Llevaba teniendo sexo con papá casi hacía un año, digamos que hubo dos momentos clave a la hora de que se diera cuenta de mis morbos ya que sabía que tarde o temprano se enteraría, algo que para nada me importa como pudisteis leer en mis anteriores relatos ya que tenemos una relación digamos excitantemente erotica.
Un momento clave fue cuando mi padre se enteró de mis morbos y de mis deseos más sucios el día que casi atrapa a mi tío en mi cuarto (lo contaré si me comentáis el post, porfi), yo esto obviamente lo supe posteriormente cuando tuve la primera relación con mi papá.
El otro momento clave y definitivo fue cuando una profesora no asistió a clase y nos permitieron salir antes, ese día ansiosa y excitada camine a casa rápidamente deseando jugar con mis dildos y vibradores que guardaba a buen reacudo en el trasfondo de mi armario.
Había salido dos clases antes por lo tanto tendría bastante tiempo hasta que llegara mi hermano, mi padre trabajaba y mi madre también por lo que tendría la casa para mí sola por lo menos unas horas hasta la llegada de mi hermano o tal vez mi padre, casi siempre llegábamos al mismo tiempo (iba al instituto junto con mi hermano que iba varios cursos por detrás de mi)
Dejé la mochila rápidamente, cerré la puerta y me desnude con ansiedad, rápidamente, estaba excitada desde que había salido de clase y había llamado a mi tío para vernos, tristemente tenía que trabajar y frustrada imaginaba tener momentos con el más a menudo de ahí mi calentura.
Estaba tan excitada y humeda que tome una almohada bastante suave y comencé a frotarla en mi coño mientras yo estaba tumbada boca arriba, joder, me encantaba, estaba bien caliente y pasé a frotarme sobre la almohada, la cabalgaba mientras sentia mi coño abierto y su roce en mi clítoris me hacía ver las estrellas.
Y mientras lo hacía, cada vez más fuerte y sin importar el ruido ya que mi calentura era más importante se abrió la puerta y vi asomar a mi papá, ahí mi corazón sufrió una repentina parada cardiaca (no se cómo explicarlo pero me faltó hasta el aire) y me quise morir de vergüenza.
-Joder!!!!.... Lo siento-
Dije mientras me tapaba inútilmente con la almohada y mis manos
-Valeria!!! ¿Que se supone que estás haciendo?-
Me miro extrañado y algo colorado
-Lo siento... Puedes... Puedes salir y me dejas cambiarme-
Dije avergonzada, mientras sentía como mi padre dudaba, sentí durante unos instantes como miraba mi cuerpo y la rojez de su cara era debido a una considerable ereción.
-Val (me llamaba así en contadas ocasiones) cielo, se lo que haces y también se... Todo-
Lo miré anonadada con los ojos abiertos de par en par
-No se que quieres decir-
Dudé, no quería mostrar ninguna culpabilidad, estaba segura que no sabía nada
-Se lo que haces con tu tío, lo sé todo, está es mi casa-
Dijo mientras daba un paso al interior de mi cuarto y cerraba la puerta tras de si
-No se lo que quieres decir papá-
Menti descaradamente mientras mi cabeza iba a mil
-Val, no me tomes por tonto, eres bastante mayor o eso te crees verdad?-
Lo miré incrédula mientras se tocaba el bulto del pantalón y mi morbo y deseo aumentaba, estaba acalorada y no sabía que decir me había quedado sin palabras
-Val - Continuó pasado unos instantes - No eres la puta de tu tío... Eres mi puta-
Dijo mientras se quitaba el cinturón y se desnudaba con pasimonia y tranquilidad
Tragué saliva mientras veía como se quitaba toda la ropa dejando su boxer para el final, decidido tomo la almohada y la aparto, prácticamente me la quito de mis manos fuertemente y me obligó a abrir mis tienes colocándose entre ellas.
Cuando puso su lengua en mi coño y comenzó a lamerlo, un gemido de placer escapó de mis labios.
-Aownnnnnggg-
Mi propio padre estaba empezando a comerme el coño; algo de lo que solo había visto en películas porno y que había imaginado en mis sueños más íntimos y morbosos.
Primero, lamió mis labios vaginales y luego lamió el interior de mi coño, separando los labios con los dedos para poder lamerlo todo. Su respiración era pesada y su aliento se sentía excitante mientras su lengua parecía tener una misión.
Oh, joder, se sentía tan bien que casi dolía. Estaba frotando mi culo contra el colchón, tratando de escapar de su lengua, mientras, al mismo tiempo, estaba forzando mi coño contra su cara, tratando de meter su lengua aún más adentro. Lo quería y deseaba todo.
-AaaaaNnnnnggggg
-Daaahhhhhhh
Gemí fuete mientras me lamía el coño, y veía como se posicionaba de lado mientras no paraba de sentir sus labios y su lengua en mi coño, tomó mi mano suavemente y la llevó hasta su polla dura y palpitante. Me enseñó a frotarla y luego volvió a concentrarse en mi coño mientras yo le hacía una paja.
Empezó a chuparme más rápido, su lengua se movía por mi coño palpitante, lamiendo los fluidos que rezumaban de mi agujero. Papa gemía y succionaba mi hendidura que lo invitaba a no parar nunca. Era demasiado.
No podía soportar lo que me estaba haciendo, pero quería más y más. Mi cuerpo se tensaba y se retorcía en la cama, y jadeaba en busca de aire. Era como si me hubieran sacado todo el aire de los pulmones. El jugo fluía caliente de mi coño, Papá lo succionaba con avidez y el sobrante y su saliva podía sentirlo correr por la hendidura de mi culo.
Mi mano se movía cada vez más rápido sobre su pene. Me encantaba cómo se sentía. ¡Estaba tan duro!
-Papá, papá, papá
Gemí de deseo mientras sentía el pacer máximo.
Oh, Dios mío, Val, sí, sí!
Murmuraba excitado de vez en cuando también pronunciaba palabras de lujuria.
Me sentí abrumada por una oleada de placer exquisito, recorrió mi cuerpo como una descarga, haciendo que cada nervio hormigueara y cobrara vida, estoy segura de que grité tanto que debieron escucharme en la calle.
Había pensado que las sensaciones que ya había experimentado eran maravillosas, pero esto era el colmo. Papá chupó y lamió mis labios vaginales. Su lengua entró en mí, lamiendo y lamiendo. Luego sentí su dedo deslizarse dentro de mi coño y caí en un éxtasis total.
Sentía mi corazón palpitar en mis oídos, pero podía oír los sonidos de chapoteo que hacía su dedo en mi coño y el ruido de succión. Luego su lengua encontró el pequeño punto en la parte superior de mi vagina y esta vez grité fuerte mientras el rugido en mis oídos era ensordecedor pensando por momentos que mi cabeza iba a explotar.
Jadeaba, gemía, lloraba y gritaba mientras la tensión se acumulaba dentro de mi cuerpo. De repente, sentí mucho miedo. No sabía qué estaba pasando. Y entonces experimenté el placer más increíble que jamás había conocido.
Sentí mi coño inundarse de fluidos, ola tras ola de puro placer me recorrió, llevándome cada vez más alto. Era como si fuera un volcán en erupción. Los músculos dentro de mi coño se contraían y luego se relajaban, se contraían y se relajaban, una y otra vez. Se sentía tan bien.
Todo el tiempo sentía como mi jugo caliente brotaba de mi coño, no podía evitarlo. Y la lengua de papá estaba allí, lamiéndolo todo, y luego tragándolo con avidez.
Su cara se hundía más profundamente en mí. Era como un hombre al que de repente le presentan una comida por primera vez en mucho tiempo, y no le dan cubiertos para comer. La boca de papá se hundió ferozmente en mí y se movió incontrolablemente de un lado a otro.
-Oh, Dios mío, papáooooooooo!
Estaba llegando al clímax y liberando mis dulces fluidos femeninos, y mi padre bebía el líquido con avidez. Cuando me golpeó la última ola, me rendí agotada, dejé de masturbarlo y sudorosa lo miré llena de placer con la boca seca.
Me sentí muy relajada y papá dejó de lamerme giró su cuerpo. Se acercó a mí y me susurró
-Estás bien, cariño?-
Lo miré relajada y agotada a la vez.
-Oh sí... Nunca... Nunca había sentido esto
Apoyó la cabeza en mi brazo, donde se une con mi hombro, me rodeó con los brazos y me sostuvo mientras recuperaba el aliento.




















Un momento clave fue cuando mi padre se enteró de mis morbos y de mis deseos más sucios el día que casi atrapa a mi tío en mi cuarto (lo contaré si me comentáis el post, porfi), yo esto obviamente lo supe posteriormente cuando tuve la primera relación con mi papá.
El otro momento clave y definitivo fue cuando una profesora no asistió a clase y nos permitieron salir antes, ese día ansiosa y excitada camine a casa rápidamente deseando jugar con mis dildos y vibradores que guardaba a buen reacudo en el trasfondo de mi armario.
Había salido dos clases antes por lo tanto tendría bastante tiempo hasta que llegara mi hermano, mi padre trabajaba y mi madre también por lo que tendría la casa para mí sola por lo menos unas horas hasta la llegada de mi hermano o tal vez mi padre, casi siempre llegábamos al mismo tiempo (iba al instituto junto con mi hermano que iba varios cursos por detrás de mi)
Dejé la mochila rápidamente, cerré la puerta y me desnude con ansiedad, rápidamente, estaba excitada desde que había salido de clase y había llamado a mi tío para vernos, tristemente tenía que trabajar y frustrada imaginaba tener momentos con el más a menudo de ahí mi calentura.
Estaba tan excitada y humeda que tome una almohada bastante suave y comencé a frotarla en mi coño mientras yo estaba tumbada boca arriba, joder, me encantaba, estaba bien caliente y pasé a frotarme sobre la almohada, la cabalgaba mientras sentia mi coño abierto y su roce en mi clítoris me hacía ver las estrellas.
Y mientras lo hacía, cada vez más fuerte y sin importar el ruido ya que mi calentura era más importante se abrió la puerta y vi asomar a mi papá, ahí mi corazón sufrió una repentina parada cardiaca (no se cómo explicarlo pero me faltó hasta el aire) y me quise morir de vergüenza.
-Joder!!!!.... Lo siento-
Dije mientras me tapaba inútilmente con la almohada y mis manos
-Valeria!!! ¿Que se supone que estás haciendo?-
Me miro extrañado y algo colorado
-Lo siento... Puedes... Puedes salir y me dejas cambiarme-
Dije avergonzada, mientras sentía como mi padre dudaba, sentí durante unos instantes como miraba mi cuerpo y la rojez de su cara era debido a una considerable ereción.
-Val (me llamaba así en contadas ocasiones) cielo, se lo que haces y también se... Todo-
Lo miré anonadada con los ojos abiertos de par en par
-No se que quieres decir-
Dudé, no quería mostrar ninguna culpabilidad, estaba segura que no sabía nada
-Se lo que haces con tu tío, lo sé todo, está es mi casa-
Dijo mientras daba un paso al interior de mi cuarto y cerraba la puerta tras de si
-No se lo que quieres decir papá-
Menti descaradamente mientras mi cabeza iba a mil
-Val, no me tomes por tonto, eres bastante mayor o eso te crees verdad?-
Lo miré incrédula mientras se tocaba el bulto del pantalón y mi morbo y deseo aumentaba, estaba acalorada y no sabía que decir me había quedado sin palabras
-Val - Continuó pasado unos instantes - No eres la puta de tu tío... Eres mi puta-
Dijo mientras se quitaba el cinturón y se desnudaba con pasimonia y tranquilidad
Tragué saliva mientras veía como se quitaba toda la ropa dejando su boxer para el final, decidido tomo la almohada y la aparto, prácticamente me la quito de mis manos fuertemente y me obligó a abrir mis tienes colocándose entre ellas.
Cuando puso su lengua en mi coño y comenzó a lamerlo, un gemido de placer escapó de mis labios.
-Aownnnnnggg-
Mi propio padre estaba empezando a comerme el coño; algo de lo que solo había visto en películas porno y que había imaginado en mis sueños más íntimos y morbosos.
Primero, lamió mis labios vaginales y luego lamió el interior de mi coño, separando los labios con los dedos para poder lamerlo todo. Su respiración era pesada y su aliento se sentía excitante mientras su lengua parecía tener una misión.
Oh, joder, se sentía tan bien que casi dolía. Estaba frotando mi culo contra el colchón, tratando de escapar de su lengua, mientras, al mismo tiempo, estaba forzando mi coño contra su cara, tratando de meter su lengua aún más adentro. Lo quería y deseaba todo.
-AaaaaNnnnnggggg
-Daaahhhhhhh
Gemí fuete mientras me lamía el coño, y veía como se posicionaba de lado mientras no paraba de sentir sus labios y su lengua en mi coño, tomó mi mano suavemente y la llevó hasta su polla dura y palpitante. Me enseñó a frotarla y luego volvió a concentrarse en mi coño mientras yo le hacía una paja.
Empezó a chuparme más rápido, su lengua se movía por mi coño palpitante, lamiendo los fluidos que rezumaban de mi agujero. Papa gemía y succionaba mi hendidura que lo invitaba a no parar nunca. Era demasiado.
No podía soportar lo que me estaba haciendo, pero quería más y más. Mi cuerpo se tensaba y se retorcía en la cama, y jadeaba en busca de aire. Era como si me hubieran sacado todo el aire de los pulmones. El jugo fluía caliente de mi coño, Papá lo succionaba con avidez y el sobrante y su saliva podía sentirlo correr por la hendidura de mi culo.
Mi mano se movía cada vez más rápido sobre su pene. Me encantaba cómo se sentía. ¡Estaba tan duro!
-Papá, papá, papá
Gemí de deseo mientras sentía el pacer máximo.
Oh, Dios mío, Val, sí, sí!
Murmuraba excitado de vez en cuando también pronunciaba palabras de lujuria.
Me sentí abrumada por una oleada de placer exquisito, recorrió mi cuerpo como una descarga, haciendo que cada nervio hormigueara y cobrara vida, estoy segura de que grité tanto que debieron escucharme en la calle.
Había pensado que las sensaciones que ya había experimentado eran maravillosas, pero esto era el colmo. Papá chupó y lamió mis labios vaginales. Su lengua entró en mí, lamiendo y lamiendo. Luego sentí su dedo deslizarse dentro de mi coño y caí en un éxtasis total.
Sentía mi corazón palpitar en mis oídos, pero podía oír los sonidos de chapoteo que hacía su dedo en mi coño y el ruido de succión. Luego su lengua encontró el pequeño punto en la parte superior de mi vagina y esta vez grité fuerte mientras el rugido en mis oídos era ensordecedor pensando por momentos que mi cabeza iba a explotar.
Jadeaba, gemía, lloraba y gritaba mientras la tensión se acumulaba dentro de mi cuerpo. De repente, sentí mucho miedo. No sabía qué estaba pasando. Y entonces experimenté el placer más increíble que jamás había conocido.
Sentí mi coño inundarse de fluidos, ola tras ola de puro placer me recorrió, llevándome cada vez más alto. Era como si fuera un volcán en erupción. Los músculos dentro de mi coño se contraían y luego se relajaban, se contraían y se relajaban, una y otra vez. Se sentía tan bien.
Todo el tiempo sentía como mi jugo caliente brotaba de mi coño, no podía evitarlo. Y la lengua de papá estaba allí, lamiéndolo todo, y luego tragándolo con avidez.
Su cara se hundía más profundamente en mí. Era como un hombre al que de repente le presentan una comida por primera vez en mucho tiempo, y no le dan cubiertos para comer. La boca de papá se hundió ferozmente en mí y se movió incontrolablemente de un lado a otro.
-Oh, Dios mío, papáooooooooo!
Estaba llegando al clímax y liberando mis dulces fluidos femeninos, y mi padre bebía el líquido con avidez. Cuando me golpeó la última ola, me rendí agotada, dejé de masturbarlo y sudorosa lo miré llena de placer con la boca seca.
Me sentí muy relajada y papá dejó de lamerme giró su cuerpo. Se acercó a mí y me susurró
-Estás bien, cariño?-
Lo miré relajada y agotada a la vez.
-Oh sí... Nunca... Nunca había sentido esto
Apoyó la cabeza en mi brazo, donde se une con mi hombro, me rodeó con los brazos y me sostuvo mientras recuperaba el aliento.




















4 comentarios - La hija codiciosa III (Inicios con papá I)