You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Ignacio y una pareja Costarricense 3

Tuvimos una mañana normal dentro de todo, hasta que tuve que ducharme y ponerme el traje de empresario respetable. Una limousine me vendría a buscar para ir a la junta, ella había quedado en esperarme en el cuarto pero tuve la idea de hacerla vestir algo puta y que me acompañe, con la condición que se debía quedar en la limousine, puesto que la situación no era para que la lleve así vestida, de camino le saque una foto para que la mandé a su marido.

Mucho no hable en el camino, más bien pensaba en la junta y el negocio millonario que podría hacer en unas horas si todo salía bien.

V: Estás enojado conmigo ?
Yo: No, por ?
V: Porque no me hablas.
Yo: Estoy pensando en la junta, lo lamento, es un contrato muy grande y estoy algo tenso.

La limusina era grande estábamos sentados enfrentados “Yo puedo ocuparme de esa tensión papi si me dejas” dijo, bajando de su asiento para ponerse en 4 frente a mí, quería darme sexo oral y claro que no me negué.

Yo: Solo con una condición.
V: Cual ? Dijo, mientras liberaba mí verga.
Yo: Que no me ensucies el traje, tenés que tomarte toda la leche.
V: Esa no es una condición, eso para mí es un placer papi, relájese.

Estuvo varios minutos haciéndolo, sin hablarme nada y yo tampoco lo hacía, solo me dedicaba a disfrutar y atender alguna llamada del trabajo. Hasta que una de esas fue de mí esposa, tuve que concentrarme lo más que pude, mientras la caribeña tenía mí verga en lo profundo de su garganta.

Mí mujer Mónica, me dijo.

M: Te escucho raro.
Yo: Estoy un poco tenso amor, pero ya estoy por terminar.. de aflojarme.
M: ¿Te estás pajeando ?
Yo: Te molestaría ?
M: Si lo haces y no estás pensando en mí, si me molestaría. Mira lo que te mando, después seguimos.

Segundos más tarde, me llegaron unas fotos de mí mujer, con una inscripción al final que decía “Espero que te ayuden mí amor, pero no te olvides en guardarme algo de leche para cuando vuelvas, te espero muy caliente, Te amo, éxitos”. Hacía mucho no tenía este tipo de mensajes ni de actitudes así de mí esposa, eso me calentó aún más porque la conozco y sé que cuando se pone en modo puta por así decirlo, nadie podría resistirse.

La charla con mí esposa, las fotos y la Costarricense chupándome la pija en la limusina, camino a la junta hizo que llegue al orgasmo, le avisé que estaba por acabar y puse una mano en su cabeza. Cómo prometió, no me ensució el traje ni desperdicio ninguna gota, trago todo.

Llegué, la junta fue rápida pero no se cerró como yo creía, dentro de 3 meses nos tendríamos que volver a reunir. Le conté a Vero al volver, e hicimos todo el camino en silencio, cada uno con su celular. Al llegar al hotel cruzamos a su marido, nos saludó y creyó que se había terminado la aventura de su esposa, yo me quedé unos metros adelante camino a mí suite y escuché que le contó lo sucedido de mí trabajo, le pidió solo unas horas más que ya me iría y el cornudo aceptó, no tenía remedio era más un aviso que una petición. En la habitación, mientras juntaba algunas cosas en silencio, se desnudo completamente y me dijo “Ven y quítate en enojó conmigo, tal vez sea la última vez que nos veamos, aproveche”

Me tiré encima de ella como si fuera un pedazo de carne, dispuesta a satisfacerme por completo, dejando que me aproveche de ella a mí antojo. La puse a chuparme la pija, a nalguearla, a darle en varias poses hasta que acabó, y como yo todavía no podía, decidí volver a usar su gran culo jugoso y dispuesto a soportar mis embestidas a como dé lugar, está vez sí gimió tan fuerte que tocaron la puerta y desde el pasillo una vez algún otro huésped grito “Más despacio que se está enterando todo el hotel” no me importo, yo solo seguí dándole tan duro como podía y además al haber acabado varias veces ese fin de semana, costaba sacar la poca leche que tenía. Cuando lo logré lo hice un poco dentro de su culo y otro poco en su boca “Para que recuerdes el sabor de tu macho Argentino”.

Me duche, hice las valijas y emprendí camino al lobby del hotel a esperar el taxi que me lleve al aeropuerto y llegar de nuevo a mí casa. El cornudo esperaba ahí como si devolverle a su mujer, fuera un premio para él.

Al llegar a mí casa mí mujer también me esperaba para tener sexo, esa semana no fui al trabajo directamente, me hacía un poco el deprimido y eso hacía que mí esposa se vuelva más puta, de cierto modo para levantarme el ánimo.

Días después hablé nuevamente con Vero por Whatsapp recordamos algunos momentos, nos reíamos y calentamos un poco enviándonos fotos, de hecho alguna que otra vez desde mí oficina y ella desde su casa en Costa Rica teníamos algo de sexo por videollamada, no es la más hermosa del mundo y hasta se a ciencia cierta que mí esposa tiene mejor cuerpo, pero ella tiene ese algo que la hace especial, esa actitud, esa tonada, ese algo. Decidí 2 o 3 semanas antes de la junta que volvía a tener 3 meses después de nuestro encuentro, enviarle los pasajes para que vaya conmigo a Buenos Aires y tener nuevamente unos días de sexo duro con la caribeña, acepto.

En el reencuentro la note algo más rellena, más fornida, más carnosa y sus pechos habían crecido. Después de estar todo el primer día teniendo sexo en la suite de todas las formas y maneras posibles, haciéndo todo lo que se nos ocurría, hasta dejarme tener sexo anal nuevamente, en la cena le pregunté por su cuerpo. Su respuesta me dejó helado.

V: Estoy embarazada, y es suyo.
Yo: ¿Cómo sabes que es mío ?
V: Estoy de 3 meses, y hace 3 meses estuvimos juntos. Además a mí esposo no lo dejo tocarme hace 6 meses, no hay otra posibilidad.
Yo: ¿Qué vamos a hacer ? El lo sabe ?
V: Si, lo sabe. Y está contento de que me hayas embarazado, él no podría hacerlo porque no es tan hombre. El se hará cargo de este bebé, que es tuyo y mío.

5 comentarios - Ignacio y una pareja Costarricense 3

Pitochico1283 +1
Ricas tetas tiene tu mujer para dejárselas llenas de leche