Te imaginarás que a esa edad, a los dieciséisaños, ya los tipos me
miraban mucho. Sí, en realidad, parecía que los hombres más grandes eran
los que más ganas me tenían. A Rogelio lo conocía de toda la vida. O
sea, no era amigo de la familia, ni nada. Pero, literalmente, me vio
crecer. No te puedo decir qué es lo que me gustaba de él. Puede ser el
aura de tipo peligroso que tenía. Pero me calentaba, sí. Me daba miedo y
me calentaba. Era morocho, grandote, con ojos verdes. Cuando sonreía, se
le marcaban las patas de gallo, y eso me parecía encantador. De verdad,
no te rías, boludo.
Bueno, te cuento todo esto para que entiendaspor qué caí tan fácil. Era
una pendejita que hacía años se babeaba por él. Y por eso, cuando tuve
la oportunidad de cogérmelo, lo hice, Además, mi hermana me lo entregó.
Bueno, más bien me entregó a mí. Pero en definitiva es lo mismo.

Creo que esa separación de tus papás duró unpar de semanas. Pero fue
suficiente como para que Alicia quede rendida ante su pija. ¿Qué? ¿No me
dijiste que quería que te cuente todo con un lenguaje directo y con
muchos detalles? Bueno ahí está.
Ah, claro, ahora querés saber lo de Maxi. Esono estaba en el trato,
jaja. Bueno, no fue nada de otro mundo. Primero me habló de no sé qué
cosa. Me dijo lo linda que era. Se acercó a mí. Me tocó la pierna, me
besó.
La verdad no me acuerdo mucho de eso. Solo meacuerdo de lo importante,
de que me cogió y después intercambiaron con Rogelio, como si tu mamá y
yo fuéramos un objeto. Vos mismo lo dijiste. No, ni me acuerdo cómo me
cogió. Me desnudo, y lo hicimos ahí, en el sofá. Creo que yo estaba boca
arriba. Pero no me acuerdo.
De lo otro me acuerdo un poco más. Yo enbolas, vulnerable, después de
haber estado con ese hombre tan grande. Después Rogelio saliendo del
dormitorio. Estaba vestido, aunque yo sabía que acababa de eyacular. De
esto sí me acuerdo porque fue un shock. Sobre todo a partir de que se
acercó a mí, me apartó los brazos de mis tetas. Le dijo algo a Maxi, y
después acordaron intercambiar.
Maxi se metió en el dormitorio donde estabaAlicia. Me acuerdo que
pensé, pobre Ali, se va a asustar cuando ese tipo entre así como así.
Pero después me di cuenta de que la que estaba asustada era yo, porque
era una piba, y ahora tenía a un tipo de cuarenta años acariciándome la
mejilla, prometiéndome que me iba a tratar bien.
No estoy segura de si le pregunté por Ali.Seguro que sí. Le habré
preguntado algo así como: ¿Pero vos no estás saliendo con mi hermana? Lo
qué sí recuerdo es su sonrisa, como sobrándome, como diciéndome que era
una nena boba que no entendía nada.
Después le bajé el pantalón. No, no era laprimera vez que hacía una
mamada. Pero sí que era la primera vez que me daban indicaciones, como
si no lo estuviera haciendo bien. A la mayoría de los hombres no es muy
difícil complacerlos con un pete. El solo hecho de que sientan nuestras
lenguas y boca en la pija es suficiente para que se vuelvan locos de
placer. A veces charlamos con mis amigas sobre los halagos que nos
hicieron los hombres por la manera de chupárselas. Resulta que todas
somos, según ellos, excelentes peteras. Eso solo me lleva a una
conclusión: o los tipos mienten, solo para que volvamos a hacerlo. O
simplemente hacer una mamada es algo tan básico que es imposible
arruinarlo. ¿Vos qué pensás, Lucio? Ah, claro, si nunca te lo hicieron,
es imposible que lo sepas. No te preocupes, ya te lo van a hacer. Tenés
toda la vida por delante, y además sos un lindo chico. Qué gracioso sos.
No te sonrojaste mientras te hablaba de sexo oral, pero sí ahora.
Bueno, la cuestión es que con Rogelio no eratan fácil. Ese es otro
motivo por el que me acuerdo de esa noche. “Acá”, decía, marcándome por
donde quería que le pasara la lengua. “Acá, acá”. Y yo se la pasaba por
donde él me lo decía. Al principio por la base del tronco. Después más
arriba. Además, me decía con qué intensidad quería que la frote. Y
también me decía si quería que hiciera movimientos más largos, o más
lentos.
Y… fue divertido y excitante, no lo puedonegar. La verdad que
disfrutaba de estar ahí, sentada en el sofá, con él parado arrimándome
esa cosa. Me acuerdo que me pedía que usara mucha saliva. Le gustaba
cómo la verga le iba quedando cubierta por una película de baba. Y la
verdad que a mí también. Los penes no son especialmente bonitos, pero si
le pertenecen al tipo que te gusta, son hermosos.
Recuerdo que él me acariciaba la cabeza. Medecía: “Muy bien, así,
putita. Putita como tu hermana”. Sí, seguro que le calentaba mucho el
hecho de cogerse a dos minas que eran hermanas. Se sentía todopoderoso
ahí, parado, conmigo rezando una y otra vez.
Y hay otra cosa por la que me acuerdo de esanoche. Primero, porque no
me cogió. Solo me dejó hacerle esa mamada. Segundo, porque fue la
primera vez que tomé semen.
No me avisó. Pero, cuando se la estabasuccionando, con la verga casi
entera en mi boca, sentí cómo su cuerpo se tensaba. Traté de liberarme
de esa cosa. Pero él apoyó la mano en mi nuca, con fuerza, y me obligó a
recibir todo.
Fue patético. Empecé a escupir sobre el piso.Pero igual ya me había
tragado buena parte del semen. Seh, un bruto. Pero yo lo disfruté, sobre
todo porque por fin era la mujer que le estaba dando placer a ese
hombre.
Después se metió en el dormitorio de nuevo,pero Maxi no salió. Y sí,
obvio. Se la estaban cogiendo entre los dos a Alicia. Ella ya era toda
una mujer. No una niña como yo, que ni siquiera sabía chupar bien una
pija. Así que me quedé ahí, escuchando los gemidos. Me puse a llorar,
pero me quedé, esperándola.
No, no nos peleamos ni nada. Es más, yosentía que me acababa de abrir
las puertas a un nuevo mundo.
Después de unos días, mamá me dijo que Aliciaiba a volver con Carlos.
Pero esa misma noche, un día antes de su mudanza, tuvo un encuentro de
despedida con Rogelio.
Sí, supongo que en este caso sí fue unainfidelidad, porque en ese
momento ya se habían arreglado con tu papá. Pero no creo que a Carlos le
importara tanto. A él lo que le importaba era que volviera a la casa.
Bueno, lo que no sabía Alicia era que a mítambién me había citado
Rogelio. Salí un rato antes, para ir a bailar con unas amigas. Pero
cuando recibí el mensaje de él —en esos tiempos nos comunicábamos por
Messenger—, fui a verlo.
Esta vez estaba solo, y yo estaba contenta deque así fuera. Qué boluda,
¿no? Así que nos quedamos ahí, en el living, dándonos unos besos,
mientras él me metía mano por todas partes. Al principio pensé que solo
quería ir lento. No imaginé que estaba haciendo tiempo para que llegara
mi hermana. No recuerdo por qué fui tan ingenua. Debe ser porque pensé
que esta vez mamá no iba a permitir que dejara a sus dos hijos pequeños
con ella, mientras su hija mayor se iba a putear. Pero Alicia siempre
encontraba la manera de salirse con las suyas.
Así que el timbre sonó, y Rogelio dijo queespere un rato. Yo me
sorprendí, y me puse nerviosa. Pero luego pensé que debía ser Maxi u
otro amigo. Y la idea de hacer un trío no me espantaba. Mientras él
estuviera conmigo, haría lo que me pidiera. Sí, Lucio, cuando una mujer
está encajetada por un hombre, pude llegar a hacer las cosas más
delirantes. Ni siquiera hace falta estar enamorada. La lujuria y la
obsesión son más que suficientes.
Pero bueno, no entró ningún tipo. Entró tumamá. “¿Qué hacés vos acá?”,
dijo Alicia. Me acuerdo que me pareció una diosa. Con un vestidito
blanco divino, el pelo suelto, planchado. No me acuerdo que llevaba
puesto yo, pero me sentí insignificante a su lado.

“Dejala, yo la invité”, dijo Rogelio,cerrando la puerta, como si con
ese gesto sellara algo que ya no se podía deshacer.
Alicia estaba algo recelosa, pero entró. Suspasos eran cortos, algo
inseguros, cosa rara en ella. Rogelio la observó con esa mirada suya,
lenta, invasiva, y sin decir una palabra le palpó el culo como si le
perteneciera desde siempre, con esa seguridad de quien se sabe en
control. “Vamos, pónganse de rodillas ahí, una al lado de la otra”,
dijo, con una voz ronca y autoritaria que parecía no dejar espacio para
el no.
Nos miramos por un instante, y sentí que elaire se espesaba entre las
dos. Pero, como me dio vergüenza mirar a mi hermana en un momento tan
íntimo como ese, desvié la vista hacia donde señalaba Rogelio. Había
corrido la mesa ratona a un costado y había tirado dos almohadones sobre
la alfombra, uno junto al otro. Por un momento no entendí para qué lo
había hecho, y el silencio se volvió insoportable mientras pensaba en
qué pretendía ese tipo que podría ser mi padre.
Pero luego, cuando vi lo que hacía ella, locomprendí todo, y me sentí
una estúpida por no haberlo anticipado. Mi hermana se arrodilló a los
pies de ese tipo, hundiendo las rodillas en uno de los almohadones, con
la cabeza apenas gacha y el pelo cayéndole hacia adelante. Ese gesto,
tan simple y a la vez tan brutal, fue como una rendición muda. Con él,
estaba aceptando tácitamente hacer un trío con su hermana, rompiendo una
línea invisible que jamás imaginé cruzar.
Y yo también lo acepté, obvio. Caminédespacio, como si estuviera dentro
de un sueño del que no podía despertar. Cada paso me sonaba lejano,
amortiguado. No miré a Alicia cuando me arrodillé a su lado; no me
animé. Solo sentí el roce de su hombro, el calor de su piel cerca, y el
olor compartido de nuestro miedo y deseo mezclados en el aire.
Rogelio nos miraba serio, como si estuvieraobservando a dos sirvientas
que habían hecho mal su trabajo. “bájame el cierre”, le ordenó a Alicia.
Ella lo hizo. Lo bajó bien despacito, como si quisiera meter suspenso a
lo que iba a pasar. Entonces, Rogelio bajó el elástico de su
calzoncillo, y la verga apareció, sacudiéndose en el aire, para luego
quedar quieta, recta, como si estuviera consiente de su propia dureza.
No hizo falta que diera otra orden para quesupiéramos qué teníamos que
hacer.
Alicia se metió la pija a la boca enseguida,como si quisiera adueñarse
de ella. Pero él le dijo que dejara espacio para mí. Y también nos
indicó cómo quería que lo hiciéramos. Rogelio tenía sus mañas, pero
tampoco es que pidiera nada de otro mundo. Sí, es verdad, que dos
hermanas te hagan una mamada a dos lenguas es de por sí algo insólito.
Pero lo que quiero decir es que en ese contexto en el que ya estábamos,
no nos pidió nada impredecible.
Así que Alicia dejó la succión, y las doscomenzamos a lamerlo. Nos
miramos un segundo, sin hablar, como si ya entendiéramos lo que había
que hacer. Nos acercamos despacio, coordinadas sin planearlo, con la
respiración entrecortada y los labios húmedos. Lo hicimos primero a todo
lo largo del tronco, de arriba abajo, con lentitud, dejando un brillo
húmedo sobre la piel caliente. Sentía el pulso de sus venas, firme,
latente.
Seguimos así, una y otra vez, pasando lalengua como si estuviéramos
marcando un ritmo invisible, subiendo y bajando lentamente, rozándonos
las mejillas sin querer. Hasta llegar al glande. En ese punto todo
cambiaba: su respiración se volvía más rápida, el pecho se le inflaba, y
un temblor leve le recorría las piernas. Lo hicimos una y otra vez,
alternando, repitiendo ese recorrido como si fuera una especie de ritual
secreto.
Y yo me di cuenta esa noche de que el glandees mucho más sensible que
el resto del miembro. No era solo por cómo se movía o cómo tensaba el
abdomen: era por ese pequeño espasmo, ese estremecimiento involuntario
que lo recorría cada vez que la lengua rozaba justo ahí. Cuando
llegábamos hasta ese punto, todo su cuerpo temblaba, como si no pudiera
contener el impulso. Largaba un sonido tipo tssss, entre dientes, mezcla
de placer y descontrol, y nos acariciaba la cabeza con las manos
abiertas, con una suavidad que contrastaba con la tensión que tenía en
todo el cuerpo.
Así que lo hicimos una y otra vez, y fuedivertido. Yo no entendía por
qué no dejaba que le chupáramos en esa parta tan sensible y ya, si se
notaba que ahí gozaba mucho más. Pero él quería hacerlo así, y lo
hicimos. Imaginate, las dos ahí, arrodilladas, chupándole la pija a ese
tipo.
No, la verdad que no me arrepiento. Peroigual, no te apures. Eso no fue
lo más escandaloso que nos hizo hacer esa noche.
“Pónganse en bolas”, dijo. Pero despuésagregó otra orden: “Ayuden a
quitarse la ropa a la otra”.
Alicia ni lo dudó. Se movió con una seguridadque me descolocó, porque
contradecía su inseguridad inicial. Me fue quitando la ropa despacio,
una prenda tras otra, con las manos firmes pero suaves, sin dejar de
mirarme a los ojos. No recuerdo exactamente qué tenía puesto, pero habrá
sido un top liviano y un short corto, o algo por el estilo, algo que se
deslizaba fácil entre sus dedos.
Cuando quedé solo con la tanga puesta —porqueno usaba corpiño esa
noche— sentí el aire fresco de la habitación en mi piel caliente, y el
silencio se hizo más denso. Rogelio nos miraba, con una sonrisa
satisfecha, disfrutando de cada segundo.
Entonces me dijo, con tono autoritario, queahora le quitara el vestido
a Alicia. Esa orden me dejó un instante paralizada. Ella me observaba,
quieta, esperando, como si quisiera saber si me atrevería. Y yo lo hice.
Me acerqué despacio, con las manos temblorosas al principio, pero luego
más decidida, y fui levantándole el vestido por la cintura. Subió
despacio hasta que se lo saqué por completo, y luego lo dejé caer a un
costado.
“A ver, páranse”, dijo Rogelio. Luego,dirigiéndose a Alicia: “Quitale
la tanguita, despacio”.
Alicia se acercó a mí, en silencio, y yosentí que todo mi cuerpo
temblaba de los nervios. Para colmo, lo hizo todo en cámara lenta, como
para complacerlo a él. Sentí sus dedos en mi piel, cuando agarraba el
elástico de la bombacha, para después ir bajándola lentamente.
Rogelio se me quedó mirando, fascinado. Susojos bajaban y subían por mi
cuerpo, como si me estuviera devorando el alma. No decía nada, solo
observaba, como si quisiera memorizar cada detalle. Después se acercó,
despacio, sin apartar la mirada de mis tetas. Sentí el calor de su
cuerpo antes de que me tocara, y el olor de su piel mezclado con el
perfume barato que usaba.
Agarró mis dos tetas con fuerza, como siquisiera comprobar que eran
reales, y las levantó con las manos grandes, rudas, que me apretaban sin
cuidado. El contacto fue tan brusco que solté un gemido corto, más por
sorpresa que por placer. Después se inclinó, acercando su cara, y empezó
a chupármelas, con una ansiedad casi animal, succionando una y después
la otra, dejando la piel húmeda, brillante, marcada por su saliva.
Alicia quedó un buen rato apartada, solomirando. Estaba en silencio,
con la respiración contenida, los brazos flojos al costado del cuerpo.
La luz tenue le daba un brillo extraño a los ojos, como si no supiera si
lo que sentía era celos, incomodidad o deseo. Quizás eso le produjo
algún resentimiento, una especie de necesidad de recuperar protagonismo,
y por eso terminó acatando la siguiente orden de Rogelio sin titubear. O
quizás simplemente quiso hacerlo, sin más vueltas, dejándose llevar por
la situación como todos los demás.
“Bésale el culo”, le dijo, con un tono bajopero cargado de autoridad,
una orden que se clavó en el aire y lo partió en dos.
Al principio no entendí. Esas palabras lasdecía Rogelio a Alicia, y,
por ende, no debería ser muy difícil interpretarlas. Y, sin embargo, yo
me negaba a hacerlo. Una cosa era compartir al hombre con tu hermana,
pero eso…
Entonces Alicia se puso en cuclillas, detrásde mí. Sentí sus labios
posándose en mis glúteos, mientras el otro me devoraba las tetas como si
quisiera sacarme leche de ellas.
Fue un beso suave, donde apenas habríasentido mi piel, pero no dejaba
de ser algo inaudito para mí. No, en ese momento no me dio asco. Además,
como digo, apenas fue un roce.
Pero Rogelio estaba viendo el beso desdearriba. “Chupáselo bien Y
mordelo”, dijo.
Esta vez Alicia se demoró un instante. Luegoacarició mi nalga de una
manera muy tierna. Después me daría cuenta de que estaba esperando a que
yo le diera el consentimiento, para que pudiera hacerlo sin culpas. Pero
no me di cuenta en ese momento, solo era una adolescente que sentía cómo
un tipo de cuarenta años le chupaba las tetas mientras su hermana le
acariciaba el culo.
Entonces lo sentí. Fue como una descargaeléctrica recorriéndome el
cuerpo. Los dientes cerrándose en una de mis nalgas, despacio.
La sensación fue mejor de lo que esperaba. Medolió apenas. Lo hizo con
la presión justa como para que el placer prevaleciera, midiendo cada
movimiento como un artista que conoce bien su obra.
Después me besó, y me pasó la lengua en elmismo punto en donde había
mordido, como si me estuviera curando la herida.
“Ahora, vos, quitale el corpiño y labombacha”, me ordenó Rogelio.
Alicia se puso de pie, y giró, dándome laespalda, para luego hacer su
hermoso pelo a un lado. Desabroché el corpiño. Rogelio lo agarró y lo
tiró al sofá. Después, me clavó la mirada, como instándome a completar
la orden. Yo todavía sentía los dientes de mi hermana en el culo. Agarré
su tanga, y empecé a tironear, con más premura de que la que había
demostrado ella.
Después tuve que agacharme para terminar debajársela. Entonces me
encontré con su trasero en mis narices. Siempre se lo había admirado.
Los idiotas de mis compañeros de escuela no dejaban de decir que yo
tenía mejores tetas que mi hermana, y eso que era mucho menor, pero que
el culo de Alicia era el mejor que habían visto. Y yo también pensaba lo
mismo. Y verlo de tan cerca era impactante.
No sé por qué lo hice, en serio. Creo que mepuso tan nerviosa la idea
de que Rogelio también me ordenara que le besara el culo, que lo hice
antes de que él dijera nada. Pero fue un beso mucho menos obsceno, más
parecido al primero que me dio Alicia. Apoyé la boca en una de sus
nalgas. No usé la lengua, pero mis labios estaban mojados, así que dejé
sobre ella una marca de humedad.
Después me paré, rápido, temiendo que él mediera otra orden. Pero creo
que se dio cuenta de que no tenía tanta resistencia como Alicia, así que
no dijo nada más. Solo se limitó a ponerse de nuevo frente a los dos
almohadones, señalando con la mirada su verga.
Nos volvimos a arrodillar a sus pies, como sifuéramos sus súbditas.
Empezamos a hacer el mismo movimiento de antes, deslizando la lengua a
rodo lo largo del tronco, para culminar en el glande. Pero esta vez
nuestras lenguas se rozaban una y otra vez.
No sé. No sé por qué esta vez pasó así. CapazAlicia lo hacía a
propósito, para complacerlo a él. O a lo mejor era solo que ahora
nuestros movimientos eran más rápidos, menos sincronizados, así que esos
roces eran una consecuencia natural. Qué sé yo.
Así que estuvimos ahí, arrodilladas,lamiéndole la pija a ese tipo que
nos trataba como a objetos, sin que a nosotras nos molestara. Más bien
lo contrario. Como decía mamá, éramos “hijas del rigor”. Ninguna de las
dos solía estar con tipos románticos y caballeros. Bueno, tu papá era un
poco así, pero tampoco era un hombre convencional.
No, no te voy a hablar de Carlos ahora. Yabastante que te estoy
contando todo lo de Rogelio, encima con tantos detalles.
Así que seguimos ahí. Y en un momento dejóque Alicia se la metiera en
la boca, y a mí me dijo que le lamiera las bolas. No fue lo que más me
gustó hacer, pero obedecí.
Y sí. La cosa terminó predeciblemente. Loshombres están cortados por la
misma tijera. No hay nadie que se niegue a una eyaculación en la cara.
Ni siquiera necesitó decirnos nada. Yo había visto las suficientes
películas porno como para saber qué hacer. Así que, cuando sacó la verga
de la boca de Alicia, y empezó a masturbarse, las dos abrimos la boca y
sacamos la lengua, como pidiendo silenciosamente que eyecte su esperma
en nosotras.
Obvio que lo hizo. No, Lucio, la verdad queno me acuerdo de si largó
todo adentro o nos manchó la cara. Creo que no lo hizo. Como te dije, la
vez anterior había sido la primera en que tragué semen, pero esta vez
tenía el sentido del gusto más atento, y sentí su textura, su densidad,
su sabor, entre dulce, salado y ácido. No, no me gusta el semen
especialmente. Pero tené en cuenta que no todos tienen el mismo sabor.
Una vez salí con un tipo que era vegetariano, y fue más rico que la
mayoría de los que había probado. ¿Qué se yo? A casi todos los tipos con
los que salí de manera frecuente, en algún momento se las tragué, A los
que me cojo ocasionalmente lo hago rara vez, pero puede pasar, sí, como
con Rogelio.
No, eso es lo peor de todo. El forro no mecogió. Ni esa noche ni nunca.
Me usó para que le hiciera sexo oral dos veces. Hice cosas con mi
hermana que nunca imaginé que haría, y solo lo hice por él. Pero el hijo
de puta me mandó a casa, mientras se seguía cogiendo a Alicia. Debe ser
que no me veía como a una mujer todavía. Lo que me da a pensar, porque,
si no me veía lo suficientemente mujer como para acostarse conmigo, para
qué me hacía hacerle todas esas cosas, ¿no?
………………………………………………………………….
Me quedé un rato callado, esperando a ver sila anécdota seguía. Pero
tía Mariana se puso de pie, suspirando hondo. Justo en ese momento, mamá
aparecía por fin, lista para comenzar a ejercitar en el patio. Se había
puesto una calza corta y un top deportivo. El pelo rubio atado. Estaba
terrible, como siempre, y yo no pude evitar imaginarla, junto a Mariana,
ambas con doce años menos, arrodilladas, entregadas a ese tipo que las
instó a caminar por el sendero del incesto, o, al menos, algo muy
cercano a ello.
—Pero ahora sos una mujer con todas lasletras —le dije a mi querida
tía—. Seguro que si el tal Rogelio te ve, se va a querer matar por no
haberte cogido nunca.
Mamá giró la cabeza hacia nosotros. Quizásoyó el nombre Rogelio, pero,
a esa distancia, dudaba que comprendiera de qué estábamos hablando.
—Puede ser —dijo Mariana—. Entonces, es untrato, ¿no?
—De todas formas no iba a contar nada —dije.
—Qué malvado —dijo ella, riendo, y me dejóahí, para meterse en la casa,
probablemente para encontrarse con Luana.
Yo me quedé pensando en mamá. Me pregunté side verdad tenía un impulso
incestuoso, como yo y como las chicas, o si simplemente su enorme
apetito sexual la hacían hacer cosas que quizás no entraban dentro de
sus gustos.
Fuera como fuese, esa conversación con tíaMariana me animó mucho, y me
hizo pensar que, después de todo, no era imposible estar con mamá.
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