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Como como me convertí en un Cuck parte 1

Está es la historia de como conocí una mujer que me cambió (arruinó?) la vida.


Mi nombre es Roberto pero todos me dicen Toto y tengo 35 años. Soy morocho, de Salta capital y trabajo en ventas, esto era así hace 10 años también, con unos 20 kilos menos y más pelo en la cabeza (y por más pelo me refiero a algo de pelo, porque ya perdí la batalla). En ese momento iba bastante al gym, me cuidaba y era relativamente fachero, ya tenía un auto y bastante bien me iba para la edad, también puedo decir que era una persona alegre y un poco inocente. Solo había tenido una pareja hasta entonces, mi amor de la secundaria… no quiero entrar en detalles de eso ahora pero luego seguro será muy importante contárselos.

Lo que les quiero contar arranca en 2016, venía de haber terminado la universidad, estudié comercio exterior y sentía que me comía el mundo, pero tanto tiempo al estudio y me dejaron poco para ocio y no tenía muchos amigos fuera de los pibes de la facu y algún que otro chango amigo de la infancia. Cómo se imaginarán, pocos amigos, poco contacto, pocas salidas: no había forma de que conozca a alguna chica y menos que menos por mi actitud reservada tener relaciones casuales, salvo unas 2 o 3 veces en esos años después de mis 18.

Un buen (o trágico) día decidí bajarme Tinder y probar qué onda. Como se imaginarán, no tuve suerte y como la mayoría de los que lo intentan me crucé más con perfiles falsos o minas que me boludeaban y no llegaba a nada, hasta que unas semanas después hago match con Adri. Adri era una estudiante de comunicaciones que vivía en salta pero era Tucumana, linda morocha, en las fotos parecía una chica reservada e intelectual pero sin dejar de ser atractiva y sensual, unos ojos miel que me encantaron desde un primer momento y aunque sus fotos lo ocultaban, unas curvas fatales. No era una chica de gym ni nada parecido, era más el perfecto combo entre natural y delicada.

Luego de hablar varios días me dice que si quería salir alguna vez, cosa que, aunque yo lo había insinuado varias veces no me animé a decir por mi cuenta y me tomó por sorpresa. Le dije que sí, su excusa era que iba a salir con amigo suyo y que luego él se tenía que ir y que como yo le había dicho que también haría algo ese día nos podíamos encontrar luego. Perfecto! Pensé sin darle más vueltas y quedamos para ese sábado para un conocido bar de salta que cerró en pandemia ya.

Ese día decidí ponerme una camisa nueva, una campera bastante gruesa que era mi favorita y me compré zapatillas, agarré valor y salí a caminar las 8 cuadras que separaban mi departamento del bar, bastante cagado de frío tengo que admitir. Cuando llego Adri estaba sola, nos dimos un beso en la mejilla de salido protocolar y empezamos a charlar, me dijo que su amigo Luciano ya se había ido y que luego lo iba a ver de nuevo para que le entregue unas cosas, que llegué justo 10 minutos después que él asi que no tuvo que esperar nada. Charla va, charla viene, tomamos unos tragos, cosa fatal para mí que tengo nula tolerancia al alcohol, pero así fue aflojando mi nerviosismo y la noche fluyó. No sé en qué momento, pero cuando estuve más tranquilo empecé a notar a Adri, tenía los labios pintados con color violeta, me dijo que era su labial favorito y que tenía manteca cacao para sus labios siempre partidos. Había salido con una campera que dejó en el respaldo de la silla, una camisa beige que hacía que se le notaran un poco los pechos cubiertos por un corpiño negro y tenía unos jeans anchos que ocultaban unas piernas que a primera vista llamaban la atención, no me olvido más de sus botas negras que con el tiempo me enteré que eran sus favoritas y llevaba a todas partes.

Luego de unas 2 horas de charla decidimos irnos, me dice que su departamento quedaba a unas 4 cuadras y yo le digo que era de pasada a la mía y que la acompañaba. Al salir recuerdo habemos congelado durante esas 4 cuadras y al llegar darle un beso en la mejilla y decirle chau… pero ella tenía otros planes. Estando parados en el hall de su edificio me pregunta si no quiero pasar y seguir hablando un rato más. La realidad es que en mi mente nunca pasó la idea de que pueda pasar algo más en la primera cita, así que me descolocó, por suerte había decido llevar una cajita de preservativos en la campera por las dudas y casi contra mi voluntad por consejo de mi mejor amigo (y qué razón tenía!).

Subimos hasta el piso en que vivía ella, era por escalera porque el edificio era medio viejo. Al entrar me di cuenta que me mintió, no quería charlar! Al instante me comió la boca de un beso y empezamos a tocarnos por encima de la ropa contra la pared, le desprendí la campera y le tocaba la cola por encima del jean, ella hacía lo propio y me sacó la ropa hasta dejarme en camisa y luego me agarró el bulto. Se río por lo duro que ya estaba y dijo que estaba feliz de que ya esté así, me siguió franeleando por arriba del jean hasta ella quedar en tetas, unas tetas hermosas, un poco puntiagudas y muy suaves. No tardamos nada en llegar a su cama y ahi besarle la panza mientras le sacaba el jean e intentaba sacarme el mío a la vez. Una vez lograda la hazaña empiezo a tocarla sobre su bombacha negra, a rozarle los muslos y notar como se mojaba, ella mientras me miraba y me decía provocativa que quería ver que podía hacer con una risita burlona que no puedo describir como otra cosa que la risa de una putita pidiendo que se la cojan…

Procedo a sacarle la bombacha y tocarla, hasta que no doy más de la calentura y me pongo preservativo, no pude decirle en ese momento, pero tenía unas ganas terribles de que me chupe la pija, pero en mi inseguridad hace eso parecía mucho pedir y era ser un desubicado. Así que luego de haber terminado los preparativos, nos pusimos en la pose del misionero y empecé a garcharla. No es que nunca haya tenido sexo antes, es que nunca me habían hablado al oído diciéndome que les encantaba mi pija y terminé levantándola y dándole yo estando parado, casi me quedo sin aire pero esos años de gimnasio se pagaron todos ahí mismo. Era increíble como podía apretarme la espalda con la piernas y sin sacarme la mirada de encima hablar tan entregada, sentir como sus jugos escurrían por mi pierna fue la señal de que me estaba enganchando a esta droga y mismo luego de unos segundos me propone que me acueste, se acuesta al lado mío y empieza a tocarse, me pide que le bese las tetas y un minuto después acaba con un grito de placer. Qué locura haber presenciado eso! Y ahí no terminó la historia, luego de unos 15 segundos se va a los pies de la cama, me saca el preservativo y me la empieza a chupar como nunca lo hicieron antes, no duré ni 30 segundos cuando del shock acabé en su boca y ella sin dudar y soltando una de sus risitas de putita se tragó diciendo que estaba rico. Se deslizó por mi cuerpo hasta mi cara, me dio un pico y me dijo que si quería quedarme a dormir, así fue el día que la conocí.

Al día siguiente, 10 am de un domingo me despierto y ella todavía dormía, así que decidí quedarme en silencio, al rato ella se despierta y me da un beso, hablamos un rato y nos cambiamos, no logramos empezar a desayunar cuando ya me beso de nuevo y me dejó con la pija dura de nuevo, seguimos franeleando unos 10 minutos más hasta que le llegó un WhatsApp de su amigo lucho, le traía un poco de marihuana que habían decido comprar entre los dos y le tenía que dar su parte. 5 minutos después estaba el chango en su puerta y lo hizo subir al monoambiente, esos minutos nos alcanzaron para terminar de cambiarnos. 

Cuando llega lucho le entrega la cajita con lo que compraron adentro y nos ponemos a hablar, le ofrece un café porque ella no tomaba mate y no tenía (como hice bromas sobre esto!) y charlamos unos minutos hasta que ella decidió armar un cigarro y se pusieron a fumar. En paralelo yo estaba sentado en la cama y ella me besaba ocasionalmente, hasta que en un momento me tocó la cara de una forma que me hizo sonrojar y poner nervioso. Luciano claramente se dio cuenta y yo también, era una sensación tensa que nunca había vivido y mi mente empezó a volar a una velocidad increíble pensando en que pasaría. En ese momento ella se acuesta al lado mío, con un pantalón de pijama que le marcaba la tremenda cola que tenía y con una remera donde sus pezones no hacía falta imaginarlo, entre el frío y la excitación estaba todo dicho. 

En ese momento ella le preguntó a lucho que iba a hacer después y él titubeante dijo… “chicos, creo que el tengo que ir, está por pasar algo muy divertido acá y no estoy invitado”, segundos después se fue dejando la caja y un saludo para ambos y Adri y yo nos quedamos cogiendo hasta la tarde… no lo sabía aún, pero era la primera de muchas experiencias que Adri me haría vivir.


Si les gustó, cuando tenga tiempo les contaré como sigue este historia hasta el día de hoy! Saludos 

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