La vida luego de esa noche se sintió rarísma.
Por momentos no dejaba de tener el pulso a mil por hora, pensando en lo maravilloso e increíble que fue adueñarme de esos tiernos y apachurrables senos en desarrollo. Y de vez en cuando... tenía unas ganas absolutas de pegarme un tiro o desaparecer de este planeta.
No me haré el santo. Lo disfruté, y probablemente lo volvería a hacer; sin necesidad de haber llegado a algo más.
Pero... nadie puede ganar la lotería dos veces seguidas ¿verdad?
Me vi tentado muchas veces a sentarme afuera, en la banqueta, como aquella vez. Sabía que no iba a poder actuar como si nada hubiese pasado. Me entraba un cosquilleo de solo pensar en ella... verla corretear con su ropa casual: un top y shorts chiquititos.
Si justo ahora tengo el pene bien duro, en la soledad de mi cuarto ¿Cómo lo tendría allá en la calle? Con ella cerca, o incluso sentada a mi lado; fingiendo simple amistad o algo así.
Tal vez ella se arrepentía de lo que pasó. Tal vez me repudiaba o no quería nada más conmigo.
¿Fui demasiado lejos?
...
En medio de mi alterado monólogo interno, oí risas y gritos provenientes de afuera. Siempre eran un fastidio esos chiquillos, en serio tenía ganas de largarlos como un viejete amargado. Pero quizás entre ellos se encontraba ella... la dulce y sarcástica hija de mis vecinos, Vane.
Abrí apenas 2 centímetros de la cortina, para asomarme y espiar la calle. Mi cuarto está en un segundo piso, por lo que mi atención se dirigió hacia abajo.
Ahí estaban, un grupo de alrededor doce chicos y chicas puestos en semicírculo, pegados a la pared de mi casa. Se les veía animados.
Asomé un poco más la cara a través de la cortina para ver mejor y noté que había una muchacha en medio de todos ellos, bailando frente a un celular que estaba apoyado en la ventana cerrada de mi sala.
Estaba claro lo que hacían... trends ridículos para ganar visitas y likes en redes sociales.
Pensé en dejarlos tranquilos y seguir en lo mío, hasta que me percaté que una de las bulliciosas era Vane.
Ahora sí valía la pena quedarme.
Se le veía contentisima junto a sus amiguitos, haciendo el tonto y pasándoselo bien. Tenía esa sonrisa boba que escondía una personalidad atrevida. Es curioso ese contraste...
Por lo general luce despreocupada y extrovertida, pero aquella vez estando solos en su cocina... Lo único que había en su rostro era vergüenza y ternura. Una faceta desconocida.
Entonces fue su turno de pasar al frente y bailarle a la cámara. Cielo santo...
Tenía una destreza asombrosa al moverse. Sacudía las caderas como una profesional, alternando velocidades y tomando diferentes posiciones. Además, por ratitos hacía unas muecas "seductoras", mordiéndose el labio inferior o llevándose el dedo a la boca. Los demás la animaban e incitaban a ser más coqueta, haciendo un verdadero escándalo "EH!! EH!! EH!! ESOOO!! WUUU!!"
Desde mi cuarto yo la apoyaba en silencio mientras me agarraba la entrepierna.
Todo fue placer y risas para mí, hasta que en una de esas oí que le decían a Vane: ¿Me pasas luego el video? ¿O lo subirás a tu cuenta?
Carajo.
En algún rincón... de alguna red social... ella se exponía así ante extraños...
Tenía que encontrar esa cuenta...
Al cabo de un rato se fueron cada uno a su casa y yo me tiré en mi cama con celular en mano; decidido a ver qué clase de cosas subía en su cuenta personal.
Busqué durante horas en cada red social que se me ocurrió. Escribía en el buscador cosas como el nombre de las canciones de reggaetón que usaron, o hashtags tipo: #paratiii #<3 #tiktokhazmefamosa, etc...
Realmente pelotudez tras pelotudez.
Me topé con videos interesantes pero ninguna era de Vane. (igualmente les di like)
Iba a darme por vencido. Ya solo deslizaba aburrido en la app, hasta que salió un apartado de "Personas que quizás conozcas" ¡Y justamente ella apareció ahí!
No tenía ni idea de cómo pudo haber pasado. Probabemente estaba relacionado a la localización y rastreo de la aplicación, algo a lo que nunca di permiso; pero ahora era mi regalo bendito.
Entré a su perfil rápidamente y sus últimos videos eran similares a lo que había visto ahí en la calle.
Bailes... selfies y primeros planos a su carita redonda, haciéndose la linda y "beboteando"... o salía junto a sus amigas del barrio y de su clase en algunos de ellos.
Vi outfits suyos que no conocía e igual de inapropiados, aun más en internet.
No tenía reparos en mover el culo estando tan cerca de la cámara. Ni le parecía importar que se notasen sus braguitas y brasier.
Llegaba a tener hasta 80 comentarios en cada publicación diciéndole todo tipo de cosas.
Amigas o familiaries llamándole linda y cosas así. Hombres mandándole emojis de amor y chuleándola...
Desgraciados... ¿Cómo se atrevían a tratarla de esa manera sin conocerla? La sangre me hervía de celos sin que yo pudiera hacer nada ¿A ella le gustaba eso? No veía que respondiese sus comentarios...
Segundos después me invadió otra cosa, muchísimo ego y arrogancia.
Claro que iba a sentirme así, si solo YO había tenido la oportunidad aquella. Nadie jamás la tuvo entre sus brazos, ni tuvo la dicha de probar sus labios.
Me di cuenta que volvía a tener la mano en la entrepierna, otra vez excitado...
Lo había decidido. Si tenía que competir o reafirmar mi lugar en la vida de Vane, daría lo mejor de mí para que así fuese. No sería el mismo perdedor que ha perdurado tanto tiempo.
Si tenía que esforzarme por salir del pozo, lo haría por ella.
Primero debía ganarme la confianza de sus padres y que me permitiesen acompañarla cuando quisiera.
Luego tendría que ponerme las pilas y estudiar para entrar a una universidad. Sacrificar mis horas de juego y porno en la madrugada, para emplearlas en horas de sueño.
Pero antes... me quedaría un ratito más admirando sus videos más recientes...
Por momentos no dejaba de tener el pulso a mil por hora, pensando en lo maravilloso e increíble que fue adueñarme de esos tiernos y apachurrables senos en desarrollo. Y de vez en cuando... tenía unas ganas absolutas de pegarme un tiro o desaparecer de este planeta.
No me haré el santo. Lo disfruté, y probablemente lo volvería a hacer; sin necesidad de haber llegado a algo más.
Pero... nadie puede ganar la lotería dos veces seguidas ¿verdad?
Me vi tentado muchas veces a sentarme afuera, en la banqueta, como aquella vez. Sabía que no iba a poder actuar como si nada hubiese pasado. Me entraba un cosquilleo de solo pensar en ella... verla corretear con su ropa casual: un top y shorts chiquititos.
Si justo ahora tengo el pene bien duro, en la soledad de mi cuarto ¿Cómo lo tendría allá en la calle? Con ella cerca, o incluso sentada a mi lado; fingiendo simple amistad o algo así.
Tal vez ella se arrepentía de lo que pasó. Tal vez me repudiaba o no quería nada más conmigo.
¿Fui demasiado lejos?
...
En medio de mi alterado monólogo interno, oí risas y gritos provenientes de afuera. Siempre eran un fastidio esos chiquillos, en serio tenía ganas de largarlos como un viejete amargado. Pero quizás entre ellos se encontraba ella... la dulce y sarcástica hija de mis vecinos, Vane.
Abrí apenas 2 centímetros de la cortina, para asomarme y espiar la calle. Mi cuarto está en un segundo piso, por lo que mi atención se dirigió hacia abajo.
Ahí estaban, un grupo de alrededor doce chicos y chicas puestos en semicírculo, pegados a la pared de mi casa. Se les veía animados.
Asomé un poco más la cara a través de la cortina para ver mejor y noté que había una muchacha en medio de todos ellos, bailando frente a un celular que estaba apoyado en la ventana cerrada de mi sala.
Estaba claro lo que hacían... trends ridículos para ganar visitas y likes en redes sociales.
Pensé en dejarlos tranquilos y seguir en lo mío, hasta que me percaté que una de las bulliciosas era Vane.
Ahora sí valía la pena quedarme.
Se le veía contentisima junto a sus amiguitos, haciendo el tonto y pasándoselo bien. Tenía esa sonrisa boba que escondía una personalidad atrevida. Es curioso ese contraste...
Por lo general luce despreocupada y extrovertida, pero aquella vez estando solos en su cocina... Lo único que había en su rostro era vergüenza y ternura. Una faceta desconocida.
Entonces fue su turno de pasar al frente y bailarle a la cámara. Cielo santo...
Tenía una destreza asombrosa al moverse. Sacudía las caderas como una profesional, alternando velocidades y tomando diferentes posiciones. Además, por ratitos hacía unas muecas "seductoras", mordiéndose el labio inferior o llevándose el dedo a la boca. Los demás la animaban e incitaban a ser más coqueta, haciendo un verdadero escándalo "EH!! EH!! EH!! ESOOO!! WUUU!!"
Desde mi cuarto yo la apoyaba en silencio mientras me agarraba la entrepierna.
Todo fue placer y risas para mí, hasta que en una de esas oí que le decían a Vane: ¿Me pasas luego el video? ¿O lo subirás a tu cuenta?
Carajo.
En algún rincón... de alguna red social... ella se exponía así ante extraños...
Tenía que encontrar esa cuenta...
Al cabo de un rato se fueron cada uno a su casa y yo me tiré en mi cama con celular en mano; decidido a ver qué clase de cosas subía en su cuenta personal.
Busqué durante horas en cada red social que se me ocurrió. Escribía en el buscador cosas como el nombre de las canciones de reggaetón que usaron, o hashtags tipo: #paratiii #<3 #tiktokhazmefamosa, etc...
Realmente pelotudez tras pelotudez.
Me topé con videos interesantes pero ninguna era de Vane. (igualmente les di like)
Iba a darme por vencido. Ya solo deslizaba aburrido en la app, hasta que salió un apartado de "Personas que quizás conozcas" ¡Y justamente ella apareció ahí!
No tenía ni idea de cómo pudo haber pasado. Probabemente estaba relacionado a la localización y rastreo de la aplicación, algo a lo que nunca di permiso; pero ahora era mi regalo bendito.
Entré a su perfil rápidamente y sus últimos videos eran similares a lo que había visto ahí en la calle.
Bailes... selfies y primeros planos a su carita redonda, haciéndose la linda y "beboteando"... o salía junto a sus amigas del barrio y de su clase en algunos de ellos.
Vi outfits suyos que no conocía e igual de inapropiados, aun más en internet.
No tenía reparos en mover el culo estando tan cerca de la cámara. Ni le parecía importar que se notasen sus braguitas y brasier.
Llegaba a tener hasta 80 comentarios en cada publicación diciéndole todo tipo de cosas.
Amigas o familiaries llamándole linda y cosas así. Hombres mandándole emojis de amor y chuleándola...
Desgraciados... ¿Cómo se atrevían a tratarla de esa manera sin conocerla? La sangre me hervía de celos sin que yo pudiera hacer nada ¿A ella le gustaba eso? No veía que respondiese sus comentarios...
Segundos después me invadió otra cosa, muchísimo ego y arrogancia.
Claro que iba a sentirme así, si solo YO había tenido la oportunidad aquella. Nadie jamás la tuvo entre sus brazos, ni tuvo la dicha de probar sus labios.
Me di cuenta que volvía a tener la mano en la entrepierna, otra vez excitado...
Lo había decidido. Si tenía que competir o reafirmar mi lugar en la vida de Vane, daría lo mejor de mí para que así fuese. No sería el mismo perdedor que ha perdurado tanto tiempo.
Si tenía que esforzarme por salir del pozo, lo haría por ella.
Primero debía ganarme la confianza de sus padres y que me permitiesen acompañarla cuando quisiera.
Luego tendría que ponerme las pilas y estudiar para entrar a una universidad. Sacrificar mis horas de juego y porno en la madrugada, para emplearlas en horas de sueño.
Pero antes... me quedaría un ratito más admirando sus videos más recientes...
0 comentarios - Mi única amistad es la joven hija del vecino. ep4