Parte 1: Los Hermanitos
Todo comenzó hace unos seis meses, cuando mamá decidió que quería tener una vida más sana. A sus 43 años empezó a ir al gimnasio con mucha disciplina. Al principio me pedía que la acompañara porque decía que se sentía más segura y yo iba con ella casi todas las tardes.
Ahí conoció a los que pronto se convertirían en sus mejores amigos:
Braulio de 29 años, es el más alto, con brazos y hombros enormes, bastante arrogante pero es el que mejor me cae al menos me saludaba al llegar.
Kevin de 23, bromista y descarado incluso puedo decir que guapo, tatuado en los brazos y con humor indecente.
Juan de 19 es el más callado y es más bien flaco , pero es de los peores.
Marco de 28 es el más curioso pues era gordo y no tan alto aún así, el más descarado con mamá .
Mamá empezó a coquetear con ellos de forma sutil al principio, pues les pedía ayuda con las máquinas y les decía con voz dulce y casi inocente cosas como:
— Ay ¿me ayudan con esta serie? Yo sola no puedo.
Yo lo veía todo, al principio parecía inocente. Braulio se paraba detrás de ella en las sentadillas, le ponía las manos firmes en las caderas y la guiaba pegándole la verga cuando ella bajaba. Kevin le “corregía” la postura en los lunges tocándole los muslos descarado. Diego le ajustaba los pesos y aprovechaba para rozarle el costado de las tetas cuando llevaba escote. Marco era el más obvio, directamente le tocaba las nalgas y mamá no le decía nada.
Mami cambió rápido, de ser una señora discreta pasó a vestirse más provocadora: usando leggins que le apretaban de más parecía que iban a estallar conteniendo su culo, llevaba tops deportivos ajustados que le resaltaban las tetas grandes y dejaban ver su abdomen, y siempre con una coleta alta que le hacía ver más joven.
Empezó a llegar al gym más arreglada, con gloss en los labios y perfume olor a frutas.
Su actitud también cambió, se reía más fuerte de sus bromas, les contestaba coqueta, encima hizo un grupo de whats con ellos llamado “Hermanitos” pues así les decía de cariño, ahí les mandaba selfies después de entrenar y videos que me ponía a grabar a mí cuando entrenando, para que vieran su progreso y corrigieran su técnica según, pero el cambio más radical es que ahora ya quería ir sola al gym, me decía que no la acompañara que ya tenía quien le ayudara, eso me daba muchos celos…
Yo empecé a notar que algo estaba raro, los veía abrazarla demasiado fuerte al despedirse, manos bajando por su espalda, besos muy cerca de la boca. Mamá llegaba a casa con una energía extraña, casi excitada.
El punto sin retorno fue la fiesta de alberca en casa de Braulio.
Mamá se puso un bikini con patrones de flores diminuto que apenas contenía sus tetas y dejaba casi todo su culo al aire y yofui con ella porque me negaba a dejarla sola con esos tipos, me mataban los celos, la tarde los con sus “hermanitos”se volvió más descarada según se alcoholizaban, la cargaban entre varios para tirarla al agua, la abrazaban por detrás pegándose a su culo, le ponían crema en la espalda y bajaban las manos peligrosamente Mamá se reía y se dejaba tocar, cada vez más suelta.
A las 7pm aproximadamente, mamá se acercó a mí con una sonrisa dulce ya tomada.
— Mi amor, ya estás muy cansado y mañana te quiero despierto temprano. Ya te pedí un Uber para que te vayas a la casa, yo me quedo un rato más, no te preocupes por mí.
Intenté protestar, pero ella me dio la orden de irme de tal forma que me hizo sumiso muy rápido, me dio un beso en la frente oliendo a perfume de fresa y alcohol, me miró a los ojos y me dijo bajito:
— Sé un buen chico y vete a descansar. Mami llega más tarde.
Subí al Uber mirando por la ventana cómo ella volvía caminando hacia los cuatro, contoneando el culo y riéndose mientras Braulio le pasaba el brazo por la cintura.
Esa noche, por primera vez, tuve la certeza de que mamá ya tenia otros prioridades aparte de mi. Se había convertido en la puta de sus hermanitos del gym.
Todo comenzó hace unos seis meses, cuando mamá decidió que quería tener una vida más sana. A sus 43 años empezó a ir al gimnasio con mucha disciplina. Al principio me pedía que la acompañara porque decía que se sentía más segura y yo iba con ella casi todas las tardes.
Ahí conoció a los que pronto se convertirían en sus mejores amigos:
Braulio de 29 años, es el más alto, con brazos y hombros enormes, bastante arrogante pero es el que mejor me cae al menos me saludaba al llegar.
Kevin de 23, bromista y descarado incluso puedo decir que guapo, tatuado en los brazos y con humor indecente.
Juan de 19 es el más callado y es más bien flaco , pero es de los peores.
Marco de 28 es el más curioso pues era gordo y no tan alto aún así, el más descarado con mamá .
Mamá empezó a coquetear con ellos de forma sutil al principio, pues les pedía ayuda con las máquinas y les decía con voz dulce y casi inocente cosas como:
— Ay ¿me ayudan con esta serie? Yo sola no puedo.
Yo lo veía todo, al principio parecía inocente. Braulio se paraba detrás de ella en las sentadillas, le ponía las manos firmes en las caderas y la guiaba pegándole la verga cuando ella bajaba. Kevin le “corregía” la postura en los lunges tocándole los muslos descarado. Diego le ajustaba los pesos y aprovechaba para rozarle el costado de las tetas cuando llevaba escote. Marco era el más obvio, directamente le tocaba las nalgas y mamá no le decía nada.
Mami cambió rápido, de ser una señora discreta pasó a vestirse más provocadora: usando leggins que le apretaban de más parecía que iban a estallar conteniendo su culo, llevaba tops deportivos ajustados que le resaltaban las tetas grandes y dejaban ver su abdomen, y siempre con una coleta alta que le hacía ver más joven.
Empezó a llegar al gym más arreglada, con gloss en los labios y perfume olor a frutas.
Su actitud también cambió, se reía más fuerte de sus bromas, les contestaba coqueta, encima hizo un grupo de whats con ellos llamado “Hermanitos” pues así les decía de cariño, ahí les mandaba selfies después de entrenar y videos que me ponía a grabar a mí cuando entrenando, para que vieran su progreso y corrigieran su técnica según, pero el cambio más radical es que ahora ya quería ir sola al gym, me decía que no la acompañara que ya tenía quien le ayudara, eso me daba muchos celos…
Yo empecé a notar que algo estaba raro, los veía abrazarla demasiado fuerte al despedirse, manos bajando por su espalda, besos muy cerca de la boca. Mamá llegaba a casa con una energía extraña, casi excitada.
El punto sin retorno fue la fiesta de alberca en casa de Braulio.
Mamá se puso un bikini con patrones de flores diminuto que apenas contenía sus tetas y dejaba casi todo su culo al aire y yofui con ella porque me negaba a dejarla sola con esos tipos, me mataban los celos, la tarde los con sus “hermanitos”se volvió más descarada según se alcoholizaban, la cargaban entre varios para tirarla al agua, la abrazaban por detrás pegándose a su culo, le ponían crema en la espalda y bajaban las manos peligrosamente Mamá se reía y se dejaba tocar, cada vez más suelta.
A las 7pm aproximadamente, mamá se acercó a mí con una sonrisa dulce ya tomada.
— Mi amor, ya estás muy cansado y mañana te quiero despierto temprano. Ya te pedí un Uber para que te vayas a la casa, yo me quedo un rato más, no te preocupes por mí.
Intenté protestar, pero ella me dio la orden de irme de tal forma que me hizo sumiso muy rápido, me dio un beso en la frente oliendo a perfume de fresa y alcohol, me miró a los ojos y me dijo bajito:
— Sé un buen chico y vete a descansar. Mami llega más tarde.
Subí al Uber mirando por la ventana cómo ella volvía caminando hacia los cuatro, contoneando el culo y riéndose mientras Braulio le pasaba el brazo por la cintura.
Esa noche, por primera vez, tuve la certeza de que mamá ya tenia otros prioridades aparte de mi. Se había convertido en la puta de sus hermanitos del gym.
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