
Mi hijo mayor Bastian, me había llamado preguntándome si yo tenia planes para el sábado a la tarde noche. Ya que mi hijo Bastian está hospedando en un hotel del club dónde juega al fútbol, y por éso ya qué un par de semanas que nos vemos.

Mi hijo mayor Bastian por éso el quería que vaya a verlo jugar con su club, y así que el sábado él me invitó a ver uno de sus partidos. Yo no tenía muchas ganas de salir, pero accedí por el ya que hace varios días que no nos veíamos ; al cuál mi hijo Bastian es muy importante para mi y a negarme a su invitación lo iba a poner muy triste ése día de su partido con su club de futbol.

Llegado el día me arreglé y me puse linda, para ir a verlo jugar a mi hijo Bastian, y va a ir sola porqué mis dos hijas, cómo todos los fines de semana se van con mi ex esposo Martin, a lo cual estamos separados ya hace unos años el es el padre de mis tres hijos y mi hijo mayor Bastian está siguiendo los pasos de su papá que era ex futbolista profesor y ahora es entrenador por ahora no tiene club.

Yo quería que mi hijo Bastian me presumiera con sus compañeros por tener una madre muy linda, y eso le jugó en contra a él y a mí me dio la mejor experiencia sexual de toda mi vida. A todo éso me había tomado un taxi, ya que mi auto está en el taller haciéndole el serví del mes, por éso no tenía muchas ganas de salir de mi casa ya que no tenía mi propia movilidad.

Al llegar al estadio del club rival, mas parecía una cancha de barrió, mi hijo Bastian al verme que estaba en las tribunas lejos de él, me llamó haciéndome que me sentará atrás del banco de suplente para que lo pudiera ver jugar más de cerca, pero su entrenador no lo tuvo en cuenta en todo el partido, sólo lo hacía entrar en calor como a todos los suplentes los hacían trotar a fuera del campo de juego y el se quedó en la banca todo el partido y yo no sabía ni qué cara poner al verlo como el se encontraba con su cara de fastidioso ya qué el me había invitado para que lo pudiera ver jugar y no pusieron en todo el juego.

Ya había terminado el partido, y me quedé a esperarlo para salir a comer y hablar cómo le iba en sus días una charla de madre e hijo. Estaba esperándolo a fuera veía cómo salían sus compañeros del club y él salió al último con dos de sus amigos más allegado así mi hijo Bastian, sus dos amigos trataban de cambiarle el ánimo que tenia mi hijo mayor Bastian, cómo ya se encontraba libre ése día todo el equipo ya qué ganaron el partido y su entrenador le dió una charla a todo el equipo en el vestuario le dijo que se iban a volver a ver el lunes por la mañana en el predio para volver a la rutina del entrenamiento semanal.

Mi hijo Bastian al verme que me quedé a esperarlo, me dio un abrazo un beso y me presentó a sus dos amigos más compinche a él. Sus amigos decidieron salir a tomar unos tragos para celebrar la victoria, y le preguntaron a mi hijo Bastian si el quería acompañarlos y también me invitaron que si yo quería ir con ellos a tomar unos tragos en un bar, mi hijo Bastian me miró esperando mi respuesta ya que el no tenia muchas ganas de nada, lo convencí a mi hijo Bastian a ir con ellos así pudiera cambiarle el mal humor que tenía por no entrar a jugar el partido, el accedió a ir con nosotros por unos tragos.

A pesar de que mi hijo Bastian estaba visiblemente incómodo, pero ya se le pasaría. Ya en el bar estábamos en una mesa los cuatro los tragos pasaban, mi hijo Bastian seguía incómodo y fastidioso, pero yo ya estaba un poco cachonda por todos los tragos que estaba tomando, ya intercambiaba miradas con el chico que anotó los dos goles del triunfo. No quería admitirlo, pero eso me excitaba y lo hacía ver más masculino que a mi pobre hijo Bastian, que ni siquiera jugó el partido que me había invitado para que lo pudiera ver.

Miradas, bromas y coqueteos iban y venían mientras que mi hijo Bastian se emborrachaba más y más, al punto de que no podía ni caminar se quedó dormido en la mesa del bar ya era muy tarde, yo me dirigí hacia el baño también un poco mariada de la borrachera qué tenía pero todavía podía seguir tomando unos tragos más. Al regresar hacia la mesa en donde estábamos tomando, ya no estaba mi hijo Bastian y un amigo de el y el otro chico volvía de la barra con dos tragos en sus manos, yo ya al estar sentada veía cómo ése chico dejaba un vaso en nuestra mesa por detrás mio sentándose a la par mía mientras me apretó la pierna para poderse sentarse de lo borracho que el también se encontraba, y le pregunté mi hijo Bastian y el otro chico se fueron al baño y el me respondió no no señora Eva, Fran lo tuvo que llevar que se tome un taxi hacia el hotel porqué ya no daba más y Bastian ya se quería ir, el pensó que usted se había marchado así su casa ya por éso el quería irse a descansar, pero me había dejado sola en el bar con sus dos amigos, al voltear hacía la puerta vi como su amigo Fran volvió a nuestra mesa para seguir tomando con nosotros.

En ese momento el chico con el que llevaba rato coqueteando vio su oportunidad y la aprovechó. La verdad es que yo estaba esperando que se insinuara. Él y uno de sus amigos se ofrecieron a llevarme a casa. El otro no estaba mal y siempre había fantaseado con un trío; será que hoy se me dará. Saliendo con los dos compañeros del club de donde juegan juntos con mi hijo Bastian.


Caminando por la calle de noche esperando que llegara el uber qué uno de los chicos había pedido para acercarme a mi casa. Ellos dos empezaron a coquetear conmigo hasta que accedí a chuparle sus vergas en la calle a los dos juntos, mientras que ellos no perdieron el tiempo y me cogieron uno a la vez arriba de un auto estacionado en el lugar, a los pocos minutos después llegó el uber por nosotros tres.



En el asiento de atrás yo sentada en el medio de lo dos compañeros de mi hijo Bastian, mientras ellos aprovechaban nuestra conversación que teníamos con el chófer del uber, los chicos empezaron a meterme manos en el medio de mis piernas en pleno viaje hacia mi casa, al llegar ami domicilio nos bajamos en la puerta de mi casa y, obvio, los invité a pasar para seguir la madrugada tomando. Ellos dos accedieron con unas sonrisas en sus rostros. Seguimos tomando y empezaron los coqueteos más desinhibidos, más directos, las preguntas sexosas, y el ambiente se cargó de tensión.



Yo quería coger de lo caliente que me habían dejado y ellos estaban deseando cogerme otra vez. Uno de los chicos se abalanzo hacia mí comenzandome a besar diciéndome que podíamos pasarla muy bien los tres juntos.






Yo sonreí y pregunté cómo de manera pícara. Cuando me di cuenta su lengua bailaba a dentro de mi boca mientras las manos del otro me iban sacando la ropa por detrás haciéndome un sándwich. Siempre quise sentirme tan deseada que dos hombres me compartieran con tal de cogerme. Mientras me seguía besando con el chico, el otro por detrás mio se arrodilló en el piso y con sus manos me abrió mis nalgas, comenzando a chuparme el culo e introdujo dos dedos en mi concha, ya hecha un charco. Lenguas, dedos, manos y sus vergas manoseándome y frotándose por mi cuerpo yo me sentía en la misma gloria sentír dos machos jóvenes aprochandose de mi cuerpo.



Me llevaron a la cama, me pusieron en cuatro y, mientras se la chupaba a uno, el otro me cogía la boca sin contemplación. Me decían que ese era el tipo de sexo que merecía por ser una mujer mayor con un buen cuerpo y qué lo iba a disfrutar. La verdad no podía estar más de acuerdo. Me daban nalgadas, me tomaban del cabello, cambiaban de lugar solo para penetrarme desde diferentes ángulos y poses. Mientras uno me cogía, el otro me lamía las tetas o la concha, concentrados en mi placer con sincronización perfecta y yo concentrada en ser su puta. Cuando volvimos a la posición inicial, yo siendo clavada de perrito mientras se la chupaba al otro, tuve mi tercer orgasmo de esa madrugada.



Escuché cómo el de atrás empezó a gemir y a convulsionar al mismo tiempo que tiraba su leche en mis nalgas y espalda. Luego el otro, sin avisarme, se corrió en mi boca. Reí al no poder tragarlo todo y quedar babeando de su semen.


Ellos estuvieron manoseándome y consintiéndome un rato más antes de irse, como si fuera su muñequita para darles placer y juguetear. Yo solo me dejaba. Al final se fueron no sin antes preguntarme si quería repetir el próximo fin de semana. Obviamente les dije que sí. Creo que seguiré yendo a todos los partidos a los que me invite mi querido hijo Bastian.


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