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Han pasado 7 meses de la primera vez que mi padrastro estreno mi culito, y me lo ha estado usando una o dos veces a la semana, pero este último mes lo ha usado una vez a la semana, en algunas ocasiones lo hacia todos los días. Tengo que confesar que no es una de mis practicas favoritas, es más, si no me pidieran mi culito sería mejor; aunque también tengo que ser muy sincera en que tiene su lado positivo porque es doloroso las primeras estocadas, y dependiendo que tan tierno o rudo sea me voy a excitarrápido y termino rogando que no termine nunca de usar mi culito. Se que suena contradictorio, pero así es como yo lo veo. La mayoría de las veces, me excito rápido cuando mi padrastro esta hasta el fondo de mi trasero, pero en otras no he disfrutado nada porque me lo usa brusco de principio a fin. Las chicas me entenderán.
Todos estos pensamientos rectales pasaban por mi cabeza mientras una mañana de miércoles estaba en el baño, alistándome para ir al colegio. En ese momento, mientras el agua caliente caía de la regadera llenando todo el baño con una nube de vapor, yo estaba de pie frente al retrete, con un pie encima de él, enjabonando mi parte intima para después de chapotear una cuchilla de 5 hojas en agua caliente acumulada en el lavamanos para con mucha delicadeza pasarla por mi piel íntima y quitar los vellos que comenzaban a nacer. Mi nueva etapa que conté en el lunes rojo no llego solo, también llego este vello, aunque las primeras veces se me hizo curioso porque es del mismo color de mi cabello, un color castaño claro, después se me hizo incomodo así es que, hablando con mi padrastro, llegamos a la conclusión de que era mejor quitarlo, él fue quien me enseño como hacerlo. Ese día fue muy vergonzoso para mí, al principio no quería que el estuviera conmigo en el proceso, de hecho, las primeras practicas con la cuchilla fue con los bellos de mi brazo, mi padrastro me explico todo lo que tenía que saber y también se la pasaba haciendo chistes para que me relajara, ahí fue cuando tuve la confianza de que el estuviera en mi primer corte.
Como en esta ocasión, después de tomar agua caliente con mi mano y enjuagar el jabón de mi parte intima, me gusta verla, acariciarla, no en plan masturbación, sino de admiración. Tengo una vagina pequeña, en alguna ocasión tome una cinta métrica para ropa y me la medí, me di cuenta que de longitud es de 6 centímetros, aunque en este momento que estoy escribiendo estas líneas, busque en internet que el promedio de longitud es de 8—9 centímetros, así es que soy de vagina pequeña, supongo que eso es lo que hace que los hombres que han disfrutado de mi cuerpo me dicen que estoy tan apretada que parezco virgen. Mis labios vaginales son pequeños pero carnosos y son de un color rosa claro, pero cuando la separo con mis dedos es de un color rosa más intenso; cuando veo la parte interna me sorprende que de ese pequeño casi imperceptible hoyito pueda entrar tremendo pedazo de carne al igual que mi clítoris, un pequeño botón rosa, es sorprendente todo el placer que sale de algo tan pequeño. La piel que rodea mi vagina siempre ha estado sin vello y sin imperfecciones, de hecho, ahora que lo pienso bien me sale muy pero muy poco vello, ¿Eso es normal? Así es que cuando termino con la limpieza queda una hermosa vagina adolescente.
—¡PERRA! ¡YA ESTA EL DESAYUNO LISTO!
El llamado de mi padrastro desde la cocina me hizo regresar a la realidad, guardé la cuchilla y me metí de nuevo bajo la regadera para enjuagar todo mi esvelto cuerpo y así vestirme con mi uniforme escolar y salir al encuentro de mi padrastro en él comedor.
Cuando llego al comedor con mi uniforme escolar de una blusa blanca de mangas cortas con un chaleco azul cielo de almohadón, una falda blanca tableada que me
llega a media pierna tobimedias blancas y zapatos escolares negros me doy cuenta que en la mesa del comedor solo hay desayuno para una persona.
— ¿No vas a comer tú?
—No hija, tengo algo de prisa –me dice mi padrastro de espaldas a mí.
Cuando se jira se queda quieto, mirándome mientras camino hacia el comedor –Te vez muy hermosa el día de hoy— me dice tomándome con una mano por la cintura y otra en la barbilla para alzar mi mirada hacia la de él. Sus labios se acercan a los mío, yo cierro los ojos esperando su contacto, y cuando sus labios gruesos y varoniles muerden con delicadeza mi labio inferior, mi cuerpo se estremece, el noto el momento exacto cuando comenzómi vagina a humedecerse porque en medio del beso sonrió y comenzó a bajar su mano, de mi barbilla a mis senos, presionándolos por encima de mi uniforme, para después bajar por mi cintura y seguir el camino hasta llegar a mi cadera. Tomo la tela blanca de mi falda tableada, la jalo hacia arriba para desnudar mis piernas las que acaricio en el primer momento que tuvo oportunidad mientras su lengua acariciaba mis labios y recibía de respuesta un gemido que nacía en mi garganta. Sabiendo que él es mi dueño y amo de mi cuerpo llevo sus dedos a la tela de mis bragas y sin permiso, jalo la tela hacia abajo.
Mientras mi cuerpo se retorcía, en mi cara se dibujaba una sonrisa de niña traviesa.
— ¿No que tenías prisa?
—Calla puta
Tuve que abrasarlo por el cuello con fuerza porque sentía que mis rodillas perdían el piso, sus dedos comenzaron a acaricias su propiedad y sin dejar de besarme de su boca salieron las palabras “puta rica” mientras su dedo medio entraba en mi vagina “carajos, que rica concha apretada”
Rápidamente saco sus dedos de mi vagina, me tomo de la cintura y me cargo para sentarme en la mesa del comedor a lo que yo grité por la sorpresa del movimiento y reí por la urgencia de él. Quede semirecostada sobre los codos en la mesa, mientras mis piernas colgaban, mi padrastro tomo mi falda y me la subió dejándola como cinturón blanco; jalo mi braguita sacándola de una pierna y dejándola colgada de la otra para inmediatamente después abrirme las piernas.
Recargada en mis codos miraba con atención muriéndome mi labio inferior y sonriendo al mismo tiempo, miraba como abría su pantalón para meter una mano y sacar una barra de carne dura, caliente; sus venas, como siempre, se veían abultadas, con una sombra verde. Después de jalar y dejar al descubierto su cabeza, con ella acaricio mi cuerpo comenzando desde la piel que divide mi ano de mi vagina y subir en una ligera caricia hasta mi clítoris.
—haaaaaa papi... — le decía en una oración con la boca abierta en una gran “O” sin dejar de mirar lo que me hacía.
El tomo su fierro, lo alzo y con fuerza me dio una cachetada en mi vagina. —HAAAAAAAA!!!!— Solté un gemido de sorpresa y gratificación, el repitió lo mismo, golpeo mi vagina adolescente con su verga madura un par de veces máshaciendo que entre gemidos y pujidos mi cabeza mirara al cielo estirando mi cuello.
—Eres hermosa –mi padrastro dejo caer una última vez su verga en mi vagina dejándola ahí, haciendo que mi cuerpo sirviera como cama para su carne, con curiosidad regrese la mirada y con los ojos y boca totalmente abiertos por la sorpresa me quede viendo que el grosor de su verga cubría totalmente mi vagina; no se veía nada de ella. Sus huevos los sentía presionar la piel entre mi vagina y ano, mientras la punta de su verga descansaba en medio del camino de mi clítoris y mi ombligo.
Tomo mis piernas con las dos manos, mientras que retrocedía su cuerpo, para que la punta de su verga recorriera mi piel hasta la entrada de mi vagina para inmediatamente presionar hacia dentro.
Si no fuera porque me tuviera agarrada de las piernas, las hubiera cerrado, no porque no quisiera que entrara, sino por un acto refajo del placer de tener a un hombre dentro de mí, es como si mi cuerpo quisieraaprisionarlo y no dejar que saliera jamás.
—haaaaaaa.. Papitoooo!!!! —El recorrido de su verga hasta el fondo de mi vagina fue acompañado en su totalidad por un gemido mío, pero más que un gemido era una plegaria de que esto nunca terminara. Inmediatamente mis brazos perdieron fuerza, mi cuerpo quedo totalmente recostado en la mesa mientras sentía como la verga de
mi padrastro entraba y salía de mi cuerpo con dominio, sabedor que mi cuerpo le pertenece.
—haaaahaaaaaahaaaaaa –gemía sin parar sin saber dónde colocar las manos las lleve a mi rostro por el placer desesperado que ese macho alfa me hacía sentir.
— grgrgrsiiihaaaaa puta estrecha haaaaa que rica concha tienes pendeja jajaahaaaaaa estas hecha para la verga haaaaasiii
—haaaaaahaaaaaahaaaa
—siiii puta haaaaaaa solo sirves para abrirte de patas y dar placer a los hombres siiiiii que buena estas.
Entre gemidos y gemidos de placer miraba a los ojos a mi padrastro. Algo en mi cabeza me decía que él tenía razón, que mi cuerpo estaba hecho para dar placer a los hombres, y eso, me provocaba miedo, inseguridades porque no me sentía tan bonita como los hombres siempre me dicen que soy, inseguridades no saber si todo esto era correcto, ¿las demás chicas de mi edad hacen lo mismo? ¿Estará bien todo esto?, me despertaba miedo, pero al mismo tiempo orgullo de ser, a mi corta edad, lo suficientemente mujer para que mi padrastro se llenara de placer con mi cuerpo, estaba llena de preguntas e inseguridades. Mientras miraba como mi padrastro me tenía sujeta de las piernas abriéndolas y ligeramente alzándolas, veía como de mi zapato escolar derecho colgaba y se balanceaba mi braguita blanca con flores rosas, y aun recostada en la mesa, por el placer desesperante que la verga de mi padrastro me producía miraba a los lados, buscando una referencia de este mundo y no perderlo, para no salir volando al cielo.
Mi mirada se clavó en el televisor de la sala que en ese momento estaba prendido, donde un periodista llamado Loret de Mola hablaba sobre que el c. presidente se quejaba de que no se hablaba de un juicio en estados unidos pero que en esta vez su nombre había sido mencionado, todo esto mientras mi padrastro seguía disfrutando de mi vagina.
—haaaa.. Haaaa... HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!! —Rápidamente lo mire a los ojos con un fuerte gemido. Con su dedo pulgar comenzó a presionar y vómer en círculos mi pequeño clítoris. Mi espalda se arqueo mientras perdía la respiración para convulsionarme en un orgasmo.
Mi cuerpo seguíaconvulsionándose cuando abrí los ojos para ver como mi padrastro seguía metiendo y sacando su verga, su rostro se puso roja para segundos después comenzar a cogerme muy duro para llegar a su orgasmo. Su leche inundo mi vagina rápidamente, las palpitaciones de su carne dentro de mi hizo que rápidamente me llegara un orgasmo más mientras de mi zapato escolar seguíabalanceándose al ritmo de la cogida mis braguitas blancas con flores rosas.
Cuando crucé la puerta principal de mi colegio eran las 8:25 de la mañana, esta era la primera vez que llegaba tarde, 25 minutos tarde y esto fue por la cogida que me dio mi padrastro, también tuve que regresar a mi cuarto a limpiar mi vagina por todo el semen que salía de ella, cambiarme la falda y ponerme otras braguitas, porque la que estaban colgando de mí, las había usado mi padrastro para limpiar su verga y mientras me las aventaba en mi pecho me decía que no podía salir de casa sin desayunar, así es que después de arreglarme la ropa baje a desayunar sola porque él ya había salido a su trabajo.
Como siempre, el director estaba de pie, a unos metros de la entrada principal. Después de que los guardas de seguridad me dejaran entrar sonriéndome camine hacia el edificio de salones, al pasar a un lado del director, él me llamo con un movimiento de manos.
— ¿Porque tan tarde señorita?
—Perdón, no quería llegar tarde –mis mejillas se pusieron rojas al momento que miraba hacia el suelo, enfocando mis dedos cruzados por los nervios y vergüenza, no podía decirle que llegue tarde porque tenía una verga bien metida hasta el fondo y que esa verga era de mi padrastro.
—Venga señorita, vamos a mi oficina.
El edificio de salones tiene tres pisos muy largos, las oficinas de atención se encuentran en la primera planta, pero las oficinas de los profesores se encuentran en la última planta en el área que está totalmente apartada de todo lo demás, un par de veces había subido a esas oficinas ayudando a algún profesor con una montaña de libros y me había perdido; La oficina del director, estaba hasta el fondo de todas ellas.
El me dejo entrar primero a su oficina en colores blancos con tonos azules, como mi uniforme, del lado derecho había un enorme sillón color gris claro; me causo extrañes ese sillón porque su tamaño, meses después sabría bien que era perfecto y cómodo. De lado izquierdo había un enorme librero, al fondo estaba su escritorio de vidrio muy grueso y atrás una enorme ventana que daba directo a los árboles y más lejos al área de las canchas deportivas, desde ahí podía ver todo lo que pasaba en esa área del colegio, pero desde abajo, nadie podía ver lo que pasaba dentro de su oficina.
—Siéntese señorita
20 minutos después estaba saliendo de la oficina del director con una llamada de atención que no llegaría a mi expediente escolar; fueron 20 minutos extraños ya que el director me recordó mi promedio y que mis retrasos, aunque fuera este el primero, podrían perjudicar mi promedio, pero no le importo detenerme más tiempo de lo normal. También me recordó la primera vez que estuve en esa oficina, en mi primer año en este colegio, me recordó que me había dado su número personal por si tuviera algún problema y me dijo que, si tenía problemas para llegar temprano que le escribiera y que élpodría ir a mi casa por mí, para después interrogarme sobre mi llegada tarde.
Ahí si me puse nerviosa, con la mirada abajo, directa a mis dedos que estaban sobre mis piernas, rodilla con rodilla, le repetía una y otra vez que no era mi intención llegar tarde y que no le podía decir el motivo; intentaba inventar una mentira lo suficientemente creíble para que todo esto terminara, pero su mirada fija en mis piernas no dejaba que me concentrara. Su mirada era tan intensa que no le importo que un par de veces lo mire a los ojos cuando el veía mis piernas, fue tan intenso ese momento que mis mejillas se pusieron rosadas casi rojas por la vergüenza y lo único que atine a hacer es que, con mis manos, muy discretamente jalaba hacia abajo mi falda para tapar más mi piel, pero obvio, solo pude tapar un par de centímetrosmás. Él se dio cuenta de mi incomodidad, se levantó y se paró detrás de mí; un escalofrió ya muy familiar recorrido mi cuerpo cuando el poso sus manos sobre mis hombros.
La presión de sus manos era dominante, me transmitió una sensación como de vulnerabilidad, sin saber porque, mi vagina comenzó a humedecerse, lo que hizo que mis piernas se apretaran por inercia. —las niñas bonitas piensan que pueden hacer lo que ellas quieran sin pagar las consecuencias— me decía mientras acompañaba sus
palabras con apretones de sus manos para después aflojar su presa. ¿Bonita yo? ¿El me cree bonita? Un par de minutos después de repetirme de nuevo que él me puede ayudar en lo que yo quiera –hasta con las calificaciones te puedo ayudar— me dijo en un susurro muy cerca de mi oído, para después soltarme, recordándome que tengo su número personal para después dejarme salir. Cuando estuve del otro lado de la puerta, no deje de correr hasta estar dentro de mi salón. El resto del día escolar no pude concentrarme bien en las clases porque no dejaba de sentir sus manos en mis hombros, fuertes y dominantes, me paso igual que el señor del bus que aprovechando que estaba dormida me acaricio con sus manos rasposas. Al salir de mi salón de clases estaba algo enojada por la cantidad de tarea que tenía que hacer para el día de mañana, tenía planeado ir al cine, pero no podría por culpa de tanta tarea. Al salir de la escuela, como siempre él estaba parado algo alejado de la puerta principal; cuando pasé a un lado de él, no quise mirarlo a la cara, ¿porque me ponía nerviosa? ¿porque me ponía húmeda? —hasta mañana señorita— dijo él a lo que no me quedo remedio que responder con un “hasta mañana director” y al alejare, algo me decía, no séqué era, pero, aunque no tuviera pruebas, algo me decía que su mirada no se despegaba de mi trasero; esto fue la perdición porque como siempre, mi cuerpo tomo el control. Mis caderas se movíanmás de lo normal, mi culito a cada paso lo sentía parado, como presumiendo su belleza, mientras mis mejillas estaban rojas por la vergüenza.
Sin pensarlo, al salir del colegio comencé a caminar hacia la derecha, ya que había quedado con mi padrastro de que comeríamos juntos como siempre lo hacemos, pero en esta ocasión en lugar de hacerlo en casa me dijo que lo viera en una pizzería a 11 minutos del colegio, así es que decidí caminar un poco. Jire a la izquierda en la avenida Tankahpase a un lado de un estacionamiento un club Sams; dentro estaban dos hombres vigilantes haciendo su ronda, al verme, según ellos, discretamente se acercaron a la reja para verme pasar.
—Hola hermosa –uno de los hombres, el más delgado y alto se dirigió a mí, aunque me puse nerviosa, los hábitos sociales se pusieron encima de mí.
—heeee hola buenos días —Carajos, ¿porque siempre que un maduro en la calle me dice algo mis caderas se mueven más de lo normal? Juro que no quiero hacerlo, pero no sé porque no puedo controlarlo.
—mamita ¿no te quedas a platicar con nosotros? No te vamos a comer.
—Eso dilo por ti, yo sí me la robo, está bien mamacita — ¿Robar? ¡Carajos!
—Mira nada más como lo mueve.
Aunque su comentario me asusto, no hice nada para caminar más deprisa, tampoco hice nada para mirar hacia atrás. Unos metros más adelante jire a la izquierda y cruce la avenida Coba para llegar a la pizzería que en ese tiempo tenía una fachada en tonalidad verde oscuro con un piso de cuadros amarillos y blanco, aunque la entrada es algo apretada, el interior es cómodo y refrescante para el clima caluroso de mi ciudad. Cuando entre, mi padrastro estaba sentado en una silla de madera gruesa en una mesa redonda con un mantel color crema claro; quería llegar y darle una sorpresa, pero el alzo la mirada del menú que tenía enfrente y me sonrió para levantarse en un gesto de caballerosidad del siglo pasado.
—¡Hola papi! —al pronunciar esas dos palabras, toda la ansiedad del director y los tipos del estacionamiento desaparecieron, me sentí segura inmediatamente.
—Hola cariño —nos saludamos con un beso casto en la mejilla. Separo mi silla de la mesa para ayudarme a sentarme frente a él— ¿qué tal tu día?
—Todo bien, todo bien –comencé a platicarle sobre las clases y la cantidad de tarea que tengo que entregar
— ¿qué fue lo que te paso? —me quede pálida por su pregunta— te conozco muy bien, ¿qué fue lo que paso?
—heee nada, no paso nada –le dije pálida de la sorpresa ¿Como se dio cuenta?
—Si no me quieres decir no hay problema no me meteré, pero quiero que sepas que puedes decirme cualquier cosa, no me voy a enojar.
—Unos tipos me molestaron –fue lo primero que se me vino en mente, algo me decía que no era correcto que le contara mi experiencia con el director— me dijeron de cosas cuando pasé junto a ellos –Le hice un resumen de todo lo que me dijeron.
—Bueno, a veces pasa eso, solo recuerda que perro que ladra no muerde –al parecer mi historia lo complació y respire fondo porque sabía que no sería necesario contarle lo del director— ¿Recuerdas porque te hemos dicho que seas discreta? No es porque nosotros seamos mojigatos, creo que eso lo sabes bien, es porque las personas actúan según lo que ven y su experiencia; puede sonar machista pero no lo es, te voy a explicar.
Me gusta escucharlo, me gusta cuando se pone en modo profesor; mientras nos comíamos una pizza mitad anchoas para mí y mitad pepperoni para él, una Coca—Cola para mí y una cerveza Corona para él. Me explico que las personas crean una conducta respecto a su experiencia de vida y esa experiencia la toman con respecto a lo que ven y lo que las personas dicen de lo que están viendo, por ejemplo, obvio seria machista decir que una mujer con minifalda parada en una esquina dentro de una área de trabajo industrial, es una mujer que está ejerciendo la prostitución, tal vez sea una
mujer ejecutiva que está esperando su UBER y ella trabaja en una de las oficinas de esa área; otro ejemplo que me puso es que si tengo dos personas y una de ellas esta vestido con ropa estilo estrella de rock y con tatuajes y hay otra persona que esta vestida como sacerdote ¿quién de los dos es un pedófilo? muchos dirán que el que tiene la chamarra de piel y se ve sucio porque la reputación del sacerdote por el simple hecho de como este vestido nos da una perspectiva de lo que podemos esperar; una mujer en bikini caminando por la playa sería muy normal, pero si esa misma mujer la vemos caminar con bikini dentro de la plaza de san Pedro sería extraño
—Tu eres una mujer muy pero muy hermosa, y si así vistiéndote de forma natural llamas mucho la atención ¿Te imaginas si te vistieras como tu prima o sus amigas? No te losquitas de encima; hay que ser claro que esto no debería de pasar, que la forma de vestir de una mujer no debería ser un factor para juzgar y decir si es una santa o una zorra (Como el ejemplo del sacerdote) pero lamentablemente el mundo funciona de esa forma, por eso te pedimos que seas discreta.
— Pero, heeeemm... he escuchado que es malo ser puta.
—jajajaj ya se ha dónde vas, que sea malo o bueno dependerá de la moralidad de la sociedad; en algunos lugares es bueno golpear a una mujer porque no se cubre el cabello, pero en otros lados esta normalizado el que cada día tengan menos ropa. Todos sabemos que son malas las guerras, pero se convierten en una causa justa porque el más fuerte dice que es moralmente permitido. La mayoría de las personas frente al mundo son una cosa y en lo privado son otra cosa.
—¿Como nosotros?
—Explícate.
—Si, en casa o cuando nadie se puede dar cuenta soy una puta, una perra que solo sirve para abrirme de piernas para ti, pero cuando hay alguien son tu hija.
—jajajajajaj. Si así es.
— ¿Todo esto está mal?
—Todo depende. Si estás pensando que lo que hacemos es un delito o algo por el estilo, quiero que tu misma te des la respuesta, o tal vez aun no me has entendido a pesar de que te lo he repetido mil veces. Primero y antes que todo, tú eres mi hija, yo sé que no soy tu padre, pero te amo como si fueras de mi propia sangre y eso no lo olvides. También quiero que siempre recuerdes que en el momento que tú ya no quieras abrir las piernas para mi yo lo voy a respetar, pero también siempre te he dicho que me lo digas en momentos como este que estamos hablando fuera del momento sexual.
—Pero tú me has dicho que como mujer es mi deber abrirme de piernas cuando mi macho de turno quiera, no se me ha olvidado la vez que no quería y tú me corregiste
—sí pero también te he dicho el mismo número de veces que si no quieres no te puedo obligar... Creo que esto no está funcionando porque no me estas entendiendo. De ahora en adelante vamos a tener estas platicas de forma periódica, una vez al mes estaría bien, y en estas platicas vamos a valorar si quieres seguir con esto. Me gusta ser tu dueño, me gusta usarte como yo quiera y si quiero prestarte con mis amigos lo voy a hacer, pero esto no lo puedo hacer si tú no estás de acuerdo; es como si me entregaras el poder de tu cuerpo, y mientras tu aceptes obvio puedo usarte como yo quiera, pero si termina el mes y ya no te gusta, solo cuando nos reunamos me tienes que decir “ya no quiero seguir” y se terminó todo esto, o tal vez me digas que es lo que no te gusto, y vamos corrigiendo las cosas, pero mientras tanto yo hago contigo lo que yo quiera, ¿Qué te parece la idea?
—Pues hasta el momento me gusta todo jejejejeje...
—jajajajajaj si lo sé, jajajaja pero quiero que estes de acuerdo con esto; ¿ahora entiendes dóndeestá la diferencia?
—Esta en el consentimiento.
—jajaja si así es.
—Todo lo que tengo contigo primero esta porque si me gusta o no,y yo soy la que decide si quiero o no
—Exacto
—la diferencia es que hay personas que no tienen la oportunidad de decidir y las obligan a hacer algo que no quieren, en cambio cada mes yo acepto o rechazo el que tú me obligues a hacer algo,bueno, técnicamente no me estas obligando porque yo lo estoy aceptando, es como una actuación o algo así, eso le da mucha emoción alo inesperado.
—jajajajaj si algo así, sí. Ok, ¿Estamos de acuerdo?
—Una vez al mes... mejor dos meses
—jajajajajajaja como tú me digas, tu mandas.
—woooowww.. Si, cada dos meses plis.
—Por mi está bien.
—Sera como una reunión como en el libro que estoy leyendo que es un “Concilio de Nicea”
—JAJAJAJAJAJAJA
—Pero para el nuestro –le digo tomando una anchoa solitaria que quedo en el plato— será el Concilio de la Anchoa –Bautizo nuestras reuniones alzando la anchoa como si fuera un trofeo
—jajajajaj muy bien, que así sea.
—Para terminar esta primera sesión del Concilio de la Anchoa hay que cerrarlo comiéndonos la Anchoa sagrada.
—No lo voy a hacer –me dice entornando los ojos mientras yo le ofrezco la mitad del pequeño pescado que tengo en la mano— esa cosa es asquerosa.
—Si no nos comemos la Anchoa sagrada no estará cerrada esta sesión y no podremos comenzar a sertú mi dueño y yo tu puta.
—No juegues.
—La Anchoa Sagrada a hablado –le digo con un tono de vos reverencial y religioso.
—¿Me la como y ya puedo usarte como lo que eres?
—haaaauuuuuuuaaaaaa –Con ojos cerrados de mi boca sale un cantico como en las películas de sectas secretas religiosas.
A regañadientes, corto por la mitad el pequeño pescado que tenía en la mano, se lo llevo a la boca con un claro gesto de desagrado a lo cual, con una gran sonrisa yo hice lo mismo.
—No sécómo te gusta esto, es asqueroso.
—HEEYY!!! ¡TOTALMENTE PROIHIBIDO OFENDER A LA ANCHOA SAGRADA! —le increpe con un dedo acusador.
—Está bien, está bien –me dice sonriendo con un gesto de culpabilidad y alzando las manos sobre sus hombros en clara señal de rendición.
Cuando el auto dejo atrás la avenida Labná para tomar la avenida Tul sur le pregunte a mi padrastro hacia donde íbamos, y él me dijo que se moría de ganas por correrse dentro de mí pero que no le daría tiempo irme a dejar a casa, así que es que aprovecharía para que viviera una experiencia que se repetiría varias veces de mi vida. Mientras el auto giraba a la izquierda en la avenida Nichupté y giraba de nuevo en a la izquierda me decía que cuandohicieraesto,nuncamepusieranerviosa,queeltrucoesactuardelomásnormalposible,comosifueraalgodetodoslosdías.
Entramos directamente al estacionamiento subterráneo de un hotel INN. Mi padrastro saludo al guardia por su nombre el cual le respondió con un saludo de las cortes y respetuoso pero su mirada reflejaba que ya eran viejos conocidos.
Cuando el auto estuvo estacionado, bajamos de él y salimos al área de recepción y antes de llegar, me dijo –Quédate aquí, no tardo— él de forma inmediata se acercó a un hombre de unos 40 años, más joven que mi padrastro, pero más pequeño, delgado, vestido con un traje de saco y corbata azul oscuro; al ver a mi padrastro su rostro se ilumino y lo saludo primero con un apretón de manos e inmediatamente después con un abrazo fraternal; mi padrastro le dijo algo mientras los dos me miraban, el hombre al verme, recorrido todo mi cuerpo con una sonrisa, después miro a mi padrastro apretando su brazo en un gesto de complicidad y aquél tipo se dirigió a la mesa de recepción la señorita vestida con un traje sastre azul y una cola de caballo como la mía, escucho las indicaciones de aquel tipo y le entrego una tarjeta la cual el tipo se la dio a mi padrastro que después de intercambiar algunas palabras más y reír por algún chiste regreso a mí.
Subimos por el levador hasta el piso 12, caminamos por un pasillo de piso color café caoba y muros blancos que por la iluminación amarilla hacía que tuviera un tono dorado lo que el pasillo le daba un aire elegante y muy caro.
Usando la tarjeta como llave entramos a un cuarto de hotel, lo suficientemente grande para ser cómodo para dos personas, pero era mucho más pequeño que mi habitación.
—rápido, quítate la ropa –me dice dándome una nalgada.
Me siento en la cama matrimonial, me quito los zapatos escolares junto con mis tobimedias, me quito el chaleco azul cielo y desabrocho los botones de mi blusa blanca para quitármela y dejarla en una silla que está cerca de la cama, me pongo de
pie para desabrochar mi falda blanca tableada y tomando elelástico de mi falda junto al elástico de mis braguitas las bajo y las dejo caer quedando desnuda frente a él.
—Cada día te pones más buena, no culpo a los cabrones que te miran caminar. —sus palabras hicieron que me pusiera roja – ven, quítame la ropa.
Di tres pasos hacia él; le desabroche el botón de su saco para quitárselo y con mucho cuidado lo deje en la misma silla donde deje mi ropa, le desabroche los botones de las mangas de la camisa, así como,así como el del torso para quitárselo y dejar al descubierto sus músculos bien trabajados; él me jalo por la nuca hacia su cuerpo, entendí loque quería, y tiernamente bese su cuerpo, y mientras iba bajando besaba su piel y hasta me atreví a sacar mi lengua y como si se tratara de un helado acaricie los cuadros de su abdomen. Al quedar de rodillas me agache y desate las agujetas de sus zapatos, se los quite junto con sus calcetines y sin poder dejar de sonreír le desabroche el pantalón. Y como hice con mi ropa, tome el elástico de sus prendas y las baje dejándolas caer; por la cercanía de mi cuerpo al suyo, su verga salió como un resorte golpeándome la cara a lo que yo di un grito de sorpresa y diversión.
Mi padrastro de forma divertida movió sus caderas de izquierda a derecha lo que hizo que su verga me golpeara las mejillas una y otra vez, yo no hice nada para quitarme, sonriendo, mis manos intentaron subir para protegerme, pero algo me hizo detenerlas, riendo y abriendo la boca para intentar atraparlo, deje que siguiera golpeado mi cara con su verga.
Cuando pude atraparla entre mis labios, él se detuvo y dejo que la tomara con mis manos, mientras que con una lo masturbaba, con la otra le acariciaba los huevos, cuando me la sacaba de la boca era para inclinarme y meterme sus bolas en la boca,
primero una y después otra, para acariciarlas con la lengua y así viajar de nuevo hasta la punta de su hombría y meterla de nuevo en mi boca.
Él me puso de pie tomándome de los brazos –ponte como la perra que eres— me dijo al mismo tiempo que me daba una nalgada. Me subí a la cama, cerca de la orilla, el quedando parado detrás de mi apunto su verga a mi vagina y de un empujón me la metió hasta el fondo.
—haaaaaaggrgrgrgr!! —di un gemido combinado con dolor por lo brusco que fue, y como alce la cara al cielo en un acto reflejo, él aprovecho para tomar mi cola de caballo, enredarla en su puño y jalarla para que no pudiera bajar la cara. Sus embestidas comenzaron lentas, pero rápidamente se fueron acelerando, y mientras me tenía sostenida del cabello con una mano, con la otra no dejaba de darme nalgadas acompañadas por fuertes gemidos de la perra que le estaba entregando su cuerpo para su placer.
Cuando soltó mi cabello, mi cabeza y pecho terminaron recostados en la cama mientras mi trasero quedo parado recibiendo verga por mi vagina. Cuando el decidió que era suficiente, me la saco y dándome una fuerte nalgada me dijo “ábrete de patas puta”, yo me recosté en la cama y mirándolo con gotas de sudor en la frente abrí mis piernas y cuando fue acercándose a mí, estiré los brazos para recibirlo con desesperación. Su cuerpo entro en el mío, su calor invadió todo mi ser y mi cuerpo reacción dejándose ir al cielo en una corrida envuelta entre gemidos de placer y compasión.
Mi padrastro siguió entrando y saliendo de mi vagina mientras que con una mano masajeaba y presionaba mi seno, con su boca mordía me oreja, lo que hacía que mi cuerpo se estremeciera, donde la única forma de agradecerle que fuera digna de darle placer era con gemidos que no le pedían nada a una estrella porno. Mi padrastro lleno mi vagina con su amor líquido, espeso y caliente la fricción de su piel contra mi clítoris hizo que me corriera de nuevo apretando mi vagina haciéndolo gozar aúnmás.
—Eres la mejor puta –me dice mi padrastro entre besos.
Él aún está dentro de mí, sintiendo las ultimas gotas del orgasmo que me provocó, sintiendo los últimos espasmos vaginales. Al levantarse y sacármela mi vagina se contrajo con un poco de dolor.
—Tengo que irme, tú te puedes quedar el tiempo que quieras, pides un taxi y regresas a casa.
—¿me vas a dejar aquí? —No podía creer que me dejara sola, el tipo de abajo seguro sabía que el me habíatraído para usarme.
—Claro, y vete acostumbrando porque esto se repetirá varias veces –si y ame lo había dicho, con él o con uno de sus amigos —Recuerda lo que te dije, tu actúa normal como si fuera de todos los días.
Cuando termino de vestirse, me puso un par de billetes de $20 pesos en la mano y con una sonrisa salió de la habitación.
Me quede quieta, sin moverme y aun con las piernas abiertas deje que la leche de mi dueño saliera de mi cuerpo a su ritmo, mientras que con una mano acariciaba mi vagina delicadamente en un acto de consentimiento, con la otra no dejaba de ver ese par de billetes, ¿porque me los dio? Cuando entre al colegio me dio una tarjeta de débito que podía usar como yo quisiera, siempre tenía dinero en ella, y también el siempre mantenía a tope mi cuenta de UBER.
Deje de analizar este gesto hasta que sentí que de mi vagina ya no salíamás semen, y el que quedo embarrado en mi piel estaba seco, me levante con un pequeño ardor vaginal producto del trato recibido, me vestí y me arregle el cabello, tome mi mochila y antes de abrir la puerta, cerré los ojos, y haciendo ejercicios de respiración me concentre para poder salir del cuarto de hotel sin miedo.
Al bajar por el elevador tuve la mala fortuna de que se detuviera en el quinto piso ahí subió el hombre con el que mi padrastro hablo cuando llegamos. Mi mejilla se puso rojas en un segundo, mientras mis rodillas comenzaron a temblar. Aquel tipo me saludo con un movimiento de cabeza y diciendo –Muy buenas tardes— a lo que yo respondí de la misma forma, y durante el resto del trayecto el solo miro hacia la puerta mientras yo miraba mis dedos que apretaban en ese momento mi mochila, sabia bien que elsabía que me usaron en una de sus habitaciones. Cuando llegamos a nuestro destino, con un ademan de su mano, de forma caballerosa me indico que yo podía salir primero, y así lo hice y mientras yo me dirigía hacia la puerta principal el caminaba hacia la mesa de recepción.
Al salir del hotel había una hilera de taxis esperando algún cliente y sin pensarlo dos veces me subí al primero; al verme, el conductor se despidió de sus colegas y sonriendo subió al auto y emprendió la marcha cuando le indiqué la dirección donde tenía que llevarme. Solo recuerdo vagamente que el chofer me decía algo sobre lo hermosa que estoy y que si tuviera menos edad me invitaría a salir a lo que le respondía con una sonrisa y palabras vagasy sin otorgar ningún tipo de compromiso cuando se estaciono en la puerta principal de mi área residencial tome los dos billetes y se los ofrecí para pagar el viaje a lo que él me respondió “las mujeres hermosas no pagan” sonriendo y apenada le agradecí su gesto de caballerosidad, bajé de auto y al cerrar la puerta escuche un suspiro del chofer con una frase “Si me alcanzara también la alquilo”
Me quedé quieta unos segundos mientras el taxi se alejaba y los guardias de seguridad me esperaban con la sonrisa en la boca, como un balde de agua fríaentendí el porque me había dado esos billetes. Sonriendo al cielo como su fuera un triunfo aprete en mi puño ese par de billetes, y sin dejar de sonreír, comencé a caminar hacia mi casa. Ese par de billetes de $20 pesos mexicanos aun los conservobien guardados entre las hojas del libro del Hobbit y de vez en cuando los saco para recordar ese día y su significado.
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Han pasado 7 meses de la primera vez que mi padrastro estreno mi culito, y me lo ha estado usando una o dos veces a la semana, pero este último mes lo ha usado una vez a la semana, en algunas ocasiones lo hacia todos los días. Tengo que confesar que no es una de mis practicas favoritas, es más, si no me pidieran mi culito sería mejor; aunque también tengo que ser muy sincera en que tiene su lado positivo porque es doloroso las primeras estocadas, y dependiendo que tan tierno o rudo sea me voy a excitarrápido y termino rogando que no termine nunca de usar mi culito. Se que suena contradictorio, pero así es como yo lo veo. La mayoría de las veces, me excito rápido cuando mi padrastro esta hasta el fondo de mi trasero, pero en otras no he disfrutado nada porque me lo usa brusco de principio a fin. Las chicas me entenderán.
Todos estos pensamientos rectales pasaban por mi cabeza mientras una mañana de miércoles estaba en el baño, alistándome para ir al colegio. En ese momento, mientras el agua caliente caía de la regadera llenando todo el baño con una nube de vapor, yo estaba de pie frente al retrete, con un pie encima de él, enjabonando mi parte intima para después de chapotear una cuchilla de 5 hojas en agua caliente acumulada en el lavamanos para con mucha delicadeza pasarla por mi piel íntima y quitar los vellos que comenzaban a nacer. Mi nueva etapa que conté en el lunes rojo no llego solo, también llego este vello, aunque las primeras veces se me hizo curioso porque es del mismo color de mi cabello, un color castaño claro, después se me hizo incomodo así es que, hablando con mi padrastro, llegamos a la conclusión de que era mejor quitarlo, él fue quien me enseño como hacerlo. Ese día fue muy vergonzoso para mí, al principio no quería que el estuviera conmigo en el proceso, de hecho, las primeras practicas con la cuchilla fue con los bellos de mi brazo, mi padrastro me explico todo lo que tenía que saber y también se la pasaba haciendo chistes para que me relajara, ahí fue cuando tuve la confianza de que el estuviera en mi primer corte.
Como en esta ocasión, después de tomar agua caliente con mi mano y enjuagar el jabón de mi parte intima, me gusta verla, acariciarla, no en plan masturbación, sino de admiración. Tengo una vagina pequeña, en alguna ocasión tome una cinta métrica para ropa y me la medí, me di cuenta que de longitud es de 6 centímetros, aunque en este momento que estoy escribiendo estas líneas, busque en internet que el promedio de longitud es de 8—9 centímetros, así es que soy de vagina pequeña, supongo que eso es lo que hace que los hombres que han disfrutado de mi cuerpo me dicen que estoy tan apretada que parezco virgen. Mis labios vaginales son pequeños pero carnosos y son de un color rosa claro, pero cuando la separo con mis dedos es de un color rosa más intenso; cuando veo la parte interna me sorprende que de ese pequeño casi imperceptible hoyito pueda entrar tremendo pedazo de carne al igual que mi clítoris, un pequeño botón rosa, es sorprendente todo el placer que sale de algo tan pequeño. La piel que rodea mi vagina siempre ha estado sin vello y sin imperfecciones, de hecho, ahora que lo pienso bien me sale muy pero muy poco vello, ¿Eso es normal? Así es que cuando termino con la limpieza queda una hermosa vagina adolescente.
—¡PERRA! ¡YA ESTA EL DESAYUNO LISTO!
El llamado de mi padrastro desde la cocina me hizo regresar a la realidad, guardé la cuchilla y me metí de nuevo bajo la regadera para enjuagar todo mi esvelto cuerpo y así vestirme con mi uniforme escolar y salir al encuentro de mi padrastro en él comedor.
Cuando llego al comedor con mi uniforme escolar de una blusa blanca de mangas cortas con un chaleco azul cielo de almohadón, una falda blanca tableada que me
llega a media pierna tobimedias blancas y zapatos escolares negros me doy cuenta que en la mesa del comedor solo hay desayuno para una persona.
— ¿No vas a comer tú?
—No hija, tengo algo de prisa –me dice mi padrastro de espaldas a mí.
Cuando se jira se queda quieto, mirándome mientras camino hacia el comedor –Te vez muy hermosa el día de hoy— me dice tomándome con una mano por la cintura y otra en la barbilla para alzar mi mirada hacia la de él. Sus labios se acercan a los mío, yo cierro los ojos esperando su contacto, y cuando sus labios gruesos y varoniles muerden con delicadeza mi labio inferior, mi cuerpo se estremece, el noto el momento exacto cuando comenzómi vagina a humedecerse porque en medio del beso sonrió y comenzó a bajar su mano, de mi barbilla a mis senos, presionándolos por encima de mi uniforme, para después bajar por mi cintura y seguir el camino hasta llegar a mi cadera. Tomo la tela blanca de mi falda tableada, la jalo hacia arriba para desnudar mis piernas las que acaricio en el primer momento que tuvo oportunidad mientras su lengua acariciaba mis labios y recibía de respuesta un gemido que nacía en mi garganta. Sabiendo que él es mi dueño y amo de mi cuerpo llevo sus dedos a la tela de mis bragas y sin permiso, jalo la tela hacia abajo.
Mientras mi cuerpo se retorcía, en mi cara se dibujaba una sonrisa de niña traviesa.
— ¿No que tenías prisa?
—Calla puta
Tuve que abrasarlo por el cuello con fuerza porque sentía que mis rodillas perdían el piso, sus dedos comenzaron a acaricias su propiedad y sin dejar de besarme de su boca salieron las palabras “puta rica” mientras su dedo medio entraba en mi vagina “carajos, que rica concha apretada”
Rápidamente saco sus dedos de mi vagina, me tomo de la cintura y me cargo para sentarme en la mesa del comedor a lo que yo grité por la sorpresa del movimiento y reí por la urgencia de él. Quede semirecostada sobre los codos en la mesa, mientras mis piernas colgaban, mi padrastro tomo mi falda y me la subió dejándola como cinturón blanco; jalo mi braguita sacándola de una pierna y dejándola colgada de la otra para inmediatamente después abrirme las piernas.
Recargada en mis codos miraba con atención muriéndome mi labio inferior y sonriendo al mismo tiempo, miraba como abría su pantalón para meter una mano y sacar una barra de carne dura, caliente; sus venas, como siempre, se veían abultadas, con una sombra verde. Después de jalar y dejar al descubierto su cabeza, con ella acaricio mi cuerpo comenzando desde la piel que divide mi ano de mi vagina y subir en una ligera caricia hasta mi clítoris.
—haaaaaa papi... — le decía en una oración con la boca abierta en una gran “O” sin dejar de mirar lo que me hacía.
El tomo su fierro, lo alzo y con fuerza me dio una cachetada en mi vagina. —HAAAAAAAA!!!!— Solté un gemido de sorpresa y gratificación, el repitió lo mismo, golpeo mi vagina adolescente con su verga madura un par de veces máshaciendo que entre gemidos y pujidos mi cabeza mirara al cielo estirando mi cuello.
—Eres hermosa –mi padrastro dejo caer una última vez su verga en mi vagina dejándola ahí, haciendo que mi cuerpo sirviera como cama para su carne, con curiosidad regrese la mirada y con los ojos y boca totalmente abiertos por la sorpresa me quede viendo que el grosor de su verga cubría totalmente mi vagina; no se veía nada de ella. Sus huevos los sentía presionar la piel entre mi vagina y ano, mientras la punta de su verga descansaba en medio del camino de mi clítoris y mi ombligo.
Tomo mis piernas con las dos manos, mientras que retrocedía su cuerpo, para que la punta de su verga recorriera mi piel hasta la entrada de mi vagina para inmediatamente presionar hacia dentro.
Si no fuera porque me tuviera agarrada de las piernas, las hubiera cerrado, no porque no quisiera que entrara, sino por un acto refajo del placer de tener a un hombre dentro de mí, es como si mi cuerpo quisieraaprisionarlo y no dejar que saliera jamás.
—haaaaaaa.. Papitoooo!!!! —El recorrido de su verga hasta el fondo de mi vagina fue acompañado en su totalidad por un gemido mío, pero más que un gemido era una plegaria de que esto nunca terminara. Inmediatamente mis brazos perdieron fuerza, mi cuerpo quedo totalmente recostado en la mesa mientras sentía como la verga de
mi padrastro entraba y salía de mi cuerpo con dominio, sabedor que mi cuerpo le pertenece.
—haaaahaaaaaahaaaaaa –gemía sin parar sin saber dónde colocar las manos las lleve a mi rostro por el placer desesperado que ese macho alfa me hacía sentir.
— grgrgrsiiihaaaaa puta estrecha haaaaa que rica concha tienes pendeja jajaahaaaaaa estas hecha para la verga haaaaasiii
—haaaaaahaaaaaahaaaa
—siiii puta haaaaaaa solo sirves para abrirte de patas y dar placer a los hombres siiiiii que buena estas.
Entre gemidos y gemidos de placer miraba a los ojos a mi padrastro. Algo en mi cabeza me decía que él tenía razón, que mi cuerpo estaba hecho para dar placer a los hombres, y eso, me provocaba miedo, inseguridades porque no me sentía tan bonita como los hombres siempre me dicen que soy, inseguridades no saber si todo esto era correcto, ¿las demás chicas de mi edad hacen lo mismo? ¿Estará bien todo esto?, me despertaba miedo, pero al mismo tiempo orgullo de ser, a mi corta edad, lo suficientemente mujer para que mi padrastro se llenara de placer con mi cuerpo, estaba llena de preguntas e inseguridades. Mientras miraba como mi padrastro me tenía sujeta de las piernas abriéndolas y ligeramente alzándolas, veía como de mi zapato escolar derecho colgaba y se balanceaba mi braguita blanca con flores rosas, y aun recostada en la mesa, por el placer desesperante que la verga de mi padrastro me producía miraba a los lados, buscando una referencia de este mundo y no perderlo, para no salir volando al cielo.
Mi mirada se clavó en el televisor de la sala que en ese momento estaba prendido, donde un periodista llamado Loret de Mola hablaba sobre que el c. presidente se quejaba de que no se hablaba de un juicio en estados unidos pero que en esta vez su nombre había sido mencionado, todo esto mientras mi padrastro seguía disfrutando de mi vagina.
—haaaa.. Haaaa... HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!! —Rápidamente lo mire a los ojos con un fuerte gemido. Con su dedo pulgar comenzó a presionar y vómer en círculos mi pequeño clítoris. Mi espalda se arqueo mientras perdía la respiración para convulsionarme en un orgasmo.
Mi cuerpo seguíaconvulsionándose cuando abrí los ojos para ver como mi padrastro seguía metiendo y sacando su verga, su rostro se puso roja para segundos después comenzar a cogerme muy duro para llegar a su orgasmo. Su leche inundo mi vagina rápidamente, las palpitaciones de su carne dentro de mi hizo que rápidamente me llegara un orgasmo más mientras de mi zapato escolar seguíabalanceándose al ritmo de la cogida mis braguitas blancas con flores rosas.
Cuando crucé la puerta principal de mi colegio eran las 8:25 de la mañana, esta era la primera vez que llegaba tarde, 25 minutos tarde y esto fue por la cogida que me dio mi padrastro, también tuve que regresar a mi cuarto a limpiar mi vagina por todo el semen que salía de ella, cambiarme la falda y ponerme otras braguitas, porque la que estaban colgando de mí, las había usado mi padrastro para limpiar su verga y mientras me las aventaba en mi pecho me decía que no podía salir de casa sin desayunar, así es que después de arreglarme la ropa baje a desayunar sola porque él ya había salido a su trabajo.
Como siempre, el director estaba de pie, a unos metros de la entrada principal. Después de que los guardas de seguridad me dejaran entrar sonriéndome camine hacia el edificio de salones, al pasar a un lado del director, él me llamo con un movimiento de manos.
— ¿Porque tan tarde señorita?
—Perdón, no quería llegar tarde –mis mejillas se pusieron rojas al momento que miraba hacia el suelo, enfocando mis dedos cruzados por los nervios y vergüenza, no podía decirle que llegue tarde porque tenía una verga bien metida hasta el fondo y que esa verga era de mi padrastro.
—Venga señorita, vamos a mi oficina.
El edificio de salones tiene tres pisos muy largos, las oficinas de atención se encuentran en la primera planta, pero las oficinas de los profesores se encuentran en la última planta en el área que está totalmente apartada de todo lo demás, un par de veces había subido a esas oficinas ayudando a algún profesor con una montaña de libros y me había perdido; La oficina del director, estaba hasta el fondo de todas ellas.
El me dejo entrar primero a su oficina en colores blancos con tonos azules, como mi uniforme, del lado derecho había un enorme sillón color gris claro; me causo extrañes ese sillón porque su tamaño, meses después sabría bien que era perfecto y cómodo. De lado izquierdo había un enorme librero, al fondo estaba su escritorio de vidrio muy grueso y atrás una enorme ventana que daba directo a los árboles y más lejos al área de las canchas deportivas, desde ahí podía ver todo lo que pasaba en esa área del colegio, pero desde abajo, nadie podía ver lo que pasaba dentro de su oficina.
—Siéntese señorita
20 minutos después estaba saliendo de la oficina del director con una llamada de atención que no llegaría a mi expediente escolar; fueron 20 minutos extraños ya que el director me recordó mi promedio y que mis retrasos, aunque fuera este el primero, podrían perjudicar mi promedio, pero no le importo detenerme más tiempo de lo normal. También me recordó la primera vez que estuve en esa oficina, en mi primer año en este colegio, me recordó que me había dado su número personal por si tuviera algún problema y me dijo que, si tenía problemas para llegar temprano que le escribiera y que élpodría ir a mi casa por mí, para después interrogarme sobre mi llegada tarde.
Ahí si me puse nerviosa, con la mirada abajo, directa a mis dedos que estaban sobre mis piernas, rodilla con rodilla, le repetía una y otra vez que no era mi intención llegar tarde y que no le podía decir el motivo; intentaba inventar una mentira lo suficientemente creíble para que todo esto terminara, pero su mirada fija en mis piernas no dejaba que me concentrara. Su mirada era tan intensa que no le importo que un par de veces lo mire a los ojos cuando el veía mis piernas, fue tan intenso ese momento que mis mejillas se pusieron rosadas casi rojas por la vergüenza y lo único que atine a hacer es que, con mis manos, muy discretamente jalaba hacia abajo mi falda para tapar más mi piel, pero obvio, solo pude tapar un par de centímetrosmás. Él se dio cuenta de mi incomodidad, se levantó y se paró detrás de mí; un escalofrió ya muy familiar recorrido mi cuerpo cuando el poso sus manos sobre mis hombros.
La presión de sus manos era dominante, me transmitió una sensación como de vulnerabilidad, sin saber porque, mi vagina comenzó a humedecerse, lo que hizo que mis piernas se apretaran por inercia. —las niñas bonitas piensan que pueden hacer lo que ellas quieran sin pagar las consecuencias— me decía mientras acompañaba sus
palabras con apretones de sus manos para después aflojar su presa. ¿Bonita yo? ¿El me cree bonita? Un par de minutos después de repetirme de nuevo que él me puede ayudar en lo que yo quiera –hasta con las calificaciones te puedo ayudar— me dijo en un susurro muy cerca de mi oído, para después soltarme, recordándome que tengo su número personal para después dejarme salir. Cuando estuve del otro lado de la puerta, no deje de correr hasta estar dentro de mi salón. El resto del día escolar no pude concentrarme bien en las clases porque no dejaba de sentir sus manos en mis hombros, fuertes y dominantes, me paso igual que el señor del bus que aprovechando que estaba dormida me acaricio con sus manos rasposas. Al salir de mi salón de clases estaba algo enojada por la cantidad de tarea que tenía que hacer para el día de mañana, tenía planeado ir al cine, pero no podría por culpa de tanta tarea. Al salir de la escuela, como siempre él estaba parado algo alejado de la puerta principal; cuando pasé a un lado de él, no quise mirarlo a la cara, ¿porque me ponía nerviosa? ¿porque me ponía húmeda? —hasta mañana señorita— dijo él a lo que no me quedo remedio que responder con un “hasta mañana director” y al alejare, algo me decía, no séqué era, pero, aunque no tuviera pruebas, algo me decía que su mirada no se despegaba de mi trasero; esto fue la perdición porque como siempre, mi cuerpo tomo el control. Mis caderas se movíanmás de lo normal, mi culito a cada paso lo sentía parado, como presumiendo su belleza, mientras mis mejillas estaban rojas por la vergüenza.
Sin pensarlo, al salir del colegio comencé a caminar hacia la derecha, ya que había quedado con mi padrastro de que comeríamos juntos como siempre lo hacemos, pero en esta ocasión en lugar de hacerlo en casa me dijo que lo viera en una pizzería a 11 minutos del colegio, así es que decidí caminar un poco. Jire a la izquierda en la avenida Tankahpase a un lado de un estacionamiento un club Sams; dentro estaban dos hombres vigilantes haciendo su ronda, al verme, según ellos, discretamente se acercaron a la reja para verme pasar.
—Hola hermosa –uno de los hombres, el más delgado y alto se dirigió a mí, aunque me puse nerviosa, los hábitos sociales se pusieron encima de mí.
—heeee hola buenos días —Carajos, ¿porque siempre que un maduro en la calle me dice algo mis caderas se mueven más de lo normal? Juro que no quiero hacerlo, pero no sé porque no puedo controlarlo.
—mamita ¿no te quedas a platicar con nosotros? No te vamos a comer.
—Eso dilo por ti, yo sí me la robo, está bien mamacita — ¿Robar? ¡Carajos!
—Mira nada más como lo mueve.
Aunque su comentario me asusto, no hice nada para caminar más deprisa, tampoco hice nada para mirar hacia atrás. Unos metros más adelante jire a la izquierda y cruce la avenida Coba para llegar a la pizzería que en ese tiempo tenía una fachada en tonalidad verde oscuro con un piso de cuadros amarillos y blanco, aunque la entrada es algo apretada, el interior es cómodo y refrescante para el clima caluroso de mi ciudad. Cuando entre, mi padrastro estaba sentado en una silla de madera gruesa en una mesa redonda con un mantel color crema claro; quería llegar y darle una sorpresa, pero el alzo la mirada del menú que tenía enfrente y me sonrió para levantarse en un gesto de caballerosidad del siglo pasado.
—¡Hola papi! —al pronunciar esas dos palabras, toda la ansiedad del director y los tipos del estacionamiento desaparecieron, me sentí segura inmediatamente.
—Hola cariño —nos saludamos con un beso casto en la mejilla. Separo mi silla de la mesa para ayudarme a sentarme frente a él— ¿qué tal tu día?
—Todo bien, todo bien –comencé a platicarle sobre las clases y la cantidad de tarea que tengo que entregar
— ¿qué fue lo que te paso? —me quede pálida por su pregunta— te conozco muy bien, ¿qué fue lo que paso?
—heee nada, no paso nada –le dije pálida de la sorpresa ¿Como se dio cuenta?
—Si no me quieres decir no hay problema no me meteré, pero quiero que sepas que puedes decirme cualquier cosa, no me voy a enojar.
—Unos tipos me molestaron –fue lo primero que se me vino en mente, algo me decía que no era correcto que le contara mi experiencia con el director— me dijeron de cosas cuando pasé junto a ellos –Le hice un resumen de todo lo que me dijeron.
—Bueno, a veces pasa eso, solo recuerda que perro que ladra no muerde –al parecer mi historia lo complació y respire fondo porque sabía que no sería necesario contarle lo del director— ¿Recuerdas porque te hemos dicho que seas discreta? No es porque nosotros seamos mojigatos, creo que eso lo sabes bien, es porque las personas actúan según lo que ven y su experiencia; puede sonar machista pero no lo es, te voy a explicar.
Me gusta escucharlo, me gusta cuando se pone en modo profesor; mientras nos comíamos una pizza mitad anchoas para mí y mitad pepperoni para él, una Coca—Cola para mí y una cerveza Corona para él. Me explico que las personas crean una conducta respecto a su experiencia de vida y esa experiencia la toman con respecto a lo que ven y lo que las personas dicen de lo que están viendo, por ejemplo, obvio seria machista decir que una mujer con minifalda parada en una esquina dentro de una área de trabajo industrial, es una mujer que está ejerciendo la prostitución, tal vez sea una
mujer ejecutiva que está esperando su UBER y ella trabaja en una de las oficinas de esa área; otro ejemplo que me puso es que si tengo dos personas y una de ellas esta vestido con ropa estilo estrella de rock y con tatuajes y hay otra persona que esta vestida como sacerdote ¿quién de los dos es un pedófilo? muchos dirán que el que tiene la chamarra de piel y se ve sucio porque la reputación del sacerdote por el simple hecho de como este vestido nos da una perspectiva de lo que podemos esperar; una mujer en bikini caminando por la playa sería muy normal, pero si esa misma mujer la vemos caminar con bikini dentro de la plaza de san Pedro sería extraño
—Tu eres una mujer muy pero muy hermosa, y si así vistiéndote de forma natural llamas mucho la atención ¿Te imaginas si te vistieras como tu prima o sus amigas? No te losquitas de encima; hay que ser claro que esto no debería de pasar, que la forma de vestir de una mujer no debería ser un factor para juzgar y decir si es una santa o una zorra (Como el ejemplo del sacerdote) pero lamentablemente el mundo funciona de esa forma, por eso te pedimos que seas discreta.
— Pero, heeeemm... he escuchado que es malo ser puta.
—jajajaj ya se ha dónde vas, que sea malo o bueno dependerá de la moralidad de la sociedad; en algunos lugares es bueno golpear a una mujer porque no se cubre el cabello, pero en otros lados esta normalizado el que cada día tengan menos ropa. Todos sabemos que son malas las guerras, pero se convierten en una causa justa porque el más fuerte dice que es moralmente permitido. La mayoría de las personas frente al mundo son una cosa y en lo privado son otra cosa.
—¿Como nosotros?
—Explícate.
—Si, en casa o cuando nadie se puede dar cuenta soy una puta, una perra que solo sirve para abrirme de piernas para ti, pero cuando hay alguien son tu hija.
—jajajajajaj. Si así es.
— ¿Todo esto está mal?
—Todo depende. Si estás pensando que lo que hacemos es un delito o algo por el estilo, quiero que tu misma te des la respuesta, o tal vez aun no me has entendido a pesar de que te lo he repetido mil veces. Primero y antes que todo, tú eres mi hija, yo sé que no soy tu padre, pero te amo como si fueras de mi propia sangre y eso no lo olvides. También quiero que siempre recuerdes que en el momento que tú ya no quieras abrir las piernas para mi yo lo voy a respetar, pero también siempre te he dicho que me lo digas en momentos como este que estamos hablando fuera del momento sexual.
—Pero tú me has dicho que como mujer es mi deber abrirme de piernas cuando mi macho de turno quiera, no se me ha olvidado la vez que no quería y tú me corregiste
—sí pero también te he dicho el mismo número de veces que si no quieres no te puedo obligar... Creo que esto no está funcionando porque no me estas entendiendo. De ahora en adelante vamos a tener estas platicas de forma periódica, una vez al mes estaría bien, y en estas platicas vamos a valorar si quieres seguir con esto. Me gusta ser tu dueño, me gusta usarte como yo quiera y si quiero prestarte con mis amigos lo voy a hacer, pero esto no lo puedo hacer si tú no estás de acuerdo; es como si me entregaras el poder de tu cuerpo, y mientras tu aceptes obvio puedo usarte como yo quiera, pero si termina el mes y ya no te gusta, solo cuando nos reunamos me tienes que decir “ya no quiero seguir” y se terminó todo esto, o tal vez me digas que es lo que no te gusto, y vamos corrigiendo las cosas, pero mientras tanto yo hago contigo lo que yo quiera, ¿Qué te parece la idea?
—Pues hasta el momento me gusta todo jejejejeje...
—jajajajajaj si lo sé, jajajaja pero quiero que estes de acuerdo con esto; ¿ahora entiendes dóndeestá la diferencia?
—Esta en el consentimiento.
—jajaja si así es.
—Todo lo que tengo contigo primero esta porque si me gusta o no,y yo soy la que decide si quiero o no
—Exacto
—la diferencia es que hay personas que no tienen la oportunidad de decidir y las obligan a hacer algo que no quieren, en cambio cada mes yo acepto o rechazo el que tú me obligues a hacer algo,bueno, técnicamente no me estas obligando porque yo lo estoy aceptando, es como una actuación o algo así, eso le da mucha emoción alo inesperado.
—jajajajaj si algo así, sí. Ok, ¿Estamos de acuerdo?
—Una vez al mes... mejor dos meses
—jajajajajajaja como tú me digas, tu mandas.
—woooowww.. Si, cada dos meses plis.
—Por mi está bien.
—Sera como una reunión como en el libro que estoy leyendo que es un “Concilio de Nicea”
—JAJAJAJAJAJAJA
—Pero para el nuestro –le digo tomando una anchoa solitaria que quedo en el plato— será el Concilio de la Anchoa –Bautizo nuestras reuniones alzando la anchoa como si fuera un trofeo
—jajajajaj muy bien, que así sea.
—Para terminar esta primera sesión del Concilio de la Anchoa hay que cerrarlo comiéndonos la Anchoa sagrada.
—No lo voy a hacer –me dice entornando los ojos mientras yo le ofrezco la mitad del pequeño pescado que tengo en la mano— esa cosa es asquerosa.
—Si no nos comemos la Anchoa sagrada no estará cerrada esta sesión y no podremos comenzar a sertú mi dueño y yo tu puta.
—No juegues.
—La Anchoa Sagrada a hablado –le digo con un tono de vos reverencial y religioso.
—¿Me la como y ya puedo usarte como lo que eres?
—haaaauuuuuuuaaaaaa –Con ojos cerrados de mi boca sale un cantico como en las películas de sectas secretas religiosas.
A regañadientes, corto por la mitad el pequeño pescado que tenía en la mano, se lo llevo a la boca con un claro gesto de desagrado a lo cual, con una gran sonrisa yo hice lo mismo.
—No sécómo te gusta esto, es asqueroso.
—HEEYY!!! ¡TOTALMENTE PROIHIBIDO OFENDER A LA ANCHOA SAGRADA! —le increpe con un dedo acusador.
—Está bien, está bien –me dice sonriendo con un gesto de culpabilidad y alzando las manos sobre sus hombros en clara señal de rendición.
Cuando el auto dejo atrás la avenida Labná para tomar la avenida Tul sur le pregunte a mi padrastro hacia donde íbamos, y él me dijo que se moría de ganas por correrse dentro de mí pero que no le daría tiempo irme a dejar a casa, así que es que aprovecharía para que viviera una experiencia que se repetiría varias veces de mi vida. Mientras el auto giraba a la izquierda en la avenida Nichupté y giraba de nuevo en a la izquierda me decía que cuandohicieraesto,nuncamepusieranerviosa,queeltrucoesactuardelomásnormalposible,comosifueraalgodetodoslosdías.
Entramos directamente al estacionamiento subterráneo de un hotel INN. Mi padrastro saludo al guardia por su nombre el cual le respondió con un saludo de las cortes y respetuoso pero su mirada reflejaba que ya eran viejos conocidos.
Cuando el auto estuvo estacionado, bajamos de él y salimos al área de recepción y antes de llegar, me dijo –Quédate aquí, no tardo— él de forma inmediata se acercó a un hombre de unos 40 años, más joven que mi padrastro, pero más pequeño, delgado, vestido con un traje de saco y corbata azul oscuro; al ver a mi padrastro su rostro se ilumino y lo saludo primero con un apretón de manos e inmediatamente después con un abrazo fraternal; mi padrastro le dijo algo mientras los dos me miraban, el hombre al verme, recorrido todo mi cuerpo con una sonrisa, después miro a mi padrastro apretando su brazo en un gesto de complicidad y aquél tipo se dirigió a la mesa de recepción la señorita vestida con un traje sastre azul y una cola de caballo como la mía, escucho las indicaciones de aquel tipo y le entrego una tarjeta la cual el tipo se la dio a mi padrastro que después de intercambiar algunas palabras más y reír por algún chiste regreso a mí.
Subimos por el levador hasta el piso 12, caminamos por un pasillo de piso color café caoba y muros blancos que por la iluminación amarilla hacía que tuviera un tono dorado lo que el pasillo le daba un aire elegante y muy caro.
Usando la tarjeta como llave entramos a un cuarto de hotel, lo suficientemente grande para ser cómodo para dos personas, pero era mucho más pequeño que mi habitación.
—rápido, quítate la ropa –me dice dándome una nalgada.
Me siento en la cama matrimonial, me quito los zapatos escolares junto con mis tobimedias, me quito el chaleco azul cielo y desabrocho los botones de mi blusa blanca para quitármela y dejarla en una silla que está cerca de la cama, me pongo de
pie para desabrochar mi falda blanca tableada y tomando elelástico de mi falda junto al elástico de mis braguitas las bajo y las dejo caer quedando desnuda frente a él.
—Cada día te pones más buena, no culpo a los cabrones que te miran caminar. —sus palabras hicieron que me pusiera roja – ven, quítame la ropa.
Di tres pasos hacia él; le desabroche el botón de su saco para quitárselo y con mucho cuidado lo deje en la misma silla donde deje mi ropa, le desabroche los botones de las mangas de la camisa, así como,así como el del torso para quitárselo y dejar al descubierto sus músculos bien trabajados; él me jalo por la nuca hacia su cuerpo, entendí loque quería, y tiernamente bese su cuerpo, y mientras iba bajando besaba su piel y hasta me atreví a sacar mi lengua y como si se tratara de un helado acaricie los cuadros de su abdomen. Al quedar de rodillas me agache y desate las agujetas de sus zapatos, se los quite junto con sus calcetines y sin poder dejar de sonreír le desabroche el pantalón. Y como hice con mi ropa, tome el elástico de sus prendas y las baje dejándolas caer; por la cercanía de mi cuerpo al suyo, su verga salió como un resorte golpeándome la cara a lo que yo di un grito de sorpresa y diversión.
Mi padrastro de forma divertida movió sus caderas de izquierda a derecha lo que hizo que su verga me golpeara las mejillas una y otra vez, yo no hice nada para quitarme, sonriendo, mis manos intentaron subir para protegerme, pero algo me hizo detenerlas, riendo y abriendo la boca para intentar atraparlo, deje que siguiera golpeado mi cara con su verga.
Cuando pude atraparla entre mis labios, él se detuvo y dejo que la tomara con mis manos, mientras que con una lo masturbaba, con la otra le acariciaba los huevos, cuando me la sacaba de la boca era para inclinarme y meterme sus bolas en la boca,
primero una y después otra, para acariciarlas con la lengua y así viajar de nuevo hasta la punta de su hombría y meterla de nuevo en mi boca.
Él me puso de pie tomándome de los brazos –ponte como la perra que eres— me dijo al mismo tiempo que me daba una nalgada. Me subí a la cama, cerca de la orilla, el quedando parado detrás de mi apunto su verga a mi vagina y de un empujón me la metió hasta el fondo.
—haaaaaaggrgrgrgr!! —di un gemido combinado con dolor por lo brusco que fue, y como alce la cara al cielo en un acto reflejo, él aprovecho para tomar mi cola de caballo, enredarla en su puño y jalarla para que no pudiera bajar la cara. Sus embestidas comenzaron lentas, pero rápidamente se fueron acelerando, y mientras me tenía sostenida del cabello con una mano, con la otra no dejaba de darme nalgadas acompañadas por fuertes gemidos de la perra que le estaba entregando su cuerpo para su placer.
Cuando soltó mi cabello, mi cabeza y pecho terminaron recostados en la cama mientras mi trasero quedo parado recibiendo verga por mi vagina. Cuando el decidió que era suficiente, me la saco y dándome una fuerte nalgada me dijo “ábrete de patas puta”, yo me recosté en la cama y mirándolo con gotas de sudor en la frente abrí mis piernas y cuando fue acercándose a mí, estiré los brazos para recibirlo con desesperación. Su cuerpo entro en el mío, su calor invadió todo mi ser y mi cuerpo reacción dejándose ir al cielo en una corrida envuelta entre gemidos de placer y compasión.
Mi padrastro siguió entrando y saliendo de mi vagina mientras que con una mano masajeaba y presionaba mi seno, con su boca mordía me oreja, lo que hacía que mi cuerpo se estremeciera, donde la única forma de agradecerle que fuera digna de darle placer era con gemidos que no le pedían nada a una estrella porno. Mi padrastro lleno mi vagina con su amor líquido, espeso y caliente la fricción de su piel contra mi clítoris hizo que me corriera de nuevo apretando mi vagina haciéndolo gozar aúnmás.
—Eres la mejor puta –me dice mi padrastro entre besos.
Él aún está dentro de mí, sintiendo las ultimas gotas del orgasmo que me provocó, sintiendo los últimos espasmos vaginales. Al levantarse y sacármela mi vagina se contrajo con un poco de dolor.
—Tengo que irme, tú te puedes quedar el tiempo que quieras, pides un taxi y regresas a casa.
—¿me vas a dejar aquí? —No podía creer que me dejara sola, el tipo de abajo seguro sabía que el me habíatraído para usarme.
—Claro, y vete acostumbrando porque esto se repetirá varias veces –si y ame lo había dicho, con él o con uno de sus amigos —Recuerda lo que te dije, tu actúa normal como si fuera de todos los días.
Cuando termino de vestirse, me puso un par de billetes de $20 pesos en la mano y con una sonrisa salió de la habitación.
Me quede quieta, sin moverme y aun con las piernas abiertas deje que la leche de mi dueño saliera de mi cuerpo a su ritmo, mientras que con una mano acariciaba mi vagina delicadamente en un acto de consentimiento, con la otra no dejaba de ver ese par de billetes, ¿porque me los dio? Cuando entre al colegio me dio una tarjeta de débito que podía usar como yo quisiera, siempre tenía dinero en ella, y también el siempre mantenía a tope mi cuenta de UBER.
Deje de analizar este gesto hasta que sentí que de mi vagina ya no salíamás semen, y el que quedo embarrado en mi piel estaba seco, me levante con un pequeño ardor vaginal producto del trato recibido, me vestí y me arregle el cabello, tome mi mochila y antes de abrir la puerta, cerré los ojos, y haciendo ejercicios de respiración me concentre para poder salir del cuarto de hotel sin miedo.
Al bajar por el elevador tuve la mala fortuna de que se detuviera en el quinto piso ahí subió el hombre con el que mi padrastro hablo cuando llegamos. Mi mejilla se puso rojas en un segundo, mientras mis rodillas comenzaron a temblar. Aquel tipo me saludo con un movimiento de cabeza y diciendo –Muy buenas tardes— a lo que yo respondí de la misma forma, y durante el resto del trayecto el solo miro hacia la puerta mientras yo miraba mis dedos que apretaban en ese momento mi mochila, sabia bien que elsabía que me usaron en una de sus habitaciones. Cuando llegamos a nuestro destino, con un ademan de su mano, de forma caballerosa me indico que yo podía salir primero, y así lo hice y mientras yo me dirigía hacia la puerta principal el caminaba hacia la mesa de recepción.
Al salir del hotel había una hilera de taxis esperando algún cliente y sin pensarlo dos veces me subí al primero; al verme, el conductor se despidió de sus colegas y sonriendo subió al auto y emprendió la marcha cuando le indiqué la dirección donde tenía que llevarme. Solo recuerdo vagamente que el chofer me decía algo sobre lo hermosa que estoy y que si tuviera menos edad me invitaría a salir a lo que le respondía con una sonrisa y palabras vagasy sin otorgar ningún tipo de compromiso cuando se estaciono en la puerta principal de mi área residencial tome los dos billetes y se los ofrecí para pagar el viaje a lo que él me respondió “las mujeres hermosas no pagan” sonriendo y apenada le agradecí su gesto de caballerosidad, bajé de auto y al cerrar la puerta escuche un suspiro del chofer con una frase “Si me alcanzara también la alquilo”
Me quedé quieta unos segundos mientras el taxi se alejaba y los guardias de seguridad me esperaban con la sonrisa en la boca, como un balde de agua fríaentendí el porque me había dado esos billetes. Sonriendo al cielo como su fuera un triunfo aprete en mi puño ese par de billetes, y sin dejar de sonreír, comencé a caminar hacia mi casa. Ese par de billetes de $20 pesos mexicanos aun los conservobien guardados entre las hojas del libro del Hobbit y de vez en cuando los saco para recordar ese día y su significado.
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