Episodio X: El segundo día.
Me desperté con el cuerpo pesado y el culo todavía sensible por los dedos que me metió Sofía. La luz de la mañana entraba por las persianas de la habitación de Sofía y Darío. Ella ya estaba despierta, desnuda, sentada en la cama con las piernas cruzadas, tomando café y mirándome con esa sonrisa confiada y dominante.
—Buenos días, juguete —dijo con voz ronca—. Dormiste como un bebé después de lo de anoche. ¿Cómo se siente saber que sos el puto de la mamá de tu novia?
Intenté incorporarme, todavía con algo de resistencia en el cuerpo.
—Sofía… esto es una locura. Anoche me dejé llevar, pero…
Ella se rio bajito y me empujó de nuevo contra la cama con una mano firme en el pecho. Luego se subió encima mío a horcajadas, agarrándome la cara con fuerza.
—Shhh. Acá no hay “pero”. Vos ya sos mío. Y hoy vamos a seguir jugando. Levantate, duchate y bajá a la cocina. Desnudo.
**Pensamiento mío:** “Me trata como a un esclavo sexual y lo peor es que me excita. Jesi está en Mar del Plata, confiando en mí, y yo estoy acá, dejando que su mamá me use. Soy un traidor de mierda.”
Después de bañarme, bajé desnudo a la cocina. Sofía había preparado el desayuno. Mientras comíamos, me metía los dedos en la boca para que los lamiera, me pisaba la pija semi-dura con el pie por debajo de la mesa y me miraba con esa mezcla de ternura y crueldad. Después me ordenó que me arrodillara bajo la mesa y le comiera la concha mientras ella tomaba mate. Se corrió en mi boca agarrándome fuerte del pelo, sin dejarme apartar hasta que terminó.
El resto del día fue un festival de dominación y humillación.
A media mañana me llevó al dormitorio otra vez. Me ató las manos a la cabecera de la cama haciendo que quede mirando el techo y sacó un strap-on del cajón. Me miró con una sonrisa maligna y peligrosa mientras se lo ajustaba.
—Hoy vas a sentir lo que es que te usen de verdad.
Intenté resistirme una vez más, tirando de las ataduras.
—Sofía, no… eso no.
Ella se subió sobre mí, me dio una cachetada firme y me agarró del mentón.
—¿Todavía creés que tenés opción, pendejo? Sos grande y fuerte… pero mirate ahora, atado en mi cama, con la pija dura como una piedra. Decime a quién le pertenecés.
—A vos… —murmuré, derrotado.
—Más fuerte.
—A vos, Sofía. Soy tuyo.
Se puso lubricante, me levanto las piernas y me lo empezó a meter lento y cuando mi culo se empezó a dilatar me cogió con el strap-on despacio al principio, después más profundo y fuerte, dándome cachetadas en el culo, apretándome los huevos y tirándome del pelo. Cada embestida venía acompañada de palabras que me humillaban más:
—Decime qué sos.
—Tu puto… el juguete de la mamá de mi novia…
Me corrí sin tocarme, chorros gruesos sobre mi abdomen mientras ella seguía follándome sin piedad. Después me hizo limpiarle el strap-on con la boca.
Más tarde, mientras me montaba lento y profundo (esta vez con mi pija dentro de ella), sonó el teléfono. Era Jesi por videollamada.
Sofía sonrió con malicia y me tapó la boca con la mano.
—Contestá. Pero calladito. Si se te escapa un gemido, te voy a castigar después.
Atendí temblando, con Sofía todavía sentada sobre mí, mi verga enterrada hasta el fondo.
—¡Amor! ¿Cómo estás? Te extraño mucho… —dijo Jesi, sonriente, con Mica al lado en la habitación del hotel.
—Bien… todo tranquilo por acá —respondí, tratando de controlar la voz. Sofía empezó a moverse despacio, apretando su concha alrededor de mi pija.
**Pensamiento mío:** “Estoy hablando con mi novia mientras su mamá me está cogiendo. Esto es lo más bajo que pude caer.”
Mica saludó tímida desde el fondo:
—Hola Esteban… ¿todo bien por allá?
—Todo perfecto —logré decir justo cuando Sofía aceleró el ritmo y me apretó los huevos con la mano.
La llamada se volvió eterna. Sofía se movía cada vez que yo hablaba, corriéndose en silencio sobre mí, mordiéndose el labio para no gemir. Yo sudaba, intentaba mantener la compostura y respondía con monosílabos. Cuando Jesi me dijo “te amo”, Sofía me clavó las uñas en el pecho y apretó más fuerte.
En cuanto corté la llamada, ella me dio una cachetada y siguió montándome con fuerza.
—Buen chico. Ahora vas a correrte adentro mío.
Me corrí con una intensidad brutal, llenándola completamente. Sofía siguió moviéndose unos segundos más, ordeñándome hasta la última gota. Después se levantó, se sentó sobre mi cara y me ordenó:
—Limpiame. Chupá todo lo que dejaste adentro.
Le comí la concha llena de mi leche, tragando mi propio semen mezclado con sus jugos mientras ella se frotaba contra mi boca, corriéndose una vez más.
El resto de la tarde y la noche del sábado siguió igual: me usó en distintas partes de la casa, me hizo lamerle los pies, me obligó a mantenerla en mi boca durante largos ratos mientras ella veía televisión, y me folló varias veces más controlando siempre cuándo y cómo me corría.
Cuando ya era noche cerrada, exhaustos y sudados, nos metimos en la cama.
Sofía me acariciaba el pecho posesivamente, con esa mezcla de ternura y dominio.
—Mañana es domingo. Todavía nos queda todo un día antes de que vuelvan las chicas. Vas a dormir acá, en mi cama. Y vas a obedecer todo lo que te diga. ¿Entendiste?
Asentí en silencio, roto de placer y vergüenza.
Pensamiento mío: “Ya no sé quién soy. Me encanta que me domine así… pero la culpa con Jesi me está matando. Y todavía falta todo el domingo…”
Pensamiento de Sofía: “Ya lo tengo completamente atrapado. Es mío. Mañana voy a usar el último día al máximo… y después veremos cómo seguimos cuando estén las tres en casa.”
---
Parte 10 subidaa, se que a muchos no le convencia esto pero acá lo tenemos a Esteban bien sumiso y entregado, todavía falta un día más para ser dominado por Sofía.
Ahora no hay meta pero ya saben que me encanta leer sus comentarios y los respondo a todos 😘🖤
Me desperté con el cuerpo pesado y el culo todavía sensible por los dedos que me metió Sofía. La luz de la mañana entraba por las persianas de la habitación de Sofía y Darío. Ella ya estaba despierta, desnuda, sentada en la cama con las piernas cruzadas, tomando café y mirándome con esa sonrisa confiada y dominante.
—Buenos días, juguete —dijo con voz ronca—. Dormiste como un bebé después de lo de anoche. ¿Cómo se siente saber que sos el puto de la mamá de tu novia?
Intenté incorporarme, todavía con algo de resistencia en el cuerpo.
—Sofía… esto es una locura. Anoche me dejé llevar, pero…
Ella se rio bajito y me empujó de nuevo contra la cama con una mano firme en el pecho. Luego se subió encima mío a horcajadas, agarrándome la cara con fuerza.
—Shhh. Acá no hay “pero”. Vos ya sos mío. Y hoy vamos a seguir jugando. Levantate, duchate y bajá a la cocina. Desnudo.
**Pensamiento mío:** “Me trata como a un esclavo sexual y lo peor es que me excita. Jesi está en Mar del Plata, confiando en mí, y yo estoy acá, dejando que su mamá me use. Soy un traidor de mierda.”
Después de bañarme, bajé desnudo a la cocina. Sofía había preparado el desayuno. Mientras comíamos, me metía los dedos en la boca para que los lamiera, me pisaba la pija semi-dura con el pie por debajo de la mesa y me miraba con esa mezcla de ternura y crueldad. Después me ordenó que me arrodillara bajo la mesa y le comiera la concha mientras ella tomaba mate. Se corrió en mi boca agarrándome fuerte del pelo, sin dejarme apartar hasta que terminó.
El resto del día fue un festival de dominación y humillación.
A media mañana me llevó al dormitorio otra vez. Me ató las manos a la cabecera de la cama haciendo que quede mirando el techo y sacó un strap-on del cajón. Me miró con una sonrisa maligna y peligrosa mientras se lo ajustaba.
—Hoy vas a sentir lo que es que te usen de verdad.
Intenté resistirme una vez más, tirando de las ataduras.
—Sofía, no… eso no.
Ella se subió sobre mí, me dio una cachetada firme y me agarró del mentón.
—¿Todavía creés que tenés opción, pendejo? Sos grande y fuerte… pero mirate ahora, atado en mi cama, con la pija dura como una piedra. Decime a quién le pertenecés.
—A vos… —murmuré, derrotado.
—Más fuerte.
—A vos, Sofía. Soy tuyo.
Se puso lubricante, me levanto las piernas y me lo empezó a meter lento y cuando mi culo se empezó a dilatar me cogió con el strap-on despacio al principio, después más profundo y fuerte, dándome cachetadas en el culo, apretándome los huevos y tirándome del pelo. Cada embestida venía acompañada de palabras que me humillaban más:
—Decime qué sos.
—Tu puto… el juguete de la mamá de mi novia…
Me corrí sin tocarme, chorros gruesos sobre mi abdomen mientras ella seguía follándome sin piedad. Después me hizo limpiarle el strap-on con la boca.
Más tarde, mientras me montaba lento y profundo (esta vez con mi pija dentro de ella), sonó el teléfono. Era Jesi por videollamada.
Sofía sonrió con malicia y me tapó la boca con la mano.
—Contestá. Pero calladito. Si se te escapa un gemido, te voy a castigar después.
Atendí temblando, con Sofía todavía sentada sobre mí, mi verga enterrada hasta el fondo.
—¡Amor! ¿Cómo estás? Te extraño mucho… —dijo Jesi, sonriente, con Mica al lado en la habitación del hotel.
—Bien… todo tranquilo por acá —respondí, tratando de controlar la voz. Sofía empezó a moverse despacio, apretando su concha alrededor de mi pija.
**Pensamiento mío:** “Estoy hablando con mi novia mientras su mamá me está cogiendo. Esto es lo más bajo que pude caer.”
Mica saludó tímida desde el fondo:
—Hola Esteban… ¿todo bien por allá?
—Todo perfecto —logré decir justo cuando Sofía aceleró el ritmo y me apretó los huevos con la mano.
La llamada se volvió eterna. Sofía se movía cada vez que yo hablaba, corriéndose en silencio sobre mí, mordiéndose el labio para no gemir. Yo sudaba, intentaba mantener la compostura y respondía con monosílabos. Cuando Jesi me dijo “te amo”, Sofía me clavó las uñas en el pecho y apretó más fuerte.
En cuanto corté la llamada, ella me dio una cachetada y siguió montándome con fuerza.
—Buen chico. Ahora vas a correrte adentro mío.
Me corrí con una intensidad brutal, llenándola completamente. Sofía siguió moviéndose unos segundos más, ordeñándome hasta la última gota. Después se levantó, se sentó sobre mi cara y me ordenó:
—Limpiame. Chupá todo lo que dejaste adentro.
Le comí la concha llena de mi leche, tragando mi propio semen mezclado con sus jugos mientras ella se frotaba contra mi boca, corriéndose una vez más.
El resto de la tarde y la noche del sábado siguió igual: me usó en distintas partes de la casa, me hizo lamerle los pies, me obligó a mantenerla en mi boca durante largos ratos mientras ella veía televisión, y me folló varias veces más controlando siempre cuándo y cómo me corría.
Cuando ya era noche cerrada, exhaustos y sudados, nos metimos en la cama.
Sofía me acariciaba el pecho posesivamente, con esa mezcla de ternura y dominio.
—Mañana es domingo. Todavía nos queda todo un día antes de que vuelvan las chicas. Vas a dormir acá, en mi cama. Y vas a obedecer todo lo que te diga. ¿Entendiste?
Asentí en silencio, roto de placer y vergüenza.
Pensamiento mío: “Ya no sé quién soy. Me encanta que me domine así… pero la culpa con Jesi me está matando. Y todavía falta todo el domingo…”
Pensamiento de Sofía: “Ya lo tengo completamente atrapado. Es mío. Mañana voy a usar el último día al máximo… y después veremos cómo seguimos cuando estén las tres en casa.”
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Parte 10 subidaa, se que a muchos no le convencia esto pero acá lo tenemos a Esteban bien sumiso y entregado, todavía falta un día más para ser dominado por Sofía.
Ahora no hay meta pero ya saben que me encanta leer sus comentarios y los respondo a todos 😘🖤
2 comentarios - La Familia De Mi Novia Pt 10