Parte 1:https://www.poringa.net/posts/relatos/6426821/La-puta-de-Varo.html
Desde que se creó el grupo de whatsapp las cosas se volvieron más intensas. Ya no solo me usaba cuando le apetecía. Ahora también me prestaba, aunque todavía solo en fotos y vídeos.
Seguía mandándome mensajes para que fuera a su casa. A veces solo para chupársela y que se me corriera en la boca o en la cara. Otras veces me dejaba entre sus piernas mientras él miraba el grupo y reía con lo que escribían sus amigos. Me trataba igual de frío y funcional: me usaba, se corría y me mandaba a casa. Algunas noches salía de su piso sucia y con el móvil lleno de notificaciones del grupo.
En el grupo la cosa iba a más. Él pasaba las fotos que me hacía cuando se la chupaba o se corría en mi cara. Otras veces me ordenaba que me hiciera yo las fotos y las mandara directamente. "Sácate las tetas y saca la lengua", "Ábrete el coño y mándalo al grupo", "Ahora el culo, bien abierto". Yo lo hacía. Subía las fotos al grupo o se las mandaba a él para que las subiera.



En cuanto se subían empezaban los comentarios "vaya coño de puta", "ya la veo yo tragando pollas" "a ver cuando nos la prestas" "seguro que está mojada solo con que la estemos viendo".
No se limitaba a las fotos, también me "obligaba" a hacer sexting con ellos. Primero en el grupo. Me decía por privado qué tenía que escribir y yo lo copiaba. Otras veces me dejaba sola en el grupo y solo miraba. Me pedían que describiera cómo se la chupaba, si me gustaba tragar... Yo respondía. Me obligaba a responder, incluso cuando estaba con él. Otras veces me quitaba el móvil y contestaba por mí "os gustaría usarme también?" "Soy una puta y me gusta" "Estoy disfrutando de la polla de Varo".
Después empezaron los mensajes privados. Uno de ellos me escribió por la noche pidiéndome un vídeo y que le dijera lo que me gustaría que me haga. Yo respondía, Otro me obligaba a decirle que era una puta barata mientras me tocaba. Yo cumplía. También me pedían que me metiese objetos tanto por mi culo como por mi coño... A veces estaba en la cama, con mi novio durmiendo al lado, respondiendo a sus peticiones.
Varo lo sabía todo. "Eres su puta también. Acostúmbrate" me dijo. Una tarde, mientras se la chupaba me dijo que estaba hablando con ellos.
Álvaro: estoy hablando con los chavales. Les estoy diciendo que pronto les voy a dejar probarte. Te estoy preparando. Quiero que te acostumbres a la idea. Quiero que te imagines cómo será cuando nos corramos todos en tu cara y te usemos como la puta que eres.
Seguí chupando. Entrecerré los ojos de la excitación y se empapó mi coño. Sabía que lo que estaba haciendo era una locura. Tengo novio, casi vivimos juntos (varios días no estamos juntos por el trabajo) y, sin embargo, aquí estaba de rodillas, dejando que otro tío hablara de prestarme a sus amigos. A pesar de ello, en ese momento tenía otro conflicto interno bastante claro: quería que me follara. Quería sentir su polla dentro de mi coño o de mi culo o ambos. Pero desde la primera vez, se limitaba a usar mi boca. Y eso también me gustaba. Me gustaba quedar frustrada, caliente con el coño chorreando y la boca llena de semen. Me gustaba que él decidiera cuándo y cómo me usaba. Esa sensación de ser solo una boca disponible me humillaba... y me ponía muchísimo.
Cuando se corrió, me llenó la boca y me obligó a tragar de nuevo. Casi nunca trago el de mi novio, pero el suyo sí. Después me acarició la mejilla con cierta condescendencia.
Álvaro: bien hecho. Ahora vete y esta noche les mandas un vídeo tocándote y diciendo que quieres que te follen.
Salí de su casa con el sabor de su semen en la boca y una extraña sensación. Vergüenza, miedo, y una excitación cada vez más profunda. ¿Me estaba convirtiendo en lo que él quería o siempre lo he sido?
Mientras caminaba a mi casa pensé que podía ponerle fin, pero no. No quería parar.
Desde que se creó el grupo de whatsapp las cosas se volvieron más intensas. Ya no solo me usaba cuando le apetecía. Ahora también me prestaba, aunque todavía solo en fotos y vídeos.
Seguía mandándome mensajes para que fuera a su casa. A veces solo para chupársela y que se me corriera en la boca o en la cara. Otras veces me dejaba entre sus piernas mientras él miraba el grupo y reía con lo que escribían sus amigos. Me trataba igual de frío y funcional: me usaba, se corría y me mandaba a casa. Algunas noches salía de su piso sucia y con el móvil lleno de notificaciones del grupo.
En el grupo la cosa iba a más. Él pasaba las fotos que me hacía cuando se la chupaba o se corría en mi cara. Otras veces me ordenaba que me hiciera yo las fotos y las mandara directamente. "Sácate las tetas y saca la lengua", "Ábrete el coño y mándalo al grupo", "Ahora el culo, bien abierto". Yo lo hacía. Subía las fotos al grupo o se las mandaba a él para que las subiera.



En cuanto se subían empezaban los comentarios "vaya coño de puta", "ya la veo yo tragando pollas" "a ver cuando nos la prestas" "seguro que está mojada solo con que la estemos viendo".
No se limitaba a las fotos, también me "obligaba" a hacer sexting con ellos. Primero en el grupo. Me decía por privado qué tenía que escribir y yo lo copiaba. Otras veces me dejaba sola en el grupo y solo miraba. Me pedían que describiera cómo se la chupaba, si me gustaba tragar... Yo respondía. Me obligaba a responder, incluso cuando estaba con él. Otras veces me quitaba el móvil y contestaba por mí "os gustaría usarme también?" "Soy una puta y me gusta" "Estoy disfrutando de la polla de Varo".
Después empezaron los mensajes privados. Uno de ellos me escribió por la noche pidiéndome un vídeo y que le dijera lo que me gustaría que me haga. Yo respondía, Otro me obligaba a decirle que era una puta barata mientras me tocaba. Yo cumplía. También me pedían que me metiese objetos tanto por mi culo como por mi coño... A veces estaba en la cama, con mi novio durmiendo al lado, respondiendo a sus peticiones.
Varo lo sabía todo. "Eres su puta también. Acostúmbrate" me dijo. Una tarde, mientras se la chupaba me dijo que estaba hablando con ellos.
Álvaro: estoy hablando con los chavales. Les estoy diciendo que pronto les voy a dejar probarte. Te estoy preparando. Quiero que te acostumbres a la idea. Quiero que te imagines cómo será cuando nos corramos todos en tu cara y te usemos como la puta que eres.
Seguí chupando. Entrecerré los ojos de la excitación y se empapó mi coño. Sabía que lo que estaba haciendo era una locura. Tengo novio, casi vivimos juntos (varios días no estamos juntos por el trabajo) y, sin embargo, aquí estaba de rodillas, dejando que otro tío hablara de prestarme a sus amigos. A pesar de ello, en ese momento tenía otro conflicto interno bastante claro: quería que me follara. Quería sentir su polla dentro de mi coño o de mi culo o ambos. Pero desde la primera vez, se limitaba a usar mi boca. Y eso también me gustaba. Me gustaba quedar frustrada, caliente con el coño chorreando y la boca llena de semen. Me gustaba que él decidiera cuándo y cómo me usaba. Esa sensación de ser solo una boca disponible me humillaba... y me ponía muchísimo.
Cuando se corrió, me llenó la boca y me obligó a tragar de nuevo. Casi nunca trago el de mi novio, pero el suyo sí. Después me acarició la mejilla con cierta condescendencia.
Álvaro: bien hecho. Ahora vete y esta noche les mandas un vídeo tocándote y diciendo que quieres que te follen.
Salí de su casa con el sabor de su semen en la boca y una extraña sensación. Vergüenza, miedo, y una excitación cada vez más profunda. ¿Me estaba convirtiendo en lo que él quería o siempre lo he sido?
Mientras caminaba a mi casa pensé que podía ponerle fin, pero no. No quería parar.
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