
Iniciaba una guardia en el servicio de urgencias. Como les mencioné anteriormente, soy médico general del servicio de urgencias de un hospital infantil.
Hoy nuevamente me tocaba un turno con la enfermera Adriana. Cuando llegué a mi turno, vi a Adriana con unas medias largas y una falda súper ajustada a su hermoso cuerpo; estaba hecha una muñeca. No tenía sostén y se le notaban los pezones. La saludé de beso en la mejilla y me dijo al oído: "Hoy serías mío nuevamente, ese pene negro sera solo mío". Yo solo me reía.
Esta vez era época navideña. La urgencia estaba completamente sola, no había pacientes. Claro, todos estaban celebrando y lo esperado era que llegaran heridos, pero en horas de la madrugada.
Entre las enfermeras y los médicos habíamos planeado con anterioridad una cena navideña para no dejar pasar la ocasión, aun cuando estuviéramos trabajando.
Estábamos en la mesa repartiendo la comida y me senté al frente de Adriana. Me picó el ojo y luego sentí cómo me pasaba su pie por mi pantalón; no tenía zapatos, no sé en qué momento se los quitó. Movía su pie en forma circular en mi pantalón, se me paro la verga, la tenía dura, me encendió por completo. Movía el pie de arriba hacia abajo, cada vez más rápido, hasta que le hice señas de que parara, ya que nuestros compañeros se iban a dar cuenta. Se detuvo, pero me seguía mirando con ojos de deseo. Al terminar de comer, estábamos organizando la mesa y ella se colocó delante de mí; rozaba su cuerpo con el mío, nuevamente se me pone dura la verga, pero habían muchas enfermeras y mis compañeros medicos. Le dije que me las iba a pagar. Terminamos de organizar y quedó comida para más tarde: pavo, ensalada y natilla. Quedé muy satisfecho.
Había pasado una hora; el turno estaba calmado, solo había atendido a tres pacientes en toda la noche y ya tenía cuatro horas de estar en el hospital. Entonces, me dijo una auxiliar de enfermería que me había llegado un paciente herido a la sala de procedimientos.
Cuando llegué a la sala, ¡sorpresa! Era la enfermera Adriana completamente desnuda. Le puso seguro a la puerta y me dijo: "De esta no te me salvas, mi doctor rico". Yo le dije que mejor esperáramos para más tarde, pero ella insistía; me dijo que era el momento perfecto. Me abrazó, luego me agarró mi verga con sus manos mientras nos besábamos con lengua, con mucha saliva, era un beso súper apasionado.
Sentía su respiración agitada. Bajé a sus hermosos senos, pequeños pero bellos, encantadores; los succionaba, los lamía, hasta que me bajó el pantalón. Me saca mi verga dura, negra, venosa, gorda, me empieza hacer sexo oral con pasión, se la mete toda en su boca, después me chupa mis testículos, me lame la verga, entregándose por completo mientras me acariciaba.
Sin yo mediar palabra, se colocó en la camilla en posición de perrito( en 4). La acaricié profundamente y ella gritó de placer, se le vía su vagina depilada, completamente limpia, cerradita y rosadita, la acaricio con un dedo, lo paso por sus labios mayores y menores, le meto el dedo índice y ese dedo se fue súper rápido, luego le meto dos dedos dentro de su vagina y grita de placer, me dice: "mete tu verga pronto" le pasó mi verga por sus labios vaginales, estaban completamente mojados, meto la verga, y ella sigue gritando de placer. El encuentro se volvió completamente apasionado y ella seguía gritando de emoción. Le dije que no hiciera tanto escándalo porque podrían escucharnos; estaba ya muy excitado, el ritmo era intenso. Nos entregamos al deseo.
Estaba ya muy excitado le daba duro, se escuchaba el sonido de mis testículos en su vagina, era un golpe fuerte e intenso, le di verga como si no hubiese mañana.
Me dijo que cambiáramos de posición; me acosté boca arriba y se subió encima mío. Empezó a moverse sobre mí: cabalgaba mi verga, sube y baja, sube y baja. Hacía movimientos circulares, aumentaba la intensidad cada vez más rápido; sentía la increíble presión y el calor de su vagina sobre mi pene.
Me dijo que ya casi terminaba, sentía como le temblaban sus piernas, vuelve y me dice: "papi ya casi me vengo, dame duro que quiero tu leche dentro de mi", sentía la intensidad del momento. Le doy duro, aumento la intensidad, sudaba de tanto esfuerzo, siento que me voy a venir, le dije me vengo "enfermera perra", nos vinimos juntos, pero aún así subía y bajaba mi verga lentamente una y otra vez, podía ver como le salía mi semen de su vagina, ella seguía con gemidos, me dijo: " Papi que rico se siente tu leche en mi vaginita"
En ese instante, tocaron la puerta. Ella tomo su uniforme salió corriendo y se metió al baño de la sala de procedimientos, poniéndole seguro. Yo me subí el pantalón y abrí la puerta. Me dijo una enfermera: "Doctor, llegó un paciente con un dolor". Inmediatamente la excitación se bajó, mi pene se puso flacido de inmediato. Fui al baño y Adriana se estaba colocando el uniforme; me dio un beso y me dijo: "Esto apenas es el comienzo de este turno nocturno". Me lavé las manos y fui a ver al paciente.
0 comentarios - La enfermera Adriana una completa perra, parte #3