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La emoción de nuestra primer experiencia.

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Hola, somos Armando y Elba, una pareja de 50 y 35 años, desde hace algunosaños fantaseando con nuestra primer experiencia SW.
 
Como en la mayoría de las parejas, yo Armando, empecé con la idea deincluir un tercero en nuestra relación, me exc1taba la idea de ver o saber quemi esposa era penetrada por otro hombre.
 
Cuando se lo propuse a mi esposa por primera vez, la mayoría de ustedessabrán la respuesta, -Estás loco-, -No soy una cualquiera-, -Ya no mequieres-, -Tu quieres andar con otras-, ….
 
Esas respuestas fueron por mucho tiempo, aunque siempre se lo proponía enel momento en que más c@liente estábamos y teniendo el mejor s3xo, en lamayoría de las ocasiones terminaba por enfriar la sesión de s3xo y casiterminaba molesta y yo cada vez mas frustrado.
Pero siempre pensaba yo, recordando la frase de “Kalimán”, -serenidad y paciencia,mi querido Solín-, o también como dice el conocido refrán, -Tanto va elCántaro al agua, que termina por romperse-.
 
Con el paso del tiempo, meses e incluso años, su actitud fue cambiando, aunqueno aceptaba mi propuesta, ya no recibía sus contundentes negativas o casiinsultos, incluso notaba que se exc1taba y tenía mejores orgasmos.
Recuerdo que la primera ocasión en que me dijo que, si se le antojabaprobar otro p3ne fue cuando por razones de trabajo, estuve fuera de casa casiuna semana, estábamos acostumbrados a tener s3xo casi a diario, por esta razón,estar ausente y sin hacer el amor nos tenía muy ganosos y cuando hablábamos porteléfono en las noches, terminábamos m@sturbándonos por videollamada. Ahíempezamos a fantasear los dos en incluir a otro, en que ella probara otro p3ne,en que la hiciera otro gozar y ella disfrutara un buen p3ne dentro de su p@nochita.A mi regreso hicimos el amor con locura desenfrenada, le preguntaba que si deverdad estaba convencida de cog3r con otro, me contestaba que si y que yaquería que pronto se nos cumpliera nuestra fantasía.
 
Empezamos por solo imaginar a “otro” c0giéndola, después le empecé apreguntar que a quién le gustaría prestarle sus n@lguitas y darle de comer sust3tas, seguramente por timidez no me decía nombres, yo le preguntaba si no sele antojaba alguno de nuestros amigos o alguno de los trabajadores, ella solome decía que si, pero no se atrevía a decirme quien.
En el lugar donde vivimos actualmente, casi no tenemos amistades, reciénllegamos hace poco, tenemos un amigo con el cual nos reunimos muyfrecuentemente con su esposa y algunos otros amigos en común, yo veía que no leera muy indiferente para probar tener s3xo con él. En las noches cuandohacíamos el amor, le empecé a decir que había visto varias veces a Franco verlelas n@lgas o las t3tas cuando usaba lindos escotes, le preguntaba que si no sele antojaba c0gérselo, su respuesta en esos momentos era un SI, inmediatamentetenía un tremendo orga5mo y repetía que sí, que quería c0ger con él.
Después de eso, me animé a hablar del asunto en el día, ya no en el momentode calentura, sino con toda tranquilidad y seriamente, me decía que le daríamucha pena hacerlo con el, que ¿como se lo diríamos?, que después de c0ger conel ya no podría mirarlo a los ojos, que ¿que pasaría con Sonia su esposa?, ¿queiba a pensar el de ella, de nosotros? La semilla ya estaba sembrada, eracuestión de días para ver el resultado.
 
Después de unos días, nuevamente por razones de trabajo tuve que estarfuera de casa una semana. Ya después de la segunda noche, nuestrasconversaciones eran bastantes candentes, siempre pensando en nuestra fantasía yen Franco. Casi me da un paro cardiaco cuando Elba me dice:
 
Elba - ¿No te gustaríaque estuviera aquí Franco comiéndose mis t3tas? -
Yo – ¿Es en serio Amor?, ¿Quieres que se coma tus t3tas Franco?
Elba – Si Amor, Me gustaría que estuviera aquí ahora, ¿No te gustaría queahorita viniera y me c0giera rico?
Yo – Que rico Amor, claro que me encantaría que ahorita te estuviera c0giendo,que te estuviera haciendo gozar rico, que se comiera tus t3tas y que acariciaratus ricas n@lgas.
 
En ese momento terminamos en un orgasmo simultaneo, muy rico.
Ya que se nos pasó la calentura, lo hablamos muy tranquilamente:
 
Yo - De verdad Amor, ¿Ya estás decidida a probar otro p3ne?
 
Elba – Si Amor, he pensado mucho y me he imaginado c0giend0 con Franco.
 
Yo - Pues si ya estás decidida, ahora busco la forma de decirle lo quequeremos y muy seguramente no se hará del rogar para darte una buena c0g1da.
 
Elba – Si Amor, yo si quiero probar otro p3ne, saber que se siente, y si quieroc0ger con Franco. Aunque me gustaría que estuvieras tu también, que los dos mec0j@n rico.
 
Yo – Ok Amor, no se como decírselo, pero seguro que me armaré de valor y se lodiré, pero me gustaría que lo hicieran primero ustedes solos, quiero que logoces y disfrutes plenamente, no quiero que te cohíbas con mi presencia,seguramente también el no se va a sentir cómodo, siento que va a estarnervioso.
 
Elba – Si Amor, es verdad, lo mejor sería así como tu dices.
 
Terminamos de hablar por teléfono ya casi a las tres de la mañana, creo queno pude ni dormir, estuve muy nervioso, excitado, pensando en que pronto seharía realidad mi deseo de muchos años…. Pero ahora, ¿Cómo se lo digo a Franco?
 
Antes de irme a trabajar, le escribí a Franco para saludarlo y desearlebuenos días, igual que lo había hecho en otras ocasiones, a veces lo hacía el oa veces yo, así que nada fuera de lo normal.
Los mensajes en esta ocasión se fueron haciendo cada vez mas, me preguntabacomo iba mi trabajo, cuando me regresaba, y lo mejor que me dijo, “…Armando, lo que se te ofrezca, estamos para ayudarnos, así que solo tu dime”.Ahí aproveché y le fui diciendo frases en doble sentido, que todo bien, peroque podrían estar mejor, que yo ya deseaba estar en casa porque en casa se cometodo muy rico y que había algo en lo que no estaba seguro de que el me pudieraayudar.
Y le escribí un texto bastante amplio, en resumen, que Elba y yo noshabíamos exc1t@do en la noche hablando de s3x0, que había estado el presente ennuestra conversación y que deseábamos que nos ayudara con la fantasía de que senos uniera.
Muy seguramente el lo deseaba, deseaba que algo así pasara, soñaba y seimaginaba c0g3rs3 a Elba; se me hizo eterno el tiempo para recibir su respuesta.
Me dijo que no sabía que decir, que lo había dejado helado, que lo masprobable era de que le estuviera jugando una broma.
Después de medio convencerlo, me pregunto que cual era el plan, si loharíamos a mi regreso los tres o que es lo que realmente queríamos. Que elestaba dispuesto y agradecido de haberlo considerado y confiar en el.
Le dije que ya lo había hablado con Elba y que ella ya estaba decidida yque deseábamos que fuera lo antes posible, le comenté que desde hacia muchotiempo lo estábamos imaginando pero que no se animaba, que seguramente ahora sehabía animado por mi ausencia y estaba deseosa de s3x0, por lo que le dije queme ayudara a que no se fuera a arrepentir y que hiciera lo posible porque fueraa verla ese mismo día.
Estuvo de acuerdo y me confirmo que iría ese mismo día a las 8 de la noche.
 
Inmediatamente se lo comenté a Elba, le dije que ya habíamos acordado conFranco y que hoy por la noche iría a verla.
¿Se imaginan la ex1tación que tuvimos los dos todo el día?
Nos mandábamos mensajes pensando en que ropa usaría, en como lo esperaría,que iba a decir ella.
Ambos estábamos muy nerviosos y exc1tados.
 
Ya casi a las ocho de la noche y después de probarse una infinidad deatuendos para recibirlo, nos decidimos por un vestido de licra muy corto yentallado color blanco, una tanguita blanca de encaje muy bonita que apenas lecubría su p@n0chita siempre depilada, sin brasiere. Creo que no les hecomentado como es ella, yo le veo un cuerpo espectacular, me encanta (seráporque la amo), mide 1.65, unos pechos 34C preciosos (no tan firmesdespués de amamantar a nuestros dos hijos y a mi), unas n@lg@s redondas ylevantadas, unas piernas largas, torneadas y firmes.
 
Los nervios cada vez aumentaban mas en mi, pero creo que ella estaba muchopeor.
 
Traté de calmarla diciéndole que ella no tendría que decir o contestarlenada a Franco, que solo se dejara llevar y disfrutara de las caricias que lehiciera.
A Franco le expliqué lo nerviosa que estaba Elba y que, por favor cuandollegara, la abrazara y la calmara diciéndole que todo estaba bien y que notendría que hacer nada que no quisiera o no estuviera de acuerdo.
 
Y como “No hay fecha que no se cumpla, ni plazo que no se venza”, las ochode la noche llegaron.
En nuestro caso, los niños no se fueron con los abuelos, ni se fueron de“pijamada” con los amiguitos, como lo mencioné con anterioridad, tenemos pocotiempo viviendo en este lugar y no tenemos ni familiares ni amigos de confianzacomo para dejar a los niños. Elba los dejó jugando videojuegos en la sala y lesdijo que estaría encerrada en la oficina haciendo un trabajo conmigo en lacomputadora y que no quería que la interrumpieran porque estaríamos en videollamada.
 
Ya le había dicho a Franco que Elba lo estaría esperando en mi oficina, quetuviera cuidado de que no lo vieran pasar los niños que estarían en la sala.Así que cuando llegó, fue directamente a mi oficina y ya estaba Elba sentada conlas piernas cruzadas en el sofá, “leyendo” un libro, cuando el entra, ella selevanta para cerrar con seguro la puerta y aprovecha tímidamente mostrarle sumini t@nguit@.
 
C O N T I N U A R Á...

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