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Mi primer trío

Sergio había vuelto de España, había recibido un mensaje que iba a estar en Buenos Aires por un par de semanas y dijo de vernos, por supuesto accedí.
Mi corazón latía como loco, y otras cosas más.
Sabía que nuestro encuentro después de mucho tiempo podría ser único hasta quizás irrepetible, así que intenté prepararme para aquel encuentro el cual podría ser el último por mucho tiempo o quién sabe.

Ni bien nos vimos aquel viernes por la noche nos abrazamos como viejos amigos aunque noté que estaba algo cambiado, me comentó que estaba de novio en España con una chica, comprendí, aunque algo sabía, que no iba a pasar nada más conmigo. Sin embargo, compartimos una larga charla de su viaje y unas cervezas como en los viejos tiempos.
Uno de nuestros amigos también había venido al encuentro, pero se fue temprano, y otro, que desconocía hasta ese momento, venía de su parte, se llamaba Tomás, nunca lo había visto, era bastante simpático y un poco más grande que nosotros, según él se conocían de la facu.
Al terminar la ronda en el bar sugirió continuar en su casa, a unas cuadras de allí había para seguir tomando.
Sergio sin dudar aceptó y me insinuó de ir también.
Llegamos y ya estaban dos muchachos con dos chicas también tomando algo de alcohol, comprendí que íbamos a una fiesta ya que arriba se escuchaba más gente…
Se escuchaba música bastante fuerte, Tomás nos sirvió un par de cervezas y empezaba a caer más gente a esa casa.
Hace mucho no estaba en una fiesta, no me desagradaba tanto pero estaba por Sergio, el cual se mostraba muy alegre, cómodo y ya pasado de copas…
Una chica comenzó a coquetear con él, accedió a darle un beso, tan enamorado no estaba en España…mientras lo hacía me miraba y me guiño el ojo.
Luego la chica se fue arriba y él se fue detrás de ella.
Yo entendí que está vez no era mi noche, pero de todas maneras me dispuse a seguir bebiendo conversando con Tomás y otras personas.
Fue tanto el alcohol que tomé que ya empezaba a marearme y hasta comencé a hablar de más, aunque no recuerdo que dije hasta que me dió ganas de orinar, así que fui despacio a uno de los baños, luego de que Tomás me indicara donde estaba.

Al ver que me titubeaba de un lado al otro, me acompañó hacia las escaleras, yo también pensaba cómo Sergio se estuviera comiendo a esa mina y ya no sabía dónde estaba pisando entre mis pensamientos y mi embriaguez.
Ni bien me abrió la puerta del baño me detuve por un momento, entre el mareo y la confusión, Tomás me preguntó si me sentiá bien, yo le dije que sí, mintiéndome a mí mismo.
Se ve que algo notó de mi mentira porque después me preguntó si era muy amigo de Sergio.
Yo asentí.
Y me preguntó: ¿muy amigo no? 
Si, ¿por? - le respondí
Los amigos de Sergio son mis amigos también… - me dijo y yo sin entender todavía a que iba.
Fue en ese preciso momento donde me hizo entrar al baño tomándome de la cola.
Sentí como su mano manoseaba mi cola por fuera y no se si fue la calentura que tenía con Sergio o el alcohol, me dejé llevar.
Podía sentir como su bulto crecía en su pantalón, apenas lo noté, se lo manoteé, era un buen pedazo de carne y huevos dispuestos a salir de su jean.
Comenzó a besarme el cuello, dejándome llevar por la situación empecé a mojarme, sentía cómo ya sus dos manos intentaban entrar en mi pantalón, hasta llegar a mi culo.
Me abría y cerraba la cola, buscando con uno de sus dedos mi agujero mientras me chupaba el cuello, la cara, hasta llegar a mi boca.
Comencé a desabrocharle el jean y bajé su boxer, también algo mojado, hasta desprender una increíble pija de gran tamaño, que no dudé en bajar y comenzar a chuparla.
Para mí sorpresa, era una verga circuncidada, una increíble experiencia, podía sentir como su glande resaltaba en todo su esplendor, al estilo actor porno.
Trataba de petearlo con una mano moviendo su tronco, como se recordaba en las películas, mientras su cabeza grandota totalmente descubierta hacia sopapa en mi boca.
Fue en ese momento donde alguien entró al baño sutilmente, y Tomás no me dejó mirar agarrándome a la  fuerza con sus dos manos mi cabeza mientras tenía esa verga en mi paladar.
Alguien me bajó los pantalones descubriendo mi culo, y sin darme respiro, aparte de tener mi boca ocupada, sentí como una cara se sumergía entre mi cola.
Una lengua descontrolada y deseosa de sexo entró en mi ano, el cual pudo decifrar una sola cosa: esa lengua era bien conocida, esa lamida de culo era única y bien recordada, si, era Sergio.

Fue tanta la excitación que me produjo que comencé a liberar en gran cantidad de precum, era la experiencia no solo de sentir como comía mi culo nuevamente Sergio sino que tenía una verga en mi boca al mismo tiempo.
Así seguimos un increíble rato, mientras  con una mano Sergio comenzó a pajearme, yo no paraba de chorrear fluido como nunca.
Tomás le hizo una seña a Sergio, y me aferró con más fuerza la cabeza mientras ya tenía toda su verga en mi garganta, sentí como la verga de Sergio, comenzaba a puertearme la cola.
Se detuvo y tomó un aceite Johnson que había en el botiquín, se baño la verga y me tiró en mi ano, y sin dudar me la metió de una.
Yo sabía que no hacía  falta lubricación, sabiendo que era la verga de mi mejor amigo, pero el aceite hizo que entrara de una sin rodeos y ante mi excitación, resbalaba como un péndulo en mi cola.
El ritmo parecía simétrico entre el pete a Tomás y la culeada aceitosa que me proporcionaba Sergio.
Yo seguía chorreando más fluidos hasta que Tomás liberó toda su carga sobre mi boca al mismo tiempo que mi mejor amigo me culeaba cómo nunca.
Tomás sacó su verga, mi jadeo hizo abrir mi boca liberando toda su carga al unísono de mi culo siendo taladrado silenciosamente…
Me hizo tomarle la pija para seguir pajeandolo, mientras con sus dedos jugaba con su leche en toda mi cara hasta metermela en la boca. Fue en ese momento que sentí sacar la verga de Sergio de mi cola y me arrodilló para acabarme en toda la cara.
Ambos con sus manos me tocaban la cara como si fuese un lienzo pintado al óleo.
Tomás se limpió con una toalla y se fue.
Sergio también, y me aconsejó bañarme, estaba todo lleno de leche, no solo mi cara, sino casi todo mi cuerpo.
Al entrar en la ducha Sergio me detuvo y me comenzó a chupar la pija, no bastó más de un par de succiones para que está vez yo acabe, en su boca.
Nunca hubiese imaginado eso de él, tragó todo mi semen y me dijo: bañate tranqui, quizás este sea un adiós o un hasta siempre, pero me llevo un recuerdito tuyo para siempre…

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