En el pueblo donde vivo mucha gente tiene negocios particulares y a veces pasan por la calle vendiendo su producto desde una camioneta (por lo general fruta, verduras, pan, huevos y prácticamente cualquier cosa) e incluso puedes pedirles que pasen directamente a tu casa para llevarte el producto.
El caso es que un señor llamado Antonio va a la casa todos los sábados a vender fresas y otros frutos rojos. Los sábados me despertaba casi al mediodía porque me desvelaba una noche antes y cuando bajaba ya había paquetes de fresas sobre la mesa o mi mamá ya las estaba desinfectando.
Hasta ahí todo normal hasta que un día me desperté temprano (para mí). Al rededor de las 9:45.
Salí de mi cuarto y escuché que mi mamá cerró la puerta y bajé. Ella tenía la respiración agitada y tenía la ropa un poco arrugada, hasta se puso un poco nerviosa cuando me vio.
-Y ese milagro que madrugas?
-Es que tengo hambre…Que tienes?
Mi mamá me dio las cajas de fresa para llevarlas a la cocina.
-Por qué lo preguntas?
-Pues te ves agitada, ma’
-Ah, es que fui a caminar. De hecho te iba a levantar para que me acompañaras.
Yo sabía que mi mamá si salía a caminar por las mañanas pero aún así no me convenció. Mi lado más pajero me hizo pensar que tal vez el de las fresas se lado cogia pero eso era imposible, verdad? Verdad?!?
A ver, mi mamá es una madura de 57 años. Mide 1.57, tiene tetas medianas 36C que le rebotan divinamente cuando camina, es regordeta pero no es gorda ni obesa saben? Tiene su cintura con pocas lonjas que a veces le resaltan más por el brasier. No es culona pero si tiene de donde agarrar. Su nombre es Delia. No tiene cuerpo de actriz porno pero les mentiría si les digo que no me la he jalado pensando en ella.
Como sea, en cuanto ella descuido su teléfono me metí a su galería y la papelera y no había fotos ni videos calientes de ella. Luego fui a su WhatsApp y nada, ni siquiera con mi papá. Vi su chat con Antonio y que creen? Nada. Solo pedidos de fruta.
Aún así no me sentía a gusto. Tenía que llegar al fondo de esto.
Como ya se imaginarán, la semana se me hizo eterna. Al llegar el sábado me desperté súper temprano. Mi mamá seguía en su cuarto porque se escuchaba el ruido de la tele y yo me quedé en el mío esperando.
Como media hora después escucho que mi puerta se abre muy despacio y luego vuelve a cerrarse. Mi mamá ni siquiera se metió, así que supuse que solo quería asegurarse de que yo estuviera dormido.
Espere unos segundos para salir y quedarme en las escaleras en silencio hasta que el momento llegó.
Mi mamá salió a abrirle la puerta del cancel a Antonio y después entraron a la casa. El dejó las cajas de fresa y zarzamora sobre la mesa de centro y se puso a conversar con ella hasta que poco a poco se le fue pegando hasta decirle cosas al oído que solo hacían reír a mi mamá.
Antonio era más alto que ella, pelo corto canoso, robusto pero al ser alto solo se le veía una panza cervecera.
Mi mamá lo apartó con suaves empujones.
-Cuanto te debo?
Antonio se acariciaba la verga por encima del pantalón.
-Uy, pues la fresa está muy cara últimamente, Delia…Pero ya sabes de qué otra forma puedes pagarme.
Mi mamá solo sonrío y torció los ojos sentándose en la mesa de centro.
-Ay, bueno. De todos modos ya tenía ganas de chupártela.
Ella atrajo a Antonio hacia sí y le desabrochó el pantalón sacándole la verga. Yo creo que media unos 16 cm, la tenía un poco peluda y se le marcaban las venas.
Lentamente la introdujo en su boca y empezó a chuparla.
-Mmmm ojalá mi esposa me la chupara así de bien como tú, Delia.
Mi mamá se sacó la verga de la boca y se la empezó a jalar.
-Shhh! No hables tan alto, mi hijo está arriba dormido.
-Como quieres que no hable tan alto si haces magia con la lengua…Que rico…
Mi verga casi atravesaba mi pijama pero no podía jalármela y ver al mismo tiempo desde donde yo estaba posicionado.
Antonio le agarraba la cabeza a mi mamá y la hacía ir más profundo y atragantarse. No era un agarre violento, pero sí firme, como si ya supiera exactamente hasta dónde empujar sin que ella se quejara.
La verga entraba y salía de su boca con un ritmo lento pero profundo, y cada vez que llegaba al fondo se escuchaba ese gorgoteo húmedo, como si le estuviera tapando la garganta. Mi mamá tosía un poco, los ojos se le aguaban, pero no se apartaba. Al contrario: cuando él la soltaba un segundo para que respirara, ella misma volvía a meterla, chupando con fuerza la punta, haciendo ese “pop” cuando la sacaba para escupirle encima.
El escupitajo cayó grueso y transparente sobre la cabeza morada de la verga, resbalando por las venas hinchadas hasta las bolas peludas. Antonio soltó un gemido ronco, de esos que salen del pecho y no de la garganta.
—Chingada madre, Delia… ¿cómo haces para que se me pongan los huevos así de apretados tan rápido?
Mi mamá solo sonrió con la verga todavía rozándole los labios, la baba colgándole de la comisura. Se limpió con el dorso de la mano y le contestó en voz baja, casi ronca:
—Porque sé lo que te gusta…y porque me encanta sentirte palpitar en mi boca.
Se metió la verga otra vez, esta vez más profundo, hasta que la nariz le rozó el vello púbico grisáceo. Antonio empujó las caderas hacia adelante, manteniéndola ahí unos segundos. Se le veían las venas del cuello marcadas, la cara roja. Ella aguantó, los ojos cerrados, las mejillas hundidas de tanto succionar. Cuando por fin la dejó salir, salió un hilo largo de saliva que conectaba la punta de la verga con su lengua. Ella lo rompió lamiendo despacio, como si no quisiera desperdiciar ni una gota.
Sentía que la verga me iba a explotar y lo único que podía hacer era frotarla contra mi pierna como un perro en celo.
Antonio le levantó la blusa con una mano dejando al descubierto su brasier de tela gruesa que usa todos los días. No era sexy, era cómodo y ver como sus tetas 36C parecían desbordarse me puso peor.
Él metió la mano por dentro del brasier y le sacó una teta con el pezon café claro ya endurecido. Lo pellizcó y mi mamá soltó un gemidito ahogado con la verga en la boca.
-Quítate el pantalón, Delia…Ándale, ya déjame cogerte.
Ella negó con la cabeza sin sacarse la verga de la boca, solo con un movimiento rápido de lado a lado.
Antonio insistió.
-Ándale…No seas así.
Mi mamá se sacó la verga un segundo, jadeando.
-Que no…Ya te dije que mi hijo está arriba y si baja-
-Pues que baje! Que vea como su mamá se gana descuentos en la fruta. Igual y quiere unirse.
Mi mamá le dio un manotazo en el muslo acompañado de una risita nerviosa. Volvió a chupárselo, esta vez más rápido, la saliva caía y salpicaba al rededor. Antonio empezó a jadear más fuerte.
-Ya voy a acabar, donde los quieres?
-En la boca…
Antonio asintió, le agarró la cabeza y empujó tres o cuatro veces más. Se le tensaron las piernas, soltó un gruñido bajo y empezó a eyacular. Mi mamá cerró los ojos y tragó todo lo que pudo aunque un poco se le escapó por las comisuras de los labios hasta caer en su blusa. Antonio siguió bombeando hasta que se vació y por fin la sacó. Mi mamá se puso de pie, se limpió la boca con la mano y se acomodó la blusa. Él se subió los pantalones y le dio un apretón a las nalgas de mi mamá.
-Ya me voy. A ver si para la otra si me dejas cogerte un ratito.
Mi mamá se rio y se acercó a abrirle la puerta y justo cuando Antonio iba de salida ella miró de reojo hacia las escaleras y me vio. Yo ya sentía una sentencia de muerte, pero no. Me miró por un segundo y luego se giró llamando a Antonio.
-Antonio…! Espérate!
Antonio regresó y volvió a entrar. Mi mamá cerró la puerta detrás de él.
-Que pasa, Delia?
Mi mamá se quedó callada un segundo y suspiró.
-Mejor si cogeme…Quítate la ropa, ándale.
Antonio le hizo caso.
-Va…pero no me hubieras hecho acabar, va tardar un rato en ponerse dura otra vez.
Mi mamá también empezó a quitarse la ropa. Sus calzones eran unos cacheteros del mismo color que el bra.
-Mientras hazme un oral…Estoy chorreando desde que me la metiste hasta la garganta.
Ella se acomodó sobre la mesa de centro y abrió las piernas. Pude ver sus labios rosados y húmedos, cubiertos por su vello pubico negro y rastro brillante de humedad que se corría por la parte interna de sus muslos. Antonio se arrodilló frente a ella y empezó a mamársela.
-Ah…Antonio…
Antonio le daba lengüetazos largos y ruidosos. Diría que se escuchaba como cuando un perro toma agua. La lengua subía y bajaba recogiendo todo el jugo que salía de ese coño hinchado y excitado. Mi mamá le agarraba la cabeza y lo mantenía ahí abajo mientras ella me miraba directamente.
-Ay…! Si…! Así…!
Antonio levantó la cara un instante, tenía la barbilla y las mejillas llenas de los jugos de mi mamá.
-Ay, Delia…Uf. Estás bien mojada…
Ella soltó una risita y le respondió sin dejar de mirarme.
-Es que ya tenía muchas ganas acumuladas.
Antonio siguió chupándole el coño y metiéndole los dedos un rato más hasta que volvió a levantar la mirada.
-Ya se me paró, Delia…-Decía poniéndose de pie y jalándosela- Ya te la voy a meter.
-Está bien, pero despacito al principio. Quiero sentir como me abre bien rico…
Ella se agarró a los bordes de la mesa y levantó las piernas abriéndolas. Antonio lentamente se metió en medio y empezó a empujar.
-Así…Que rico, Antonio…
-La tienes bien apretada…! Hace cuanto no te cogen?
Mi mamá se rio.
-Uy, ya ni me acuerdo.
Antonio empezó a empujar más rápido.
-Ah! Ah! Ay! No te detengas…!
Lo único que yo podía ver eran sus piernas levantadas formando una V perfecta. Cada vez que Antonio embestía las piernas le temblaba y sus muslos se contraían. No podía ver como la verga le entraba y salía, pero si podía escuchar el sonido húmedo y el choque de piel con piel.
Antonio le agarro las piernas por detrás de las rodillas para mantenerlas levantadas. Sus embestidas eran tan fuertes que las cajas cayeron al suelo pero a ninguno le importó.
-Ah! Aayy! Cogeme más duro! Así! Ah!
Antonio jadeo riéndose.
-No dijiste que no querías hacer ruido para no despertar a tu hijo?
-Ay! Ya no me importa! Ah!-Que-me escuche y-Ah! Y si quiere que venga a ver cómo me coges!
Antonio se rio y continuó cogiendosela duro. Yo decidí aprovechar que él estaba de espaldas y bajé un escalón más para jalármela y ver al mismo tiempo.
-Ay…Ay, Delia…Cambiemos de posición.
Mi mamá acepto entre jadeos. Cuando vi que se despegaron volví a subir los escalones.
-Como quieres que me ponga? -Le pregunto mi mamá acariciandole la verga. Sus piernas temblaban un poco y podía verle las gotas de sus fluidos bajando por su pierna.
-Quiero cogerte de pie
Antonio le da una nalgada y la agarra del brazo poniéndola frente a él. Volví a bajar un escalón y vi que se la iba a coger mirando a donde yo estaba. Cuando acomodó su verga en el coño, paso a agarrarla de la cadera.
-Uy…! Metemela hasta adentro, Antonio! Ay! Ay! Mmph! Ay!
Empecé a jalármela de nuevo y mi mamá me vio. Entonces paso de estarse apoyando sobre sus piernas a arquear la espalda sacando más el pecho. Sus tetas rebotaban de una forma tan hipnótica.
-Si! Si! Que rica se siente tu verga!
Ella notó que casi me la arranco y agarró las manos de Antonio y las puso sobre sus tetas. Ella se recargó sobre su cuerpo.
-Ah…! Siempre me gustaron tus chichotas, Delia…Tenía tantas ganas de agarrartelas así mientras te cojo.
-Pues apriétalas y disfrútalas…
Ella sacaba más el pecho, como posando para que yo pudiera ver todo a la perfección.
Antonio le apretaba las tetas y le pellizcaba los pezones.
-Aaaah! Dios, Antonio que rico…!
Antonio le soltó las tetas dejándole las manos marcadas y paso a tomarla de los brazos.
-Ay! Ay! Ay!
Se la cogia rápido y con fuerza. Sus tetas rebotaban como locas y su piel temblaba. Ella tenía la cabeza levantada y estaba sudando, con los ojos en blanco y colorada.
-Ah! Más duro! Más duro! Siento que ya casi…! Aaah! AAAAY! SIII!
Mi mamá se puso tensa y luego tembló cuando se corrió con la verga de Antonio todavía adentro. Rápidamente se formó un charco debajo de ellos. Antonio no dejó de cogersela y el sonido húmedo era más notorio ahora.
-Mira nada más! Y dicen que las cincuentonas ya están secas!
Mi mamá se rio débilmente. Su respiración era pesada y parecía que apenas podía mantenerse en pie.
Antonio pasó una mano para adelante y empezó a masturbarla un poco, bajando el ritmo de sus embestidas.
-Estás mucho mejor que mi vieja, Delia…La voy a dejar nomas para poder cogerte todos los días.
Mi mamá rio.
-Ay! Te pasas, eh! Aunque la dejes ni podríamos coger todos los días! Si no es mi hijo, es mi marido el que está en la casa.
Antonio le soltó la cadera y le apretó una teta. Mi mamá se movía lento sobre su verga sintiendo como la mano callosa de Antonio le frotaba sus labios vaginales.
-No importa…Podríamos hacer un trío con tu marido o tu hijo! O incluso cogerte todos juntos!
En cuanto escuché esa idea me corri. El disparo de semen cayó hasta abajo hasta hacer un pequeño charco en un escalón abajo del mío
Mi mamá empezó a moverse más rápido.
-Ah si? Qué mi marido y mi hijo me cojan?
Antonio le soltó el coño y la vagina y la agarró de la cadera de nuevo. El chapoteo húmedo de su verga entrando y saliendo del coño volvió a llenar la habitación.
-Que? No quieres? Imagínate estar rodeada de vergas…! Aunque, ahora que lo pienso no sé si quiero compartir tus chichotas y tu pucha apretada…
-Mmph! Ay! Me lo pensaré…!
Antonio empezó a darle embestidas fuertes y pausadas que la hacían dar pasitos.
-Ahora si, ya voy a acabar. Te los hecho en la boca otra vez?
-Ni se te ocurra sacarla! -dice mi mamá levantando la mirada hacia mi- Eyacula adentro!
-Estas segura?
-Si! A estas alturas ya no puedo quedar embarazada.
Yo me la seguía acariciando a pesar de traerla flácida.
Antonio volvió a cogersela con rapidez. Gruñía y se aferraba a sus tetas.
-Ah! Ay, ahí te van, Delia…!
Se tensó respirándole en el cuello a mi mamá. Se quedó ahí un rato hasta que se despegó de ella. Su verga a pesar de ya no estar parada seguía grande y brillosa por toda la mezcla de fluidos. Unas gotas cayeron al suelo.
Mi mamá se apoyó contra un mueble y se metió los dedos y pujó un poco para sacar más fácil la carga de semen.
-Uf! Que rica cogida. Mis compadres no se la van a creer!
Mi mamá se acerca a Antonio. Sus tetas le rebotaban y su piel brillaban. Sus vellos pubicos estaban llenos de sus fluidos y los de Antonio.
-Ni se te ocurra decirle de esto a nadie, Antonio!
Le advirtió cruzando los brazos. Antonio seguía vistiéndose.
-Tranquila, Delia! Son de confianza. Además, ya sabían que me la chupabas y siempre hablábamos de cómo sería cogerte. Ellos también te tienen ganas eh.
Mi mamá se veía indignada pero intrigada a la vez.
-Y quienes son esos compadres tuyos?
-El carnicero y el dueño del mini súper. Si dejas que te cojan de seguro no te cobran sus productos así como yo.
Mi mama acompaña a Antonio a la puerta. Ambos se quedan hablando en el umbral aunque ella está cubriéndose con la cortina.
-Hasta crees que voy a ir a dejar que me cojan. Luego van a decir por el pueblo que soy una cualquiera!
-Pues como tú quieras! Yo ya me tengo que ir. Todavía tengo que hacer unas entregas.
Mi mamá suspira y le da un beso en el cachete y cierra la puerta. Ella rápidamente sube las escaleras y me ve todavía ahí. Se veía un poco alterada por la sugerencia de Antonio.
-No le digas a tu papá nada de esto.
-No, como crees…
Ella baja la mirada y ve el semen regado por las escaleras.
-Me voy a bañar. Limpia todo ese desastre! córrele! También lo de la sala!
-Pero el desastre de la sala es tuyo-
Cuando le respondí me lanzó una mirada asesina y no tuve más opciones que obedecer.
Fin
El caso es que un señor llamado Antonio va a la casa todos los sábados a vender fresas y otros frutos rojos. Los sábados me despertaba casi al mediodía porque me desvelaba una noche antes y cuando bajaba ya había paquetes de fresas sobre la mesa o mi mamá ya las estaba desinfectando.
Hasta ahí todo normal hasta que un día me desperté temprano (para mí). Al rededor de las 9:45.
Salí de mi cuarto y escuché que mi mamá cerró la puerta y bajé. Ella tenía la respiración agitada y tenía la ropa un poco arrugada, hasta se puso un poco nerviosa cuando me vio.
-Y ese milagro que madrugas?
-Es que tengo hambre…Que tienes?
Mi mamá me dio las cajas de fresa para llevarlas a la cocina.
-Por qué lo preguntas?
-Pues te ves agitada, ma’
-Ah, es que fui a caminar. De hecho te iba a levantar para que me acompañaras.
Yo sabía que mi mamá si salía a caminar por las mañanas pero aún así no me convenció. Mi lado más pajero me hizo pensar que tal vez el de las fresas se lado cogia pero eso era imposible, verdad? Verdad?!?
A ver, mi mamá es una madura de 57 años. Mide 1.57, tiene tetas medianas 36C que le rebotan divinamente cuando camina, es regordeta pero no es gorda ni obesa saben? Tiene su cintura con pocas lonjas que a veces le resaltan más por el brasier. No es culona pero si tiene de donde agarrar. Su nombre es Delia. No tiene cuerpo de actriz porno pero les mentiría si les digo que no me la he jalado pensando en ella.
Como sea, en cuanto ella descuido su teléfono me metí a su galería y la papelera y no había fotos ni videos calientes de ella. Luego fui a su WhatsApp y nada, ni siquiera con mi papá. Vi su chat con Antonio y que creen? Nada. Solo pedidos de fruta.
Aún así no me sentía a gusto. Tenía que llegar al fondo de esto.
Como ya se imaginarán, la semana se me hizo eterna. Al llegar el sábado me desperté súper temprano. Mi mamá seguía en su cuarto porque se escuchaba el ruido de la tele y yo me quedé en el mío esperando.
Como media hora después escucho que mi puerta se abre muy despacio y luego vuelve a cerrarse. Mi mamá ni siquiera se metió, así que supuse que solo quería asegurarse de que yo estuviera dormido.
Espere unos segundos para salir y quedarme en las escaleras en silencio hasta que el momento llegó.
Mi mamá salió a abrirle la puerta del cancel a Antonio y después entraron a la casa. El dejó las cajas de fresa y zarzamora sobre la mesa de centro y se puso a conversar con ella hasta que poco a poco se le fue pegando hasta decirle cosas al oído que solo hacían reír a mi mamá.
Antonio era más alto que ella, pelo corto canoso, robusto pero al ser alto solo se le veía una panza cervecera.
Mi mamá lo apartó con suaves empujones.
-Cuanto te debo?
Antonio se acariciaba la verga por encima del pantalón.
-Uy, pues la fresa está muy cara últimamente, Delia…Pero ya sabes de qué otra forma puedes pagarme.
Mi mamá solo sonrío y torció los ojos sentándose en la mesa de centro.
-Ay, bueno. De todos modos ya tenía ganas de chupártela.
Ella atrajo a Antonio hacia sí y le desabrochó el pantalón sacándole la verga. Yo creo que media unos 16 cm, la tenía un poco peluda y se le marcaban las venas.
Lentamente la introdujo en su boca y empezó a chuparla.
-Mmmm ojalá mi esposa me la chupara así de bien como tú, Delia.
Mi mamá se sacó la verga de la boca y se la empezó a jalar.
-Shhh! No hables tan alto, mi hijo está arriba dormido.
-Como quieres que no hable tan alto si haces magia con la lengua…Que rico…
Mi verga casi atravesaba mi pijama pero no podía jalármela y ver al mismo tiempo desde donde yo estaba posicionado.
Antonio le agarraba la cabeza a mi mamá y la hacía ir más profundo y atragantarse. No era un agarre violento, pero sí firme, como si ya supiera exactamente hasta dónde empujar sin que ella se quejara.
La verga entraba y salía de su boca con un ritmo lento pero profundo, y cada vez que llegaba al fondo se escuchaba ese gorgoteo húmedo, como si le estuviera tapando la garganta. Mi mamá tosía un poco, los ojos se le aguaban, pero no se apartaba. Al contrario: cuando él la soltaba un segundo para que respirara, ella misma volvía a meterla, chupando con fuerza la punta, haciendo ese “pop” cuando la sacaba para escupirle encima.
El escupitajo cayó grueso y transparente sobre la cabeza morada de la verga, resbalando por las venas hinchadas hasta las bolas peludas. Antonio soltó un gemido ronco, de esos que salen del pecho y no de la garganta.
—Chingada madre, Delia… ¿cómo haces para que se me pongan los huevos así de apretados tan rápido?
Mi mamá solo sonrió con la verga todavía rozándole los labios, la baba colgándole de la comisura. Se limpió con el dorso de la mano y le contestó en voz baja, casi ronca:
—Porque sé lo que te gusta…y porque me encanta sentirte palpitar en mi boca.
Se metió la verga otra vez, esta vez más profundo, hasta que la nariz le rozó el vello púbico grisáceo. Antonio empujó las caderas hacia adelante, manteniéndola ahí unos segundos. Se le veían las venas del cuello marcadas, la cara roja. Ella aguantó, los ojos cerrados, las mejillas hundidas de tanto succionar. Cuando por fin la dejó salir, salió un hilo largo de saliva que conectaba la punta de la verga con su lengua. Ella lo rompió lamiendo despacio, como si no quisiera desperdiciar ni una gota.
Sentía que la verga me iba a explotar y lo único que podía hacer era frotarla contra mi pierna como un perro en celo.
Antonio le levantó la blusa con una mano dejando al descubierto su brasier de tela gruesa que usa todos los días. No era sexy, era cómodo y ver como sus tetas 36C parecían desbordarse me puso peor.
Él metió la mano por dentro del brasier y le sacó una teta con el pezon café claro ya endurecido. Lo pellizcó y mi mamá soltó un gemidito ahogado con la verga en la boca.
-Quítate el pantalón, Delia…Ándale, ya déjame cogerte.
Ella negó con la cabeza sin sacarse la verga de la boca, solo con un movimiento rápido de lado a lado.
Antonio insistió.
-Ándale…No seas así.
Mi mamá se sacó la verga un segundo, jadeando.
-Que no…Ya te dije que mi hijo está arriba y si baja-
-Pues que baje! Que vea como su mamá se gana descuentos en la fruta. Igual y quiere unirse.
Mi mamá le dio un manotazo en el muslo acompañado de una risita nerviosa. Volvió a chupárselo, esta vez más rápido, la saliva caía y salpicaba al rededor. Antonio empezó a jadear más fuerte.
-Ya voy a acabar, donde los quieres?
-En la boca…
Antonio asintió, le agarró la cabeza y empujó tres o cuatro veces más. Se le tensaron las piernas, soltó un gruñido bajo y empezó a eyacular. Mi mamá cerró los ojos y tragó todo lo que pudo aunque un poco se le escapó por las comisuras de los labios hasta caer en su blusa. Antonio siguió bombeando hasta que se vació y por fin la sacó. Mi mamá se puso de pie, se limpió la boca con la mano y se acomodó la blusa. Él se subió los pantalones y le dio un apretón a las nalgas de mi mamá.
-Ya me voy. A ver si para la otra si me dejas cogerte un ratito.
Mi mamá se rio y se acercó a abrirle la puerta y justo cuando Antonio iba de salida ella miró de reojo hacia las escaleras y me vio. Yo ya sentía una sentencia de muerte, pero no. Me miró por un segundo y luego se giró llamando a Antonio.
-Antonio…! Espérate!
Antonio regresó y volvió a entrar. Mi mamá cerró la puerta detrás de él.
-Que pasa, Delia?
Mi mamá se quedó callada un segundo y suspiró.
-Mejor si cogeme…Quítate la ropa, ándale.
Antonio le hizo caso.
-Va…pero no me hubieras hecho acabar, va tardar un rato en ponerse dura otra vez.
Mi mamá también empezó a quitarse la ropa. Sus calzones eran unos cacheteros del mismo color que el bra.
-Mientras hazme un oral…Estoy chorreando desde que me la metiste hasta la garganta.
Ella se acomodó sobre la mesa de centro y abrió las piernas. Pude ver sus labios rosados y húmedos, cubiertos por su vello pubico negro y rastro brillante de humedad que se corría por la parte interna de sus muslos. Antonio se arrodilló frente a ella y empezó a mamársela.
-Ah…Antonio…
Antonio le daba lengüetazos largos y ruidosos. Diría que se escuchaba como cuando un perro toma agua. La lengua subía y bajaba recogiendo todo el jugo que salía de ese coño hinchado y excitado. Mi mamá le agarraba la cabeza y lo mantenía ahí abajo mientras ella me miraba directamente.
-Ay…! Si…! Así…!
Antonio levantó la cara un instante, tenía la barbilla y las mejillas llenas de los jugos de mi mamá.
-Ay, Delia…Uf. Estás bien mojada…
Ella soltó una risita y le respondió sin dejar de mirarme.
-Es que ya tenía muchas ganas acumuladas.
Antonio siguió chupándole el coño y metiéndole los dedos un rato más hasta que volvió a levantar la mirada.
-Ya se me paró, Delia…-Decía poniéndose de pie y jalándosela- Ya te la voy a meter.
-Está bien, pero despacito al principio. Quiero sentir como me abre bien rico…
Ella se agarró a los bordes de la mesa y levantó las piernas abriéndolas. Antonio lentamente se metió en medio y empezó a empujar.
-Así…Que rico, Antonio…
-La tienes bien apretada…! Hace cuanto no te cogen?
Mi mamá se rio.
-Uy, ya ni me acuerdo.
Antonio empezó a empujar más rápido.
-Ah! Ah! Ay! No te detengas…!
Lo único que yo podía ver eran sus piernas levantadas formando una V perfecta. Cada vez que Antonio embestía las piernas le temblaba y sus muslos se contraían. No podía ver como la verga le entraba y salía, pero si podía escuchar el sonido húmedo y el choque de piel con piel.
Antonio le agarro las piernas por detrás de las rodillas para mantenerlas levantadas. Sus embestidas eran tan fuertes que las cajas cayeron al suelo pero a ninguno le importó.
-Ah! Aayy! Cogeme más duro! Así! Ah!
Antonio jadeo riéndose.
-No dijiste que no querías hacer ruido para no despertar a tu hijo?
-Ay! Ya no me importa! Ah!-Que-me escuche y-Ah! Y si quiere que venga a ver cómo me coges!
Antonio se rio y continuó cogiendosela duro. Yo decidí aprovechar que él estaba de espaldas y bajé un escalón más para jalármela y ver al mismo tiempo.
-Ay…Ay, Delia…Cambiemos de posición.
Mi mamá acepto entre jadeos. Cuando vi que se despegaron volví a subir los escalones.
-Como quieres que me ponga? -Le pregunto mi mamá acariciandole la verga. Sus piernas temblaban un poco y podía verle las gotas de sus fluidos bajando por su pierna.
-Quiero cogerte de pie
Antonio le da una nalgada y la agarra del brazo poniéndola frente a él. Volví a bajar un escalón y vi que se la iba a coger mirando a donde yo estaba. Cuando acomodó su verga en el coño, paso a agarrarla de la cadera.
-Uy…! Metemela hasta adentro, Antonio! Ay! Ay! Mmph! Ay!
Empecé a jalármela de nuevo y mi mamá me vio. Entonces paso de estarse apoyando sobre sus piernas a arquear la espalda sacando más el pecho. Sus tetas rebotaban de una forma tan hipnótica.
-Si! Si! Que rica se siente tu verga!
Ella notó que casi me la arranco y agarró las manos de Antonio y las puso sobre sus tetas. Ella se recargó sobre su cuerpo.
-Ah…! Siempre me gustaron tus chichotas, Delia…Tenía tantas ganas de agarrartelas así mientras te cojo.
-Pues apriétalas y disfrútalas…
Ella sacaba más el pecho, como posando para que yo pudiera ver todo a la perfección.
Antonio le apretaba las tetas y le pellizcaba los pezones.
-Aaaah! Dios, Antonio que rico…!
Antonio le soltó las tetas dejándole las manos marcadas y paso a tomarla de los brazos.
-Ay! Ay! Ay!
Se la cogia rápido y con fuerza. Sus tetas rebotaban como locas y su piel temblaba. Ella tenía la cabeza levantada y estaba sudando, con los ojos en blanco y colorada.
-Ah! Más duro! Más duro! Siento que ya casi…! Aaah! AAAAY! SIII!
Mi mamá se puso tensa y luego tembló cuando se corrió con la verga de Antonio todavía adentro. Rápidamente se formó un charco debajo de ellos. Antonio no dejó de cogersela y el sonido húmedo era más notorio ahora.
-Mira nada más! Y dicen que las cincuentonas ya están secas!
Mi mamá se rio débilmente. Su respiración era pesada y parecía que apenas podía mantenerse en pie.
Antonio pasó una mano para adelante y empezó a masturbarla un poco, bajando el ritmo de sus embestidas.
-Estás mucho mejor que mi vieja, Delia…La voy a dejar nomas para poder cogerte todos los días.
Mi mamá rio.
-Ay! Te pasas, eh! Aunque la dejes ni podríamos coger todos los días! Si no es mi hijo, es mi marido el que está en la casa.
Antonio le soltó la cadera y le apretó una teta. Mi mamá se movía lento sobre su verga sintiendo como la mano callosa de Antonio le frotaba sus labios vaginales.
-No importa…Podríamos hacer un trío con tu marido o tu hijo! O incluso cogerte todos juntos!
En cuanto escuché esa idea me corri. El disparo de semen cayó hasta abajo hasta hacer un pequeño charco en un escalón abajo del mío
Mi mamá empezó a moverse más rápido.
-Ah si? Qué mi marido y mi hijo me cojan?
Antonio le soltó el coño y la vagina y la agarró de la cadera de nuevo. El chapoteo húmedo de su verga entrando y saliendo del coño volvió a llenar la habitación.
-Que? No quieres? Imagínate estar rodeada de vergas…! Aunque, ahora que lo pienso no sé si quiero compartir tus chichotas y tu pucha apretada…
-Mmph! Ay! Me lo pensaré…!
Antonio empezó a darle embestidas fuertes y pausadas que la hacían dar pasitos.
-Ahora si, ya voy a acabar. Te los hecho en la boca otra vez?
-Ni se te ocurra sacarla! -dice mi mamá levantando la mirada hacia mi- Eyacula adentro!
-Estas segura?
-Si! A estas alturas ya no puedo quedar embarazada.
Yo me la seguía acariciando a pesar de traerla flácida.
Antonio volvió a cogersela con rapidez. Gruñía y se aferraba a sus tetas.
-Ah! Ay, ahí te van, Delia…!
Se tensó respirándole en el cuello a mi mamá. Se quedó ahí un rato hasta que se despegó de ella. Su verga a pesar de ya no estar parada seguía grande y brillosa por toda la mezcla de fluidos. Unas gotas cayeron al suelo.
Mi mamá se apoyó contra un mueble y se metió los dedos y pujó un poco para sacar más fácil la carga de semen.
-Uf! Que rica cogida. Mis compadres no se la van a creer!
Mi mamá se acerca a Antonio. Sus tetas le rebotaban y su piel brillaban. Sus vellos pubicos estaban llenos de sus fluidos y los de Antonio.
-Ni se te ocurra decirle de esto a nadie, Antonio!
Le advirtió cruzando los brazos. Antonio seguía vistiéndose.
-Tranquila, Delia! Son de confianza. Además, ya sabían que me la chupabas y siempre hablábamos de cómo sería cogerte. Ellos también te tienen ganas eh.
Mi mamá se veía indignada pero intrigada a la vez.
-Y quienes son esos compadres tuyos?
-El carnicero y el dueño del mini súper. Si dejas que te cojan de seguro no te cobran sus productos así como yo.
Mi mama acompaña a Antonio a la puerta. Ambos se quedan hablando en el umbral aunque ella está cubriéndose con la cortina.
-Hasta crees que voy a ir a dejar que me cojan. Luego van a decir por el pueblo que soy una cualquiera!
-Pues como tú quieras! Yo ya me tengo que ir. Todavía tengo que hacer unas entregas.
Mi mamá suspira y le da un beso en el cachete y cierra la puerta. Ella rápidamente sube las escaleras y me ve todavía ahí. Se veía un poco alterada por la sugerencia de Antonio.
-No le digas a tu papá nada de esto.
-No, como crees…
Ella baja la mirada y ve el semen regado por las escaleras.
-Me voy a bañar. Limpia todo ese desastre! córrele! También lo de la sala!
-Pero el desastre de la sala es tuyo-
Cuando le respondí me lanzó una mirada asesina y no tuve más opciones que obedecer.
Fin
0 comentarios - Vi como el repartidor se cogia a mi mamá