no te comían la conchita?
-Ssiiii un montón!

Bajé otra vez. Estuve varios minutos dándole lengua el la conchita y en el culo. El marroncito se lo llené de saliva y le metí el dedo índice mientras le lamía el clítoris y ella gritaba: “Siiiiiiii, asssiiiiiii, mmaaaaaaaaasssss, dame la pija hijo de putaaaaaaa ¡quiero que me cojas!”

Yo me paré. “Yo estoy en pelotas y toda mojada, y vos vestido”, se rió. “Vení, sacáme la ropa”, le pedí. Me desabrochó los botones de a camisa y me la sacó despacio mientras me chupaba los pectorales y los pezones.

-Ayyy que bueno que estás!
-Seguí bajando y vas a ver que se pone mejor,- le contesté.
Ella se arrodilló, soltó el cinturón y me bajó los pantalones arrastrando también el boxer. La pija saltó como un resorte frente a sus ojos.

-La tenés enorme!…
-Vos querías una así no?
-Me imaginé que la tenías grande pero me quedé corta! Y la tenés redura encima!
-Eso es por vos…,- le dije llevándosela a la boca.
-No me va a entrar toda en la boca!
-De a poquito así….así,- la muy puta se la comió toda
-Así te gusta….?,-preguntó Fer sacándosela de la boca. Era obvio que la estaba chupando bien pero quería escucharme.

“Si puta de mierda, me encanta como te comés mi pija”. Ella me pajeaba y se metía la cabeza en la boca. “Siiii!…. chupa…chupa…Mgustammhhhh…”, decía yo. Ella estaba decidida a hacerme acabar. “Ayyy que bien que la chupás, que puta que sos, que putas que son todas, seguro que a tu marido no se la chupás así”, decía yo. Ella no contestaba. Estaba concentradísima en comérsela. “Decime puta, a tu marido se le comés así?”. Sacándosela de la boca y mirándome me contestó “no”.

“Vení puta, vení que te voy a dar lo que tu marido no te da”, le dije y me la llevé otra vez al sillón. La senté y la abrí de piernas. Me arrodillé delante de ella que tenía el culo al borde del asiento.

Sin forro, le acerqué la cabeza de la pija a la concha, se la frote despacito y ella pedía que se la meta. “Dale por favor cojeme que no aguanto más, necesito tu pija adentro, dámela toda (se la empecé a meter despacio) Siiiiiiii, asssiiiiiii, dámela toda”.

Que lindo para el ego de uno tener un minita así, totalmente entregada, pidiendo a gritos que te la cojas, y encima el morbo de que sea la amiga de tu novia, que esté casada, y que se la estés poniendo en su casa. En ese mismo momento le metí la verga de un saque.

-Ahhhhhhhhhhhhh hijo de puta, que buena pijaaaa.
- Te gusta putita?
-Si me encanta, dame con todo, dámela toda.
-Tomá puta, tomá!
-Siiiiiiiiiii, siiiiiii, ahh, ahhhh, ahhhh
Era una máquina de gemir. Nunca había visto a una mina tan sacada. El pelotudo de Pablo era obvio que no se la cogía bien. Ésta necesitaba matraca a full.

-Ah, qué bueno, me muero…
-Te gusta así?,- le pregunté mientras le revolvía la pija en la concha que escupía flujito a lo loco.
-Seee, hijo de puta, cómo me estás poniendo!,
-Cómo te estoy poniendo?
-Recaliente…ayyy hace un montón que necesitaba…. (no llegó a completar la frase que empezó a gemir). Ahhhhgg, aaaaaaaaa, ajjjj, aaaa!
Acabó otra vez. Yo no lo podía creer.

-Ayyyy que ganas tenías de pija!!!,- le dije
-Me estás cogiendo como una puta. Y lo peor es que me guuustaaaahh…!
-Dale putita acabáme con todo!
-Sí, estoy muy caliente, no lo puedo controlar…te acabo… te acabo… te voy a mojar toda la pija… ahí viene… ahí viene… aaaahhhh, aaaahhhhh, aaaahhhh…
Otro orgasmo.
-Ayyy, hijo de puta, qué buena verga que tenés…

Se la saqué, la hice poner en cuatro y me la cogí perrito un cacho. Al rato le empecé a jugar con un dedo en el orto y de caliente se dejó. “Que linda cola que tenés, te quiero coger el culito también”, le tiré. “Aaaaahhhaahhha”. Ella seguía gimiendo mientras le serruchaba la concha. Mi dedo, al rato fueron dos. “Uyyy ese culo ya quiere pija. Me parece que hoy te vas a dormir con tu maridito con el culo roto”. “Ayy que perverso que sos hijo de puta”. “Y vos puta, cojiendo sin forro con el novio de tu amiga”. “No pasa nada, tomo pastillas”, contestó ella invitándome a acabarle.

“No puta, la leche te la voy a dar por el orto”. Se la saqué de la argolla y se la apoyé en la cola. Ella me decía que no, que no le haga la cola. Pero no era muy convincente. Subido atrás me le acerco al oído y le digo: "ya te dije, vas a irte a dormir con tu maridito con la cola abierta".

Empujé despacio, su cola se abrió y me dejó entrar la cabezota. Sin avanzar, le besé la espalda el cuello, le chupé la oreja. Empujé más y sentí que se dejaba. Le digo al oído: "viste como se te abre la cola...te la voy a dejar bien abierta".

-Aaaay!! Hijo de puta me duele!!
-Ya te vas a acostumbrar, respirá y aflojá la colita para que te entre toda. Vas a ver que te vas a cagar de placer!
-Sos un zarpado, las cosas que me decís!
-Para que te haga el amor lo tenés al pito corto de tu marido! A mi me buscaste para esto! Para que te rompa bien el orto! Para que te remache bien ese ojete divino que tenés!,- le dije a los gritos
-Ayyy que mierda que sos!
-Para vos putita, para vos!
-No puedo creer cómo me estás rompiendo el culo hijo de puta, me encanta esa pijota que tenés, dámela todaaaaaaa!”.

Me la empecé a culiar un poquito más fuerte. Fer grito de placer y dolor. “Viste que te iba a gustar!!”. “Sii!! Siii!!”. Entonces le di sin asco. Mi verga ya se había clavado entera, y yo se le sacaba y se la volvía a enterrar hasta que el fondo. Le daba a lo bestia y le preguntaba si le dolía.

Ella decía que sí. “Duele!, duele!”. “Sufrí puta. Te merecés que te dejen el culo bien roto. Te parece andar entregando el orto al novio de tu amiga mientras tu marido trabaja?”. Eso la calentaba más.

-El hijo de puta se lo merece por no cojerme bien”, me dijo de golpe, como si lo hubiera estado pensando.
-Y yo ye cojo bien, trola?.
-Sí, nunca me hicieron el culo tan bien.
-Tu maridito no te coje por el culo?.
-No, no le gusta.
-Ayy que pelotudoooo, y encima a vos te encanta…
-No, no me encanta.
-Ya veo…
-No nunca me gustó tanto, sos vos…
-Mentira puta. A tu culo le encanta la chota..
-Siii rompémelo todo
-Sí te lo rompo todo puta. Te lo estoy agrandando malll!
-Y yo te estoy gozando como me lo agrandás!

Miré y ví que una mano de ella estaba entre sus piernas. Claramente se estaba haciendo la paja mientras me la culeaba. “Te estás pajeando putita?”. “Me estoy tocando el clítoris…estoy recaliente”. “Que puta que sos!”. “No, sos vos que me pusiste así. Ayy y tu pija…”. “Te gusta mi pija?”. “Siiiii, esa es una pija, no el “pedacito” que tiene Pablo”, me contestó. Yo no lo podía creer. “Uyy que puta resultaste, te gustó está verga”. “Seeee, me trastornó..ahhhhh…ahhhhhh”. Se le enterré toda en el culo y le revolví los intestinos. “Aghhhhhhhh, uhhhhhhhh, si, ahhhhhhhhhhh, la puta que te parió, me estás rompiendo el culo, hijo de puta”.

Eso fue ya demasiado para mi calentura y le dije que estaba a punto de acabar. “Siiiii, llenáme la cola”. “Queres que te acabe adentro del ortoooo?”. “Siiii, dámela toda”. La pija se hinchó como nunca y salió el chorro de leche. Y después otro, y otro, y dos más todos a lo profundo de ese upite roto.

Cuando se la saqué ella corrió al baño. Cuando volvió se la veía feliz, distendida, parecía 5 años menos. Se ve que le hacía falta una buena cojida. “Que manera de acabar… por favor!.. Cuánta leche… bueno…con esa pija como para no acabar así…”, dijo sin dejarme hablar y se arrodilló adelante mío y me limpió la pija con un pañito húmedo para bebés. Bien de mami, pensé.