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que morbo ser cornudo y verla gozar

Me despedí de mi mujer dejándola a solas con mi amigo luego de haber compartido los tres juntos una increíble dosis de sexo. Estaba dejando a mi mujer a solas con mi amigo en nuestro dormitorio, totalmente excitado, y con ganas de escuchar cómo se cogian  a mi mujer desde el otro lado de la habitación. Me despedí de mi mujer dándole un apasionado beso con lengua y agarrando suavemente su vagina, a mi amigo le desee buen provecho, y que lo disfrute, y lo que respondió: así lo haré.


Me fui una vez más al cuarto de mi hija, aprovechando que ella no estaba en casa. Procuraba dormir, mi verga estallaba con la idea de que se cogeria  a ella sabiendo que yo estaba ahí, y que mi esposa seguía ardiente de sexo, tanto para no haber puesto protesta alguna a mis extrañas peticiones. Sentía que después de todo se lo debía, por haber accedido a mis demandas en éste juego que yo mismo ideé. Habré intentado tener los ojos cerrados por media hora, pero quizás cuando finalmente conciliaba el sueño, los gemidos de mi esposa y el sonido de las embestidas que  le daba me tenía todo despierto. Mi verga estaba erecta de visualizar en mi mente las imágenes de lo que estaba escuchando, ya lo había visto, lo había vivido, pero escucharlo hacía que mi imaginación juegue aún más, y esté duro como un fierro, excitado de escuchar como cogían a mi mujer, finalmente me corrí una buena paja, para ver si así finalmente dormía, y caí dormido.
Desperté en la mañana, inmediatamente fui a la habitación, ambos yacían dormidos. Empecé a rozar suavemente los muslos de mi esposa, quien estaba desnuda, al igual que mi amigo  Subí lentamente con mi mano, solamente rozando los dedos, hasta llegar a su vagina, quería inspeccionarla. Estaba toda húmeda, babosa, denotando la buena corrida que seguramente le dio el  quien debió acabar dentro. Me excité inmediatamente, me acerqué despacio, tratando de no hacer movimientos bruscos para no despertarlos, quería probar su vagina, llena de fluidos. Acerqué con cautela mi lengua, y empecé de a poco a degustar aquel manjar en medio de sus piernas, me desesperaba y me ponía ansioso las ganas de probar toda su vagina, de meter mi lengua hasta el fondo, de limpiar los rastros de semen y lubricación que veía, mi esposa se despertó, mi miró y me hizo un gesto de que no haga ruido, abrió sus piernas ligeramente, y empecé a lengüetear aquella vulva, ahora expuesta, lo hacía con calma, metí mi lengua hasta el fondo, diablos, como me encendía saborearla, e imaginar que mi amigo la había llenado de semen, y que prácticamente me estaba comiendo su leche. Mi esposa empezó suavemente a gemir, se dio vuelta, dando su espalda , y me dijo que me quería chupar mi verga, que hasta ese momento apenas la había rosado con sus manos o sus pies, nos pusimos invertidos de pies a cabeza y empezamos un exquisito 69, lamía sus muslos, lamía su vagina me chupaba en pene y me succionaba los huevos, práctica que me causa un ligero dolor, pero mucha excitación, me preguntó en baja voz: ¿te gusta lo que estás probando? ¿Te gusta el sabor de mi vagina con leche de otro?
Aquella pregunta me perturbó un poco, estaba viviendo cuál más fantasía cuckold que había visto en alguna película, pero esta vez mi esposa era la hotwife, y yo estaba haciendo el papel de un buen cornudo. Le respondí un cortó si, y acoté: me encanta el sabor que tiene tu vagina en éste momento, dejó de chupar mi verga un momento y me apretó con sus piernas mi cabeza, y empujándome con sus manos más hacía su vagina me dijo: quiero que no te detengas, . Con aquello habré seguido encantado saboreando aquellos fluidos por más de quince minutos, ella había dejado de chupar mi verga, poco a poco empezaba a notar como mi amigo  se comenzaba a moverse. Le dije a mi esposa: te lo quiero meter, y acto seguido levantó su pierna, arqueándose aún más, invitándome a entrar de una vez. Entré suave, que insólito ahora recordarlo, prácticamente me estaba comiendo a mi mujer a escondidas, por no despertar a mi amigo.
No habrán pasado más de 5 minutos y el despertó, yo estaba penetrando a mi esposa de frente, mientras ella le daba la espalda, noté como su verga flácida empezaba a ponerse de poco erecta, nos observó por algunos minutos y nos preguntó si no había problema en unírsenos, a lo que naturalmente le respondimos que no había inconveniente.  se volteó y empezó a besar a mi esposa por el cuello, eso la hizo soltar un suave suspiro, veía como lamía el dorso de su oreja mientras con sus manos acariciaba sus muslos y su trasero, mi esposa se le apegaba, rozando su culo. En ese momento  se levantó y se recostó al contrario, empezó a lamer su culo, mientras yo la penetraba, lo hacía con unas ganas fervientes, era ver como prácticamente se metía con su nariz y lengua en el culo de mi esposa, luego empezó a meter un dedo, todo esto mientras yo seguía entrando y saliendo, aquello me desconcertó por un momento, ver a mi esposa plácidamente dejarse manipular el ojete de su culo,
mi amigo  introdujo otro dedo, y .mi amigo le preguntó directamente a mi esposa  si podía entrar, a lo que ella contestó que deje de perder tiempo, que quería sentirnos a los dos al mismo tiempo; y sin más, se la mandó por su culo. No me encontraba en la mejor ubicación para ver toda la escena en primer plano, pero noté como se acomodaba de a poco, y la muy arrecha de mi mujer se esforzaba por buscar la posición donde mi verga y la de mi amigo  puedan entrar de una sola vez. ¡Y lo logró!
 Empezó a gemir mas y más, me dijo, quiero que me penetres por completo, ¡métemelo todo! Como si hubiese tenido algún centímetro de pene que me hubiese estado guardando para este momento jajaja. Le dije  que quería ponerla en cuatro, e inmediatamente lo empujó a mi amigo  sobre la cama, se montó encima de él, y levantando ese culo exquisito me dijo: quiero que me claves esa verga tuya en mi culo ahora mi amor. Esa frase me encendió aún más de lo que ya estaba, contemplaba ese gran culo, como que si pudiera comérmelo a mordidas, ansioso de ya entrar, y a la vez con ganas de saborearlo.
 Luego de acomodarnos brevemente, estábamos los dos entrando en mi esposa, ella montaba sobre el  y yo montado sobre ella. Gritaba como desesperada, le dije que bajara un poco la voz, que quizás los vecinos nos escucharían, y me dijo NO me importa que sepan lo rico que me están dando verga. Yo le daba nalgadas, le apretaba el culo como nunca, alcanzaba a ver como mi amigo  tenía esas tetas una por una, chupandolas en su boca, mientras nuestros testículos de a momentos se rozaban, yo estaba ya por acabar, aquel culo apretado me tenía sintiendo a tope cada vez que penetraba. Le dije que se volteara, que quería verla de frente mientras la penetraba, aquello me dio el pequeño descanso que ya necesitaba para no acabar de inmediato. Alex aún sobre la cama, solo mantuvo la misma posición, mi esposa sobre él, ahora de espaldas, abrió sus piernas exponiéndome su vulva, pero le aclaré que lo que quería era ver su linda cara de puta mientras le daba por su culo, se mordió los labios y me dijo: hazlo de una vez. Alex la tenía abrazada por los senos, agarrada bien fuerte para que no se moviera, y yo mientras encantado veía su carita, colocando nuevamente mi verga en la entrada de su culo, y ella quejándose cada vez que entraba por su culo en esa posición. Me dijo: quiero que lo derrames todo dentro, y sin poder contenerme más, así lo hice. Vacié por completo todo el semen que tenía guardado, y lo dejé en su culo hasta que poco a poco empezó a ponerse flácido, y hasta que finalmente se salió por su cuenta. Mi leche se había quedado dentro, me abrí un poco de ella, y le di un beso a los cachetes de sus nalgas. Luego ella se puso encima de el  metió la verga de por su vagina, mientras yo chupaba sus deliciosos senos, y me acomodaba para poder besarla, ella se sacudió de tal manera que mi amigo  tampoco tardó tanto en venirse dentro de ella. Se levantó, y sentó su vagina sobre la cara de el  y le dijo: es tu turno de limpiarme. 
la lamió por un momento  Quedamos en que era hora de ya ir a desayunar así que nos fuimos a bañarmi esposa  y yo, mientras mi amigo  fue a bañarse al baño de visitas. Desayunamos, y después de conversar un poco más nos despedimos, ya que ya debíamos ir a recoger a mi hija.

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