Hace un poco más de 2 años conocí a Lulú, una mujer de 38 años (en aquel momento) cabello largo negro de talla grande con deliciosas tetas voluminosas, piernas muy vastas y un culo gigantesco y bamboleante, yo en aquel entonces tenía 25 años y el estar con una mujer que ya luciera algunas canas me calentaba muchísimo además siempre me han encantado las mujeres gordas así que para mí, este era un combo alucinante.
En la primera cita conseguí besarla y en una parada de autobús, bajo la lluvia mientras la besaba tomó mi mano y la llevó debajo de su vestido, ella ya estaba muy mojada, y yo comencé a jugar con mis dedos metiendolos y masajeando su clitoris mientras ella soltaba algunos gemidos, Finalmente después de unos besos me despedí de ella y mientras regresaba a casa no podía dejar de oler el delicioso aroma de su vagina de mis dedos.
Pasaron los días y finalmente quedamos para cojer, quedamos en un hotel cercano, llegando a la habitación comenzamos a besarnos y la desnudé, no podía creer los enormes y hermosos melones que tenía, inmediatamente hundí mi cara en su escote, eran tan suaves y se amoldaban perfectamente a mi rostro, después se quitó el sostén por completo dejando ver unos hermosos pezones ya bastante firmes por la excitación, no dudé en comenzar a comerle las tetas, eran tan grandes que una sola mano no me bastaba para sostenerlas y fácilmente podía ahogarme con una de sus tetas, me quité el pantalón y me recosté en la cama y ella sin perder mucho tiempo comenzó a comerme la verga, Buah! Esa mujer has maravillas con la boca... Luego subió lamiendo desde mi escroto hasta mi pecho y comenzó a besarme, mientras lo hacía yo sentía como tomaba mi verga se pasaba la pierna e iba ensartandose ella sola, su vagina estaba tan mojada y caliente, ver saltar esas enormes tetas en mi cara mientras me cabalgaba y la tomaba del culo era extasiante, después, le dije: Ponte en cuatro. Quedé atónito, su culo era enorme y contrastaba excelentemente con sus muslos carnosos, aquella vista era totalmente exhuberante, abrí sus enormes nalgas para encontrarme con un exquisito ano morenito palpitante suplicando lengua, me acerqué lentamente y poco a poco ya sintiendo el delicioso y embriagador aroma de su culo que hasta el día de hoy sigue siendo de mis cosas favoritas cada que me encuentro con ella, me hipnotizó y lo esnifé muy profundamente para después devorarlo como loco y penetrar ese delicioso culo con la lengua ya teniéndola en cuatro y con la vagina bien lubricada la tomé de la cintura y la clavé con todas mis fuerzas, el rebote de esas nalgas me tenía loco y aún más porque salió todo su lado sumiso, me rogaba que le jalara del cabello mientras la nalgueaba y le calentaba mucho que le dijera que es una puta y lo rica que está, llegué al orgasmo por segunda vez, le dije que se volteara boca arriba y que abriera las piernas, acerqué la cara y comencé a comerle esa puchita gordita deliciosa, mojada, el sabor de sus jugos vaginales era exquisito, ella gemía y se retorcía como loca, tener la cara entre sus muslos era maravilloso y entre más gritaba yo me comía esa puchita con más euforia.
Finalmente sentí como de repente apretó mi cara entre sus piernas con más fuerza y junto con ese apreton una cálida cascada escurriendo por mi boca y mi barba, ambos jadeantes, yo subí de nuevo, la besé y así nos quedamos un rato besándonos hasta que al poco tiempo, el teléfono sonó. Nuestro tiempo había acabado.
En la primera cita conseguí besarla y en una parada de autobús, bajo la lluvia mientras la besaba tomó mi mano y la llevó debajo de su vestido, ella ya estaba muy mojada, y yo comencé a jugar con mis dedos metiendolos y masajeando su clitoris mientras ella soltaba algunos gemidos, Finalmente después de unos besos me despedí de ella y mientras regresaba a casa no podía dejar de oler el delicioso aroma de su vagina de mis dedos.
Pasaron los días y finalmente quedamos para cojer, quedamos en un hotel cercano, llegando a la habitación comenzamos a besarnos y la desnudé, no podía creer los enormes y hermosos melones que tenía, inmediatamente hundí mi cara en su escote, eran tan suaves y se amoldaban perfectamente a mi rostro, después se quitó el sostén por completo dejando ver unos hermosos pezones ya bastante firmes por la excitación, no dudé en comenzar a comerle las tetas, eran tan grandes que una sola mano no me bastaba para sostenerlas y fácilmente podía ahogarme con una de sus tetas, me quité el pantalón y me recosté en la cama y ella sin perder mucho tiempo comenzó a comerme la verga, Buah! Esa mujer has maravillas con la boca... Luego subió lamiendo desde mi escroto hasta mi pecho y comenzó a besarme, mientras lo hacía yo sentía como tomaba mi verga se pasaba la pierna e iba ensartandose ella sola, su vagina estaba tan mojada y caliente, ver saltar esas enormes tetas en mi cara mientras me cabalgaba y la tomaba del culo era extasiante, después, le dije: Ponte en cuatro. Quedé atónito, su culo era enorme y contrastaba excelentemente con sus muslos carnosos, aquella vista era totalmente exhuberante, abrí sus enormes nalgas para encontrarme con un exquisito ano morenito palpitante suplicando lengua, me acerqué lentamente y poco a poco ya sintiendo el delicioso y embriagador aroma de su culo que hasta el día de hoy sigue siendo de mis cosas favoritas cada que me encuentro con ella, me hipnotizó y lo esnifé muy profundamente para después devorarlo como loco y penetrar ese delicioso culo con la lengua ya teniéndola en cuatro y con la vagina bien lubricada la tomé de la cintura y la clavé con todas mis fuerzas, el rebote de esas nalgas me tenía loco y aún más porque salió todo su lado sumiso, me rogaba que le jalara del cabello mientras la nalgueaba y le calentaba mucho que le dijera que es una puta y lo rica que está, llegué al orgasmo por segunda vez, le dije que se volteara boca arriba y que abriera las piernas, acerqué la cara y comencé a comerle esa puchita gordita deliciosa, mojada, el sabor de sus jugos vaginales era exquisito, ella gemía y se retorcía como loca, tener la cara entre sus muslos era maravilloso y entre más gritaba yo me comía esa puchita con más euforia.
Finalmente sentí como de repente apretó mi cara entre sus piernas con más fuerza y junto con ese apreton una cálida cascada escurriendo por mi boca y mi barba, ambos jadeantes, yo subí de nuevo, la besé y así nos quedamos un rato besándonos hasta que al poco tiempo, el teléfono sonó. Nuestro tiempo había acabado.
0 comentarios - Madura bbw de culo enorme que me como. (Relato)