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Felices los 4

Felices los cuatro

Llegó la noche que tanto habíamos esperado. Por fin se iba a hacer realidad una de nuestras fantasías. Lo pensamos, lo soñamos, lo relatamos y ese era el momento preciso en el que todo estaba a punto de ocurrir.

Estábamos súper nerviosos. Yo ya tenía planificado mi outfit: un body negro bien colado, medias de red que habíamos ido a comprar esa tarde al shopping de Devoto y unas botas bucaneras bien de puta. Él también había hecho lo suyo: se compró una musculosa negra cavada en la siza que dejaba ver sus brazos y algunos de los tatuajes de su torso. Mi novio es un bombón que raja la tierra.

Justo antes de salir a mí me agarró el ataque de sentirme fea. Por suerte pude contárselo a él y, como siempre, me bancó y con su tranquilidad hizo que me calme. Además de estar bueno, es bueno.

Pedimos el Uber. Íbamos los dos de la mano callados como si lo que estábamos viviendo fuera parte de la fantasía. Se sentía la adrenalina en cada respiración.

Llegamos a lo de Sofi y nos abrió Fede. Yo estaba más nerviosa que nunca porque ya había estado con las tres personas que estaban presentes y quería que entre ellos pegaran onda también entre ellos.

Sonaban unas cumbias viejas. Nos pusimos a hablar, a tomar unos Gin Tonic y a fumar. La charla fluía sobre temas triviales y de a poco veía como cada uno se iba soltando más y más. Yo todavía tenía mucha verguenza y de momento me quedé con el tapado puesto. Sofi se empezó a peinar y a maquillar. En un momento se fue al baño y al ratito pidió ayuda para abrocharse el arnés que tenía puesto en las piernas. Yo me acerqué para darle una mano y me agaché justo a la altura de su culo para atar las tiras. Ese fue el primer contacto que tuve con su piel suave y blanca. Tenía mi cara justo al lado de sus partes íntimas y me provocaba mucho empezar a besarle las piernas de a poco e ir subiendo. Estaba demasiado tentada pero no hice nada porque temí arruinar el momento, me guardé la calentura y la reservé para después.

Volvimos y los chicos estaban charlando lo más bien, eso me hizo sentir más relajada porque, a pesar de que Khali estaba re fumado, pegaron buena onda.

Fumamos un poco más y pedimos el auto. Atrás iba Khali, yo en el medio y Sofi a mi derecha. Yo ya estaba re caliente y le empecé a tocar disimuladamente la pierna a ella pero sin hacer mucho espamento, como para darle un poquito de picante a la cosa.

Llegamos a la fiesta y en la pista de cachengue no había nadie, no parecía muy prometedora la cosa. Fuimos a dejar los abrigos al guardarropas. Yo ya había perdido la verguenza y me saqué todo, me sentía una diosa empoderada. Sofi estaba hermosa también, tenía un body blanco, una mini y un arnés en las piernas. Fede también tenía una musculosa negra y un jean.

Aprovechamos que no había casi nadie y fuimos a sacar unos tragos con Khali. Cuando volvimos a la pista nos encontramos con que Sofi y Fede ya estaban a los besos jugosos y eso me calentó. Bajamos a la pista de electrónica y ahí empezó la verdadera jodita. El ambiente de esa fiesta me parece espectacular, la gente va vestida (o desvestida, mejor dicho) con arneses, lencería, cuero, redes y mucha producción. Se respira libertad y respeto.

Nos pusimos a bailar a un costado. Ya habíamos pactado con Khali que la idea, además de enfiestarnos, era disfrutar de la fiesta, las luces y la música. Los chicos entraron a chapar de una al lado nuestro y verlos me seguía poniendo manija. Yo quería avalancharme encima de Sofía pero no sabía cómo hacerlo. Afortunadamente Fede le dijo a mi chico de ir al baño y nos dejaron solas (después me enteré que fue todo una estrategia para que estuviéramos juntas) y ahí me la chapé contra la pared, la arrimé sin mucho preámbulo. Lo pienso ahora que pasaron varios meses y me sigo calentando. Nos frotamos, nos tocamos por todos lados y nos dimos unos besos deliciosos y suaves que solo pueden ser concebidos entre dos minas. Mientras chapábamos yo pensaba en que sería hermoso que nos vieran los chicos para que se calentaran y se sumaran.

Mis deseos se hicieron realidad. Ellos vinieron, nos vieron y al toque se sumaron al chape. Fue todo un delicioso sanguchito: Fede contra la pared, Sofi de espaldas a él, yo besándola a ella de frente y mi novio atrás mío. Las sensaciones que recorrían mi cuerpo eran de calentura y adrenalina pura. Estaba en un estado de excitación en el que jamás estuve en mi vida.

Con mis manos la tocaba a ella por todos lados, sus tetas, su culo, su concha por arriba del body. También los manoseaba y chapaba a los chicos de manera alternada. Sentía el tacto de todos por todo mi cuerpo, por arriba y por abajo de la ropa. Sensaciones muy fuertes que le recomiendo a todo el mudno que experimenten al menos una vez en la vida.

Me calentaba también ver como Khali la tocaba a ella y guiaba sus manos hasta su propio cuerpo, su pija y sus pezones perforados. Ver cómo se chapaban entre ellos mientras sentía su miembro duro contra mi culo fue épico. Una mezcla de algunos celos y morbo. Sus caras se rozaban con la mía y la de Fede que también estábamos meta mandarnos lenguetazos.

Hubo besos cruzados, caricias cruzadas, miradas cruzadas. Yo cada vez estaba más húmeda y más apretada. De reojo veía cómo la gente alrededor nos miraba y eso me ponía cada vez más caliente.

Estuvimos así un buen rato hasta que nos separamos y seguimos bailando. Entre porro y algunos tragos íbamos chapando de manera alternada.

Eran como las cuatro de la mañana, ya estábmos cansados y decidimos irnos a lo de Sofi todos juntos porque la calentura seguía y queríamos más fiesta.

Subimos al departamento y al toque se prendió fuego todo en la cocina. Nos pusimos a chapar por parejas en la cocina, yo con Khali y Sofi con Fede. Verlos me encendía y decidí estirar la mano para tocarle la pierna a ella. Nos acercamos entre todos para estar en contacto y nos empezamos a desnudar. Cuando ya estábamos medio en bolas pasamos al sillón y ahí se pudrió todo peor (o mejor).

Mi amigo y mi novio estaban sentados en pelotas en el sillón. Nosotras encima de cada uno de ellos montándolos y, al mismo tiempo, tocándonos entre nosotras las tetas, la concha super mojada y el culo. Era todo un quilombo de manos y besos otra vez. Khali quedó todo mojado de mi acabada y el sillón también sufrió las consecuencias.

Después hubo cambio. Yo me senté encima de Fede para montarlo un ratito. Hacía mucho no cogíamos y fue lindo volver a tener su pija adentro, la química estaba intacta. Estábamos los dos súper calientes y yo sentía sus manos apretándome el culo y las tetas bien fuerte. Mientras tanto, veía de reojo cómo Sofi se estaba cabalgando a mi novio. Fue espectacular, él la agarraba del culo y la llevaba contra su pija. Ella gemía e iba cada vez más rápido con cara de placer absoluto.

Tengo recuerdos difusos de lo que siguió porque la excitación me estaba nublando la percepción. La adrenalina hacía que el corazón me bombee a mil por hora. Me hubiera gustado estar más tranquila para poder recordar todo con exactitud. Sé que en algún momento nos arrodillamos y les chupamos la pija. Ellos como dos majestades y nosotras como buenas putas arrodilladas culo para arriba lamiendo y pajeando una pija y la otra con mucho gusto mientras también nos tocaban todo el cuerpo.

Se percibía el olor a boliche, sexo y fluídos mezclados que me erotiza al punto de que mientras escribo esto, lo recuerdo y me mojo. Me hubiera gustado poder saborear es la concha de Sofi recontra cogida y mojada con gusto a mi amigo y a mi novio mientras ellos nos miraban morbosos. También me hubiera gustado meterle los dedos y apretarle el culo desde atrás mientras ella les chupaba la pija en cuatro.

Finalmente, Fede se sentó en el piso para que yo lo siga peteando, Sofi se volvió a montar encima de mi novio y así acabaron, fue exquisito presenciar ese momento. Nos vestimos bien tranqui, nos saludamos con amor y nos fuimos. Estábamos liquidados, cansados, extasiados pero felices.
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