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El Sabado Pasado Sexo Con mi Mama Novia

CONTINUACIÓN DEL RELATO ANTERIOR

Si no leíste la parte de anoche, hacelo primero:
https://www.poringa.net/posts/relatos/6414389/Nuestra-cama-nuestro-pecado-nuestro-amor.html

El calor entraba por la ventana entreabierta como si quisiera meterse en la cama con ellos. El ventilador de techo giraba lento, moviendo el aire viciado de sexo y sudor. Afuera se oía el ruido lejano de un colectivo y el ladrido de un perro del barrio. Adentro solo existían los dos.

Lucas llevaba casi media hora adentro de ella. La pija le latía gruesa y mojada, entrando y saliendo con ese ritmo profundo que había aprendido a controlar. Cada vez que llegaba al fondo, el pubis le golpeaba suave el clítoris de María y ella soltaba un gemido ahogado contra su hombro.

—Uff… mamá, mirá cómo aguanto ahora —dijo él con la voz ronca, orgulloso, sin dejar de moverse—. Antes me venía enseguida. Ahora te puedo coger despacio… bien despacio.

María tenía las piernas abiertas, los muslos temblando un poco. El cuerpo real, maduro, sudado: las tetas caídas hacia los costados, la panza suave que se movía con cada embestida, el culo hundido en el colchón. Le acarició la espalda con las dos manos, sintiendo los músculos jóvenes tensos bajo los dedos.

—Ay, sí… la verdad que estás durando un montón, m’hijo —susurró ella, la voz pastosa—. Antes a los dos minutos ya estabas temblando y me llenabas. Ahora… ahora me la sentís toda. Qué rico.

Lucas se detuvo un segundo, bien profundo, y le dio un beso húmedo, abierto, metiéndole la lengua. El gusto a mate de la mañana todavía les quedaba en la boca.

—Todos los días, boluda. Me pajeaba hasta que casi me venía y paraba. Me aguantaba. Todo pensando en esta concha… en cómo se te abre cuando te la meto. Quiero cogerte bien. Sin apurarme. Quiero que me pidas más.

María se rio bajito, esa risa de mamá que se le escapaba incluso cuando tenía la pija del hijo hasta el fondo. Le apretó el culo con las dos manos y lo empujó un poco más adentro.

—Qué tarado que sos… pero me encanta. Metémela más despacio ahora… así… bien profundo. Uff, qué rica la sentís. Se me pone toda mojada cuando hablás así.

Siguieron en silencio un rato largo. Solo se escuchaba el sonido mojado de la pija entrando y saliendo, el roce de la piel, la respiración entrecortada de los dos y el ventilador. Lucas bajó la cabeza y le chupó un pezón, lento, mientras seguía embistiéndola. María arqueó la espalda y le clavó las uñas suaves en los hombros.

—¿Y en la uni cómo andás? Contame… —dijo ella de repente, como si estuvieran charlando en la cocina, pero la voz se le quebró en un gemido cuando él le rozó un punto sensible.

Lucas aceleró un poco el ritmo, pero sin perder el control. Le gustaba hablarle mientras la cogía. Le gustaba sentir que era su mamá y al mismo tiempo la mujer que se dejaba abrir las piernas para él.

—Re bien. Ya entregué todas las tareas, los prácticos los tengo aprobados y los parciales también. Este cuatrimestre estoy zafando bastante. No me puedo quejar.

María gimió más fuerte y le pasó las manos por el pelo, tironeándolo un poco.

—Qué bueno, Lucas… me pone re contenta escucharte decir eso. Seguí así, eh. No te aflojes ahora que venís bien… Ay, Dios… ahí… seguí moviéndote así. Justo ahí.

Él le besó el cuello, la clavícula, el hueco detrás de la oreja. Seguía hablando mientras la penetraba, la voz baja y sucia:

—Además… ya ni miro porno ni nada. No me dan ganas. Con vos tengo todo. Esta concha, estas tetas, este culo… todo. Me obsesiona. A la noche me despierto con la pija dura y solo pienso en metértela. En llenarte. En dejarte marcada.

María giró la cara y lo miró a los ojos. Había ternura y lujuria mezcladas, y también esa sombra de culpa que nunca terminaba de irse del todo. Se persignó mentalmente, un gesto rápido, casi automático, y después le sonrió con la boca entreabierta.

—¿De verdad? Mirá vos… —le dio un beso largo y baboso, chupándole el labio inferior—. Eso me gusta mucho, m’hijo. Sos joven, tenés que enfocarte en tus cosas y en lo nuestro. Si necesitás desahogarte, acá estoy yo. Para eso soy tu vieja… aunque Dios me perdone por lo que te dejo hacer.

Lucas se incorporó un poco, le levantó las piernas y se las apoyó en los hombros. La posición le permitió entrar todavía más profundo. Empezó a darle más fuerte, más seco, el sonido de los cuerpos chocando llenó el cuarto.

—Quiero cogerte todo el día hoy… ¿te copa? Quiero dejarte la concha hinchada. Quiero que cuando te sientes a tomar mate después sientas que todavía estoy adentro.

María soltó una risita entre gemidos, las manos agarrándole las muñecas.

—Dale… total es sábado y no tenemos nada que hacer. Pero no te olvides de comer algo después, eh. No quiero que estés todo el día con la pija dura y sin probar bocado. Después te hago unos huevos con tocino… o lo que quieras.

—Después comemos… ahora quiero llenarte otra vez —gruñó él, acelerando.

—Hacelo entonces —dijo ella, abriendo más las piernas, ofreciéndole todo—. Llename toda, mi amor. Quiero sentir cómo me corrés adentro. Quiero que me dejes la leche hasta el fondo… como siempre.

Lucas ya no aguantaba. El ritmo se volvió irregular, profundo, casi desesperado. Le agarró las caderas con fuerza y empezó a embestirla con ganas, mirándola a la cara. María lo miraba de vuelta, los ojos entrecerrados, la boca abierta, soltando gemidos cortos cada vez que él le daba hasta el fondo.

—Mamá… me voy a venir… me voy a venir adentro…

—Dale… corréte… llename… soy tuya…

Lucas soltó un gemido largo, gutural, y se descargó profundo. Las embestidas se volvieron lentas y pesadas mientras se vaciaba dentro de ella, temblando. María lo sintió latir y disparar, oleada tras oleada, y apretó la concha alrededor de la pija para sacarle hasta la última gota. Lo abrazó fuerte contra su cuerpo sudado, acariciándole el pelo y la nuca mientras él terminaba de corrérsele adentro.

—Así… muy bien… eso es… descargá todo, m’hijo —murmuró con voz suave de mamá, aunque la concha todavía le latía—. Descansá un rato ahora. Estoy llena de vos…

Se quedaron abrazados, él todavía adentro, la pija ablandándose de a poco pero sin querer salir. El semen empezó a escurrir un poco, caliente, mezclado con los fluidos de ella. El olor a sexo era denso, animal, doméstico. El ventilador seguía girando. Afuera, Rosario seguía su sábado de calor.

Lucas levantó un poco la cabeza y le besó la boca, lento, casi devoto.

—Te quiero, mamá. En serio. No es solo la pija. Te quiero.

María le acarició la mejilla con el dorso de la mano, mirándolo con esa mezcla de amor y pecado que ya se le estaba haciendo costumbre.

—Y yo a vos, boludo. Mucho. Más de lo que debería… pero ya está. Dios sabrá. Ahora quedate un rato así. Después te limpio, te hago algo rico para comer y si querés seguimos. Total… la abuela no viene hoy. Está en lo suyo.

Lucas asintió, hundiendo la cara en el cuello de ella, oliéndola. Todavía latía adentro suyo. Todavía la tenía.

El sábado recién empezaba.
El Sabado Pasado Sexo Con mi Mama Novia

4 comentarios - El Sabado Pasado Sexo Con mi Mama Novia

vampirodemor0n +1
El relato biene ada vez más caliente y natural entre ellos , es genial .
Lo estoy siguiendo a full como a los demás pero este me entusiasmo bastante más no se porque pero me gusta mucho .

Abrazo vampiro .
Elverga2346 +1
Gracias seguiré entonces 😉
vampirodemor0n +1
Dale buenisimo , espero cada publicación para saber como sigue .

Otr abrazo vampiro por seguir contando la historia 😉
Hinchawebo +1
el relato está bueno, como los de hasta ahorq, pero si pones metas para subir mas contenido vas a terminar decepcionado
qwerty234234
tengo un grupo de zangi que es seguro para hablar sin miedo a ser juzgados, es mas que nada para gente de argentina, 1301504611 es el numero de zangi, es para hablar de lo que no se puede, rompamos tabu sin miedo