Un poco de contexto
Soy hombre y me congrego en una iglesia cristiana, me han dado oportunidad de pasar al frente a dar algún tema o alguna charla en una ocasión vi llegar a una nueva hermana, a la mayoría se les invita a vestirse decorosamente pero algunas aunque lleven vestidos largos los llevan muy entallados y muy ricos
Ese día la vi llegar y enseguida noté que también le guste le hice este escrito
Te vi y algo en mí respondió antes que la razón.
No fue solo deseo: fue esa certeza física, honda,
de que tu cercanía tiene un peso, una temperatura,
una forma de entrar en la sangre y volverla otra.
Hay miradas que rozan; la tuya permanece.
Hay presencias que pasan; la tuya se queda
como una mano invisible recorriéndome el pulso,
como si el aire entre nosotros tuviera memoria
y supiera exactamente qué hacer con el temblor.
Me acercaría a ti con la paciencia de quien conoce el fuego
y no quiere extinguirlo, sino avivarlo.
Lento.
Con esa devoción que vuelve cada gesto más intenso,
cada pausa más llena,
cada segundo más cercano a una rendición deliciosa.
Tu boca, tu cuello, el leve movimiento de tu respiración,
todo en ti parece escribir una invitación
que no necesita palabras ni promesas.
Y yo la entiendo.
La entiendo en la piel, en el pecho, en el centro mismo del deseo,
como se entienden las cosas que ya estaban esperando su hora.
Entonces el mundo se estrecha.
Quedamos tú y yo,
la electricidad dulce de lo inevitable,
y esa forma de amor que no solo abraza:
también enciende, reclama, desarma.
Foto de referencia, es una morocha de 24 o 26 años está en su punto¿. Díganme como se le acercarian ?
Soy hombre y me congrego en una iglesia cristiana, me han dado oportunidad de pasar al frente a dar algún tema o alguna charla en una ocasión vi llegar a una nueva hermana, a la mayoría se les invita a vestirse decorosamente pero algunas aunque lleven vestidos largos los llevan muy entallados y muy ricos
Ese día la vi llegar y enseguida noté que también le guste le hice este escrito
Te vi y algo en mí respondió antes que la razón.
No fue solo deseo: fue esa certeza física, honda,
de que tu cercanía tiene un peso, una temperatura,
una forma de entrar en la sangre y volverla otra.
Hay miradas que rozan; la tuya permanece.
Hay presencias que pasan; la tuya se queda
como una mano invisible recorriéndome el pulso,
como si el aire entre nosotros tuviera memoria
y supiera exactamente qué hacer con el temblor.
Me acercaría a ti con la paciencia de quien conoce el fuego
y no quiere extinguirlo, sino avivarlo.
Lento.
Con esa devoción que vuelve cada gesto más intenso,
cada pausa más llena,
cada segundo más cercano a una rendición deliciosa.
Tu boca, tu cuello, el leve movimiento de tu respiración,
todo en ti parece escribir una invitación
que no necesita palabras ni promesas.
Y yo la entiendo.
La entiendo en la piel, en el pecho, en el centro mismo del deseo,
como se entienden las cosas que ya estaban esperando su hora.
Entonces el mundo se estrecha.
Quedamos tú y yo,
la electricidad dulce de lo inevitable,
y esa forma de amor que no solo abraza:
también enciende, reclama, desarma.
Foto de referencia, es una morocha de 24 o 26 años está en su punto¿. Díganme como se le acercarian ?
0 comentarios - En el culto, le vi el culo